ATRAGANTAMIENTO
El atragantamiento es la obstrucción, generalmente accidental, pero en algunos casos
crónica de las vías respiratorias. Normalmente sucede al fallar la deglución de alimentos
mal masticados, y puede llegar a provocar la asfixia de la víctima, e incluso la muerte si no
se soluciona con rapidez.
CAUSAS
El atragantamiento normalmente se produce cuando un sujeto deglute un trozo de
alimento que se desvía de manera accidental hacia las vías respiratorias, y es de tamaño
superior al que puede pasar por la faringe, la laringe o la tráquea, lo que provoca una
obstrucción asfixiante.
Según las estadísticas,los alimentos con los que más se atraganta la gente (especialmente
los niños) son: salchichas, trozos de carne, grandes chicles y pastillas de goma,
caramelos, uvas, frutos secos, zanahoria y manzana crudas, trozos de queso, y en general
todos los trozos de comida grandes y mal masticados. Los niños también pueden
atragantarse con objetos pequeños que no sean alimentos (canicas, globos, juguetes,
piezas pequeñas, etc.).
TIEMPOS DE ASFIXIA
El tiempo que una persona con atragantamiento puede seguir viva, y pudiendo
recuperarse luego sin secuelas cerebrales, es variable.
Normalmente:
Los daños cerebrales pueden empezar desde los tres minutos aproximadamente
(aunque eso es variable).
La muerte puede tardar entre seis y diez minutos en llegar (es muy variable y depende
de la víctima). Pero es posible prolongar la vida durante algún tiempo más realizando
una reanimación cardiopulmonar anti-atragantamiento sobre la víctima inconsciente.
PRIMEROS AUXILIOS
Los primeros auxilios anti-atragantamiento, recomendados por diversas asociaciones
como Cruz Roja, se basan en una estrategia de alternar maniobras manuales de dos tipos:
palmadas y compresiones anti-atragantamiento (ver detalles abajo), para así expulsar al
objeto atragantado.
Además, hay algunos aparatos anti-atragantamiento disponibles en el mercado.
Primeros auxilios normales, para víctimas comunes
Son los que pueden ser aplicados a víctimas comunes: cualquier persona que no tenga
problemas especiales para recibirlos.
Lo primero es animar a la víctima a que tosa con toda libertad. Toser con fuerza es muy
efectivo. Normalmente toser le resultaría más fácil si toma el aire por la nariz.
Si la víctima no puede toser, son usadas dos técnicas manuales: las palmadas en la
espalda y las compresiones abdominales. Para mejorar la efectividad, las dos técnicas se
alternan por turnos: el rescatador hace cada técnica aproximadamente 5 veces, y entonces
pasa a la otra técnica, y así las va rotando continuamente.
Estos primeros auxilios son modificados en las víctimas con problemas en su
vientre (como las embarazadas, la gente con una barriga de excesivo tamaño, y quienes
tengan alguna lesión grave ahí).
Estos primeros auxilios también son modificados si la víctima es un bebé (menor de 1
año).
Si el atragantamiento no se está solucionando, alguien tiene que llamar a los servicios
médicos de emergencia, aunque estas técnicas de primeros auxilios deben continuar por si
acaso funcionan. No conviene entrar en pánico.
La víctima puede perder la consciencia después de un tiempo (leer abajo) y necesitar una
“reanimación cardiopulmonar anti-atragantamiento”.
Cuando la víctima queda inconsciente
Si la víctima se queda inconsciente:
Agarrarla cuando cae.
Tumbarla en una superficie suficientemente firme (de manera ideal, extender una capa
lisa de algo sobre el suelo y tumbarla encima).
Llamar inmediatamente a los servicios médicos de emergencia (si aún no los han
llamado).
Hacer a la víctima una reanimación cardiopulmonar (RCP) "anti-atragantamiento"
(descrita a continuación), aunque tenga pulso. En el caso de los bebés (menores de 1
año), debe ser una reanimación adaptada para bebés.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) "anti-atragantamiento" común (no para bebés)
es muy similar a la utilizada en otras situaciones. Alterna series de compresiones
torácicas, para bombear sangre e intentar expulsar al objeto, con turnos de
ventilaciones, que intentan introducir aire a través de la obstrucción, así:
Compresiones torácicas: El rescatador pone una mano sobre la otra y presiona con
ellas unas 30 veces, a un ritmo aproximado de casi 2 veces por segundo, en el hueso
del centro del pecho de la víctima (el esternón), preferiblemente en su parte inferior (es
decir: en el centro del pecho, en su mitad más cercana al vientre).
Ventilaciones de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Intento de extracción: Por haberse atragantado la víctima, al final de cada serie de
compresiones hay que parar a buscar al objeto mirando en su boca abierta, y, si es
visible, intentar extraerlo (está recomendado sacarlo barriéndolo hacia fuera con un
dedo, para así evitar que se hunda más). Durante esa extracción no hay compresiones
torácicas, aunque, si la extracción se complica y dura mucho tiempo, puede ser
necesario ir haciendo alguna compresión más, sin obstruir a la extracción. Tras este
paso, tanto si el objeto ha sido encontrado y extraído como si no, la reanimación debe
continuar hasta que la víctima vuelva a respirar correctamente por sí misma
Primer turno de ventilación: A continuación, hay que realizar una ventilación, en la
que el rescatador pinza con los dedos la nariz de la víctima, le abre la boca, la
cubre con su propia boca y le insufla aire así. Las ventilaciones como ésta
normalmente fallarían mientras el objeto esté aún atascado, pero el rescatador
tiene que continuar con el siguiente paso. En cualquier caso, pueden funcionar, y
entonces el pecho de la víctima subiría, hinchándose. Si alguna de las
ventilaciones funciona es porque ha movido al objeto, pero no es visible cómo lo ha
dejado, así que puede ser conveniente hacer las siguientes ventilaciones soplando
suave para intentar no moverlo hasta otra posición en la que bloquee otra vez, y,
en caso de que esas ventilaciones suaves no entren, hacer las siguientes con más
fuerza. El color de la cara de la víctima mejora después de varias ventilaciones
exitosas.
Segundo turno de ventilación: Tras el turno de ventilación anterior, es
recomendable reclinar un poco la cabeza de la víctima hacia atrás o adelante, por
si eso abre alguna entrada para el aire, y hacer otra ventilación extra. Luego hay
que volver a empezar esta reanimación desde el principio (las 30 compresiones
iniciales), y así se repite todo su ciclo continuamente hasta que la víctima vuelva a
respirar sola con normalidad.
Los aparatos anti-atragantamiento actuales pueden despejar las vías respiratorias en una
víctima inconsciente, aunque en algún caso la obstrucción, tras saltar, se quedaría en
algún rincón de su boca, lo que podría requerir sacarla de allí con los dedos para
asegurarse de que no dé más problemas. En cualquier caso, la víctima inconsciente
necesitará después reanimación cardiopulmonar (RCP), tal como está descrita arriba pero
solo haciendo las 30 compresiones alternadas con 2 ventilaciones.
Primeros auxilios para víctimas concretas
Son aplicados a víctimas con problemas para recibir los normales.
Bebés (menores de 1 año)
Los bebés (niños menores de 1 año) requieren adaptaciones de las mismas maniobras
anti-atragantamiento. En niños que ya son demasiado grandes, son utilizadas las
maniobras normales, de una manera acorde al tamaño de sus cuerpos.
Los primeros auxilios para bebés alternan la maniobra de palmadas en la espalda con la
de compresiones torácicas anti-atragantamiento, pero adaptadas así:
Izquierda: 'Palmadas en la espalda', el bebé recibe las palmadas estando ligeramente inclinado
cabeza abajo. Derecha: 'Compresiones torácicas anti-atragantamiento', presionando con dos dedos
en la mitad de abajo del centro del pecho del bebé.
La maniobra de palmadas consiste en dar palmadas en la espalda del bebé. La
recomendación es darlas estando el bebé un poco inclinado cabeza abajo. Existen varias
maneras de lograrlo:
En la más retratada: el rescatador se sienta con el bebé en un asiento, estira sus
propios muslos y los junta. Entonces sostiene al bebé a lo largo de su antebrazo,
utilizando la mano de ese mismo antebrazo para sujetar su cabeza (normalmente
desde su mandíbula), y además apoya al bebé por debajo en sus propios muslos.
Desde esa posición, es posible ir inclinando al bebé un poco hacia abajo y darle las
palmadas.
Como alternativa fácil: el rescatador puede sentarse con el bebé en una cama, un
sofá, o en el suelo, y apoyarlo en su regazo, para inclinarlo desde allí hacia un lado, un
poco cabeza abajo. Entonces le daría las palmadas.
De pie: un rescatador de pie (por ejemplo: si no puede sentarse, etc.) también puede
inclinar al bebé hacia abajo. Pero conviene que sea a baja altura y sobre alguna
superficie blanda. La manera de sostenerlo es como la primera: el rescatador pondría
al bebé a lo largo de su antebrazo, y sujetaría con cuidado su cabeza con la mano de
ese mismo antebrazo (normalmente desde su mandíbula), para luego inclinar así al
bebé un poco hacia abajo. Con el bebé inclinado, el rescatador le daría las palmadas.