Sharenting y Derechos Digitales
Sharenting y Derechos Digitales
niños y adolescentes
Sharenting and digital rights of children and teenagers
Ana Azurmendi; Cristina Etayo; Angelina Torrell
Angelina Torrell
[Link]
Universidad de Navarra
Digital UNAV. Facultad de Comunicación
Edificio Comunicación
Campus Universitario
31009 Pamplona (Navarra), España
atorrell@[Link]
Resumen
El sharenting –difusión en redes sociales de imágenes y comentarios sobre los hijos, menores de edad, por sus padres o
madres o por ambos simultáneamente–, es un fenómeno creciente (Kopecky et al., 2020; Bessant, 2018). La pandemia
del Covid-19 ha incrementado el uso de las redes sociales, sobre todo durante los meses de confinamiento. Las redes
sociales han ayudado a paliar la separación, y en la medida en que la comunicación con familiares y amigos ha sido
frecuente, también han contribuido a un aumento del sharenting (Saud; Mashud; Ida, 2020). Aún se desconoce si este
fenómeno es puntual o si, por el contrario, el confinamiento ha contribuido a cambiar las actitudes sociales hacia esta
actividad parental (Bessant; Nottingham; Oswald, 2020). En cualquier caso, se ha puesto de manifiesto la necesidad de
reflexionar sobre el alcance de los derechos que entran en juego en el sharenting. La investigación que se presenta lo
estudia desde los derechos a la libertad de expresión de los padres y los derechos a la vida privada de los niños bajo su
tutela y a su identidad digital; también desde la perspectiva de la visión del menor hacia esta actividad parental. Una
revisión de la bibliografía muestra la variedad de argumentos que han expresado las modalidades de equilibrio entre
esos derechos presentes en el sharenting. La investigación se completa con una encuesta a niños y adolescentes entre
13 y 18 años, realizada en marzo de 2020. Se responde así a la crítica sobre los estudios de derechos de los menores de
no incluir su propia visión (Cowden, 2016).
Palabras clave
Sharenting; Libertad de expresión; Redes sociales; Medios sociales; Derechos digitales; Derecho al olvido; Niños; Ado-
lescentes; Hijos; Menores; Encuestas.
Abstract
Sharenting –dissemination on social networks of images and comments about children, minors, by their parents–, is
a growing phenomenon (Kopecky et al., 2020; Bessant, 2018). The Covid-19 pandemic has increased the use of social
networks, especially during the months of confinement. Social networks have helped to alleviate the separation, and to
the extent that communication with family and friends has been frequent, they have also contributed to an increase in
sharenting (Saud; Mashud; Ida, 2020). It is still unknown if this phenomenon is specific or if, on the contrary, confine-
ment has contributed to changing social attitudes towards this parental activity (Bessant; Nottingham; Oswald, 2020).
In any case, the need to reflect on the consequences and on the rights that come into play in sharenting has become
evident. The research presented studies sharenting from the right to freedom of expression of parents, and the rights to
private life of children under their guardianship and their digital identity; also from the perspective of the minor’s vision
of this parental activity. A review of the bibliography shows the variety of arguments that have expressed the modalities
of balance between these rights present in sharenting. The research is completed with a survey of children and adoles-
cents between 13 and 18 years old, carried out in March 2020. This is how we respond to the criticism of the studies on
the rights of minors for not including their own vision (Cowden, 2016).
Keywords
Sharenting; Freedom of expression; Digital rights; Social networks; Social media; Right to be forgotten; Children; Teena-
gers; Adolescents; Young; Minors; Surveys.
Financiación
Proyecto RTI2018-101124-B-I00, “De la arquitectura de la escucha a la huella social”, financiado por el Ministerio
de Ciencia, Innovación y Universidades, programa I+D+I Retos de la Sociedad (2018-2021)
Las publicaciones sobre derechos de los niños se critican porque muy raramente presentan la visión desde los meno-
res (Cowden, 2016, p. 11). La revisión de la bibliografía efectuada confirma que son pocos los trabajos realizados en el
área de derecho y política de comunicación que incluyen esta perspectiva. Atendiendo a esta insuficiencia señalada, se
introducen los resultados de una encuesta realizada en España a menores entre 13 y 18 años, con el fin de incluir su
percepción sobre estas cuestiones.
2. Libertad de expresión de los padres, vida privada de los hijos y su identidad digital
Cuando los padres comparten imágenes de sus hijos en las redes sociales, independientemente de su motivación, están
ejercitando su libertad de expresión (Damkjaer, 2018, p. 209; Haley, 2020, p. 1011). El entorno familiar, con sus actividades,
lugares y momentos forman parte de sus deseos, preocupaciones, satisfacciones, en definitiva, de su propia vida y de sus
sentimientos; la actividad social tiene su extensión natural en internet, y para unos padres que comparten socialmente
aspectos de su vida familiar, es lógico que los hijos ocupen un lugar importante en ella (Steinberg, 2017, pp. 841-842).
Tal y como apunta De-Wolf (2020, p. 1060) la privacidad en las redes sociales es, en realidad, una privacidad negociada,
en el sentido de que debe coordinarse con otros derechos; además de contar con la circunstancia de que en internet
los contenidos son permanentes, replicables y exponenciales en su difusión. En el caso del sharenting, esa privacidad
está determinada por sus protagonistas –padres e hijos– y por aquellas acciones que constituyen límites de la acción de
difusión parental (Steinberg, 2018). En particular, las acciones que ocasionen o puedan ocasionar daño a los menores,
bien en su honor, vida privada e imagen, bien en su seguridad –por ejemplo, por la difusión de datos sobre su centro
educativo, dirección de la vivienda, u otros–. Aunque hay otras cuestiones, menos evidentes, pero que también son
relevantes. Las menciona Steinberg, quien pone como ejemplo el caso de su hijo,
“cuando busca su nombre online, una de las primeras cosas que salta es la historia del periódico local donde se
informa de su nacimiento; algo que a él cuando era más pequeño le parecía estupendo. Sin embargo, ahora no le
interesa nada ese artículo, y en cambio, está totalmente centrado en crear su propia identidad personal online”
(Steinberg, 2018).
Pero –se pregunta Steinberg–
“¿Sus propios posts tendrán preferencia en el algoritmo de búsqueda de resultados de Google? ¿O entrará en la
vida adulta con la huella digital que yo creé cuando él era un niño?”.
Y añade,
“¿no deberíamos establecer una vía para que el menor controle la información que hay sobre él online?”
En la misma línea, Ammari et al. (2015) subrayan que a los padres les preocupa la privacidad de los hijos, pero, junto a
esto, cada vez más se debaten sobre la gestión de la identidad digital de los niños, con la inquietud de que son los adultos
quienes están creando la huella digital de los menores bajo su tutela. El informe del Pew Research Center, revela que
básicamente éstas son las dos razones de los padres para decidir no compartir información de sus hijos en redes sociales
(Auxier et al., 2020). Son conscientes de que son ellos quienes comienzan a crear la huella digital de los niños a partir de
las fotos, vídeos e información que comparten en las redes sociales. Se dan cuenta, también, de que el futuro de la iden-
tidad digital de sus hijos estará determinado, en buena parte, por los años previos de posts familiares (Garitaonaindía et
al., 2020, p. 6; Kopecky et al., 2020, p. 5; Verswijvel et al., 2019, p. 5; Blum-Ross; Livingstone, 2017).
Para Steinberg, los padres deberían plantearse también cómo armonizar su libertad de expresión con el derecho del niño
a controlar la información que existe sobre él online (Steinberg, 2018). En Estados Unidos, la Children’s online protection
act (Coppa) establece la barrera de los 13 años (Sección §312.2 Definitions), para que el niño dé consentimiento por sí
mismo para cualquier contenido referente a él, en los servicios de la sociedad de la información, y por lo tanto pueda
ejercitar algún tipo de control sobre su información (Azurmendi, 2018, p. 33); mientras que el Reglamento de protección
de datos europeo (RGPD), cifra entre los 13 y los 16 años (artículo 8) la edad para el consentimiento del menor. Lo cierto
es que los niños menores de 13 años son capaces de expresar su disgusto e incluso su oposición a que sus padres o sus
madres compartan imágenes o comentarios sobre ellos en las redes sociales. Así lo han evidenciado estudios como el de
Garitaonandia et al. (2020). Aunque ¿qué peso debe darse a esta falta de consentimiento?
Damkjaer resuelve la duda aludiendo a que los padres tienen que explorar y negociar los beneficios y los riesgos del sha-
renting en términos de las propias necesidades y derechos frente a los de sus hijos (Damkjaer, 2018, p. 217). Pero esta
propuesta dialéctica no se corresponde con la realidad de una mayoría de casos, en los que no se da esa confrontación en
términos prácticos, al menos así lo muestran muchos de los estudios realizados sobre motivaciones y preocupaciones de
padres que comparten contenidos sobre sus hijos en redes sociales (Kopecky et al., 2020; Steinberg, 2017). Es más, la difu-
sión abusiva de imágenes de un menor, por parte de sus
padres, es frecuente que esté ocasionada por la falta de A los padres les preocupa la privacidad
reflexión y no tanto por una voluntaria intencionalidad de de los hijos, pero junto a esto, cada vez
beneficiar su propia libertad de expresión en contra del
más se debaten sobre la gestión de su
interés de los hijos (Siibak; Traks, 2019, pp. 116-118; Lipu;
Siiback, 2019, p. 65; Steinberg, 2017, pp. 850-851). identidad digital
3. Sharenting abusivo
Son numerosos los padres que hacen sharenting con finalidades que van más allá de la comunicación con familiares y
amigos, y que incluso lo ven como una posibilidad de negocio. Las grandes plataformas de internet de intercambio de ví-
deos como YouTube lo han facilitado, al dar prioridad a este tipo de contenidos familiares, que son también más acordes
con los gustos de los anunciantes (Barredo, 2017). Blum-Ross y Livingstone (2017, pp. 119-120) apuntan a la variedad
de objetivos que se incluyen en el término “monetizar”
un blog, cuenta de red social o canal familiar. Desde el En el sharenting monetizado se han pro-
pago por incluir publicidad, la obtención de patrocinios, ducido problemas que han dado lugar a
recepción de regalos, e incluso poder realizar un giro resoluciones judiciales
profesional personal gracias a la actividad en internet.
Los datos sobre el número de suscriptores que llegan a alcanzar algunos de estos contenidos sobre diferentes cuestiones
relativas a niños y preadolescentes indican la importancia que pueden llegar a tener como negocio. Los canales familia-
res de YouTube son el mejor ejemplo. En ellos los menores son protagonistas o coprotagonistas con sus padres de vídeos
de contenido diverso; en principio no cabe dudar de que se cuenta con su consentimiento, aunque estén siempre bajo
la dirección de alguno de sus padres. Ejemplos exitosos son:
- The ACE family, con casi 18 millones de suscriptores en 2020, con una oferta de 576 vídeos;
- el canal en español Las ratitas pandilleras, con más de 19 millones de suscriptores y 169 vídeos en YouTube, el mismo año.
La extensión de esta modalidad de sharenting en cuanto a contenido y a la duración en el tiempo hace pensar que inter-
ferirá de forma importante en la futura identidad digital de todos los niños y preadolescentes protagonistas de estos de
canales familiares. Cuando, hoy por hoy, aunque consientan e incluso se muestren satisfechos con sus vídeos, no tienen
la capacidad de discernir sobre estas consecuencias.
Ha sido precisamente en esta variable del sharenting monetizado donde se han producido problemas que han dado lu-
gar a resoluciones judiciales. El canal Las ratitas pandilleras fue denunciado por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya
(CAC), el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, y Save the Children (La vanguardia, 2019), quienes solicitaron
la intervención de la Fiscalía de menores, en febrero de 2019, por entender que en algunos de los vídeos protagonizados
por dos niñas se reproducían estereotipos de género.
En Estados Unidos, el canal familiar de YouTube DaddyOFive, tuvo como consecuencia la retirada de la custodia parental
de uno de los menores protagonistas, tal y como describe Bowerman (2019). La razón principal para aplicar esta medida
fue que en muchos de los vídeos se gastaban bromas pesadas a los niños o se les animaba a pelearse.
Aunque el sharenting abusivo no se limita a YouTube. En Italia, los tribunales condenaron a una madre, denunciada por
su hijo de 16 años, a eliminar de Facebook y otras redes sociales todas las imágenes y datos de vida privada de éste (sen-
tencia del Tribunal de Roma, I sez. civile, de 23 de diciembre de 2017). Se consideró que había ocasionado un perjuicio
importante en la vida social del adolescente. El tribunal italiano subrayó en su sentencia la paradoja de que la persona
de confianza a los ojos de la ley para proteger la identidad y la imagen de un menor era quien no la había respetado
(Aulino, 2018).
Son conflictos aislados que tienen el valor de ilustrar el alcance de un sharenting abusivo, que se proyecta más allá de estos
casos. El hábito de muchos padres y madres de compartir todo tipo de fotografías de sus hijos pequeños, casi de forma
compulsiva (Hinojo-Lucena et al., 2020), sin atender a la voluntad de los niños, puede afectar además de manera negativa
a la relación padres-hijos. Puesto que ese comportamiento les transmite la sensación de falta de respeto, de que
“están mercantilizando con su imagen a cambio de likes” (Makarov, 2020).
17 (Unión Europea, 2016). A tenor de este derecho, los Los padres tienen que explorar y negociar
ciudadanos pueden requerir, bien a los buscadores de
los beneficios y los riesgos del sharenting
internet, bien a la fuente primera de la publicación –sea
una cuenta personal de red social o un blog o website– en términos de las propias necesidades y
la eliminación de datos referidos a su niñez, aportados derechos frente a los de sus hijos
en su momento por iniciativa propia o por terceros, tal y
como explican los Considerandos 38 y 65 del Reglamento europeo. Autoras como Haley (2020) y Bessant (2018) dan un
paso más y abogan por que se reconozca un derecho al olvido específico para los menores; de forma que, en cualquier
momento, también en la niñez y adolescencia, puedan eliminar directamente o requerir la eliminación de contenidos
referidos a ellos. En opinión de Haley (2020, p. 1015), el derecho al olvido puede aliviar la tensión entre los derechos de
los padres y los intereses de vida privada de los hijos en el contexto del sharenting, así como equilibrar los intereses en
juego de unos y otros en las redes sociales. Mientras que para Steinberg (2018) el derecho al olvido de los niños podría
ofrecer la solución que tantas familias buscan ante los efectos indeseados del sharenting.
En opinión de Bessant (2018, p. 19) haría falta introducir una mejora en el reconocimiento genérico del derecho al
olvido, para garantizar que una solicitud de un menor de eliminación de contenidos compartidos por sus padres sea
aceptada por Facebook, Instagram, WhatsApp o YouTube.
Planteamientos todos coherentes con el Convenio de derechos del niño, de 1989, de Naciones Unidas, en el que se reco-
noce la progresiva autonomía del menor en el ejercicio de sus derechos (Bantekas; Oette, 2020; Urrea-Monclús et al.,
2018; Stoecklin; Bonvin, 2015).
Bessant (2018, p. 8) considera incluso que reconocer esta prerrogativa del menor significaría que el niño y el adolescente
podrían decidir sobre cuándo y cómo se comparte su propia información (2018, p. 9), en el sentido más clásico del llama-
do derecho a la autodeterminación informativa (Van-der-Hof, 2016, p. 112). Aunque existiría una dificultad para aplicar
esta prerrogativa, ya que cuando los padres comparten vídeos y fotos familiares en redes sociales, no cuentan sólo histo-
rias referidas a sus hijos, sino que relatan sus propias historias como padres; entonces ¿hasta dónde llega la identidad de
los padres y dónde comienza la de los hijos? ¿quién es el dueño de los contenidos compartidos? (Bessant, 2018, p. 10).
5. Percepción del sharenting y del derecho al olvido por parte de los niños y adolescentes
Una vez delimitadas las cuestiones más relevantes del sharenting desde el punto de vista de los derechos en juego, se
perfilan dos hipótesis que se plantean en las publicaciones revisadas:
H.1. Los niños sienten malestar cuando sus padres suben a internet vídeos, fotos o comentarios que les conciernen.
H.2. Los menores tienen el deseo de eliminar fotos, vídeos o comentarios que sus padres han subido a internet
en los que ellos están implicados.
Para obtener evidencias al respecto y contrastar las dos hipótesis se ha realizado una encuesta online dirigida a niños y
adolescentes entre 13 y 18 años de edad.
Siguiendo los estudios de Levy (2017) Verswijvel et al. (2019) y De-Wolf (2020) se han introducido los criterios de edad y
género como factores relevantes para las percepciones sobre el sharenting. Se diferencian los grupos de 13-15 y 16-18 a
partir de las propuestas de los autores mencionados y de las referencias normativas señaladas anteriormente: Children’s
online protection act (Coppa) de Estados Unidos y el Reglamento general de protección de datos (RGPD) de la Unión Eu-
ropea, que sitúan en los 13 y en los 16 años diferente capacidad para el consentimiento válido de los menores. De esta
forma, se establecen las hipótesis:
H1.1 El malestar por el sharenting es diferente en función del género.
H1.2 El malestar por el sharenting es diferente en función de la edad.
H2.1 El deseo de borrar fotos, vídeos o comentarios es diferente en función del género.
H2.2 El deseo de borrar fotos, vídeos o comentarios es diferente en función de la edad.
La muestra es de 652 personas, con porcentajes de 50% de grupos de edad de 13 a 15 años y de 16 a 18 años; con re-
presentación de todas las comunidades autónomas de España, con la excepción de Ceuta y Melilla, de ciudades de dife-
rentes tamaños (menos de 50.000 habitantes, entre 50.000 y 150.000 habitantes, entre 150.000 y 500.000 habitantes y
mayores de 500.000 habitantes). El cuestionario con 25 preguntas sobre el comportamiento de los menores y sus padres
en internet se distribuyó de forma aleatoria utilizando la plataforma Qualtrics a través de los paneles online en España,
en colaboración con Esomar-Qualtrics para el análisis de calidad de los datos.
El pretest se realizó el día 9 de marzo y su lanzamiento definitivo tuvo lugar entre el 14 y el 29 de marzo de 2020, período
que coincidió con las dos primeras semanas del confinamiento domiciliario decretado en España. Ciertamente ha sido
una coincidencia, puesto que las fechas se habían fijado con meses de antelación.
Las 652 respuestas fueron validadas tras un control de calidad de la selección de la muestra, con las respuestas escruta-
das en función de factores temporales y de control de calidad de coherencia. Se añadió un segundo control, atendiendo
no sólo al tiempo medio dedicado a la encuesta –en re- En opinión de Haley (2020, p. 1015) el
lación con otros marcadores de calidad como respuestas
derecho al olvido puede aliviar la ten-
de entrada de texto malo, respuestas contradictorias,
rectificación en preguntas de tipo matricial, duplicación sión entre los derechos de los padres y
de respuesta– sino también al tiempo mínimo debajo del los intereses de vida privada de los hijos
cual no quedaba garantizada la calidad de la respuesta. en el contexto del sharenting
Finalmente se aceptaron 610 respuestas válidas. En el
presente estudio analizamos 5 preguntas directamente relacionadas con el objetivo de la investigación y las analizamos
en función de otras dos preguntas que hacen referencia a variables sociodemográficas (sexo y edad).
Al comenzar el estudio se planteó el dilema ético de obtener datos de niños de 13 años. El Reglamento general de pro-
tección de datos (Unión Europea, 2016) sitúa en esa edad el mínimo para el consentimiento de cesión de datos perso-
nales, mientras que, en España, la Ley orgánica 3/2018, de Protección de datos personales y de garantía de los derechos
digitales (España, 2018), lo sitúa en los 14 años. Obtuvimos la garantía de Qualtrics de que, en los casos de niños de 13
años, se obtendría el consentimiento de los padres o de los tutores legales antes de recoger sus respuestas.
5.1. Los menores se sienten molestos por el sharenting
5.1.1. Reacciones al sharenting de vídeos y fotos
Una de las evidencias mostradas por la encuesta es que los menores se sienten molestos por el sharenting parental. Se
preguntó en la encuesta si alguna vez se habían visto en la situación de que sus padres subieran vídeos y fotos sobre ellos
que no les gustaran. Los resultados se muestran en el gráfico 1.
Como puede observarse hay diferencias en las respuestas por grupos de edad y por género. A las mujeres les ocurre más
este tipo de situaciones, un 66,4% de las mujeres de entre 16 y 18 años y un 68,6 de las de 13 a 15 años dicen haberlo
sufrido, como mínimo, en alguna ocasión. Es relevante el dato de que, dentro del grupo de mujeres de 16, 17 y 18 años
de edad, un 26,1% afirme que se ha sentido molesta muchas veces por este hecho. Una cifra que dobla al de las chicas
de 13, 14 y 15 años en ese valor. A los varones les sucede menos, aunque el porcentaje de chicos de 13, 14 y 15 años
que afirma no haberle gustado que sus padres subieran vídeos o fotos en los que salía alcanza el 57,6% (al 32,1% le ha
pasado alguna vez, al 16,3% pocas veces, y al 9,2% muchas veces). El análisis estadístico de los datos muestra que existen
diferencias significativas tanto en edad (Chi- 2 = 17,202 p <0,001) como en género (Chi-2 = 11,488, p <0,001).
5.1.2. Reacciones al sharenting de
comentarios
El gráfico 2 muestra las respuestas
16, 17 y 18 mujeres 33,6% 27,6% 12,7% 26,1%
de los encuestados sobre el sha-
renting consistente en compartir
comentarios acerca de los hijos. 16, 17 y 18 hombres 50,3% 26,3% 12,3% 11,1%
6. Conclusiones
La bibliografía más reciente sobre el fenómeno del sharenting plantea la realidad de un conflicto entre los derechos a la
libertad de expresión de los padres y los derechos digitales de sus hijos menores de edad (Haley, 2020; De-Wolf, 2020;
Garitaonandia et al., 2020; Damkjaer, 2018; Steinberg, 2018; Ammari et al., 2015), además de una argumentación a
favor de que se reconozca un derecho al olvido a niños y adolescentes como vía para destensar este problema (Haley,
2020; Bessant, 2018; Steinberg, 2018; Van-der-Hof, 2016). Los resultados obtenidos en la encuesta sobre sharenting
y derecho al olvido muestran, en primer lugar, que los menores se sienten molestos ante el sharenting, independien-
temente de cuáles sean los contenidos compartidos por los padres, dato que coincide con el estudio cuantitativo de
Verswijvel et al. (2019, p. 6) y que evidenciaría que existe una tensión entre la libertad de expresión de los padres y los
derechos de los menores.
A la vez hay cierta ambivalencia de sentimientos provocados por los vídeos, imágenes y comentarios difundidos por
los padres, como subrayan los trabajos sobre sharenting de Kopecky et al. (2020), Brosch (2019), Siibak y Traks (2019),
Damkjaer (2018), Blum-Ross y Livingstone (2017).
Otro de los resultados relevantes del estudio es el deseo expresado mayoritariamente de contar con medios para poder
borrar de manera permanente contenidos sobre ellos mismos subidos por sus padres, dato coherente con las propues-
tas de Haley (2020), Bessant (2018), Lievens (2016), y Livingstone y Third (2017) sobre la necesidad de un derecho al
olvido de los menores, que puedan ejercitar por sí mismos.
En cualquier caso, son numerosos los temas que quedan abiertos a futuros estudios de enfoque interdisciplinar, desde
la psicología y la educación a las ciencias sociales, imprescindibles para lograr un compromiso de los agentes educativos,
sociales y políticos. Sólo con su actuación se podrá difundir, entre los padres, un mayor conocimiento de los derechos en
juego en el sharenting; y entre los niños y adolescentes, una alfabetización digital que les haga más conscientes de sus
derechos en el entorno de las redes sociales.
Desde otro enfoque, teniendo en cuenta que es posible que los resultados de la encuesta se hayan visto afectados por
el confinamiento de la Covid-19, sería muy interesante realizar una comparativa de resultados con una encuesta de ca-
rácter semejante, realizada fuera de esta situación; de este modo podría valorarse el impacto del confinamiento en las
percepciones de niños y adolescentes sobre el sharenting.
Nota
1. Informe basado en una encuesta realizada en Estados Unidos, en marzo de 2020, a 3,640 padres con al menos un hijo
menor de 17 años.
Acrónimos
Coppa: Children’s Online Privacy Protection Act
RGPD: Reglamento General de Protección de Datos
CAC: Consell de l’Audiovisual de Catalunya
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