Reglas de origen
En todo acuerdo comercial, las Reglas de Origen definen cuáles son las mercancías que se
beneficiarían de las preferencias arancelarias. Las mercancías que cumplen con dichas
disposiciones se conocen como “mercancías originarias”. En ese sentido, las reglas de origen
permiten identificar el país de fabricación “sustancial” de las mercancías comercializadas. Si
bien estas reglas son necesarias y fundamentales para los procesos de integración, pueden
convertirse en una restricción al comercio, por lo que deben ser uniformes, simples,
predecibles, administrables, transparentes y eficaces. En resumen, el origen de la mercancía es
el vínculo geográfico que une a esta con un país determinado donde se considera producida, y
que por ende merece recibir la preferencia arancelaria acordada y los beneficios de un
acuerdo comercial determinado.
Por su parte, en Sudamérica diversos países han suscrito acuerdos comerciales, tales como los
Acuerdos de Complementación Económica (ACE) negociados al amparo del Tratao de
Montevideo de 1980 y TLC suscritos con Estados Unidos, los cuales, considerando su
contenido, alcance y principales características, mantienen diferentes esquemas en materia de
reglas de origen.
En el caso peruano se mantienen acuerdos como el de la Comunidad Andina y aquellos
suscritos al amparo de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) como los ACE con
MERCOSUR y Chile. Recientemente, el Perú ha suscrito TLC con Estados Unidos, Tailandia,
Singapur, Canadá, Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés,
compuesta por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y China, y viene negociando acuerdos
de similar alcance con la Unión Europea, México, Corea del Sur y Japón.
Estos acuerdos pueden agruparse en dos categorías. Por un lado, están los acuerdos que
utilizan un Régimen General y los procedimientos aduaneros relacionados con el origen
establecidos en la ALADI o la CAN, o que por lo menos mantienen como patrón (esquemas
ALADI – MERCOSUR- CAN) – aunque en algunos casos con importantes adiciones o
modificaciones; mientras que, por otro lado, están los acuerdos que utilizan reglas específicas
de origen que tienen como base el esquema del TLC de América del Norte (TLCAN).
La división realizada es válida tanto en lo que se refiere a los criterios para la calificación del
origen de las mercancías como en lo que respecta a la declaración, certificación, verificación y
control, pues existen entre ambas categorías diferencias conceptuales y operativas
importantes.
En el caso de los acuerdos suscritos por el Perú, el capítulo de Reglas de Origen incorpora una
serie de normas y procedimientos para la calificación, declaración, certificación, control y
verificación del origen, así como para la acumulación, expedición directa, sanciones y
responsabilidades. Estas reglas son los requisitos que debe cumplir una mercancía para poder
beneficiarse de las preferencias otorgadas y recibidas entre las Partes de suscriben un acuerdo
comercial, y alcanzar la cobertura legal de dicho acuerdo.
Definiciones y Conceptos – Términos Usados Frecuentemente
Las reglas de origen se aplican para todas las mercancías, sin discriminación de sus procesos
productivos o los materiales que intervienen en su fabricación, entre otros aspectos. A
continuación, se detalla el significado e implicancias de las reglas de origen establecidas en un
acuerdo comercial; en particular se desarrollan los conceptos que se suelen incluir en un TLC.
Las mercancías totalmente obtenidas o producidas son las que pertenecen a los
reinos animal, vegetal y mineral, e incluyen los animales nacidos, capturados, cazados,
pescados o criados, los vegetales cultivados o cosechados y los minerales extraídos del
territorio de las Partes que suscriben el TLC, así como a todas aquellas mercancías que
se puedan elaborar u obtener a partir de estas (huevos, leche, carne, hierro, harina,
etc.) sin la participación de insumos no originarios.
Las mercancías elaboradas a partir exclusivamente de insumos o materiales
originarios son originarias si todos los insumos y materiales considerados en su
proceso productivo son originarios. De esta manera, la mercancía elaborada sería
originaria en la medida en que todos los insumos lo sean.
Las mercancías elaboradas o producidas a partir de insumos o materiales originarios
y no originarios son las que deben cumplir con los requisitos específicos de origen que
se encuentran establecidos en el capítulo de Origen, debido fundamentalmente a la
participación de insumos de terceros países.
Requisitos específicos de origen. Estos se han definido a partir de la subpartida
arancelaria (normalmente de seis dígitos) del sistema armonizado (específicos a cada
mercancía, grupo de mercancías o proceso productivo). Estos requisitos incorporan
valores de contenido regional, saltos de clasificación arancelaria, requisitos técnicos o
la combinación de dos o más de ellos.
Acumulación. Este principio permite considerar (acumular) los insumos originarios de
un socio comercial como si fueran originarios de los países que participan del acuerdo
comercial. Asimismo, permite “acumular” los procesos productivos realizados en el
territorio de las Partes- Sin perjuicio de lo anterior, en casos excepcionales, ante la
escasez de oferta de algunos insumos o procesos productivos específicos, se puede
permitir “acumular” insumos o procesos con determinados países que no forman
parte de un acuerdo comercial (acumulación cruzada).
Valor de contenido regional (VCR). Existen tres métodos de cálculo de VCR: aumento,
reducción y costo neto. De manera general se puede considerar que estos métodos
pretenden promover el uso de materiales originarios o, por el contrario, limitar la
participación del valor de los insumos no originarios en el valor de la mercancía
elaborada a partir de dichos insumos a un máximo (o mínimo, dependiendo del
método empleado).
Saltos de clasificación arancelaria. Un “salto de clasificación” ocurre cuando una
mercancía se encuentra clasificada en una posición arancelaria a escala de capítulo
(dos dígitos), partida (cuatro dígitos) o subpartida (seis dígitos), diferente de la
posición arancelaria (al mismo nivel antes señalado) de todos los insumos no
originarios utilizados en el proceso productivo de dicha mercancía.
Procesos productivos o requisitos técnicos. Son requisitos que, entre otros, exigen la
participación de un material originario en particular o la realización de un determinado
proceso productivo de la mercancía en el territorio de las Partes.
De minimis. Es una regla de aplicación complementaria al salto de clasificación
arancelaria que permite considerar como originaria a una mercancía cuyos insumos no
pudieron realizar el mencionado salto. Estos insumos (que no cumplen con el salto) no
pueden exceder un porcentaje (normalmente el 10%) del valor de la mercancía. Esta
regla no es aplicable a todos los productos; por ejemplo, en el caso del acuerdo entre
Perú y Estados Unidos, no aplicada para: azúcar, café, lácteos, oleaginosas, cítricos, y
sus respectivos derivados.
Mercancías y materiales fungibles. Son aquellos que se consumen en el proceso
productivo de una mercancía y no forman parte (física) de aquella (por ejemplo,
combustible). Es una regla de aplicación complementaria que permite la consideración
de estas mercancías como originarias si se emplea cualquier método de manejo de
inventarios reconocido en los Principios de contabilidad generalmente aceptados,
establecidos en la legislación de la Parte en cuyo territorio se realiza el proceso de
producción, o de otra manera, aceptados por dicha Parte.
Accesorios, repuestos y herramientas. Estos productos son considerados originarios
en la medida en que acompañen y sean clasificados como una mercancía originaria y
siempre que se presenten en valor y cantidades habituales. Si la mercancía debe
cumplir un salto de clasificación arancelaria, los accesorios, repuestos y herramientas
no se considerarán para determinar el cumplimiento de dicho salto en la medida que
no se hubiesen facturado por separado. Si la mercancía debe cumplir con un VCR, el
valor de los accesorios, repuestos o herramientas se tomará en cuenta como
materiales originarios o no originarios, según sea el caso, el calcular el valor de
contenido regional de la mercancía.
Juegos o surtidos. Las mercancías clasificadas como un juego o surtido se considerarán
originarias si cada mercancía que lo compone es originaria o si el valor de todas las
mercancías no originarias en el juego o surtido no excede un porcentaje del valor
ajustado del juego o surtido, que en el caso del TLC suscrito con Estados Unidos es de
15%.
De manera general, se dispone de reglas de aplicación complementaria, como el tratamiento
de envases y material de empaque para la venta al por menor, contenedores y materiales de
embalaje para embarque y materiales indirectos, así como condiciones para el cumplimiento
de la expedición directa de la mercancía (tránsito y transbordo).
- Declaración jurada. Es el documento que contiene la información mediante la cual se
verifica el cumplimiento de los criterios de origen de un acuerdo comercial, su validez
por dos años o por un periodo actualizable cuando se modifiquen las condiciones de
producción o la composición de productos de modo que varíe su origen.
- Certificado de Origen. Es el documento (físico o electrónico) que certifica que una
mercancía cumple con las disposiciones relativas a origen de un acuerdo comercial. En
cada acuerdo comercial se disponen diferentes reglas de manera que un certificado
pueda: (i) amparar una o varias mercancías a uno o varios embarques; (ii) tener un
formato o información mínima a consignar; (iii) tener un periodo de validez, y (iv)
expedirse por entidades, productores, exportadores o importadores.
- Expedición directa o tránsito y transbordo. Ocurre cuando una mercancía se expide
directamente desde el territorio de la Parte exportadora hasta el territorio de la Parte
importadora, transportadas por el territorio de una o más Partes que hayan suscrito el
acuerdo comercial. La mercancía se puede transportar por el territorio de países que
no formen parte del acuerdo comercial bajo vigilancia aduanera, con o sin transbordo
o almacenamiento temporal, siempre que (i) el tránsito esté justificado por razones
geográficas o requerimientos del transporte; (ii) no estuvieran destinadas al comercio
o uso en el país no Parte, y (iii) no sufra, durante su transporte o almacenamiento,
ninguna operación distinta de la carga, descarga o manipuleo, para mantener sus
buenas condiciones o asegurar su conservación.
Principios y criterios de calificación de origen
A continuación, se precisan y extienden algunos elementos fundamentales en los principios y
criterios de calificación de origen sobre los cuales es necesario adelantar el análisis:
a) Criterio de mercancía originaria por ser producida íntegramente en el territorio de
un País Miembro. Si bien esta definición es explícita en el grupo de acuerdos
comerciales basados en reglas generales, incluso definiendo un ámbito de mercancías
sujetas a este criterio, en caso del otro grupo de acuerdos comerciales se precisa una
regla específica normalmente vinculada con el salto de clasificación arancelaria del
capítulo. En realidad, estas normas, aunque difieren completamente en terminología y
eventualmente en concepto, son similares en términos de proceso de producción u
obtención de las mercancías, por tanto, no debieran ser un problema en la
armonización de reglas de origen de este ámbito de productos.
b) Criterio de proceso de producción, transformación o elaboración, diferencias en la
calificación de origen basada en el salto de clasificación arancelaria. En el primer
grupo de acuerdos es suficiente el salto de partida arancelaria, mientras que en el
segundo grupo el salto de clasificación se da a distintos niveles (capítulos, partida,
subpartida e incluso producto o nomenclatura a ocho o diez dígitos), dependiendo de
las estructuras productivas de las Partes.
c) Criterio del valor de contenido regional. En tanto que en el primer grupo de acuerdos
mencionados supra la exigencia de contenido regional o valor agregado regional está
vinculada con un porcentaje máximo de participación de materiales no originarios en
el valor FOB de exportación de la mercancía en cuestión, en el segundo grupo están
previstos criterios específicos para la determinación del valor de contenido regional de
una mercancía según el valor de transacción o el de costo neto, a elección del
exportador.
d) Criterio de “de minimis”. Este criterio no se define en los acuerdos comerciales
basados en reglas generales. Consiste en limitar el porcentaje del valor de los
materiales no originarios que no cumplen con el salto de clasificación correspondiente,
otorgando el carácter originario a la mercancía que incluya tales materiales, siempre
que no excedan tal porcentaje.
e) Criterios de calificación específica para determinado tipo de mercancías, como
accesorios, refracciones o repuestos o herramientas, mercancías y materiales
fungibles, materiales indirectos, elementos neutros, juegos o surtidos, contenedores
y materiales de embalaje para transporte, y envases, empaques, estuches,
embalajes, envoltorios y similares. Mediante estos criterios se exceptúa de la
aplicación de las reglas de origen a los elementos o mercancías que no forman parte
final de la mercancía o no le brindan su carácter principal. Estos criterios se encuentran
presentes en los acuerdos derivados de la Resolución 252.
f) Acumulación regional. En diversos acuerdos está prevista la acumulación de origen. Es
de utilidad la incorporación de este principio, dado que permitiría en varias situaciones
uniformizar condiciones de producción, aprovechar las economías de escala y
potenciar las posibilidades de intercambio en la región.
g) Requisitos específicos de origen (REO). La regla aplicada es sustantivamente diferente
entre los dos grupos de acuerdos, en virtud de que unos utilizan la determinación de
reglas específicas para mercancías explícitamente establecidas (por interés o
sensibilidad), en tanto que los acuerdos tipo TLCAN refieren REO a todas las
subpartidas de la nomenclatura. Es decir, se identifican diferencias importantes entre
la regulación de requisitos específicos de origen: los acuerdos tipo TLCAN se
caracterizan por una mayor selectividad y especificidad y son diseñados en función del
encademiento productivo de las mercancías, mientras que los acuerdos tipo ALADI –
MERCOSUR – CAN tienen un carácter general y uniforme, y precisan, de ser necesario,
requisitos específicos en pocas líneas arancelarias.
Para el caso peruano, si bien se ha avanzado considerablemente en la constitución de
acuerdos comerciales con diversos regímenes de origen, y aun cuando se ha buscado
mantener consistencia entre aquellos, esta convivencia de regímenes plantea algunas
dificultades para la administración y el consecuente costo a los usuarios. Por ello, es
fundamental encontrar mecanismos que permitan superar las dificultades planteadas por la
convivencia de reglas de origen diferenciadas. De lo contrario se corre el riesgo de socavar los
acuerdos comerciales suscritos a través de triangulaciones que busquen aprovechar las
oportunidades surgidas a partir de la existencia de reglas de origen más laxas en el contexto de
determinados acuerdos bilaterales.
Es precisamente ese riesgo de mediano plazo el que se convierte en este momento en una
gran oportunidad para que el Perú sea una plataforma de inversión productiva en el Pacífico
Sudamericano, ya que, en el largo plazo, en la medida que más países suscriban acuerdos
comerciales y haya una relación comercial entre la mayoría de países que conforman un
bloque regional, es muy probable que se manejen iniciativas que promuevan la convergencia
de las reglas de origen (generales y específicas) con el objetivo de reducir los costos en el
comercio.
Para este fin, lo más simple sería plantear, en una primera etapa, para aquellos acuerdos
basados en regímenes generales, partir del principio de mayor flexibilidad, en particular la
armonización de los criterios de calificación de origen.
Certificación
El origen de las mercancías se certifica por diversos actores del comercio internacional, como
el exportador, el importador, una entidad certificadora, entre otros, en función de lo
establecido en cada acuerdo comercial. Para definir a un actor determinado como aquel que
suscriba o certifique el carácter originario de una mercancía, se toman en cuenta diversos
elementos. Entre otros se pueden considerar fundamentalmente el interés fiscalizador de las
aduanas (importador), el rol promotor del comercio del gobierno y el interés comercial de las
empresas exportadoras (exportador), así como el carácter regulatorio y burocrático
(verificador) del Estado (entidad certificadora).
La certificación del origen implica el cumplimiento de todas las reglas y condiciones
establecidas en las normas de origen de un acuerdo comercial, y la posibilidad de acceder a las
preferencias arancelarias incluidas en dichos acuerdos y a su cobertura legal.
Actualmente, en una época en la que la facilitación del comercio y en particular el comercio sin
papeles está en boga, muchas economías optan por certificar el origen por vías electrónicas en
sus acuerdos comerciales. Esto, en teoría, facilita las operaciones comerciales, pero en algunos
casos las puede dificultar, sobre todo en aquellos en los que las aduanas de destino no cuentan
con sistemas de lectura compatibles para certificados y firmas digitales.
Por otro lado, aquellas economías que optan por una certificación física (papel) tienen la
opción de contar con un formato específico en el que se debe diligenciar de manera ordenada
toda la información requerida o, de lo contrario, cuando el acuerdo comercial no requiera un
formato, normalmente exige la inclusión de información mínima indispensable para considerar
válido el certificado.
Convergencia
Como se ha mencionado anteriormente, los acuerdos se agrupan en dos categorías: (i)
acuerdos que utilizan o tienen como patrón esquemas ALADI – MERCOSUR – CAN y (ii) los
acuerdos que utilizan reglas específicas o tienen como base el esquema del TLCAN.
Contar con estos dos tipos de acuerdos con diferentes definiciones de transformación o
producción o distintas normas generales o específicas que regulen el origen de las mercancías,
variando según cada mercado regional de destino, acarrea elementos que complican
innecesariamente el comercio y que podrían desestimular el comercio preferencial en la
región, dados los costos adicionales que asumen los empresarios para administrar dichas
normas.
Estos costos adicionales afectan más a los pequeños productores que a los grandes, ya que
estos últimos normalmente se establecen en los hubs. Así, el costo operativo de administrar
diversos acuerdos con distintas reglas es alto para los productores en los países spoke, que
normalmente se limitan a aprovechar sólo un acuerdo preferencial. Extender las mismas reglas
de determinación y acumulación de origen entre los acuerdos podría reducir
considerablemente los costos de los exportadores.
En el caso de los acuerdos cuya base son las reglas generales de origen, existe un común
denominador importante sustentado en los principios de calificación y en la administración de
las reglas (esencia de cualquier régimen de origen). Es decir que, si bien existen diferencias
entre estos acuerdos que abarcan aspectos que van desde diferencias en conceptos o criterios
básicos para considerar una mercancía como originaria hasta la ausencia de algunos conceptos
de calificación de origen, criterios particulares (como los elementos neutros, materiales
fungibles, accesorios y herramientas, entre otros), e incluso de procedimientos aduaneros
relacionados con el origen, deben continuar armonizándose.
Sin embargo, en el caso de aquellos acuerdos comerciales en los que, a diferencia de las
relaciones con nuestros socios cercanos, el Perú ha logrado establecer una asociación formal
que permita consolidar el desarrollo comercial actual y fomentar el comercio potencial, debe
explotarse el establecimiento de inversiones que coadyuven la constitución de un hub
productivo regional en el Perú.
Armonización de criterios de certificación y procedimientos aduaneros relacionados con el
origen
Los acuerdos comerciales que utilizan reglas generales en las que, sin embargo, existen
aspectos que incluyen diferentes tratamientos, ya sea en administración de las reglas de
origen o en los procedimientos aduaneros relacionados con el origen, deberían ser objeto de
una eventual armonización o convergencia. Por ejemplo.
a) Certificación de origen realizada con el propio exportador/productor
(autocertificación) o declaración realizada por el productor/exportador y certificación
emitida a través de entidades gubernamentales o privadas habilitadas para tales
efectos. Para poder aplicar el primer procedimiento, independientemente de la
voluntad de los Países Miembros, se equiere una serie de normas jurídicas internas, no
siempre de fácil internación.
b) Previsión de órganos que cuenten con mecanismos establecidos que permitan evaluar
la incapacidad real de un productor de disponer de una oferta en condiciones
comerciales normales de oportunidad, volumen, calidad y precio. Contar con una
normativa regional eficiente y eficaz para estos casos otorga importancia a los efectos
para que los requisitos de origen, particularmente los específicos, no se conviertan en
una restricción al acceso.
c) Existencia de procedimientos claros para el intercambio de información entre las
Partes, el control de las reglas y la aplicación de sanciones en caso de incumplimiento.
No debe descartarse que las acciones tendientes a la armonización de las normas existentes
encuentren dificultades de diferente naturaleza, por tanto, cualquier iniciativa debe contar con
mecanismos o metodologías de negociación que contengan parámetros y objetivos concretos,
comenzado por las disciplinas de relevancia comercial entre socios y terceros países.
El proceso de convergencia de los requisitos específicos de origen es de mediano o largo plazo
y debe iniciarse en los sectores o productos de menor sensibilidad, buscando que la solución
involucre a toda una cadena productiva. En el proceso los socios comerciales aplicarán a su
comercio las disposiciones relativas a origen previstas en sus acuerdos suscritos, hasta que el
marco de convergencia supere a esos acuerdos.
Triangulación vs Hub Productivo
En el ácápite anterior se considera que los acuerdos comerciales que utilizan reglas generales
deberían ser objeto de una eventual armonización o convergencia con el fin de reducir los
costos de administración. Por su parte, en el caso de aquellos acuerdos comerciales en los que
el Perú ha logrado establecer una asociación formal y permanente que permite consolidar el
desarrollo comercial actual y fomentar el potencial, debe explotarse el establecimiento de
inversiones que coadyuven a la constitución de un hub productivo regional en el Perú.
Cornejo y Harris señalan que una de las dificultades que trae consigo la superposición de
diversos acuerdos comerciales son las posibles triangulaciones que pueden producirse por la
existencia de diferentes tratamientos arancelarios o regímenes de origen. Sin embargo, ahí
donde se identifican posibles triangulaciones, surgen oportunidades para atraer inversiones y
hacer más productivas las actuales con el fin de llevar a cabo procesos productivos mínimos
que transformen, en lo sustancial, un insumo o un bien intermedio.
De esta manera se podrá optimizar el aprovechamiento de la red de acuerdos comerciales que
el Perú viene desarrollando y explotar mejor su posición geoestratégica en el Pacífico
sudamericano, para convertirse, de esta manera, en un hub productivo.
Sobre este particular, el Perú tiene acuerdos comerciales en vigencia o negociación con al
menos doce de los veinte principales destinos de las exportaciones de los países andinos, en
promedio, y tiene planificado iniciar negociaciones con al menos tres socios más en el corto y
mediano plazo, ello sin considerar iniciativas en el marco de APEC, como la Iniciativa de la
Cuenca del Pacífico Latinoamericano (once) y la ampliación del Acuerdo Transpacífico de
Asociación Económica Estratégica (ocho).
Por su parte, respecto de los veinte principales destinos mencionados, Bolivia solo tiene
acuerdos comerciales con cuatro socios, Ecuador con tres socios y Venezuela con cuatro
socios; mientras que Colombia tiene acuerdos comerciales vigentes con cuatro socios,
suscritos con otros cuatro y en negociación con un socio. En virtud de los acuerdos (suscritos o
en negociación), al menos 94% de las exportaciones del Perú acceden de manera preferencial.
Así, encadenando la producción andina y la de dichos socios comerciales a la producción
peruano (hub productivo), se podrá acceder a estas preferencias arancelarias.
Considerando solo estos veinte principales destinos de las exportaciones de los países andinos,
mediante los acuerdos comerciales del Perú se podría cubrir más de 98% de las exportaciones
de Bolivia, 92% de las exportaciones de Colombia y 93% de las exportaciones de Ecuador. El
potencial es mayor si se considera que la política comercial del Perú se encuentra en pleno
desarrollo, en particular aquellas iniciativas de integración comercial dentro del APEC.
Estos acuerdos comerciales, al modificar los precios relativos de las mercancías, devienen en
modificaciones cualitativas continuas de las estructuras productivas de los socios suscriptores,
generando oportunidades para el afianzamiento o desarrollo de nuevas producciones
mediante la adecuación de la estructura productiva actual o la inversión en nuevas líneas de
producción. Es incuestionable que iniciativas de esta naturaleza deban acompañarse
necesariamente de otro tipo de esfuerzos que complementen y eleven la productividad y
competitividad, como las inversiones en infraestructura, educación, reforma del Estado y del
Poder Judicial, entre otros.
Así, el hub productivo permite que los insumos y bienes intermedios, entre otras mercancías
originarias de países como los andinos que no se benefician de un acceso preferencial porque
no cuentan con una red de relaciones comerciales como las que mantiene el Perú, siempre
puedan ser transformados lo suficiente como para cumplir con las reglas de origen
establecidas en los acuerdos con sus socios comerciales. Al respecto, diversos estudios
demuestran que se vuelve más ventajoso comerciar con un hub. El resultado es más sólido
cuando los países spoke son pequeños países en desarrollo.
Nuevas tendencias en origen
El alto costo del espacio, y en algunos países incluso de recursos como la mano de obra, exige
aprovecharlos eficientemente asignándolos a actividades más productivas y rentables. Al
respecto, por ejemplo, un país – ciudad como Singapur ha trasladado algunas actividades
productivas que ocupan bastante espacio a otros países en los que el costo de realización es
menor (espacios con exenciones y tratamientos fiscales especiales, servicios sin costo o a bajos
precios, terreno concedido gratuitamente sujeto a inversión, etc.).
Estas nuevas tendencias en el comercio global incluyen conceptos que se vienen incluyendo en
los acuerdos comerciales, como lista de escaso abasto, outward processing, entre otros.
Lista de escaso abasto
La posibilidad de incorporar una mercancía no originaria en el proceso productivo de otra
mercancía se define en la regla de origen específica. Cuando existe oferta regional de un
insumo o bien intermedio, las Partes que suscriben un acuerdo tratan de incorporar dichas
mercancías como requisito indispensable para calificar a la mercancía a comerciar como
originaria. No obstante, en ocasiones esa oferta regional no basta para atender la demanda
regional o, siendo suficiente, no puede atenderla de manera oportuna.
En estos casos se presenta este mecanismo, que flexibiliza la regla específica de origen
temporalmente en caso de que los países suscriptores de un acuerdo comercial no cuenten
con oferta suficiente y oportuna de un insumo o bien intermedio para abastecer la región. Este
mecanismo incorpora un procedimiento para que las Partes tengan oportunidad de demostrar
su capacidad de oferta suficiente y oportuna, luego de lo cual se decide o no incorporar el
insumo a la lista de escaso abasto.
Outward processing
Este es un mecanismo de carácter excepcional mediante el cual se califica como originaria una
mercancía que ha sido procesada fuera del territorio aduanero de las Partes que suscriben un
acuerdo.
El outward processing es utilizado sobre todo en acuerdos suscritos por países asiáticos.
Usualmente se decretan específicamente una o más condiciones que limitan la aplicación del
mecanismo, como la zona geográfica de producción de una país no Parte, las mercancías que
pueden optar por este mecanismo, los materiales que pueden usarse en el proceso productivo,
un porcentaje mínimo de valor añadido, valor máximo de participación de insumos foráneos o
valor añadido, mínimo de participación de insumos regionales o valor añadido.