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El Palo y La Tortuga

El palo solitario conoció a la tortuga Lila y se hicieron amigos. Juntos exploraron el bosque desde nuevas perspectivas, con el palo encima del caparazón de Lila. Cuando Lila no podía cruzar un charco de barro, el palo la ayudó usando una rama. Desde entonces fueron los mejores amigos inseparables que vivieron juntos explorando el bosque.

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El Palo y La Tortuga

El palo solitario conoció a la tortuga Lila y se hicieron amigos. Juntos exploraron el bosque desde nuevas perspectivas, con el palo encima del caparazón de Lila. Cuando Lila no podía cruzar un charco de barro, el palo la ayudó usando una rama. Desde entonces fueron los mejores amigos inseparables que vivieron juntos explorando el bosque.

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El palo y la tortuga

Había una vez un palo solitario que vivía en el bosque. El palo era alto y delgado, y siempre se
sentía un poco triste porque no tenía a nadie con quien hablar o jugar. Un día, mientras estaba
tumbado en el suelo, el palo vio a una tortuga caminando lentamente por el bosque.

La tortuga era pequeña y de caparazón marrón, y se movía tan despacio que parecía que nunca
llegaría a ninguna parte. El palo se sintió intrigado por la tortuga y decidió hablar con ella.

"Hola", dijo el palo, "nunca te había visto por aquí antes".

La tortuga levantó la cabeza y miró alrededor, sorprendida por el sonido de la voz. Finalmente,
vio al palo y se acercó lentamente.

"Hola", dijo la tortuga, "soy Lila, ¿y tú?"

"Soy un palo solitario", respondió el palo. "No tengo mucho que hacer aquí, ¿quieres hablar un
rato?"

Lila asintió con la cabeza y los dos comenzaron a charlar. Mientras hablaban, descubrieron que
tenían muchas cosas en común. A ambos les gustaba el bosque, el sol y el aire fresco. También
compartían un interés en la naturaleza y en explorar el mundo a su alrededor.

Después de pasar un tiempo hablando, el palo y la tortuga decidieron ir a dar un paseo juntos
por el bosque. El palo se colocó en la parte superior del caparazón de Lila, y juntos comenzaron
a explorar el mundo que los rodeaba.

El palo se emocionó por la oportunidad de ver el bosque desde una nueva perspectiva, y Lila se
emocionó por tener un amigo con quien compartir su camino. Juntos, descubrieron nuevos
senderos, ríos y animales nunca antes vistos.

A medida que pasaban los días, el palo y la tortuga seguían pasando tiempo juntos. El palo se
sentía más feliz que nunca, ya que finalmente había encontrado a alguien con quien compartir
su vida, y Lila estaba emocionada de tener un amigo tan especial.

Una tarde, mientras caminaban por el bosque, Lila se dio cuenta de que había un gran charco
de barro en el camino.
"Oh no", dijo Lila, "nunca podré pasar por el lodo con mi caparazón".

El palo se dio cuenta de lo difícil que sería para Lila pasar por el charco, y decidió ayudarla.

"Espera aquí", dijo el palo, "voy a encontrar algo para ayudarte a cruzar".

El palo se alejó en busca de una solución, y finalmente encontró una rama larga y delgada que
podía usar para ayudar a Lila a cruzar el charco.

Cuando regresó con la rama, Lila estaba muy agradecida. Juntos, colocaron la rama en el
charco para que Lila pudiera cruzar sin ensuciarse el caparazón.

A partir de ese día, el palo y la tortuga se convirtieron en los mejores amigos. Pasaban sus días
explorando el bosque, charlando y ayudándose mutuamente. El palo aprendió que aunque su
vida era solitaria, siempre había alguien dispuesto a ayudarlo, y Lila aprendió que, incluso
siendo lenta, siempre podía encontrar un camino para avanzar en la vida.

Finalmente, el palo y la tortuga se dieron cuenta de que nunca querrían estar separados el uno
del otro. Decidieron vivir juntos en una pequeña cueva en el bosque, y juntos pasaron el resto
de sus días explorando y disfrutando de la belleza del mundo que los rodeaba.

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