Lorca Bodas de Sangre
La simbología típica de la obra de Lorca está presente en Bodas de sangre constantemente. Las navajas
tienen un papel principal como elemento peligroso, representando la naturaleza violenta de los
hombres, como ya sucedía en Romancero gitano.
La Luna y la Muerte aparecen rondando a los personajes de la historia y truncando sus destinos. La Luna
se nos presenta en la novela, así como las navajas, como un elemento que potencia la violencia de los
hombres. La Muerte, por su parte, aparece con forma de mendiga y condiciona el destino de los
protagonistas, propiciando que los hechos concluyan con un nuevo derramamiento de sangre.
El caballo simboliza el sexo, la pasión y la virilidad y que está asociado a uno de los personajes
protagonistas: Leonardo.
"NOVIA:
Un hombre con su caballo sabe mucho y puede mucho para poder estrujar a una muchacha metida en
un desierto. Pero yo tengo orgullo. Por eso me caso. Y me encerraré con mi marido, a quien tengo que
querer por encima de todo."
Pero además de ser un símbolo de erótico y de masculinidad, representa la muerte. Destaca sobretodo
en los pasajes, en los cuales, la Suegra y la Mujer, le cantan una nana al hijo de Leonardo.
"SUEGRA:Nana, niño, nana del caballo grande que no quiso el [Link] agua era negra dentro de las
ramas."
"MUJER (Bajo):
Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber."
Además de las intervenciones de la Suegra, la cual, nombra varias veces a este animal:
" SUEGRA (Saliendo):
Pero, ¿quién da esas carreras al caballo? Está abajo, tendido, con los ojos desorbitados como si llegara
del fin del mundo."
Romancero Gitano
Tradición (elementos propios del romance tradicional)
-Organización métrica (serie indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los pares)
- Fragmentarismo (inicios IN MEDIA RES/ finales truncados)
-Dinamismo, a traves del diálogo
-Presencia de figuras literarias basadas en la repetición: anáforas, paralelismos, epanadiplosis,
derivaciones...
-Alternancia en los tiempos verbales (Cuantas veces la esperó/ cuantas veces la esperara)
Elementos Vanguardistas
-Simbolos
-Metáforas novedosas y complejas
-Personificaciones que responen al gusto por antropormorfizar animales, objetos, accidentes
atmosfericos, situaciones...)
-Adjetivación sinestésica y novedosa.
La generación de autores surgió en 1927 con sus fundadores Pedro Salinas, Melchor Sánchez Almagro,
Rafael Alberti y Gerardo Diego, quienes designaron un nombre para el grupo rindiendo homenaje al
máximo exponente de la literatura barroca del Siglo de Oro, Luis de Góngora (1561-1627), dado que se
cumplían 300 años de su fallecimiento.
Pedro Salinas Rafael Alberti
Damasso Alonso Federico Garcia Lorca
Luis Cernuda Vicente Alexandre
Contexto histórico
La Primera Guerra Mundial (1914-1918)
La depresión de 1929 (caída de la bolsa y crisis mundial)
La guerra civil española de 1936 (que terminó en 1939). Hecho que acentuó la visión humanizada de la
poesía
Influencias e inspiración
· Sentían gran fascinación por los autores clásicos, entre los que podemos
destacar a Lope de Vega o al ya mencionado Luis de Góngora.
· Reciben también influencias extranjeras, especialmente del surrealismo
francés.
· Encontramos en sus obras rasgos de la poesía de Rubén Darío o de Gustavo
Adolfo Bécquer.
· Asimismo, se inspiraron en la pureza poética de Juan Ramón Jiménez con quien
coincidieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid, lugar dónde se
conocieron y trabajaron juntos la mayoría de los del 27.
Características:
Buscaban experimentar y renovar la poesía .
Estilo neobarroco.
Uso de metáforas .
Compromiso político y social.
Influencias del siglo de Oro español.
Libertad creadora.
Estilo
· Utilizan distintos tipos de métrica: por un lado, demuestran interés por las
estrofas tradicionales como el soneto o el romance y utilizan asimismo el verso
libre o el versículo característico del surrealismo.
· Demuestran mucho interés por el cuidado de la forma y particularmente a
través del uso de metáforas e imágenes, relación directa con los vanguardismos
desarrollados en España.
· Durante un tiempo persiguen el desarrollo de la poesía pura,
deshumanizándola (ajena a sentimientos o emociones).
· Podemos hablar de temas comunes a todos, como la naturaleza, el amor o el
compromiso social.
el herido hernandez
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. 25
Para la libertad, mis ojos y mis manos, 26
como un árbol carnal, generoso y cautivo, 27
doy a los cirujanos. 28
Para la libertad siento más corazones 29
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, 30
y entro en los hospitales, y entro en los algodones 31
como en las azucenas. 32
Para la libertad me desprendo a balazos 33
de los que han revolcado su estatua por el lodo. 34
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, 35
de mi casa, de todo.
Como el toro he nacido para el luto...”
Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada
como el toro, burlado, como el toro.
Entre los recursos poéticos más empleados por Miguel Hernández destaca la
reiteración, por medio de la cual su palabra poética gana en condensación expresiva y
fuerza dramática.
Tengo estos huesos hechos a las penas...”
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
En este soneto, Miguel Hernández expresa el sentimiento de frustración amorosa
que le aflige, comparando su desasosiego con el continuo vaivén de las olas del mar,
y adoptando ante aquel una actitud de estoica resignación. La serenidad con que el
poeta afronta la desolación anímica que le domina -las imágenes de los versos 7, 8
simbolizan la negrura de un espíritu devastado por el sufrimiento: “por una noche
oscura de sartenes / redondas, pobres, tristes y morenas”- queda estilísticamente
expresada por varios recursos morfosintácticos, en especial por el paralelismo
(reiteración de secuencias cuyos elementos presentan idéntica estructura sintáctica,
con contenidos psíquicos equivalentes) y la bimembración:
• Versos 1, 2:
Tengo estos huesos (A1) hechos a las penas (B1)
y a las cavilaciones(B2) estas sienes (A2).
<Dos unidades paralelísticas formadas por dos elementos semejantes
dispuestos en orden inverso: huesos-sienes/penas-cavilaciones>.
• Versos 10, 11:
si no es tu amor (A1), la tabla (B1) que procuro (C1),
si no es tu voz (A2), el norte (B2) que pretendo (C2).
<Dos secuencias paralelísticas compuestas cada una de tres elementos
sometidos a la misma ordenación:
amor-voz/tabla-norte/procuro-pretendo.
Ambos endecasílabos presentan, además, la misma estructura rítmica, con
acentos en las sílabas cuarta, sexta y décima>.
• Verso 3:
pena que vas, cavilación que vienes.
<El verso está dividido en dos miembros equivalentes -bimembración-,
separados por una coma; y la simetría es perfecta, tanto en el plano
sintáctico como en el semántico>:
nombre + relativo + verbo + , + nombre + relativo + verbo
________________________________________________
miembro 1 eje miembro 2
Por lo demás, el soneto es un buen ejemplo del llamado estilo nominal, con
predominio de nombres y adjetivos -diez situados a final de verso-, sobre los que
recaen 39 de los 43 acentos que contiene el poema. El poeta resiste serenamente al
zarandeo al que se halla sometido: “Como el mar de la playa a las arenas, / voy en
este naufragio de vaivenes, / por una noche oscura de sartenes / redondas, pobres,
tristes y morenas” (versos 5-8). El gerundio con que se cierra el poema, y que incluye
una diéresis -señalada convenientemente en el texto- que hace más intensa y duradera
su carga conceptual (“voy entre pena y pena sonrïendo”) resume esa sonrisa
resignada del poeta ante su propio sufrimiento.