Sembrar100 – Huerto, Agricultura, Plantas y Flores
Inicio
En este artículo y en esta página aprenderás lo siguiente:
Cómo afecta el clima al cultivo de plantas y flores.
La importancia de la luz y el calor para que lo que siembras crezca correctamente.
El agua y el riego de las diferentes hortalizas, plantas y flores.
Cómo preparar la tierra: su preparación y aireado.
El abonado, el compost y el estiércol.
Asociaciones favorables de los diferentes cultivos, plantas, flores y árboles.
Recomendaremos algunas de las herramientas que más nos han ayudado en
nuestro huerto, en el cuidado de nuestra flores y en el crecimiento de nuestro árboles.
Enfermedades, plagas y parásitos.
Diferentes tipos de huertos que podemos elaborar.
Más de 50 trucos para aplicar en tu huerto
Cómo Hacer tu propio Huerto
Si tu objetivo es cultivar tus propias verduras y hortalizas , estás de suerte. Internet es un
buen punto de partida para recopilar información.
En nuestra web intentamos simplificar los procesos de siembra, para que sean entendibles y
fáciles de aplicar para cualquier persona.
Puedes ver algunos ejemplos aquí de las hortalizas más comunes:
Cómo sembrar tomates.
Cómo sembrar patatas.
Cómo sembrar ajos.
Cómo sembrar cebollas.
Cómo sembrar pimientos.
Cómo sembrar melones.
El huerto familiar ecológico (CULTIVOS)
Bueno, Mariano (Autor)
A continuación vamos a exponer los puntos más importantes que debes tener en cuenta a la
hora de hacer tu propio huerto urbano o casero.
El clima, la luz solar y el calor
El clima es un factor sumamente importante a la hora de diseñar nuestros huertos. Habiendo
viviendo en cualquier zona durante un tiempo podemos hacernos una idea de cómo es el
microclima de ese lugar.
Podemos determinar cuántas horas de luz hay en verano y en invierno. O cómo cambian las
temperaturas cuando cae el sol. Los climas varían mucho dependiendo del lugar donde
estemos y la forma de sembrar, por lo tanto, también.
No es lo mismo sembrar en climas muy cálidos, donde las temperaturas apenas
varían del verano al invierno, que otros climas más extremos con veranos tremendamente
calurosos e inviernos muy fríos.
También deberemos tener en cuenta si por la noche las temperaturas bajan
considerablemente y existe riesgo de helada.
Por otro lado, si los veranos son secos deberás preparar un buen sistema de riego si no
quieres que tus cultivos mueran o crezcan muy poco.
Plantas muy Plantas cómodas en climas Plantas cómodas en climas
Plantas resistentes al frío
resistentes al frío templados cálidos
Ajos Acelgas, apios Albahaca Berenjenas
Berzas, guisantes Brócolis Alcachofas Sandías
Cebollas Canónigos Alubias Melones
Cardos Coles de repollo Borrajas Calabacines
Espárragos Coliflores Tomates Calabazas
Espinacas Escarolas y lechugas Perejil Boniatos
Nabos Rabanitos, césped Judías verdes Pimientos
Puerros Remolacha Col China Pepinos
Fresas Zanahorias Patatas
En cualquier caso, es bueno saber cómo se adaptan las plantas a diferentes lugares y cuáles
son las ideales dependiendo del sitio donde estés.
Por ejemplo:
Hay plantas de interior que se adaptan mucho mejor que otras a lugares cerrados o con poca
luz.
Hay plantas que son muy resistentes al frío, otras que no son tan resistentes pero se llevan
bien. Por otro lado encontramos aquellas que están muy cómodas con los climas templados,
pero odian los extremos.
Finalmente podemos sembrar algunas plantas que se adaptan bien a climas muy cálidos. A
continuación podrás ver una tabla para guiarte y saber lo que debes sembrar dependiendo de
la zona dónde estés. Recuerda que si los inviernos son muy fríos, o los veranos muy
calurosos, deberás de adaptar tu siembra.
Por otro lado tenemos un factor aún más importante si cabe, la luz solar.
No hemos de olvidar que las plantas se alimentan a partir de la luz que reciben, por medio
de la fotosíntesis.
Por lo que si queremos tener un huerto cuyas plantas crezcan con fuerza y den una buena
cosecha, deberemos de elegir una zona que reciba un buen puñado de horas de luz al día.
Si disponemos de una parcela o de un terreno, escogeremos aquellos lugares que no
tienen sombra y que reciben mucha luz a lo largo del día.
Sin embargo, en el caso de que vivamos en zonas cuyos veranos son extremos y con pocas
lluvias, deberemos de cuidar a nuestras plantas dándoles un extra de riego.
Las plantas están cómodas con temperaturas que rondan los 20º y los 25ºC. En el caso de que
la temperatura baje por debajo de 10º, generalmente las plantas pararan su crecimiento.
A temperaturas bajo cero muchas plantas lo pasan realmente mal. Aunque la variedad
importa mucho, habiendo algunas que pueden resistir varios grados bajo cero.
Por otro lado, en el caso de que se superen los 35ºC, tenemos un problema. Ese problema lo
podremos solucionar dotando de una buena cantidad de agua extra a nuestras plantas. En
caso contrario, en poco tiempo las hojas decaerán y la planta se secará.
¿Cómo planificar nuestro huerto urbano o huerto familiar?
Existen muchas metodologías para organizar un huerto.
Además, prácticamente se necesita poco para empezar a cultivar tus propias verduras y
hortalizas. Con un pedacito de tierra en tu terraza ya se pueden comenzar a hacer cosas.
Salvo que sea el caso de que se tenga experiencia agrícola previa, es mejor empezar con algo
pequeño. Nosotros recomendaremos aquí comenzar con un huerto de entre 50 y 150 metros
cuadrados.
Con estos metros es probable que sea suficiente para sacar ricas y frescas verduras para la
familia durante el año.
Además, con una buena planificación y un buen suministro de herramientas, sólo requerirá un
poco de tiempo de mantenimiento a lo largo de la semana. Por ejemplo, instala el riego por
goteo, con un temporizador, es sumamente cómodo y a la vez eficiente.
Es muy importante determinar el consumo real de la familia y de sus miembros, así cómo de
cuánto tiempo puede abastar a la familia una determinada verdura.
Por ejemplo, una col grande puede durar para una familia de 4-5 miembros una semana. Por
lo que no es conveniente sembrar 30 coles a la vez.
Será mas interesante sembrar las coles a lo largo del año. En concreto pueden ser unas 40 o
50.
¿Qué es lo más fácil de sembrar en tu huerto? Cómo empezamos
Nuestra recomendación es empezar con los cultivos más sencillos. Como por
ejemplo lechugas, rabanitos, cebollas, judías, coles…
Estos cultivos son ideales si lo que te interesa es empezar a sembrar un huerto escolar, donde
los niños se puedan beneficiar de hacer crecer las verduras y hortalizas.
Si somos capaces de elegir la variedad correcta al clima donde nos encontramos, y nos
hacemos con una buena planificación y buen riego, no deberías tener muchos problemas.
Aunque como todo, se trata de practicar y de equivocarse.
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¿Qué es un huerto urbano?
El huerto orgánico es una forma natural y económica de producir alimentos sanos todo el
año. Consiste en destinar un espacio dentro de nuestro hogar para cultivar hortalizas,
frutales, flores y todo tipo de hierbas.
Lo mejor de todo es que no requiere de un espacio definido, sino que se puede adaptar a una
gran variedad de condiciones.
Así, puede haber huertos urbanos:
En jardín.
En terrazas o azoteas (flores colgantes).
En balcones.
En el campo.
Verticales.
Etcétera.
Ahora bien, entre las principales características que determinan un huerto urbano, que
además sea ecológico, encontramos que:
1. Es natural. Porque imita los procesos de la naturaleza.
2. Es económico. Porque nos ahorra costos producir por nuestra propia cuenta nuestros
alimentos.
3. Es saludable. Porque producimos nuestros alimentos sin utilizar productos químicos.
¿Por qué ecológico?
Porque la agricultura ecológica no contamina el suelo y los productos que cultivemos de esta
manera serán de mayor calidad, con un mejor sabor y un mayor número de nutrientes.
Además, la agricultura ecológica, al evitar el uso de químicos, es más respetuosa con el
entorno y reduce la sobreexplotación de los recursos naturales.
¿Qué es la agricultura ecológica?
Es un sistema de cultivo basado en la utilización óptima de los recursos naturales.
La agricultura ecológica está vinculada a formas de producción tradicionales, pero no por ello
es anticuada. Por el contrario, un huerto orgánico puede hacer uso de las técnicas y sistemas
de cultivo más modernas.
Su principal característica es que no utiliza productos químicos, como abonos artificiales o
pesticidas.
Además, se llevan a cabo técnicas ecológicas como la asociación y rotación de cultivos, el uso
de compost y otros abonos naturales.
Beneficios
Entre los principales beneficios encontramos:
Productos más saludables.
Sin pesticidas ni aditivos sintéticos.
Alta calidad y muy buen sabor.
Respetuosos con la naturaleza.
Respetan el medio ambiente.
Con la fertilización ecológica se frena la desertificación.
Fomenta la biodiversidad.
No contamina los mantos acuíferos.
Mantiene los hábitats de los animales silvestres.
¿Cuáles son las principales ventajas de tener un huerto ecológico en casa?
Entre las principales ventajas encontramos las siguientes:
Proveer a la familia productos que satisfacen sus necesidades
Nuestro huerto nos proporcionará alimentos suficientes y de gran variedad durante
todo el año o, al menos, por varios meses.
Dieta saludable
Mejora o mantiene el estado nutritivo de toda la familia.
Productos de alta calidad, higiénicos y libres de contaminantes.
Con la modalidad ecológica, se realiza un producción segura y sana de alimentos.
Costo menor que el precio del mercado y mayores ingresos.
A mediano plazo, mejora los ingresos, con el ahorro de costes.
A largo plazo, puede brindarnos cierta remuneración con la posible comercialización
de los productos que cosechemos en nuestro huerto.
Aporte a la conservación ecológica de la comunidad.
Fomenta la diversidad de cultivos de hortalizas, árboles frutales, leguminosas y la cría
de animales.
Excelente como terapia o pasatiempo individual, en pareja, familiar o comunitario.
Si se hace del huerto un proyecto conjunto, será una alternativa ideal para
fortalecer la integración familiar o comunitaria.
Toque armonioso y decorativo al hogar.
Los huertos urbanos pueden embellecer cualquier espacio y nos acercan a la
naturaleza.
Los huertos caseros o urbanos detienen el crecimiento de la deforestación.
¿Qué se necesita para tener un huerto en casa?
Lo mejor del huerto urbano es que sólo requieres cuatro cosas esenciales:
Un plan de cultivo.
Terreno disponible.
Semillas, planteles o plántulas.
Herramientas.
Plan de cultivo.
Para poder determinar bien tu cultivo, primero debes responderte las siguientes preguntas:
¿Cuáles son las frutas u hortalizas que crecen mejor en tu región?
¿Cuáles son las frutas u hortalizas que me gustaría cultivar?
¿Cuál es la época de siembra y cosecha de cada hortaliza o frutal?
¿Cuánto quiero producir de cada hortaliza o frutal?
Las respuestas a estas simples preguntas determinarán en gran medida el tipo de cultivo que
deberás escoger.
Recuerda que cada cultivo es diferente y tiene sus particularidades, las cuales deberás acatar
si quieres tener una cosecha exitosa.
Terreno disponible
Por obvio que parezca, el terreno ideal para el huerto es el que uno tiene disponible. Puedes
hacer uso de diferentes técnicas para adaptarlo a tus necesidades.
Puedes sembrar:
Directamente en suelo.
En contenedores hidropónicos.
En cajoneras.
Cualquier espacio se puede adaptar para sembrar. Sólo requieres de un poco de ingenio.
Además, es importante que tu terreno cumpla con las características básicas necesarias,
dependiendo del tipo de cultivo que quieres realizar. Condiciones de luz, espacio,
temperatura, acidez, tipo de sustrato son importantes para que un cultivo sea exitoso.
¿Cómo debes preparar tu huerto urbano?
Elige un espacio bien ventilado, con luz de sol directa.
Asegúrate de tener una profundidad de tierra suficiente para que tus plantas
desarrollen raíces.
Elige un buen sustrato. Esto es indispensable para garantizar el éxito de tu huerto.
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retención...
Tipos de suelo
Porque no todos los suelos son iguales, es importante que aprendas a reconocer los diferentes
tipos y texturas que hay.
El suelo está formado por partículas de diferentes tamaños y su textura es determinada por
las diferentes proporciones de sus fases o capas que lo constituyen.
Según el tipo de suelo se podrán plantar ciertos cultivos y otros no. Hay suelos que son más
vulnerables a la sequía, mientras que hay otros que retienen el agua. Antes de sembrar,
deberás asegurar que la composición de tu sustrato es adecuada.
Suelos arenosos
Son ligeros y con buen drenaje, por lo que filtran el agua con mucha facilidad. Contienen poco
material orgánico, así que no son muy fértiles. Si quieres sembrar en ellos, deberás agregar
materia orgánica y mezclar el sustrato con un agente humectante para mantenerlo fresco.
Además retiene mejor la temperatura, así que en cuento llega la primavera resulta más
cálido que otros sustratos.
Puedes sembrar zanahorias, apio, brócoli, coliflor, lechuga, rábano, papa, pepino, aguacate,
pino, eucalipto, cipreses, salvia, romero, lavanda.
Suelos arcillosos
Están formados por granos finos de color amarillento o rojizo, lo que los hace pesados.
Por lo mismo, casi no filtran el agua y son propensos a encharcarse.
Es pegajoso y de textura plástica cuando se encuentra húmedo; esto hace que las raíces no
tengan una adecuada aireación y por lo tanto se pueden pudrir.
Posee muchos nutrientes y materia orgánica.
Para dejarlo trabajable, puedes aportar arena, estiércol, humus o materia orgánica,
mezclando bien para que quede homogéneo.
Además asegúrate de trabajar con el filtrado del agua.
Si quieres sembrar hortalizas, es importante que mezcles los primeros 20 cm con mezcla
de humus de lombriz y compost, ya que como no tienen raíces muy profundas, extraen
fácilmente los nutrientes.
Puedes manzano/»>sembrar manzano, peral, cerezo, nogal, laurel, menta, calabaza, melón,
sandía, cebolla, acelga, girasol, espinaca, perejil, rosal, bambú, dalias. hierbabuena.
Suelos limosos
Son estériles y pedregosos. Se componen de partículas muy pequeñas y suaves al tacto. Este
tipo de suelos se suele dar en el lecho de los ríos.
Retienen el agua y los nutrientes, pero filtran bastante bien el agua. Además, la materia
orgánica se descompone rápidamente en este tipo de suelo. Por lo mismo, son suelos muy
fértiles, con un buen grado de humedad y nutrientes.
Más fácil de cultivar que suelos arenosos o los de arcilla.
Puedes arroz sembrar arroz, lechuga, orégano, alcachofa, coles, sauces, fresnos, encinos.
Suelos calizos
Tienen una gran cantidad de sales calcáreas. Suelen ser de color pálido, seco y árido. Es un tipo
de suelo muy duro, complicado para la agricultura, ya que no retiene los nutrientes de forma
adecuada.
Si quieres plantar en un suelo muy calizo, debes preparar bien el suelo
incorporando abono compuesto orgánico maduro o turba, de manera que logres que el suelo
quede más esponjoso y suelto.
Puedes sembrar almendro, higuera, laureles, hierbas aromáticas.
Suelos francos
Es el suelo que prefieren la mayoría de las plantas, ya que reúne las proporciones óptimas de
los otros tipos de suelo. Por lo mismo es de alta productividad agrícola. Dependiendo de la
proporción de elementos en su composición pueden ser franco arcillosos, franco arenosos,
etcétera.
Su textura es relativamente suelta, propiciada por la arena que contiene. Es de color oscuro y
fértil. Al mojarse adquiere una textura ligeramente pegajosa, como la arcilla. Tiene un buen
drenaje.
Puedes sembrar albahaca, cilantro, cebolla, perejil, tomates, fresas, pimientos, betabel,
zanahorias.
Suelos pedregosos
Como su nombre indica, están repletos de rocas y piedras de todos los tamaños. Al no tener
porosidad suficiente ni permeabilidad no retiene bien el agua. Por ello, no es apto para la
agricultura.
Puedes sembrar en ellos cactus, suculentas, orquídeas.
Si quieres sembrar hortalizas deberás aportar tierra nueva y una buena cantidad de abonos.
, zanahorias, nabos, etcétera. pues tienden a deformarse.
También se debe evitar la siembra de hortalizas provenientes de semillas muy
pequeñas, como la lechuga, el apio, la albahaca— porque no germinan bien debido a los
grandes intersticios entre las piedras, los cuales no facilitan que la semilla enraíce bien y se
marchite.
Para evitar esto se recomienda utilizar plántulas de 3 o 4 semanas de vida —que posean, al
menos 4 hojas—.
Suelos de turba
Es un excelente sustrato para el cultivo.
El suelo de turba es de color oscuro marrón o negro. Posee una textura suave y porosa, así
como un alto contenido de agua y nutrientes. Los suelos de turba suelen saturarse de agua,
pero con un buen drenaje resultan excelentes para el cultivo.
Una de las características valiosas de los suelos de turba es su capacidad para retener agua en
los meses secos y su capacidad para proteger las raíces de la bajas temperaturas en épocas de
invierno.
Además, los suelos de turba contienen un pH ácido que ayuda a regular la química del suelo y
funciona muy bien para controlar la proliferación de plagas en el suelo.
Son perfectos para todo tipo de semilleros.
En resumen, el sustrato ideal debe ser poroso para que las raíces puedan penetrar y
desarrollarse. Para mejorar la porosidad y aligerar los sustratos se pueden usar materiales con
poros en las propias partículas: corteza de pino, perlita e incluso poli estireno.
¿Qué es el pH del suelo?
pH: la mayoría de las hortalizas se desarrollan en torno a un pH neutro y valores algo más
bajos —entre 6.0 y 7.0—. Es importante que te asegures de las condiciones de acidez que
requiere tu cultivo antes de comenzar a sembrar.
Con nutrientes indispensables: es decir, nitrógeno, fósforo y potasio. Los sustratos deben
tener un contenido adecuado de cada uno de ellos y también de otros elementos secundarios
como el calcio, el magnesio y el azufre.
Cómo mejorar el drenaje
Contar con un sustrato que drene fácilmente es muy importante, por lo que una de las
primeras cosas que debes hacer es evaluar si el terreno donde piensas sembrar tiende a
encharcarse.
De ser así, lo más recomendable es que te encargues de este problema cuanto antes, ya
que esto te evitará mayores complicaciones en el futuro.
Un terreno con problemas de drenaje ocasionará que tu huerto sea propenso a las
enfermedades o que simplemente tus plantas no se desarrollen bien.
Para mejorar el drenaje
Puedes intentar nivelar el suelo, agregando tierra vegetal en aquellas zonas donde el agua
tiende a formar charcos.
Cava un agujero de medio metro de profundidad para ver si el suelo es compactado y duro. Si
es así, mezcla composta en el lecho de tu suelo para mejorar el drenaje.
Puedes crear pendientes para que el agua escurra hacia un lado e instalar canaletas para que
sea más fácil recoger el agua.
Otra técnica eficaz para favorecer el drenaje es crear montículos de tierra y sembrar sobre
ellos, así se acumulará menos agua al pie de tus plantas.
En el momento de plantar, aporta una buena cantidad de mantillo, composta, turba
o estiércol para esponjar el suelo y airearlo. Si además le echas arena de río y lo mezclas bien
con la tierra el resultado será favorable.
En casos extremos, lo mejor será que instales una red de tuberías de drenaje.
Si siembras en macetas, contenedores o almácigos, asegúrate de hacer agujeros en la parte
de debajo de la estructura para facilitar el drenaje. También puedes colocar piedras en la
parte inferior del almácigo para promover un mejor drenaje.
Siempre procura mantener un esquema de riego adecuado, para evitar saturar de agua a tus
plantas. En la mayor parte de los casos implementar un sistema de riego por goteo puede
resultar muy eficaz.
Cómo Crear tu propia Huerta un Metro Cuadrado
Este método te puede ser de mucha ayuda si cuentas con poco espacio. En ella podrás
cultivar plantas pequeñas, así como plantas de mayor tamaño, y también plantas que crecen
de forma vertical.
1. Traza en el suelo un cuadro de un metro por un metro.
2. Divídelo en 16 partes. (16 cuadrados de 25 x 25) Estos serán tus «espacios de
siembra».
3. Siembra una planta en cada espacio.
4. Coloca las plantas más grandes en los espacios más cercanos a la luz del sol.
5. En los cuadros restantes siembra plantas más pequeñas.
6. Para colgar tus plantas de enredadera, puedes construir un bastidor de 1 metro de
altura, con forma de portería de fútbol.
7. La estructura podrás hacerla con tubos de PVC, alambre o cualquier otro material.
8. Coloca el bastidor abarcando una de las hileras laterales del cuadrado, es decir,
abarcando cuatro espacios de siembra.
9. La huerta de un metro cuadrado es ideal para espacios reducidos. Es suficiente para el
abastecer a una persona diariamente por un mes.
10. La distribución optimizada del espacio permite alcanzar toda la huerta para sembrar,
regar y cosechar, sin necesidad de caminar encima de tus verduras.
11. La rotación de cultivos es automática, ya que se pueden cultivos con diferentes ciclos
de cosecha.
12. Facilita el cultivo por proximidad, que consiste en plantar considerando el ciclo de
vida de las plantas en el huerto o los nutrientes que consuma, de forma que se
complementen los diferentes cultivos. Esto permite aprovechar al máximo los
recursos y conseguir mejores resultados. Recomendaciones para optimizar el espacio
en contenedores
Por otro lado, si siembras en cajoneras o contenedores, tal vez te resulten útiles las siguientes
recomendaciones:
Tamaño del contenedor: 19 litros con 25 cm de profundidad
Jitomate: 1 planta por contenedor
Col: 1 planta por contenedor
Papa: 1 planta por contenedor
Brócoli: 1 planta por contenedor
Melón: 1 planta por contenedor
Calabacín: 1 planta por contenedor
Berenjena: 1 planta por contenedor
Jitomate cherry: 2 plantas por contenedor
Pepino: 2 plantas por contenedor
Tamaño del contenedor: 15 litros con 15 cm de profundidad
Pimiento: 1 planta por contenedor
Habichuelas: 3 plantas por contenedor
Acelga: 3 plantas por contenedor
Ajo: 8 plantas por contenedor
Tamaño del contenedor: 5 litros con 12 cm de profundidad
Fresas: 1 planta por contenedor
Aromáticas: 1 planta por contenedor
Espinaca: 3 plantas por contenedor
Arúgula: 3 plantas por contenedor
Cebolla: 5 plantas por contenedor
Tamaño del contenedor: 1 litro con 12 cm de profundidad
Betabel: 1 planta por contenedor
Zanahoria: 3 plantas por contenedor
Lechuga: 3 plantas por contenedor
Rábano: 6 plantas por contenedor
Cultivos hidropónicos
Ahora que si lo prefieres, puedes realizar un huerto hidropónico. Este se caracteriza porque
no requiere suelo para crecer, simplemente agua.
Entre sus principales beneficios encontramos:
No necesitas de terreno para la siembra.
Usa 95% menos agua que los métodos tradicionales.
Es menos propenso a las enfermedades y a los parásitos.
No requiere pesticidas.
Excelente para espacios pequeños.
Los cultivos hidropónicos más recomendables: Lechugas, cucurbitáceas pequeñas, hierbas de
olor, fresas, solanáceas.
Decálogo del huerto urbano
Sea cual sea el método de cultivo que hayas elegido, toma en cuenta los siguientes puntos:
1. Planifica qué, dónde y cuándo plantar. Esto te permitirá cosechar durante más tiempo
y en mayores cantidades.
2. Usa siempre semillas, plantones y plantas de calidad, y de origen conocido.
3. Aporta al suelo abundante materia orgánica para que tu huerto sea saludable y
productivo.
4. Mantén el suelo cubierto, ya sea con cultivos asociados o mantillo.
5. Entierra las semillas a una profundidad máxima equivalente a 2.5 veces su tamaño.
6. En la medida de lo posible, riega la tierra, no las plantas.
7. Aumenta la biodiversidad a través de la combinación de hortalizas, aromáticas,
frutales y florales, ya que esto mejora la sanidad y producción de las plantas.
8. Alterna especies de distintos grupos y familias: la rotación es clave para la sanidad de
los cultivos.
9. Observa frecuentemente los cultivos y mantente atento a cualquier cambio para
reducir problemas durante el crecimiento.
10. Selecciona las mejores plantas para la producción de semillas y no uses material de
descarte.
El abono
Para asegurarnos de que nuestro sustrato contiene la cantidad necesaria de nutrientes, cada
cierto tiempo resulta necesario fertilizar.
Lo ideal para nuestro huerto será añadir fertilizantes orgánicos, como compost, humus de
lombriz, abonos verdes, estiércol, etcétera. Al agregar la materia orgánica al suelo, este se
encarga de descomponerla y extraer los nutrientes indispensables de los que se alimentarán
nuestras plantas.
Además de la liberación de nutrientes, el abono orgánico tiene otras ventajas como el
mantenimiento natural del sustrato y de sus microorganismos benéficos.
Por supuesto, también contribuye al reciclaje de residuos.
Entre las alternativas orgánicas más populares encontramos:
Estiércol.
Piel de plátano.
Cáscaras de huevo.
Posos de café.
Recortes de césped.
Algas frescas.
Humus de lombriz.
Cómo abonar correctamente
El abonado consiste en tres fases distintas:
1. Fase inicial: cuando se prepara el suelo antes de comenzar a sembrar.
2. Fase intermedia: de mantenimiento, para dar apoyo a las plantas que requieren más
nutrientes.
3. Abonado extra: para agregar nutrientes a las plantas más exigentes.
Ten en cuenta que en los huertos de verano, hortalizas como los tomates, los pimientos, las
berenjenas, los calabacines, las calabazas, los melones y las sandías consumen muchos
nutrientes.
Otro factor que determina el consumo de nutrientes es la cantidad de fruto o producto que
da cada hortaliza. Aquellas que dan muchos consumen más nutrientes que aquellas que sólo
dan uno, por ejemplo.
Abonado inicial
Cuando prepares el suelo, mucho antes de comenzar a sembrar, agrega una dosis generosa
de abono para sustituir los nutrientes que los cultivos anteriores hayan consumido.
Utiliza compost, materia orgánica como el estiércol o humus de lombriz.
Remueve la capa superior del sustrato y mezcla de forma que la tierra quede suelta, no
compactada.
Finalmente deja una capa ligera sobre la capa superficial de la tierra. Al iniciar el cultivo, las
raíces de las plantas comenzarán a crecer en esa zona, y cuando lleguen más abajo, el propio
abono habrá empezado a filtrarse hacia la parte más baja.
Abonado intermedio
Este ocurre sólo cuando las hortalizas requieren de un abonado periódico durante su
desarrollo.
En ocasiones, cuando trasplantamos, un abonado intermedio puede ser de gran ayuda para
que la planta se afiance en su nuevo terreno.
De igual forma, el abonado intermedio resulta indispensable en aquellos cultivos de
maceta. Recuerda que, cada vez que riegas, una gran cantidad de nutrientes se va con el agua
que se desecha por el sistema de drenaje.
De ahí que resulte necesario abonar cada cierto tiempo para que el sustrato recupere los
nutrientes necesarios.
Podemos utilizar el mismo abono que al principio: humus, materia orgánica casera como
el compost o estiércol. Bastará con colocarlo en la superficie y remover ligeramente para que
se vaya incorporando con el agua de riego.
Abonado extra
Algunas plantas requieren de un aporte extra de nutrientes. La cantidad, periodicidad y
composición del abono dependerán de las necesidades específicas de cada planta.
Recuerda que una planta bien alimentada siempre será más resistente a las plagas y
enfermedades.
Requerimientos de nutrientes
A continuación una lista de las hortalizas con base en su requerimiento de nutrientes.
Hortalizas exigentes
Requieren de un buen abonado inicial y varios intermedios.
Una vez que finaliza su ciclo productivo, el suelo queda pobre y con escasos nutrientes, por lo
que será conveniente abonarlo bien y rotar el cultivo con hortalizas menos exigentes cada
varios años.
Algunas hortalizas exigentes son: coles, brócoli, coles de Bruselas, repollo, coliflor, berenjenas,
tomates, puerro, apio, remolacha, calabaza, maíz, melón, sandía, alcachofa, girasol, patata y
batata.
Hortalizas semi exigentes
Requieren de un buen abonado inicial y quizás uno intermedio para su adecuado desarrollo.
Pueden mantenerse varios años en el mismo suelo.
Algunas hortalizas de este tipo son: acelga, lechuga, zanahoria, espinaca, cebolla, nabo, fresa,
pepino, pimiento, perejil y menta.
Hortalizas poco exigentes
Requieren de pocos nutrientes, por lo que pueden cultivarse sobre una gran variedad de
suelos, incluso si antes se han cultivado en ellos plantas exigentes o semi exigentes.
Al final de su ciclo productivo, el suelo sigue manteniendo nutrientes.
Las hortalizas poco exigentes son: ajo, rábano, hinojo, calabacín y manzanilla.
Hortalizas enriquecedoras
En esta clasificación se incluyen las leguminosas, pues aportan nitrógeno al suelo. Además,
son poco exigentes.
Se recomienda cultivar leguminosas durante varios años consecutivos en suelos
donde previamente se hayan cultivado hortalizas exigentes o semi-exigentes.
Las hortalizas enriquecedoras del suelo son: guisantes, habas, judías, lentejas.
Humus de lombriz
El humus es la sustancia que resulta de la descomposición de restos orgánicos, por la acción
de organismos y microorganismos como hongos y bacterias.
Tiene un característico color negro o marrón oscuro, debido a su alta concentración de
carbono orgánico y se encuentra principalmente en las partes altas de los suelos con actividad
orgánica.
En términos generales, el humus es lo que queda al finalizar todo el proceso de
descomposición del compost maduro.
Para entonces, todos los químicos útiles ya han sido extraídos de la materia orgánica.
Por tanto, podemos decir que aunque en una composta madura hay cierto porcentaje de
humus, el humus al 100% sólo aparece cuando toda la materia orgánica del compost ha sido
descompuesto por completo.
Esto, por supuesto, puede ocurrir en un periodo de varios años.
El humus de lombriz, específicamente, es el resultado de la transformación que hacen las
lombrices al descomponer el compost maduro.
Se trata de uno de los mejores abonos orgánicos que existen, ya que es muy rico en
nutrientes. Además, carece de malos olores y humedad excesiva.
Además, es altamente efectivo para fertilizar la tierra, durante todo el proceso de cultivo.
Para saber más: Todo sobre el Humus de Lombriz
Cómo abonar con humus de lombriz
A continuación las dosis sugeridas de humus de lombriz para cada plantación:
Árboles frutales adultos: apróx. 4kg por árbol.
Árboles frutales en desarrollo:apróx. 2kg por árbol.
Otros árboles: apróx. 2kg por árbol.
Arbustos pequeños: apróx. 1kg por árbol.
Césped: aprox. 1.5kg por cada metro cuadrado; mantenimiento (2 veces por año): 200
a 400gr cada una.
Cultivos en general: apróx. 1 a 2kg por cada metro cuadrado (dependiendo de la
exigencia de cada hortaliza).
Cultivos en almácigos: apróx. 1kg por contenedor.
Flores y ornamentales: apróx. 500 gr por cada metro cuadrado.
Bolsas de trasplante: 1/3 del volumen total de sustrato.
Estas cantidades varían dependiendo de los factores específicos de cada huerto y la riqueza
del sustrato.
Árboles y arbustos en general
Incorporar el humus de lombriz en el fondo del agujero, previo al trasplante.
En árboles o arbustos ya establecidos, se recomienda retirar una capa de tierra de
aproximadamente 10 cm alrededor del árbol —lo que sería el área radicular superficial del
árbol—.
Posteriormente humedece la tierra sin producir charcos y agrega la dosis de
humus. Finalmente cubre con la tierra antes extraída.
Se recomienda hacerlo, al menos, una vez al año, de preferencia durante el período de mayor
actividad vegetativa.
Césped
Antes de sembrar o colocar el césped, humedece el área y esparce 1kg de humus por cada
metro cuadrado.
Luego procede a la siembra, cubriendo las semillas con una delgada capa de
humus, equivalente a 500gr por cada metro cuadrado.
Al finalizar humedece el área, en forma de llovizna muy fina.
Si el césped ya está establecido, repica el césped con una horquilla, luego riega y esparce entre
200 y 400 gr de humus por cada metro cuadrado.
Cultivos en general
Al momento de preparar el suelo, previo a una siembra, incorpora el humus de lombriz a la
tierra.
En cultivos ya establecidos o de larga permanencia, incorpora el humus de lombriz en la base
de tus plantas, según la cantidad indicada.
Compost
El compost o composta sirve fundamentalmente como abono. Pero además de adicionar
nutrientes, la composta ayuda regular la acidez y la temperatura, y a mantener la humedad.
En sentido estricto, los términos compost y humus no son sinónimos ni pueden usarse de
forma similar.
Compost es la tierra negra creada a partir de la descomposición de materia orgánica, y puede
ser elaborado con restos de comida o desechos de jardín.
El compost maduro se usa como abono o sustrato cuando adquiere una apariencia de color
oscura y terrosa, y se distingue porque casi todos los materiales se han descompuesto.
Para elaborarlo se colocan los residuos orgánicos en un silo, el cual le brinda al material
un entorno propicio para su correcta descomposición.
De esta manera, el silo no sólo mantiene a los agentes que intervienen en la descomposición
de los deshechos, sino también a otros que se alimentan de ellos.
Cuáles son las condiciones óptimas para elaborar un buen compost
Humedad adecuada
Debes procurar que haya materia húmeda en tu compost.
También deberás regarlo si queda seco. El abono debe tener un aspecto húmedo, pero sin
gotear.
Si padeces de un exceso de humedad residuos, agrega aserrín para neutralizar.
Aire
Es necesario ventilar el abono ocasionalmente, para evitar que las capas inferiores se pudran.
Así conseguimos un material más homogéneo y aceleramos, a su vez, el proceso de
fermentación.
Para mejorar la aireación procura agregar residuos voluminosos y de formas irregulares que
permiten que haya huecos en el material y facilitan la circulación del aire. Las cortezas y ramas
son excelentes ejemplos.
Si tu compost está en un silo o en recipientes, procura que cuenten con agujeros para
permitir la buena ventilación del material.
Temperatura
Entre mayor sea la temperatura en las partes interiores del material, será mejor. Ubicar tu
compost bajo la luz del sol contribuirá a acelerar el proceso.
Otra forma de alcanzar las temperaturas deseadas es elaborar grandes cantidades de
compost. Entre mayor sea la cantidad, más rápido se calienta el material.
Tamaño de los residuos
Los residuos no deben ser ni muy grandes ni demasiado pequeños. Los primeros tardan
mucho en descomponerse, mientras que los segundos dificultan la ventilación del material.
Equilibrio de materiales
Debe haber un equilibrio entre residuos ricos en carbono y residuos ricos en nitrógeno.
Para lograr un correcto equilibrio en los materiales, ten en consideración lo siguiente:
Residuos verdes o ricos en nitrógeno: son la materia húmeda del compost, por lo que
se descomponen rápidamente. Suelen provocar el mal olor.
Tallos, hojas y otros restos vegetales verdes de nuestras cosechas.
Desperdicios de la cocina como restos de fruta y verdura.
Césped.
Restos de café y bolsas de infusiones…
Estiércoles y purín.
Abonos verdes.
Residuos marrones o ricos en carbono.
Están secos, por lo que tardan mucho en descomponerse, aunque lo hacen sin dejar malos
olores. Deben humedecerse antes de entrar a formar parte del compost:
Paja y heno.
Aserrín.
Ramas y cortezas leñosas.
malas hierbas y hojas secasPapel o cartón.
Cáscaras de frutos secos o de huevos.
Cómo hacer compost
A continuación, te presentamos dos métodos para realizar una buen compost.
Método 1
1. Haz una capa de paja, ramas, o cualquier otro material que permita que circule el aire
y no se aplaste con facilidad. Esta capa debe tener aproximadamente 20cm y debes
colocarla como base, al fondo del silo, de preferencia en contacto con el suelo.
2. Encima de esta primera capa añade otra con los restos verdes de cosecha.
3. La tercera capa incorpora materiales ricos en nitrógeno, como el estiércol.
4. Finalmente, añade una fina capa de entre 2 y 5cm de tierra.
5. Debes procurar de que el material esté siempre húmedo, pero sin gotear. La
proporción entre materiales húmedos y materiales secos debe ser de 2 a 1.
6. Cada vez que introduzcas más desechos, debes mezclarlos con el material antiguo,
hojas o paja. Esto además ayudará a que no aparezca la mosquita de la fruta, que
resulta ser muy molesta.
7. Recuerda que los residuos marrones o ricos en carbono deben humedecerse antes de
ser introducidos.
8. Seguirás añadiendo capas hasta llegar a la altura prevista. Una vez terminado el
montón, cúbrelo con tierra o aserrín.
Método 2
1. Coloca aproximadamente 25cm de ramas gruesas y delgadas.
2. Encima coloca entre 25 y 30cm de desechos orgánicos de fácil descomposición.
3. Luego, una pequeña capa de estiércol o algún otro material rico en nitrógeno.
4. Coloca otra capa de restos orgánicos verdes.
5. Añade otra capa de estiércol, hasta que alcances el metro y medio de altura.
6. Al llegar a la altura deseada, cubre con una capa delgada de tierra y deja reposando
para que termine de descomponerse.
7. Humedece la mezcla cada tercer día, en caso de que no llueva.
¿Cuándo echar el compost en nuestro huerto?
La composta tardará cerca de tres meses en estar lista. Durante el invierno el tiempo se
extiende a seis meses.
Para saber si está lista, toma un puño y observa su color. Deberá ser obscura y no observarás
nada de lo depositado, excepto los trozos de ramas.
La composta se aplica una vez al año. Agrega lombrices de tierra donde vayas a poner la
composta, para que se oxigene a través de los túneles que cavan.
Si no usas la composta, puedes guardarla en bolsas cerradas herméticamente.
El clima en nuestro huerto
El clima es indispensable porque condiciona el desarrollo de nuestras hortalizas.
Así como con los nutrientes, cada plantas requiere de una cantidad de luz y temperatura
específica. Hay plantas que son más resistentes al frío, mientras que hay otras que no pueden
prosperar a bajas temperaturas.
Lo mismo ocurre con las lluvias abundantes o la sequía.
Por eso es indispensable que nos cercioremos que las plantas que queremos cultivar sean
capaces de prosperar en las condiciones climáticas de nuestra región.
El clima Mediterráneo o templado
Recibe el nombre por el Mar Mediterráneo, donde es más típico el clima. No
obstante, también se le ubica en otras regiones del planeta.
Propiamente, este tipo de clima se da en la costa mediterránea, con la excepción de Egipto y
buena parte de Libia y Túnez.
Abarca el interior de España, Italia, Chile, Chipre, Turquía. Líbano e Israel y fuera de la cuenca
mediterránea en Uzbekistán.
También se da en áreas de Portugal, Grecia, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Siria, Jordania,
Israel, Australia, Chile, México y California.
Los inviernos son templados y lluviosos.
Los veranos son secos y calurosos, lo que suele producir estrés hídrico.
Las temperaturas y precipitaciones son variables. Las temperaturas se mantienen
todos los meses por encima de los 20 ºC
Las lluvias no son abundantes y no se producen en verano.
El clima oceánico
Recibe este nombre porque es su proximidad con el océano lo que lo provoca.
En Europa se puede encontrar en Portugal, España, Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino
Unido, Irlanda, Dinamarca y la costa oeste de Noruega, principalmente.
También se encuentra en el sur de Argentina, Brasil y Chile, en la zona andina del Perú, en
Ecuador y Colombia, en Nueva Zelanda, Tasmania, la costa pacífica de Canadá y Estados
Unidos, así como una pequeña porción de México.
Temperaturas fuertes y abundantes precipitaciones.
Los inviernos son fríos y los veranos frescos.
El clima montañoso
Es propio de las zonas situadas a más de 2 mil metros de altitud. En Europa es uno de los
climas más importantes, dado que las sus montañas están densamente pobladas, y son de
gran importancia económica y ecológica.
Inviernos fríos y largos.
Veranos frescos y cortos.
Precipitaciones escasas: algunas lluvias en primavera y otras en verano; nieve
en otoño e invierno.
El clima desértico
El clima desértico se encuentra comúnmente en las regiones subtropicales: Sahara, el
desierto Arábigo, el desierto Sirio, el Kalahari, partes de Irán, Pakistán, el noroeste de India, el
suroeste de Estados Unidos, México septentrional y gran parte de Australia.
Escasas precipitaciones.
La temperatura media anual supera los 18 ºC.
En los climas árido cálidos, las temperaturas diarias presentan fuertes oscilaciones
entre el día y la noche (20 °C o más). En los áridos fríos las temperaturas pueden llegar
a los -30 °C.
El clima continental o de contraste
Se ubica en el hemisferio norte del planeta, en la zona templada.
Se le llama «de contraste» porque las diferencias entre el invierno y el verano son muy
marcadas.
Los veranos son muy calientes y los inviernos muy helados.
En invierno ocurren heladas, alcanzando temperaturas por debajo de los 0ºC.
Escasas precipitaciones.
Rotación de cultivos
La rotación de cultivos consiste en plantar, en un mismo lugar, diferentes productos con
necesidades nutrimentales distintas.
Cada ciclo tiene la finalidad de mantener el suelo fértil, evitando que se pierdan sus
propiedades y mantener así la biodiversidad.
Las principales ventajas son:
Se aprovecha mejor el abonado.
Se tiene un mejor control de las malas hierbas.
Se evita el uso excesivo de fertilizantes.
Se disminuyen las plagas.
Se evita el contagio y propagación de enfermedades.
Con la rotación de cultivos las plantas se nutren mejor, lo que ocasiona que crezcan y
produzcan más.
La rotación de cultivos favorece la actividad de microorganismos y mejora las reservas
de humus del suelo.
Cómo hacer una correcta rotación de cultivos
Para hacerlo correctamente, ten en cuenta lo siguiente:
Plantas reponedoras
Son las plantas que aportan nutrientes a la tierra y la vuelven fértil
En este caso, las leguminosas.
Plantas consumidoras rústicas
Crecen bien en tierras donde la materia orgánica no alcanzó su total descomposición.
Tomates, acelgas, calabazas, coles.
Plantas consumidoras finas
Requieren que la materia orgánica esté bien descompuesta y fina, por lo que se recomienda
sembrarlas en tierras malas o en suelos que nunca han sido cultivados.
Lechugas zanahorias, espinacas.
Posibles combinaciones para una eficaz rotación de cultivos
1. Solanáceas, antes de umbelíferas o liliáceas.
2. Umbelíferas o liliáceas, antes de compuestas, quenopodiáceas o cucurbitáceas.
3. Compuestas, quenopodiáceas o cucurbitáceas, antes de leguminosas o crucíferas.
4. Leguminosas o crucíferas, antes de solanáceas.
Para poder diferenciar los distintos tipos de plantas:
Solanáceas: tomates, pimientos, berenjenas.
Umbelíferas: zanahorias, apios, nabos.
Liliáceas: cebollas, puerros, ajos.
Compuestas: lechugas, escarolas.
Quenopodiáceas: acelgas, remolachas, espinacas.
Cucurbitáceas: calabaza, pepinos.
Crucíferas: coles, rábanos.
Leguminosas: judías, guisantes, habas.
Algunas consideraciones
Debemos tener cuidado de no suceder cultivos de la misma familia botánica.
No pueden sucederse entre sí:
Espinaca, remolacha, acelga.
Tomate, pimiento, berenjena, papa o patata.
Lechuga, achicoria, escarola.
En regiones frías con inviernos duros, las rotaciones son anuales.
En regiones más cálidas, la frecuencia con que se rota se determina por el ciclo propio del
cultivo, es decir, el tiempo que pasa desde que se siembra hasta que se cosecha.
Asociaciones de cultivo más comunes
Albahaca: tomate, berenjena, pimientos coles.
Apio: col, cebollín, cebolla, arveja, espinaca, tomate.
Ajo: acelga, pimiento, berenjena, tomate, zanahoria, pepino, lechuga, fresa.
Berenjena: espinaca, pimiento.
Calabacín: maíz, mejorana.
Calabaza: berenjena, arveja, rábano.
Cebolla: brócoli, zanahoria, manzanilla, lechuga, perejil, tomate.
Cebollín: arveja, pepino, lechuga.
Crucíferas: frijoles, manzanilla, zanahoria, cilantro, pepino, lechuga, menta, arvejas,
papa, romero, tomillo, tomate.
Espinaca: apio, berenjena.
Girasol: pepino, calabaza.
Lechuga: frijoles, cola, zanahoria, pepino.
Leguminosas: brócoli, col, zanahoria, coliflor, maíz, lechuga, perejil.
Maíz: pepinos, melón, papa, calabaza, rábano.
Menta: coles, tomate.
Melón: rábano, maíz.
Papa: frijol, brócoli, col, coliflor, maíz, berenjena, rábano, mejorana, arveja, maíz,
sandía.
Pepino: albahaca, frijol, brócoli, coles, zanahoria, maíz, lechuga, arveja, rábano,
girasol.
Perejil: espárrago, tomate, maíz, pimiento, cebollín.
Pimiento: zanahoria, cebolla, tomate.
Rábano: Zanahoria, pepino, maíz, lechuga, arveja, espinaca.
Romero: frijol, zanahoria, col, coliflor, tomate.
Sandía: papa.
Tomate: albahaca, apio, brócoli, zanahoria, coliflor, apio, cebollín, mejorana, menta,
cebolla, perejil.
Zanahoria: cilantro, pepino, cebolla, lechuga, arveja, rábano, romero, tomate.
[60 Trucos] para aplicar en tu Huerto Urbano o Ecológico
1. Tierra siempre húmeda con botellas de vino
Este truco es muy sencillo. Simplemente hay que clavar una botella de vino boca abajo y llena
de agua con una estaca de terracota. Lo que conseguimos es que la botella vaya filtrando el
agua poco a poco y que de esta manera la tierra esté siempre húmeda.
[Link]
2. Polvo de canela en las plantas para evitar enfermedades
La canela, además de tener un olor agradable, también dispone de una serie de cualidades que
eviten la propagación de algunas enfermedades en nuestras plantas. Es sencillo, cuesta poco y
se aplica fácilmente.
Polvos de canela
3. ¿No dispones de una regadera? Utiliza este sencillo hack
Simplemente debes coger una botella de plástico. De tamaño medio o grande. Haremos
pequeños agujeros en la tapa. Cuantos más mejor. Al llenarla de agua y posteriormente
vaciarla, tendremos una regadera artesanal.
Agujeros en botella de plástico para regar
4. Café molido para tener las plagas alejadas
El café molido es una forma excelente de mantener alejados algunas plagas como
las hormigas, caracoles, babosas…
5. Cascaras de huevos para evitar plagas
Otra manera natural de mantener alejadas algunas plagas son las cascaras de huevo. Son
realmente efectivas con los caracoles, babosas y otros gasterópodos. La razón es que estos
seres no están nada cómodos reptando sobre las cáscaras de huevos.
6. Mantén húmedas tus plantas incluso cuando te vayas de vacaciones
Irse de vacaciones a veces supone un problema para el mantenimiento de nuestro jardín.
Existe un truco sencillo y eficaz para evitar esto.
Simplemente hay que coger una serie de toallas de papel y enrollarlas tanto como sea posible.
Debemos poner los extremos dentro de un vaso de agua y el resto sobre el suelo que
queremos mantener húmedo. De esta manera conseguiremos que las toallas vayan soltando
humedad poco a poco durante bastantes días.
[Link]
7. Filtros de café en macetas
La próxima vez que estés rellenando una maceta para sembrar una planta, antes cubre la parte
interior de la maceta con filtros de café. Lo que conseguimos con este truco es mantener los
agujeros de drenaje de la parte inferior libres.
Por lo que el agua drena bien y la tierra no se queda empantanada.
8. Mecanismo natural de control para los mosquitos
Siembra las siguientes plantas en una maceta:
Citronella.
Flor de caléndula.
Hierba de limón.
Catnip.
Violetas.
Tomillo de limón.
Citronella
9. Elimina las mala hierbas con vinagre
Un chorro de vinagre cerca de las plantas que hayas sembrado puede ser una opción excelente
para combatir las tan odiadas malas hierbas.
10. Pallets para guardar las herramientas
Los pales muchas veces se encuentran tirados y desperdiciados en polígonos. Sin embargo,
pueden resultar útiles a la hora de guardar y colgar las herramientas del huerto y del jardín.
11. Utilizar miel para propagar el polen
La miel contiene encimas que promueven el crecimiento de las raíces. Por lo tanto, es una
herramienta ideal en la siembra de tus plantas y hortalizas para que las raíces se propaguen
más rápidamente.
12. Utilizar pañales para la retención de humedad
Si tienes un bebé, quizás puedas sacarle partido a eso tan caro y tan usado que utiliza todo
padre: el pañal. Los pañales están hechos para retener la humedad y que de esta forma no se
filtre la orina ni las heces del bebé. Por lo tanto, a la hora de sembrar cualquier planta se
puede reciclar, colocándolo en la parte baja de la maceta. De esta forma, cuando el pañal
reciba agua, contendrá la humedad muy bien.
13. Utilizar agua usada en la cocina como fertilizante
Otra forma de reciclar es utilizar el agua que se ha utilizado para cocinar. Puede ser agua que
hemos utilizado para hervir huevos, verduras o cualquier otro alimento. En vez de tirarla y
desecharla, rocíala sobre tus plantas.
14. Pellizcar para renovar los tallos
Pellizcar los tallos jóvenes de nuestras plantas puede ayudar a promover su crecimiento y que
florezcan con más fuerza. Además, es una forma sencilla y eficaz de poda. No hay que olvidar
que es importante podar para ayudar a su crecimiento.
15. Produce tomates más sabrosos rodeando la planta con bicarbonato de sodio
Un hack sencillo y útil si lo que buscamos es sembrar tomates más sabrosos. Simplemente
hemos de arrojar un poco de bicarbonato de sodio alrededor de la planta del tomate.
16. Protege las plantas jóvenes que has sembrado del frío y el viento
Utilizando una botella de plástico, eliminando el tapón de arriba e introduciendo las plantas
jóvenes que acabamos de sembrar es una forma rápida y barata de proteger nuestra futura
siembra de posibles heladas.
No hay que olvidar agujerar la botella de plástico para que en caso de lluvia torrencial el agua
drene.
17. No deseches el líquido y las salsas de las comidas, utilízalas como compost
Si tienes restos de comida y puedes triturarlos, es una buena forma de utilizarlo luego como
compost. Simplemente debemos de mezclar con agua e ir soltando el líquido generado en
nuestra siembra.
Hay que tener en cuenta que dicho líquido tendrá muchos nutrientes para la tierra.
Obviamente hemos de evitar alimentos procesados y químicos.
18. Corta la mitad de una botella de plástico y utilízala como maceta
Una vez más podemos reciclar las botellas de plástico y utilizarlas en nuestros beneficio. En
este caso sólo tenemos que cortar la botella de plástico y rellenarla con nuestra tierra abonada
y las respectivas semillas.
Una vez hecho esto tenemos nuestra maceta barata y artesanal hecha. Lo único que nos faltan
es sembrar las plantas que queramos ver crecer.
19. Convierte una puerta en un jardín vertical
Otro truco barato para aprovechar todos los espacio a la hora de sembrar. Se trata de coger
bolsas pequeñas de basura u otro tipo, clavarlas a la puerta con un buen soporte y rellenar de
tierra los bolsillos.
Es importante que las bolsas se puedan agujerear un poco para que la tierra drene. Al cabo de
un tiempo tendremos un pequeño y bonito jardín vertical. Este truco es ideal para tener
nuestro propio huerto en casa.
No hace falta tener grandes extensiones de terreno para practicar la agricultura.
20. ¿No sabes lo que has plantado y necesitas identificarlo? Utiliza corchos
¿Recuerdas las botellas de vino de antes? Pues otra forma de reciclarlas es guardando sus
corchos. Esta vez nos ayudarán a identificar las diferentes plantas que hemos sembrado.
Sólo tenemos que escribir el nombre de la planta y utilizar un palo largo para clavar el corcho.
De esta manera podremos saber rápidamente lo que hemos plantado.
The Krazy Coupon Lady
21. Entierra una botella de plástico cerca de tus plantas para mantenerlas húmedas
Una vez más, cogemos una botella de plástico y le hacemos bastante agujeros. Luego la
enterramos cerca de los plantones que acabamos de sembrar. Una vez enterrados (queremos
que sólo sobresalga la parte de la cubierta), podremos rellenarla y ella misma irá drenando
poco a poco el agua. Una manera excelente de humedecer la tierra poco a poco.
Vía The Gardening Nook
22. Lubricar con silicona la pala del huerto
A veces utilizar una pala puede hacerse pesado dependiendo de cómo está la tierra.
Lubricar nuestra pala con un poco de silicona puede hacer este trabajo mucho más sencillo. La
pala se deslizará como si nada por la superficie de la tierra.
23. Lo importante es la calidad de la tierra, no tanto los fertilizantes
Muchas personas creen que los fertilizantes que se arrojan a las plantas es lo que determina el
tamaño y la producción de las futuras frutas y verduras. Sin embargo es mucho más
importante la calidad de la tierra.
Una tierra que tenga los elementos orgánicos necesarios, como compost o estiércol, que sea
fácil de cavar, filtre bien el agua y deje respirar las raíces dará mucho mejor resultados que una
tierra de peor calidad pero con fertilizantes.
24. Aspirinas: una buena opción para que la planta arraigue
Podemos comprar un bote de aspirinas barato, molerlo e introducirlo en la maceta o el trozo
de tierra en el que vayamos a plantar. Esto ayudará a que las raíces cojan más fuerza y también
a la absorción del agua.
25. Preparar las tomateras: Agua + Gelatina en polvo + Canela
Una buena forma de preparar el sembrado de las tomateras, es cavar un agujero profundo.
Una vez hecho, añadir agua a dicho agujero, un poco de canela y gelatina en polvo. La gelatina
alimentará a algunas bacterias que favorecerán a nuestras tomateras. La canela mantendrá
alejados hongos que pondrán en peligro a nuestra planta.
26. Cañas, Palos o jaulas para nuestras tomateras
Las tomateras son un tipo de planta trepadora. Por lo tanto, les favorece mucho más si pueden
trepar apoyándose en algo. La producción será mejor y más abundante que si simplemente
están sobre el suelo.
27. ¿Problemas con otros animales? Aspersores que se activen por el movimiento
A pocos animales les gusta llevarse un susto aunque sea con agua. Una forma útil de proteger
nuestro sembrado es colocar un aspersor que se active con el movimiento. De esta forma,
cuando un animal (conejos, pájaros, etc) el aspersor se activará y rociará agua.
28. Reciclar las bolsas de té
Las bolsas de té suelen ser biodegradables y por lo tanto se pueden utilizar para poner debajo
de la tierra y que ayuden a nuestras flores a crecer.
29. ¿Necesitas secar semillas, raíces o hierbas? Utiliza periódico
Pon las semillas o raíces que quieras secar dentro de un periódico. Colócalo en el maletero de
tu coche, por ejemplo. En un par de días las tendrás completamente secas.
30. Aprovecha las pieles de plátano con tus tomates
Guarda todas las pieles de plátano y déjalas secar al aire libre. Luego, entiérralas en la base de
las tomateras u otras plantas que vayas a sembrar. Las pieles de plátano supondrán un buen
estímulo e impulso para tus tomates.
Puedes acelerar el proceso si trituras las pieles de plátano, añades un poco de agua y después
lo viertes sobre la base de los tomates.
31. Prevenir hongos con manzanilla
La manzanilla puede ser un truco sencillo y eficaz a la hora de prevenir hongos para tus plantas
y las verduras que hayas sembrado. Ideal rociar al amanecer o al anochecer.
32. ¿Necesitas aprovechar toda la fruta y verduras que has generado? Compra una
deshidratadora
Si ya has llegado al punto en el que generas montañas de tomates, enhorabuena. Si tienes un
árbol que da muchos frutos durante algunas épocas del año, también.
En cualquier caso, hacerte con una deshidratadora puede ser una herramienta muy útil para
secar todas las verduras y frutas que no puedes comer en ese momento, pero quieres
conservar para más adelante. Caldos, mermelada, dulces, salsas… las opciones son muchas.
33. Papel de periódico o pelusa para retener la humedad
¿Te sobran periódico? ¿Se te cae mucho el pelo? Ambas cosas pueden ser un amanera eficaz
para que después la tierra conserve mejor la humedad. Añade el papel de periódico o las
pelusas a tu máquina para hacer compost y procura que luego quede bien mezclada con la
tierra en la que vas a sembrar.
35. Pepinos y enrejados
Planta los pepinos de forma que puedan trepar y probablemente tu producción se
incrementará considerablemente.
36. Tomates cherry en macetas colgantes
Una opción es la de plantar tomates cherry en macetas y luego colgar éstas. De esta forma
serán mucho más fáciles de coger y seguirán produciendo con normalidad. Es importante
mantener la maceta bien hidratada.
37. No siembres demasiado cerca una planta de otra
Asegúrate de sembrar dejando la distancia oportuna entre cada planta. Generalmente las
bolsas de semillas suelen indicar la distancia que hay que dejar, pero también una consulta
rápida en Internet te puede dar la respuesta.
38. Diseña la siembra antes de hacerla
Parece una tontería, pero es importante coger un papel y tomar unos minutos en dibujar tu
futuro huerto. Poner las plantas más altas en la parte posterior, de tal forma que roben en el
futuro menos sol a las más pequeñas.
39. Tomateras sobre jaulas robustas
Asegúrate de que los tomates se apoyan sobre jaulas robustas o cañas bien sujetas. De lo
contrario es muy probable que la producción se reduzca y contraigan enfermedades.
40. Plantas y verduras resistentes al frío
Los rábanos, remolachas, zanahorias y acelgas pueden sembrarse incluso unos pocas semanas
antes de que empiece el frío de verdad. Si vives en un clima mediterráneo, donde
el invierno no es muy frío, incluso en los meses con temperaturas más bajas se pueden
intentar sembrar.
41. Estudiar qué plantas crecen mejor en tu zona
Puedes revisar en Internet o en una tienda especializada qué variedad de verduras crecen
mejor en tu zona. De esta forma podrás evitar jornadas de verano demasiado calurosas que las
sequen y podrán ser más resistentes a los imprevistos de la naturaleza.
42. Papel de periódico anti malas hierbas
Coloca papel de periódico antes de rellenar las macetas de tierra o antes de poner la primera
capa de tierra en el suelo. Evitará en parte a que crezcan malas hierbas u otras flores
silvestres alrededor de tu siembra.
43. Siembra verduras que duren
Otra opción de aprovechar la cosecha durante todo el año es sembrar plantas que den
verduras duraderas. Como por ejemplo las patatas, la cebolla, el ajo o algunas variedades de
tomates.
Por ejemplo, podrás comer calabaza de mantequilla durante casi todo el año si la siembra y la
recolecta son buenas.
44. Antes de plantar, ten en cuenta la luz que recibe el lugar
No hay que plantar en cualquier lugar. La exposición a la luz solar es muy importante. Siembra
en zonas que reciban luz solar al menos durante 8-10 horas al día. Evita grandes árboles o
grandes paredes.
45. ¿Calabazas gigantes? Haz esto
Si quieres producir calabazas gigantes, lo único que tienes que hacer es ir eliminando las que
van saliendo y dejar dos o tres. Además, procurar que la tierra esté bien abonada y recibe agua
suficiente.
46. Casas de pájaros en tu terreno con calabazas
A los pájaros les encanta utilizar las cáscaras de las calabazas como casa. Por lo que si quieres
un jardín rebosante de aves que silven a diario, utiliza dichas cáscaras para ofrecerles una
casita.
47. ¿Cebollas demasiado pequeñas? Haz esto
Si antes de coger algunas cebollas, crees que son demasiado pequeñas pero ya están maduras
para ser recogidas, simplemente corte por lo sano el tallo y espera un tiempo. La cebolla
seguirá creciendo y probablemente recojas una más grande.
48. ¿Súper abono? Utiliza esto
Coge un barril y si puedes llénalo de estiércol de vaca, oveja o caballo.
Luego, echa agua por encima según la cantidad que tengas. Espera unos días y filtra dicho agua
por toda tu siembra. Verás el enorme impulso que consiguen tus plantas.
49. Regar cuando toca
Hay que regar nuestra plantación cuando sale el sol o cuando ya se ha puesto. Nunca a medio
día cuando más da. Una buena opción es colocar un aspersor o goteo con temporizador que se
ponga en marcha a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.
50. Recoge y congela tu colecta
¿Demasiadas verduras en poco tiempo? No hay problema.
Compra bolsas de plástico para guardar en el congelador. Corta las verduras o las frutas que te
sobran y mételas en dichas bolsas. Después, guárdalo en el congelador y podrás utilizarlas
durante todo el año para hacer caldos, salsas o cualquier otro alimento.
Hay plantas que dan enormes cantidades de verduras pero sólo durante determinadas épocas
del año.
51. ¿Necesitas estiércol? Acude a un centro de hípica
El estiércol suele ser un componente muy bueno para las plantas que hemos sembrado.
Una forma barata e incluso gratis de conseguirlo es acudir a un establo, cuadra o centro de
hípica. En estos lugares se suelen acumular montañas de estiércol.
Los propietarios no saben muy bien qué hacer, por lo que si vas y preguntas, puede que te lo
den alegremente.
52. Verificar la humedad de la tierra
Muchas veces las plantas que hemos sembrado se secan sin una razón aparente. Regamos con
frecuencia e intentamos que les dé el sol las horas oportunas.
Sin embargo, puede que la tierra no tenga la suficiente humedad y que por lo tanto las raíces
no consigan llegar a absorber agua. Para ello, compra un pluviómetro y verifica cada ciertos
días la cantidad de humedad que tiene la tierra.
En el caso de que esté poco húmeda, conviene regar bastante, pero no durante las horas de
más sol.
53. Motocultor para remover bien el estiércol y el abono
Echar el estiércol o el abono encima de las plantas puede no ser la mejor opción porque las
acaba quemando. Es mucho mejor elegir la zona de cultivo y mezclar bien la tierra con el
estiércol y/o el abono. Una forma excelente de remover y mezclar puede ser el motocultor o
motoazada.
54. ¿Tus árboles tiran la hoja? Guárdalas para el compost
Muchos árboles pierden la hoja cuando llega el otoño. En vez de recoger y tirar estas hojas,
ponlas en tu caja de compost. Pueden ser un componente excelente al cabo de un tiempo.
55. Menta y caléndula para repeler insectos
Planta estas dos hierbas para mantener alejados a muchos insectos a los que no les gusta nada
el olor que dan.
56. ¿Mosquitos? Vigila los recipientes con agua o los maceteros
Muchas veces regamos y queda agua depositada en las macetas, platos u otros recipientes.
Esto suelen ser focos de mosquitos. Por ello, revisa tu jardín y mira que no tengas ningún
recipiente con agua estancada.
57. Deja a las arañas que construyan sus telas en el jardín
Las arañas son un gran depredador de otros insectos que sí se comen las plantas que has
sembrado. Por lo que, a no ser que te den mucho miedo, intenta dejarlas campar a sus anchas.
Al cabo del año se habrán comido una buena cantidad de insectos potencialmente malos para
tu siembra.
58. Piel de ajo y cebolla como repelente
Coge piel de ajo y cebolla, métela en un frasco y llena dicho frasco de agua. Espera unos días.
Rocía esta agua por encima de las hojas que tengan pulgón u otro tipo de plagas.
En poco tiempo habrá desaparecido.
59. Cerveza con las babosas y los caracoles
Si tienes problemas de babosas y caracoles, a los cuales les encantan las lechugas y otras
verduras, cada noche pon un tarrón con cerveza.
Estos animales se verán atraídos por la cerveza y se ahogarán dentro. Cada día cambia el
tarrón.
60. Acostúmbrate a guardar siempre las herramientas
Las herramientas deben ser guardadas y limpiadas cada vez que se usan. Muchas personas las
abandonan en el huerto sin darle mucha importancia, pero esto conlleva a que se pierdan con
facilidad o se estropeen en poco tiempo.