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Identificación de Carbohidratos en Laboratorio

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Universidad de Guayaquil

Facultad de Ciencias Químicas


Carrera: Química y Farmacia
Guía de Prácticas de Laboratorio
Química Orgánica II
N° 9 Identificación de carbohidratos
Objetivos
1. identificar mediante ensayos de clasificación los azúcares reductores y no reductores
Instrucciones o consideraciones previas

Desde la más remota antigüedad, los hombres conocían del valor alimenticio de ciertos productos
vegetales de sabor característico, que en el idioma español se simboliza con la palabra dulce,
como frutas, tubérculos, algunas semillas, etc. Durante siglos, la naturaleza química de algunos
productos dulces como el jugo de caña y el jugo de algunas frutas, la miel de abejas, entre otros,
fue totalmente desconocida, hasta que en la mitad del siglo XIX se determinó que la fórmula
general de algunas sustancias dulces era C 6H12O6 por lo que se propuso la fórmula general
Cn(H2O)n y por ello se denominaron genéricamente CARBOHIDRATOS o HIDRATOS DE
CARBONO.

Sin embargo, años más tarde se encontró que esa fórmula general era inexacta, pues hay
compuestos que no son carbohidratos que responden a esa fórmula como el formaldehído, el
ácido acético y el ácido láctico y otros que sí lo son como la desoxirribosa que no responden a ella.
Para salvar esta situación se han propuesto otros nombres como azúcares, sacáridos (del latín
saccharum, que significa azúcar) o glúcidos, pero la fuerza de la costumbre se ha impuesto y,
hasta el día de hoy, se les sigue denominando carbohidratos.

En los animales los carbohidratos son esenciales desde el punto de vista energético, ya que
muchos órganos y células del cuerpo humano, como el cerebro y los glóbulos rojos, obtienen su
energía principalmente de la glucosa. Pero sus funciones no se restringen a ser únicamente fuente
de energía, sino que también pueden desarrollar funciones estructurales, de reconocimiento
celular y adhesión.

Estructuralmente, un hidrato de carbono típico es una cadena hidrocarbonada con varios grupos
alcohol y un carbono más oxidado, en forma de grupo carbonilo. Este grupo oxidado puede
situarse en el extremo de la cadena (aldehído), o adyacente, en posición 2 (cetonas) (Figura 1). A
partir de esta estructura básica, existen otros hidratos de carbono con alguna modificación
química.

Figura 1: Estructura de carbohidratos: glucosa (aldosa) y fructosa (cetosa)


Los carbohidratos presentan tamaños moleculares muy diferentes. En función de ello, se clasifican
en monosacáridos, oligosacáridos y polisacáridos. Los monosacáridos contienen de 3 a 8 átomos
de carbono. Son las unidades básicas y no pueden hidrolizarse para dar azúcares más sencillos.
Los oligosacáridos son compuestos formados por uniones de algunos monosacáridos. Los más
importantes tienen sólo 2 unidades y reciben el nombre de disacáridos. Por último, los
polisacáridos están constituidos por un alto número de unidades de monosacáridos. Son largas
cadenas lineales o ramificadas, dependiendo del tipo de unión entre las unidades. Se dividen en
homopolisacáridos y heteropolisacáridos según estén formados por el mismo tipo de
monosacárido o por varios diferentes.

Un monosacárido se puede clasificar más precisamente: si contiene un grupo aldehído se le


conoce como aldosa; si contiene una función cetona es una cetosa. Según el número de átomos
de carbono que contenga, se conoce el monosacárido como triosa, tetrosa, pentosa, hexosa, y así
sucesivamente.

Esta práctica consiste en estudiar algunas reacciones químicas en las que participan estos
hidratos de carbono, que constituyen la base para la caracterización cualitativa de cada uno de los
grupos principales y de reconocimiento de los distintos tipos de azúcares.

Reactivos de laboratorio
 Glucosa
 Sacarosa
 fructuosa
 Almidón
 Maltosa
 Agua destilada
 Reactivo de Benedict

Materiales de laboratorio
1. Pipeta graduada
2. Auxiliar de pipetas
3. Gradilla
4. Tubos de ensayo
5. Vaso precipitado
6. Espátula
Equipos de laboratorio
 Hornilla eléctrica
 Balanza semianalítica
Técnica operatoria o procedimiento

Procedimiento 1: Preparación de las disoluciones de azúcares

1. Preparar 100 mL de disolución al 5% de cada uno de los azúcares a ensayar.


Procedimiento 2: Reacción de Molisch
Esta reacción sirve para el reconocimiento de todo tipo de azúcares. Los azúcares, en medio ácido
fuerte se deshidratan formando furfurales. Estos furfurales al reaccionar con el α-naftol originan
complejos de intenso color.

1. Pipetear en un tubo de ensayo 2 mL de disolución de azúcar. Use también un tubo de ensayo


con agua (blanco) para el respectivo análisis.

2. Añadir 10 gotas de α-naftol al 1% y se mezclar bien.

3. Con una pipeta se dejan resbalar por la pared del tubo de ensayo 2 mL de ácido sulfúrico
concentrado con mucho cuidado procurando que no se mezcle para que forme una capa bajo la
disolución de azúcar.

En la superficie de separación de ambas capas se producirá la deshidratación del azúcar, y su


reacción con el α-naftol formándose un anillo de color oscuro en dicha interfase. Sí la prueba es
positiva se observará un anillo oscuro.

Procedimiento 3: Reacción de Benedict


Esta prueba sirve para el reconocimiento de azúcares reductores. Se basa en la reducción de Cu +2
a Cu+1 en medio básico débil. Aunque es similar a la reacción de Fehling, el medio básico débil
(NaHCO3) y el estabilizante (citrato sódico) usados hacen que esta prueba sea más sensible y
estable.

1. Se numeran correctamente los tubos de ensayo. Se añade a cada tubo 1 mL de cada disolución
de azúcar preparado previamente. Use también un tubo de ensayo con agua (blanco) para el
respectivo análisis.

2. Se añaden 2 mL del reactivo de Benedict a cada uno de ellos y se mezcla bien.

3. Se calientan en un baño de agua a ebullición durante 3-5 minutos.

Si la reacción es positiva aparece un precipitado rojizo. Sin embargo, de acuerdo con el contenido
de azúcares reductores presentes en la disolución se puede estimar el porcentaje de éstos
disueltos. La reacción será negativa sí se observa una coloración azul.

Procedimiento 4: Reacción de Lugol


Este ensayo sirve para determinar la presencia de polisacáridos. Aquellos sin ramificar forman
complejos característicos cuando reaccionan con yodo. Los ramificados también lo hacen, pero los
complejos formados tienen menos intensidad de color.

1. Se numeran correctamente los tubos de ensayo. Se añade a cada tubo 1 mL de cada disolución
de azúcar preparado previamente. Use también un tubo de ensayo con agua (blanco) para el
respectivo análisis.

2. Se añaden 5 gotas del reactivo de Lugol a cada uno de ellos y se mezcla bien.

Los polisacáridos dan color azul y los demás azúcares no presentan ninguna coloración.

Procedimiento 5: Reacción de azul de metileno

A una solución de glucosa en medio básico (1 g de glucosa y 1,25 g de KOH en 50 mL) se le


agregan 8 gotas de azul de metileno al 1%. Agitar, observar su coloración y dejar reposar unos
minutos. Observar el cambio de color y agitar nuevamente. Repetir el proceso numerosas veces.

Procedimiento 6: Reacción de Selivanoff

Esta prueba es específica para las cetosas. Las cetosas se deshidratan más rápidamente que las
aldosas, dando furfurales. Estos se condensan con el resorcinol produciendo un complejo
coloreado. Si el tiempo de ebullición se prolonga, puede dar también positivo para otros azúcares.

1. En un tubo de ensayo añadir:

- 1 mL reactivo de Selivanoff (resorcinol/HCl)

- 1 mL disolución de azúcar

2. Colocar durante 1 minuto en el baño de agua a ebullición.

La aparición de un color o un precipitado rojos es indicativa de la presencia de cetosas.

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