El
gas (palabra inventada por el científico flamenco Jan Baptista van Helmont en el siglo XVII,
sobre el latín chaos1) es un estado de agregación de la materia en el cual, bajo ciertas
condiciones de temperatura y presión, sus moléculas interaccionan o reaccionan débilmente
entre sí, sin formar enlaces moleculares,2 adoptando la forma y el volumen del recipiente que
las contiene y tendiendo a separarse, esto es, expandirse, todo lo posible por su alta
concentración de energía cinética. Los gases son fluidos altamente compresibles, que
experimentan grandes cambios de densidad con la presión y la temperatura.3
Las moléculas que constituyen un gas casi no son atraídas unas por otras, por lo que se
mueven en el vacío a gran velocidad y muy separadas unas de otras, explicando así las
propiedades:4
Las moléculas de un gas se encuentran prácticamente libres, de modo que son capaces
de distribuirse por todo el espacio en el cual son contenidos. Las fuerzas gravitatorias5 y
de atracción entre las moléculas son despreciables, en comparación con la velocidad a la
que se mueven sus moléculas.
Los gases ocupan completamente el volumen del recipiente que los contiene.
Los gases no tienen forma definida, adoptando la de los recipientes que las contiene.
Pueden comprimirse fácilmente, debido a que existen enormes espacios vacíos entre
unas moléculas y otras.
A temperatura y presión ambientales los gases pueden ser elementos como el hidrógeno, el
oxígeno, el nitrógeno, el cloro, el flúor y los gases nobles, compuestos como el dióxido de
carbono o el propano, o mezclas como el aire.
Los vapores y el plasma comparten propiedades con los gases y pueden formar mezclas
homogéneas, por ejemplo vapor de agua y aire, en conjunto son conocidos como cuerpos
gaseosos, estado gaseoso6 o fase gaseosa.
Historia[editar]
En 1648, el químico Jan Baptista van Helmont, considerado el padre de la química neumática,
creó el vocablo gas (durante un tiempo se usó también "estado aeriforme"), a partir del término
griego kaos (desorden) para definir las características del anhídrido carbónico. Esta
denominación se extendió luego a todos los cuerpos gaseosos, también llamados fluidos
elásticos, fluidos compresibles o aires, y se utiliza para designar uno de los estados de
la materia.
La principal característica de los gases respecto de los sólidos y los líquidos, es que no
pueden verse ni tocarse, pero también se encuentran compuestos de átomos y moléculas.
La causa de la naturaleza del gas se encuentra en sus moléculas, muy separadas unas de
otras y con movimientos aleatorios entre sí. Al igual que ocurre con los otros dos estados de la
materia, el gas también puede transformarse (en líquido) si se somete a temperaturas muy
bajas. A este proceso se le denomina condensación en el caso de los vapores
y licuefacción en el caso de los gases perfectos.
La mayoría de los gases necesitan temperaturas muy bajas para lograr condensarse. Por
ejemplo, en el caso del oxígeno, la temperatura necesaria es de –183 °C.7
Las primeras leyes de los gases fueron desarrollados desde finales del siglo XVII, cuando los
científicos empezaron a darse cuenta de que en las relaciones entre la presión, el volumen y
la temperatura de una muestra de gas, en un sistema cerrado, se podría obtener una fórmula
que sería válida para todos los gases. Estos se comportan de forma similar en una amplia
variedad de condiciones, debido a la buena aproximación que tienen las moléculas que se
encuentran más separadas, y hoy en día la ecuación de estado para un gas ideal se deriva de
la teoría cinética. Ahora las leyes anteriores de los gases se consideran como casos
especiales de la ecuación del gas ideal, con una o más de las variables mantenidas
constantes.
Empíricamente, se observan una serie de relaciones proporcionales entre la temperatura,
la presión y el volumen que dan lugar a la ley de los gases ideales, deducida por primera vez
por Émile Clapeyron en 1834.
Comportamiento macroscópico de los gases[editar]
Modelo del flujo de gases alrededor del transbordador espacial en su fase de re-entrada a la atmósfera
de la Tierra.
Al observar un gas, es típico especificar un marco de referencia o una escala de longitud. Una
escala de longitud mayor corresponde a un punto de vista macroscópico o global del gas. Esta
región (denominada volumen) debe tener un tamaño suficiente para contener una gran
muestra de partículas de gas. El análisis estadístico resultante de este tamaño de muestra
produce el comportamiento "promedio" (es decir, velocidad, temperatura o presión) de todas
las partículas de gas dentro de la región. Por el contrario, una escala de longitud más pequeña
corresponde a un punto de vista microscópico o de partículas.
Macroscópicamente, las características del gas medidas son en términos de las propias
partículas del gas (velocidad, presión o temperatura) o de su entorno (volumen). Por
ejemplo, Robert Boyle estudió química neumática durante una pequeña parte de su carrera.
Uno de sus experimentos relacionó las propiedades macroscópicas de la presión y el volumen
de un gas. Su experimento utilizó un manómetro de tubo en J que parece un tubo de ensayo
con la forma de la letra J. Boyle atrapó un gas inerte en el extremo cerrado del tubo de ensayo
con una columna de mercurio, lo que hace que el número de partículas y la temperatura sean
constantes. Observó que cuando se aumentaba la presión en el gas, al agregar más mercurio
a la columna, el volumen del gas atrapado disminuía (esto se conoce como relación inversa).
Además, cuando Boyle multiplicó la presión y el volumen de cada observación, el producto fue
constante. Esta relación se mantuvo para cada gas que Boyle observó que condujo a la ley
(PV = k), nombrada en honor a su trabajo en este campo.
Hay muchas herramientas matemáticas disponibles para analizar las propiedades de los
gases. A medida que los gases están sujetos a condiciones extremas, estas herramientas se
vuelven más complejas, desde las ecuaciones de Euler para el flujo no viscoso hasta
las ecuaciones de Navier-Stokes 8 que explican completamente los efectos viscosos. Estas
ecuaciones se adaptan a las condiciones del sistema de gas en cuestión. El equipo de
laboratorio de Boyle permitió el uso de álgebra para obtener sus resultados analíticos. Sus
resultados fueron posibles porque estaba estudiando gases en situaciones de presión
relativamente baja donde se comportaban de una manera "ideal". Estas relaciones ideales se
aplican a los cálculos de seguridad para una variedad de condiciones de vuelo en los
materiales en uso. El equipo de alta tecnología que se utiliza hoy en día fue diseñado para
ayudarnos a explorar con seguridad los entornos operativos más exóticos donde los gases ya
no se comportan de una manera "ideal". Esta matemática avanzada, que incluye estadísticas
y cálculo multivariable, posibilita la solución a situaciones dinámicas tan complejas como la
reentrada de vehículos espaciales. Un ejemplo es el análisis de la reentrada del transbordador
espacial que se muestra en la imagen para garantizar que las propiedades del material bajo
esta condición de carga sean adecuadas. En este régimen de vuelo, el gas ya no se comporta
de manera ideal.
Leyes de los gases[editar]
Existen diversas leyes derivadas de modelos simplificados de la realidad que relacionan
la presión, el volumen y la temperatura de un gas.
Ley de Boyle-Mariotte[editar]
Artículo principal: Ley de Boyle-Mariotte
La Ley de Boyle-Mariotte (o Ley de Boyle), formulada por Robert Boyle y Edme Mariotte, es
una de las leyes de los gases que relaciona el volumen y la presión de una cierta cantidad de
gas mantenida a temperatura constante. La ley dice que a una temperatura constante y para
una masa dada de un gas, el volumen del gas varía de manera inversamente proporcional a la
presión absoluta del recipiente:
Matemáticamente se puede expresar así:
donde es constante si la temperatura y la masa del gas permanecen constantes.9
Cuando aumenta la presión el volumen baja, mientras que si la presión disminuye el volumen
aumenta. No es necesario conocer el valor exacto de la constante para poder hacer uso de la
ley: si consideramos las dos situaciones de la figura, manteniendo constante la cantidad de
gas y la temperatura, deberá cumplirse la relación:
donde:
Además, si se despeja cualquier incógnita se obtiene lo siguiente:
Ley de Charles[editar]
Artículo principal: Ley de Charles
A una presión dada, el volumen ocupado por una cierta cantidad de un gas es directamente
proporcional a su temperatura en kelvin.10
Matemáticamente la expresión sería:
o .
en términos generales:
Ley de Gay-Lussac[editar]
Artículo principal: Ley de Gay-Lussac
La presión de una cierta cantidad de gas, que se mantiene a volumen constante, es
directamente proporcional a la temperatura en kelvin:10
Es por esto que para poder envasar gas, como gas licuado, primero ha de enfriarse el
volumen de gas deseado, hasta una temperatura característica de cada gas, a fin de
poder someterlo a la presión requerida para licuarlo sin que se sobrecaliente y
finalmente, explote.
Ley general de los gases[editar]
Artículo principal: Ley general de los gases
Combinando las tres leyes anteriores se obtiene:
Ley de los gases ideales[editar]
Artículo principal: Ley de los gases ideales
De la ley general de los gases se obtiene la ley de los gases ideales.10 Su
expresión matemática es:
siendo la presión, el volumen, el número de moles, la constante universal
de los gases ideales y la temperatura en kelvin. Tomando el volumen de un
mol a una atmósfera de presión y a 273 K, como 22,4 L se obtiene el valor de
R = 0,082 atm·L·K−1·mol−1
El valor de R depende de las unidades que se estén utilizando:
R = 0,082 atm·L·K−1·mol−1 si se trabaja con atmósferas y litros
R = 8,31451 J·K−1·mol−1 si se trabaja en Sistema Internacional de
Unidades
R = 1,987 cal·K−1·mol−1
R = 8,31451 × 10−10 erg ·K−1·mol−1
R = 8,31451 × 10−3 m3·kPa/(mol·K) si se trabaja con metros cúbicos y kilo
pascales
De esta ley se deduce que un mol (6,022 x 1023 átomos o moléculas) de gas
ideal ocupa siempre un volumen igual a 22,4 litros a 0 °C y 1 atmósfera.
Véase también Volumen molar. También se le llama la ecuación de estado de
los gases, ya que solo depende del estado actual en que se encuentre el gas.
Gases reales[editar]
Artículo principal: Gas real
Si se quiere afinar más, o si se quiere medir el comportamiento de algún gas
que escapa al comportamiento ideal, habrá que recurrir a las ecuaciones de
los gases reales, que son variadas y más complicadas cuanto más precisas.
Los gases reales no se expanden infinitamente, sino que llegaría un momento
en el que no ocuparían más volumen. Esto se debe a que entre sus
partículas, ya sean átomos como en los gases nobles o moléculas como en el
(O2) y la mayoría de los gases, se establecen unas fuerzas bastante
pequeñas, debido a los cambios aleatorios de sus cargas electrostáticas, a
las que se llama fuerzas de Van der Waals.
El comportamiento de un gas suele concordar más con el comportamiento
ideal cuanto más sencilla sea su fórmula química y cuanto menor sea
su reactividad ( tendencia a formar enlaces). Así, por ejemplo, los gases
nobles al ser moléculas monoatómicas y tener muy baja reactividad, sobre
todo el helio, tendrán un comportamiento bastante cercano al ideal. Les
seguirán los gases diatómicos, en particular el más liviano hidrógeno. Menos
ideales serán los triatómicos, como el dióxido de carbono; el caso del vapor
de agua aún es peor, ya que la molécula al ser polar tiende a
establecer puentes de hidrógeno, lo que aún reduce más la idealidad. Dentro
de los gases orgánicos, el que tendrá un comportamiento más ideal será
el metano, perdiendo idealidad a medida que se engrosa la cadena de
carbono. Así, el butano es de esperar que tenga un comportamiento ya
bastante alejado de la idealidad. Esto es, porque cuanto más grande es la
partícula constituyente del gas, mayor es la probabilidad de colisión e
interacción entre ellas, factor que hace disminuir la idealidad. Algunos de
estos gases se pueden aproximar bastante bien mediante las ecuaciones
ideales, mientras que en otros casos hará falta recurrir a ecuaciones reales
muchas veces deducidas empíricamente a partir del ajuste de parámetros.
También se pierde la idealidad en condiciones extremas, como altas
presiones o bajas temperaturas. Por otra parte, la concordancia con la
idealidad puede aumentar si trabajamos a bajas presiones o altas
temperaturas. También por su estabilidad química.
Comportamiento a escala microscópica[editar]
Si fuera posible observar un gas a través de un microscopio suficientemente
potente como para ver las partículas que lo forman
(moléculas, átomos, iones), las veríamos moviéndose de una manera más o
menos aleatoria. Estas partículas que forman el gas solo cambian la dirección
de su movimiento cuando colisionan con otra partícula o contra las paredes
del contenedor. Si consideramos que estas colisiones son perfectamente
elásticas , podremos considerar la sustancia como un gas ideal. El
comportamiento de las partículas a nivel microscópico es descrito por la teoría
cinética de los gases.
Teoría cinética de los gases[editar]
Artículo principal: Teoría cinética de los gases
La teoría cinética proporciona información sobre las propiedades
macroscópicas de los gases al considerar su composición molecular y su
movimiento. Comenzando con las definiciones de momento y energía
cinética [16] se puede usar la conservación del momento y las relaciones
geométricas de un cubo para relacionar las propiedades macroscópicas del
sistema de temperatura y presión con la propiedad microscópica de la energía
cinética por molécula. La teoría proporciona valores promediados para estas
dos propiedades.
La teoría cinética de los gases puede ayudar a explicar cómo el sistema
(considerando la colección de partículas de gas) responde a los cambios de
temperatura, con el correspondiente cambio de energía cinética.
Por ejemplo: imagine que tiene un recipiente sellado de tamaño fijo (volumen
constante), que contiene un número fijo de partículas de gas; partiendo del
cero absoluto (la temperatura teórica a la que los átomos o moléculas no
tienen energía térmica, es decir, no se mueven ni vibran), se empieza a
añadir energía al sistema calentando el recipiente, de modo que la energía se
transfiera a las partículas del interior. Una vez que su energía interna está por
encima de la energía de punto cero, es decir, su energía cinética (también
conocida como energía térmica) es distinto de cero, las partículas de gas
comenzarán a moverse alrededor del contenedor. A medida que la caja se
calienta más (a medida que se agrega más energía), las partículas
individuales aumentan su velocidad promedio a medida que aumenta la
energía interna total del sistema. La mayor velocidad promedio de todas las
partículas conduce a una mayor velocidad a la que ocurren las colisiones (es
decir, mayor número de colisiones por unidad de tiempo), entre las partículas
y el contenedor, así como entre las partículas mismas.
A nivel macroscópico la cantidad medible de la presión, es el resultado directo
de estas micro colisiones de partículas escópicos con la superficie, sobre la
que, moléculas individuales ejercen una pequeña fuerza, cada uno
contribuyendo a la fuerza total aplicada dentro de un área específica.
Asimismo, la cantidad de temperatura medible macroscópicamente es una
cuantificación de la cantidad total de movimiento o energía cinética que
exhiben las partículas.
Movimiento browniano[editar]
Artículo principal: Movimiento browniano
El movimiento aleatorio de partículas de gas da origen a la difusión de un gas.
El movimiento browniano es el modelo matemático utilizado para describir el
movimiento aleatorio de partículas suspendidas en un fluido. La animación de
las partículas de gas, usando partículas rosadas y verdes, ilustra cómo este
comportamiento da como resultado la propagación de los gases ( entropía ).
Estos eventos también se describen mediante la teoría de partículas .
Dado que está en el límite (o más allá) de la tecnología actual para observar
partículas de gas individuales (átomos o moléculas), solo los cálculos teóricos
dan sugerencias sobre cómo se mueven, pero su movimiento es diferente del
movimiento browniano porque el movimiento browniano implica un arrastre
suave debido a la fuerza de fricción de muchas moléculas de gas, puntuada
por violentas colisiones de una (o varias) molécula (s) de gas con la partícula.
La partícula (que generalmente consta de millones o miles de millones de
átomos) se mueve así en un curso irregular, pero no tan irregular como se
esperaría si se examinara una molécula de gas individual.
Fuerzas intermoleculares[editar]
Al comprimir un gas, las fuerzas intermoleculares, como los enlaces de
hidrógeno entre las moléculas de agua de la imagen, comienzan a tener un
papel más activo.
Las atracciones o repulsiones momentáneas entre las partículas tienen un
efecto sobre la dinámica del gas. En química física, el nombre que reciben las
fuerzas intermoleculares es el de fuerzas de van der Waals. Estas fuerzas
tienen un papel en la determinación de las propiedades físicas de un gas,
como por ejemplo su viscosidad o su flujo volumétrico. Si ignoramos estas
fuerzas en determinadas condiciones podremos tratar un gas real como si
fuera un gas ideal, esta asunción nos permitirá utilizar la ley de los gases
ideales. La correcta utilización de estas relaciones a los gases requiere volver
a la teoría cinética. Cuando las partículas del gas poseen una carga
magnética o fuerza intermolecular su influencia sobre las otras moléculas se
incrementa a medida que se reduce el espacio que hay entre ellas. En
ausencia de cargas, a un punto determinado donde el espacio entre las
partículas se ha reducido lo suficiente ya no se pueden evitar las colisiones
entre las partículas a una temperatura normal.
Otra vía para incrementar el número de colisiones entre las partículas de una
gas sería calentar un determinado volumen fijo de gas, además temperatura
más velocidad de las partículas y más probabilidad de que haya colisiones.
Todo esto significa que estas ecuaciones ideales proporcionan unos
resultados razonables excepto para casos con una gran presión o
temperatura (ionización). Estas condiciones excepcionales permiten la
transferencia de energía en el interior del gas, y es precisamente la ausencia
de transferencias internas de energía lo que permite hablar de condiciones
ideales, a las que el intercambio de energía solo se produce en los límites del
sistema.
Los gases reales experimentan algunas de estas colisiones y fuerzas
intermoleculares, pero mientras sean estadísticamente despreciables los
resultados de las ecuaciones ideales seguirán siendo válidos. Por otro lado,
cuando las partículas de un gas son comprimidas por lo que son muy
cercanas las unas de las otras, el gas se comporta de manera más parecida a
un líquido, es la ausencia de transferencias internas de energía lo que nos
permite hablar de condiciones ideales, a las que el intercambio de energía
solo se produce en los límites del sistema. Los gases reales experimentan
algunas de estas colisiones y fuerzas intermoleculares, pero mientras sean
estadísticamente despreciables los resultados de las ecuaciones ideales
seguirán siendo válidos.
Comportamiento de los gases[editar]
Para el comportamiento térmico de partículas de la materia existen cuatro
cantidades medibles que son de gran
interés: presión, volumen, temperatura y masa de la muestra del material (o
mejor aún cantidad de sustancia, medida en moles).
Cualquier gas se considera un fluido porque tiene las propiedades que le
permiten comportarse como tal.
Sus moléculas, en continuo movimiento, colisionan elásticamente entre sí y
contra las paredes del recipiente que contiene al gas, contra las que ejercen
una presión permanente. Si el gas se calienta, esta energía calorífica se
invierte en energía cinética de las moléculas, es decir, las moléculas se
mueven con mayor velocidad, por lo que el número de choques contra las
paredes del recipiente aumenta en número y energía. Como consecuencia la
presión del gas aumenta, y si las paredes del recipiente no son rígidas, el
volumen del gas aumenta.
Un gas tiende a ser activo químicamente debido a que su superficie molecular
es también grande, es decir, al estar sus partículas en continuo movimiento
chocando unas con otras, esto hace más fácil el contacto entre una sustancia
y otra, aumentando la velocidad de reacción en comparación con los líquidos
o los sólidos.
Para entender mejor el comportamiento de un gas, siempre se realizan
estudios con respecto al gas ideal, aunque este en realidad nunca existe y las
propiedades de este son:
Una sustancia gaseosa pura está constituida por moléculas de igual
tamaño y masa. Una mezcla de sustancias gaseosas está formada por
moléculas diferentes en tamaño y masa.
Debido a la gran distancia entre unas moléculas y otras y a que se
mueven a gran velocidad, las fuerzas de atracción entre las moléculas se
consideran despreciables.
El tamaño de las moléculas del gas es muy pequeño, por lo que el
volumen que ocupan las moléculas es despreciable en comparación con
el volumen total del recipiente. La densidad de un gas es muy baja.
Las moléculas de un gas se encuentran en constante movimiento a gran
velocidad, por lo que chocan elásticamente de forma continua entre sí y
contra las paredes del recipiente que las contiene.
Para explicar el comportamiento de los gases, las nuevas teorías utilizan
tanto la estadística como la teoría cuántica, además de experimentar con
gases de diferentes propiedades o propiedades límite, como el UF6, que es el
gas más pesado conocido.
Un gas no tiene forma ni volumen fijo; se caracteriza por la casi nula cohesión
y la gran energía cinética de sus moléculas, las cuales se mueven.
Cambios de densidad[editar]
El efecto de la temperatura y la presión en los sólidos y líquidos es muy
pequeño, por lo que típicamente la compresibilidad de un líquido o sólido es
de 10−6 bar−1 (1 bar=0,1 MPa) y el coeficiente de dilatación térmica es de
10−5 K−1.
Por otro lado, la densidad de los gases es fuertemente afectada por la presión
y la temperatura. La ley de los gases ideales describe matemáticamente la
relación entre estas tres magnitudes:
donde es la constante universal de los gases ideales, es la presión del
gas, su masa molar y la temperatura absoluta.
Eso significa que un gas ideal a 300 K (27 °C) y 1 atm duplicará su densidad
si se aumenta la presión a 2 atm manteniendo la temperatura constante o,
alternativamente, se reduce su temperatura a 150 K manteniendo la presión
constante.
Presión de un gas[editar]
En el marco de la teoría cinética, la presión de un gas es explicada como el
resultado macroscópico de las fuerzas implicadas por las colisiones de las
moléculas del gas con las paredes del contenedor. La presión puede definirse
por lo tanto haciendo referencia a las propiedades microscópicas del gas.
En efecto, para un gas ideal con N moléculas, cada una de masa m y
moviéndose con una velocidad aleatoria promedio vrms contenido en un
volumen cúbico V, las partículas del gas impactan con las paredes del
recipiente de una manera que puede calcularse de manera estadística
intercambiando momento lineal con las paredes en cada choque y efectuando
una fuerza neta por unidad de área, que es la presión ejercida por el gas
sobre la superficie sólida.
La presión puede calcularse como:
(gas ideal)
Este resultado es interesante y significativo no solo por ofrecer una forma de
calcular la presión de un gas sino porque relaciona una variable macroscópica
observable, la presión, con la energía cinética promedio por molécula, 1/2
mvrms², que es una magnitud microscópica no observable directamente.
Nótese que el producto de la presión por el volumen del recipiente es dos
tercios de la energía cinética total de las moléculas de gas contenidas.
Tópicos especiales[editar]
Compresibilidad[editar]
Factores de compresibilidad del aire.
Artículo principal: Factor de compresibilidad
En termodinámica se utiliza este factor ("Z") para alterar la ecuación del gas
ideal para tener en cuenta los efectos de compresibilidad de los gases reales.
Este factor representa la relación entre los volúmenes específicos reales y los
ideales. A veces se lo denomina "factor de modificación" o corrección para
ampliar el rango útil de la ley de los gases ideales para fines de
diseño. Normalmente este valor de Z está muy cerca de la unidad. La imagen
del factor de compresibilidad ilustra cómo Z varía en un rango de
temperaturas muy frías.
Número de Reynolds[editar]
Artículo principal: Número de Reynolds
En mecánica de fluidos, el número de Reynolds es la relación entre las
fuerzas de inercia (vsρ) y las fuerzas viscosas (μ/L). Es uno de los números
adimensionales más importantes en la dinámica de fluidos y se usa,
generalmente junto con otros números adimensionales, para proporcionar un
criterio para determinar la similitud dinámica. Como tal, el número de
Reynolds proporciona el vínculo entre los resultados del modelado (diseño) y
las condiciones reales a gran escala. También se puede utilizar para
caracterizar el flujo.11
Viscosidad[editar]
Vista satelital de un patrón climático en proximidades de las islas Juan
Fernández el 15 de septiembre de 1999, se observa un patrón de nubes
turbulentas denominado calle de vórtices de Von Kármán.
Artículo principal: Viscosidad
La viscosidad, una propiedad física, es una medida de qué tan bien se
adhieren las moléculas adyacentes entre sí. Un sólido puede soportar una
fuerza de cizallamiento debido a la fuerza de estas fuerzas intermoleculares
pegajosas. Un fluido se deformará continuamente cuando se somete a una
carga similar. Si bien un gas tiene un valor de viscosidad más bajo que un
líquido, sigue siendo una propiedad observable. Si los gases no tuvieran
viscosidad, entonces no se adherirían a la superficie de un ala delta y
formarían una capa límite. Un estudio del ala delta en la imagen de Schlieren
revela que las partículas de gas se adhieren entre sí.11
Turbulencia[editar]
Ala delta en un túnel de viento. Las sombras se forman al cambiar los índices de
refracción en el gas al comprimirse en el borde de ataque del ala.
Artículo principal: Turbulencia
En la dinámica de fluidos, la turbulencia o el flujo turbulento es un régimen de
flujo caracterizado por cambios caóticos y estocásticos en las propiedades.
Esto incluye difusión de momento bajo, convección de momento alto y
variación rápida de presión y velocidad en el espacio y el tiempo. La vista
satelital del clima alrededor de las islas Juan Fernández ilustra un ejemplo.11
Capa límite[editar]
Artículo principal: Capa límite
Las partículas se "pegan" a la superficie de un objeto que se mueva a través
de él. Esta capa de partículas se llama capa límite. En la superficie del objeto,
es esencialmente estático debido a la fricción de la superficie. El objeto, con
su capa límite, es efectivamente la nueva forma del objeto que el resto de las
moléculas "ven" a medida que el objeto se acerca. Esta capa límite puede
separarse de la superficie, esencialmente creando una nueva superficie y
cambiando por completo la trayectoria del flujo. El ejemplo clásico de esto es
un perfil alar que entra en pérdida. La imagen del ala delta muestra
claramente el engrosamiento de la capa límite a medida que el gas fluye de
derecha a izquierda a lo largo del borde de ataque.11
Principio de máxima entropía[editar]
Artículo principal: Principio de máxima entropía
A medida que el número total de grados de libertad se acerca al infinito, el
sistema se encontrará en el macroestado que corresponde a la
mayor multiplicidad. Para ilustrar este principio, observe la temperatura de la
superficie de una barra de metal congelada. Usando una imagen térmica de la
temperatura de la superficie, observe la distribución de temperatura en la
superficie. Esta observación inicial de temperatura representa un
"microestado". En algún momento futuro, una segunda observación de la
temperatura de la superficie produce un segundo microestado. Al continuar
este proceso de observación, es posible producir una serie de microestados
que ilustran la historia térmica de la superficie de la barra. La caracterización
de esta serie histórica de microestados es posible eligiendo el macroestado
que los clasifica con éxito a todos en una sola agrupación.
Equilibrio termodinámico[editar]
Artículo principal: Equilibrio termodinámico
Cuando cesa la transferencia de energía de un sistema, esta condición se
conoce como equilibrio termodinámico. Por lo general, esta condición implica
que el sistema y los alrededores están a la misma temperatura, por lo que el
calor ya no se transfiere entre ellos. También implica que las fuerzas externas
están equilibradas (el volumen no cambia) y que todas las reacciones
químicas dentro del sistema están completas. El cronograma varía para estos
eventos según el sistema en cuestión. Un contenedor de hielo que se derrite
a temperatura ambiente lleva horas, mientras que en los semiconductores la
transferencia de calor que ocurre en la transición del dispositivo de un estado
encendido a apagado podría ser del orden de unos pocos nanosegundos.