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Final HDM 2020

El documento resume la medicina en el antiguo Egipto, destacando que se basaba en una combinación de criterios mágico-religiosos y conocimiento empírico. Los egipcios contaban con médicos especializados y una variedad de tratamientos en los templos. Los papiros médicos, incluyendo el famoso Papiro de Ebers, conservan valiosa información sobre las enfermedades y prácticas médicas de la época.
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Final HDM 2020

El documento resume la medicina en el antiguo Egipto, destacando que se basaba en una combinación de criterios mágico-religiosos y conocimiento empírico. Los egipcios contaban con médicos especializados y una variedad de tratamientos en los templos. Los papiros médicos, incluyendo el famoso Papiro de Ebers, conservan valiosa información sobre las enfermedades y prácticas médicas de la época.
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La Medicina en el

antiguo Egipto

Materia: Historia de la medicina.

Modalidad: Trabajo Final.

Fecha de entrega: 08/06/2020.

Integrantes:
 Agü ero Teresa
 Espeleta, Juliana
 Garcia Olano, Pilar
 Marcol Klinge, Erika
 Patron Costas, Pilar
 Losada Macarena
 Taborda, Maria Victoria
Introducción:

La medicina egipcia fue un arte que se desarrolló y practicó , de un modo poco comú n
en culturas contemporá neas del Antiguo Egipto, por su rigor, método, investigació n y
experiencia acumulada.

El Antiguo Egipto fue una civilizació n que se originó a lo largo del río Nilo,
desarrollá ndose durante má s de 3500 añ os. La vida se ordenaba en torno al empleo de un
sistema de escritura y literatura independientes, como así también en un control estatal
estricto sobre los recursos, tanto naturales como humanos. La organizació n de las actividades
y de la comunidad estaba sometida a una burocracia de elite sociopolítica y econó mica bajo el
control del Faraó n, que era considerado un ser semi-divino. É ste garantizaba la cooperació n y
la unidad del pueblo en el contexto de un sistema de creencias religiosas.

La medicina en aquella época se basaba en una combinació n de criterios má gico-


religiosos y conocimiento empírico. Al momento de tratar a los pacientes primero
acostumbraban a neutralizar las influencias má gicas que se creía que eran posibles agentes
causales de la enfermedad y luego se realizaba el tratamiento (medicinas, ritos, cirugías, etc.).
Contaban con una farmacopea muy variada, se fabricaban drogas, perfumes y ungü entos en
los laboratorios de los templos, así como empleaban plantas, sustancias minerales y animales
en distintos tratamientos. Ademá s hay que tener en cuenta que los egipcios contaban con
médicos especializados, desde dentistas hasta oculistas.

Desarrollo:

Las enfermedades en la medicina egipcia se clasificaban, en aquellas de causas


manifiestas, tales como traumatismos, y las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses o
espíritus malignos. La medicina era gratuita y estaba vinculada a los templos, lugar donde se
llevaban adelante los cuidados de los enfermos y, a su vez, se formaba a los médicos en el
ejercicio de distintas prá cticas, que eran controladas por los sacerdotes, en á mbitos tales
como las denominadas escuelas especiales (Helió polis fue un claro ejemplo), para
posteriormente estar en condiciones de poder servir a su comunidad. Se consideraba al
organismo humano como un ente sano, que solo podía enfermar o morir bajo influencia de un
agente extrañ o o castigo divino. En este contexto, el médico debía esforzarse por neutralizar
las influencias má gicas antes de aplicar las medidas sintomá ticas.
Se podían distinguir entre aquellos que ejercían el arte de la medicina, tres tipos
distintos conforme el origen de su formació n, el sacerdotal, el mago y el laico. Aquellos que
mantenían una relació n cercana con el Faraó n eran conocidos como los “médicos superiores”,
considerados “jefes de los secretos”, y bajo la vigilancia del Estado, garantizaban la calidad de
su ciencia para con la sociedad. Culturalmente comenzó a considerarse el há bito del bañ o
corporal, aseo e higiene personal como un elemento muy importante, tanto por parte de los
médicos como de los pacientes, prá ctica que resultaba bien vista por parte de los agentes del
gobierno.

Como se mencionó , la sociedad egipcia se regía por una serie de creencias religiosas,
que afectaban de un modo importante en la vida diaria. Creían en la vida después de la
muerte, en una vida de ultratumba, por lo que se preparaban para ella. Las tumbas, conforme
la condició n econó mica del fallecido, siempre tuvieron una gran importancia, pues cada uno
de acuerdo a sus posibilidades disponía los medios para que el fallecido pudiera tener un
agradable descanso. Se regían por ciertas creencias, que implicó el desarrollo, entre otras
técnicas, de momificar a algunos miembros de la sociedad, prá ctica que permitió la
conservació n de las estructuras anató micas y la posibilidad de poder observar y analizar
enfermedades y dolencias pasadas, a pesar del tiempo transcurrido.

Desarrollaron un método de escritura, hoy conocida como cuneiforme, que se


plasmaba en hierbas palustres, conocidas como papiros. Estos documentos resultaron de
suma utilidad para conservar en el transcurso del tiempo el conocimiento de la historia del
Antiguo Egipto, y en el caso particular de la medicina las prá cticas usuales de la época.

Papiros

Los papiros eran textos de contenido variado, redactados con escritura hierá tica en
su mayoría (forma cursiva y abreviada de la jeroglífica, otro tipo de escritura egipcia). La
denominació n “papiro” hace referencia al nombre de la planta de cuyos tallos se obtenían las
membranas para escribir. Los papiros médicos facilitan una visió n de las prá cticas y
procedimientos del antiguo Egipto, y muestran detalles sobre enfermedades, su método
diagnó stico y su tratamiento, que incluye tanto hierbas como cirugía y hechizos má gicos. Las
instrucciones para estos rituales médicos son los inscritos en rollos de papiro por los
sacerdotes que los practicaban. Los textos má s importantes para la medicina egipcia fueron
escritos hacia el 1600, al final del II Período Intermedio o durante la XVIII dinastía.

La mayoría de los papiros abarcaban las heridas dentro de la medicina, y pocos


hablaban de las infecciones (en ese momento se creía que las enfermedades estaban causadas
por comportamiento o acciones malévolas). Cabe recalcar que en el siglo XV la vida del
humano era muy corta: las malformaciones congénitas no sobrevivían muchos añ os, las
enfermedades metabó licas no llegaban a ser cró nicas y tampoco persistían las hormonales, en
tanto que las oncoló gicas no alcanzaban a manifestarse. Enfrentando a guerras continuas, el
hombre moría mayormente por traumatismos, siendo con mucha probabilidad la segunda
causa las epidemias, balanceada con las hambrunas y los desastres naturales. Al ser estos una
causa de muerte muy importante en esa época, es justificado que los papiros se enfoquen en
este tema. A pesar de esto cabe aclarar que existían papiros sobre una gran variedad de lo que
ahora llamamos especialidades médicas, incluyendo ginecología, pediatría, cirugía,
oftalmología y dermatología, entre otros.

Papiro de Ebers

El cuarto es el má s conocido, el papiro de Ebers, probablemente escrito en Tebas, allá


por el 1536 a.C., y encontrado en un extrañ o sitio: entre las piernas de una momia en una
tumba en Assasif, desde donde fue a parar a manos de Edwin Smith, quien lo compró a un
mercader egipcio en 1862. Su nombre viene del sabio egiptó logo alemá n George Mortiz Ebers,
quien lo adquirió diez añ os después y lo editó como libro, en tarea conjunta con L. Stern.

Este papiro de Ebers es el má s extenso entre la docena de similares encontrados


hasta la fecha, midiendo 20,25 metros de largo y 30 cm de ancho, escrito en 108 columnas de
20 a 22 líneas cada una; es un papiro en excelente estado de conservació n, que se puede
admirar en la librería de la Universidad de Leipzig.

Su contenido es netamente médico y constituye la mayor fuente directa de


informació n sobre la medicina de la época en Egipto. El estudioso separó su contenido en
nueve capítulos, segú n las materias tratadas, partiendo por las invocaciones divinas y
continuando con medicina interna, terapéuticas oftalmoló gicas, dermatoló gica y de las
extremidades, para terminar con diversas prescripciones.

El papiro Ebers describe a tres tipos de médicos en la sociedad egipcia:

 Los sacerdotes de Sejmet. Mediadores con la divinidad y conocedores de un amplio


surtido de drogas.
 Los médicos civiles (Sun-Nu). Los “Sun Nu” eran los médicos y magos. Aú n en la
actualidad se desconoce có mo fue que se formaban como tales. Los médicos tenían una
organizació n jerá rquica muy marcada:
1. Médicos del palacio
2. Médicos de la necró polis
3. Médicos de las canteras
4. Médicos enviados a expediciones militares.

Los médicos debían otorgarle al pú blico la calidad de su ciencia, proceso vigilado por
el estado. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad que se deba tratar se las podía
clasificar en: leve (“enfermedad que puedo tratar”), reservado (“padecimiento que puedo
combatir”) o grave (“desgracia que escapa mis conocimientos y experiencias”)

 Los magos. Capaces de realizar curaciones má gicas. Ellos respondían al dios Heka y la
diosa Selkis para poder intervenir frente a picaduras y mordeduras de animales venenosos.

Segú n el mismo autor, es una recopilació n de textos má s antiguos de las primeras dinastías
faraó nicas, de modo que no es gratuito suponer algú n aporte de Imhotep. Cronoló gicamente,
este texto corresponde a la dinastía XVIII: aparece fechado en el añ o ocho del reinado de
Amenhotep I8. En este precioso documento histó rico, al igual que en los otros, no se habla de
enfermedades infecciosas, salvo algunos remedios caseros contra las pestes, muy pocos,
considerando que contiene 877 recetas elaboradas con má s de 700 sustancias (la mayoría
vegetales) y otros remedios elaborados de arañ as e insectos. En definitiva, se trata de un
tratado de la medicina en toda regla.

Un dato interesante que se encuentra en este papiro es la primera referencia a la diabetes. Se


recoge una sintomatología que recuerda a la diabetes y unos remedios a base de
determinadas decocciones.

Georg Moritz Ebers, egiptó logo alemá n, que vivió entre 1837 y 1898. Estudió en las
conspicuas universidades de Gö ttingen, Berlín y Jena, graduá ndose en 1865 en lenguaje
egipcio y antigü edades. De inmediato partió a Egipto, donde encontraría el papiro que iba a
inmortalizarlo, registrando su estadía en un libro de mucho éxito, Egipto y los libros de
Moisés, cuyas ventas lo convencieron de perseverar en la literatura: ya había perpetrado un
atentado al buen gusto con una princesa egipcia antes de graduarse. Designado profesor de la
Universidad de Leipzig en 1870, siguió en el cargo hasta 1889, editando en 1874 el famoso
papiro y combinando sus ediciones científicas con sus ediciones literarias.

El quinto papiro es de de Hearst, del 1500 a. C. Está en la Universidad de California y


trata en especial de fracturas. Está escrito en 18 columnas, con 260 prescripciones, similares a
las mostradas en el papiro de Ebers, que es de la misma época, es decir, de la XVIII Dinastía.
Fue editado por G. A. Reisner y W. Wreszinski. Dirigido a médicos y cirujanos, contiene
descripciones y terapéuticas tanto medicinales como quirú rgicas: recetas para la fabricació n
de cosméticos y el tratamiento de las fracturas, ademá s de mordeduras y dolencias de dedos,
ojos y dientes10.

Papito de Edwin Smith

El papiro lleva el nombre de Edwin Smith (1822-1906), data del 1600 a.C. pero se
cree es copia de un papiro má s antiguo, quizá s del 3000 a.C., el cual podría corresponder al
"Libro Secreto del Médico", escrito por Imhotep.

Es de contenido fundamentalmente quirú rgico. La


informació n médica contenida incluye el examen, el
diagnostico, el tratamiento y el pronó stico de numerosas
patologías, con especial dedicació n a diversas técnicas
quirú rgicas y descripciones anató micas, obtenidas en el
curso de los procesos de embalsamiento y momificació n
de cadá veres. En este papiro se establecen por primera
vez tres grados de pronó stico, de modo similar a la
medicina moderna: favorable, dudoso, desfavorable.

Consta de 48 casos ordenados


topográ ficamente segú n la
ubicació n de la lesió n en sentido
céfalo-caudal. En cada grupo las
lesiones está n ordenadas segú n la
severidad de la lesió n en orden
creciente. Cada lesió n está
estructurada comenzando con un Papiro de Edwin Smith, Recto Columna 7 (izquierda) y la Columna 6
(derecha), que contiene Casos 12-20
título, luego un examen, un
diagnó stico, un tratamiento y finalmente un comentario y glosas. El Título identifica la
ubicació n y ó rganos afectados por la lesió n; el Examen corresponde enteramente a
semiología, es decir, inspecció n, palpació n, auscultació n y en algunos casos tomar el olor de la
lesió n, ademá s de lo relatado por el paciente. Sigue el Diagnó stico que, repitiendo el
enunciado del título de la lesió n, decide si esa lesió n será tratada, no tratada o se luchará por
ella. Luego, el Tratamiento da una solució n objetiva y no má gica a la lesió n, lo que diferencia a
este papiro de muchos otros que resuelven los casos con hechicerías y conjuros. Finalmente,
está n las Glosas y Comentarios, que son principalmente la explicació n de terminología que en
el papiro se llama "antigua", lo que respalda la teoría de que el papiro original data de una
fecha anterior.

La importancia del papiro de Smith es por una parte la de ilustrarnos acerca de có mo


pudo haberse practicado la medicina en el antiguo Egipto, pero lo má s relevante es que
constituye el primer documento de cará cter médico, en la historia, que refleja un estudio
basado en la observació n objetiva, en el que se excluyen todas las percepciones má gico-
religiosas, así como el marco cultural propio.

IMHOTEP, más arquitecto que médico(h. 2700 a.C.)


Fue un arquitecto y médico egipcio del rey Djeser o Zoser, de la III dinastía egipcia. De
origen plebeyo, hijo del también arquitecto
Kanefer y de Kherduankh, segú n una inscripció n
hallada en el Uadi Hammamat, llegó a alcanzar,
gracias a su valía personal, un significativo puesto
en la Corte real y actuar como consejero personal del
rey a plena satisfacció n de aquél.
Imhotep era un sabio mú ltiple, llegó a constituir una
leyenda y terminó siendo reconocido siglos después
de muerto, merced a la fama ganada en vida por sus
habilidades terapéuticas, que parecían má gicas.
Pero su verdadera especialidad o su mayor
habilidad parece haber sido, no la medicina ni la magia
ni la gestió n política, sino la arquitectura,
demostrada en la construcció n del sepulcro de
Zoser, la mastaba má s grande hasta entonces y la
primera hecha de piedra y no de ladrillo, aunque el
dibujo imita la madera y la cañ a. El edificio fue
levantado en Sakkara, con 210 pies de largo por todos sus lados y una altura de 25. Con
posterioridad el arquitecto, no contento con sus dimensiones, la amplió , dá ndole una base de
350 por 400 pies, colocando después encima mastabas en tamañ o decreciente, para formar
una torre de seis pisos, con una altura total de unos 200, rodeada por otras estructuras y todo
encerrado por una alta muralla de paneles de piedra caliza: en total, una gigantesca estructura
de 1.800 pies de largo y 900 de ancho.
¿Qué queda de toda esta magnifica obra, que fue de tanta invención que truxeron? Los detalles
artísticos nos han desaparecido, pero la torre central permanece, aunque bastante
abandonada y deteriorada por un olvido de siglos, siendo la má s antigua construcció n humana
en el mundo.
Imhotep, quien también era sacerdote, poeta y astró logo, vivió bajo el reinado de
otros tres faraones má s, si hemos de creer en las inscripciones que lo mencionan encontradas
en monumentos de estos reyes: “canciller del Rey del Bajo Egipto”, “el primero bajo el Rey”, “el
administrador de la gran mansió n”, “el noble hereditario”, “el Alto Sacerdote de Heliopolis”, el
“jefe escultor” y el “jefe carpintero”
Aunque grandes historiadores de la medicina dicen que sus enseñ anzas no está n en
los papiros médicos que fueron nombrados, creemos que con seguridad lo está n, al menos
parcialmente, transmitidas por la tradició n.
Imhotep diagnosticó y trató sobre 200 enfermedades, 15 del abdomen, 11 de la
vejiga, 10 del rectum, 29 de los ojos, y 18 de la piel, cabello, uñ as y lengua. Imhotep trató
tuberculosis, cá lculos biliares, apendicitis, gota y artritis. También hizo cirugía y practicó algo
de odontología. Imhotep extrajo medicina de las plantas. También conoció la posició n y
funció n de los ó rganos vitales y la circulació n del sistema sanguíneo. Por su parte la
Enciclopedia Britá nica dice: “La evidencia proporcionada por textos egipcios y griegos
respalda que la reputació n de Imhotep era muy respetada en los primeros tiempos. Su
prestigio creció en el lapso de siglos y sus templos en los tiempos de Grecia eran los centros
de enseñ anza médica”.

Similitudes entre la práctica médica actual y varias de las tradiciones médicas egipcias

Somos conscientes de que la rica cultura egipcia, que floreció durante má s de 3.000
añ os antes de la era cristiana, era tremendamente avanzada. Pese a ser tana antigua lo que
má s puede sorprender es todo lo que ya sabían en el campo de la medicina. Entre estos
conocimientos hay prá cticas muy similares a las que se ven al día de hoy:
Cirugía: Los antiguos egipcios aprendieron mucho sobre la anatomía humana gracias a su
tradició n de momificar.

Al preparar a los muertos para su viaje al má s allá , podían ver las partes del cuerpo y
asociarlas con las enfermedades que habían sufrido en vida.

Eso les permitió entender lo

Gabinete con instrumentos quirúrgicos.

suficiente como para hacer


cirugías, rastros de las cuales se
han encontrado en momias,
desde la trepanació n
(perforació n del crá neo) hasta la
remoció n de tumores

Arreglos dentales: Por má s que se esforzaban en limpiar y moler bien los granos para hacer
harina, pequeñ os pedazos de piedra se colaban en las comidas, así como algo de arena del
desierto.

Eso gastaba los dientes y podía llevar a que se hicieran huecos y a que sufrieran infecciones.
En el Papiro Ebers, ya mencionado, hay varias recetas para rellenos y ungü entos.
Incluso en una de las recetas se describe có mo tratar un diente que pica hasta la apertura de
la piel.

Algunas recetas incluían miel, que es antiséptica. En otros casos sencillamente tapaban los
huecos con lino.

Circuncisió n: La circuncisió n se ha practicado a lo largo de la historia en varias sociedades por


razones médicas y/o religiosas.

En Antiguo Egipto la prá ctica era generalizada, tanto que un pene no circuncidado era una
curiosidad.

Conclusión:

La medicina en el Antiguo Egipto estaba inevitablemente mezclada con la magia. En


ese entonces, no había una línea divisoria clara entre la ciencia y la religió n. A menudo se creía
que las enfermedades habían sido mandadas por los dioses, como castigos, o que
eran espíritus malvados que estaban en el cuerpo y tenían que ser expulsados por medio de
rituales, conjuros y amuletos. Pero todo eso se conjugaba con una medicina muy prá ctica y
algunos de los métodos que usaban han sobrevivido el paso del tiempo.
Reconocemos a quienes ejercieron la medicina egipcia como pioneros en la bú squeda
de un pató geno, un agente externo causante de la enfermedad; introduciendo y aplicando el
conocimiento empírico racional aunque aú n con vestigios de magia y religió n. Podemos
afirmar que entonces el origen de la verdadera ciencia de la medicina tuvo origen en esta
civilizació n.

Con una gran capacidad de experimentar, de observar y su rigurosidad metó dica


dieron comienzo al  naciente método experimental, que se difundió por todo el mundo.

Sentaron las bases del examen físico actual, realizaron diferentes intervenciones y
fueron sin lugar a dudas, uno de los pilares sobre los que se construyó la medicina actual. Sin
dejar de resaltar que gracias a la organizació n que instauraron, atribuyendo personal
diferente para distintas á reas del cuerpo, dieron los primeros pasos hacia lo que hoy
conocemos como las distintas especializaciones.
Bibliografía:

Clase de Historia de la Medicina: “La Medicina en el antiguo Egipto y las Civilizaciones de la


Mesopotamia”.

[Link]
medicos/

[Link]
%20referencia%20a%20la,a%20base%20de%20determinadas%20decocciones.

[Link]
[Link]/a/medicina-egipto-asi-curaban-enfermedades-antiguo-
egipto_6289/amp&ved=2ahUKEwi2pNCXq-
7pAhUiHbkGHdDRCXoQFjAOegQICBAB&usg=AOvVaw1b4dLaR25yJr4CZO5bvj8M&ampcf=1

[Link]

[Link]

[Link]

[Link]
cirugia-de-la-historia

[Link]
262663480_El_papiro_de_Edwin_Smith_y_su_trascendencia_medica_y_odontologica

[Link]

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