Hidrología
PID_00240767
Ramon J. Batalla
Josep M. Màsich
Damián Vericat
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Índice
1. Introducción........................................................................................ 5
1.1. Definición y ámbito de estudio .................................................. 5
1.2. Evolución histórica ..................................................................... 6
1.2.1. Precedentes .................................................................... 6
1.2.2. Consolidación ................................................................ 7
1.2.3. Sistematización .............................................................. 7
1.2.4. Desarrollo ....................................................................... 8
1.2.5. La hidrología en España ................................................ 9
2. El ciclo hidrológico........................................................................... 10
2.1. Definición y componentes del ciclo hidrológico ....................... 10
2.2. El balance hidrológico (o hídrico) .............................................. 12
2.3. Unidades de medida ................................................................... 15
2.4. Datos hidrológicos ...................................................................... 15
3. Evaporación, transpiración y humedad del aire....................... 17
3.1. La evaporación, su magnitud y factores de control .................... 17
3.2. Proceso físico de la evaporación: tensión de vapor y presión
parcial .......................................................................................... 18
3.3. Medida de la evaporación ........................................................... 20
3.4. Cálculo de la evaporación .......................................................... 21
3.5. Evapotranspiración ...................................................................... 22
3.6. Cálculo del evapotranspiración potencial y real ........................ 23
3.7. Vapor de agua y humedad .......................................................... 26
3.8. Medida de la humedad ............................................................... 27
3.9. Aparatos de medición de la humedad ........................................ 29
3.9.1. Higrómetro ..................................................................... 29
3.9.2. Psicrómetro .................................................................... 30
3.9.3. Aspirosicómetro ............................................................. 31
3.10. Variaciones diaria y anual de las humedades relativa y
absoluta ....................................................................................... 31
4. Precipitación....................................................................................... 33
4.1. Formación de las precipitaciones ................................................ 33
4.2. Tipos de precipitación (en cuanto al proceso que la origina) ..... 36
4.3. Características climáticas de la precipitación ............................. 37
4.4. Áreas pluviométricas mundiales ................................................. 38
4.5. Régimen pluviométrico en la península ibérica ......................... 40
4.6. Medida de la precipitación ......................................................... 41
4.7. Tipos de pluviómetros ................................................................ 42
4.8. Análisis de series de datos pluviométricos .................................. 44
4.9. Cálculo de la pluviometría en una cuenca ................................. 45
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4.10. Interceptación .............................................................................. 46
5. Agua en el suelo: infiltración y escorrentía............................... 48
5.1. El agua de infiltración en el ciclo hidrológico ............................ 48
5.2. La infiltración y la escorrentía .................................................... 49
5.3. El proceso de infiltración ............................................................ 51
5.4. Cuantificación de la infiltración ................................................. 52
5.5. Humedad en el suelo .................................................................. 55
5.6. Medida de la infiltración ............................................................ 59
5.6.1. Infiltrómetros ................................................................. 59
5.6.2. Simulación de lluvia ...................................................... 62
5.7. Ciclo del agua de infiltración ..................................................... 63
5.8. Movimiento del agua superficial (modelo de Horton) y
subsuperficial ............................................................................... 64
5.8.1. Flujo o escorrentía superficial ....................................... 65
5.8.2. Flujo subsuperficial o hipodérmico ............................... 66
5.8.3. Agua subterránea ........................................................... 67
6. Flujo concentrado y fluvial............................................................. 68
6.1. Principios de hidráulica .............................................................. 71
6.1.1. Fuerza-resistencia ........................................................... 71
6.1.2. Condiciones del flujo .................................................... 73
6.1.3. Geometría hidráulica ..................................................... 75
6.1.4. La velocidad del flujo y su distribución ........................ 76
6.2. El caudal de agua ........................................................................ 81
6.2.1. Principio de continuidad ............................................... 82
6.2.2. Otros métodos de medida del caudal ............................ 83
6.3. La respuesta de la cuenca a la precipitación: las crecidas ........... 84
6.4. El ciclo hidrológico de las cuencas ............................................. 89
6.5. Conclusiones de hidrología: balance hidrológico o hídrico de
una cuenca .................................................................................. 90
Bibliografía................................................................................................. 93
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1. Introducción
Con el estudio de este módulo, el estudiante podrá aprender los aspectos bá-
sicos de la hidrología, la rama de la geografía física que estudia los procesos
hidrológicos en cuencas de drenaje o fluviales. Tal como se indica en el mó-
dulo, la hidrología es la disciplina científica que trata del estudio del agua
(distribución, movimiento y propiedades) en sus diversas manifestaciones en
la superficie de la Tierra: el agua de precipitación, el agua evaporada, el agua
superficial y el agua subterránea.
1.1. Definición y ámbito de estudio
Es la ciencia que trata del estudio del agua (distribución, movimiento y pro-
piedades) en sus diversas manifestaciones en la superficie de la Tierra: el agua
de precipitación, el agua evaporada, el agua superficial y el agua subterránea.
Aunque el estudio de las aguas constituye esencialmente el objeto de la hidro-
logía, otras disciplinas se ocupan también del estudio de las aguas desde pun-
tos de vista complementarios (enfoque multidisciplinario):
• Hidrografía: distribución geográfica del agua en ríos y lagos.
• Geomorfología: acción del agua sobre el modelado terrestre.
• Hidráulica: aspectos físicos y aplicados.
• Ecología: agua como vehículo de nutrientes y apoyo de vida.
• Geología: relación con las aguas subterráneas.
• Oceanografía: agua oceánica.
Dentro del campo de la hidrología, el estudio de las aguas de escorrentía tie-
ne mucho de geográfico, ya que explica sus características por la interacción
compleja con los diversos factores del medio físico, como el clima, el roquedo,
el suelo y la vegetación. La aplicación a todas las ciencias del concepto� de
sistema ha hecho que los estudios de las aguas estén más que nunca basados
en la comprensión del ciclo hidrológico (Ward, 1975), es decir, en el conoci-
miento del movimiento natural y continuo del agua a través de los procesos de
precipitación, interceptación, evapotranspiración, humedad del suelo y circu-
lación del agua sobre y bajo la superficie del terreno. Por otro lado, cada vez
se hace más patente la relevancia que, dentro del estudio de las aguas, tiene
la influencia del hombre en el ciclo hidrológico. Tanto por las modificaciones
que es capaz de inducir como por el interés social cada vez más urgente del
control de los recursos hídricos, lo cual hace que haya una preocupación cre-
ciente por el estudio de la hidrología en las áreas urbanas y en cuanto a la ca-
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lidad de las aguas, problemas que tenían poca cabida en la hidrología clásica.
De ahí la necesidad de que se expandan los estudios de hidrología y entren en
el campo de la geografía física.
1.2. Evolución histórica
1.2.1. Precedentes
El estudio hidrológico es en cierto sentido tan antiguo como la civilización. Nota
En la cuenca mediterránea, el interés por la gestión de los recursos hídricos
El material del subapartado 1.2
es ancestral (los planes de irrigación más antiguos que se conocen son los de ha sido extraído de:
Nippur en la Mesopotamia del siglo XIII a. C.). M.�Sala;�R.�J.�Batalla (1996).
Teoría y métodos en geografía
física. Madrid: Síntesis.
1)�En�la�Grecia�clásica
Búsqueda de una explicación a la existencia de fuentes, ríos y al posible mo-
vimiento del agua en el suelo. No entendían que la circulación del agua fuera
producto de la lluvia. En un medio mediterráneo esto es comprensible, porque
no hay una relación directa entre precipitación y escorrentía.
Según Aristóteles, el agua de la superficie era debida a la condensación del
agua que contiene la Tierra, vapores subterráneos ascendentes.
Vitruvio, trescientos años más tarde, comprendió el origen pluvial de las fuen-
tes cuando descubrió que el agua subterránea se originaba en su mayor parte
por la infiltración de la lluvia y la fusión de la nieve.
Los esfuerzos se centran en tomar mediciones de caudales, uno de los pilares
en los que se asienta la hidrología. El primer instrumento que se conoce es
el utilizado para medir los niveles del Nilo y consiste en columnas marcadas,
llamadas nilómetros.
2)�En�el�Renacimiento
Leonardo�da�Vinci (1452-1519) intuyó el ciclo hidrológico. Llegó al conoci-
miento del flujo por medio de canales abiertos basándose en la observación
y la medición:
• Principio de continuidad.
• Distribución de la velocidad (flotadores) y movimiento turbulento (tintes).
• Puntos de aforo fijos para facilitar las observaciones de caudal.
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Bernard�Palissy (1510-1590) intuyó que el origen único de fuentes y ríos era
la infiltración y retorno en superficie del agua de precipitación, rechazando la
teoría de los cambios en el nivel del mar y los túneles subterráneos por los que
el agua subía hasta las montañas.
1.2.2. Consolidación
Es a finales del siglo XVII cuando se formularon teorías plausibles sobre el ciclo
hidrológico basadas en pruebas empíricas.
Se considera que los fundadores de la hidrología son los franceses Perrault
(1613-1688) y Mariotte (1620-1684), y el inglés Halley (1656-1742).
1)�Perrault, con sus estudios sobre la precipitación y el caudal del Sena en Pa-
rís, demostró que la precipitación era suficiente para alimentar el flujo fluvial y
el de las fuentes; estimó la pluviometría en la cuenca de París en 520 mm/año,
y el caudal del Sena era de unos 100 mm/año. Es el primer balance de agua.
2)�Mariotte estudió, entre otros temas:
• Propiedades de los cuerpos fluidos.
• Origen de las fuentes (precipitación, infiltración y circulación subterránea
hasta los ríos).
• Agua corriente y su medición (tres años de mediciones en Dijon).
3)�Halley experimentó con la evaporación para demostrar que producía sufi-
ciente agua para generar la lluvia que alimenta el flujo de los ríos:
• Estimación de la evaporación en un recipiente y en el Mediterráneo en
verano.
• Estimación del agua que llegaba al Mediterráneo por grandes ríos.
• Cantidad de los ríos: 1/3 de la evaporada en el Mediterráneo.
1.2.3. Sistematización
Durante el siglo XVIII se hicieron experimentos que llevaron tanto a descubrir
instrumentos�de�medición (piezómetro de Bernoulli, molinillo de Woltman)
como a desarrollar teorías (teorema de Bernoulli, fórmula de Chézy) y modelos
(modelos a escala de Smeaton).
Dado que en hidrología la estimación de la velocidad del caudal es el punto
clave de todo estudio, el perfeccionamiento en los métodos de medición re-
presenta siempre un hito decisivo. Por eso, fue de gran importancia el tubo
de Pitot (1695-1771).
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El francés Antoine�Chézy (1718-1798) desarrolló una fórmula de cálculo para
determinar la velocidad y el caudal.
Du�Buat (1738-1809) desarrolló varios principios de hidráulica mediante un
gran número de experimentos.
1.2.4. Desarrollo
En el siglo XIX, época de la hidrología�experimental, llegaron los comienzos
de las mediciones sistemáticas del flujo fluvial, como en el caso del Rin cerca
de Basilea en 1809, del Tíber en Roma en 1825, del Garona en 1837, del Ohio
en 1838 y del Ebro en Tortosa en 1853.
En un ámbito teórico se produjo la derivación, por parte de Manning (1889),
de una fórmula universal para calcular la velocidad cuando no se dispone de
mediciones.
Darcy (1856) desarrolla los fundamentos de la teoría del movimiento del agua
subterránea, al establecer experimentalmente la ley que rige el flujo de agua a
través de arenas, más tarde completada con la teoría sobre el flujo del agua en
los pozos, y que significó un notable avance en hidrología subterránea.
También se elaboraron los primeros libros de texto de hidrología (Manual of
Hydrology de Beardmore en 1852).
La primera mitad del siglo XX se caracteriza por ser un periodo de racionali-
zación: Sherman (1932) propuso que los hidrogramas se confeccionaran en
relación con un módulo, para que fueran todos comparables entre sí, a pesar
de proceder de ríos con caudales muy diferentes. Esto representó un avance
fundamental en la modelización de las relaciones precipitación/escorrentía.
Horton (1875-1945), ingeniero hidráulico, es considerado como el padre de
la hidrología en Estados Unidos. Abordó el problema de determinar la esco-
rrentía superficial, basando su teoría en el hecho de que la generación de es-
correntía dependía de si la intensidad de la lluvia era superior a la capacidad
de infiltración de agua en el suelo.
Otro hito importante en el desarrollo de la hidrología fue el establecimiento
de cuencas experimentales (laboratorio de hidrología de Coweeta, en Carolina
del Norte, Estados Unidos).
Se producen grandes avances después de la Segunda Guerra Mundial, tanto
en el ámbito teórico como en el práctico, en relación con la predicción y el
control de avenidas, irrigación, la calidad del agua, etc. Las bases de estos ade-
lantos se encuentran en parte en el desarrollo de instrumentos extraordina-
riamente sofisticados, tanto para la medición como para el cálculo, con los
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que ha sido posible, por un lado, la obtención de muchos datos hidrológicos
en condiciones variables en el tiempo y el espacio y, por otro, el tratamiento
múltiple de estos datos y la resolución de ecuaciones matemáticas complejas.
1.2.5. La hidrología en España
Los primeros textos sobre hidrología peninsular aparecen a finales del siglo XIX
(Torres Campos, 1895) y principios del pasado (Bentabol Ureta, 1900; Gonzá-
lez Quijano, 1922) en el campo de la hidráulica. Se integran en la geografía
gracias a la aportación modélica de Masachs (1947, 1948). Son una parte –
reducida todavía– hasta la actualidad de la investigación geográfica, y se cir-
cunscriben mucho a ciertas regiones (cuenca del Ebro y el Mediterráneo).
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2. El ciclo hidrológico
2.1. Definición y componentes del ciclo hidrológico
El ciclo�hidrológico es un proceso continuo mediante el cual el agua es trans-
ferida desde los océanos a la atmósfera, de ahí a la tierra y otra vez al mar.
Figura 1. Ciclo del agua
Fuente: John M. Evans, Howard Perlman, USGS.
Contiene muchos subciclos y procesos involucrados. La evaporación de la tie-
rra y la lluvia sobre la tierra antes de volver a los océanos es un ejemplo de ello.
La fuerza que conduce estos procesos de transporte de agua la proporciona el
suelo a través de la evaporación del agua de las masas oceánicas, de los ríos,
de los lagos y de los embalses. La evaporación proviene también de superficies
no acuáticas: suelo y masas vegetales, llamada evapotranspiración.
El ciclo�del�agua es completo en la naturaleza. Por lo tanto, los estudios
sobre el agua requieren tanto enfoques locales como planetarios.
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¿Qué cantidad de agua hay en el planeta?
a) La mayor parte es agua oceánica (97 % del total: 1,37 × 1021 kg).
b) El 3 % restante es agua continental (en superficie o en profundidad).
c) El agua atmosférica es despreciable comparada con las otras magnitudes, aunque
hay mucha (9 × 1016 kg).
Del�3�%�de�agua�continental:
• 69 % aguas en los glaciares, superficies heladas y nevadas.
• 30 % como agua continental en los acuíferos.
• 0,3 % como agua líquida superficial (ríos, lagos), por ejemplo:
– El Amazonas vierte al mar 175.000 m3s-1
– El Congo, 40.000 m3s-1
– El Ebro, 450 m3s-1
¿Cómo�se�distribuye�el�agua�en�el�ciclo�hidrológico?
Figura 2. Distribución del agua en la Tierra
Fuente: Adaptada al español de Igor Shiklomanov (1993).
Sistemas�de�almacenamiento�o�reservas:
• Atmósfera (vapor de agua).
• Lagos, ríos y embalses (agua dulce).
• Océanos (agua salada).
• Acuíferos (agua subterránea).
• Suelo.
• Vegetación.
• Nieve y hielo.
Flujos�de�transferencia:
• Precipitación, paso del agua de la atmósfera a la superficie.
• Evaporación, paso desde la superficie hasta la atmósfera.
• Transpiración, paso desde el suelo y vegetales hasta la atmósfera.
• Infiltración, paso desde la superficie hasta capas profundas.
• Deshielo, paso del agua sólida a líquida.
• Sublimación, paso de fase sólida a vapor.
• Flujo superficial y subterráneo, paso entre tierra y océanos.
© FUOC • PID_00240767 12 Hidrología
En la tierra, la precipitación (P) es mayor que la evapotranspiración (E) P > E,
mientras que en el mar la precipitación es menor que la evapotranspiración
P < E. La escorrentía fluvial (R: caudal de los ríos que va de los continentes
a los océanos) es la encargada de reequilibrar el balance hídrico global (en
conjunto, el balance necesariamente tiene que estar equilibrado = 0):
1) En el subsistema continental: P – E – R = 20 – 14 – 6 = 0
2) En el subsistema oceánico: P – E + R = 80 – 86 + 6 = 0
2.2. El balance hidrológico (o hídrico)
Como la cantidad de agua disponible en la superficie terrestre es finita e in-
destructible, el sistema hidrológico global puede ser visto como un sistema
cerrado, sobre el que se aplica el principio de conservación de masas. Los di-
ferentes subsistemas son los que generalmente se analizan. Para cualquiera de
estos sistemas, se puede definir un balance de agua a partir de los diferentes
componentes que intervienen en él. En hidrología, el balance de agua se li-
mita a menudo a fases no gaseosas correspondientes a un área concreta y a
un periodo determinado, generalmente un mes o un año. En hidrología, el
área física considerada habitualmente es la cuenca�hidrográfica,�fluvial�o�de
drenaje, considerada como un área que no tiene habitualmente aportaciones
superficiales o subterráneas de otras cuencas. Se entiende por cuenca hidro-
gráfica el territorio drenado por un único sistema de drenaje natural, es decir,
que drena sus aguas al mar a través de un único río, o que vierte sus aguas a
un lago endorreico. Una cuenca hidrográfica se delimita mediante una línea
imaginaria, también llamada divisoria de aguas, que pasa por los puntos de
más nivel topográfico y que separa la cuenca de estudio de otras cuencas ve-
cinas (figura 3).
Figura 3. Delimitación de una cuenca hidrográfica
Fuente: Delimitar una cuenca hidrográfica en ArcGIS, ArcGeek.
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El periodo estudiado es normalmente de un año, el llamado año hidrológico,
del 1 de octubre al 30 de septiembre. Como en todo sistema�cerrado:
I–O=S
Donde:
• I son las entradas.
• O son las salidas.
• S es la variación de almacenamiento (figura 4).
Figura 4. Ejemplo de un volumen de control en una cuenca hidrográfica en la que se tiene
como entrada la precipitación, y como salida, el caudal Q (t)
Fuente: Adaptado al español a partir de Chow y otros (1988).
En el balance�hidrológico se tienen en cuenta los siguientes elementos a lo
largo del periodo considerado:
• Si = reservas existentes al inicio del periodo.
• P = volumen de precipitación recibida en el periodo.
• E = evaporación (y transpiración) durante el periodo.
• R = volumen de escorrentía.
• Sf = reservas existentes al final del periodo.
Por tanto, la ecuación anterior puede expresarse como:
P – (E + R) = Sf – Si
Planteado así resulta sencillo de entender, pero notad que en cada elemento
hay una serie de subelementos que son mucho más complejos. Por ejemplo,
las reservas existentes tanto al inicio del periodo como al final incluyen:
• Volumen de agua en embalses y lagos.
• Volumen de agua en ríos.
• Reservas subterráneas.
• Agua en forma de hielo y nieve.
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• Agua en el suelo y la cubierta vegetal.
El balance se refiere al momento en el que las reservas�son�mínimas; en Ca-
taluña, el 30 de septiembre. También se puede suponer que este mínimo de
recursos se mantiene estable a lo largo de los años y no sufre grandes variacio-
nes. Por lo tanto, si esta es la hipótesis, la fórmula anterior se puede reducir a:
P–R=E→P=R+E
Se denomina déficit�de�escorrentía a la diferencia entre el volumen de pre-
cipitación y el volumen de escorrentía (o aportación hídrica). Normalmente,
este déficit se plantea como un cociente entre ambos elementos llamado coe-
ficiente�de�escorrentía:
α=R/P
La escorrentía media en cuencas de la península ibérica es de 0,25 (25 %), por
ejemplo en el Ebro. A modo de ejemplo, las cuencas internas de Cataluña, que
agrupan la vertiente oriental de la red hidrográfica de Cataluña, presentan un
balance hídrico global de 159 mm/año, equivalente a un 22,9 % de la preci-
pitación media anual (figura 5). En este caso, no se han cuantificado las inter-
acciones entre acuíferos con el mar o con otros acuíferos de fuera del sistema.
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Figura 5. Principales flujos de agua en el régimen hidrológico en régimen natural para las
cuencas internas de Cataluña entre 1940 y 2008 (no se han considerado las interacciones entre
acuíferos limítrofes con el mar o con otros acuíferos de fuera del sistema)
Fuente: Agencia Catalana del Agua.
2.3. Unidades de medida
Este es un tema clave para entender los balances y procesos hidrológicos en
cuencas de drenaje (en unidades métricas):
• Precipitación (P): mm o cm, y también l/m2 (en desuso)
• Evaporación (E): mm o cm
• Caudal (Q): m3 s-1
• Escorrentía (R): mm
• Aportación hídrica (A): hm3
• Volumen en embalses: m3 (1.000 l o dm3), hm3 (1.000.000 m3), km3 (1.000
hm3)
2.4. Datos hidrológicos
Los datos hidrológicos son necesarios para caracterizar, entre otros:
• Precipitación.
• Cursos de agua (ríos).
• Evaporación.
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• Infiltración.
• Humedad en el suelo.
• Reservas subterráneas.
• Cubiertas nivales.
• Transporte de sedimentos.
• Calidad de aguas.
• Otros componentes de los sistemas naturales, como la temperatura del
suelo, del aire, etc.
En todos los países hay agencias oficiales dependientes de los gobiernos que se
encargan de medir alguno de estos parámetros, especialmente la precipitación,
la evaporación, los caudales superficiales y las reservas subterráneas. Redes de
medida: estaciones meteorológicas, estaciones de aforo, puntos piezométricos.
a) En España:
• Confederaciones hidrográficas.
• Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
b) En Cataluña:
• Agencia Catalana del Agua (ACA). Nota
• Servicio Meteorológico de Cataluña (SMC).
Acceso a los datos: mediante el
portal correspondiente en ca-
c) Otras fuentes: da organismo o mediante una
solicitud por correo electróni-
co.
• Anuario de aforos del CEDEX.
• Ruralcat. (1)
Es la cantidad de agua que pro-
duce la cuenca durante un año y
también se denomina aportación
Ejemplo de balance hídrico de una cuenca
hídrica; en algunos lugares, podéis
encontrar la notación A para refe-
Partiendo de la ecuación sencilla del balance hídrico P = R + ET (P: precipitación; R: esco-
rirse a ella.
rrentía o runoff; ET: evapotranspiración), asumiendo una evapotranspiración anual esti-
mada de 70,2 cm/año y un caudal medio de 38,3 m3/s a la salida de una cuenca de 1.500
km2, ¿cuál es la precipitación total anual y el coeficiente de escorrentía (α)?
ET = 70,2 cm/año = 702 mm/año
R = 38,3 m3s-1 = 38,3 m3s-1 × 31.536.000 s/año = [Link] m3/año (≅1.208 hm3/año1)
R = [Link] m3/año / [Link] m2 = 0,805 m/año = 805 mm/año
P = 702 mm/año + 805 mm/año = 1.507 mm/año
α = R / P = 805 mm/año / 1.507 mm/año = 0,53
La escorrentía anual de la cuenca equivale al 53 % de la lluvia total anual; es decir, las
salidas de agua del sistema son algo más de la mitad de las entradas.
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3. Evaporación, transpiración y humedad del aire
El proceso de evaporación es el paso del agua en estado líquido o sólido a vapor.
Es uno de los procesos de transferencia fundamentales en el ciclo hidrológico.
La evaporación es diferente de la transpiración, que es el paso del agua en seres
vivos a la atmósfera. También se analizará en este apartado.
3.1. La evaporación, su magnitud y factores de control
La evaporación es un proceso físico mediante el que determinadas moléculas
de agua aumentan su nivel de agitación por aumento de la temperatura y, si
están cercanas a la superficie libre, escapan a la atmósfera; inversamente, las
moléculas de agua en la atmósfera pueden tomar energía y volver a entrar en
la masa de agua. Se denomina evaporación al balance de este doble proceso
que implica el movimiento de agua hacia la atmósfera.
La evaporación depende de la insolación, el viento, la temperatura y el grado
de humedad de la atmósfera. Por todo eso, la evaporación en cortos periodos
de tiempo es muy variable, no así cuando el ciclo es anual, en el que los dife-
rentes factores son más constantes, con variaciones del 15 % o menos.
Como idea, en áreas templadas continentales la evaporación diaria en verano
es de 6/8 mm día y en invierno es inapreciable. La evaporación anual en estas
áreas se sitúa entre 0,5 y 1 metro.
Factores�de�control. La radiación solar es el factor que determina la evapora-
ción, pero el viento, la temperatura y la humedad del aire modifican su capa-
cidad real:
a)�Radiación�solar, factor determinante, ya que es la fuente de energía que
posibilita la evaporación; en el cómputo anual de la evaporación, la radiación
es todavía con claridad el factor más importante en el valor total de la evapo-
ración.
b)�Temperatura�del�aire. El aumento de la temperatura facilita la evaporación,
ya que en primer lugar crea una convección térmica ascendente que facilita
un aireamiento más alto y que favorece la evaporación.
c)�Humedad�atmosférica. Factor determinante, ya que, para que se produzca
evaporación, el aire en contacto con la masa no debe estar saturado, situación
de baja humedad atmosférica.
© FUOC • PID_00240767 18 Hidrología
d)�El�viento. Junto con la insolación, es lo más importante, puesto que re-
nueva el aire próximo a la superficie de evaporación que ya está saturado. La
situación de baja humedad y viento es la más favorable para la evaporación.
e)�Medida�de�la�masa�de�agua. El volumen de la masa de agua y su profundi-
dad son factores que afectan a la evaporación por el calentamiento de la masa.
Volúmenes pequeños con poca profundidad sufren un mayor calentamiento
que facilita la evaporación.
3.2. Proceso físico de la evaporación: tensión de vapor y presión
parcial
El agua en estado�sólido presenta sus átomos y moléculas en lugares fijos y
a unas distancias también fijas, y mutuamente atraídos por fuerzas de cohe-
sión intermolecular. Aun así, estos átomos y moléculas vibran y se agitan un
poco. La temperatura es un índice de este movimiento. Cuanto mayor es la
vibración, mayor es la temperatura (a –273 ºC, el movimiento es nulo).
Si a esta agua sólida le añadimos calor, se produce más vibración y agitación
de las moléculas, que puede romper las fuerzas de cohesión que las mantienen
fijas. Si esto pasa, las moléculas se pueden desplazar unas sobre las otras y las
distancias entre ellas ya no se mantienen fijas, y entonces se produce agua en
estado�líquido.
Con el agua en estado líquido, las distancias se mantienen todavía un poco. Si
añadimos más calor, podemos llegar a una temperatura (punto de ebullición)
en la que la agitación entre las moléculas es tan intensa que empiezan a escapar
desde la superficie del líquido: a 100 ºC a nivel del mar escapan todas, hecho
que da agua en estado�gaseoso�o�vapor�de�agua. Cuando se llega a los 100
ºC, la temperatura no aumenta más, ya que todo el calor se invierte en la
evaporación.
En la naturaleza no es necesario que un líquido llegue a 100 ºC para que se
evapore. A 100 ºC se evapora toda la masa, pero a tan solo 2 ºC se pueden
empezar ya a escapar moléculas.
¿Cómo�se�evapora�el�agua�por�debajo�del�punto�de�ebullición?
En el agua líquida, los átomos y moléculas se mueven desordenadamente y
con velocidades muy variables; las hay más lentas y más rápidas, y la media
marca la temperatura. Ya a poca temperatura positiva hay moléculas que pue-
den conseguir tanta energía como para llegar a la superficie del líquido, vencer
la cohesión y atracción con las otras partículas y escapar del líquido. Si esto
sucede, decimos que la molécula se ha evaporado.
© FUOC • PID_00240767 19 Hidrología
Dado que escapan las más rápidas, las que quedan son las lentas y el líquido
se va enfriando un poco. Cuando se evapora una partícula, se roba calor de
la masa para hacerlo. El enfriamiento es poco y si se trata de un volumen
profundo, no se nota. A esta evaporación la denominamos espontánea, ya que
no necesita llegar a 100 ºC para producirse.
¿Cuándo�se�acaba�esta�evaporación�espontánea?
Para responder a esta pregunta tenemos que explicar dos conceptos funda-
mentales:
a)�ev: tensión�del�vapor�de�agua�líquida o «empujón» sobre el aire de la cam-
pana de las moléculas que se escapan del líquido. Es una medida de la tenden-
cia que tienen estas moléculas a escapar del líquido. Se da en función de la
temperatura del líquido. A más temperatura, más moléculas que se escapan y
mayor será la ev. La relación no es lineal, sino exponencial.
b)�ep: presión�parcial�del�vapor�de�agua. Es la presión que van ejerciendo las
moléculas de vapor de agua sobre la superficie líquida. Es parcial porque el aire
también hace presión. Se da en función de la temperatura del gas o aire que
hay en la campana de vidrio:
ep = f (tg, v, n)
Donde:
• tg = temperatura del gas; en la naturaleza hay moléculas que se escapan
y, simultáneamente, las hay que vuelven al líquido; a mayor temperatura,
más movimiento.
• v = volumen de la campana; a mayor volumen, menos presión; este ele-
mento no es importante en la naturaleza, ya que el aire no está confinado.
• n = número de moléculas; a más moléculas, más presión; tampoco es muy
importante en la naturaleza.
Ahora ya podemos decir que la evaporación�espontánea�se�acaba cuando el
número de moléculas que se evaporan sea igual al número de moléculas que
se condensan. Este paso se conoce como saturación. La presión hacia fuera es
la misma que hacia dentro, y el líquido no tiene pérdida neta de moléculas.
Saturación: ev = ep, donde ep depende de la temperatura del gas exclusivamen-
te. La temperatura del aire y del líquido son, pues, los elementos fundamen-
tales en la evaporación.
© FUOC • PID_00240767 20 Hidrología
3.3. Medida de la evaporación
La medida de la evaporación de una superficie de agua se realiza mediante
aparatos llamados evaporímetros. Hay de varios tipos:
1)�Tanques�de�clase�A�(Estados�Unidos). Tanque cilíndrico normalizado: 25,4
cm de profundidad y 121,9 cm de diámetro. Metálico. Instalado sobre parrillas
de madera. Con anemómetro, termómetro y pluviómetro. Regla en el interior
para medir la altura del agua. El agua llega hasta 5 cm de altura. El número
de milímetros que disminuya el agua será equivalente a la evaporación. Es el
llamado volumen de déficit. Pueden ser de superficie, enterrados y flotantes
(en embalses). Los principales problemas que podemos tener son la suciedad
que entra en el instrumento y el sobrecalentamiento durante el día. Este so-
brecalentamiento provoca que las mediciones en el tanque sean mayores que
las reales. Se puede definir un coeficiente del tanque (k), que depende del tipo
de tanque usado y que oscila entre 0,7 y 0,9:
k = evaporación real / evaporación del tanque
Se tienen que proteger con mallas de las aves y los animales que acuden a
beber allí (figura 6).
Figura 6. Medidor automático de evaporación de agua de clase A
Fuente: IG Instrumentos.
2
2)� Tanques� rusos. Mismos principios, pero más superficie: 20 m y 2 m de
profundidad.
3)�Piché. Oficial en España desde 1872. Es un tipo de tubo de ensayo de vi-
drio invertido. Se suspende por una anilla. La boca se tapa con papel secante
que está en contacto con el agua interior y por el que se evapora el agua. Se
sitúa en la garita meteorológica (figura 7). Los principales problemas son la
fragilidad (cuando hiela se tiene que vaciar porque, si no, se rompería por el
© FUOC • PID_00240767 21 Hidrología
hielo) y las condiciones de la garita (no acostumbran a ser estándar). Aun así,
es bueno para comparar y refleja bastante bien el déficit de humedad del aire
o sequedad.
Figura 7. Evaporímetro de Piché graduado en milímetros y cerrado en su parte inferior por un
disco de papel secante sujeto por un fleje metálico
Fuente: Meteorología para todos.
4)�Evaporímetro�de�Wild�o�de�balanza (Wild, 1724). Lo podríamos describir
como un pesacartas. Se coloca en el interior de la garita y las limitaciones son
las mismas que para el evaporímetro de Piché: no está expuesto a la radiación
solar directa ni al viento. Es menos frágil y se puede utilizar en climas fríos, ya
que no se rompe con el agua helada. Se llena el plato de agua, el agua se evapora
y, por lo tanto, el volumen pesa menos. Así podemos deducir su evaporación.
3.4. Cálculo de la evaporación
La estimación de la evaporación se puede llevar a cabo también por medio
de fórmulas�semiempíricas o por medio del balance�energético. En los úl-
timos años se han hecho modelos matemáticos que estudian la distribución
de temperaturas y la evaporación en embalses. Estos modelos sugieren la ne-
cesidad del estudio de la relación entre condiciones térmicas y evaporación en
masa de agua, que también sirven de elemento por refrigeración en centrales
térmicas y nucleares.
Algunas de las fórmulas sencillas más utilizadas son:
a)�Fórmula�de�Dalton:
E = a {ev (t) – ep}
Donde:
• E = evaporación.
• ev (t) = tensión de vapor de agua líquida a la temperatura t.
• ep = presión parcial del vapor de agua atmosférico.
© FUOC • PID_00240767 22 Hidrología
• a = coeficiente que engloba las características de la masa de agua, viento,
etc.
b)�Fórmula�de�Meyer (muy utilizada, considera la acción del viento):
E = c (ev – ep) (1 + v/16)
Donde:
• E = evaporación mm/día.
• ev = tensión del vapor de agua líquida en mm de Hg.
• ep = presión del vapor de agua en el aire en mm de Hg.
• v = velocidad del viento en km/hora a una altura de 25 pies (7,64 m) de
la superficie del agua.
• c = coeficiente de 0,36 para grandes masas y 0,50 para lagos y embalses.
Si se quiere calcular la E en mm/mes, la fórmula es aplicable tomando ev, e
y v en formato mensual y los coeficientes c = 11 (grandes masas) y c = 15
(pequeñas masas).
3.5. Evapotranspiración
Se denomina evapotranspiración a la evaporación en superficies cubiertas
por vegetales unida a la transpiración de estos vegetales. Este concepto uni-
tario de la evaporación y transpiración es necesario, ya que en suelos con cu-
bierta vegetal las relaciones entre ambos fenómenos son muy importantes. Las
características de la evaporación dentro de este proceso conjunto son simila-
res a las producidas en las masas de aire, pero el proceso de transpiración es
diferente.
La transpiración o evaporación del agua por las plantas se debe a la necesidad
de agua que tienen los vegetales para incorporarla a su estructura celular, ade-
más de utilizarla como vehículo de alimentos y de eliminación de residuos.
La circulación de agua en la planta no es un circuito cerrado, sino abierto: el
agua entra por las raíces, circula por la planta y gran parte se evapora por las
hojas. La transpiración depende de los siguientes factores:
• Tipo de planta.
• Ciclo de crecimiento de la planta.
• Tipo de suelo.
• Humedad del suelo.
• Insolación, viento, humedad atmosférica.
© FUOC • PID_00240767 23 Hidrología
Existe en este sentido una diferencia entre la cantidad�de�agua�que�la�planta
puede�absorber�del�suelo (Qp) y la cantidad�de�agua�que�la�planta�transpira
(Qi). La primera depende del tipo de suelo, de las condiciones de humedad
y del tipo y situación de la planta; mientras que la segunda depende de las
condiciones de insolación, humedad, viento y de las características propias de
la planta.
Si Qi > Qp la planta se marchita o tiene que variar sus condiciones de desarrollo.
Si Qi < Qp la planta tiene suficiente circulación de agua y se desarrolla satisfac-
toriamente. Por último, excesos de circulación de agua con Qi << Qp pueden
producir fenómenos contrarios al desarrollo de la planta.
3.6. Cálculo del evapotranspiración potencial y real
Con el objetivo de valorar la capacidad máxima de evaporación y transpira-
ción de un suelo en determinadas circunstancias atmosféricas y de radiación,
en 1948 Thorhtwaite define el concepto de evapotranspiración� potencial
como:
«La cantidad de agua transpirada por unidad de tiempo, teniendo el suelo un cultivo
herbáceo uniforme de 30-50 cm de altura (alfalfa) y siempre con agua suficiente. En
estas condiciones se produce el máximo de transpiración y coincide con las óptimas
condiciones de crecimiento de las plantas».
1)�El�método�de�Thorhtwaite para zonas húmedas en función de la tempe-
ratura media y la latitud es el más utilizado para el cálculo de la evapotrans-
piración potencial.
a
ETP = 1,6 Ld (10 ti / I)
Donde:
• ETP = evapotranspiración potencial en cm/mes Webs de interés
• Ld = duración del día solar en función de la latitud y por unidades de 12
La duración del día solar la
horas podéis encontrar en: Day
length, sunrise and sunset
• ti = temperatura media mensual del aire en ºC
calculator.
• I = índice térmico calculado como la suma de los valores Ii o índices men- Podéis ensayar un cálculo au-
tomático de la ETP en: Scien-
suales
ce and Engineering Cafe on
• a = 0,000000675 I3 – 0,00000771 I2 + 0,01792 I + 0,49239 the Net.
El valor de los índices mensuales Ii es:
1,514
Ii = (ti / 5)
2)�El�método�de�Blaney-Criddle es una fórmula similar a la anterior a partir de
datos obtenidos en California y, lógicamente, utilizable en zonas áridas según:
© FUOC • PID_00240767 24 Hidrología
ETP = P T
Donde:
• ETP = evapotranspiración en función de la temperatura (T) en grados Fah-
renheit
• P = parámetro de medida de la insolación
Y en unidades europeas:
ETP = P (0,46 t + 8,13)
Donde:
• ETP = evapotranspiración diaria en mm
• t = temperatura en ºC
• P = (media de horas de día cada día / total de horas de día al año) * 100
La evapotranspiración�real�es�inferior�a�la�potencial por los siguientes fac-
tores:
• Carencia de agua en algunos periodos.
• Variación de la evapotranspiración según desarrollo de la planta.
• Variaciones de las condiciones atmosféricas, humedad, temperatura, etc.
Por todo ello:
Evapotranspiración real = K * Evapotranspiración potencial
Donde K es la variable que oscila entre 0,1 y 0,9, aproximándose a 1 cuando
la planta está en el máximo desarrollo de foliación y fruto.
La medida�real�de�la�evapotranspiración se puede llevar a cabo mediante
tres procedimientos:
2
1)�Lisímetro. Una estación lisimétrica es una zona de terreno natural de 4 m
en la que se lleva a cabo un cultivo en condiciones reales (en el suelo, cultivo
autóctono), pero con dispositivos de medición del agua suministrada, perco-
lada y sobrante. Por la diferencia de estas medidas, se obtiene la cantidad de
agua evapotranspirada. El cálculo es el más real posible. Se pesa periódicamen-
te y este valor nos da la diferencia, que son las pérdidas de ETP. Debe tener un
sistema de pesada permanente y paredes que delimiten el volumen, pero que
sean impermeables a la circulación de agua (figura 8).
© FUOC • PID_00240767 25 Hidrología
Figura 8. Modelo esquemático de un lisímetro de balanza
a) Terreno en estudio; b) balanza; c) recolección del agua de drenaje; d) recolección del agua de escorrentía. Fuente: Lisímetro,
Giancarlodessi.
2)�El�método�de�la�sonda�de�neutrones se basa en la absorción de neutrones
por el agua que permite evaluar el contenido de humedad. Son medidas no
destructivas y, además, no alteran las condiciones hidráulicas ni el cultivo del
suelo.
3)�El�balance�hídrico consiste en seleccionar una cuenca natural y medir pre-
cipitación, escorrentía y percolación o infiltración y, por diferencia, calcular
la evapotranspiración. Se trata de un método impreciso, por las dificultades
de medir la infiltración.
Actividades
1. Calculad por la fórmula de Meyer la evaporación diaria (E) en un embalse con agua a
20 ºC (con una tensión del agua líquida ev = 17,3 mm de Hg) si la presión parcial de vapor
de agua en la atmósfera (ep) es de 8 mm Hg. La velocidad del viento es de 20 km/hora.
E = [c (ev – ep)] x [(1 + (v/16)] → E = [0,5 (17,3 – 8)] x [(1 + (20/16)] → E�=�10,4�mm/día
Si la temperatura del agua fuera de 10 ºC (ev = 9,2 mm de Hg) y el resto de las condiciones
son las mismas, el resultado sería:
E = [c (ev – ep)] x [(1 + (v/16)] → E = [0,5 (9,2 – 8)] x [(1 + (20/16)] → E�=�1,35�mm/día
Fijaos en que el resultado no es proporcional a la temperatura, porque, tal como expli-
cábamos, la relación entre ev y temperatura no es lineal, sino que sigue una curva expo-
nencial.
2. Calculad por la fórmula de Thorhtwaite la evapotranspiración potencial anual a 40º
norte, a partir de las siguientes temperaturas medias mensuales (en ºC):
E F M A M J J A S O N D
6 8 9 12 15 17 20 19 18 15 11 5
La resolución de este problema se puede ver en la tabla siguiente, y podéis pedir la hoja
de cálculo a los profesores.
© FUOC • PID_00240767 26 Hidrología
Ejemplo de cálculo de la ETP según Thorhtwaite
t (ºC) Ld (40º N) I ETP (cm)
Enero 6 0,78 1,03 1,32
Febrero 8 0,85 1,73 2,16
Marzo 9 0,95 2,31 2,84
Abril 12 1,06 3,99 4,74
Mayo 15 1,16 6,12 7,08
Junio 17 1,23 7,84 8,94
Julio 20 1,22 9,95 11,13
Agosto 19 1,16 8,75 9,85
Septiembre 18 1,05 7,30 8,27
Octubre 15 0,94 4,96 5,74
Noviembre 11 0,83 2,74 3,28
Diciembre 5 0,77 0,77 1,01
I�total 57,5
a 1,40
ETP�anual 66,35
3. Con los datos de la tabla anterior, calculad la evapotranspiración para enero y julio
mediante el método de Blaney-Criddle y comparad los resultados con los anteriores.
3.7. Vapor de agua y humedad
El vapor de agua es invisible. Las nubes no son vapor de agua.
© FUOC • PID_00240767 27 Hidrología
Ejemplo
Habitáculo de 6 m × 5 m × 3 m = 90 m3 de aire a 15 ºC; con esta temperatura, el aire
puede contener como máximo 12,7 gramos de vapor de agua por m3. Toda el aula puede
contener 1.143 gramos de vapor de agua. Esta sería la cantidad de saturación (100 %).
Normalmente quizá tendríamos el 75 %, es decir, 857 gramos de vapor de agua que, a
pesar de ser una cantidad importante, no vemos.
Este ejemplo nos permite definir qué es la humedad del aire: «Cantidad
de vapor de agua por unidad de volumen de aire».
Esta cantidad varía mucho en el espacio y en el tiempo. En el planeta, pode-
mos encontrar lugares con 0 g/m3 de vapor de agua hasta 40 g/m3 (en áreas
ecuatoriales). Esta variabilidad es causada por el hecho de que el agua puede
presentarse a las temperaturas habituales del planeta en sus tres estados. Esto
explica esta variabilidad. Es importante medir la humedad del aire:
• Afecta al balance de radiación (efecto invernadero + vapor de agua – ra-
diación de onda larga L reflejada).
• Determina en buena medida el confort climático (es desagradable la sen-
sación de un día húmedo muy caluroso).
• El vapor de agua supone un almacenamiento y transferencia de calor.
• El vapor de agua supone en el último caso procesos de condensación y
sublimación que dan lugar a los diferentes meteoros acuosos.
3.8. Medida de la humedad
La cantidad de vapor de agua en la atmósfera (humedad) se puede expresar en
diferentes medidas y unidades:
a)�Humedad�absoluta. Es la medida más natural del vapor de agua. Es igual a
la densidad de vapor de agua en el aire o la masa de vapor de agua contenida
en un 1 m3 de aire. Se da generalmente en g/m3.
b)�Presión�parcial�del�vapor�de�agua. Es la parte de la presión atmosférica
total ejercida por el vapor de agua que hay en esta atmósfera. Por eso la llama-
mos presión parcial (ep). Cuando se equilibra con e, decimos que el aire está
saturado. En condiciones normales, a nivel del mar la presión normal es de
1.013 milibares. Un día medio (ni seco, ni húmedo) la presión se reparte así:
• 750 mbar de nitrógeno.
• 230 mbar de oxígeno.
• 5-30 mbar de vapor de agua.
© FUOC • PID_00240767 28 Hidrología
Así pues, el vapor de agua aporta un peso al aire que presiona. Esta presión
parcial se mide también en mm de Hg o mbar.
c)�Humedad�especifica. Masa de vapor de agua contenida en 1 kg de aire (g/
kg). Proporción o razón de mezcla. Masa de vapor de agua por kg de aire seco
(aire sin vapor de agua) también en g/kg.
d)�Presión�de�saturación�del�vapor�de�agua. Cuando el aire está saturado de
vapor de agua, la ep recibe este nombre. Esta saturación presenta un carácter
exponencial en relación con la temperatura. El aire, cuanto más caliente está,
más cantidad de vapor de agua puede contener; dicho de otro modo, la canti-
dad máxima de vapor de agua que puede contener un volumen de aire está en
relación con la temperatura de una manera exponencial. La figura 9 muestra
esta relación, también llamada curva de Clausius-Clapeyron.
Figura 9. Curva de Clausius-Clapeyron
Fuente: Lisímetro, Giancarlodessi.
Para producirse saturación, hay tres vías posibles:
• Un enfriamiento del aire.
• Un aumento de la humedad.
• La combinación de ambos.
Ejemplo
Tomamos como ejemplo la figura 9:
1) Partimos del punto A y vamos hacia B. La presión se mantiene a 10 mbar y se produce
un enfriamiento. Es uno de los caminos para llegar a la saturación.
2) Partimos de A y vamos hacia C. Aumentamos la humedad. Hemos mantenido la tem-
peratura pero hemos aumentado la humedad para llegar a la saturación.
En la naturaleza es más frecuente el primer caso. La temperatura en su punto B recibe
el nombre de punto de rocío de la masa. Precisamente, el rocío es este proceso número
1. El enfriamiento de la atmósfera por la noche produce la saturación de vapor de agua
sobre las plantas.
© FUOC • PID_00240767 29 Hidrología
e)�Punto�de�rocío (en ºC). Se trata de la temperatura a la que el vapor de agua
contenido en un volumen de aire lo satura. En el ejemplo anterior, el punto
de rocío por 10 mbar es aproximadamente 7 ºC. Es una medida indirecta de la
humedad del aire. Si el aire está a 18 ºC y el punto de rocío es de 18 ºC, ¿qué
deducimos de ello? Pues que el aire está saturado.
f)�Humedad�relativa. Es la humedad que tiene el aire partido por la cantidad
de humedad que tendría si estuviera saturada a la misma temperatura. Cocien-
te en porcentaje entre la presión parcial del vapor de agua (ep) y la presión de
saturación del vapor de agua (eps) para la misma temperatura. Dicho en otras
palabras: cociente en porcentaje entre la masa de vapor de agua y la masa de
vapor de agua que saturaría este volumen.
Hr = (ep / eps) x 100
Significado en el ejemplo:
• ¿Cuál es la ep? 10 mbar (punto A)
• ¿Cuál es la eps? 22 mbar (punto C)
• ¿Cuál es, pues, la humedad relativa? (10 mbar / 22 mbar) × 100 = 45 %
¿Por qué cuando baja la temperatura aumenta la humedad relativa y viceversa? Si la tem-
peratura baja y la ep se mantiene constante (no suministramos ni quitamos humedad),
entonces la Hr aumenta:
a) Estamos en su punto A (Hr = 10 mbar / 22 mbar = 45 %). Disminuye la temperatura,
el numerador se mantiene igual pero el denominador va bajando.
b) Estamos en su punto B (Hr = 10 mbar / 10 mbar = 100 %).
• Si la temperatura aumenta, la eps también aumenta y la Hr baja.
• Si la temperatura baja, la eps también baja y la Hr sube.
Cuando la Hr sube, no quiere decir que aumente el vapor de agua en el volumen, sino
que el punto de saturación baja al disminuir la temperatura.
Otros ejemplos calculando la Hr a una ep (presión que hace el vapor de agua) de 10 mbar
para diferentes temperaturas:
• A 20 ºC: Hr = (ep / eps) = (10 mbar / 23 mbar) × 100 = 43 %
• A 10 ºC: Hr = (10 mbar / 12 mbar) × 100 = 83 %
• A 5 ºC: Hr = (10 mbar / 10 mbar) × 100 = 100 %
3.9. Aparatos de medición de la humedad
3.9.1. Higrómetro
El higrómetro mide la humedad relativa. Los hay de diferentes tipos.
1)�Higrómetro�de�absorción�o�de�cabello. Sus fundamentos radican en una
propiedad que se llama higroscópica, capacidad que tienen algunas sustancias
de absorber vapor de agua líquida, como por ejemplo la sal común o la madera.
Estos materiales higroscópicos se hinchan cuando almacenan humedad. El
pelo humano es un material higroscópico que con la humedad se estira, no se
hincha, y este alargamiento es apreciable. Este es el fundamento de este tipo
© FUOC • PID_00240767 30 Hidrología
de higrómetro. El pelo de mujer rubio es el más apropiado para esta propiedad.
La construcción del higrómetro se hace con un ovillo de pelos largos atado en
un extremo y tensado con una rueda en el otro extremo. Los alargamientos
y acortamientos se miden en un papel gráfico. El inconveniente es que no
se alarga proporcionalmente entre cada valor de la escala. Por ejemplo, para
pasar de 10 % a 20 % se alarga mucho más que para pasar de 80 % a 90 %. Otro
inconveniente es que a menudo interesa más medir las Hr altas que las bajas.
¿Cómo se consiguen los puntos extremos?
• 100 %. Se introduce todo en una tela húmeda. Pasado un tiempo, donde
marca la aguja es el 100 %.
• 0 %. Se pone el aparato en un recipiente cerrado con una sustancia química
desecante. Se desajustan muy rápidamente.
2)�Higrógrafo. Es igual, pero registrador. Es un higrómetro registrador.
3)� Higrómetros� populares. Son una vulgarización o popularización de los
higrómetros de cabello o de absorción.
El más popular es el del fraile, que aparece como un barómetro pero en reali-
dad se mueve según la humedad relativa. Cuando la Hr es más baja, da buen
tiempo; y cuando la Hr es alta, da tormenta, pero no es lo mismo.
4)�Higrómetros�de�condensación. Miden el punto de rocío. Es una cápsula
metálica en cuyo interior se estimula la evaporación rápida de éter. Al ser las
paredes metálicas, y por lo tanto conductoras, se enfrían también rápidamen-
te, ya que toda la evaporación implica una pérdida de calor. En las paredes
exteriores se empiezan a condensar gotitas de agua. Miramos un termómetro
y esa es la temperatura del punto de rocío.
3.9.2. Psicrómetro
Nos da la Hr, la tensión de vapor de agua (ep) y el punto de rocío. Se trata de
dos termómetros idénticos, uno seco y el otro mantenido húmedo por una
tela de algodón y una mecha, todo conectado a un recipiente de agua. La
temperatura siempre es diferente. La temperatura del húmedo siempre es más
baja, ya que el agua, cuando se evapora, roba calor del depósito, en este caso,
el termómetro. La diferencia de temperatura entre los dos permite obtener los
tres valores mediante tablas:
• Si la diferencia de lecturas es muy grande, esto implica que el aire es seco,
hay mucha evaporación y la Hr es baja.
• Si es pequeña, el aire es húmedo, no hay mucha evaporación y la Hr es alta.
© FUOC • PID_00240767 31 Hidrología
• Si las dos son iguales, la humedad relativa es del 100 %, el aire está saturado
y no se produce evaporación de la tela.
3.9.3. Aspirosicómetro
Similar al anterior, con un pequeño ventilador entre los dos termómetros que
hace circular el aire rápidamente para tenerlos siempre en su punto.
3.10. Variaciones diaria y anual de las humedades relativa y
absoluta
1)�Humedad�relativa
La humedad relativa sigue una marcha inversa a la de la temperatura. Si la
temperatura sube, la eps sube y, por lo tanto, la Hr baja; si la temperatura baja,
la eps baja y la Hr sube.
a)�Ciclo�diario: la humedad relativa máxima se da antes de la salida del sol,
que es cuando la temperatura es más baja. Es mínima después del mediodía,
cuando se da la temperatura máxima del día.
b)�Ciclo�anual: Los valores máximos de humedad relativa se dan en invierno
con la temperatura más baja, y al revés en verano. La humedad relativa pre-
senta más anchura en verano que en invierno, ya que la anchura térmica tam-
bién es mayor en verano que en invierno. ¿Cómo se comporta la humedad
relativa según la latitud?
Figura 10. Distribución de la humedad relativa y del contenido de vapor de agua en el aire
según la latitud
Fuente: Tiempo Hoy, Luis Jiménez.
© FUOC • PID_00240767 32 Hidrología
La figura 10 es un gráfico de valores medios sobre los paralelos (tierra y océa-
nos). La humedad relativa es más alta en el ecuador (por la gran cantidad de
vapor de agua que hay, la Hr tiene que ser forzosamente alta), y en los trópicos
no mucho. También es muy alta en los polos, por la baja temperatura que hay.
La presión parcial de vapor de agua (ep) es alta en el ecuador porque hay mu-
cha agua en la atmósfera, y la humedad absoluta es alta. Es baja en los polos,
ya que, con la temperatura tan baja, se necesita muy poco vapor de agua para
saturar la atmósfera. Por eso la Hr es alta con muy poco vapor de agua en la
atmósfera.
2)�Humedad�absoluta
Sigue una marcha relativamente parecida a la de la temperatura. ¿Por qué? Si
la temperatura aumenta, la evapotranspiración aumenta, hay más cantidad
de agua en la atmósfera y, por lo tanto, la humedad absoluta es más alta. A
veces se dan irregularidades: por ejemplo, en el centro del día la convección
de masas de aire caliente se lleva la humedad cuando estas ascienden.
© FUOC • PID_00240767 33 Hidrología
4. Precipitación
4.1. Formación de las precipitaciones
En el concepto de precipitación se incluye todo tipo de agua que cae
o que se deposita sobre la superficie terrestre, sea en forma líquida o en
forma sólida.
La formación�o�génesis�de�la�precipitación impone la condensación dentro
de la atmósfera debido a un proceso de enfriamiento. El proceso de conden-
sación exige un aire muy húmedo (aire saturado o casi). Esta condensación se
facilita por la presencia en la atmósfera de partículas llamadas núcleos de con-
densación que pueden ser polvo, moléculas de ClNa, así como productos de
combustión del azufre y compuestos nitrosos. La sublimación también puede
dar lugar a precipitación.
En pocos minutos se puede producir la condensación del agua hasta formar
gotas de 10 a 30 micras, pero se necesitan horas para llegar a tamaños de 2-3
mm, que son las habituales en la lluvia. Las primeras tienen muy poca masa,
poca velocidad de caída y por lo tanto la misma turbulencia atmosférica las
mantiene en suspensión. Este es el fenómeno que consigue mantener la nube
en una situación de equilibrio.
En cuanto a los procesos que dan lugar al agrandamiento de una gotita de agua
en una nube para llegar a ser una gota de lluvia:
a) En un principio se pensó (s. XIX) que las gotitas se agrandaban por atracción
eléctrica; en el laboratorio se ha comprobado que eso es muy difícil, ya que
por su pequeña masa tienen muy poca carga eléctrica.
b) Posteriormente se pensó que se originaban por choques entre las gotitas,
pero, cuando hay choques, lo que pasa la mayoría de las veces es que se frag-
mentan aún más.
Hoy se aceptan dos teorías que no se excluyen entre sí:
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1)�Teoría�de�la�colisión�o�coalescencia: cuando dos gotitas de agua chocan, en
su coalescencia y en el barrido de la gota mientras va cayendo va succionando
las gotitas laterales en la vertical de la caída, además de las que se ha llevado a
su paso. Cuando las microgotitas caen por atrapamiento de las más cercanas,
se produce un fenómeno de coalescencia:
Atrapamiento → aumento de volumen → aumento de velocidad
de caída → mayor probabilidad de atrapamiento de otras gotas.
Las gotas que se van formando también pueden fraccionarse por choque con
otras y seguir así un proceso complejo de coalescencia en cadena (figura 11).
Es aplicable a nubes líquidas.
Figura 11. El proceso de colisión o coalescencia
Fuente: La Guía – Química.
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2)�Teoría�de�Bergeron-Findeisen�o�de�los�cristales�de�hielo. Parte de que las
gotas de lluvia caen siempre de nubes mixtas, generalmente de cúmulos. Esta
teoría indica que cuando en las nubes coexisten cristal de hielo y gotitas de
agua líquida sobreenfriadas (gotitas líquidas en temperaturas negativas), en
contacto con los cristales de hielo se condensan y los van agrandando. Si bajan
y pasan por una capa con una temperatura superior a 0 ºC, se convierten en
gotas de precipitación.
Este proceso se basa en la existencia de cristales de hielo en las llamadas nubes
frías; estos cristales tienen una gran capacidad de absorción de vapor de agua
y de microgotas, por lo que aumentan rápidamente de tamaño y pueden ini-
ciar rápidamente la precipitación en forma de agua líquida, si se funden en el
recorrido, y en forma de nieve, si no lo hacen (figura 12).
Ambos fenómenos se pueden producir simultáneamente, aunque son más fre-
cuentes los procesos con hielo en lo alto de las nubes y los procesos de coales-
cencia en la parte baja.
Figura 12. El proceso de Bergeron
Fuente: La Guía – Química.
En estas teorías se basan los experimentos de lluvia�artificial, que confirman
los principales puntos de estas teorías.
A lo largo de las últimas décadas se ha intentado la producción de lluvia arti-
ficial. Todos los procesos se basan en la coalescencia (1) o en la formación de
núcleos de hielo (2).
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1)�En�áreas�templadas se ha intentado facilitar la coalescencia, sembrando
la base de las nubes con núcleos de agua de tamaño apropiado (2/3 mm) que
actúan como núcleos captadores.
2)�En�áreas�frías la tendencia es a la creación�de�cristales de hielo en la parte
alta de la nube que aglutinen la condensación. Dentro del mismo esquema, se
ha utilizado la nieve carbónica que, en su evaporación, facilita la formación de
cristales de hielo. El yoduro de plata también se ha utilizado en la formación
de lluvia artificial, ya que es isomorfo con los cristales de hielo, siguiendo la
teoría de Bergeron-Findeisen.
Los resultados son contradictorios: se ha llegado a conseguir un 15 % más de
lluvia en algunos experimentos en los Estados Unidos, pero en otros casos el
aumento es mínimo. Sí que se han conseguido resultados positivos con las
técnicas de lluvia artificial a la hora de evitar catástrofes por lluvias torrenciales
en el adelanto de la lluvia, evitando o disminuyendo el desarrollo vertical de
las nubes y, por lo tanto, la formación de tormentas fuertes.
4.2. Tipos de precipitación (en cuanto al proceso que la origina)
Tres son los procesos de generación de lluvia:
a) Precipitaciones generadas a partir de (nubes) convección.
b) Precipitación ciclónica o generada por convergencia de corrientes de aire
en áreas de bajas presiones.
c) Precipitación orográfica generada por efectos de la orografía.
En muchos casos, los procesos generadores a y b no se diferencian claramen-
te cuando llueve, ya que pueden actuar conjuntamente. En meteorología, se
clasifican como convectivas todas las precipitaciones que caen de un cúmulo
o de un cumulonimbo. En climatología, en cambio, suele restringirse mucho
la categoría de convectivas, ya que, cuando aparece una borrasca en altura
o superficie, se habla de precipitación�ciclónica, aunque haya cúmulos o cu-
mulonimbos, y se reserva el término convectiva para las tormentas de verano.
Esta ambigüedad proviene del hecho de que los procesos de convergencia y
convección a menudo van unidos: el ascenso del aire en la borrasca (b) se
origina tanto por convergencia de vientos como por ascenso de vientos por
calentamiento del suelo.
Se tiene que distinguir entre (c) precipitación�orográfica en sentido estricto,
es decir, aquella que solo cae en áreas elevadas y no en la llanura, de aquella
que denominaríamos del componente orográfico de las precipitaciones con-
vectivas y ciclónicas. ¿Por qué cae la lluvia más en las montañas que en la
llanura?:
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• Por el desencadenamiento de inestabilidad condicional, que se produce
cuando el aire llega a un nivel determinado; tiende a forzar al aire a ascen-
der y puede conseguir el nivel de condensación.
• Por el desencadenamiento de inestabilidad convectiva: influye el desigual
calentamiento de las vertientes (verano).
• También por el freno de las perturbaciones ciclónicas y los frentes; se apre-
cia en los estudios de detalle a mesoescala (cuencas hidrográficas grandes).
• Efecto embudo que impone el relieve sobre los flujos de aire, que lo obliga
a veces a ascender con llegada al nivel de condensación.
4.3. Características climáticas de la precipitación
A continuación se muestra una lista de los hechos climáticos que se pueden
estudiar sobre la precipitación, además de la cantidad:
a)�Cantidad de precipitación anual, estacional, mensual, diaria, lo que da lu-
gar, por ejemplo, a ritmos estacionales de interés para los biogeógrafos (por
ejemplo, Barcelona, TPHE). Hay veinticuatro regímenes estacionales posibles.
En la península ibérica tenemos trece, y en Cataluña, ocho diferentes.
b)�Variabilidad de la precipitación: se refiere a las disparidades de los valores
de una serie que presentan entre sí (se comparan unos años con otros, unos
meses con otros, etc.). En un clima mediterráneo, la variabilidad es muy alta.
La precipitación es un fenómeno muy variable, tanto en el espacio como en el
tiempo. Su distribución en el espacio depende del tipo de lluvia. Por ejemplo,
los grandes frentes producen precipitaciones bastante uniformes en el espacio,
pero no en el tiempo. Las lluvias convectivas son muy irregulares tanto en el
espacio como en el tiempo. La distribución de la precipitación se analiza por
medio de la estadística.
c)�Irregularidad en la precipitación, sobre todo diaria, con muchos días que
aportan poca precipitación y pocos que aportan mucha.
d)�Probabilidad diaria de precipitación (en relación con el día anterior). Se
denomina probabilidad condicional. Si un día llueve, hay más probabilidad
de que llueva al día siguiente que si el día anterior hubiera sido seco. Cuanto
más llueve, más probabilidad hay de que llueva al día siguiente, puesto que
hay una cierta inercia en las variables pluviométricas.
e)�Duración de la precipitación.
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f)�Intensidad (cantidad/tiempo).
g) Periodos lluviosos y secos a lo largo del año (regularidades�climáticas).
h) Cantidad y frecuencia de la precipitación según la situación�sinóptica del
mapa del tiempo.
i) Cantidad y frecuencia según el tipo� de� precipitación (lluvia/tormenta o
ciclónica/orográfica).
j)�Extensión�y�distribución superficial de la precipitación (isoyetas o isohie-
tas).
4.4. Áreas pluviométricas mundiales
La pluviometría en un ámbito mundial está en función básicamente de la lati-
tud, pero también de la distribución de mares y tierras. La comparación entre
la pluviometría del meridiano 0º como representativo de la zona terrestre y
del meridiano 20º de la zona marítima nos permite comprobar las diferencias
(figura 13).
Figura 13. Precipitación media anual (mm/día) durante 1979-2010. La media areal para toda la
red es de 2,67 mm/día
Fuente: D. Shea. Climate Data Guide.
En líneas generales, en un ámbito mundial se pueden establecer zonas pluvio-
métricas a partir de isoyetas que unen puntos con la misma cantidad�de�pre-
cipitación. En general, podemos calificar de áreas lluviosas aquellas con más
de 750 mm/año (2,05 mm/día), y de áreas secas aquellas con menos de 250
mm/año (0,68 mm/día).
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a) Cinturón ecuatorial con lluvias abundantes superiores a los 2.000 mm/año
(5,48 mm/día), donde las altas temperaturas y las grandes extensiones oceá-
nicas proporcionan grandes cantidades de vapor de agua y las condiciones at-
mosféricas son generalmente inestables. Lluvias diarias convectivas, aunque
la presencia de cordilleras incrementa el efecto orográfico.
b) La lluvia es débil sobre los cinturones o centros subtropicales de altas pre-
siones debido a la existencia de aire en descenso que se ha calentado adiabá-
ticamente y se ha hecho muy seco. Los desiertos del norte de África, Arabia,
Irán (hemisferio norte), y Australia, el sur de África y la costa occidental de
América del Sur (hemisferio sur) están situados en esa franja. Esta zona árida
se extiende en dirección al ecuador hasta el cinturón de vientos alisios. Las
precipitaciones anuales son del orden de 100 mm.
Las precipitaciones no son bajas en todo el trópico. Los vientos monzónicos
de Asia controlan una gran parte de la lluvia del sudeste del continente. En
verano, los vientos cargados de humedad del Índico y el Pacífico encuentran
grandes cordilleras y dan grandes precipitaciones, superiores a los 2.000 mm/
año.
c) La precipitación en las latitudes medias es del orden de 800-900 mm/año,
producidas en la mayor parte por los ciclones extratropicales en el otoño y
la primavera, y puntualmente por precipitaciones tempestuosas en verano.
La precipitación ilustra claramente el efecto de los vientos dominantes del
oeste. Las costas occidentales de los continentes entre 35º y 60º aparecen como
estrechas franjas de intensa precipitación. Las más notables son las costas de
British Columbia (Canadá) y la Patagonia chilena.
Fuertes precipitaciones ocasionadas por la orografía, que hace ascender los
vientos húmedos del Pacífico. El efecto es menos notable en las costas euro-
peas, porque el relieve también es menos pronunciado. En estas áreas, se en-
cuentran zonas de desierto causadas por sombra de lluvia y que se desarrollan
en el cinturón de vientos del oeste, a resguardo de las cadenas costeras (el
ejemplo más claro es el desierto de Nevada, pero también está el valle del Segre
en la Cerdaña). En el continente euroasiático se puede deducir un fenómeno
parecido, ya que el aire húmedo del Atlántico se va secando cada vez más a
medida que entra en el continente y el aire húmedo tropical queda bloqueado
por las barreras montañosas del sur.
d) En las regiones polares la precipitación es baja, del orden de 100-200 mm/
año, en forma de nieve al principio del invierno. La temperatura del aire es baja
y, por tanto, puede contener poca humedad; además, la evaporación también
es muy baja.
En cuanto al régimen pluviométrico o ritmo de precipitación a lo largo del
año, a escala mundial podemos establecer seis grandes categorías:
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1) Régimen ecuatorial: llueve siempre y mucho.
2) Régimen subecuatorial o de los alisios, de los monzones, con dos estaciones,
seca y lluviosa, muy marcadas.
3) Régimen desértico puro, no llueve nunca.
4) Régimen templado de cuatro estaciones, afectado por el frente polar con
dos regímenes, el oceánico (al oeste de los continentes, Galicia, Bretaña) y el
continental húmedo (grandes lagos americanos).
5) Régimen templado continental seco, áreas interiores de Asia y América con
inviernos secos y veranos lluviosos.
6) Régimen subártico, en la proximidad de los polos, donde llueve solo al
principio del invierno.
Entre las categorías 3 y 4, tendríamos el subtropical (también el mediterráneo),
y entre las categorías 3 y 5, el subtropical de estepa.
4.5. Régimen pluviométrico en la península ibérica
La península ibérica tiene una pluviosidad media correspondiente a la zona
templada, aunque, debido a la orografía y a la influencia del clima mediterrá-
neo, las variaciones entre zonas son muy altas (figura 14).
a) Zona norte húmeda, con lluvias de entre 1.000 a 1.100 mm/año, producidas
por borrascas atlánticas unidas a fenómenos orográficos.
b) Zona central con lluvias del orden de 500 a 600 mm/año, producidas por
borrascas atlánticas en la primavera y en el otoño.
c) Zona sur y mediterránea con lluvias similares, pero con áreas más secas,
como Almería y Murcia (300 mm/año).
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Figura 14. Precipitación media para la península ibérica e islas Baleares (1971-2000)
Fuente: AEMET. Atlas climático ibérico
4.6. Medida de la precipitación
La medida de la precipitación sobre una cuenca se hace mediante pluvióme-
tros. Se basan en la recogida de precipitación (lluvia o nieve) en un colector. La
precipitación se mide por volumen o pesada, y su registro se lleva a cabo por
lectura directa o por registro gráfico o electrónico. La recogida de precipitación
es una operación con un riesgo importante de error:
a) Los elementos cercanos al aparato pueden ocasionar distorsiones en la me-
dida de la precipitación.
b) Las medidas son siempre inferiores a las reales, debido a la evapotranspira-
ción, el efecto pantalla, etc.
c) La distribución de la precipitación es muy irregular, sobre todo durante
lluvias intensas de tipo tempestuoso.
Por todo eso, es necesario que la instalación de un pluviómetro cumpla las
normas establecidas (a 1,5 metros de la superficie con hierba y como mínimo
a 30 m de edificios o árboles, etc.).
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4.7. Tipos de pluviómetros
Los más simples son los denominados no�registradores, que constan de un
embudo de 8 pulgadas (20 cm aproximadamente) y lo vierten a un tubo me-
didor de sección menor (1/10 del diámetro del colector), donde por lectura
directa se sabe la lluvia caída (figura 15). Esta medida se hace de forma manual
una o dos veces al día (7:00 y 19:00 horas).
Figura 15. Pluviómetro no registrador
Fuente: Termo Med.
Existe otro tipo de pluviómetro que suministra la curva de lluvia en función
del tiempo. Son los pluviómetros� registradores o pluviógrafos. El gráfico
suministrado se denomina pluviograma o hietograma (figura 16).
El hietograma es el gráfico de la intensidad de lluvia en función del tiempo,
mientras que el pluviograma es la distribución en el tiempo de la precipita-
ción acumulada. Por eso, el pluviograma es la integral en el tiempo del hieto-
grama.
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Figura 16. Pluviómetro registrador (o pluviógrafo).
Fuente: [Link]
Fuentes de error en la medición del agua de lluvia por pluviógrafo o pluvió-
metro:
• El pluviómetro necesita una precipitación mínima para poder registrarla;
esta precipitación está en función del modelo de aparato y es del orden de
0,25 mm. Este error se produce cada vez que llueve en pluviómetro seco.
• Errores causados por turbulencias del viento, muy acusado cuando la pre-
cipitación es de nieve.
• Error por evaporación. Depende de las características climáticas de la zona,
así como del diseño del propio aparato.
• Errores debidos a la instalación del aparato, fundamentalmente la no ho-
rizontalidad.
© FUOC • PID_00240767 44 Hidrología
Por último, para que las medidas sean fiables se necesita una red de pluvió-
metros bastante densa. El número de aparatos recomendado por unidad de
superficie está en función de la orografía; la distribución de las lluvias es otro
condicionante para definir la densidad de pluviómetros. En áreas llanas, bas-
ta con una estación cada 100-150 km2; en áreas de montaña, la densidad no
tiene que superar los 20-30 km2.
4.8. Análisis de series de datos pluviométricos
Para el análisis de los datos, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
1)�Análisis�de�fiabilidad�de�los�datos: es frecuente que existan cambios en la
situación de los pluviómetros o las estaciones meteorológicas que a veces no
se publican ni se anotan con los datos pluviométricos. Por eso, es importante
analizar los datos y contrastarlos con el fin de detectar errores sistemáticos. El
sistema habitual es el de las dobles masas. Para ello, se dibujan los registros
de lluvia acumulados en dos estaciones próximas. Un cambio de pendiente
podría indicar la existencia de un error o alteración en las estaciones pluvio-
métricas.
2)�Análisis�de�coherencia�de�una�serie: cuando se analizan series de datos
pluviométricos, es normal encontrarse con periodos más o menos largos en
los que falten datos en alguna estación. Para poder «llenar» estos vacíos, hay
diferentes criterios. El más extendido es del National Weather Service, basado
en una correlación:
2 2
P = ∑ (Pi / ri ) / ∑ (1 / ri )
Siendo P la precipitación que se extrapola, Pi la precipitación medida en cada
una de las estaciones cercanas (i), y ri la distancia desde cada una de estas hasta
la estación que se extrapola. Si hay muchas estaciones, el criterio es aplicar la
fórmula solo con las más cercanas y como máximo cuatro, una por cuadrante.
Esta norma tiene que ser flexible y se tiene que considerar en un contexto más
general.
Por ejemplo, los datos considerados son los de las estaciones B, C, D y E, siendo la expre-
sión de la precipitación desconocida de la estación A, PA.
PA = {(PB / rB2) + (PC / rC2) + (PD / rD2) + (PE / rE2)} /
{(1/ rB2) + (1 / rC2) + (1 / rD2) + (1 / rE2)}
Otras estaciones, como podrían ser F y G, no están introducidas en el cálculo por la mayor
distancia de la estación donde se estaban efectuando los cálculos.
Actividad
Las distancias entre tres estaciones pluviométricas (A, B, C) son d(A,B) = 5,5 km, d(B,C) =
7,2 km y d(A,C) = 8 km. Calcular la lluvia en la estación B sabiendo que para aquel día
la precipitación en A fue de 20,5 mm y en C, de 32,1 mm.
© FUOC • PID_00240767 45 Hidrología
PB = {(PA / rA2) + (PC / rC2)} / {(1/ rA2) + (1 / rC2)}
PB = {(20,5 / 30,25) + (32,1 / 51,8)} / {(1/ 30,25) + (1 / 51,8)} = 1,3 / 0,052 = 25 mm
4.9. Cálculo de la pluviometría en una cuenca
Para hacer el cálculo de la pluviometría en una cuenca, debe tenerse en cuenta
lo siguiente:
1)�Media�aritmética�de�las�precipitaciones. Se calcula la precipitación media
como la media aritmética de las precipitaciones:
Pm = (P1 + P12 + ... + Pn) / n
Este método solo es válido si existen muchas estaciones y se observa que la
precipitación es similar en todas ellas. Este valor no incluye ninguna conside-
ración sobre la distribución de las precipitaciones.
2)�Método�de�los�polígonos�de�Thiessen. Se trata de asignar cada punto de la
cuenca a la estación más próxima; para ello se tienen que unir las estaciones
más cercanas entre sí y dibujar las mediatrices de estos segmentos asignando
a cada estación el área limitada por las líneas poligonales que forman las me-
diatrices. Las áreas parciales se obtienen por peso o por cuadrícula (figura 17).
Figura 17. Cálculo de la lluvia media en una cuenca por el método de los polígonos de Thiessen
Fuente: Chow y otros (1988).
3)�Método�de�las�isoyetas. Basado en la interpolación entre estaciones. Re-
cuerda la delimitación de curvas de nivel en cartografía. Es el más fiable, pero
requiere precisión en el trabajo y conocimiento de la topografía del área:
• Localizar las estaciones y registrar las precipitaciones.
© FUOC • PID_00240767 46 Hidrología
• Después se lleva a cabo una interpolación entre puntos en incrementos o
decrementos de lluvia seleccionados.
• Los valores idénticos se conectan a través de isoyetas.
• La media de lluvia entre isoyetas es la media aritmética del valor de las
isoyetas para cada área.
• La lluvia total se calcula sumando la lluvia de cada área (figura 18).
Figura 18. Cálculo de la lluvia media en una cuenca por el método de isoyetas
Fuente: Chow y otros (1994).
4.10. Interceptación
La interceptación del agua por la vegetación es el fenómeno de retención de
precipitación por la vegetación. Esta retención es temporal, ya que parte del
agua vuelve a la atmósfera por evaporación y parte cae al suelo. La cantidad
de agua retenida en este proceso es muy variable, dependiendo de:
• Tipo de lluvia, duración e intensidad.
• Tipo de cubierta vegetal (si es bosque o cultivo) y de su densidad.
• Tipo de clima, de la estación del año.
La magnitud de la retención de agua puede llegar a ser importante, de hasta
el 20-25 % en áreas muy vegetadas; este valor es mucho menor en tormentas
de alta intensidad. Para evaluar la interceptación, se usan fórmulas del tipo
para árboles:
Li = Si + (K × Et × D)
Donde:
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• Li = volumen del agua interceptada.
• Si = volumen de agua retenida en la vegetación (entre 0,25 mm y 1,25 mm).
• K = coeficiente que relaciona la superficie de evaporación de las hojas pro-
yectada sobre la horizontal del terreno.
• Et = evaporación durante la tormenta.
• D = duración de la tormenta en horas.
Este tipo de modelos son conceptualmente sencillos, pero su aplicación prác-
tica es complicada porque es necesario conocer muchos parámetros para su
utilización. Además, hay que tener en cuenta que la interceptación no es uni-
forme, sino muy elevada al inicio de la lluvia (90 % o más), y puede decrecer
mucho cuando la lluvia continúa y se hace más intensa.
© FUOC • PID_00240767 48 Hidrología
5. Agua en el suelo: infiltración y escorrentía
El agua en el suelo y la disponibilidad de agua por parte de las plantas y los
animales es un factor clave para entender los tipos de climas (a menudo más
que la propia precipitación), y también las relaciones hidrológicas en cuencas
de drenaje. En el primer aspecto, gran parte del agua que precipita no es apro-
vechable por los seres vivos, y por lo tanto hay que saber cuál es la capacidad
de retención de un suelo. Por otro lado, el movimiento del agua en el suelo y la
capacidad de este para retenerla influyen en la cantidad y la distribución tem-
poral de la escorrentía, y es uno de los factores que ayuda a entender la cuenca
como un sistema hidrológico complejo que tiene poco que ver con una caja
negra (balance hídrico). El agua se puede clasificar en superficial, si circula
o está estancada sobre el terreno, y subterránea, que ocupa las aberturas del
suelo o de la roca. La que se almacena en el suelo a pocos centímetros o metros
de la superficie se denomina agua�de�infiltración�o�subsuperficial, y tiene
un interés especial para el hidrólogo, el edafólogo, el ingeniero agrónomo, el
botánico, etc. La que se queda en el lecho rocoso o en el manto detrítico se de-
nomina agua de saturación (reservas subterráneas), de interés para el geólogo.
5.1. El agua de infiltración en el ciclo hidrológico
Parte del agua de lluvia llega al suelo (después de pasar el filtro de la vegetación
o interceptación); de esta puede evaporarse una parte importante sin penetrar
en el suelo. Ahora bien, si la lluvia es fuerte y continuada, penetrará en el suelo
y se�convertirá�en�agua�de�infiltración:
• Si queda retenida superficialmente, el agua de infiltración puede ser de-
vuelta a la atmósfera por las plantas que la absorben a través de las raíces.
• Parte del agua de infiltración se evapora en el aire que forma aberturas en
el suelo.
© FUOC • PID_00240767 49 Hidrología
Figura 19. Ciclo del agua
Fuente: John M. Evans, Howard Perlman, USGS.
Si sigue lloviendo, el agua se infiltra a través del suelo por gravedad y, si es el
caso, llega al lecho rocoso a través del cual se mueve lentamente hasta emerger
nuevamente en lagos, fuentes, o incluso en el fondo de los océanos a través
de surgencias o filtraciones. Si el agua que cae excede la capacidad del suelo
para admitir más agua, se originan corrientes superficiales que circulan por las
vertientes y van a parar a los ríos.
5.2. La infiltración y la escorrentía
Muchos suelos en estado natural son capaces de absorber el agua de lluvias
ligeras o moderadas a través de un proceso denominado infiltración. La infil-
tración es el proceso por el que el agua superficial se introduce en las capas
internas del suelo (figura 20). Esto es causado principalmente por las fuerzas
gravitacionales, aunque también intervienen fuerzas de tipo capilar, así co-
mo otras de naturaleza más compleja (química). Los suelos suelen tener pasi-
llos (poros) naturales entre partículas no encajadas y también aberturas más
grandes por grietas centimétricas como resultado de procesos de desecación,
el tránsito de animales y gusanos, por crecimiento y fusión alternativa de cris-
tales de hielo, por putrefacción de raíces de plantas, etc.
© FUOC • PID_00240767 50 Hidrología
Figura 20. Relación entre la lluvia, la infiltración y la escorrentía. La capacidad de infiltración es
superior a la cantidad de precipitación y no se forma escorrentía superficial
Fuente: COMET.
El proceso de infiltración depende de:
• Características del suelo, permeabilidad y estado de humedad.
• Características de la cubierta vegetal.
• Intensidad y duración de la lluvia.
• Estado de la superficie (natural, agrícola, abandonada, etc.).
• Características del agua de lluvia, temperatura, sólidos en suspensión.
El número de parámetros que intervienen en la infiltración es muy elevado, y
por eso el grado de indeterminación del proceso es elevado. Para su evaluación,
se recurre a fórmulas y métodos de campo, como veremos posteriormente.
Si la lluvia cae con una intensidad superior a la capacidad de infiltración del
suelo o en suficiente cantidad para saturarlo, se produce un exceso en forma
de película o lámina fina de agua superficial en dirección a la pendiente del
terreno y da lugar a un proceso de drenaje llamado escorrentía�superficial
(figuras 21 y 22).
Figura 21. Tipos de escorrentía superficial
Las partículas de suelo no han sido dibujadas a escala. Fuente: COMET.
© FUOC • PID_00240767 51 Hidrología
Figura 22. Relación entre la lluvia, la infiltración y la escorrentía. La capacidad de infiltración es
inferior a la cantidad de precipitación y se forma escorrentía superficial
Fuente: COMET.
5.3. El proceso de infiltración
Como ya se ha explicado, la intensidad de precipitación se mide en mm/h
y representa la altura de agua que se acumularía cada hora en un recipiente
horizontal. Del mismo modo, la�infiltración�se�expresa�en�mm/hora y puede
ser considerada como la velocidad a la que descendería el nivel del agua en el
mismo recipiente si el agua saliera a través de una base porosa.
Un hecho importante es que el� proceso� de� infiltración� es� decreciente� en
el�tiempo. Es generalmente grande al inicio de una lluvia, especialmente si
esta viene precedida por una época de sequía, pero disminuye rápidamente a
medida que llueve y el suelo se va cargando de agua, hasta llegar a estabilizarse
y ser constante o en equilibrio (pueden pasar algunas horas).
La razón para este descenso�rápido es que las aberturas�o�poros�del�suelo
son obstruidos por partículas arrastradas desde arriba, o tienden a taponarse
a medida que las arcillas empiezan a absorber agua y aumentan de volumen.
Según esto, podemos observar que un suelo arenoso con poca arcilla no ten-
drá un descenso tan acusado de la capacidad de infiltración y permitirá la pe-
netración de más agua durante más tiempo. Al contrario, un suelo arcilloso
tenderá a obturarse más rápidamente y permitirá una entrada de agua más
lenta (figura 23).
© FUOC • PID_00240767 52 Hidrología
Figura 23. Variación en la infiltración por la textura del suelo
Fuente: COMET.
De eso también se puede desprender que un suelo�de�arenas y gravas puede
infiltrar mucha agua, incluso de lluvias torrenciales, sin que se produzca mu-
cha escorrentía superficial, mientras que un suelo arcilloso tiene que evacuar
gran parte del agua por escorrentía superficial, con lo cual se incrementa la
erosión por barrancos.
Muchas formas de alteración artificial de los suelos tienden a disminuir la ca-
pacidad de infiltración y la de escorrentía. Por ejemplo, el cultivo tiende a
compactar y a dejar el suelo expuesto, de forma que el choque y la salpicadura
del agua de lluvia cierra sus poros. Los incendios, dado que destruyen la vege-
tación protectora y alteran las propiedades de los suelos, también tienden a
disminuir la capacidad de infiltración. La ganadería (paso de rebaños) aplasta
el suelo y lo compacta, convirtiéndolo en una capa impermeable. Así pues, el
impacto del hombre modifica la capacidad de infiltración del suelo y, por lo
tanto, altera sus reservas de humedad (figura 24).
Figura 24. Efectos de la deforestación en la escorrentía, en la infiltración, y en la erosión y el
transporte de sedimentos
Fuente: COMET.
5.4. Cuantificación de la infiltración
De hecho, la tasa en la que el agua se puede mover en un suelo depende del
número y tamaño de los poros y de la distribución del agua en su interior. La
infiltración del agua tiene dos componentes:
© FUOC • PID_00240767 53 Hidrología
a) Componente de transmisividad, que es constante y representa un flujo uni-
forme a través del suelo.
b) Componente de difusión, que es rápido inicialmente y progresivamente
lento, llenando los poros llenos de aire desde la superficie en profundidad.
Estos componentes se pueden expresar en la ecuación de infiltración de Philip
(1957):
-1/2
f = A + (B × t )
Donde:
• f = tasa de infiltración instantánea.
• t = tiempo desde el inicio de la lluvia.
• A = constante de transmisividad del suelo.
• B = constante de difusión del suelo.
En esta ecuación, la constante A o de transmisividad representa el movimiento
libre del flujo de agua en el suelo a través de una red continua de grandes
poros. El término B o de difusión representa el flujo de agua en cortas fases
de tiempo de un poro a otro, de una manera al azar, en sentido descendente.
En la realidad los dos procesos no se pueden separar, ya que todos los poros
presentan una combinación de ambos.
Como hemos dicho, el proceso de infiltración es decreciente en el tiempo a
medida que se producen lluvias y en el curso de lluvias individuales, de manera
que es importante al principio de la lluvia, posteriormente decrece y es estable
en valores bajos al final. La fórmula o modelo� de� infiltración� de� Horton
(1930) representa este tipo de proceso según:
-kt
fp = fc + (f0 - fc) e
Donde:
• fp = infiltración unitaria en mm/hora (profundidad/tiempo) en un tiempo
determinado.
• f0 = infiltración inicial en mm/hora.
• fc = infiltración final o de equilibrio en mm/hora.
• t = tiempo en horas.
• k = coeficiente de decrecimiento de la capacidad de infiltración f.
© FUOC • PID_00240767 54 Hidrología
Indica que si la llegada de agua de lluvia excede la capacidad de infiltración,
la infiltración tiende a decrecer de una manera exponencial. Aunque es una
fórmula simple, la dificultad al determinar valores útiles para f0 y k restringe
su utilidad. El área bajo la curva para cualquier intervalo de tiempo representa
la cantidad de agua infiltrada para ese intervalo (figura 25).
Figura 25. Curva de la capacidad de infiltración
Fuente: [Link] Alfredo Bianco.
En la tabla 1 se recogen algunos valores de infiltración típicos para después de
una hora (f1) para diferentes tipos de suelo:
Tabla 1. Valores de infiltración típicos (f1) para diferentes tipos de suelo
Suelo (f1) mm/hora
Arenoso (alta impermeabilidad) 12,7-25,4
Limoso y limoarcilloso (impermeabilidad mediana) 2,5-12,7
Arcilloso (impermeabilidad baja) 0,25-2,5
Estos datos corresponden a un área de césped en condiciones antecedentes
normales. Se tiene que multiplicar por un factor si se quiere utilizar en otras
circunstancias de cobertura vegetal (tabla 2):
Tabla 2. Factores de cobertura (MO: materia orgánica)
Cobertura Factor de cobertura
Bosque permanente y hierba Buena (2-3 cm MO) 3,0-7,5
Media (0,5-2 cm MO) 2,0-3,0
Pobre (< 0,5 cm MO) 1,2-1,4
© FUOC • PID_00240767 55 Hidrología
Cobertura Factor de cobertura
Cultivos cerrados (espesos) Buena 2,5-3,0
Media 1,6-2,0
Pobre 1,1-1,3
Cultivo en linea Buena 1,3-1,5
Media 1,1-1,3
Pobre 1,0-1,1
Una relación típica entre (f1) y la tasa de infiltración a través de un tiempo de
lluvia se muestra en la figura 26.
Figura 26. Evolución de la infiltración en el tiempo, según Horton
Fuente: Chow y otros (1991); COMET.
5.5. Humedad en el suelo
Cuando la infiltración se produce durante lluvias fuertes y de duración (o
mientras se funde el manto nival), el agua desciende por gravedad a través de
los poros del suelo y humedece sucesivamente niveles inferiores. Los orificios
del suelo se llenan con el agua descendente, siguiendo la filtración hasta llegar
al manto rocoso. La filtración se ve favorecida por una fina película higroscó-
pica en cada partícula de suelo adherida electroestáticamente.
En una primera�capa�(aireación), los poros están repletos de aire y vapor de
agua, en un complejo sistema de gases, líquido y sólido. Parte del agua en
el suelo seguirá fluyendo hacia abajo, pero una parte quedará adherida a las
partículas del suelo, resistiendo las fuerzas de gravedad mediante una fuerza
llamada «tensión capilar». Se adhieren las gotas a los granos de suelo, y se
quedan hasta ser eliminadas por evaporación o absorbidas por las raíces de
las hojas.
© FUOC • PID_00240767 56 Hidrología
Figura 27. Distribución vertical del agua en el suelo
Fuente: M. Elia.
Por debajo, pasamos a una capa saturada en la que todos los poros están ocu-
pados por agua (área de agua por capilaridad saturada, figura 27), donde el
agua está retenida entre las partículas de suelo a menos presión que la atmos-
férica (por lo tanto, puede ascender); más profundamente, en esta capa satu-
rada la fuerza de capilaridad es mayor que la presión atmosférica. La superficie
sobre la que la presión del agua iguala a la presión atmosférica se denomina
nivel�freático (water table). La extensión en profundidad de la zona capilar de-
pende de la composición del suelo y de la cohesión de sus partículas. Oscila
desde pocos centímetros en suelos arenosos hasta metros en áreas de arcillas.
El efecto de esta gran reserva de agua (zona de saturación o acuífero) respecto
al flujo anual del sistema (cuenca) es esencial en muchos casos para mantener
o alimentar (figura 28) el caudal�de�base del río y la humedad del suelo en las
riberas y áreas bajas. En cambio, en momentos de crecida la dinámica acos-
tumbra a ser a la inversa, donde el agua del río se infiltra y carga el acuífero.
Figura 28. Transferencia del proceso de carga acuífero-río
Fuente: COMET.
El contenido de agua en un suelo se expresa en una fracción de volumen
© FUOC • PID_00240767 57 Hidrología
θ = Va / Vt
Donde la fracción de volumen (θ) es equivalente a la razón de profundidad
de agua en el suelo, es decir, la profundidad equivalente de agua en relación
con una profundidad de suelo por unidad de superficie. En este sentido, la
humedad del suelo es fácilmente relacionable con los grosores de precipitación
y evaporación.
La influencia de la humedad en la infiltración es también grande, tal como
hemos visto por la textura y el tipo de cobertura o uso del suelo (tabla 3).
Tabla 3. Influencia del contenido de humedad del suelo en la capacidad de infiltración
Tasas de infiltración (mm/hora)
Buena cobertura herbácea Pobre cobertura herbácea
Contenido inicial de humedad > 32 cm de sue- < 32 cm de sue- < 32 cm de suelo
lo lo
0 - 14 17 19 6
14 - 24 7 7 4
> 24 4 4 3
Fuente: Musgrave y Holtan (1964).
Cuando un suelo está saturado de agua, esta va descendiendo por gravedad
hasta que no se mueve más en ese sentido, por lo que se dice que el suelo tiene
una determinada capacidad de retención de agua o capacidad de campo. La
capacidad de campo es el contenido de agua del suelo (en fracción de volumen)
después de que un suelo saturado ha drenado por gravedad hasta llegar a una
situación de equilibrio. En la mayoría de los suelos este proceso tarda unos
dos días.
La capacidad de campo de un suelo depende de su textura (figura 29). Un sue-
lo arenoso tiene una capacidad de retención baja, ya que llega a su capacidad
de retención rápidamente por la facilidad con la que el agua entra en el suelo
y por la poca cantidad requerida. Un suelo arcilloso tiene una capacidad de
retención elevada y se necesitan grandes periodos de lluvia para llegar a su
capacidad de retención, ya que la infiltración es lenta y la cantidad total que
tiene que absorber es grande. Hay mucha menos agua disponible en la capa-
cidad de campo en suelos arenosos que drenan rápidamente que en un suelo
arcilloso en el que el proceso es más lento.
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Figura 29. Condiciones generales de humedad en el suelo
Fuente: COMET.
En agronomía se utiliza también el término punto�de�marchitamiento (figura
29), que se define como la cantidad de agua de infiltración por debajo de la
cual las plantas se ven imposibilitadas para extraer más humedad del suelo y
las hojas se marchitan y no se pueden recuperar aunque vuelva a llover (figura
30). También depende del tamaño de las partículas del suelo.
Figura 30. Condiciones de humedad para suelos de diferentes texturas
Fuente: COMET.
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5.6. Medida de la infiltración
La infiltración de agua en un suelo se puede medir directamente en el campo
mediante dos técnicas:
• Los infiltrómetros.
• La simulación de lluvia.
Ambos métodos permiten saber cuál es la tasa de infiltración de agua en el
suelo, es decir, el tiempo que tarda un determinado suelo, bajo unas condicio-
nes de humedad concretas, en dejar pasar (absorber) un volumen determina-
do de agua.
5.6.1. Infiltrómetros
Los tipos de infiltrómetros son los siguientes:
1)�Los�infiltrómetros�simples son apropiados en terrenos pendientes donde
los flujos de agua laterales no son importantes (figura 31).
a) Infraestructura y material:
• Anillo de 15 cm de altura (mínimo), de diámetro variable (8 cm).
• Probeta graduada de 150 ml.
• Depósito de agua suficiente para una duración del experimento larga.
• Martillo de madera ancho.
• Cronómetro.
• Clavo para hacer de referencia de altura de agua.
b) Técnica o método operativo:
• Se clava el anillo perpendicularmente al suelo con el martillo, intentando
no desestructurar el suelo, hasta 5 cm de profundidad.
• Se coloca el clavo en medio para que quede fijo.
• Se echa agua hasta cubrir el clavo.
• En el momento de cubrir el clavo, se echan 150 ml de agua y empieza a
correr el tiempo.
• Cuando se vuelve a ver la cabeza del clavo, se añaden otra vez 150 ml,
contando el tiempo que ha tardado en infiltrarse la primera tanda; y así
sucesivamente.
© FUOC • PID_00240767 60 Hidrología
• Hay que hacer el experimento hasta comprobar la estabilización de los
tiempos de infiltración (mínimo de una hora).
Figura 31. Infiltrómetro simple
Fuente: GIS Ibérica.
2)�El�infiltrómetro�de�doble�anillo se utiliza en lugares planos y en campos
de cultivo en los que los flujos laterales de agua son importantes (figura 32). El
doble anillo se utiliza precisamente para intentar mantener las mismas condi-
ciones de humedad en un círculo alrededor del cual se hace el experimento,
para evitar la circulación lateral del agua y los errores en la medición de la
infiltración en profundidad. Además del material anterior, se utiliza un anillo
de mayor diámetro que el anterior y otro bote para verter agua. La técnica
es la misma que la anterior, pero dejando un espacio de entre 3 y 5 cm para
echar agua entre ambos anillos. El resto es idéntico, teniendo en cuenta que
hay que mantener siempre lleno el volumen entre anillos para contrarrestar
los flujos laterales.
Consideraciones generales:
• Si la infiltración es muy rápida, es difícil que una sola persona haga el
experimento (echar agua, controlar el clavo, anotar el tiempo, etc.).
• Se recomienda retirar la hojarasca para poder controlar el proceso nítida-
mente.
© FUOC • PID_00240767 61 Hidrología
• Hay que echar el agua con cuidado para no desestructurar los primeros
horizontes del suelo.
• Poca agua para que la presión que ejerza sobre el suelo sea lo más pequeña
posible.
• Hay que coger una muestra de suelo del sitio para conocer su contenido
en humedad.
Figura 32. Infiltrómetro de doble anillo
Fuente: Ibáñez, Moreno y Blanquer (UPV).
Cálculo y expresión de los resultados (para los dos tipos):
• Altura de agua infiltrada (cm) = volumen infiltrado (cm3) / área del cilindro
(cm2)
• Tasa de infiltración (mm/hora) = altura infiltrada (mm) / tiempo (hora)
Figura 33. Intensidad de lluvia, tasa de escorrentía y capacidad de infiltración para una lluvia
constante
Fuente: Purdue University.
© FUOC • PID_00240767 62 Hidrología
Mirando la figura 33 se puede ver la reacción para una infiltración y estable-
cer el tiempo que tardaría aquel suelo en empezar a producir escorrentía. Se
trata de un método indicado para hacer comparaciones entre topografías de
un mismo suelo o entre diferentes tipos de suelo. La relación entre infiltración
y humedad no siempre es directa y hay que incluir otros parámetros en la in-
terpretación, como por ejemplo la textura del suelo.
5.6.2. Simulación de lluvia
Los objetivos de la simulación de lluvia son diversos. Cronológicamente, se
pueden observar los siguientes aspectos:
• Tiempo que tarda el suelo en saturarse.
• Cantidad de agua que se escurre.
• Cantidad de sedimento arrastrado.
• Observación de diferencias en varias vertientes y pendientes.
Es un método que permite la experimentación con los dos procesos más im-
portantes en las vertientes: infiltración y escorrentía. Las simulaciones se ha-
2
cen en un área de 4 a 8 m de superficie, y permiten calcular las relaciones
entre lluvias de diferente intensidad y escorrentía, de las que se puede deducir
su infiltración (figura 34).
© FUOC • PID_00240767 63 Hidrología
Figura 34. Esquema del simulador de lluvia
a) Una regadera con un regulador de presión interno para generar una lluvia uniforme en tiempo y espacio; b) soporte ajustable
de aluminio para la regadera; c) una carcasa de acrílico para prever los movimientos laterales del agua que van del área de
prueba a los alrededores de suelo. Fuente: Monge (2007).
5.7. Ciclo del agua de infiltración
A partir de las explicaciones anteriores sobre los procesos relacionados con
el agua en el suelo (balance hídrico), podemos considerar en este apartado la
cantidad de agua de infiltración de que se dispone anualmente y su variación,
aspecto importante no solo para la hidrología (escorrentía, modelado de ver-
tientes), sino también para la biogeografía y la agricultura. En la figura 35 se
muestra un ciclo de agua en el suelo seguramente representativo de latitudes
medias, con contrastes entre temperaturas medias de invierno y de verano.
© FUOC • PID_00240767 64 Hidrología
Figura 35. La humedad del suelo sigue un ciclo anual con excesos y déficits
a)�Primavera (marzo):
• Poca evaporación por baja temperatura.
• Agua en el suelo sobrante por lluvias y fusión de nieve.
• Poros casi llenos durante dos meses.
• Suelos blandos y fangosos.
• Escorrentía importante debida a un excedente de agua.
b)�Primavera (mayo):
• Fuerte transpiración por el incremento de las temperaturas, aumento de
la evaporación y el crecimiento de las hojas.
• Reducción de la cantidad de agua en el suelo.
c)�Verano:
• Fuerte déficit de humedad.
• Las tormentas de verano, aunque constantes, no pueden restablecer el
agua que se pierde por evapotranspiración.
• Desaparición de la escorrentía superficial en ríos (estiaje) por desconexión
hidráulica con el acuífero.
d)� Finales� de� verano-otoño (noviembre): la reducción de las pérdidas por
transpiración (caen las hojas) y el descenso de la temperatura favorecen la
recuperación de la capacidad de retención del agua en el suelo.
5.8. Movimiento del agua superficial (modelo de Horton) y
subsuperficial
En la figura 36 se muestran los diferentes tipos de escorrentía:
© FUOC • PID_00240767 65 Hidrología
Figura 36. Movimiento del agua en una vertiente donde se localizan los diferentes tipos de
escorrentía
1) Escorrentía superficial por falta de infiltración, 2) escorrentía subterránea, 3) escorrentía subsuperficial o hipodérmica y 4)
escorrentía superficial por saturación. Fuente: Dunne y Leopold (1978).
5.8.1. Flujo o escorrentía superficial
El flujo�superficial�u�hortoniano se define como el flujo superficial que ocurre
cuando la intensidad de precipitación es tan grande que no se puede infiltrar
toda el agua (Horton, 1945). Este tipo de flujo superficial es bastante frecuente
en condiciones climáticas semiáridas, pero es relativamente poco frecuente en
áreas húmedas y templadas. El papel�de�la�vegetación es clave para hacer esta
distinción:
1) La vegetación incrementa la tasa de infiltración, puesto que favorece la
existencia de una buena cobertura del suelo, da una mejor estructura al suelo
(construye un buen horizonte A con buena porosidad altamente impermeable)
y rompe las gotas de lluvia, lo que evita el impacto directo sobre el suelo.
2) Si las gotas de lluvia impactan directamente en el suelo, el material fino
del suelo se pone en suspensión por el impacto (salpicadura) y nuevamente
se sedimenta, formando una costra casi impermeable (mínimo de diez veces
menos).
La vegetación, por lo tanto, tiene un control directo sobre la generación de
escorrentía superficial (hortoniana) para incrementar la retención inicial en
depresiones y las tasas de infiltración. Cuando hay una buena cobertura ve-
getal, el flujo superficial no es muy usual (el ejemplo contrario es el de llu-
vias muy intensas, como en el caso extremo de Biescas en el Pirineo en 1996).
Por el contrario, la agricultura, los caminos forestales, etc. compactan el suelo
y favorecen la generación de escorrentía superficial. Siguiendo el modelo de
Horton, en una cuenca pequeña, donde los suelos son menos homogéneos,
se puede esperar que la interceptación y la capacidad de infiltración no varíen
mucho y, por lo tanto, que el flujo superficial se pueda dar siempre y en toda
© FUOC • PID_00240767 66 Hidrología
la cuenca a partir de unas condiciones iguales de intensidad y duración de
la precipitación. Las velocidades típicas para el flujo superficial son de entre
200-300 m/hora. Por tanto, en cuencas con vertientes de 200-300 metros hasta
el interfluvio, en una hora de lluvia el agua de todos los puntos de la cuenca
habrá llegado al río y lo hará de una manera constante:
q0 = (i – f) × a
Donde:
• q0 = caudal de escorrentía superficial por unidad de curva de nivel.
• i = intensidad de precipitación (después de la interceptación).
• f = tasa de infiltración.
• a = área drenada por unidad de curva de nivel (igual a la distancia desde
el interfluvio, asumiendo todas las curvas como líneas rectas).
Por lo tanto, partiendo del hecho de que la intensidad de lluvia es suficiente-
mente alta (o la tasa de infiltración suficientemente baja), para este tipo de
escorrentía superficial la magnitud del caudal será muy dependiente del área o
distancia de la vertiente, y será completamente independiente de la duración
de la lluvia, siempre que esta exceda un valor mínimo o umbral. Este es el
modelo de Horton clásico para la escorrentía superficial.
5.8.2. Flujo subsuperficial o hipodérmico
Parte del agua que se infiltra en el suelo pasa hacia abajo para recargar el acuí-
fero, y buena parte circula aguas abajo de la vertiente entre las capas del suelo.
Es lo que se conoce como el fenómeno de escorrentía�subsuperficial. Al final
también contribuye al flujo de los ríos. Se produce así:
a) La permeabilidad varía en el suelo y es generalmente más alta en los hori-
zontes A (MO, estructura abierta) que en los B (con arcillas de lavado) y que
en los C (roca madre alterada, generalmente muy impermeable, a no ser que
tenga fisuras).
b) Cuando la impermeabilidad se reduce mucho (y esto sucede generalmente
en la base del horizonte A), parte del agua no puede penetrar y se escurre
lateralmente por el interior de la capa más superficial. Es el flujo subsuperficial.
c) Es similar al esquema de flujo hortoniano, excepto que en el suelo la re-
ducción de la infiltración es gradual, hecho que da un flujo subsuperficial de
manera progresiva.
© FUOC • PID_00240767 67 Hidrología
d) Si la lluvia dura y más capas del suelo se saturan, las capas más superficiales
son incapaces de transmitir más agua y el flujo subsuperficial se va acercando
hacia la superficie. En el momento en que aparece en superficie se denomina
flujo superficial saturado (no hortoniano). En condiciones de lluvia constante,
este flujo de saturación se consigue por medio de intensidad de precipitación
más baja. También puede ser que coexistan ambos procesos a la vez en dife-
rentes partes de la cuenca.
Las velocidades de transmisión del flujo subsuperficial que viaja a través de los
poros son más bajas que el superficial. Llegan a medias de 20-30 cm por hora,
por lo que se necesitan lluvias de miles de horas para conseguir un flujo subsu-
perficial constante a lo largo de toda la cuenca. En la práctica, este tipo de flujo
no se consigue nunca, y la ecuación de flujo superficial debe ser modificada:
qT = (p – f*) × v × t
Donde:
• qT = caudal total de escorrentía subsuperficial por unidad de curva de nivel.
• i = tasa de percolación superficial (igual a i o f, la que sea más pequeña).
• f = tasa de infiltración en la base de la capa de suelo más permeable.
• v = velocidad del flujo subsuperficial.
• t = es el tiempo de retardo (estrictamente v × t se tendría que reemplazar por
la longitud de la curva de nivel en una distancia de v × t vertiente arriba).
En esta ecuación el tiempo de retardo es el factor de control más importan-
te, en lugar de la distancia hasta el interfluvio en el modelo de Horton. En
realidad, el flujo es retardado por el tiempo de transmisión, desde la superficie
hasta una capa impermeable, y puede ser cuestión de minutos o de horas en
algunos casos.
5.8.3. Agua subterránea
El cálculo del movimiento del agua subterránea en el suelo o en roca madre Nota
es complicado, porque se trata de un recorrido lento en un medio complejo.
Ved los apuntes y lecturas
El alcance de esta percolación subterránea depende del tamaño de los poros complementarias.
del suelo y de la roca, y de la pendiente del terreno. Puede reintegrarse en el
flujo superficial al pie de la vertiente, o cuando encuentre una capa totalmente
impermeable.
© FUOC • PID_00240767 68 Hidrología
6. Flujo concentrado y fluvial
Las aguas de escorrentía superficial completan el ciclo hidrológico porque lle-
van el agua otra vez a su inicio (mares y océanos), tanto la que se escurre por
las vertientes como la que circula por un canal o cauce. Tal como señalamos,
el agua de escorrentía puede derivar directamente de una precipitación exce-
siva que no ha podido infiltrarse en el suelo o puede originarse por la salida al
exterior del agua de saturación a lo largo de las líneas de intersección del nivel
freático con la superficie del terreno (figura 37).
Figura 37. Ciclo del agua
Fuente: John M. Evans, Howard Perlman (USGS).
Las aguas�de�escorrentía que corren por las vertientes se pueden dividir en:
1)�Aguas�de�escorrentía�laminar�o�difusa. Allí donde el terreno es liso, el agua
adopta la forma de una fina película. Y donde el terreno es rugoso (cavidades)
o con presencia de vegetación, el agua se desdobla en una serie de pequeños
ríos que conectan unas depresiones llenas de agua con otras y que son el inicio
de una cierta concentración.
2)�Aguas�de�escorrentía�por�surcos�o�cárcavas, donde el agua concentrada en
flujos más o menos constantes erosiona las vertientes y forma un sistema de
pequeños canales paralelos, canales que pueden ser estables estacionalmente
© FUOC • PID_00240767 69 Hidrología
(durante lluvias torrenciales), pero que desaparecen en invierno, cuando el
hielo-deshielo nivela otra vez el terreno, o debido a actividades antrópicas
(figura 38).
Figura 38. Concentración de escorrentía en surcos
Fuente: International Olive Council.
Una vez las aguas de escorrentía superficial se han concentrado de manera
estable, se organizan en un sistema�de�drenaje que podemos describir como
áreas mejor o peor delimitadas por límites topográficos claros, dentro de las
cuales las vertientes y las redes de drenaje están ajustadas para conducir de
manera eficiente las aguas y las partículas minerales erosionadas del terreno
que estas arrastran hasta el mar, es decir, cumpliendo con su función en el
ciclo de denudación.
La mayoría de los sistemas�de�drenaje�tienen�una�salida�restringida, gene-
ralmente la boca de una corriente principal, donde se reúne con otra masa de
agua más grande o final.
Por lo tanto, un sistema�de�drenaje�es�un�mecanismo�de�convergencia al
que se van añadiendo las formas de escorrentía más débiles y difusas, origi-
nando cursos cada vez más profundos, estables y de actividad más intensa.
Esta estructura, llamada red de drenaje (o cuenca de drenaje), es el esqueleto y el
cuerpo hidrológico por excelencia (figura 39).
© FUOC • PID_00240767 70 Hidrología
Figura 39. Red de drenaje dendrítico
Fuente: [Link]
En este sentido, una parte fundamental en el estudio de una cuenca de drenaje
desde el punto de vista hidrológico y geomorfológico es la investigación de
los procesos fluviales, bloque que trabajaremos en la unidad de geomorfología
de procesos.
Estos procesos crean una gran variedad de formas de relieve y a través de la
historia han dominado muchas actividades humanas, desde el control de ave-
nidas en la navegación, pasando por el desarrollo de esquemas de riego y su-
ministro de agua, el aterramiento de embalses, etc.
Los ríos drenan el agua que precipita y circula por los continentes y la llevan a
los océanos, y son, por tanto, los agentes de transporte de los productos de la
meteorización y de la erosión. En el proceso de llevar a cabo esta transferen-
cia, el agua que circula desde el continente hasta el océano forma y mantie-
ne un sistema físico e hidráulico altamente organizado. Lo mismo que para
cualquier aspecto del medio natural, las interrelaciones del sistema fluvial son
múltiples y complejas, por lo que se hace difícil estudiarlas simultáneamente
en su totalidad. Los aspectos fundamentales que rigen el comportamiento de
los ríos y de sus procesos hidráulicos se entienden a la luz de los principios
básicos de la física, aunque son posibles infinitas variaciones en su comporta-
miento, causadas por las condiciones locales de litología, topografía, clima o
vegetación (figura 40).
© FUOC • PID_00240767 71 Hidrología
Figura 40. Diferencias locales entre la generación del hidrograma
para un mismo episodio de precipitaciones sobre dos cuencas con
características morfológicas diferentes
Fuente: Chow y otros (1994).
6.1. Principios de hidráulica
6.1.1. Fuerza-resistencia
Para entender cómo son y cómo actúan las fuerzas que trabajan en los canales
fluviales, es necesario conocer algunos conceptos de hidráulica.
El agua que circula por un canal está sujeta a dos fuerzas externas principales:
la gravedad y la fricción (o resistencia). La gravedad es la fuerza que da impulso
al agua contra las paredes del canal y río abajo. La fricción es la fuerza que
se produce entre el agua y el perímetro del canal, y constituye una fuerza de
resistencia al movimiento gravitacional río abajo (figura 41).
Figura 41. Un volumen de control de un fluido en un canal rectangular de
longitud L, anchura w y profundidad d. La fuerza impulsora F1 gravitatoria
se opone a la fuerza de la resistencia límite (es decir, fricción) FR
La capacidad�del�agua que circula para excavar un canal, transportar sedi-
mento y, en definitiva, degradar el relieve depende de estas dos fuerzas, el im-
pulso gravitacional y la resistencia del sustrato que se le opone. La influencia
© FUOC • PID_00240767 72 Hidrología
de la litología y de la topografía en la capacidad del agua corriente para ex-
cavar y transportar se ejerce, principalmente, a través de su relación con las
fuerzas de resistencia. Como resultado, el agua que circula río abajo produce
una fuerza sobre el canal fluvial llamada tensión�de�corte. La tensión de corte
que ejerce el flujo de agua que circula sobre el lecho y los cauces del río viene
definida por la siguiente ecuación:
-2
τ0 = ρwg d s (en N m ) = γw D s
Donde:
• ρw es la densidad del fluido en kg m-3
• g es la aceleración de la gravedad en m s-2, que definen el peso unitario
del agua (γw)
• d es la profundidad media de la sección en metros y a veces el radio hi-
dráulico (R = A/P, A es la sección y P es el perímetro mojado 2d + w) y
• s es la pendiente del agua en el sector.
La fuerza�de�resistencia variará según la distribución granulométrica del ma-
terial del lecho del río, de la geometría del lecho fluvial y de las irregularidades
del lecho y los márgenes del canal; destaca también el papel de la vegetación
en determinadas épocas del el año. Según sea el balance entre ambos compo-
nentes, tensión de corte y resistencia, tendremos movilización, transporte y/
o deposición. La resistencia varía en función de lo siguiente:
• Distribución�granulométrica del material del lecho del río (figura 42).
• Rugosidad del canal fluvial en relación con las formas del canal.
• Forma�longitudinal del canal (curvas, sinuosidad, etc.).
• Vegetación.
Uno de los métodos objetivos para estimar la rugosidad de un lecho fluvial es
la utilización de percentiles característicos de la granulometría del sedimento
(figura 42), especialmente el calibre medio (d50) o un percentil característico
de la distribución (d84). Estos calibres característicos se han utilizado para la
preparación de coeficientes de rugosidad muy utilizados en cálculos fluviales
(velocidad, fórmulas de transporte de sedimento, etc.). Uno de estos coeficien-
tes es el de Strickler:
1/6
n = 0,0151 d50
© FUOC • PID_00240767 73 Hidrología
Figura 42. Distribuciones granulométricas del material superficial de un tramo de río y algunos
de los percentiles característicos habitualmente analizados
6.1.2. Condiciones del flujo
Un flujo de agua se define como laminar o como turbulento. Este extremo
se puede comprobar con un simple experimento: si vertemos tinta en un flujo
laminar, trazará una línea delgada que está compuesta siempre de las mismas
partículas de fluido. En flujo turbulento, la línea se confunde rápidamente y
se mezcla con las partículas de fluido a medida que este fluye, formando gran
cantidad de nubes y filamentos que se van dispersando (figura 43).
La mayor parte de flujos que circulan en vertientes y canales fluviales son de
tipo turbulento, es decir, están constituidos por un sistema de innumerables
remolinos que continuamente se forman y desaparecen. Esta turbulencia es la
que permite elevar, sostener y transportar partículas en el agua.
Figura 43. Diferencias entre un flujo laminar y otro turbulento
Fuente: [Link]
La turbulencia se genera por la fricción entre el agua y el perímetro mojado,
es decir, por el contacto con el lecho y los márgenes. La rugosidad provoca
una circulación turbulenta. Cuanto más rugoso el lecho, más fricción con el
flujo de agua y más turbulencia. El número�de�Reynolds (Re) describe las con-
diciones del flujo a partir de la relación entre inercia (dificultad de inicio de
movimiento o cambio de tipo de movimiento de un cuerpo ya en movimien-
© FUOC • PID_00240767 74 Hidrología
to) y viscosidad (fuerza por unidad de área necesaria para mantener una dife-
rencia de velocidad entre dos líneas de flujo paralelos, resistencia a la mezcla).
Se define como:
Re = dvρ / μ
Donde:
• v es la velocidad del flujo en m s-1
• d es la profundidad del flujo en m
• ρ es la densidad del flujo en kg m-3
• μ es la viscosidad del flujo en g cm-1 s-1
Los valores altos del número de Reynolds indican un flujo turbulento, mien-
tras que los valores bajos indican un flujo cercano al laminar. Así, el flujo la-
minar ocurre cuando los números de Reynolds son inferiores a 500; cuando
los valores se mueven entre 500 y 2.000 se trata de un flujo de transición; y
si el número de Reynolds es superior a 2.000, nos encontramos ante un flujo
turbulento. El inconveniente del número de Reynolds es que la transición re-
sulta mucho amplia.
El número�de�Froude (F) es otro índice o número adimensional que se utiliza
para clasificar el tipo de corriente de agua y que establece la influencia de la
gravedad sobre el flujo. Se define como la relación entre las fuerzas de inercia y
de gravedad. Este número indica si la corriente es tranquila o subcrítica (F < 1),
rápida o supercrítica (F > 1), o crítica (F = 1). Se calcula dividiendo la velocidad
media del flujo (v) por la raíz cuadrada del producto de la gravedad (g) por la
profundidad (d), a partir de la ecuación:
1/2
F = v / (gd)
El flujo rápido o supercrítico comporta una fuerte aceleración del agua y se da
en puntos en los que se produce un fuerte estrechamiento del canal. General-
mente se limita a sectores rápidos donde la corriente circula sobre el sustrato
rocoso o alrededor de grandes bloques. Se caracteriza a simple vista por una
apariencia veloz con pocas perturbaciones antes del obstáculo, y con remoli-
nos oblicuos estacionarios después (figura 45).
El flujo tranquilo o subcrítico es el más común en canales fluviales. Los obs-
táculos en el canal tienden a producir perturbaciones antes de que el flujo
llegue a ellos, y ondas transversales aguas abajo del obstáculo. Si se tira un
guijarro a este tipo de flujo, las ondas que se forman van contracorriente, ya
que su velocidad excede a la del fluido (figura 44).
© FUOC • PID_00240767 75 Hidrología
La transición de flujo tranquilo a rápido va acompañada de una fuerte caída en
el nivel del agua, mientras que el paso contrario da lugar al fenómeno llamado
salto hidráulico. Este fenómeno provoca una fuerte inversión de la corriente y
produce bancos de espuma en la superficie, y el agua vuelve a presentar un
flujo lento y profundo aguas abajo.
Figura 44. Movimiento de las ondas de gravedad según el tipo de régimen.
Equivaldría al desplazamiento que harían las ondas si tiráramos una piedra a un
canal con agua circulante
Figura 45. Diferencias entre el régimen subcrítico y supercrítico al encontrarse un obstáculo en
el lecho
6.1.3. Geometría hidráulica
Para medir las características del cauce fluvial y la cantidad de flujo de agua, se
utiliza una serie de términos denominados de geometría hidráulica (figura 46):
a)�La�profundidad�o�calado (y) se mide en metros o en pies y se considera
en cualquier lugar la distancia vertical desde la superficie (del agua) hasta el
fondo.
b)�La�anchura�o�espejo�de�agua (B) es la distancia horizontal desde un margen
hasta el otro del canal.
© FUOC • PID_00240767 76 Hidrología
c)�El�área�mojada (A) es el área en metros cuadrados de una sección transver-
sal de río a un punto determinado delimitada por el perímetro mojado y la
superficie de la lámina de agua.
d)�El�perímetro�mojado (P) es la longitud de la línea de contacto entre el agua
y el canal medido en la sección transversal (P), y se estima como 2d + w (en
metros).
e)�El�radio�hidráulico (R) se define como el cociente entre el área transversal
(A) y el perímetro mojado (P), es decir, R = A/P. En ríos poco profundos, se
asimila a la profundidad.
Figura 46. Principales variables de la geometría hidráulica de una sección transversal
Otra relación importante que define la geometría del canal es la relación�de
forma, que se define como la relación entre la profundidad (d) y la anchura
(w). Se indica en forma de fracción según 1/100 o 1:100. Da una idea de la
profundidad en relación con la anchura y su forma.
Finalmente, una medida muy importante es la pendiente (s) o gradiente. Es
el ángulo que forma la superficie del agua con un plano horizontal. Se trata de
una medida de tipo adimensional y se da en porcentaje o en tantos por uno;
por ejemplo, 3 % o 0,03 significa que el lecho del río desciende tres metros
cada cien de recorrido horizontal.
6.1.4. La velocidad del flujo y su distribución
La gravedad actúa sobre el agua del río y produce que este haga una cierta
presión contra las paredes que lo confinan. Una parte de la fuerza gravitacional
actúa corriente abajo paralelamente a la superficie del lecho, originando el
movimiento del agua. En sentido contrario operan las fuerzas de resistencia o
rozamiento entre el agua y los bordes del lecho. Como consecuencia, el agua
que se desplaza cerca del fondo y de los márgenes lo hace lentamente, mientras
que en las zonas centrales el desplazamiento es mayor.
Sobre el lecho de un canal, la velocidad del flujo es mínima y por encima se va
incrementando progresivamente, a medida que aumenta la distancia al lecho
del río y los márgenes (figura 47).
© FUOC • PID_00240767 77 Hidrología
Figura 47. La velocidad puede variar dentro de una sección transversal de un canal de dos
maneras muy diferentes, según si es un flujo (a) laminar o (b) turbulento
(A) Distribución vertical de la velocidad según el régimen del flujo. (B) Curvas comunes de igual velocidad en diferentes
secciones de canal. Fuente: Hickin (1995).
La tasa de incremento está gobernada por la forma en la que tiene lugar la
mezcla entre los elementos del flujo que se mueven lentamente cerca del fondo
y los que se mueven más rápidamente por encima de ellos.
En un flujo de tipo no turbulento, la mezcla es molecular y por las fuerzas
viscosas, y la velocidad varía de manera lineal con la profundidad. La fuerza de
corte es proporcional a la velocidad. En un flujo de tipo turbulento, la mezcla
se hace por remolinos y la fuerza de corte es proporcional al cuadrado de la
velocidad.
La velocidad del agua en un canal decrece hacia el lecho del río siguiendo la
forma de una curva de tipo logarítmico. Una relación en la que la velocidad es
proporcional al logaritmo de la profundidad describe bastante bien el cambio
de velocidad en la mayoría de los canales fluviales. Existe una profundidad en
la que la velocidad local es igual a la velocidad media del conjunto de la cur-
va. Esta posición se encuentra a 0,6 de la distancia desde la superficie hasta el
lecho. Se conoce a partir de datos empíricos que la velocidad media puede ser
estimada, asimismo, como la media entre las velocidades medias a 0,2 y 0,8 de
la superficie hasta el lecho del río. Estas son las relaciones que se utilizan en la
mayoría de los aforos. La forma de la curva de distribución de velocidades de-
pende de la rugosidad del lecho. Para una profundidad de flujo determinada,
cuanto mayor es la rugosidad del lecho mayores son las pérdidas de energía
por turbulencia sobre el lecho, lo cual tiene como resultado un gradiente ma-
yor de velocidad desde el fondo hasta la superficie. Cuando se habla de velo-
cidad del agua en un curso fluvial no tiene que entenderse que nos referimos
a la velocidad que se produce en un punto determinado, sino a una velocidad
© FUOC • PID_00240767 78 Hidrología
media para el conjunto del flujo en aquella sección determinada. Aunque la
velocidad se define como un vector que tiene a la vez dirección y magnitud,
en los canales no confinados de los cursos naturales la velocidad es similar a
la aceleración, es decir, se produce en una dirección perpendicular a la sección
transversal. Esta velocidad depende de varios factores:
a) El gradiente�de�energía (componente tangencial de la fuerza de la grave-
dad), generalmente estimado por la pendiente de la superficie del agua.
b) La profundidad�del�flujo, es decir, del caudal.
c) La rugosidad�del�perímetro por donde circula el agua (a efectos de fricción).
d) Las propiedades�del�agua, especialmente de su viscosidad, la cual es fun-
ción de la temperatura.
Aunque en ingeniería la velocidad media se calcula mediante alguna de las
diversas fórmulas semiempíricas que contienen estas variables, no se tiene que
olvidar que la velocidad varía de una parte a otra de una sección determinada,
y que es el resultado de la interacción compleja de varios elementos presentes
en los canales fluviales. Una de las ecuaciones más comúnmente utilizadas
para el cálculo de la velocidad a partir de los parámetros hidráulicos existentes
es la ecuación�de�Manning, basada en determinaciones experimentales y de
campo sobre unos valores determinados llamados coeficientes de resistencia. La
fórmula es:
2/3 1/2
v=R s /n
Donde:
• v es la velocidad
• R es el radio hidráulico en metros (A / 2d + w)
• A es el área de la sección en m2
• d es la profundidad media
• w es la anchura (en metros)
• s es la pendiente de la superficie del agua (adimensional)
• n es el coeficiente de rugosidad de Manning
Los valores experimentales de n varían desde 0,01 para superficies lisas metá-
licas hasta 0,08 para canales naturales con muchas rocas y obstáculos (vege-
tación).
Tabla 4. Valores del coeficiente de rugosidad n más usuales para corrientes naturales
Ríos de llanura (< 30 m de anchura) Mínimo Normal Máximo
1. Lecho limpio, recto, sin charcas 0,025 0,030 0,035
Fuente: Vende Te Chow (1994).
© FUOC • PID_00240767 79 Hidrología
Ríos de llanura (< 30 m de anchura) Mínimo Normal Máximo
2. Lecho limpio, ondulado con hondonadas y some- 0,035 0,040 0,045
ros
3. Sectores de aguas lentas, hondonadas con hierbas 0,050 0,070 0,080
Ríos de montaña Mínimo Normal Máximo
1. Lecho con gravas, guijarros y algunos bloques 0,030 0,040 0,050
2. Lecho con guijarros y bloques 0,040 0,050 0,070
Fuente: Vende Te Chow (1994).
Hay métodos directos e indirectos para la medida�de�la�velocidad y el caudal
de un río en el campo. A continuación presentamos dos de los más común-
mente utilizados:
a)�Medición�de�velocidad�mediante�flotadores. La duración mínima del mo-
vimiento del flotador tiene que ser de 20 segundos, y las medidas se tienen
que tomar en sectores rectos sobre una distancia mínima de 100 metros (figu-
ra 48). La velocidad media a partir de las mediciones con flotadores se tiene
que ajustar mediante una serie de coeficientes para convertirla en la velocidad
media de la vertical. Los coeficientes por los que tenemos que multiplicar los
resultados de los flotadores oscilan entre 0,8 y 0,9, según el tipo de flotador.
Figura 48. Cálculo de la velocidad mediante un flotador en un tramo rectilíneo de un canal
fluvial
Fuente: Canyon Hydro.
b)�Medición�de�la�velocidad�mediante�el�molinillo�hidráulico. El molinillo
hidráulico es un instrumento de precisión que se utiliza para medir la veloci-
dad del flujo de agua (figura 49). El valor resultante de la medición viene da-
do en número de vueltas para un tiempo determinado. Hay que transformar,
pues, este valor para obtener la velocidad del flujo en m s-1. La fórmula de
conversión toma la forma:
v = [(c / t) × a] + b
Donde:
© FUOC • PID_00240767 80 Hidrología
• v es la velocidad del flujo
• c es el número de vueltas
• t es el tiempo de medición en segundos
• a y b son constantes empíricas que dependen del aparato utilizado
Cuando se toman medidas puntuales, la velocidad media se tiene que deter-
minar a 0,6 de la profundidad del flujo desde la superficie, o como la media
de los puntos a 0,2 y 0,8 desde la superficie, tal como hemos señalado ante-
riormente. Si es posible, se tomarán de dos a cinco lecturas en cada punto.
Treinta segundos son suficientes para obtener una estimación de la velocidad
media en una vertical, excepto cuando las velocidades son muy bajas, que se
necesitan 60 segundos.
Figura 49. Medición de la velocidad del flujo con un molinillo con niveles bajos de agua
La suma de las vueltas que da la hélice es contabilizada por un contador conectado al molinillo que las registra. Fuente: https://
[Link]/2016/04/26/marco-teorico-actualizado/.
Cuando se toman lecturas en más de cuatro puntos en una vertical, el tiempo
de medición se puede reducir a 10 segundos. El número de mediciones de
velocidad en la anchura del flujo de agua depende de la anchura del río pero,
en general, excepto para ríos muy pequeños, se�recomienda�un�mínimo�de
veinte, en espacios regulares a lo largo de la sección transversal escogida y
teniendo en cuenta los puntos característicos del perfil (figura 50). Esto da un
error menor al 2 % en condiciones normales.
© FUOC • PID_00240767 81 Hidrología
6.2. El caudal de agua
El caudal de agua de un río es el volumen de agua por unidad de tiempo que
circula por una sección del canal fluvial determinado. Se calcula, generalmen-
te, a partir de la fórmula siguiente:
Q=A×v
Donde:
• Q es el caudal (m3 s-1 o l s-1)
• A es el área de la sección (m2)
• v es la velocidad del flujo (m s-1)
En el caso de un río con lecho poco uniforme, se puede emplear el método
del cálculo de caudal por paneles para hacer un cálculo más exacto, a partir
de la fórmula:
Donde:
• QT es el caudal total.
• Qi es el caudal en cada panel (excepto el primero y el último, que se cal-
culan de manera más sencilla) a partir de:
Qi = [(vi + vi+1) / 2] × [(di + di+1) / 2] × w
Donde:
• Qi es el caudal para el panel i
• vi es la velocidad media del panel i
• vi+1 es la velocidad media del panel i + 1
• di es la profundidad media del panel i
• di+1 es la profundidad media del panel i + 1
• w es la anchura de cada panel, idéntica para todos ellos, en principio, 20.
© FUOC • PID_00240767 82 Hidrología
Figura 50. Esquema del método de sección media de medida de caudal
6.2.1. Principio de continuidad
Si la densidad del agua permanece constante a lo largo de un sector de río y
no recibe aportaciones nuevas de aguas laterales por afluentes (importante) o
filtración (negligible) o pierde agua, entonces el caudal será constante entre
diferentes secciones transversales aguas abajo.
Q = A1 × v1 = A2 × v2 = A3 × v3 = ... An × vn
La magnitud relativa de los dos componentes (A y v) puede ser diferente, pero
su producto tiene que mantenerse constante. Esto es lo que expresa la ecua-
ción de continuidad: la noción de que el flujo de agua es constante en sectores
sucesivos, asumiendo que no hay entradas y salidas de agua en el sector. De
cara a mantener la continuidad, la velocidad del flujo entre secciones trans-
versales tiene que cambiar de manera inversamente proporcional al área en
las mismas secciones.
Ejemplo 1
Q = 2 m3 s-1, la velocidad en una sección de 4 m2 tiene que ser de 0,5 m s-1, pero si aguas
abajo la sección se reduce a 1 m2 la velocidad tendrá que aumentar hasta 2 m s-1.
Como el área de una sección es igual al producto de la profundidad por la anchura, la
ecuación de continuidad se puede reescribir como:
Q = w1 × d1 × v1 = w2 × d2 × v2 = w3 × d3 × v3 = ... wn × dn × vn
Otras veces, los cambios en uno de los tres parámetros tienen que provocar el ajuste de
uno o dos de los otros parámetros.
Ejemplo 2
Un caudal de 2 m3 s-1 se puede cumplir a partir, entre otras opciones, de:
Q = 2 m3 s-1 = W (8 m) × d (0,5 m) × (0,5 m s-1)
= W (4 m) × d (0,5 m) × (1 m s-1)
© FUOC • PID_00240767 83 Hidrología
= W (4 m) × d (1 m) × (0,5 m s-1)
= W (4 m) × d (0,25 m) × (2 m s-1)
6.2.2. Otros métodos de medida del caudal
Existen también otros métodos directos e indirectos para la determinación del
caudal de agua de un río en el campo. Entre las técnicas de tipo directo, hay que
citar la de la medida�volumétrica mediante el método del cubo. Esta es una
técnica que se utiliza para caudales pequeños, normalmente no superiores a 10
l s-1. A pesar de que su apariencia resulta sencilla es, como todos los métodos
volumétricos, ausentes de cálculos posteriores, muy exacto. Como su nombre
indica, se trata de medir el caudal de agua recogiendo toda el agua que circula
por el canal fluvial en un recipiente con un volumen conocido durante un
periodo de tiempo determinado, o bien midiendo el tiempo necesario para
llenar el recipiente utilizado (figura 51).
Figura 51. Medida del caudal mediante el método del cubo
Fuente: Canyon Hydro.
Entre los métodos indirectos, hay que señalar también las estaciones de afo-
ro. Una estación de aforo es una construcción estable en una sección de río
determinada donde se registran de manera continua las alturas del flujo de
agua que circula por ella mediante instrumentos de medida como el limnígra-
fo (con soporte de papel) o las sondas capacitivas y ultrasónicas (con soporte
informático). Las estaciones de aforo están construidas sobre hormigón y sus
estructuras pueden ser de muchos tipos, que se pueden resumir en: simple,
donde el vertedero o rebosadero tiene una forma rectangular o triangular, o
compuesto, donde el rebosadero puede adoptar múltiples soluciones hidráu-
licas, siendo las más comunes la rectangular sobre rectangular y la rectangular
sobre triangular (figura 52). El cálculo del caudal se basa en una relación co-
nocida entre la altura del flujo en la estación y el caudal llamada curva de gasto
(también llamada curva de desagüe o de caudales), obtenida generalmente a
partir de medidas de campo (son mutables en el tiempo), y sobre hipótesis
teóricas de cálculo hidráulico para caudales de avenida.
© FUOC • PID_00240767 84 Hidrología
Figura 52. Estación de aforo de Cogulers (Ribera Salada) formada por un rebosadero de labio
fino con una sección compuesta, triangular para aguas bajas y rectangular para aguas altas
Fuente: David Estany (CTFC).
Los registros de caudales obtenidos mediante un limnígrafo (o cualquier otro
aparato de registro analógico o digital) nos permiten comprobar las variacio-
nes del flujo durante episodios de lluvia concretos y calcular la aportación hí-
drica anual de una cuenca de drenaje. El registro gráfico se denomina limni-
grama.
6.3. La respuesta de la cuenca a la precipitación: las crecidas
Mediante el estudio de los diferentes caudales que presentan los ríos en rela-
ción con las precipitaciones ocurridas en la cuenca, se puede desarrollar una
serie de principios básicos que se aplican a las variaciones de descarga con di-
ferentes duraciones e intensidades de las tormentas y a diferentes medidas de
cuencas.
Estas variaciones continuas del caudal de agua se representan por medio de
un hidrograma, que es un registro gráfico en el que se ve la respuesta hidroló-
gica de la cuenca en relación con el tiempo, a partir de la transformación de
un limnigrama (relación profundidad-caudal) mediante una curva�de�gasto
(figura 53).
© FUOC • PID_00240767 85 Hidrología
Figura 53. Curva de gasto de la estación de aforo de Oliana (río Segre) del 3 de julio al 8 de
noviembre de 1982
Fuente: Confederación Hidrográfica del Ebro.
Una crecida se puede definir como un aumento (repentino) del caudal de agua
de un río como consecuencia de una precipitación más o menos intensa (en
áreas naturales) o de una descarga de agua artificial (aguas abajo de embalses) y
que a menudo el río no puede acomodar en su canal, sino que el agua fluye por
encima del lecho de inundación. Las crecidas se clasifican según dos términos:
su magnitud y su frecuencia.
El hidrograma de crecida que se produce en un río es el resultado de los dife-
rentes procesos hidrológicos que operan en una cuenca durante y después de
una tormenta. En un hidrograma se distinguen las siguientes partes (figura 54):
a)�Caudal�de�base, que corresponde al caudal circulante por el río antes de
la lluvia y después de que los efectos de la lluvia han desaparecido. Es más
o menos independiente de las entradas por precipitación a corto plazo, y es
persistente en el tiempo, con pocas variaciones, como mínimo interanuales
(por eso no se incluye en los balances hídricos anuales). El flujo de base re-
presenta el agua que se va dejando ir a partir de un almacenamiento a largo
plazo, y no tanto el agua suministrada periódicamente por las lluvias. Hay dos
contribuciones principales al flujo de base: el agua en el suelo que es drenada
a través de los poros del suelo hasta llegar al canal y el agua subterránea que
proviene de la roca madre.
b)�Curva�de�concentración�o�rama�ascendente�del�hidrograma, una fun-
ción de la intensidad y distribución de la lluvia, así como de las característi-
cas de la cuenca. Las condiciones iniciales de la cuenca (humedad del suelo,
vegetación) influyen decisivamente en la curva de concentración. Se incluye
en ella la lluvia en el canal.
c)�Pico�de�la�crecida�o�punta�del�hidrograma, que es el caudal máximo lo-
grado por la crecida en un pequeño segmento�de�cresta.
© FUOC • PID_00240767 86 Hidrología
d)�Curva�de�bajada�o�descendente, que es la primera parte de la rama descen-
dente del hidrograma. En esta curva influyen los caudales de agua provenien-
tes de la escorrentía superficial, así como del agua subterránea e hipodérmica;
por eso existe un punto de inflexión en la curva del hidrograma que separa la
curva de bajada con la curva de agotamiento.
e)� Curva� de� agotamiento, que corresponde a la parte final de la curva de
bajada y que se alimenta de los caudales subterráneos, que tienen un mayor
tiempo de respuesta que los superficiales. Los caudales subsuperficiales o hi-
podérmicos tienen un tiempo de respuesta intermedio y se sitúan alrededor
del punto de inflexión.
f)�El�tiempo�de�retardo es el tiempo transcurrido desde el centro de masas o
gravedad del hietograma hasta el momento de producirse la curva del hidro-
grama.
g)�El�tiempo�de�base o tiempo transcurrido desde el inicio de la concentración
hasta el punto de inflexión que identifica el final de la curva de bajada.
h)�Tiempo�de�concentración o tiempo transcurrido desde el final de la lluvia
efectiva hasta el final de la escorrentía superficial. Es el tiempo que tarda en
llegar la última gota de lluvia que produce escorrentía a un punto lejano donde
se mide el hidrograma.
© FUOC • PID_00240767 87 Hidrología
Figura 54. Componentes de un hidrograma
Una vez vistas las características generales que definen una crecida y los pro-
cesos que contribuyen a ella, hay que señalar que según las características físi-
cas (y antrópicas) de la cuenca, la respuesta hidrológica a la precipitación será
diferente (figura 55).
En cuanto a las características�físicas, hay que señalar como fundamentales
tres:
a) Superficie y forma (interna).
© FUOC • PID_00240767 88 Hidrología
b) Relieve y litología (interna).
c) Intensidad y distribución de la precipitación (externa).
a1) La superficie es la magnitud más importante que define la cuenca, puesto
que delimita el volumen total de agua que la cuenca recibe en cada episodio
lluvioso. Tanto es así que existen fórmulas que relacionan directamente el cau-
dal de respuesta de la cuenca con la superficie y la precipitación. Lo que hace
falta es delimitar el área a partir de las curvas de nivel, y por aproximación a
polígonos (total o en subcuencas), calcular la superficie.
a2) A igualdad de área, el redondeo o alargamiento de la cuenca es un elemen-
to importante de control de su respuesta hidrológica. La forma se indica me-
diante el índice de Gravelius o coeficiente de compacidad:
Kc = 0,28 P / √A
Donde:
• P = perímetro de la cuenca
• A = área de la cuenca
b1) El relieve es también un elemento importante en el comportamiento de la
cuenca, ya que cuanto más grandes son los desniveles en la cuenca, mayor es
la velocidad de circulación y menor el tiempo de concentración, con lo cual
aumenta el caudal punta. Esta característica se representa mediante una curva
hipsométrica, que representa en ordenadas la altura (s. n. m.) y en abscisas la
superficie de la cuenca que está por encima de la cota. Se lleva a cabo a partir
de un mapa topográfico con curvas de nivel.
b2) La litología es un elemento que va ligado a lo anterior y que tiene una
influencia clara en la respuesta de la cuenca, es decir, el tipo de roca y sus
características. Por ejemplo, las rocas calcáreas son más permeables que las
graníticas, hecho que origina un caudal de más magnitud para una misma
lluvia.
© FUOC • PID_00240767 89 Hidrología
Figura 55. Respuesta en diferentes tipos de cuenca a dos tipos de
precipitación
En cuanto a las características antrópicas, hay que señalar como fundamental
el uso del suelo, que indica el grado de permeabilidad de la cuenca, el hecho de
que pueda actuar como «filtro» de la lluvia o no y el de controlar la magnitud
de la respuesta.
6.4. El ciclo hidrológico de las cuencas
Del mismo modo que en una crecida, también se puede analizar el flujo de un
río según la procedencia del agua, especialmente en regiones de clima húme-
do, donde el nivel freático es elevado y normalmente corta los ríos importan-
tes (figura 56). En estas áreas, los hidrogramas nos muestran claramente los
efectos de los dos tipos de agua según procedencia: flujo basal y agua superfi-
cial. Las variaciones en la descarga son producidas por aguas de escorrentía de
vertientes después de periodos de lluvia. Después de estos periodos, la descarga
disminuye rápidamente, pero si al cabo de pocos días vuelve a llover, se vuelve
a otro máximo. Cuando no hay tormentas, el flujo basal es el encargado de
suministrar agua al río y por lo tanto experimenta un marcado ciclo anual.
© FUOC • PID_00240767 90 Hidrología
Durante el periodo de lluvias, el nivel freático aumenta y, con él, el flujo basal.
Conociendo las características climáticas y el tipo de roca que influyen en este
fenómeno, se puede afirmar que el flujo basal es importante en regiones de
lluvias abundantes y muy distribuidas, pero no tiene tanta o nula importan-
cia en regiones de clima árido o semiárido. Las áreas mediterráneas tienen un
comportamiento mixto, con fuertes descargas en épocas de lluvia (primavera
y otoño), combinadas con periodos de sequía en las que a menudo el flujo
basal llega a desaparecer.
Figura 56. Esquema del ciclo hidrológico del agua
6.5. Conclusiones de hidrología: balance hidrológico o hídrico de
una cuenca
Como resumen de la parte de curso de hidrología, hay que recordar los ele-
mentos del balance hidrológico, la ecuación de balance y las unidades de me-
dida equivalente que permiten su confección y que se han ido estudiando:
P = ETP + R + ΔS
Donde:
• P = precipitación anual (mm)
• ETP = evapotranspiración anual (mm)
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• 3 -1
Q = caudal medio anual (m s ) que proporciona la escorrentía (R) o apor-
tación hídrica anual (A) en mm o hm3
• ΔS = cambios de reserva de agua a partir de (Si - Sf), que se asume como
nulo para periodos anuales o superiores y que hace, en estas escalas tem-
porales, que los procesos de infiltración sean negligibles desde un punto
de vista del cálculo de balance hídrico (pero no desde el punto de vista de
los procesos físicos que lo hacen posible), y que da:
P = ETP + R
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