Universidad de Guayaquil
Facultad de Ciencias Químicas
Carrera: Química y Farmacia
Guía de Prácticas de Laboratorio
Química Orgánica II
N° 6 Síntesis del ácido acetilsalicílico
Objetivos
1. Sintetizar el ácido acetilsalicílico a partir de la acilación del ácido salicílico
2. Purificar el ácido acetilsalicílico mediante cristalización
3. Calcular el porcentaje de rendimiento del ácido acetilsalicílico
Instrucciones o consideraciones previas
La aspirina es el fármaco que mayor empleo ha recibido en la sociedad moderna, siendo el más
empleado para la automedicación, en competencia con compuestos (que pueden considerarse
fármacos) como son la cafeína (presente en el café y el té) y el etanol (que se halla en los licores,
el vino y la cerveza). El nombre de aspirina deriva de su estructura, ácido acetilsalicílico.
Antiguamente el ácido salicílico se conocía como ácido spiraeico (de la ulmaria Spiraea ulmaria) y
por tanto la aspirina era el ácido acetilespiraeico, de donde derivó su nombre.
La aspirina es el fármaco analgésico más utilizado, siendo también un potente agente antipirético y
antiinflamatorio. Aunque se conocen numerosos compuestos con propiedades analgésicas, sólo
en la aspirina éstos se combinan con un carácter antipirético y antiinflamatorio. Por esta razón, la
aspirina se usa en muchas preparaciones y conjuntamente con un gran número de otros
medicamentos. El propio ácido salicílico es un analgésico. En realidad, es éste el producto que
puede extraerse de varias plantas medicinales capaces de aliviar el dolor. Inicialmente, el fármaco
se administró en forma de sal sódica. Sin embargo, el uso del salicilato sódico producía molestos
efectos secundarios, y pronto se buscó una modificación del fármaco que retuviese las
terapéuticas de este compuesto, sin presentar los efectos secundarios indeseables. Por
tratamiento del ácido salicílico con anhídrido acético se obtiene el ácido acetilsalicílico, un
compuesto tan eficaz como el salicilato sódico, pero de reducidos efectos secundarios. El mismo
tipo de estrategia se empleó más tarde para la modificación de otro potente analgésico, la morfina.
En este caso el problema consistía en su capacidad de crear adicción y, con la idea de solventarlo,
se acetiló la morfina, obteniéndose la diacetilmorfina o heroína. No hay que decir que, en este
caso, la estrategia no tuvo el mismo éxito que con el ácido salicílico.
Es interesante observar que, aunque las estructuras de la aspirina (ácido acetilsalicílico) y de la
esencia de gaulteria (salicilato de metilo) son muy similares, la primera es un analgésico mientras
que la segunda se emplea principalmente como agente aromatizante. No obstante, la esencia de
gaulteria forma parte de muchos linimentos, pues se absorbe a través de la piel. Una vez
absorbido, el salicilato de metilo puede hidrolizarse a ácido salicílico, el cual actúa como
analgésico, aunque sea de forma localizada.
Figura 1: Estructura química del ácido acetilsalicílico y salicilato de metilo
El ácido acetilsalicílico es un éster de ácido acético y ácido salicílico (este último actúa como
"alcohol"). Aunque se pueden obtener ésteres de ácido por interacción directa del ácido acético
con un alcohol o un fenol, se suele usar un sustituto del ácido acético, anhídrido acético, como
agente acetilante. Éste permite producir ésteres de acetato con velocidad mucho mayor, que por la
acción directa del ácido acético.
La reacción de esterificación que tiene lugar se indica a continuación:
Figura 2: Reacción general entre el ácido salicílico y anhídrido acético
El mecanismo por el cual transcurre esta reacción es el siguiente:
Figura 3: Mecanismo de reacción para la formación del ácido acetilsalicílico
Reactivos de laboratorio
Ácido salicílico
Anhídrido acético
Ácido sulfúrico
Agua destilada
Etanol
Materiales de laboratorio
1. Matraz fondo plano o redondo
2. Pipetas
3. Auxiliar de pipetas
4. Vaso precipitado
5. Embudo de placa porosa
6. Kitasato
7. Probeta
8. Espátula
9. Varilla de vidrio
Equipos de laboratorio
Sorbona
Hornilla eléctrica
Balanza semianalítica
Técnica operatoria o procedimiento
Procedimiento 1: Síntesis del ácido acetilsalicílico
1. En un erlenmeyer, agregar 2.5 g de ácido salicílico y 5 mL anhídrido acético. Agitar.
2. Seguidamente, en la sorbona añadir 1 mL de ácido sulfúrico concentrado lentamente. Agitar
suavemente (se debe percibir un aumento de la temperatura del matraz).
3. Cuando todo el ácido salicílico se ha disuelto se debe empezar a observar la aparición de un
precipitado que correspondería al derivado acetilado. Hay que tener en cuenta que sí la
temperatura no sube lo suficiente no se logra la acetilación total. En caso de suceder esto, calentar
la mezcla en la placa eléctrica durante unos minutos.
4. Se deja enfriar, a temperatura ambiente, la mezcla de reacción con el fin de favorecer la
precipitación del producto formado. Si no se observase la aparición de precipitado, introducir el
erlenmeyer en un baño de agua-hielo hasta que aparezcan cristales.
5. Una vez que la precipitación es total se procede a separar el sólido mediante filtración al vacío,
lavando el producto y el erlenmeyer con un poco de agua fría hasta que el olor característico a
ácido acético (olor intenso a vinagre) sea apenas perceptible. Las aguas madres se pueden
concentrar y, por enfriamiento, pueden dar lugar a más cristales.
6. Pesar un trozo de papel filtro y secar el sólido. Calcular el porcentaje de rendimiento del sólido
impuro.
Procedimiento 2: Purificación del ácido acetilsalicílico por cristalización (mezcla de
disolventes)
1. Se coloca el ácido acetilsalicílico obtenido en un vaso de precipitado y se le añaden de 4 a 5 mL
de etanol.
2. Se calienta al baño María, hasta que los cristales se disuelvan. A continuación, se añaden
lentamente 8 mL de agua destilada y se continúa la calefacción hasta que la disolución entre en
ebullición. Seguidamente se separa el vaso de precipitado del baño de María y se deja enfriar.
3. Cuando se inicie el enturbiamiento, se rasca la pared del vaso con una varilla de vidrio, hasta
que recristalice el ácido acetilsalicílico.
4. A continuación, se filtra al vacío, lavando los cristales con dos porciones de 2 mL de agua fría y
se secan. Una vez secos, se pesan nuevamente y se calcula el porcentaje de rendimiento del
sólido purificado.