Epifisiolisis
“Se denomina epifisiolisis a cualquier fractura que afecte a la placa de crecimiento”
A pesar de estar soportada por el anillo de Lacroix (un anillo pericondral de tejido fibroso) la placa de
crecimiento cartilaginosa es relativamente débil y muestra tendencia a las lesiones.
Estas lesiones se pueden producir hasta cualquier edad hasta que se genere el cierre pero son más
frecuentes entre los 10-15 años de edad.
La clasificación de las epifisiolisis facilita la elección del tratamiento y ofrece un pronóstico respecto a
futuras complicaciones.
Clasificación de Salter-Harris:
Tipo I. El trazo lesional cursa en su
totalidad por la fisis.
Tipo II. El trazo cursa por la fisis,
pero asciende hacia la metáfisis
desprendiendo un fragmento
metafisario triangular.
Tipo III. El trazo provoca la
discontinuidad de la epífisis y prosigue
a través de la fisis. En la fisis tibial
distal, donde es muy frecuente, se
denomina fractura de Chaput-Tillaux
Tipo IV. El trazo provoca discontinuidad de la epífisis y asciende hacia la metáfisis desprendiendo un
fragmento metafisario triangular como en las tipo II. Es típica del cóndilo humeral lateral infantil.
Tipo V. Compresión axial con destrucción de las zonas de reserva y
proliferativa
Otros autores han añadido un sexto tipo que hace referencia a las
lesiones de las estructuras periféricas fibrocartilaginosas del cartílago de
crecimiento, y también hay autores que ponen en duda la existencia
real de lesiones tipo V.
El tipo I es frecuente en niños pequeños, y los tipos restantes
aparecen más cerca de la adolescencia.
El tipo más frecuente es el II, localizado muchas veces en el radio
distal.
En determinadas localizaciones (tibia distal, húmero distal, radio
distal) se producen ocasionalmente epifisiólisis tipo III en un plano y
IV en otro plano, recibiendo el calificativo de fracturas triplanares.
Determinadas epifisiólisis, como la femoral distal, requieren mucha
energía, son inestables y pueden asociarse a lesiones importantes,
por ejemplo, de la arteria poplítea.
Otra clasificación importante es la clasificación de Peterson en la que se describen 6 tipos de fracturas que
se correlacionan adecuadamente con los diversos factores anatomicos, epidemiológicos, y pronósticos y
tiene una organización lógica que va desde las lesiones de menor gravedad e incidencia y nivel de
intervención, a lesiones de mayor gravedad. Afortunadamente las lesiones de tipo IV y V son infrecuentes
Clasificación de Peterson
La fractura metafisaria con extensión hacia la placa de crecimiento es la lesión
Tipo I más frecuente de esta estructura. Se puede tratar mediante inmovilización
durante un corto plazo en una ortesis moldeada de escayola
La línea de separación se extiende parcialmente sobre la placa profunda de la
placa de crecimiento y a través de la metáfisis dejando una porción triangular
Tipo II
de la metáfisis unida al fragmento epifisario. Se puede tratar mediante
reducción cerrada con inmovilización.
Separación completa de la epífisis respecto a la metafisis a través de la zona de
Tipo III hipertrofia de la placa de crecimiento. No hay fractura ósea real, el periostio
puede estar intacto. Es más frecuente en RN y niños pequeños.
Fractura intraarticular a través de la epífisis, a lo largo de la zona profunda de
Tipo IV la placa de crecimiento y hasta su periferia. Es necesaria la reducción abierta
con fijación interna en los casos de desplazamiento articular >2mm.
La línea de la fractura se extiende desde la superficie articular a través de la
Tipo V epífisis. La placa de crecimiento y la metáfisis. Es necesaria la reducción abierta
con fijación interna si el desplazamiento articular es >2mm. (Harris IV)
Cizillamiento de parte de la placa de crecimiento. Es una fractura abierta en
todos los casos y por lo tanto requiere tratamiento quirúrgico de inmediato. La
superficie de cizillamiento presenta curaciónmediante la formación de un
puente óseo en la placa de crecimiento. Si el paciente mantiene un potencial de
Tipo VI crecimiento significativo se produce una deformidad angular.
Los antecedentes de un niño con fractura del cartílago de crecimiento, son el dolor, sensibilidad ósea
localizada, edema, tumefacción. Dado que la placa de crecimiento queda fuera de los compartimentos
musculares sus fracturas no suelen acompañarse de complicaciones vasculares o nerviosas.
Tratamiento: Consiste siempre en la reducción de la fractura mediante manipulación cerrada o técnicas
quirúrgicas.
Cuando el desplazamiento de la fractura es mínimo, la inmovilización constituye un tratamiento suficiente.
En las fracturas de tipo I, II y III es necesaria la reducción cerrada, mientras que en las fracturas IV y V
con desplazamiento >2mm es necesaria la reducción abierta.
Las fracturas de tipo VI son fracturas abiertas en la que son necesarios de manera inmediata el
desbridamiento, irrigación y cierre apropiado de los tejidos.
Consecuencias:
Detención del crecimiento: Puede ser parcial o completo. Es muy poco frecuente en fracturas de
tipo I, II y III que afectan a la extremidad superior. Es más habitual en las fracturas de tipo II y III
ubicadas en el miembro inferior. Mucho más frecuente es en las fracturas de tipo IV y V en cualquier
zona del cuerpo y es prácticamente universal en fracturas de grado VI.
Si la detención del crecimiento afecta solo a uno de los lados de la placa de crecimiento, los lados de la
barra de crecimiento (cresta ósea) resultante, da lugar al desarrollo de una deformidad angular. Por
ejemplo la placa de crecimiento que aparece en la parte medial de la placa de crecimiento femoral
distal es causa de un cuadro progresivo de rodilla en varo. La rodilla en varo tiene lugar debido a que
la parte medial de la placa de crecimiento queda fijada a la barra de la placa de crecimiento mientras
que la parte lateral de la placa de crecimiento sigue creciendo. Si la detención prematura del
crecimiento crea una barra de la placa del crecimiento central o bien si se detiene de forma prematura
el crecimiento de toda la placa, se interrumpe el crecimiento en longitud y aparece un cuadro de
discrepancia en la longitud de los miembros.
Necrosis avascular en las lesiones agudas no reducidas urgentemente y tras la realización de
algunos tipos de osteotomía.
Condrolisis o coxitis laminar, si el tornillo penetra intraarticulamente.
Coxartrosis en la edad adulta, comenzando los cambios degenerativos en la parte anterior del
acetábulo.
Epifisiolisis femoral proximal
Es el deslizamiento de la cabeza (hacia abajo y posterior) sobre el cuello femoral (hacia arriba y anterior).
También es llamada "Deslizamiento epifisario femoral proximal".
Epidemiología:
Es más frecuente en adolescente (10 - 14 años) varones (V/M: 2/1)
Las mujeres suelen ser más jóvenes
Su incidencia es de 1/100.000
El 30 % de los casos son bilaterales, mientras que el otro 70 % son unilaterales
Etiopatogenia: Desconocida. Existe un trastorno del cartílago de crecimiento. La predisposición genética es
mínima.
Se asocia a obesidad (el 70% están por encima del percentil 95), hiperactividad, retroversión femoral,
alteraciones endocrinas que alteran la fisis (hipogonadismo, hipotiroidismo, déficit de GH,
hipopituituarismo), raquitismo renal y síndrome de Down.
Clínica:
Forma estable (crónica): Existe coxalgia leve, disminución de la movilidad, acortamiento del
miembro. Puede caminar y toleran la carga.
Forma inestable (aguda): Suele tener un antecedente de traumatismo reciente. Se presenta
como una fractura (coxalgia, impotencia funcional con imposibilidad ponerse de pie o caminar). No
toleran la carga, incluso con bastones su movilidad está muy limitada y tienen peor pronóstico.
Exámenes complementarios:
RX de pelvis de frente en posición neutral, con las piernas abducción y rotación interna, y en abducción y
rotación externa. La enfermedad se clasifica según Marano de la siguiente forma:
Grado I: predeslizamiento.
Grado II: deslizamiento de 0 - 33 %.
Grado III: deslizamiento de 34 - 50 %.
Grado IV: deslizamiento mayor al 50 %.
En el predeslizamiento se buscarán los signos de Trethowan y de Steel:
Signo de Trethowan: una línea que sigue el borde superior del cuello femoral no atraviesa la cabeza
femoral.
Signo de Steel (Signo de la blancura): existe aumento de la densidad metafisaria en el cuello femoral,
en la zona medial por superposición con la epífisis.
Tratamiento: El tratamiento en la fase aguda será urgente, con tracción de partes blandas, analgésicos y
reposo. La demora del tratamiento de estas lesiones aumenta el riesgo de necrosis avascular.
En la fase crónica se realizará la reducción cerrada y la inmovilización:
Forma estable Forma inestable
- Fijación in situ con 1 tornillo. El tornillo - Reducción
debe situarse en el centro de la cabeza - Fijación in situ con 2 tornillos más
femoral y a más de 5 mm de la superficie drenaje capsular
articular, lo que favorece la epifisiodesis y - Osteotomía (luxación controlada)
reduce el riesgo de penetración
intraarticular del tornillo
- Osteotomía (de Dunn, luxación controlada)