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Filosofía del Renacimiento a la Ilustración

El documento describe el surgimiento del Renacimiento y la Ilustración en Europa. Señala que el Renacimiento trajo una nueva cultura antropocéntrica que abandonó las perspectivas teocéntricas de la Edad Media. También describe las principales figuras y corrientes filosóficas de estos períodos como el humanismo, Nicolás de Cusa, Marsilio Ficino, Giordano Bruno y Galileo, y cómo revolucionaron el pensamiento sobre la naturaleza, Dios y el ser humano.
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Filosofía del Renacimiento a la Ilustración

El documento describe el surgimiento del Renacimiento y la Ilustración en Europa. Señala que el Renacimiento trajo una nueva cultura antropocéntrica que abandonó las perspectivas teocéntricas de la Edad Media. También describe las principales figuras y corrientes filosóficas de estos períodos como el humanismo, Nicolás de Cusa, Marsilio Ficino, Giordano Bruno y Galileo, y cómo revolucionaron el pensamiento sobre la naturaleza, Dios y el ser humano.
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EL RENACIMIENTO E ILUSTRACIÓN

Con el resurgir de la civilización occidental nace una nueva cultura antropocéntrica


que abandonará los planteamientos teocéntricos dominantes en la Edad Media.
Su representación filosófica será el humanismo, primer intento de construcción de
una concepción del mundo centrada en el propio hombre.

Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Expresión del canon estético


renacentista, es un auténtico emblema de una forma de pensamiento que fusiona
ideas filosóficas, matemáticas y alquímicas.

La filosofía renacentista no significó exactamente un retorno a la cultura clásica,


conservada durante toda la Edad Media adaptada al cristianismo, sino más bien
una restitución de la verdadera esencia de los valores helénicos. La figura más
representativa de la transición a los nuevos valores fue Nicolás de Cusa (1401-
1464). Para Cusa, el universo era infinito, si bien procedente del Uno, Dios. Para
él, Dios es el infinito absoluto y el universo es un infinito en sentido privativo, es
decir, carente de límites, pero creado. Considera el conocimiento como una
comparación, el establecimiento de una proporción entre el círculo perfecto y el
círculo real.

Dando un paso adelante, los pensadores humanistas propiamente dichos fueron


pensadores de la escuela aristotélica, de la platónica o intelectuales no adheridos
a ningún sistema. A éstos hay que añadir la filosofía de la naturaleza y los
estudios político-históricos. Los aristotélicos, siguiendo a Averroes, negaban la
inmortalidad del alma individual. Entre ellos destacan Jorge de
Trebisonda, Agustín Nifo, Marco Cinara y Pietro Pomponazzi. Marsilio
Ficino (1433-1499) fue el más importante defensor del neoplatonismo; cristiano
convencido, se enfrentó al aristotelismo y mostraba la realidad como un sistema
armónico en el que el hombre sería el nexo entre el Uno Trascendente y el mundo
sensible.

En cuanto a los intelectuales, se


centraron más en el terreno de la ética,
la psicología y la renovación del
pensamiento religioso. El humanista
más influyente de todos fue Erasmo
de Rotterdam (1467-1536).

En el Renacimiento se produjo
también el auge de la filosofía de la
naturaleza, centrada en la concepción
de la naturaleza como unidad orgánica
y la imagen del hombre como
microcosmos reflejo del macrocosmos
universal. El principal representante de
esta tendencia es Giordano
Bruno (1548-1600). Su doctrina es
una reinterpretación del neoplatonismo
inspirada en Nicolás de Cusa que le
lleva a identificar el Uno con el
universo. La realidad natural y el alma
cósmica o Dios son una misma cosa.

Esta homologación entre naturaleza y Dios le conduce a eliminar la distinción


entre materia y forma, por lo cual la mente divina se encuentra en todas las cosas.
Los seres particulares son la manifestación del Uno. Por último, con Galileo se
produce una revolución cosmológica al arruinar de manera definitiva las
tradicionales concepciones ptolemeicas y aristotélicas que suponían a la tierra
como el centro del universo. Su método fue la aplicación de la matemática al
universo real por medio de la creación de hipótesis a partir de la observación de
los hechos. Pero junto a la verificación experimental debe ir la deducción lógica
necesaria para la creación de teorías. Su teoría heliocéntrica es resultado de la
deducción, pues la teoría
ptolemeica no explica los hechos
observables, y crea una nueva
basada en las leyes matemáticas
confirmadas con pruebas
experimentales.

Es en el Renacimiento cuando la
ciencia proporciona la posibilidad de
explicar los hechos por medios puramente racionales (observación, deducción y
verificación).

EL RACIONALISMO

La Europa del siglo XVII

En este siglo aparecen dos grandes tendencias filosóficas: el racionalismo y


el empirismo. Los principales teóricos del racionalismo fueron Descartes, Spinoza
y Leibniz. René Descartes (31 de marzo de 1596 - 11 de febrero de 1650)
elaboró un sistema basado en presupuestos totalmente propios, sin influjo de las
escuelas anteriores. Éste es un método racional que permite aplicar al campo
entero del conocimiento la exactitud y la claridad de la teoría matemática. Para ello
formula unas reglas del método: no admitir como verdadera ninguna cosa que no
conozca con evidencia que lo es, dividir cada problema en las partes constitutivas
más pequeñas posibles, partir de los objetos más comprensibles para llegar a los
más complejos y efectuar una comprobación completa de todo el proceso. Para
poder establecer un criterio de evidencia empleará la «duda metódica».

Los sentidos pueden engañarnos, pero


hay una existencia clara del sujeto que
duda, así pues, hay una verdad que
resiste a toda duda: pienso luego
existo.

Baruch (Benito) Spinoza (1632-1677)


al igual que Descartes postula como
punto de partida del conocimiento una
idea evidente, pero que para él no
necesita demostración. Esta idea es la
sustancia que se define como causa de
sí misma y que es a la vez Dios y la naturaleza.

Leibniz (1646-1716) pretende ofrecer una explicación intelectual del mundo, pero


manteniendo las nociones cristianas de Dios y creación. Para ello distingue entre
verdades de la razón (de carácter analítico, como las proposiciones geométricas) y
las verdades de hecho, que provienen de la experiencia. En estas últimas se
encontraría la existencia de Dios. Las segundas son en realidad verdades
analíticas, pues si se retrocediera en el tiempo se hallaría su necesidad.

El precursor de la tendencia empírica será Francis Bacon (22 de enero de 1561 -


9 de abril de 1626), al poner especial énfasis en la inducción y el necesario
carácter experimental de la ciencia. La superación de la lógica y la física
aristotélica se producirá por medio del método inductivo, consistente en partir de la
observación y el análisis exhaustivo de los casos particulares para establecer por
medio de la hipótesis una generalización racional comprobable a través de la
observación y la experiencia.

La inducción debe llevarse


a cabo de forma
exhaustiva y debe tener en
cuenta que los prejuicios
pueden llevarnos a
conclusiones engañosas.

Thomas Hobbes (1588-
1679) estableció una
interrelación entre las
concepciones filosóficas y
políticas centradas en su
defensa de la monarquía
autoritaria. Su filosofía es
materialista mecanicista.

Niega la concepción espiritualista de la misma, que para él debe limitarse al


estudio de las propiedades de los cuerpos generados, excluyendo a la teología de
la filosofía. La fuente del conocimiento humano es la sensación y su estudio debe
centrarse en la materia y el movimiento. Los hombres se rigen por las leyes del
movimiento, y el estado natural del hombre es la lucha por la primacía que le
induce a imponer sus derechos sobre los otros. En sociedad, el hombre debe
abandonar esta lucha con el fin de alcanzar un beneficio general por medio de un
contrato social cuya mejor expresión es la monarquía absoluta, no basada en el
derecho divino sino en el cumplimiento estricto de un contrato.

Newton intentó ofrecer una exposición coherente y general del universo, para lo


cual llevó a cabo un sistema de leyes del movimiento y la energía desarrolladas de
acuerdo con un modelo matemático. Su método daba menos importancia a la
hipótesis que Galileo y pretendía presentar una explicación empírica de los hechos
observables.

John Locke (1632-1714) será el primero en exponer ordenadamente el principio


empírico. Considera que, al nacer, la mente es una hoja en blanco que adquiere
sus conocimientos únicamente por la experiencia.
La percepción intelectual se articula por
medio de la sensación y la reflexión
acerca de la sensación. Por ello, el
concepto de sustancia se origina en
función de nuestra incapacidad para
comprender por qué determinadas
cualidades se unen en grupos definidos e
infinito es un concepto creado por nuestra incapacidad de limitar racionalmente el
tiempo y el espacio.

Para John Locke la idea es el objeto inmediato de la percepción, es decir,


conocemos el mundo de forma mediata.

LA ILUSTRACIÓN

En este período de la historia europea, pese a no existir grandes sistemas


filosóficos como en el pasado, surge la mayor parte de la terminología actual
referente a cuestiones éticas, estéticas, sociales y políticas. El concepto de
progreso histórico que lleva consigo la noción implícita de civilización y cultura y el
desarrollo de una idea universal de humanidad por encima de los prejuicios
étnicos y espaciales, forma parte del ideario de la Ilustración. Inglaterra vivirá en
este momento un período de creatividad en el que destacan muchas figuras
como Collins y John Toland, defensores de la libertad humana por encima del
autoritarismo político.

En Francia, la Ilustración se reunió en torno a la Enciclopedia, sistematización del


saber humano. Con la muerte de Luis XIV el librepensamiento adquiere cierto
grado de libertad y surgen figuras como Fontenelle, que defenderá el empleo de
la razón y el método experimental; Voltaire, cuya ideología librepensadora es
opuesta al fanatismo y a la monarquía absoluta y defiende el uso de la
razón; Diderot y D'Lambert, autores de la Enciclopedia, y Jean-Jacques
Rousseau (1712-1788). Sus ideas más revolucionarias fueron su concepción de
la historia y la civilización como corruptoras de la bondad natural del ser humano.
En su Contrato social, Rousseau, expone una teoría democrática del orden social
al considerar que el gobierno ha de ser producto de un contrato social en el cual el
poder debe ser ejercido por los ciudadanos.
Para Jean-Jacques Rousseau las leyes deben permitir la libertad individual y
conservar un orden justo.

En Alemania, la gran figura de la Ilustración es Kant (1724-1804), cuyas doctrinas


se reflejan en sus tres obras fundamentales: La crítica de la razón pura, La crítica
de la razón práctica y la Crítica del juicio. Kant considera que la ciencia se basa
en juicios sintéticos y en principios generales y universales a priori. En la primera
obra intenta desentrañar los principios que rigen y expresan condiciones válidas y
universales de todo conocimiento, mostrando los orígenes de nuestro saber y los
límites objetivos a los que puede llegar el ejercicio objetivo de la razón. En la
segunda obra expondrá sus concepciones estéticas, muy ligadas a las de
Rousseau, en las que afirma la existencia de Dios y de un alma inmortal y elabora
una doctrina metafísica basada en la ley moral. En la Crítica del juicio esta ley
moral se incardina hacia una meta que él denomina finalidad.

Inspirado en la filosofía de Kant, Fichte (1762-1814) es considerado como el


creador del idealismo alemán. Su filosofía pretende conciliar la existencia de la ley
moral de Kant con un subjetivismo que tenga su reflejo en la teoría política. El
también idealista Scheling (1775-1854) interpreta la naturaleza como una vasta
unidad orgánica visible en contraposición con el espíritu humano invisible. La vida
es la síntesis de ambos principios. Más adelante abandonará su interés por la
ciencia y centrará su estudio en la historia y la religión, concebidas por él como
manifestación del Absoluto.

Hegel (1770-1831) elaborará una concepción de la dialéctica que será a la vez un


sistema y un método, partiendo de la total identificación entre pensar y ser. El
proceso dialéctico es uno y similar en todos los órdenes de la realidad y por
consiguiente la exposición filosófica revela en su estructura el propio progreso
dialéctico que describe. El principio que rige este progreso es la contradicción.
La influencia del pensamiento de Hegel fue inmensa. Marx, Engels, Goschel y
Bruno Bauer entre otros, serán herederos de su proceso dialéctico. "La Cátedra
de Hegel" litografía de F. Kugler. 

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