5to Unidad III Filo. de Las Ciencias
5to Unidad III Filo. de Las Ciencias
Filosofía de la Ciencia
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1. El prestigioso conocimiento científico
La ciencia goza de una alta valoración. Aparentemente existe la creencia generalizada de que hay algo especial
en la ciencia y en los métodos que utiliza. Cuando a alguna afirmación, razonamiento o investigación se le da el
calificativo de "científico", se pretende dar a entender que tiene algún tipo de mérito o una clase especial de
fiabilidad.
Tenemos muchísimas pruebas procedentes de la vida cotidiana de que se tiene en gran consideración a la ciencia,
a pesar de que haya cierto desencanto con respecto a ella debido a las consecuencias de las que se le hace
responsable, tales como las bombas de hidrógeno y la contaminación. Los anuncios publicitarios afirman con
frecuencia que se ha mostrado científicamente que determinado producto es más blanco, más potente, más
atractivo sexualmente o de alguna manera preferible a los productos rivales. Con esto esperan dar a entender
que su afirmación está especialmente fundamentada e incluso puede que más allá de toda discusión.
(A. Chlamers, ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?)
La ciencia es mucho más una determinada manera de pensar que un cuerpo de conocimientos. Su
objetivo es descubrir cómo funciona el mundo, detectar las regularidades que puedan existir, captar
las vinculaciones que se dan entre las cosas —desde las partículas elementales, que pueden ser los
constituyentes últimos de toda materia, para organismos vivos, la comunidad social de los seres
humanos y, como no, el cosmos contemplado en su globalidad. Nuestra intuición no es ni por asomo
una pauta infalible. Nuestras percepciones pueden verse falseadas por la educación previa y los
prejuicios, o simplemente a causa de las limitaciones de nuestros órganos sensoriales que, por
descontado, sólo pueden percibir directamente una pequeña fracción de los fenómenos que se
producen en el mundo. Incluso una cuestión tan directa como la de si, en ausencia de fricción, cae
más rápidamente una libra de plomo que un gramo de lana, fue resuelta incorrectamente por casi
todo el mundo hasta llegar a Galileo, y entre los equivocados se hallaba, cómo no, el propio
Aristóteles. La ciencia se fundamenta en la experimentación, en un ansia permanente de someter a
prueba los viejos dogmas, en una apertura de espíritu que nos permita contemplar el universo tal
como realmente es.
(C. Sagan, El cerebro de Broca)
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1.2 ¿Qué son los hechos? ¿Observamos o construimos?
En general, una descripción clásica del método científico funciona de la siguiente manera: "Las ciencias parten de
la observación fiel de la realidad. Seguidamente, se extraen las leyes de esa observación. Esas leyes se someten a
comprobaciones experimentales y se prueban. Esas leyes probadas, finalmente se unen en teorías que describen
la realidad". Este es el modelo que vamos a examinar por medio del método dialéctico, mostrando cómo se puede
tomar cierta distancia respecto de la visión espontánea obtenida de la observación, las leyes, las pruebas, los
procesos de comprobación, etc., de forma que se logre una visión siempre más crítica.
Según la visión espontánea que la mayoría de las personas tiene de la observación, ésta llega a las cosas "tal y
como son". Por eso se dice con frecuencia que la observación debe ser fiel a la realidad y que en la comunicación
de una observación sólo se puede informar de lo que existe. La observación sería una nueva atención pasiva, un
puro estudio receptivo. En el mundo existirían una serie de informaciones que habría que recibir lo más fielmente
posible.
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Por lo tanto, no observamos pasivamente, sino que estructuramos lo que queremos observar, utilizando las
nociones que parecen útiles para tener una observación adecuada, es decir, que responda al proyecto que
tenemos. Entonces es cuando decimos que observamos "hechos" (de una forma algo chusca, la etimología de la
palabra "hecho" remite a su carácter construido, aun cuando evidentemente no se le llama "hecho" por eso). Si,
por ejemplo, digo que "el sol gira alrededor ele la tierra es un hecho", indico sencillamente cuál es mi interpretación
teórica, la que me permite entender (y por lo tanto utilizar) el mundo. Digo que es un "hecho" si creo que es algo
indiscutible, que nadie, al menos por ahora, cuestiona'. (Sin embargo, lo que para unas generaciones fue un
hecho, más tarde se ha cuestionado, a partir del momento en que se ha tenido otra representación teórica: así,
lo que se ha convertido en un hecho, es que la tierra gira alrededor del sol). Lo que llamamos un hecho, ya es un
modelo teórico de interpretación que habrá que establecer o probar. Es lo que hacemos cuando ofrecemos "una
prueba" de nuestra observación.
La noción de “real” parece funcionar como una forma de anunciar una interpretación privilegiada; así se diría que
un sueño no es algo "real". Tratar de decir lo que en último término no es lo real, equivale a buscar una
interpretación a la que se daría un último estatuto privilegiado. Decir que "esto es en realidad aquello" es
privilegiar la segunda interpretación (aquello) con respecto de la primera (esto) Por ejemplo, si digo que tal
enfermedad no es realmente fisiológica, sino psicológica, la palabra "realmente" señala simplemente la
interpretación privilegiada Cuando estamos acostumbrados a ver el mundo de una forma determinada, se hace
casi imposible ver las cosas de otro modo. Cuestionar esa visión crearía una crisis afectiva profunda. La visión que
tenemos del mundo parece entonces absolutamente objetiva y necesaria. Esto puede llegar hasta el punto de
que si, en una determinada sociedad, alguien negara esas "visiones" necesarias, pronto se le declararía loco (o
enfermo), ¿tiene eso un significado absoluto o significa sencillamente que su visión del mundo se integra mal en
la institución imaginaria del mundo, de su sociedad?
ACTIVIDAD 1
Reflexiona:
a. ¿Qué ves en el dibujo: una anciana o una joven?
b. ¿Qué pruebas podrías dar para fundamentar tu respuesta?
c. ¿Qué sería necesario para poder hablar de una imagen objetiva de
esta ilustración?
ACTIVIDAD 2
[Link]
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1.3 Objetividad, subjetividad o intersubjetividad socialmente construida
Pero entonces, ¿qué ocurre con los objetos que observarnos? Tenemos la clara sensación de ver las cosas con
objetividad, tal y como son. El problema de esta manera de ver, es que parte de una definición espontánea de la
objetividad que sería "absoluta", es decir, sin relación alguna con otra cosa. Ahora bien, parece que no podemos
hablar de un objeto más que mediante un lenguaje -realidad cultural- que se puede utilizar para explicárselo a los
demás. No puedo hablar de la lámpara que está sobre la mesa si no es a condición de tener suficientes elementos
de lenguaje, comunes y convencionales, para que me entiendan.
Hablar de objetos es siempre situarse en un universo convencional de lenguaje. Por eso, se suele decir que los
objetos son objetos en virtud de su carácter institucional, lo que quiere decir que son objetos en virtud de las
convenciones culturales de lenguaje. Dicho con otras palabras, hablar de "objetos" es establecer una relación de
equivalencia entre una manera de establecer acuerdos para hablar del mundo.
Decir que ''algo" es objetivo es por lo tanto decir que es "algo" de lo que se puede hablar con sentido; es situarlo
en un universo común de percepción y comunicación, en un universo convencional, instituido por una cultura. Si,
por el contrario, quisiera hablar de un "objeto" que no tuviera cabida en ningún lenguaje, mi visión sería
puramente subjetiva, no comunicable; en último extremo, loca.
Igual que antes señalé que existe un lenguaje anterior a toda descripción, hay que añadir que también existe,
anterior a todo objeto, una estructura organizada del mundo en la que se insertan los objetos. Eso es lo que los
sociólogos como Peter Berger y Thomas Luckmann (1978) llamaron "la construcción social de la realidad". Ellos
entienden por tal esa organización del universo unida a determinada cultura, sea ele una tribu de pescadores del
Amazonas o nuestra cultura industrial y que ofrece un marco a la visión, ele manera que cada una de las cosas
puede tener en ella su lugar (o más bien, que determina lo que serán los objetos) Cornelius Castoriadis* introdujo
un concepto filosófico parecido al hablar de la institución imaginaria del mundo (1978). El "mundo" está
organizado según eso en función de una sociedad.
Los objetos no están dados en sí, independientemente de todo contexto cultural. Sin embargo, no son
construcciones subjetivas en el sentido corriente de la palabra, es decir, "individuales": precisamente, gracias a
una manera común de verlos y describirlos, los objetos son objetos, Si, por ejemplo, quiero hacer de la flor otra
cosa distinta a la prevista en mi cultura, se sacará la conclusión de que estoy loco. No puedo describir el mundo
según mi subjetividad; tengo que integrarme en algo más amplio, una institución social, es decir, una visión
organizada admitida comunitariamente.
(G. Fourez, La construcción del conocimiento científico)
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ACTIVIDAD 3: Un caso paradigmático
Existe un caso paradigmático en la historia de las ciencias, en el que un científico describe una visión del mundo
que no solamente no se integra a la institución imaginaria del mundo y de su sociedad, sino que la contradice. Es
el caso de Galileo Galilei, quien fuera juzgado y condenado por la Inquisición.
A continuación, se transcriben algunas líneas de la obra “La vida de Galileo Galilei”, del dramaturgo alemán Bertolt
Brecht. En esta escena se representa el momento en que los amigos y allegados a Galilei (Federzoni, su amigo y
pulidor de lentes, y Andrea, el hijo de su ama de llaves) son informados por un Individuo mensajero de la Iglesia,
de lo que sucederá una vez que Galileo se retracte en el juicio que es desarrollado en su contra.
EL INDIVIDUO. —El señor Galilei estará pronto aquí. Necesitará una cama.
FEDERZONI. —Lo han soltado.
EL INDIVIDUO. —Se espera que el señor Galilei se retractará a las cinco, en una sesión de la Inquisición. Se escuchará la gran
campana de San Marco y se leerá públicamente el texto de la retractación.
ANDREA. —No lo creo.
EL INDIVIDUO. —Debido a la aglomeración de gente en las calles, el señor Galilei será traído a través del portón del jardín
trasero del palacio. (Se va)
ANDREA (de improviso en voz alta). —¡La Luna es una tierra y no tiene luz propia, y tampoco Venus tiene luz propia y es
como la Tierra y gira alrededor del Sol! ¡Y cuatro satélites giran en torno a Júpiter que se encuentra a la altura de las estrellas
fijas y no está unido a ningún anillo! ¡El Sol es el centro del universo y está inmóvil en su sitio, y la Tierra no es centro ni es
inmóvil! ¡Y él es quien nos ha demostrado todo eso!
EL PEQUEÑO MONJE. —Y con violencia no se puede hacer invisible lo que ya se ha visto. (Silencio.)
FEDERZONI (mira el reloj de sol en el jardín). —Las cinco.
ANDREA. —¡Yo no puedo esperar más! ¡Esos descabezan la verdad! (Se tapa las orejas, el pequeño monje lo imita. Pero la
campana no suena. Luego de una pausa en la que sólo se escucha el piadoso murmullo de Virginia, Federzoni mueve la
cabeza negativamente. Los otros dejan caer los brazos.)
FEDERZONI (ronco). —Nada. Las cinco y tres minutos.
ANDREA. —¡Se resiste! ¡Oh, dichosos de nosotros!
EL PEQUEÑO MONJE. —No se retracta.
FEDERZONI. —No. (Se abrazan, son más felices.)
ANDREA. —Quiere decir: que con violencia no va, no se puede lograr todo. Quiere decir: se puede también vencer la
insensatez, que no es invulnerable. Luego: ¡el hombre no teme a la muerte!
FEDERZONI. —Ahora comienza realmente la era del saber. Esta es la hora de su nacimiento. Pensad: ¡si él se hubiera
retractado!
a. Investiga qué sucede en la historia con Galileo, ¿por qué lo juzgan? ¿de qué debería retractarse?
b. ¿Sucedieron los hechos realmente como sugiere la escena? ¿No se retracta Galileo?
c. ¿Contra qué institución imaginaria de mundo se pelea Galileo?
d. ¿Por qué crees que Federzoni declara que ahora, luego de la muerte de Galileo, comenzaría la era del
saber?
La vida de Galileo (Leben des Galilei en su título original) es una obra de teatro del
dramaturgo alemán Bertolt Brecht escrita en 1939, en pleno auge del nazismo en Alemania.
Brecht escribe tres versiones distintas de la obra en tres momentos distintos de la historia:
el su primera versión, Galileo es representado como un hombre que lucha por encontrar la
verdad a través del método científico; en la segunda versión escrita desde el exilio en Estados
Unidos, posterior a la II Guerra Mundial, Brecht nos presenta ahora a Galileo en todas sus
contradicciones, y le sitúa como parte integrante de una sociedad en la que, por su posición
como científico, tiene un papel fundamental. El saber por el saber ya no es suficiente y para
él la ciencia debe tener un planteamiento ético y perseguir, por encima de todo, el progreso
de la humanidad; en la última versión escrita en la década de 1950 de vuelta en Alemania,
el dramaturgo incluye una frase pronunciada por Galileo al final de la obra, en la que se
arrepiente de haberse retractado ante la Inquisición: “Si yo hubiera resistido, los hombres
dedicados a las ciencias naturales hubieran podido desarrollar algo así como el juramento
hipocrático de los médicos: ¡la promesa de utilizar la Ciencia únicamente en beneficio de la
Humanidad!”
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2.1 El conocimiento científico como mecanismo de poder – M. Foucault
Michel Foucault (Francia, 1926-1984) es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en
especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de
la sexualidad humana. Sus análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente
debatidos.
Tomaré como punto de partida un texto de Nietzsche fechado en 1873 [que ya abordamos en la Unidad I] y publicado
póstumamente. El texto dice: "En algún punto perdido del universo, cuyo resplandor se extiende a innumerables
sistemas solares, hubo una vez un astro en el que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue aquél
el instante más mentiroso y arrogante de la historia universal."
El conocimiento fue, por lo tanto, inventado. Decir que fue inventado es decir que no tuvo origen, o lo que es lo
mismo y de manera más precisa, aunque parezca paradójico, que el conocimiento no está en absoluto inscrito en
la naturaleza humana. El conocimiento no constituye el instinto más antiguo del hombre, o a la inversa, no hay
en el comportamiento humano, en los apetitos, en el instinto humano, algo que se parezca a un germen del
conocimiento. Dice Nietzsche que el conocimiento está de hecho relacionado con los instintos, pero no puede
estar presente en ellos ni ser siquiera un instinto entre otros; el conocimiento es simplemente el resultado del
juego, el enfrentamiento, la confluencia, la lucha y el compromiso entre los instintos. Es precisamente debido a
que los instintos chocan entre sí, se baten y llegan finalmente al término de sus batallas, que hay un compromiso
y algo se produce. Este algo es el conocimiento.
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Nietzsche afirma que el filósofo es aquel que más fácilmente se engaña sobre la
naturaleza del conocimiento. Para saber qué es, para conocerlo realmente, para
aprehenderlo en su raíz, en su fabricación, debemos aproximarnos a él no como
filósofos, sino como políticos, debemos comprender cuáles son las relaciones de
lucha y de poder. Solamente de esas relaciones de lucha y poder, en la manera
como las cosas entre sí se oponen, en la manera como se odian entre sí los
hombres, luchan, procuran dominarse unos a otros, quieren ejercer relaciones de
poder unos sobre otros, comprendemos en qué consiste el conocimiento.
Es siempre algo que apunta, maliciosa, insidiosa y agresivamente, a individuos, cosas, situaciones. Sólo hay
conocimiento en la medida en que se establece entre el hombre y aquello que conoce algo así como una lucha
singular, un tête-à-tête, un duelo.
A partir de los textos de Nietzsche podemos establecer no una teoría general del conocimiento, sino un modelo
que permite abordar el objeto de estas conferencias: como es el problema de la formación de ciertos
determinados dominios de saber a partir de relaciones de fuerza y relaciones políticas en la sociedad.
En los análisis marxistas tradicionales la ideología es presentada como una especie de elemento negativo a través
del cual se traduce el hecho de que la relación del sujeto con la verdad, o simplemente la relación de
conocimiento, es perturbada, oscurecida, velada por las condiciones de existencia, por relaciones sociales o
formas políticas impuestas, desde el exterior al sujeto de conocimiento. La ideología es la marca, el estigma de
estas relaciones políticas o económicas de existencia aplicado a un sujeto de conocimiento que, por derecho,
debería estar abierto a la verdad.
Mi propósito es demostrar en estas conferencias cómo, de hecho, las condiciones políticas y económicas de
existencia no son un velo o un obstáculo para el sujeto de conocimiento sino aquello a través de lo cual se forman
los sujetos de conocimiento y, en consecuencia, las relaciones de verdad. Solo puede haber ciertos tipos de
conocimiento, órdenes de verdad, dominios de saber, a partir de condiciones políticas que son como el suelo en
que se forman el sujeto, los dominios de saber y las relaciones con la verdad.
(M. Foucault, “La verdad y las formas jurídicas”)
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2.2 Saber, sujeto de conocimiento y mecanismos de poder – M. Foucault
El saber es el conjunto de elementos formados de un modo regular como resultado de determinadas prácticas
discursivas y que resultan necesarios a la constitución de una ciencia. El saber, asimismo, es el conjunto de
conductas, singularidades, desviaciones de las cuales es posible hablar en un discurso determinado. Se trata de
un campo de coordinación y subordinación de todos los enunciados, y a la vez, constituye en emplazamiento a
partir del cual, es posible determinar el surgimiento de nuevos objetos, nuevos enunciados. Un saber se define
por las posibilidades de utilización y apropiación que ofrece un discurso determinado; por ejemplo, el saber
psiquiátrico del siglo XIX. Toda práctica discursiva se define por el saber que origina, y se aplica al conjunto de
enunciados y objetos que poseen una misma regla de formación.
La sociedad contemporánea puede ser denominada sociedad disciplinaria. Quisiera mostrar cuáles son las formas
de prácticas penales que caracterizan a esta sociedad, cuáles son las relaciones de poder que subyacen a estas
prácticas penales, y cuáles son las formas de saber, los tipos de conocimiento, los tipos de sujeto de conocimiento
que surgen a partir y en el espacio de esta sociedad disciplinaria que es la nuestra.
La formación de esta sociedad puede ser caracterizada por la aparición, a finales de siglo XVIII y comienzos del
XIX, de la reforma y reorganización del sistema judicial y penal en los diferentes países de Europa y del mundo.
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El Panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo
estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior, y en cada una de esas pequeñas celdas
había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero
expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda
daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no
había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de
un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que
nadie, a su vez, pudiera verlo.
El Panóptico es la utopía de una sociedad y un tipo de poder que es, en el fondo la sociedad que actualmente
conocemos, utopía que efectivamente se realizó. Este tipo de poder bien puede recibir el nombre de panoptismo:
vivimos en una sociedad en la que reina el panoptismo.
El panoptismo es una forma de saber que se apoya no ya sobre una indagación sino sobre algo totalmente
diferente que yo llamaría examen. No se trata de reconstruir un acontecimiento, sino que se trata de vigilar sin
interrupción y totalmente. Vigilancia permanente sobre los individuos por alguien que ejerce sobre ellos un poder
-maestro de escuela, jefe de oficina, médico, psiquiatra, director de prisión- y que, porque ejerce ese poder, tiene
la posibilidad no sólo de vigilar, sino también de construir un saber sobre aquellos a quienes vigila. Es éste un saber
que no se caracteriza ya por determinar si algo ocurrió o no, sino que ahora trata de verificar si un individuo se
conduce o no como debe, si cumple con las reglas, si progresa o no, etc. Este nuevo saber no se organiza en torno
a cuestiones tales como "¿se hizo esto?, ¿quién lo hizo?"; no se ordena en términos de presencia o ausencia,
existencia o no-existencia, se organiza alrededor de la norma, establece qué es NORMAL y qué no lo es, qué cosa
es incorrecta y qué otra cosa es correcta, qué se debe o no hacer.
Así es que, en el mundo, y especialmente en Inglaterra, existió una serie de mecanismos de control de la
población, control permanente del comportamiento de los individuos. Estos mecanismos se formaron
oscuramente durante el SXVIII respondiendo a ciertas necesidades y fueron asumiendo cada vez más importancia
hasta extenderse finalmente a toda la sociedad y acabar imponiéndose una práctica penal.
(M. Foucault, “La verdad y las formas jurídicas”)
Averigua de qué se trata la historia (busca resúmenes del libro o lee algún fragmento
de éste, o también puedes ver la película) y relaciónala con los conceptos trabajados
en el pensamiento de Michel Foucault.
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3. Saber, sujetos de conocimiento y mecanismos de control en el Uruguay
del Novecientos
Analicemos ahora una selección de texto realizada a partir de un artículo del historiador José Pedro Barrán, donde
se analiza la producción de sujetos de conocimiento y saberes dentro del marco de la medicalización de nuestro
país en los comienzos del Siglo XX.
La infiltración del orden establecido en la verdad científica fue expresado con orgullo por el médico Francisco Soca cuando
inauguró en 1889, en la Facultad de Medicina, su cátedra de
El saber siempre se ve tentado por el poder y máxime cuando el Patología Interna: “En medicina, al menos, soy un positivista
saber es prestigioso en la sociedad que lo cultiva. Y el saber médico resuelto y extremado. No tengo doctrinas, abordo los hechos brutal
del Novecientos es doblemente prestigioso, por ser científico y sinceramente, los miro de frente, los estudio, los peso, los mido,
pertenece a la categoría de conocimientos irrefutables en el sin prejuicios de ningún género con una entera independencia, con
imaginario colectivo, y por tener consecuencias y depender de la una libertad de espíritu que habrá igual, pero que no la hay mayor,
conducta de los hombres, convoca al ejercicio abierto y (...), todo para los hechos, nada o casi nada para las teorías”1. Había
desembozado –iba a escribir desenfadado– del consejo moral, de la que evitar la penetración del prejuicio en la ciencia; sólo la
propaganda de normas de vida adecuadas al culto de la salud, el observación pura conducía a la contemplación del hecho puro.
nuevo Dios del hombre secularizado contemporáneo.
Pero el saber médico forma parte de la cultura y no es inmune a
Desde la segunda mitad del siglo XIX la medicina quiso ser un saber sus influencias. De la cultura en que nació en el siglo XIX y el
solo de hechos, empírico, formado en la observación y Novecientos provino el afán de poder apresar el “hecho” en toda su
experimentación, dependiente de la clínica, donde enseñaba la “brutalidad” y la creencia de que ello era posible y fácil. Más la época
mirada sobre el enfermo, y el laboratorio, donde instruían las histórica que lo hizo aparecer, también lo infiltró con sus estructuras
operaciones cuidadosamente analizadas. sociales, económicas, políticas y culturales. Este saber se nutrió
fundamentalmente del orden mental establecido, de los valores, las
El hecho era posible observarlo en estado puro porque existía fuera
convenciones, los lugares comunes, los temores y las ansiedades
del observador y éste estaba capacitado por su razón para
de aquella sociedad. A veces la demostración es casi innecesaria.
describirlo tal cual en realidad era. Este optimismo epistemológico
Parece obvio el vínculo entre la concepción biológica de la mujer
1
Soca F. Selección de discursos. Montevideo: Biblioteca Artigas; 1972.
p. CXLVII y CXLIX. (Colección de Clásicos Uruguayos, Tomo I).
11
imperante en el Novecientos, un aparato reproductor, y la sociedad En julio de 1906, fue inaugurado el “Sifilicomio Doctor Germán
patriarcal en crisis por la revuelta femenina que ya negaba aquel Segura”. En junio de 1908 se definió como iría la prostituta al
único destino. Sin dudas el saber médico expresó así los miedos Sifilicomio ya que, una vez comprobada su enfermedad en período
del género dominante. de contagio, el médico extendería su pase “para el Sifilicomio,
haciéndola conducir por la Policía”. El régimen de 1905 había sido
Parafraseando a Michel Foucault –y a todos los historiadores de las pensado para Montevideo, pero entre 1908 y 1910 comenzó a
mentalidades– se puede afirmar que siempre se especula dentro de aplicarse también en el interior.
un pensamiento “anónimo y constrictor” que es el de una época y
un lenguaje, que las palabras, las categorías y las imágenes que En 1916 el director del Sifilicomio, Juan Antonio Rodríguez, y las
utilizamos para definir lo observado están cargadas de significados Hermanas de Caridad de San Vicente de Paul., administradoras
previos, y a veces hasta de ideología. La imagen del cuerpo como internas del nosocomio-prisión, habían hecho de la “redención” del
una fortaleza asediada por el afuera, el mundo de los microbios, que alma de las prostitutas un culto tan importante como el que
es la que domina en la medicina del Novecientos, recuerda otras conducía a la salud de su cuerpo. Se las ocupaba “en pequeños
similares omnipresentes en aquella cultura: la de la sociedad servicios domésticos, ligeros trabajos compensados con una
burguesa amenazada por los agitadores sociales y las ideologías variada serie de diversiones lícitas”, las distracciones debían
disolventes; la de la vida atacada por su contraria la muerte. moralizar y por ello había “una biblioteca repleta de obras morales,
novelas (morales), una pianola, un cinematógrafo y sala de
Contaminación del contexto popular por el saber médico conversación, en la que, bajo la fiscalización de las Hermanas de
Fue en el Novecientos que comenzó a percibirse una tendencia que Caridad, pasan la noche en sociedad”. Es que, “bajo la protección
hoy, creemos, reina soberana, la que identifica a la moral con las de la ciencia y de la religión (las prostitutas parecían salir) por un
reglas de la medicina preventiva, la que hace de la higiene y la instante, de la marisma del vicio donde transcurre su desastrosa
preservación de la salud la casi única fuente de una nueva ética que vida”[Link] año antes, en 1915, el director del Sifilicomio comentó el
en 1919 el psiquíatra uruguayo Santín Carlos Rossi comenzó a lugar preciso que tenía el trabajo en la institución y los por qué. En
llamar “moral fisiológica”. A la moralización de la medicina se sumó primer lugar, el trabajo mantenía el “orden” proporcionaba
la medicalización de la moral. “ocupaciones necesarias para distraerlas en sus ocios”; en segundo
lugar, “el trabajo podía despertar en algunas de ellas hábitos de
Las tentaciones del poder en nombre de la ciencia laboriosidad (y así se) regenerarían”. No indicó una tercera razón,
pero es fácil hallarla al enterarse de lo que hacían las prostitutas: su
La sociedad del Novecientos admitió y aún más, prohijó, el uso de labor era útil para el mantenimiento del Sifilicomio y todo el sistema
la violencia, la imposición, y la violación de los derechos individuales hospitalario montevideano pues, a) confeccionaban sus trescientos
en pro de la salud pública, como aconsejaba el saber médico. En uniformes, b) “no teniendo personal de sirvientas”, hacían de tales
varios campos y especialmente en varias enfermedades muy limpiando todo el Sifilicomio, c) dos días a la semana planchaban la
temidas en la época, sífilis y tuberculosis, el saber médico se valió ropa del Sifilicomio y del Hospital Maciel. Los trabajos eran
de la fuerza para lograr sus objetivos. Fue por ello que un liberal a “voluntarios” y pagados con treinta pesos mensuales para todas. Si
ultranza, Luis C. Caviglia, en sus “Estudios sobre la realidad estimamos una media de cincuenta internadas esa cifra se reducía
nacional” de 1926 escribió acerca de la conducta de los médicos en a 60 centésimos mensuales para cada una, ingreso treinta veces
el Instituto Profiláctico de la Sífilis: “el problema de la lucha contra inferior al de las costureras y planchadoras en la época4.
la sífilis envuelve, como todos los humanos, una cuestión de
derecho. Ahora bien: no hay por criterio profesional, personas más El hospital de tuberculosos exigía, como lo declaraba el Director del
reñidas con esos principios que los médicos. Ellos resuelven todas “Fermín Ferreira”, médico Alberto Brignole, en 1918: “someterse
las cuestiones higiénicas de una manera radical, por medio de la desde el principio de la enfermedad al tratamiento médico (...)
imposición y la violencia ejercida en nombre de la salud pública. La someterse absolutamente a las prescripciones médicas (...)
lucha contra la sífilis se presta a muchas lesiones del derecho, por someterse a la cura todo el tiempo necesario”[Link] enfermo, había ya
ejemplo, cuando se obliga a inspecciones vejatorias, que muchos subrayado en 1908 el médico Roberto Berro, estaba allí, “sometido
tratadistas aplauden. Y el aplauso llega hasta el punto de encontrar a la vigilancia constante del médico (que impediría sus otrora)
admirable que la sanidad militar alemana y austríaca, durante la quehaceres tal vez penosos (pero también) sus vicios y toda clase
guerra, ordenara se presentaran a la inspección médica todas las de abusos, tanto o más cuanto esos quehaceres, esos abusos y
mujeres habitantes de las ciudades ocupadas, sin distinción de clase esos vicios son los que han abonado el terreno” a la enfermedad 6.
y edad, pues hasta las niñas eran sometidas a las reacciones
investigatorias. Aquí hemos tenido casos sobre todo en campaña, El lector experimentado tal vez encuentre en estos “consejos”
de inspecciones que constituyen un verdadero ultraje”2. ciertas similitudes con los actuales tratamientos oncológicos.
En 1905, el Consejo Nacional de Higiene reglamentó la Inspección La vida del bacilar en aquellos espacios de confinamiento estaba
Sanitaria de la prostitución. Toda mujer mayor de 18 años que se estrictamente sujeta a la observancia del reposo en medio del aire
entregara a la prostitución debía inscribirse en dos registros que fresco y del sol –de ahí los pabellones y las reposeras–, la sobre
llevarían “las autoridades sanitarias y policial”. alimentación, y ciertas reglas higiénicas, tal el uso de salivaderas
personales para los esputos. El reposo implicaba al comienzo cama
permanente; en Francia algunos estudiantes de medicina enfermos
2 5
Caviglia L C. Estudios sobre la realidad nacional. Montevideo: Urta y Brignole, A. Cartilla sobre la tuberculosis. Bol Cons Nac Hig Urug.
Cur-belo; 1952. Artículo en “La Defensa” del 15 de setiembre de 1926. abril 1918: 198-99.
3 6
Paránhos, Ulyses. Impresiones platenses. Bol Cons Nac Hig Urug. Liga Uruguaya contra la Tuberculosis. La Tuberculosis. Montevideo,
nov. 1916: 540-44 s.n; marzo 1908, p 85-86.
4
Uruguay. Sifilicomio Nacional. Resumen de la reacción de
Wassermann. Bol Cons Nac Hig Urug. Junio, 1915: 287-91.
12
se ataban a ellas para obligarse a respetarlo. Más avanzado el una segunda naturaleza en los pobres, hecha de obediencias y
tratamiento, el reposo se imponía luego del desayuno por dos horas, respetos.
hasta el almuerzo, y después de éste a menudo hasta la cena. En
algunos sanatorios populares franceses – que nosotros imitábamos La curación se entendía dentro del disciplinamiento estricto. El
– el reposo incluía luego del desayuno “la cura de silencio”, pues enfermo era un ser con los derechos recortados y un formidable
también se prohibía leer o escuchar [Link] control de la tos era capítulo de deberes que buscaba saliera del nosocomio no solo un
posible, según decía el médico, “era necesario que los enfermos hombre sano sino enteramente otro hombre desde el punto de vista
(aprendieran) a resistir la necesidad de toser y sólo toser cuando moral, mejor dotado para el autocontrol de sus pulsiones y
sientan que el esputo está blando y se desprenderá fácilmente”. Eso rebeldías.
era la tos “útil”, la tos “inútil” era la seca; debía concluirse con “la Pero el gran capítulo, el articulado más numeroso y preciso, se
mala costumbre de toser a la menor picadura o molestia que sien- refería a la creación de hábitos de respeto y obediencia al superior,
ten en la garganta”8. El control de la garganta y sus sensaciones se la autoridad hospitalaria y el médico. La disciplina era militar ya que
acompañaría del autocontrol de la pasión, cuya eclosión de seguro “todos los enfermos debían someterse a lo dispuesto en el
había jugado un importante papel en el “terreno” propicio al bacilo Reglamento así como a las prescripciones médicas (bajo las
de Koch. ¿Acaso no eran la adolescencia y la juventud, edades de siguientes penas:) 1ª amonestación en caso de infracción leve, en
la pasión, el pasto de la tuberculosis? caso de reincidencia o infracción grave será expulsado por el
En sus comienzos el preventorio de la Liga Uruguaya contra la intendente (...) lo que se tendrá en cuenta para el caso de que el
Tuberculosis, fundado en 1911, asilaba a los “débiles y expulsado solicite nuevamente su admisión”. La pesadilla de la
predispuestos” sólo de día, pero se comprobó que los efectos eran autoridad hospitalaria, la queja individual y sobre todo colectiva de
más beneficiosos “si no gozaban de la libertad durante la noche, los enfermos, estaba especialmente prohibida: “todo enfermo
(pues) muchos de los enfermos comprometían imprudentemente cualquiera que sea su clase y condición, entrando en el hospital se
su salud (...) porque se entregaban a hábitos en abierta oposición someterá a su régimen y jamás podrá hacer valer derechos o
con la asistencia que requerían para fortalecer sus organismos. Los regalías que no se reconocen”13.
hombres eran los que mayormente abusaban de esa libertad Rebeldías
nocturna”. Por eso se resolvió admitir “a los débiles y predispuestos
(...) a condición de permanecer en el establecimiento un término Pero no todos los enfermos se sometían. Los tuberculosos pobres
fijo, ininterrumpido, que se fijó en tres meses9. El espíritu sedicioso internados sufrían de demasiados rigores a su entender, tal vez más
propio del tuberculoso confinado debía ser abatido. Estos enfermos, por su condición social que por su dolencia. Los tuberculosos del
además, eran pobres. Doble motivo para imponerles una disciplina Hospital Fermín Ferreira de Montevideo, protagonizaron en 1922 la
de hierro, la que, por otras y parecidas razones las clases resistencia escandalosa a las condiciones de internación a que los
dominantes también les exigían. querían someter los poderes médico y estatal hermanados.
Las formas de terapias aplicadas en el hospital de tuberculosos “La protesta colectiva” –según el diario”La Tribuna Popular”- o “la
hacían correr un riesgo a la sociedad burguesa. El poder médico lo huelga de enfermos” –según el diario El Día– comenzó el lunes 6 de
advirtió y trato de subsanarlo. La sobre alimentación podía convertir marzo a las 9.30 de la mañana cuando el movimiento inusual de los
a este hospital de pobres “en una escuela de holgazanería” al decir enfermos hizo sospechar al flamante director médico Hilarión
del médico José Scoseria en 1916. Es que “el enfermo aprende a Loriente, que algo se tramaba.
vivir cómodamente, pierde sus hábitos de trabajo, el amor a la
familia y se convierte, en definitiva, en una carga para la sociedad o El público, que ya había visto a los tuberculosos con sus uniformes
en un parásito”. Los tuberculosos pobres llegaban a creer que sólo grises del Hospital recorriendo la ciudad en tranvía, se “atemorizó”
iban al hospital “a descansar y comer bien y aún más cuando los contempló en la acera pues “algunos tosían,
abundantemente”[Link] ello, José Scoseria en 1916 opinó que el otros vomitaban, manchando el pavimento de sangre”, un tanto
hospital de tuberculosos debía ser sustituido “por la aldea ostensiblemente, y todos esparcían a diestra y siniestra el bacilo de
antibacilar” donde los enfermos encontrarían “una habitación sen- Koch. Luego de la entrevista con el médico José Martirené, los
cilla, modesta, hasta pobre, pero higiénica y siguiendo el tratamiento enfermos fueron conducidos de nuevo al Hospital, en dos tranvías
(...) a juicio del médico empezarían a dedicarse bajo su dirección y expresos contratados. Los vehículos fueron después
la vigilancia de sus auxiliares, al trabajo u ocupación de su cuidadosamente desinfectados. Las causas de la protesta en un
preferencia, compartible con su estado”[Link] este modo el hospital primer momento fueron confusas. La prensa opositora al batllismo
de tuberculosos, “escuela de profilaxia” que instruía al enfermo y a –con la “Tribuna Popular” a la cabeza– culpó a la administración del
su través a sus familiares y las clases populares, se trasformaría Hospital pues “el hambre” que pasaban los enfermos había sido la
también en escuela de conductas acordes con el orden establecido. chispa inicial de la protesta. Pero las entrevistas a éstos, la opinión
Al decir del médico César A. Díaz en 1908, todas estas normas posterior del mismo diario, así como la información de “El Día”,
higiénicas y morales terminarían modificando la “subconciencia” del dejan entrever otros motivos tan poderosos como el de la
pueblo para hacerlo actuar “de una manera infalible y perfecta”, sin alimentación y aun encuadran los reclamos referidos a ella en el
necesidad de tener que recurrir a la coacció[Link]í crearía el hospital marco de una vasta protesta contra el disciplina -miento médico.
7 11
Bardet JP, Bourdelais P, Guillaume P, Lebrun F, Quétel C. Peurs et te- Scoseria, J. La asistencia hospitalaria en el Uruguay. Montevideo: El
rreurs face a la contagion. Paris: Fayard; 1988, p. 236-37. Siglo Ilustrado; s.d. pp.16 –17.
8 12
Reglas higiénicas principales para el tratamiento de la tuberculosis. La Tuberculosis, Montevideo, febrero 1908, pp. 56-57. [sin más
Bol Cons Nac Hig Urug. abril 1918: 199 -200. datos]
9 13
Bol Cons Nac Hig Urug, agosto 1926, p. 491- 492. [Sin más datos] Comisión de Caridad y Beneficiencia de Soriano. Reglamento del
10 Hospital de Mercedes aprobado por el Ministro de Gobierno.
En el Hospital Fermín Ferreira. Una Huelga de enfermos. El Día,
diario de Montevideo 7 marzo 192: 5 (columnas 4 a 7). Mercedes: El Diario; 1899.
13
“El Día” entrevistó a los enfermos huelguistas y de las respuestas represora había ganado al poder médico y al Estado enfrentados a
se deduce que las quejas sobre la comida aludían sobre todo a la las “masas ignorantes”: se solicitó al Presidente de la República
forma en que se les presentaba y que la protesta en realidad se mantener importantes fuerzas policiales de custodia en el Hospital
centraba en la reimplantación del reglamento de “licencias” caído en en previsión de nuevos desórdenes y huelgas de enfermos; se
desuso. Este sólo autorizaba, “ocho horas de paseo”, fuera del prohibieron “hasta nueva orden las visitas a los enfermos, salvo a
Hospital, “cada tres meses de encierro”. A los enfermos tal régimen aquellos que a juicio del médico se encuentren en inmediato peligro”
les parecía carcelario y deprimente. y, por fin, se prohibieron también “hasta nueva orden las salidas de
los enfermos, excepción hecha de las altas”14.
A los pocos días de la huelga de enfermos, el Consejo de la
Asistencia Pública aceptó la renuncia del director Loriente y designó La salud había triunfado sobre la enfermedad, las disciplinas sobre
en su lugar a un médico probablemente conciliador, Félix Angel la anarquía, la moral sobre el jolgorio. El contenido de
Olivera, director del Hospital Vilardebó. Pero el resto de las medidas “ordenamiento” del alma de aquella salud nunca quedó, tal vez, tan
adoptadas por el Consejo indica que la obsesión disciplinante y de manifiesto.
ACTIVIDAD 6:
ACTIVIDAD 7:
Investiga acerca de la institución donde se encuentra esta placa: ¿dónde se encuentra ubicada geográficamente? ¿por qué
llama “alienados” a sus internos? ¿qué características tiene la institución?
> ¿Qué saberes se legitiman en el discurso psiquiátrico de comienzos de SXX en nuestro país?
> ¿Cuáles son los mecanismos de control y disciplinamiento empleados en este contexto?
Fundada en 1912 bajo la presidencia de Don José Batlle y Ordóñez, su apertura fue una medida de
“salvataje” ante la superpoblación del Manicomio Nacional (denominado luego Hospital Vilardebó), que,
inaugurado en 1880 para 700 camas, llegaba a la cifra de 1500 pacientes (14 pacientes por 10.000
habitantes) en el año 1910.
Es de destacar que no todas las personas derivadas a la Colonia padecían trastornos psiquiátricos. Los
ingresos por falta de recursos económicos y sociales, las personas conducidas por la Policía con rótulo de
“vagabundo” y los adolescentes y jóvenes traídos por sus familias que declaraban no poder “hacerse
cargo de sus cuidados” constituían un alto porcentaje. Las edades más frecuentes al ingreso oscilaban
entre los veinte y los cuarenta años. En sus comienzos, y siguiendo la composición poblacional del país,
la Colonia albergó por partes iguales a orientales y extranjeros de distintas nacionalidades. Las corrientes
inmigratorias, las dos Guerras Mundiales, la Revolución Rusa y la Guerra Civil Española se ven reflejadas
en la nacionalidad de los pacientes ingresados. No poca importancia debe haber tenido el desarraigo, la
diversidad cultural y lingüística y las complicaciones psicosociales de aquellas condiciones de éxodo.
En esas primeras décadas del siglo XX, los diagnósticos más frecuentes eran los de psicosis crónica y
oligofrenia; pero un muy alto porcentaje de los ingresos consignaban: “incontinencia familiar”,
“alcoholismo crónico”, “epilepsia”, “parálisis general”, “encefalitis” y “traumatismo encéfalo craneano”.
Isidro Más de Ayala (1899-1960), destacado médico psiquiatra, narrador y ensayista, señala en 1937 que
de los dos mil quinientos pacientes asilados en la Colonia sólo el 20 % correspondían al diagnóstico de
esquizofrenia, cifra que da una pauta de la gran variedad de los motivos de internación.
En esa época el personal técnico de la Colonia estaba constituido por el director, cuatro médicos internos,
un odontólogo, un químico y un asistente social. Este equipo estaba a cargo de toda la actividad del
hospital apoyado por un plantel de enfermeros y “vigilantes” que eran instruidos y formados en su tara
por los propios médicos. Era, sin lugar a dudas, una institución custodial de la psiquiatría.
Más de Ayala escribe su trabajo “La terapéutica por el trabajo”. Afirma allí: “...Ya nadie discute los
perjuicios que tiene la inactividad para el enfermo mental, puesto que el ocio le permite destinar todo su
tiempo y todas sus energías a la meditación de su delirio, sus obsesiones, sus alucinaciones, creciendo de
esta forma su enfermedad y alejándose cada vez más de una posible mejoría. El trabajo impide que su
psiquismo se sumerja cada vez más en la enfermedad. Adquiere hábitos de orden y recupera la
maleabilidad perdida.” La Colonia contaba para ese entonces con múltiples talleres, huertas, jardines y
cultivos.
En 1966 Pierre Chanoit, consultor de OPS/OMS, invitado por el Ministerio de Salud Pública, realizó un
memorable “Informe sobre Salud Mental en Uruguay”, con propuestas de transformación que
constituyeron un referente destacado hacia los cambios en asistencia psiquiátrica y salud mental.
En los inteligentes y transparentes “Comentarios” de su informe, Chanoit dice: “El paciente mental es un
estorbo para la sociedad, y la atención que de él se realiza, se resuelve apelando a la fundación de asilos,
lugares de reclusión del enfermo, sustraído a la vista de la población, termina su infeliz existencia. En
estas condiciones no cabe hablar de terapéuticas (lo demuestran a saciedad los presupuestos dedicados
a la asistencia psiquiátrica), y el hecho evidente de que la gran mayoría de estos enfermos en esas
circunstancias no se curan, ha dado pábulo a la idea de que las enfermedades mentales son incurables.
Los lugares que se les asignan bien pronto resultan insuficientes. Los poderes públicos tienen el deber de
intervenir ya sea creando nuevos asilos o enfrentándose con el problema. Nos parece que ha llegado la
hora de que el Uruguay se decida en ese sentido”.
(M. Arduino, A. M. Ginés, "Cien años de la Colonia Etchepare"15)
15
Versión corregida y actualizada del artículo “Noventa años de la Colonia Etchepare” publicado en la Revista de Psiquiatría del
Uruguay. Vol 66 N° 2: 119-127; diciembre, 2002
15
ACTIVIDAD 9: Espacio, poder y saber
Lee el siguiente texto extraído de una entrevista realizada a M. Foucault sobre la organización del espacio, la
construcción de saberes y los mecanismos de ejercicio de poder.
"A partir del SXVIII se ve desarrollarse una reflexión sobre la arquitectura en función de los objetivos y las
técnicas de gobierno de las sociedades. Se ve aparecer una forma de literatura política que se interroga sobre
lo que debe ser el orden de una sociedad, lo que debe ser una cuidad, dadas las exigencias del mantenimiento
del orden; y dado también que hay que evitar las epidemias, evitar las revueltas, promover una vida familiar y
conveniente y conforme a la moral. En función de estos objetivos ¿cómo debe concebir a la vez la organización
de una ciudad y la construcción de una infraestructura colectiva? ¿Y cómo se deben construir las casas? No
pretendo decir que este tipo de reflexión no aparece sino en el siglo XVIII, digo solamente que es en el SXVIII
que gana lugar una reflexión profunda y general sobre estas cuestiones. Si se consulta un informe policial de
la época -los tratados que están consagrados a las técnicas de gobierno-, se constata que la arquitectura y el
urbanismo ocupan un lugar muy importante. Todo tratado que considere la política como el arte de gobernar
a los hombres tiene uno o varios capítulos sobre el urbanismo, los abastecimientos colectivos, la higiene y la
arquitectura privada."
("Space, Knowledge and Power", entrevista realizada en 1982 y publicada en Paul Rainbow, The Foucault Reader, Nueva York, 1984.)
Teniendo en cuenta la descripción del Panóptico trabajada previamente, relaciona las siguientes fotografías con
las estructuras arquitectónicas que constituyen dispositivos de control social y responde:
16
ACTIVIDAD 10:
Lee el fragmento de la entrevista a Paula Sibilia y reflexiona:
En nuestra sociedad actual, ¿existen medios de control y vigilancia? ¿dónde se construye el saber, según la autora? ¿en qué se diferencia
el control que se ejercía sobre el cuerpo a principios de SXX con el que ocupa ahora?
Vivimos en una sociedad completamente “mediatizada”, de modo que nuestras vidas se ven constantemente inyectadas y atravesada
por los discursos y las imágenes exhalados por los medios de comunicación. Es innegable, por tanto, la influencia de esos medios en la
producción de cuerpos y subjetividades. A pesar de su evidencia, sin embargo, se trata de procesos sumamente complejos y múltiples
que no conviene simplificar, ya que la diversidad de experiencias corporales es inmensa. De todos modos, es posible delinear una serie
de tendencias hegemónicas, que se podrían resumir en una aparente paradoja. Por un lado, el cuerpo ocupa hoy en día el centro del
escenario, inspirando una enorme serie de cuidados y una inédita devoción a las buenas formas y al bienestar corporal. Por otro lado, y
al mismo tiempo, el cuerpo humano contemporáneo también se ve increíblemente aprisionado por un conjunto de creencias y valores
que parecen despreciar su condición orgánica y carnal, tales como los “mitos” de la belleza, la delgadez y la juventud eterna. Sin duda,
el papel de los medios de comunicación es fundamental en la construcción y reproducción de estos mitos, con su incesante irradiación
de imágenes y discursos que contribuyen a diseminar los modelos corporales considerados válidos e inválidos, además de divulgar el
catálogo de productos y servicios disponibles para alcanzarlos o evitarlos. En ese sentido, también es primordial la relación con los
avances tecnocientíficos y, desde luego, con el mercado, como el gran articulador de todos esos procesos.
(Sobre el cuerpo y la comunicación: Entrevista con Paula Sibilia. En: Educación Física y Ciencia, 2009, año 11, p.191-197.)
Luego de ver la película, desarrolla un breve análisis filosófico, identificando los conceptos
trabajados en esta unidad del curso.
A continuación, se plantea un cuestionario que podrás usar como guía a la hora de realizar
tu análisis.
1. ¿Cuál es la causa de la hospitalización del personaje Randle McMurphy? ¿Es su conducta “inadecuada”
también considerada así cuando la lleva a cabo otro sujeto social, como por ejemplo un boxeador?
2. En la película se asocia la “vagancia” con la locura. Explica cómo esta suposición está relacionada con los
discursos de poder, según lo trabajado en los textos de Foucault.
3. Compara cómo se ve a sí mismo McMurphy al comienzo y al final de la película. ¿Cómo se ven a sí mismos
los demás internos?
4. ¿Cómo se define la locura a lo largo de la película? Realiza referencias a escenas de la película donde
algún personaje hable de lo que implica “estar loco”.
5. ¿Qué se establece acerca de la importancia de dividir el tiempo privado y el público de los
sujetos/pacientes? ¿Por qué está contra indicado que los internos pasen tiempo solos? ¿Qué tiene de
“terapéutico” estar en grupo? Observa de qué forma se implementa esta separación de tiempos y su
control.
6. Analiza las escenas sobre la votación para ver el partido de baseball: ¿cómo son considerados los distintos
tipos de pacientes según la enfermera Ratched? ¿Por qué no vale la votación, aún cuando logran que el
Jefe vote? ¿Quién establece “lo que vale” en esta instancia?
7. Sobre el funcionamiento del hospital, analiza: ¿quién tiene el poder/autoridad en la institución? ¿Qué
recursos emplea el director para evidenciar esta autoridad? ¿cómo se representa la Vigilancia dentro del
hospital? ¿qué tipos de terapia se muestran?
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BIBLIOGRAFÍA
CHALMERS, A. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? SXXI Ed. España, 2000
SAGAN, C. El cerebro de Broca, Crítica, España, 1999
KLIMOVSKY, G. Las desventuras del conocimiento científico, AZ Editores, 2007
FOUREZ, G. La construcción del conocimiento científico, Narcea, España 2006
FOUCAULT, M. La verdad y las formas jurídicas, Gedisa, España, 2017
BARRÁN, J. La Medicina del Novecientos: Poder y Saber, Montevideo, 2009
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