Imperio romano
Imperio romano
Imperium Rōmānum
Imperio
27 a. C.-476/1453
Escudo
Estandarte Imperial
Lema: SPQR
(en latín: «El Senado y el Pueblo Romano») 1
El Imperio romano en el año 117, cuando alcanzó su máxima extensión, bajo el
gobierno de Trajano.
Bajo Imperio romano en el año 394.
Coordenadas 41°54′N 12°30′E
Capital Roma (27 a. C.-286)
Milán (286-402)
Rávena (402-476)
Nicomedia (286-330)
Constantinopla (330-1204, 1261-1453)n. 1
Entidad Imperio
Idioma oficial Latín, griego
• Otros idiomas Véase Lenguas del Imperio romano
Superficie hist.
• 27 a. C.1 2 750 000 km²
• 11713 5 000 000 km²
• 3951 4 400 000 km²
Población hist.
• 14 n. 2 est. 56 800 000 hab.
• 11713 est. 88 000 000 hab.
Religión Politeísmo romano (27 a. C.-270 d. C.)
Monismo solar (270-380)
Cristianismo (380-1453)
Moneda Denario, sestercio, sólido bizantino
Período histórico Edad Antigua y Media
• 16 de enero El Senado proclama a Octavio
de 27 a. C. como Augusto
• 1 de abril Primera división del Imperio
de 286
• 17 de enero División final entre Occidente y Oriente
de 395
• 4 de septiembre Caída de Occidente
de 476
• 29 de mayo Caída de Oriente
de 1453
Forma de gobierno Autocracia
Emperadorn. 3
Augusto
• 27 a. C.-14 d. C.
Constantino XI
• 1449-1453
Cónsuln. 4
Augusto, Agripa
• 27 a. C.
León VI el Sabio
• 886 d. C.
Legislatura Senado romano
Senado bizantino
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El Imperio romano (En latín: Imperium Rōmānum) n. 5n. 6 fue el periodo de
la civilización romana posterior a la República y caracterizado por una forma de
gobierno autocrática. En su apogeo controló un territorio que abarcaba desde
el océano Atlántico al oeste hasta las orillas del mar Caspio y Rojo al este, y
desde el desierto del Sahara al sur hasta las orillas de los ríos Rin y Danubio y
la frontera con Caledonia al norte. Debido a su extensión y duración, las
instituciones y la cultura romana tuvieron una influencia profunda y duradera en
el desarrollo del lenguaje, la religión, la arquitectura, la literatura y las leyes en
el territorio que gobernaba.
Durante los tres siglos anteriores al ascenso de César Augusto, Roma pasó de
ser uno de los tantos Estados de la península itálica a unificar toda la
región y expandirse más allá de sus límites. Durante esta etapa republicana su
principal competidora fue Cartago, cuya expansión por la cuenca sur y oeste
del Mediterráneo occidental rivalizaba con la de Roma. La República se hizo
con el control indiscutible del Mediterráneo en el siglo II a. C., cuando conquistó
Cartago y Grecia.
Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que el Senado fue cada vez
más incapaz de ejercer autoridad fuera de la capital. Asimismo, el
empoderamiento del ejército reveló la importancia que tenía el poseer control
sobre las tropas para obtener réditos políticos. Así fue como surgieron
personajes ambiciosos cuyo objetivo principal era el poder. Este fue el caso
de Julio César, quien no solo amplió los dominios de Roma conquistando
la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado romano.
El sistema político del Imperio surgió tras las guerras civiles que siguieron a la
muerte de Julio César. Tras la guerra civil que lo enfrentó a Pompeyo y al
Senado, César se hizo con el poder absoluto y se nombró dictador vitalicio. En
respuesta varios miembros del Senado orquestaron su asesinato, lo que
supondría el restablecimiento de la República. El precedente no pasó
inadvertido para el sobrino e hijo adoptivo de César, Octavio, quien se convirtió
años más tarde en el primer emperador tras derrotar la alianza entre su antiguo
aliado Marco Antonio y la reina egipcia Cleopatra VII. Octavio mantuvo todas
las formas republicanas de gobierno, pero en la práctica gobernó como
un autócrata. En el año 27 a. C. el Senado le otorgó formalmente el poder
supremo, representado en su nuevo título de Augusto, convirtiéndolo
efectivamente en el primer emperador romano.
Los dos primeros siglos del Imperio vieron un período de estabilidad y
prosperidad sin precedentes conocido como la Pax Romana. Sin embargo, el
sistema construido por Augusto colapsó durante la Crisis del siglo III, un
prolongado periodo de guerras civiles que dio inicio al periodo denominado
como el Dominado, durante el cual el gobierno adquirió un carácter despótico y
más afín a una monarquía absoluta. En el año 286, en un esfuerzo por
estabilizar al Imperio, Diocleciano dividió la administración en un Este griego y
un Oeste latino. Para este punto Roma ya había dejado de ser la capital del
Imperio. El Imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones hasta
que, a la muerte de Teodosio I en el 395, quedó definitivamente dividido en
dos.
Los cristianos ascendieron a posiciones de poder tras el Edicto de
Milán promulgado por Constantino I, el primer emperador en bautizarse como
cristiano, en 313. Tiempo después inició el Período de las grandes
migraciones, el cual precipitó el declive del Imperio romano de Occidente. Con
la caída de Rávena ante Flavio Odoacro y la deposición del usurpador Rómulo
Augústulo en el 476, se señala tradicionalmente el fin de la Edad Antigua y el
comienzo de la Edad Media, aún cuando toma cada vez más relevancia la
consideración de la Antigüedad tardía como una época de transición entre
ambos periodos.
El Imperio romano de Oriente proseguiría casi un milenio en pie como el único
Imperio romano, aunque usualmente se le da el
nombre historiográfico de Imperio bizantino, hasta la caída de
Constantinopla ante los turcos otomanos de Mehmed II en 1453.
El legado de Roma fue inmenso, especialmente en Europa Occidental; tanto es
así que varios fueron los intentos de restauración del Imperio, al menos en su
denominación. Destacan las campañas de reconquista del
emperador Justiniano el Grande en el siglo VI y el establecimiento del Imperio
carolingio por Carlomagno en el año 800, el cual evolucionaría en el Sacro
Imperio Romano Germánico. Sin embargo, ninguno llegó a reunificar todos los
territorios del Mediterráneo como una vez logró la Roma de tiempos clásicos.
Según ciertas periodizaciones, la caída del Imperio occidental y oriental marca
el inicio y fin de la Edad Media.
En el inmenso territorio del Imperio romano se fundaron muchas de las grandes
e importantes ciudades de la actual Europa Occidental, el norte de
África, Anatolia y el Levante. Ejemplos
son París (Lutecia), Estambul (Constantinopla), Viena (Vindobona), Zaragoza (
Caesaraugusta), Mérida (Augusta
Emerita), Milán (Mediolanum), Londres (Londinium), Colchester (Camulodunum
) o Lyon (Lugdunum) entre otros.
Historia[editar]
La expansión romana tiene inicio durante el siglo VI a. C. poco después de la
fundación de la república. Sin embargo, no fue hasta el siglo III a. C. que Roma
comenzó con la anexión de las provincias, es decir, los territorios situados fuera
de la península itálica.8 En ese momento, y cuatro siglos antes de alcanzar su
mayor extensión territorial, Roma y sus dominios ya constituían un «imperio»,
aunque su sistema de gobierno continuó siendo el de una república. 91011 La
República romana no era un estado en el sentido contemporáneo del término,
sino más bien una red de ciudades, en la que cada una contaba con un grado
diferente de autonomía en relación con el Senado romano. Las provincias eran
administradas por cónsules y pretores, que eran elegidos para ejercer un
mandato de un año.12 El poder militar de los cónsules tenía como base la
noción jurídica de imperium o comando militar.13 Ocasionalmente, a los
cónsules triunfantes se les otorgaba el título de imperator, del que proviene el
término «emperador».14
Augusto y la transición de la República al Imperio[editar]
Artículos principales: Augusto y República romana.
Augusto, el primer emperador romano, en la estatua de Prima Porta. El emperador era la máxima
autoridad política y religiosa del Imperio.
Desde finales del siglo II a. C., Roma sufrió una serie de conflictos sociales,
conspiraciones y guerras civiles, al mismo tiempo que consolidaba su influencia
más allá de la península itálica. El siglo I a. C. estuvo marcado por un periodo
de inestabilidad formado por una serie de revueltas tanto militares como
políticas que abrieron camino a la implementación de un régimen imperial.151617
En el año 44 a. C., Julio César fue proclamado dictador perpetuo antes de
ser asesinado.18 Un año después, Octavio, sobrino-nieto e hijo adoptivo de
César, y uno de los generales republicanos más destacados, se convirtió en
uno de los miembros del Segundo Triunvirato —una alianza política junto
a Lépido y Marco Antonio—.19 Después de la batalla de Filipos en 42 a. C., la
relación entre Octavio y Marco Antonio empezó a deteriorarse, lo que condujo a
la disolución del triunvirato y a una guerra entre ambos. Esta finalizó con
la batalla de Accio, en la que Marco Antonio y su amada Cleopatra resultaron
derrotados. El posterior enfrentamiento en Alejandría en 30 a. C. supuso la
anexión del Egipto Ptolemaico por parte de Octavio.18
Principado[editar]
Artículos principales: DinastíaJulio-Claudia, Año de los cuatro emperadores, Dinastía
Flavia, Dinastía Severa y Crisis del Siglo III.
En el 27 a. C, el Senado y el pueblo romano proclamaron a
Octavio princeps (primer ciudadano) y le otorgaron el poder
de imperium proconsular y el título de Augusto. Este evento inició el periodo
conocido como Principado, la primera época del periodo imperial, que duró
entre el 27 a. C. y el 284. El gobierno de Augusto puso fin a un siglo repleto de
guerras civiles y dio inicio a una época de estabilidad social y económica
denominada como la Pax Romana (paz romana), que se promulgó durante los
dos siglos siguientes. Las revueltas en las provincias eran poco frecuentes y
eran cesadas rápidamente.20 Al ser el único gobernante de Roma, Augusto
pudo llevar a cabo una serie de reformas militares, políticas y económicas en
gran escala. El Senado le atribuyó la facultad de nombrar a sus propios
senadores y la autoridad sobre los gobernadores provinciales, creando de
facto el cargo que más tarde sería denominado como emperador.21
Augusto implementó los principios de la sucesión dinástica, por lo que fue
sucedido en la dinastía Julio-Claudia por Tiberio (r. 14-37), Calígula (r. 37-
41), Claudio (r. 41-54) y Nerón (r. 54-68). El suicidio de este último llevó a un
breve periodo de guerra civil conocido como el año de los cuatro emperadores,
que concluyó con la victoria de Vespasiano (r. 69-79) y la fundación de la
efímera dinastía Flavia, recordada por ser la responsable de la construcción
del Coliseo de Roma. Esta fue sucedida por la dinastía Antonina, en la que
figuraron los emperadores Nerva (r. 96-98), Trajano (r. 98-117), Adriano (r. 117-
138), Antonino Pío (r. 138-161) y Marco Aurelio (r. 161-180), los llamados
«cinco buenos emperadores». En el 212, mediante el Edicto de
Caracalla promulgado por el emperador homónimo (r. 211-217), fue concedida
la ciudadanía romana a todos los ciudadanos libres del Imperio. Sin embargo, y
a pesar de este gesto universal, la dinastía Severa estuvo marcada por varias
revueltas y desastres a lo largo de la crisis del siglo III, una época de
invasiones, desestabilidad social, dificultades económicas y peste. En
la periodización, esta crisis es generalmente considerada el momento de la
transición de la Antigüedad clásica a la Antigüedad tardía.22
Dominado[editar]
Artículos principales: Bajo Imperio romano, Imperio romano de Occidente e Imperio
romano de Oriente.
Maqueta de Roma durante el reinado de Constantino (306-337).
División del imperio después de la muerte de Teodosio en 395, superpuesta a las fronteras
modernas. Imperio romano de Occidente Imperio romano de Oriente (bizantino)
Diocleciano (r. 284-305) renunció al cargo de princeps y adoptó el título
de dominus (maestro o señor), lo que marcó la transición
del Principado al Dominado —un estado de monarquía absoluta que se
prolongó desde el 284 hasta la caída del Imperio romano de Occidente en el
476—.23 Diocleciano impidió el colapso del imperio, aunque su reinado estuvo
marcado por la persecución del cristianismo. Durante su mandato, se
estableció una tetrarquía y el imperio se dividió en cuatro regiones, cada una
gobernada por un emperador distinto.24 En el 313, la tetrarquía entró en
colapso y, después de una serie de guerras civiles, Constantino I (r. 306-337)
emergió como único emperador. Este fue el primer emperador en convertirse al
cristianismo y estableció Constantinopla como la capital del Imperio de Oriente.
A lo largo de las dinastías constantiniana y valentiniana, el imperio se dividió en
una mitad occidental y otra oriental y el poder fue compartido entre Roma y
Constantinopla. La sucesión de emperadores cristianos fue brevemente
interrumpida por Juliano (r. 361-363) al intentar restaurar la religión tradicional a
su manera. Teodosio (r. 378-395) fue el último emperador en gobernar el
imperio en su conjunto, murió en el 395, después de que el cristianismo se
declarara religión oficial del imperio.25
Fragmentación y declive[editar]
Artículos principales: Caída
del Imperio romano de Occidente, Período de las grandes
migraciones, Antigüedad tardía e Historia del Imperio bizantino.
A partir del siglo V, el Imperio romano comenzó a fragmentarse a raíz de
las migraciones, que superaban en número a la capacidad del imperio para
asimilar a los migrantes. Aunque el ejército romano pudo repeler a los
invasores, de los cuales el más notable fue Atila el Huno (r. 434-453; que
estaba romanizado), se había asimilado a tantos pueblos de lealtad dudosa
que el Imperio empezó a desmembrarse. La mayor parte de los historiadores
datan la caída del Imperio romano de Occidente en el 476, año en que el
usurpador Rómulo Augústulo (r. 475-476) fue derrocado por Flavio Odoacro (r.
476-493).26 Sin embargo, en lugar de asumir el título de emperador, Odoacro
restituyó a Julio Nepote y juró lealtad a Flavio Zenón, recompensándole el título
de dux Italiae (duque de Italia) y patricio. Durante el siglo siguiente, el imperio
oriental, conocido hoy como Imperio bizantino, perdió paulatinamente el control
de la parte occidental. El Imperio bizantino cesó en 1453 con la muerte
de Constantino XI (r. 1449-1453) y la conquista de Constantinopla por parte
del Imperio otomano.27
Geografía y demografía[editar]
Cronología de la expansión territorial de la República romana (rojo), el Imperio romano (violeta),
el Imperio romano de Occidente (azul) y el Imperio bizantino (verde oliva) hasta 1453. También se
muestran los Estados cruzados (Francocracia) (verde) tras del Sitio de Constantinopla
(1204) durante la cuarta cruzada (Partitio terrarum imperii Romaniae), se consideraron la
continuación del Imperio hasta su reconstrucción después de la Reconquista de Constantinopla en
1261. Varios estados bizantinos independientes continuaron reclamando el trono hasta su final
definitivo en la conquista otomana del Despotado de Morea (1460), el Imperio de Trebisonda (1461)
y el Principado de Teodoro (1475) (ambos en verde).
El Imperio romano fue uno de los más grandes de la historia. Dominó una
extensión territorial continua a lo largo de Europa, África del Norte y Oriente
Próximo,28 desde el Muro de Adriano en la lluviosa Inglaterra hasta las
soleadas costas del río Éufrates en Siria, desde las fértiles planicies de Europa
Central hasta los exuberantes márgenes del valle del Nilo en Egipto.29 La
noción de imperium sine fine (imperio sin fin) manifestaba la ideología romana
de que su imperio no estaba limitado en el espacio y el tiempo. 30 La mayor
parte de la expansión romana se llevó a cabo durante la república, aunque
algunos territorios del norte y centro de Europa no fueron conquistados hasta el
siglo I d. C., periodo que correspondió a la consolidación del poder romano en
las provincias.31 Res gestae, un relato en primera persona del emperador
Augusto que narra su vida y, sobre todo, sus obras, destaca el número de
pueblos de las regiones del imperio.32 La administración imperial
realizaba censos con frecuencia y mantenía registros geográficos
meticulosos.33
El Muro de Adriano en el norte de Inglaterra, dividió al Imperio romano de la constante amenaza de
los bárbaros, es el principal testigo superviviente de la frontera del territorio y la política de
consolidación.34
El imperio alcanzó su mayor extensión territorial durante el reinado
de Trajano (r. 98-117),35 correspondiente a una área de aproximadamente 5
millones de km² y actualmente dividida por cuarenta países.36
Tradicionalmente, se estimó que la población durante este periodo llegó a ser
entre cincuenta y cinco y sesenta millones de habitantes, 29 lo que vendría
siendo entre la sexta y cuarta parte de la población mundial y el mayor número
de habitantes de cualquier unidad política de Occidente hasta mediados del
siglo XIX.3738 Sin embargo, estudios más recientes estimaron que la población
pudo alcanzar entre los setenta y cien millones de habitantes. 39 Cada una de
las tres ciudades más grandes del imperio —Roma, Alejandría y Antioquía—
tenía el doble del tamaño de cualquier ciudad europea hasta principios del
siglo XVII.40 Adriano, sucedor de Trajano, abandonó la política expansionista y
optó por una de consolidación del territorio, así que defendió, fortificó y patrulló
las regiones fronterizas.41
Idioma[editar]
Artículo principal: Lenguas del Imperio romano
Inscripción bilingüe en latín y en púnico en el teatro Leptis Magna situado en la provincia de África.
Si bien el latín es la lengua franca de los negocios y aquella en la que se redactaron los documentos
oficiales del imperio, convivió con una gran diversidad de lenguas locales como el galo, el arameo y
el copto.
Los idiomas de los romanos eran el latín, que Virgilio destacó como fuente de
unidad y tradición romana.42 Aunque el latín fuera el idioma principal en los
tribunales y la administración pública del Imperio Occidental y del ejército de
todo el imperio, no se impuso oficialmente a los pueblos bajo el dominio
romano.43 Al conquistar nuevos territorios, los romanos conservaron las
tradiciones y los idiomas locales e introdujeron gradualmente el latín a través
de la administración pública y los documentos oficiales.44 Esta política contrasta
con la de Alejandro Magno, quien impuso el griego helenístico como idioma
oficial de su imperio.45 Esto hizo que el griego antiguo se convirtiera en
la lengua franca de la mitad oriental del Imperio romano, en todo el
Mediterráneo oriental y Asia Menor.4647 En Occidente, el latín vulgar reemplazó
gradualmente a las lenguas celta e itálica, ambas con las mismas
raíces indoeuropeas, lo que facilitó su adopción.48
Aunque los emperadores julio-claudios alentaron el uso del latín en la
realización de asuntos oficiales en todo el imperio, el griego siguió siendo
el idioma literario entre la élite cultural romana y la mayoría de los gobernantes
lo hablaban con fluidez. Claudio intentó limitar el uso del griego, incluso
revocando la ciudadanía a quienes no sabían latín, aunque en el propio
Senado había embajadores nativos griegos.49 En el Imperio de Oriente, las
leyes y los documentos oficiales se tradujeron regularmente del latín al griego.50
El uso simultáneo de ambos idiomas se puede ver en inscripciones bilingües
compuestas por los dos idiomas.5152 En 212, cuando se otorgó la ciudadanía a
todos los hombres libres del imperio, se esperaba que los ciudadanos que no
sabían latín adquirieran algunas nociones básicas del idioma.53 A principios del
siglo V, Justiniano I se esforzó por promover el latín como lengua de derecho
en Oriente, aunque perdió gradualmente su influencia y existencia como lengua
viva.54
La referencia constante a los intérpretes en la literatura y los documentos
oficiales indica la vulgaridad y prevalencia en el Imperio romano de un gran
número de idiomas locales. Los propios juristas romanos estaban preocupados
por garantizar que las leyes y los juramentos se tradujeran y entendieran
correctamente en los idiomas locales, como el púnico, el galo, el arameo o
incluso el copto, predominante en Egipto, o los idiomas germánicos, influyentes
en las regiones del Rin y el Danubio.55 En algunas regiones, como en
la provincia de África, el púnico se utilizó en monedas e inscripciones en
edificios públicos, algunos bilingües junto al latín. Sin embargo, la hegemonía
de este último entre las élites y como idioma oficial de los documentos escritos
comprometió la continuidad de varios idiomas locales, ya que todas las culturas
dentro del imperio eran predominantemente de tradición oral.56
Ejército romano[editar]
Artículos principales: Ejército romano, Legión romana e Historia de la estructura del
ejército romano.
Recreadores como legionarios de la segunda mitad del siglo I.
El mando supremo del ejército correspondía al Emperador. Fuera de Italia, en
los territorios provinciales, el mando correspondía al gobernador provincial
(pero este a su vez estaba supeditado al Emperador que podía apartarlo
cuando quisiera), pudiendo también asumirlo temporalmente el Emperador. El
número de legiones osciló en toda la época imperial, con un número máximo
cercano a la treintena.
Las clases altas de caballeros y senadores fueron desapareciendo del ejército,
de modo que las legiones debían reclutarse entre los ciudadanos, primero en
Italia y después progresivamente en las provincias donde estaban acantonadas
(destacaron los mauros, los tracios y sobre todo los ilirios), de modo que desde
Adriano el reclutamiento se hizo casi exclusivamente en las provincias donde
servía la legión, y por fin se recurrió a mercenarios extranjeros (sobre todo
germanos). Con la entrada de los proletarios el ejército se profesionalizó, si
bien estos soldados tenían más facilidad para el motín y el saqueo. Los
ascensos se ganaban por méritos, por favores o por dinero. El tiempo de
servicio fue aumentado progresivamente y no eran excepcionales servicios de
treinta o más años, tras lo cual se conseguía un estipendio económico, la
ciudadanía y privilegios como el acceso a algunos cargos municipales.
La legión disponía de arsenales (armamentos) y de talleres de fabricación y
reparación. Los soldados recibían un sueldo, donativos imperiales en ocasión
del acceso al trono, las fiestas o los motines, regalos (stillaturae) y el botín de
guerra. La ración de alimentos diaria fue creciendo y se le proporcionaba trigo,
sal, vino, vinagre, carne fresca y carne salada.
Los campamentos se convirtieron en plazas fuertes. Disponían de murallas y
torreones y se dividían interiormente en cuatro partes marcadas por dos vías
perpendiculares. Contenían sala de baños, sala de reuniones, capillas, oficinas,
cárcel, hospital y almacenes. Los mercaderes, artistas, prostitutas y otros
acudían a sus alrededores y se establecían constituyéndose aglomeraciones
urbanas, y crecían los barrios exteriores para la población civil (canabae) con
casas de baños, anfiteatros y otros edificios públicos. Los terrenos próximos se
utilizaban como pastos para el ganado, que se arrendaban a los agricultores de
la zona.