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Historia y Cultivo del Algodón

El documento proporciona una historia del hilado y tejido desde tiempos prehistóricos, destacando el desarrollo de la seda en China hace unos 4600 años y su propagación posterior a la India, Persia, Grecia y Roma. También describe el cultivo del algodón, incluyendo sus requerimientos de temperatura, día, suelo y densidad de siembra.

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Historia y Cultivo del Algodón

El documento proporciona una historia del hilado y tejido desde tiempos prehistóricos, destacando el desarrollo de la seda en China hace unos 4600 años y su propagación posterior a la India, Persia, Grecia y Roma. También describe el cultivo del algodón, incluyendo sus requerimientos de temperatura, día, suelo y densidad de siembra.

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La HILATURA del ALGODÓN

-HISTORIA

El arte de hilar las fibras para formar un hilo es tan antiguo que sobrepasa las fechas históricas. Se
ha comprobado la existencia de algunos tejidos de fibras naturales utilizados por el hombre de las
cavernas cuando el mamut y otros animales prehistóricos todavía vagaban por la faz de la tierra.

La hilatura en si no responde al descubrimiento o invención de algún hombre o época; mas bien se


trata de una acumulación de conocimientos y pequeños avances tecnológicos por parte de
millones de hombres, a través de miles de años de esfuerzos para encontrar la mejor forma de
satisfacer las necesidades de cada día.

En Europa Central, en el cenagoso fondo de los lagos de Ginebra y Constanza se han encontrado,
algunos manojos de lino limpio, listo para ser convertido en tela. Es la primera vez que aparece
una tela donde es evidente que este pueblo de la nueva edad de piedra había aprendido a hacerla
entretejiendo gruesas fibras de hierba. Porque los hombres, probablemente, aprendieron a tejer
antes de haber aprendido a hilar, ya que había siempre hierba y fibras a mano y resultaba bastante
sencillo tejerlas. Debió ser mas tarde cuando aprendieron a hilar sus hebras y a hacer con ellas
telas para sus prendas, y luego, empezaron a tejer el vellón de sus animales, convirtiéndolo en
paño de lana.
Desde luego, cuando se inventó el arte de hilar, la lana se convirtió en el material mas útil del
mundo para hacer vestidos, para la gente que habitaba en climas fríos; pero donde quiera el sol
era intenso y ardiente, la gente seguía usando el limpio y fresco lino. En el antiguo Egipto era mas
fino que el actual, y a los faraones los envolvían en sus firmes y suaves pliegues para sepultarlos.
Algunas de estas telas, semejantes a telarañas han durado hasta hoy. En los tiempos bíblicos, “la
púrpura y el hermoso lino” eran la ropa de los reyes.

En los antiguos jeroglíficos egipcios aparecen hombres y mujeres ocupados en labores de


hilandería y tejeduría.

Es en la cultura china donde encontramos el desarrollo de la seda como fibra: hace unos cuarenta
y seis siglos hubo una princesa china llamada Liu-Tsu, que a los 14 años de edad se casó con el
emperador Huang – Ti . En esos tiempos, hasta de una reina se esperaba un trabajo útil, y Liu-Tsu,
quien tomó el nombre de Si-Ling-Chi, se preguntó si no se podría hacer algo de valor con las
hermosas hebras que hilaban en sus capullos los gusanos de seda, a los que solía observar cuando
trabajaban. Las hebras eran tan hermosas, resistentes y lustrosas, que si lograba desenredarlas,
conseguiría la tela más hermosa que hubiera visto en el mundo.

Con este propósito observó pacientemente los gusanos y trabajó con los capullos hasta descubrir
la forma de desenredar las delicadas hebras para que giraran alrededor de sí mismas. El resto
resultó fácil, ya que todos sabían tejer cualquier clase de hebra hasta transformarla en tela. Y así
fue como la reina proporcionó al mundo la seda y se hizo famosa, hasta la convirtieron en diosa y
para los chinos lo sigue siendo. Muy pocos de estos relatos son verdaderos, fueron inventados por
la gente y quedaron como leyendas.
La útil fibra pronto pasó a otros países, llegó a la India, Persia, y finalmente a Grecia y Roma;
Cuando hizo su primera aparición en Grecia antes de Alejandro Magno valía literalmente lo que
pesaba en oro porque había recorrido un largo trecho; y durante muchos siglos seguiría siendo un
artículo de lujo. Porque aunque los chinos enviaban seda a otros países nunca revelaron cómo se
obtenía. Guardaron el secreto sobre su valioso descubrimiento y hasta decretaron que sería
ejecutada toda persona que intentara sacar del país algunos de los gusanos de seda o las semillas
de la morera de que estos se alimentaban.

Este secreto resultó imposible de conservar eternamente, se reveló poco a poco y, viajó por todo
el mundo. Se cuenta que a cierta princesa china que marchaba para casarse con un príncipe en la
India, le resultaba insoportable la idea de separarse de sus gusanos de seda, y por eso ocultó
algunos de sus huevos y unas semillas de morera en su tocado y los llevó consigo a la India, donde
los sembró y enseñó a los nativos a hacer la seda. También apareció en el Japón alrededor del año
300 d. C. cuando cuatro chinas vinieron a enseñar la técnica.

En el siglo VI dos monjes que habían estado en China contaron al Emperador Justiniano el proceso
utilizado por los chinos para fabricar seda, quien los envió nuevamente allí para que trajeran todo
lo necesario para producirlo en occidente. Pese a la restricción de China los monjes lograron sacar
los huevos ocultos en sus bastones de bambú huecos, y esos huevos fueron el origen de la
industria sericícola en el Imperio Romano.

-CULTIVO DEL ALGODÓN


El algodón se cultiva en diversos climas: tropical, subtropical y templado, pero su desarrollo es
muy susceptible a las temperaturas extremas. Es muy sensible a las heladas, requiere un mínimo
de 200 días sin heladas. El periodo de crecimiento total es de 150 a 180 días. Dependiendo de la
temperatura y la variedad, hacen falta de 50 a 85 días para la formación de los primeros botones
florales, de 25 a 30 días para que aparezcan las primeras flores y de 50 a 60 días para la floración.

La duración del día también influye en la floración, aunque no ocurre así con algunas variedades.
El algodón es una planta que requiere días cortos. La germinación óptima se logra con
temperaturas de 18ºC a 30ºC, con un mínimo de 14º C y un máximo de 40ºC.

La germinación tardía de la semilla expone a la planta a infecciones por hongos en el suelo. Al


principio de la etapa de crecimiento vegetativo, la temperatura diurna deberá oscilar entre 20ºC y
la nocturna no debería bajar de los 12ºC, sin superar los 40ºC y 27ºC respectivamente. La
temperatura óptima para el desarrollo y la madurez de las cápsulas es entre 27ºC y 32ºC, pero el
rendimiento se reduce cuando supera los 38ºC.

El clima frío y los vientos fríos pueden afectar de forma grave a los brotes jóvenes. Una lluvia
continua durante la floración y la polinización reducirá la calidad de las fibras.

El algodón se cultiva en una amplia gama de suelos, pero los mejores resultados se obtienen en
suelos aluviales, fértiles, arcillosos, bien drenados, profundos y pesados. Los subsuelos ácidos o
densos limitan la penetración de raíces. El rango de pH aceptable es de 5,5 a 8 y el nivel óptimo es
de 7 a 8. La planta de algodón tolera los suelos salinos. La propagación de la planta se realiza por
semilla y su densidad de plantación varía entre 100.000 y 160.000 plantas/Ha con técnicas de alta
densidad, y entre 14.000 y 37.000 plantas/Ha con técnicas de baja densidad.

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