Seminario Arquidiocesano
“San Jerónimo”
“LIBRO DE TOBIAS”
Curso: LIBROS HISTORICOS
Profesor: Dr. Pbro. Homero Cruz Aguayo
Alumno: Kevin Cervantes Berroa
Arequipa — 2021
LIBRO DE TOBIT
Al ponernos en contacto inmediato con el libro de Tobías y estudiar los testimonios más antiguos
que de él poseemos, nos sorprende que no haya sido incluido en el canon de los libros sagrados de
los judíos. Sabemos con certeza que los judíos lo utilizaron en arameo y hebreo, y que muy pronto
lo tradujeron a las lenguas vulgares de la diáspora, especialmente al griego y al latín. De todas
formas, la abundancia de testigos antiguos es señal de la gran estima en que tuvieron al libro de
Tobías, primero los judíos, y después los cristianos.
NOMBRE Y ARGUMENTO
Tomado del nombre del protagonista, que en latín es Tobías, y Tobeit, Tobeit o Tobit en griego;
fue padre de Tobías (en latín y griego) el joven. Propone también tres nombres derivados de la
misma raíz, Tôb, que significa “bueno, bondad”. Que son de las tres generaciones, el abuelo
Tobiel, el padre Tobit y el hijo Tobías. Tobiel significa “Dios es mi bien” Tobit es contracción de
‘’YHWH es mi bien” como parece ser también abreviatura TOBIYAH. En la cueva 4 de Qumrán
muestra que se trata de una forma helenizada del hebreo TWBY, que significa literalmente “bien
mío o mi bien”
El libro de Tobías es uno de los llamados libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento. Su
tradición textual es compleja. Ha llegado hasta nosotros de tres formas distintas, según los
manuscritos en los que se encuentra:
Una, en griego, es la representada por el códice Sinaítico (S) (siglos IV-V d.C.). Es la forma
más larga, y coincide fundamentalmente con las versiones latinas.
Otra forma, también en griego, es la contenida en los manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino
(A) (siglos IV y V d.C.). Es más breve que la anterior y presenta una redacción más elegante.
Muchos estudiosos consideran que esta forma es una corrección de la anterior.
Existe una tercera redacción, intermedia en amplitud, atestiguada por algunos códices
minúsculos griegos y en la versión siriaca, pero esta forma es considerada secundaria respecto a
las anteriores.
RELECTURAS DEL LIBRO DE TOBÍAS, Y SU RECEPCIÓN EN LA FE DE LA IGLESIA
El lector cristiano encuentra en el libro de Tobías un ejemplo de cómo Dios escucha y atiende la
oración de quien se dirige a Él desde la intimidad de su corazón, tal como enseña nuestro Señor
Jesucristo (cf. Mt 6,6; 7,7-11). Pero además, a la luz de las palabras del Evangelio, se comprende
mejor el sentido de los acontecimientos que marcan la vida de los protagonistas del libro de Tobías:
todo concurre para el bien de los que aman al Señor (cf. Rm 8,28). La enseñanza de Jesús sobre la
Providencia divina y la confianza que el hombre ha de depositar en ella no sólo confirma la doctrina
al respecto del libro de Tobías, sino que la hace más radical, al decir que Dios sabe lo que
necesitamos aun antes de pedírselo (cf. Mt 6,8.32), e invitar a buscar primero el Reino de Dios (cf.
Mt 6,33).
Asimismo, nuestro Señor ratifica las exhortaciones de Tobit a dar limosna y practicar las obras de
misericordia, aunque no sólo con los propios correligionarios (cf. Tb 2,2) sino con cualquier
necesitado (cf. Mt 25,31-46; Lc 10,29-37), insistiendo al mismo tiempo en la rectitud de intención
(cf. Mt 6,1-49).
La enseñanza del libro de Tobías sobre la acción de Dios a través de su ángel viene confirmada en
el Nuevo Testamento, donde también aparecen los ángeles como emisarios de Dios con misiones
determinadas (cf. Lc 1,26; 22,43), e incluso se habla del ángel que protege a cada hombre (cf. Mt
18,10).
Señalemos finalmente que la petición de Tobit sobre la reconstrucción de Jerusalén se cumple con
la venida de nuestro Señor Jesucristo, no en el sentido físico de una ciudad material, sino en cuanto
que todos los hombres, judíos y gentiles, son congregados en la Iglesia, la nueva Jerusalén que
aparecerá gloriosa al fin de los tiempos (cf. Ap 21,1-22,5).
Tobías es otra de las historias típicas de la diáspora. En este libro nos encontramos con los
problemas de la vejez, la herencia, el matrimonio, los viajes largos y las dificultades que conlleva
vivir la propia fe en un ambiente que a veces es hostil. Tobías tiene que ir a la lejana Persia en busca
de un pariente de su padre por un problema de herencia. Se encuentra con un compañero de viaje,
que lo ayudará en diversas ocasiones.
Una vez en casa del pariente, se casa con su hija Sara en unas circunstancias muy particulares.
Regresa a su casa con una medicina que curará a su padre de la ceguera que sufre (la medicina es el
hígado de un pez que casualmente se había encontrado al comienzo del viaje). Al final del relato, el
compañero revela su identidad a los personajes que se quedan asombrados, pero no el lector, que
estaba al corriente desde el comienzo: es el ángel Rafael.
La influencia de los relatos helenísticos del mismo género - que comienzan con la Odisea de
Homero - se deja percibir en algunos elementos específicos como, por ejemplo, el perro que aparece
al lado de Tobías (Tob 6,1; 11,4)6. La presencia del ángel Rafael, que ayuda al joven durante todo
el viaje, más o menos como la diosa Atenea ayuda a Ulises durante sus andanzas, es otro elemento
típico del relato. Rafael es probablemente el antepasado de nuestros «ángeles custodios».
COMENTARIOS DE ORIGENES Y JERONIMO
La historia del texto del libro de Tobías es muy complicada y está íntimamente ligada a la
aceptación o al rechazo del libro entre los judíos. Orígenes dice de su tiempo (ca. 248): «Los
hebreos no utilizan ni a Tobías ni a Judit en hebreo, ni siquiera en los apócrifos». Un poco más
tarde, alrededor del año 400, san Jerónimo contradice en parte el testimonio de Orígenes. En su
prólogo a Tobías escribe: «Me instáis a que traduzca al latín un libro escrito en lengua caldea
[aramea], el libro de Tobías, al que los hebreos, separándolo del catálogo de las divinas Escrituras,
lo han agregado a los que llaman Hagiógrafos». La enseñanza de san Jerónimo acerca del libro de
Tobías siempre fue la misma, como veremos a propósito de su canonicidad; si bien tiene algunas
fluctuaciones en el vocabulario. En el prólogo Galeatus san Jerónimo coloca el libro de Tobías
entre los apócrifo, y en el prólogo al mismo libro lo cuenta entre los hagiógrafos a ejemplo de los
hebreos, como acabamos de ver. En este contexto los términos «apócrifo» y «hagiógrafo» son
sinónimos para san Jerónimo; los toma, pues, en un sentido «lato», no peyorativo. Esto se confirma
por el hecho de que él mismo aplauda y recomiende la lectura que en la Iglesia se hace de Tobías y
de los otros libros semejantes. Así, pues, según Orígenes los hebreos no utilizaban en modo alguno
el libro de Tobías; en cambio, san Jerónimo conoce el libro de Tobías en versión aramea, que él
traduce al latín en un solo día con ayuda de un judío que hablaba perfectamente el arameo y el
hebreo. Ni Orígenes ni san Jerónimo tienen idea de un Tobías en hebreo. Los descubrimientos de
Qumrán nos sorprenden, sin embargo, con varios textos en arameo y hebreo del libro de Tobías,
como vemos enseguida.
BIBLIOGRAFIA
ש HISTORIA, NARRATIVA, APOCALIPTICA – A. Gonzalez Lamadrid – Editorial
Verbo Divino
ש INTRODUCCION AL ANTIGUO TESTAMENTO – Jean- Louis Ska, SJ – Editorial Sal
Terrae
ש INTRODUCCIÓN ESPECIAL AL ANTIGUO TESTAMENTO – John E. Stein
Mueller – Ediciones Desclée de Brouwer
ש INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA I – A. Robert – Biblioteca Herder