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Concilio de Constantinopla I

El Primer Concilio de Constantinopla de 381 condenó herejías como el arrianismo y el macedonianismo y estableció la primacía de honor del obispo de Constantinopla después del obispo de Roma. Se aprobaron siete cánones doctrinales y disciplinarios que fueron aceptados por la Iglesia ortodoxa pero solo parcialmente por la Iglesia católica.

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Concilio de Constantinopla I

El Primer Concilio de Constantinopla de 381 condenó herejías como el arrianismo y el macedonianismo y estableció la primacía de honor del obispo de Constantinopla después del obispo de Roma. Se aprobaron siete cánones doctrinales y disciplinarios que fueron aceptados por la Iglesia ortodoxa pero solo parcialmente por la Iglesia católica.

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Concilio de Constantinopla I

El Primer Concilio de Constantinopla se celebró entre mayo y julio de 381, está


considerado el II concilio ecuménico por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, las
Iglesias ortodoxas orientales, la Iglesia asiria del Oriente. El carácter ecuménico del
concilio, en el que no participó ningún exponente de la Iglesia occidental, fue
confirmado por el Concilio de Calcedonia en 451, pero solo con el papa Gregorio
Magno (590-604) fue definitivamente incluido entre los concilios ecuménicos católicos
(aunque solo los primeros 4 cánones).

Motivación del concilio


Tras la celebración en 325 del Concilio de Nicea en el que se condenó como herético el
arrianismo, doctrina que negaba la divinidad de Jesucristo, este resurgió con fuerza en la
propia Constantinopla gracias al apoyo de su obispo, Eusebio de Nicomedia, quien
logró convencer a los sucesores del emperador Constantino para que apoyaran el
arrianismo y rechazaran la línea ortodoxa aprobada en Nicea y sustituyeran a los
obispos nicenos por obispos arrianos en las sedes episcopales de Oriente.

Además había surgido una nueva doctrina defendida por Macedonio de Constantinopla
que, aunque afirmaba la divinidad de Jesucristo, se la negaba al Espíritu Santo y que es
conocida como herejía macedonia o pneumatómaca.

Esta situación era la que se encontró Teodosio I cuando, en 379, subió al trono del
Imperio Romano de Oriente (solo desde el 15 de mayo de 392 será emperador también
del Occidente). Teodosio decidió entonces convocar el primero de los concilios que
habrían de celebrarse en Constantinopla para solucionar las controversias doctrinales
que amenazaban la unidad de la Iglesia.

Cánones
Siete cánones, cuatro de estos cánones doctrinales y tres cánones disciplinarios, se
atribuyen al concilio y son aceptados tanto por la Iglesia ortodoxa como por las Iglesias
ortodoxas orientales. La Iglesia católica acepta solo los primeros cuatro1 porque solo
ellos aparecen en las copias más antiguas y hay evidencia de que los últimos tres fueron
adiciones posteriores.2

 El primer canon1 es una importante condena dogmática de todos los matices del
arrianismo, y también del macedonianismo y del apolinarismo.

 El segundo canon1 renovó la legislación de Nicea imponiendo a los obispos la


observancia de los límites diocesanos y patriarcales, prohibiéndose a los titulares
de cada diócesis interferir en los asuntos de otra.

 El tercer canon dice:

El obispo de Constantinopla, sin embargo, tendrá la prerrogativa de honor después del


obispo de Roma porque Constantinopla es Nueva Roma.321
 El cuarto canon decretó que la consagración de Máximo como obispo de
Constantinopla no era válida, declarando que [Máximo] ni era ni es un obispo,
ni están los que han sido ordenados por él en ningún rango del clero.14 Este
canon estaba dirigido no solo contra Máximo, sino también contra los obispos
egipcios que habían conspirado para consagrarlo clandestinamente en
Constantinopla, y contra cualquier eclesiástico subordinado que pudiera haber
ordenado en Egipto.5

 El quinto canon1 en realidad podría haber sido aprobado al año siguiente, 382, y
se refiere a un tomo de los obispos occidentales, quizás el de papa Dámaso I.

 El sexto canon1 también podría pertenecer al año 382 y posteriormente fue


aprobado en el Concilio Quinisexto como canon 95. Limita la capacidad de
acusar a los obispos de haber hecho algo malo.

 El séptimo canon1 se refiere a los procedimientos para recibir ciertos herejes en


la Iglesia.

Consecuencia
Tras el Primer Concilio de Constantinopla, las disputas teológicas acerca de la divinidad
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, fueron sustituidas por las disputas cristológicas
acerca de cómo se integraban en Jesucristo sus naturalezas humanas y divinas, y que
darán lugar al nestorianismo, el monofisismo y el monotelismo.

Concilio de Hipona
El Concilio de Hipona fue un concilio de la Iglesia Católica reunido en el año 393, en
el que ésta decidió el canon o lista oficial de los libros que integran la Biblia (Antiguo y
Nuevo Testamento), según la lista que había sido propuesta en el Sínodo de Laodicea
(363) y por el Papa Dámaso I en el año 382.

La Biblia cristiana tenía 73 libros: 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo


Testamento, que quedaron reafirmados en el concilio debido a las dudas generadas en el
siglo III debido a la inclusión de los libros apócrifos. Las causas fueron las discusiones
con los judíos que sólo utilizaban los libros canónicos. Algunos Padres de la Iglesia
hicieron notar estas dudas en sus escritos —por ejemplo Atanasio (373), Cirilo de
Jerusalén (386), Gregorio Nacianceno (389)—, mientras otros mantuvieron como
inspirados también los deuterocanónicos —por ejemplo Basilio (379), Agustín (430) y
León Magno (461).

El Concilio de Hipona en 393 reafirmó el canon establecido por el Papa Dámaso I.

Canon 36, 393 [Link] C. Concilio de Hipona. "Se ha decidido que fuera de las Escrituras
canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas. Ahora bien, las
Escrituras canónicas son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué,
hijo de Nun, Jueces, Rut, cuatro libros de los Reyes (I Samuel, II Samuel, I Reyes, II
Reyes), dos libros de los Paralipómenos (I Crónicas, II Crónicas), Job, Salmos de
David, cinco libros de Salomón (Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares,
Sabiduría, Libro del Eclesiástico), doce libros de los profetas,1 Isaías, Jeremías,2 Daniel,
Ezequiel, Libro de Tobías, Judit, Ester, dos libros de Esdras, dos libros de los Macabeos
(I Macabeos, II Macabeos). (Canon 36, 393 d. de C.)3

Aproximadamente en este tiempo, San Jerónimo comenzó a utilizar el texto hebreo para
su traducción del Antiguo Testamento a la Vulgata en Latín.

Concilio de Cartago
El Concilio de Cartago o también llamado Concilio III de Cartago, es un Concilio de la Iglesia
católica reunido en el año 397, donde se confirmó el Canon Bíblico del Antiguo Testamento y
el Nuevo Testamento establecido en el Concilio de Hipona.

En este Concilio se mantuvieron dentro del Canon Bíblico 46 libros del Antiguo Testamento,
incluidos los Deuterocanonicos en él y 27 libros del Nuevo Testamento.1

Concilio Quinisexto
El Concilio Quinisexto, también conocido como Concilio Trulano,1234 Concilio
Trullano,56 Segundo Concilio Trullano7 o Concilio in Trullo,8 fue un concilio
convocado por el emperador Justiniano II el año 692, en Constantinopla. Se llamó
quinisexto por ser un complemento de los anteriores concilios quinto y sexto: el II y III
concilios de Constantinopla. La Iglesia católica no lo reconoce. «Trulla» significa
«cúpula» y hace alusión al lugar donde tuvieron las reuniones: una sala cubierta con
cúpula del palacio imperial de Constantinopla.8

Historia y contexto
Justiniano II fue un príncipe muy creyente. En las inscripciones numismáticas se
atribuía el nombre de servus Cristi «siervo de Cristo», y fue el primero de los
emperadores bizantinos en grabar la efigie de Cristo en el reverso de las monedas.
También se distinguió por perseguir a los maniqueos.
Durante su reinado se celebró un concilio (años 691/2), en el que se completaron las
decisiones dogmáticas de los dos concilios ecuménicos anteriores, el quinto del año 553
y el sexto del año 680/1, con una amplia serie de cánones.

Fue un concilio oriental, sin representantes de occidente ni delegados papales. El papa


Sergio I (687-701) no lo reconoció, y cuando quisieron llevarlo preso a Bizancio, el
pueblo romano lo impidió. El emperador, contrariado, decidió no auxiliar a los romanos
cuando los longobardos quisieron invadir Italia.

En este Concilio se trataron cuestiones disciplinares, pues en los anteriores sólo se


habían tratado temas dogmáticos: se habían condenado los Tres Capítulos y el
monotelismo.

Se confirmó el canon 28 del Concilio de Calcedonia sobre el rango eclesiástico de


Constantinopla y el papel del emperador (no aprobado por el papa). Se excluyó la
obligación de la continencia total a presbíteros, diáconos y subdiáconos, pero no a los
obispos (véase Celibato eclesiástico en las Iglesias ortodoxas bizantinas). Por eso los
obispos se elegirán entre los monjes, dado su voto de castidad. Se permitió la
ordenación hasta el presbiterado de hombres casados, pero no el matrimonio de los
clérigos. Se prohibió el consumo de sangre, el ayuno del sábado de Cuaresma y
representar a Jesús como un cordero.

Se ratificaron 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecuménicos. Se


sancionaron los denominados «85 Cánones Apostólicos» y se aprobaron las decisiones
disciplinarias de varios Concilios regionales. Se añadieron una serie de cánones a los ya
existentes. El Concilio Quinisexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.9

Es reconocido por la Iglesia ortodoxa y contiene la parte principal para su derecho


canónico. En oriente se considera que es la continuación o complemento de los
concilios ecuménicos quinto y sexto: «quinisexto» o «quintosexto», por los cánones
disciplinares. La Iglesia Oriental no lo considera un concilio ecuménico distinto: para
ella el séptimo concilio ecuménico reconocido es el Concilio de Nicea II, convocado en
el año 787.

La Iglesia católica no reconoce el Concilio Quinisexto, y lo denomina también synodus


erratica.

Concilio de Éfeso
El Concilio de Éfeso se celebró entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431, en
Éfeso, antiguo puerto griego, en la actual Turquía.

Es considerado por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, las Iglesias ortodoxas


orientales, como el III Concilio Ecuménico.

El texto principal de la decisión del Concilio es la siguiente:


Pues, no decimos que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero
tampoco que se trasmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino, más
bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne
animada de alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue
llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la
asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son
distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo; no como si la diferencia de
las naturalezas se destruyera por la unión, sino porque la divinidad y la humanidad
constituyen más bien para nosotros un solo Señor y Cristo e Hijo por la concurrencia
inefable y misteriosa en la unidad... Porque no nació primeramente un hombre vulgar,
de la santa Virgen, y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno
materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el
nacimiento de la propia carne... De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron
inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen.
Concilio de Efeso, Denzinger 111ª

Concilio de Constantinopla II

El Segundo Concilio de Constantinopla se celebró en ocho sesiones entre el 5 de mayo y el 2


de junio de 553, y está considerado el V Concilio Ecuménico por las Iglesias católica y ortodoxa
y por parte de la Comunión anglicana. Es rechazado por las Iglesias ortodoxas orientales, la
Iglesia asiria del Oriente y la mayoría de las Iglesias protestantes.

Motivación del concilio


Aunque la celebración en 451 del Concilio de Calcedonia supuso la condena del
monofisismo, esta doctrina seguía muy extendida por amplias zonas de Oriente, sobre
todo en Egipto.

Para el emperador Justiniano I, el posible cisma que en el seno de la Iglesia amenazaba


con provocar el monofisismo, podía desembocar en la posterior independencia política
de un territorio que, como en épocas anteriores, era considerado el "granero del
Imperio".

Justiniano trató por tanto atraerse a los monofisitas mediante la publicación, en 543, de
un edicto conocido como "Los Tres Capítulos" por el que se condenaban los escritos de
tres obispos nestorianos, Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro e Ibas de Edesa
que habían logrado en el citado Concilio de Calcedonia la no condenación del
nestorianismo.

El papa Vigilio rechazó esta condena; por lo que el emperador le reclamó para que
acudiera a Constantinopla con el objeto de lograr una solución, logrando que el 11 de
abril de 548 firmara el Indicatum, un manifiesto en el que aprobaba la condena recogida
en "Los Tres Capítulos".
Esta aprobación papal produjo un fuerte rechazo en occidente que llevó a Vigilio a
acordar con Justiniano la celebración de un concilio ecuménico, y que hasta el mismo
no se tomaran medidas unilaterales.

Justiniano rompió el acuerdo mediante la publicación, en 551, del decreto Homologia


tes pisteos en el que se reafirmaba en la condena de los Tres Capítulos. Vigilio
manifestó su protesta retirándose a la Iglesia de Santa Eufemia, la sede donde se había
celebrado el concilio de Calcedonia, y amenazando con la excomunión a quienes
apoyasen la condena de los Tres Capítulos.

Justiniano, comprendiendo que si mantenía su postura provocaría una ruptura en la


unidad de la Iglesia, cedió convocando el concilio que habría de celebrarse en
Constantinopla. La sede fijada no fue del agrado de Vigilio, ya que supondría una
mayoría de asistentes de origen oriental con lo que su postura quedaría en minoría, por
lo que se negó a ostentar la presidencia del mismo.[cita requerida]

Será el recién elegido patriarca de Constantinopla, Eutiquio quien presidirá el concilio,


cuando fue inaugurado el 5 de mayo de 553, con la asistencia de 168 obispos de los que
sólo 11 pertenecían a diócesis occidentales y con la presencia del propio emperador.

Decisiones conciliares
El decreto conciliar se articula en dos partes muy diferentes. La primera, cuyo género
literario es bastante complejo, contiene la sentencia de los Tres capítulos, mezclada con
una breve crónica de los hechos y una profesión de fe. La segunda ofrece catorce
anatemas, donde los diez primeros son de un contenido teológico y los cuatro restantes
de condena de las personas y los escritos de Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro
e Ibas de Edesa.

El objetivo del concilio consistía en la corrección y la condena de los secuaces de


Nestorio. Después ofrece una síntesis de los acuerdos con el papa Vigilio.

El concilio
El concilio procedió, como era de esperar, a la condena del nestorianismo mediante la
ratificación de la condena de los tres capítulos al promulgar catorce cánones muy
similares a los trece que formaban la Homologia publicada en 551 por Justiniano.

Esta condena fue refrendada por todos los obispos asistentes a pesar de que Vigilio
había enviado al emperador el documento conocido como Primer Constitutum que,
firmado por él mismo y dieciséis obispos, condenaba sesenta proposiciones de Teodoro
de Mopsuesta, pero donde no condenaba las de Teodoro de Ciro y las de Ibas de Edesa.

Justiniano reaccionó ordenando el destierro del Papa si este no aceptaba íntegramente


las decisiones del concilio, por lo que Vigilio tuvo que presentarse personalmente en el
concilio y retractarse emitiendo la Segundo Constitutum.

También se condenaron algunas de las tesis expuestas por Orígenes que, impregnadas
de platonismo, se alejaban de la doctrina oficial.
Anatemas
1. Anatema 1. Si alguno no confiesa que la naturaleza divina o sustancia y es
consustancial en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo; ese tal sea anatema.
2. Anatema 2. Si alguno no confiesa que hay dos nacimientos de Dios Verbo, uno
del Padre, antes de los siglos, sin tiempo e incorporalmente; otro en los últimos
días, cuando Él mismo bajó de los cielos, y se encarnó de la santa gloriosa
madre de Dios y siempre Virgen María, y nació de ella; ese tal sea anatema.
3. Anatema 3. Si alguno dice que uno es el Verbo de Dios que hizo milagros y otro
el Cristo que padeció, o dice que Dios Verbo está con el Cristo que nació de
mujer o que está en Él como uno en otro; y no que es uno solo y el mismo Señor
nuestro Jesucristo, el Verbo de Dios que se encarnó y se hizo hombre, y que de
uno mismo son tanto los milagros como los sufrimientos a que voluntariamente
se sometió en la carne; ese tal sea anatema.
4. Anatema 4. Si alguno no confiesa que la carne estaba unida sustancialmente a
Dios y el Verbo era animado por un alma racional e intelectual; ese tal sea
anatema.
5. Anatema 5. Si alguien dice que hay dos sustancias o dos personas en nuestro
Señor Jesucristo, y él debe amar a una, como han escrito locamente Teodoro y
Nestorio; ese tal sea anatema.
6. Anatema 6. Si alguno llama a la santa gloriosa siempre Virgen María madre de
Dios, en sentido figurado y no en sentido propio, o por relación, como si hubiera
nacido un puro hombre y no se hubiera encarnado de ella el Dios Verbo, sino
que se refiriera según ellos el nacimiento del hombre a Dios Verbo por habitar
con el hombre nacido; y calumnia al santo Concilio de Calcedonia, como si en
este impío sentido, inventado por Teodoro, hubiera llamado a la Virgen María
madre de Dios; o la llama madre de un hombre o madre de Cristo, como si
Cristo no fuera Dios, pero no la confiesa propiamente y según verdad madre de
Dios, porque Dios Verbo nacido del Padre antes de los siglos se encarnó de ella
en los últimos días, y así la confesó piadosamente madre de Dios el santo
Concilio de Calcedonia; ese tal sea anatema.
7. Anatema 7. Si alguien no quiere reconocer que las dos naturalezas se unieron en
Jesucristo, sin reducción, sin confusión, pero que estas dos naturalezas se
escucharon dos personas; ese tal sea anatema.
8. Anatema 8. Si alguno no confiesa que las dos naturalezas en Cristo se unieron en
una sola persona; ese tal sea anatema.
9. Anatema 9. Si alguien dice que debemos adorar a Jesucristo en dos naturalezas,
lo que introduciría dos cultos que uno por separado para hacer a Dios Verbo y
por separado también para el hombre; y que no adora con una sola adoración el
Verbo de Dios encarnado en su propia carne, como la Iglesia ha aprendido desde
el principio por tradición; ese tal sea anatema.
10. Anatema 10. Si alguien niega que Nuestro Señor Jesucristo, que fue crucificado
en la carne, es verdadero Dios, Señor de la gloria, uno de la Trinidad; ese tal sea
anatema.
11. Anatema 11. Si alguno no anatematiza Arrio, Eunomio, Macedonio, Apolinar,
Nestorio, Eutiques, Orígenes, con todos sus escritos impíos; ese tal sea anatema.
12. Anatema 12. Si alguien defiende al impío Teodoro de Mopsuestia; ese tal sea
anatema.
13. Anatema 13. Si alguien defiende los escritos del impío Teodoreto; ese tal sea
anatema.
14. Anatema 14. Si alguien defiende la carta que se dice que ha sido escrito por Ibas
a Maris; ese tal sea anatema

IV Concilio de Letrán

(Modificación de las escrituras creando el concepto de la santísima trinidad)

El IV Concilio Lateranense comenzó en 1215. Fue convocado por el papa Inocencio


III para tratar temas relativos a la fe y la moral, aunque la mayoría de historiadores
apuntan a los intereses políticos y económicos del reino de Francia y del Papado, sobre
todo en la condena de las herejías de los albigenses o cátaros y de los valdenses.

La condena a los albigenses se basaba en las diferencias de fe de este grupo,


propugnando que era una sola la Iglesia Universal y que la salvación del alma no era
posible fuera de ella.

También se condenaron las opiniones del abad Joaquín respecto a la Trinidad, la


creación, Cristo Redentor y los Sacramentos.

Finalmente, el concilio revisó y fijó la legislación canónica referente a los


impedimentos matrimoniales, e impuso a los fieles la obligación de la confesión anual y
de la comunión en pascua.

La bula de convocatoria enviada por Inocencio III ya en 1213, la Vineam Domini


Sabaoth habla de la reunión de una asamblea «siguiendo la antigua costumbre de los
Santos Padres».1

Se deseaban alcanzar dos objetivos: de un lado, «extirpar los vicios y afianzar las
virtudes... suprimir las herejías y fortalecer la fe...»; y, de otro, «apoyar a Tierra Santa
con la ayuda tanto de clérigos como de laicos». En resumen: afianzar la reforma y
promover la cruzada.

Inocencio III deseaba que el concilio fuera auténticamente ecuménico. El número de


participantes fue, en efecto, impresionante para aquella época: más de cuatrocientos
obispos de la cristiandad latina (incluidos los de los países más jóvenes), más de
ochocientos representantes de las distintas órdenes religiosas y los embajadores de todos
los príncipes y de numerosas ciudades. No se consiguió, sin embargo, la presencia de
representantes de la Iglesia griega.

De Oriente solo llegaron los patriarcas latinos

Cánones e influencia
Las disposiciones surgidas del concilio fueron recogidas en 71 cánones. Los tres
primeros hacían referencia al dogma: solemne proclamación de fe católica, reprobación
de ciertos errores trinitarios de Joaquín de Fiore y condena de las ideas heréticas en
general. A los obispos se les amenazaba con la desposesión del cargo caso de que se
mostrasen remisos a la hora de limpiar sus diócesis de fermentos heréticos.

El canon 4, a su vez, lanzaba algunas reconvenciones contra la Iglesia griega a la que se


acusaba de insolencia frente a los latinos.

Un elevado número de cánones afectaban a la disciplina eclesiástica, siguiendo la más


clásica tradición reformadora.

Otros mostraban su interés por el desenvolvimiento de las órdenes religiosas:


funcionamiento de los capítulos y prohibición de nuevas fundaciones a fin de evitar una
anárquica proliferación.

Dos importantes cánones tocaban específicamente a los laicos: el 21 (utriusque sexus)


que imponía la obligatoriedad anual de la confesión y la comunión; y el 51 que rebajaba
al cuarto grado de consanguinidad la prohibición de contraer matrimonio y prevenía
contra su clandestinidad.

Los judíos -afectados ya por disposiciones del III Concilio de Letrán- fueron en el IV
objeto de nuevas restricciones: los cánones 68 a 70 les imponían trajes especiales, el
alejamiento de los cargos públicos y prohibían radicalmente a los conversos retornar a
su antigua fe.

El canon 71, por último, daba un conjunto de normas para la organización de una nueva
Cruzada. Los beneficios espirituales se harían extensivos no sólo a los expedicionarios,
sino también a todos aquellos cristianos que colaborasen económicamente en la
preparación de la empresa.

El IV Concilio de Letrán fue también escenario de algunas importantes decisiones


políticas. Federico II vio ratificados sus derechos al trono imperial en detrimento del
derrotado Otón de Brunswick. La Carta Magna fue objeto de reprobación pontificia.

Por último, el conde Raimundo VI de Tolosa, acusado de entendimiento con los herejes
del Mediodía francés, fue despojado de sus tierras en beneficio del jefe militar de la
cruzada anticátara, Simón de Montfort.

Los días finales de 1215 y los iniciales de 1216 los empleó Inocencio III en vigilar la
aplicación de las medidas -las políticas especialmente- tomadas a lo largo de las
sesiones conciliares.

En las actas latinas del IV Concilio de Letrán2 se encuentra la primera mención de la


coma joánica en lengua griega. La coma joánica (en latín, comma johanneum), también
se le conoce como coma juanina, paréntesis joánico, cláusula joánica o apócrifo joánico,
y es la identificación dada a la cláusula añadida en algunas versiones bíblicas en los
versículos de la Primera epístola de Juan 5:7-8.

Los versículos 7 y 8 [...] constituyen, sin duda alguna, una glosa marginal, que algún
escriba poco escrupuloso intercaló en el texto, al pensar que era buena oportunidad para
fundamentar el dogma trinitario. Dichas frases faltan en todos los manuscritos griegos
de la antigüedad y aún en las primeras versiones latinas, pero fue introducido en la
Vulgata y pasó al Textus Receptus o Texto Recibido. La interpolación rompe totalmente
el hilo de la argumentación de Juan
Comentario Bíblico de Matthew Henry, Traducido y Adaptado al Castellano por
Francisco Lacueva. Editorial Clie. pág. 1897

El texto original, según la Biblia de Jerusalén, dice:3

Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres
convienen en lo mismo.
1 Juan 5:7-8

Los mismos versículos, con el texto conocido como la coma joánica entre
paréntesis, es citado así en las notas de esta misma versión:

Pues tres son los que dan testimonio (en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu
Santo, y estos tres son uno; y tres son los que dan testimonio en la tierra): el
Espíritu, el agua y la sangre; y los tres convienen en lo mismo.

El consenso general es que la coma joánica es una añadidura apócrifa, introducida


tardíamente en el texto de 1 Juan 5:7-8, por lo cual no puede ser atribuida al
escritor de esa epístola, y por tanto no pertenece a la Biblia. Sin embargo, un
pequeño sector defiende su uso tradicional, porque desde su punto de vista, la
coma joánica sirve como apoyo para el dogma de la Santísima Trinidad

Santísima Trinidad
Distinción de tres personas divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una sola y única
esencia. Es un dogma de las mayorías de las religiones cristianas, especialmente del
cristianismo católico y del ortodoxo.

Uno de los concilios que establecieron formalmente el dogma trinitario fue el Concilio
de Constantinopla (Año 381 d.C.) e incluido el filioque en el Concilio de Toledo XI,
celebrado en el año 675, como respuesta frente al arrianismo y al gnosticismo presentes
en la España visigoda del siglo VII.

Se afirma que hay un solo Dios conformado por tres personas:

Dios Padre
No procede de ninguno, ni tampoco fue creado ni engendrado, y del cual procede el
verbo eterno, emana el Espíritu Santo y al hijo a través de su espíritu lo engendró de su
misma substancia.

Dios Hijo
Es el que procede del Padre, pero sin principio y sin disminución subsiste en la misma
divinidad, en que es igual y coeterno al Padre junto a su Espíritu; y que aún es de
naturaleza humana, quien fue engendrado por el Espíritu Santo.

Espíritu Santo
Es interpretado desde dos puntos de vista: 1) Para los católicos orientales es la tercera
persona de la Trinidad que emana de Dios padre, engendró al hijo y con el padre y el
hijo comparte una misma divinidad; y 2) para los católicos occidentales también es la
tercera persona de la Trinidad, engendró al hijo y procede tanto del Padre como del
Hijo, y con estos dos es de una misma substancia.

Un solo Dios
Se afirma la existencia de tres personas distintas que constituyen un solo Dios.

Origen:
El vocablo trinidad proviene del latín trinus, equivalente a triple (tres en uno); y tiene
como analogía a la trilogía griega del filósofo Platón, que viene a representar un
conjunto de tres:

1) Dios, ser absoluto y causa primera.

2) Logos, o razón universal; y

3) Anima Mundi, alma universal.

Al extinto Quinto Séptimo Florencio, mejor conocido como Tertuliano y quien en vida
se destacara como abogado, previstero y escritor se le atribuye ser el iniciador del
vocablo trinidad, ya que en el 315 d.C., la llegó a teorizar con el denominativo de
“Trinitas”, una hipótesis de que los tres son uno por unidad de sustancias.

Cronología de la Trinidad:
Concilio ecuménico de Nicea: Credo de Nicea.

Constantino el Grande debido a las constantes contiendas religiosas que amenazaban el


orden y la estabilidad de su dominio, se vio obligado a convocar un concilio general,
que se realizó en Nicea, actualmente (Iznik), ciudad de Asia Menor, en el territorio de la
actual Turquía, el 20 de mayo de 325 d.C., con el propósito de establecer la paz
religiosa y la unidad de la iglesia cristiana, dada la contrariedad existente entre dos
grupos: los arrianos y el grupo liderado por el obispo de Alejandría, Alejandro, y su
discípulo y su sucesor Atanasio. Este concilio fue presidido por Constantino el Grande y
por el Obispo Osio de Córdova.

Entre otras razones, las controversias a resolver en dicho concilio eran: el primer grupo
de los aquí nombrados representados por el Presbítero Arrio y por el obispo Eusebio de
Nicomedia, decían que Cristo había sido la primera creación de Dios antes del inicio de
los tiempos, pero que habiendo sido creado no era Dios mismo. No obstante el segundo
grupo defendía que Cristo era Dios por tener doble naturaleza, la humana y la divina.

Consecuencias de las deliberaciones:

Dada la mayoría prevaleciente del segundo grupo y que contando con la anuencia de
Constantino el Grande, se obtuvieron los siguientes resultados:

1) La concertación del primer símbolo de la fe “El Credo de Nicea”, creencia inconclusa


de la Trinidad en donde se reconoció la divinidad del Hijo de Dios; y

2) El establecimiento de otros 20 acuerdos, que entre menores peculiaridades y la


condena al arrianismo, imponían mayores reglas a todos los obispos, a los diáconos, a
los sacerdotes y a los clérigos de la iglesia católica.

Concilio ecuménico de Constantinopla: Credo Niceno-Constantinopolitano.

A pesar de que la Trinidad no aparece señalada como tal en las Sagradas Escrituras, y
menos poder evidenciarse de que haya sido predicada como doctrina por los Apóstoles
de Jesucristo, aconteció que el grupo influyente, cual contando con la anuencia y el
apoyo imperial, la establecieron bajo el denominativo del segundo símbolo de la Fe o
credo oficial de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en el concilio de
Constantinopla, realizado entre mayo y julio del 381 d.C., bajo el mandato de Teodosio,
y presidido sucesivamente por los obispos: Timoteo de Alejandría, Melecio de
Antioquia y Gregoriano Nacianceno y su sucesor Nectario de Constantinopla. Y a cuyo
concilio el Papa Dámaso no mandó representación.

En ese concilio se formuló la segunda parte del conocido símbolo de la fe “el Credo
Niceno- Constantinopolitano”, que concluyó determinando la divinidad del Espíritu
Santo y dándole la misma igualdad de Dios y de Cristo. Con lo cual se completó y se
estableció formalmente la doctrina de la Trinidad. No obstante, para los opositores no
era aceptado, y por ende se acarrearon una cruel persecución. Tal era el caso de las
sectas o tendencias religiosas conocidas como arrianismo, apolinarismo, priscilianismo
y macedonianismo.

Tres de entre los 5 acuerdos, que a los efectos del concilio de Constantinopla se
cuentan:

1) Ampliación del Credo Niceno, con la determinación de la divinidad del Espíritu


Santo.

2) La condena del arrianismo, el macedonianismo y el apolinarismo (Regla “Canon 1”).

3) La condena del Priscilianismo doctrina que defendida por Prisciliano, fue


considerada herética.

Tras el concilio Niceo-Constantipolitano hubo otros concilios ecuménicos, con el fin de


condenar lo que consideraban ser herejía, porque ponían en peligro la creencia sobre la
Trinidad. Estos concilios en orden de importancia son:
a) Concilio de Éfeso (Año 431 d.C.).

El concilio de Éfeso se realizó en varias sesiones entre los meses de Junio y Julio (Año
431 d.C.), fue convocado por el papa Celestino I, bajo el auspicio del emperador
Teodosio II y presidido por el patriarca Cirilo de Alejandría. Este concilio fue
Proclamado por todas las iglesias de Oriente en contra de la doctrina del Obispo
Nestóreo, ya que además de rechazar a maría el titulo de "madre de Dios" (tehotokos),
por considerar que era simplemente el medio materno de Cristo hombre (Christotokos),
no atribuía a Jesucristo ser hijo de Dios sino su portador.

A pesar de que Nestóreo fue condenado al destierro a Petra (Arabia) por el Emperador
Teodosio II, no dejó de propagar su doctrina mayormente en la India, China y Persia. La
doctrina de Nestóreo quien muriera en Egipto (Año 451 d.C), todavía persiste en
Turquía, Siria, Irán e Irak, como consecuencia del metropolitano de Seleucia Ctesfonte,
Bársumas, que después de separarse del Patriarcado de Antioquía constituyó la
nestoriana Iglesia Nacional Persa.

b) Concilio de Calcedonia (Año 451 d.C.).

Concilio este que fue convocado por el emperador de Oriente, Marciano, y que también
se realizó en varias sesiones entre los días 8 de Julio y Primero de noviembre de 451 en
la iglesia de Santa Eufemia de Calcedonia, Barrio de Constantinopla, ubicado en el lado
asiático del Bósforo, bastante cerca de la residencia imperial. La convocatoria fue a
petición del Papa San León I el Magno, para deliberar sobre las pugnas existentes sobre
la naturaleza Divina y Humana de Jesucristo o de una sola naturaleza. Este concilio
contó con 520 obispos, incluidos tan sólo 7 occidentales, y se condenó al monje
bizantino Eutiques, quien profesando Monofisismo (monos, “único”,) una sola
naturaleza, afirmaba que la humanidad de Cristo se combinaba con la deidad como una
gota de miel mezclada con el océano.” En este Concilio fueron invalidadas las Actas del
Conciliábulo de Éfeso celebrado en el año 449 d.C., y se destituyó a Eutiques y a
Dióscoro. La sexta sesión proclamó:

“Un solo y mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, posee la humanidad y la divinidad
completas…en dos naturalezas, sin confusión y sin cambio, no separadas y no
desunidas, sino unidas en una sola persona”.

Dicho de otra forma: proclamó que Cristo fue siempre desde la Encarnación
enteramente Dios y enteramente Hombre”. Contrariamente la Iglesia Armenia, la Iglesia
copta y la Iglesia jacobita, contadas entre algunas comunidades cristianas orientales
rechazaron las declaraciones de fe conciliares.

Concilios de Toledo:

En virtud de la fe y en la lucha contra lo que la iglesia católica ha considerado son


herejías, se celebraron en Toledo un total de 18 concilios, siendo de mayor
trascendencia el III concilio (Año 589 d.C.), y de mayor desacuerdo entre los griegos y
los latinos el concilio XI (Año 675 d.C.).

a) Concilio III de Toledo (Año 589 d.C).:


Aconteció que en la mañana del día domingo 18 de mayo de 589 d.C., comenzó a
realizarse en la ciudad hispana de Toledo, el III concilio, el cual se convocó por
iniciativa de San Leandro de Sevilla y de Eutropio abad del monasterio Servitano, y tras
la lectura de los concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia, se hizo una
confesión con la que se prohibió el seguimiento o enseñanza de doctrinas distintas a las
profesadas en estos concilios, con la pena de ser anatema.

Confesión esa que fue rubricada, proclamada y firmada por el Rey Visigodo Recaredo,
y aún refrendada y también rubricada por la Reina Baddó, haciéndose pública, clara y
precisa de su esposo. Esta confesión al mismo tiempo la suscribieron los obispos
presentes, que entre ellos el obispo de la ciudad de Tortosa, quien en resumen de lo que
formuló, dijo que había creído en dicha fe desde que entró en la iglesia católica.

El Concilio III de Toledo es de gran trascendencia, por cuanto no solo se consiguió la


retractación de los arrianitas con la conversión del Monarca y la Nobleza visigoda a la
fe católica, sino que también la unidad de los pueblos de España y por supuesto la
pacificación de los hispano-romanos y visigodos, libres ya en ese tiempo de la
disidencia religiosa.

No obstante los logros alcanzados en dicho concilio por la conversión en esa región de
los arrianitas y con la formulación de un credo supuestamente más acorde que parecía
resolverlo todo, tuvieron a punto de perderse totalmente por la cruenta invasión que en
el año 716 d. C., los musulmanes hicieran a casi toda la Hispania; y que a pesar de este
pequeño fortín, se vinienron recuperando paulatinamente por los pueblos esforzados y
persistentes en la unidad, para mantener la fidelidad a lo que fue, aportó y significó
aquel hecho espiritual de trascendencia histórica del III Concilio Toledano.

b) Concilio XI de Toledo (Año 675 d.C.):

Por otra parte en el concilio XI de Toledo que se llevó a cabo el 7 de noviembre de 675
en la Iglesia de Santa María, y en el que se asumió entre otras cosas, una concepción de
la Trinidad más que todo occidental y fuertemente rechazada por la mayoría de los
teólogos bizantinos, se llegó afirmar la divinidad del hijo en contra del arrianismo, pero
en este caso a semejanza de lo que ocurrió en el concilio de Toledo (año 589 d.C.), se
alteró el Credo Niceno-Constantinopolitano con la inclusión del filioque, que es una
combinación de palabras en latín que significa (y del Hijo): Credo in spiritum Sanctum
qui ex Patre Filioque procedit ("Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y
del Hijo ").

Lo cual a lo largo de la edad media revistió un desacuerdo de los griegos contra los
latinos, en que ello fue asumido de una manera unilateral y representando a la vez un
peligro a la primacía del Padre, quien es la fuente de la deidad, puesto que somete al
Espíritu Santo a una condición de sumisión al hijo y a la iglesia.

La diferencia existente entre los griegos y los latinos, precisamente por la alteración del
Credo Niceno-Constantinopolitano, se procuró resolver sin éxito en el Concilio de
Ferrara-Florencia en 1439; y que actualmente de haber transcurrido muchísimos años de
este acontecimiento, todavía persiste el problema del concilio XI de Toledo, puesto que
los orientales señalan que fue admitido como ecuménico sin el correspondiente acuerdo
ecuménico
Desarrollo y asentamiento de la Trinidad:
Dasarrollo.

A los fines de querer dar un carácter filosófico y sicológico a la Trinidad, esta llegó
alcázar un gran desarrollo en el aristotelismo de la Edad Media, y en lo consiguiente
haciéndose inevitable que la teología se adjudicara un papel concentrado en el orbe
erudito europeo.

Ya sea en las escuelas monásticas, en las catedralicias o en las universidades de la


época, la teología o mejor conocida como “el estudio formal de la religión”, dominó
como la “soberana de las ciencias". En éste sentido se subraya:

"en el estudio de la teología, dados los intentos de emplear la razón a los métodos
teológicos primarios de la iglesia ortodoxa, se obtuvo un resultado importante en los
inicios del Siglo XI".

Era pues del escolasticismo la inquietud primordial de avenir fe y razón para comprobar
que, lo que se creía estaba en concordia con la razón. Para esto se planteó un
interrogante, presentar citas contradictorias sobre esas cuestiones (fe y razón) y después
llegar a conclusiones.

Asentamiento:

En 1272 d.C., la Trinidad tuvo un determinado asentamiento, debido al filosofo santo


Tomás de Aquino en la universidad de París, que dada la necesidad de los escolásticos
(filosofía escolástica) en armonizar la revelación cristiana con la teoría de Aristóteles
“el filosofo”, que consistía en su pensamiento racional, de no por la revelación y de la
mortalidad del alma individual, y que pregonada por los averroístas contradecían las
enseñanzas de la iglesia Católica, tuvo gran éxito en decir que las verdades derivadas de
la razón y las verdades obtenidas por la fe no podían estar en conflicto entre sí.

La creencia en la Trinidad, a pesar de llegar a tener cierto desarrollo y asentamiento en


el siglo XII, tuvo una considerable decadencia a medianos del siglo XV, por el golpe
fatal que los turcos otomanos dieran al Imperio oriental romano.

Constanza; Basilea; Lateranense (V); Trento; Vaticano (I); Vaticano (II)


 
CONCILIO CONCILIO DE JERUSALÉN
AÑO  49 NÚMERO DE CONCILIO Algunos no lo consideran ecuménico
PAPA  San Pedro
Se concluyó que los paganos convertidos al cristianismo no están obligados a las
CONTENIDO
observancias judaicas.
 
CONCILIO CONCILIO DE NICEA (I)
AÑO 325 NÚMERO DE CONCILIO 1º ecuménico Volver
PAPA Silvestre I
Con motivo de la herejía de los arrianos, se definió que el Verbo es verdadero Hijo de Dios, de
CONTENIDO
la misma substancia del Padre y, por lo tanto, verdadero Dios.
 
CONCILIO  CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (I)
AÑO 381 NÚMERO DE CONCILIO 2º ecuménico Volver
PAPA  Dámaso
 El Espíritu Santo es verdadero Dios, como el Hijo y el Padre (Símbolo Niceno-
CONTENIDO
Constantinopolitano).
 
CONCILIO  CONCILIO DE ÉFESO
AÑO 431 NÚMERO DE CONCILIO 3º ecuménico Volver
PAPA  Celestino I
 Con motivo de las herejías nestoriana y pelagiana, se definió que Cristo, Dios-Hombre, es un
solo sujeto (es una Persona) y la maternidad divina de María. La unión hipostática es
CONTENIDO
substancial, no accidental, física, no moral. Fue condenado el pelagiano Celestio y sus
seguidores.
 
CONCILIO  CONCILIO DE CALCEDONIA
AÑO 451 NÚMERO DE CONCILIO 4º ecuménico Volver
PAPA  León Magno
Con motivo de la herejía monofisita y contra Eutiques, se definió que las dos naturalezas de
CONTENIDO Cristo están unidas (personalmente) en la única persona de Cristo, no confundidas ni
mudadas ni alteradas de ninguna manera.
 
CONCILIO CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (II)
AÑO 553 NÚMERO DE CONCILIO  5º ecuménico Volver
PAPA Vigilio
Se confirma la condenación de los errores precedentes (tanto trinitarios como cristológicos),
CONTENIDO ratificando el sentido genérico de las definiciones conciliares. Proscriben los errores derivados
de Orígenes.
 
CONCILIO CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (III)
AÑO 680 - 681 NÚMERO DE CONCILIO  6º ecuménico Volver
PAPA Agatón

CONTENIDO Contra el monotelismo se afirma que en Cristo hay dos voluntades, como hay dos naturalezas,
aunque sea una sola la persona, que es la del Verbo.
 
CONCILIO CONCILIO DE NICEA (II)
AÑO 787 NÚMERO DE CONCILIO  7º ecuménico Volver
PAPA Adriano I
CONTENIDO Se afirma la legitimidad del uso y del culto de las imágenes sagradas, contra la iconoclastia.
 
CONCILIO CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (IV)
AÑO 869 - 870 NÚMERO DE CONCILIO  8º ecuménico Volver
PAPA Adriano II

CONTENIDO Condenación de Focio y su cisma. Confirmación del culto de las imágenes. Afirmación del
Primado del Romano Pontífice.
 
CONCILIO CONCILIO LATERANENSE (I)
AÑO 1123 NÚMERO DE CONCILIO  9º ecuménico Volver
PAPA Calixto II

CONTENIDO Se reivindica el derecho de la Iglesia en la elección y consagración de los obispos contra la


investidura de los laicos. Se condena la simonía y el concubinato de los clérigos.
 
CONCILIO CONCILIO LATERANENSE (II)
AÑO 1139 NÚMERO DE CONCILIO  10º ecuménico Volver
PAPA Inocencio II

CONTENIDO Condenación del antipapa Anacleto y de sus partidarios. Cánones sobre la disciplina del clero.
Condenación de Arnaldo de Brescia.
 
CONCILIO CONCILIO LATERANENSE (III)
AÑO 1179 NÚMERO DE CONCILIO  11º ecuménico Volver
PAPA Alejandro III

CONTENIDO Nuevas leyes contra la simonía. Condenación de la secta de los cátaros y prohibición de tratar
con ellos.
 
CONCILIO CONCILIO LATERANENSE (IV)
AÑO 1215 NÚMERO DE CONCILIO  12º ecuménico Volver
PAPA Inocencio III
Condenación de la herejía de los albigenses y de los valdenses. Importantes decisiones sobre
CONTENIDO la Trinidad, la creación, Cristo Redentor y los sacramentos. Condenación de los errores
trinitarios de Joaquín de Fiore.
 
CONCILIO CONCILIO DE LYON (I)
AÑO 1245 NÚMERO DE CONCILIO  13º ecuménico Volver
PAPA Inocencio IV

CONTENIDO Condenación del emperador Federico II. Declaraciones rituales y doctrinales para los griegos
(sacramentos, legitimidad de las segundas nupcias, purgatorio, paraíso, infierno).
 
CONCILIO CONCILIO DE LYON (II)
AÑO 1274 NÚMERO DE CONCILIO  14º ecuménico Volver
PAPA Gregorio X
Unión de la iglesia griega. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo
CONTENIDO principio. Suerte de las almas después de la muerte. Sobre los siete sacramentos y sobre el
primado del Romano Pontífice.
 
CONCILIO CONCILIO DE VIENNE
AÑO 1311 - 1312 NÚMERO DE CONCILIO  15º ecuménico Volver
PAPA Clemente V

CONTENIDO Abolición de la orden de los templarios. Condenación de los errores de los begardos sobre la
perfección espiritual. El alma es verdadera y esencialmente forma del cuerpo (contra Olivi).
 
CONCILIO CONCILIO DE CONSTANZA
AÑO 1414 - 1418 NÚMERO DE CONCILIO  16º ecuménico Volver
PAPA Martín V
Fin del cisma de occidente. Se condenan los errores de Wicleff sobre los sacramentos, la
CONTENIDO constitución de la Iglesia y también los errores de Huss sobre la Iglesia invisible de los
predestinados.
 
CONCILIO CONCILIO DE BASILEA - FERRARA - FLORENCIA
AÑO 1431, 1438 - 1445 NÚMERO DE CONCILIO  17º ecuménico Volver
PAPA Eugenio IV
Unión de los griegos y de los armenios. Declaraciones sobre la procesión del Espíritu Santo, la
CONTENIDO Eucaristía y los novísimos (para los griegos). Decreto sobre los sacramentos (para los
armenios): Decreto sobre la Trinidad y la Encarnación (para los jacobitas).
 
CONCILIO CONCILIO LATERANENSE (V)
AÑO 1512 - 1517 NÚMERO DE CONCILIO  18º ecuménico Volver
PAPA Julio II - León X

CONTENIDO Definiciones sobre el alma humana, la cual no es única para todos, sino propia para cada
hombre, forma del cuerpo inmortal.
 
CONCILIO CONCILIO DE TRENTO
AÑO 1545 - 1563 NÚMERO DE CONCILIO  19º ecuménico Volver
PAPA Paulo III - Julio III - Pío V
Condenación de los errores de Lutero. Defensa de la Sagrada Escritura (Vulgata). Doctrina
CONTENIDO sobre el pecado original, la santificación y la gracia, sobre los sacramentos, especialmente
sobre la Eucaristía y la Misa, sobre el culto a las imágenes, las indulgencias. Importantes
decretos disciplinares.
 
CONCILIO CONCILIO VATICANO (I)
AÑO 1869 - 1870 NÚMERO DE CONCILIO  20º ecuménico Volver
PAPA Pío IX

CONTENIDO Definiciones sobre Dios creador, sobre la Revelación divina, sobre la fe en relación con la
razón. También sobre la Iglesia, y sobre el primado y la infalibilidad del Romano Pontífice.
 
CONCILIO CONCILIO VATICANO (II)
AÑO 1962 -1965 NÚMERO DE CONCILIO  21º ecuménico Volver
PAPA Juan XXIII - Pablo VI

CONTENIDO Decreto sobre la Iglesia y sobre la misión de la Iglesia en el mundo de hoy. Decretos sobre el
ecumenismo.
 

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