Estadísticas del Delito en Argentina
Estadísticas del Delito en Argentina
estadístico
Juan Bautista Libano
Introducción
Desde finales del siglo XX, desde que se transformó en una forma de experiencia
colectiva, el delito adquirió una mayor relevancia cultural y pasó a constituir el cemento de
nuevas políticas de control. Así, se fue instalando la idea de utilizar números, cifras y
porcentajes como insumo de las decisiones estatales, o como argumentos en los debates
políticos.
Pero la medición del delito nunca fue una empresa sencilla. La cuestión criminal, en
tanto objeto complejo, resulta difícilmente asible a través de una única estrategia de
investigación empírica. Además, todo estudio social parte de un recorte teórico, de una
forma analizar la realidad, y las conclusiones que surjan también responden a una
determinada concepción. Cada investigación responde a una metodología y persigue algún
objetivo. Los estudios sobre criminalidad tienen diferentes usos e interpretaciones.
Entre los autores más importantes que iniciaron esta larga tradición de estudios
estadísticos sobre criminalidad se encuentran los denominados “estadísticos morales”
europeos de comienzos del XIX. Las estadísticas comenzaron a brindar herramientas que
1
Junto con las tablas estadísticas aparecieron los primeros estudios que las interpretan. Los trabajos empíricos
llevados a cabo tenían como principal finalidad estudiar el origen del delito y proponer los cambios necesarios
para combatirlo. Para esto contaban como principal fuente de referencia con los datos surgidos de los
organismos integrantes del sistema de justicia. A tal punto fue trascendente el papel de estos estudios que en
la actualidad los datos provenientes de los organismos integrantes del sistema de justicia continúan
representando el principal insumo de las estadísticas oficiales sobre criminalidad de un país.
2
Kaminsky, G. y Galeano, D. (2007) “Descifrar el delito: Usos y desusos del saber estadístico” en El Delito
en la Argentina Post-crisis.
3
Piovani, J. “Los orígenes de la estadística: de investigación socio-política empírica a conjunto de técnicas
para el análisis de datos”, en Revista de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
daban cuenta de las explicaciones que justificaban diferentes fenómenos sociales4; la
delincuencia fue uno de ellos5.
Los primeros trabajos sobre el fenómeno delictivo, así como gran parte de todos los
que se continuaron realizando hasta bien entrado el siglo XX, se basaron en estadísticas
estatales.
Ferri ya sostenía que la estadística es uno de los instrumentos más útiles para la
observación. Afirmaba que la estadística criminal es la primera condición para obtener
buen éxito en la lucha contra los ejércitos de la delincuencia.6 Manifestaba que fue mérito
evidente de la escuela positivista el haber puesto de manifiesto el aspecto práctico del
problema de la delincuencia, según los datos de la estadística criminal.
Se reconoce que fue Durkheim quien abordó el problema del delito utilizando
estadísticas criminales oficiales pero de forma más rigurosa. Así, con este autor
comenzaron a desarrollarse una serie de técnicas más sofisticadas en el análisis de datos
estadísticos para la comprobación de hipótesis7.
4
Estos trabajos se inscribían dentro del pensamiento dominante del siglo XIX, en el que la disciplina
científica se aplicaba al conocimiento de lo social mediante la imitación de métodos propios de las ciencias
naturales. En otras palabras, se partía de la creencia que las leyes físicas permitían medir el comportamiento
del hombre. La utilización de métodos “científicos” para la explicación de fenómenos sociales partía de la
premisa de que las acciones humanas pueden ser explicadas y son predecibles porque responden a leyes
naturales.
5
En tal sentido, Quetelet y Andre-Michel Guerry de Champneuf fueron referentes muy influyente en el
campo de la investigación sobre criminalidad, no solamente en el plano académico sino también colaborando
con la organización de las burocracias policiales europeas.
6
Enrico Ferri “Lo nuevos horizontes del derecho y del procedimiento penal”, 1887: 192
7
En este sentido, su libro “El suicidio”, del año 1897, representa un aporte fundamental para el análisis
sociológico de los comportamientos sociales. En este trabajo, además de ampliar sus conceptos teóricos, el
autor lleva a cabo un pormenizado estudio de esta conducta social a la luz de las tasas de suicidios registradas
en los principales países europeos.
entrevistas en profundidad8. Además, remarcó que los delitos de cuello blanco son hechos
prácticamente invisibles en los registros oficiales, pero que efectivamente ocurren.
Durante la década del 60, de la mano del “labelling aproch”, se produjo un fuerte
quiebre en el campo de la investigación y, en particular, en la forma de estudiar la
criminalidad. Así, desde la sociología criminal norteamericana surgió un fuerte
cuestionamiento tanto a las ideas criminológicas tradicionales como a los estudios sobre
criminalidad. Aaron Cicourel y John Kitsuse sostuvieron que las estadísticas no reflejaban
la cantidad de delitos cometidos sino el proceso por el cual estos hechos fueron
seleccionados, definidos y registrados como delitos por parte de una agencia estatal9. Así,
afirmaron que las estadísticas dan cuenta mejor de la labor de las agencias antes que de la
realidad social que pretenden medir.
Fue gracias a este recorrido progresivo que la estadística oficial pasó ser vista como
producto de un proceso de construcción social, en el que participan diversos actores que
están influenciados por sus propias creencias y esos valores se trasladan al proceso
elaboración estadística.
8
Tal como hizo en su famoso libro “El ladrón profesional” de 1937.
9
En un artículo publicado en el año 1963, titulado “Una nota sobre el uso de las estadísticas oficiales”.
10
Young, Pavarini, Barata, Taylor, Cohen, entre otros.
11
Esta escuela de criminología crítica, de raíz marxista, apuntaba al cambio social y desalentaba casi
completamente la utilización de las estadísticas sobre criminalidad.
En la historia argentina, recién cuando se institucionalizó una fuerza policial estatal,
aparecieron intentos de elaboración sistemática de estadísticas criminales 12. Fue a partir de
los efectos de la inmigración y la urbanización, desde la década de 1860, cuando los
departamentos de policía comenzaron a producir estadísticas de delitos utilizando como
principal fuente a los arrestos en gran parte de las ciudades del mundo.
12
En 1854 comienza a publicarse en la Provincia de Buenos Aires un anuario estadístico. El emprendimiento
era gigantesco en comparación con el exiguo alcance de las autoridades estatales. Estaba organizado en diez
secciones: territorio, población, comercio, navegación, hacienda, instrucción pública, beneficencia, justicia,
estadística de los partidos de campaña, etc.
13
Algunos historiadores han mostrado cómo, desde esta época, los registros estadísticos manifiestan
discontinuidad en la publicación de las cifras, cambios en la metodología y en la presentación, además del
antiquísimo problema de la "cifra oculta" (a veces denominada "cifra negra") que emana de las diferencias
entre la fuente policial -ya sean arrestos o denuncias- y los crímenes efectivamente cometidos
anualmente al Ministerio del Interior de la Nación. Así, fueron surgiendo en el país las
primeras penitenciarias, con sus gabinetes criminológicos, y el propio Registro Nacional de
Reincidencia y Estadística Criminal, creado por Ley 11.752 de 1933, primer antecedente de
una estadística oficial en la materia de alcance nacional14.
14
Sin embargo, la escasez de recursos y de profesionales especializados, entre otras razones, impidieron el
desarrollo de un completo y fiable sistema estadístico hasta casi finales del siglo pasado. Esta falencia
finalmente intentó ser superada a partir de la sanción de la ley 25.266 en la que se le da la misión de elaborar
la estadística oficial sobre criminalidad y funcionamiento del sistema de justicia a la Dirección Nacional de
Política Criminal del Ministerio de Justicia, para lo cual la faculta a requerir datos en forma periódica y
obligatoria a todos los organismos con incumbencia en la materia.
15
Registraciones de los hechos presuntamente delictuosos llevadas a cabo por las policiales y otras fuerzas de
seguridad. Estas instituciones pueden tomar conocimiento de un “delito” como consecuencia de la actividad
de prevención del delito (la vigilancia en sus diversas formas) o como consecuencia de la denuncia realizada
por un ciudadano que da lugar a la actividad de investigación del delito.
16
Esta tarea, sin embargo, se llevó a cabo con mucha dificultad ante los serios problemas presupuestarios, la
falta recursos técnicos y de una legislación que obligue a los organismos a brindar datos. Esto ha influido en
la calidad de las estadísticas policiales producidas durante gran parte del siglo XX y ha repercutido en la
ausencia de análisis de las mismas por parte de actores relevantes dentro de la cuestión criminal. A su vez, las
planillas estadísticas utilizadas por el Registro Nacional de Reincidencia (enormes papeles que se
completaban por Provincia) se completaban en forma manual por cada Policía provincial y se remitían a la
sede del organismo donde se efectuaba un análisis básico de la información. No existía informatización
alguna y los cuadros generales surgían del conteo a mano que efectuaban los empleados del Registro. Los
Informes anuales se publicaban en libros que editaba el Registro, junto con la estadística sobre sentencias
condenatorias dictadas en el país y población carcelaria, por provincia. La información sobre delitos seguía
los títulos del Código Penal y no contaba con desagregación por figura ni desagregación geográfica ni
temporal. Asimismo, había muchos baches temporales (había provincias que no informaban) y, como se
mencionara, la calidad de la información era baja.
regula esta ley. El art. 2°17 dispone que todos los tribunales del país con competencia en
materia penal, remitirán al Registro dentro de los cinco (5) días de quedar firme, dejando
copia en la causa, testimonio de la parte dispositiva de los autos de procesamiento u otra
medida equivalente que establezcan los códigos procesales; autos de prisión preventiva, u
otra medida equivalente que establezcan los códigos procesales; autos de rebeldía y
paralización de causa; autos de sobreseimientos provisional o definitivo, con indicación de
las normas legales que los fundaren; sentencias absolutorias; sentencias condenatorias,
indicando la forma de su cumplimiento y acompañando la ficha de antecedentes con fines
estadísticos; sentencias que otorguen libertades condicionales o rehabilitaciones; sentencias
que concedan o denieguen extradiciones; sentencias que establezcan medidas de seguridad;
sentencias que declaren la nulidad de cualquiera de los actos precedentes, los revoquen o
los dejen sin efecto; sentencias que hagan lugar a impugnaciones contra informes del
Registro; y los decretos que concedan indultos o conmutaciones de penas.
En julio del año 2000 se materializó el cambio con la sanción de la ley Nº 25.266 de
Estadísticas Criminológicas que le dio una nueva redacción al art. 13 de la L. 22117
estableciendo que: "Todos los tribunales del país con competencia penal, los representantes
del Ministerio Publico ante ellos, la Policía Federal Argentina, las policías provinciales, las
otras fuerzas de seguridad y los servicios penitenciarios deben remitir a la Dirección
Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
los datos que esta dependencia les requiera a los fines de confeccionar anualmente la
estadística general sobre la criminalidad en el país y el funcionamiento de la justicia". A
partir de esta nueva legislación, este organismo público es el único encargado de la
confección de todas las estadísticas oficiales sobre la criminalidad, incluidas las estadísticas
policiales -por ello se renombró legalmente al antiguo RNREC como Registro Nacional de
Reincidencia.
2. Expedir informes sobre datos y antecedentes penales registrados, en los casos que
corresponda.
3. Intervenir en peritajes de identificación de personas, dispuestos por autoridad
competente.
Sobre la base de este marco normativo, se crearon los tres sistemas de información
oficial sobre criminalidad y justicia penal: el Sistema Nacional de Información Criminal
(SNIC), que representa la estadística policial; el Sistema Nacional de Estadísticas Judiciales
(SNEJ), que representa la estadística judicial y el Sistema Nacional de Estadísticas sobre
Ejecución de la Pena (SNEEP), que es la estadística penitenciaria.
19
La implementación del SNIC fue desarrollándose en forma conjunta con la organización de reuniones de
capacitación en los organismos provinciales y federales productores de información. A tal fin, además de la
realización de seminarios y reuniones informativas, se redactó un Manual de Instrucción para su consulta por
parte los operadores.
20
A partir de esta nueva legislación, entonces, la Dirección Nacional de Política Criminal (SNPC) pasó a ser
el organismos encargado de la confección de todas las estadísticas oficiales sobre la criminalidad y
funcionamiento del sistema de justicia, incluidas las estadísticas policiales –por ello se renombró legalmente
al antiguo Registro Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal exclusivamente como Registro Nacional
de Reincidencia.
21
Este proyecto tiene por finalidad asumir la complejidad de la tarea de medir el delito a través de diversas
fuentes, no solamente sobre la base de datos producidos por instituciones oficiales.
orígenes, tal como la agencia policial y fuerzas de seguridad, el sistema penitenciario, el
poder judicial –todas ellas fuentes oficiales- así como a través del desarrollo de encuestas
como lo son los estudios de victimización22.
Como complemento del SNIC, a partir del año 1999 y en forma gradual, se fue
desarrollando el Sistema de Alerta Temprana23 (SAT) que consiste básicamente en la
recopilación mensual de información desagregada sobre los delitos de homicidios dolosos,
homicidios culposos en accidentes de tránsito, suicidios y delitos contra la propiedad24. El
SAT tiene por objetivo primordial tener mayor información sobre los delitos más graves y
de mayor ocurrencia en las estadísticas policiales. Por ese motivo, se eligieron las figuras
que abarcan casos en los que se produzca la muerte de una persona (homicidios dolosos y
culposos en tránsito, suicidios) y los casos de mayor ocurrencia y preocupación social como
los delitos contra la propiedad25.
22
A partir del año 1999 se profundizó el desarrollo técnico de la oficina estadística y se realizaron una serie
de cambios en la planilla estandarizada de recolección de datos, ampliando la desagregación delictiva y
también la geográfica.
23
El SAT se implementó gradualmente. En un primer momento, durante el año 1999 y 2000, a modo de
prueba piloto, lo llevaban a cabo solamente la Policía Federal, la Policía de Santa Fe y de Tucumán, pero a
partir del año 2001 se sumaron el resto de las provincias y actualmente solo las provincias de Mendoza y
Salta no lo completan en forma global.
24
Así, la misma fuente de información –Policía y Fuerzas de Seguridad- consignan en una planilla anexa
información más detallada de los casos mencionados.
25
En general, los datos recabados se refieren a circunstancias del hecho (tipo de lugar, hora, modalidad) y
características básicas de las personas involucradas (sexo y edad). En los casos de homicidios, el instrumento
de recolección de datos prevé que la información se complete por cada hecho, lo que enriquece el análisis y
permite el cruce de datos, mientras que en los delitos contra la propiedad la planilla se completa por totales de
casos/hechos en cuadros fijos.
26
En el país existen instituciones penitenciarias a nivel federal -el Servicio Penitenciario Federal, con
unidades ubicadas en todo el país- y a nivel provincial -veintitrés provincias poseen instituciones
penitenciarias propias, organizadas generalmente bajo la forma de un servicio penitenciario provincial o
esquema análogo (en algunas provincias sin servicio penitenciario local las alcaldías dependen de la propias
SNEEP recopila datos básicamente a través de un censo de la población penal existente en
cada unidad de detención del país al día 31 de diciembre de cada año 27. Para completar la
recopilación de información sobre población penal privada de libertad, se desarrollan dos
estudios complementarios que son el Relevamiento Nacional sobre Niños y Adolescentes
en Conflicto con la Ley Penal y el Relevamiento Nacional sobre Población Detenida en
Comisarías28.
Policías provinciales). Es decir que se trata de una pluralidad de instituciones ubicadas bajos competencias
jurídicas y políticas diferentes.
27
En este censo se recaban datos sobre el perfil de los detenidos y sobre su labor en las unidades: sexo, edad,
delito imputado, participación en programas de educación o laborales, calificación de conducta, régimen de
progresividad en la ejecución de la pena, reincidencia, salidas transitorias, etc.. También se releva
información sobre las Unidades: capacidad, sobrepoblación, movimiento de detenidos en el año, cantidad de
agentes, etc.
28
En ambos trabajos se da cuenta de un registro anual sobre población privada de libertad no alojada en
prisiones. En primer lugar personas menores de edad en conflicto con la ley penal que se encuentran en
institutos de menores u organismos afines y, en segundo término, de personas detenidas en Comisarías y
Destacamentos de Fuerzas de Seguridad.
29
Para el diseño de estos instrumentos se tuvo en cuenta los requerimientos internacionales estandares que
Naciones Unidas realiza en sus Encuestas sobre Tendencias Delictivas y Funcionamiento de los Sistemas de
Justicia Penal y se tomo como referencia las estadísticas que publica el Poder Judicial de la Nación.
provinciales, son publicados en la página web del Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos y se remiten en cuadros resúmenes al INDEC para la publicación de sus
Anuarios.
En los informes SNIC-SAT, además de brindarse los datos generales –en valores
absolutos y tasas-, se analizan los principales resultados de cada distrito y del total nacional,
consultando además otras fuentes oficiales (Registro Nacional de Reincidencia para los
datos sobre sentencias condenatorias e INDEC para información poblacional)30.
Por su parte, en los informes del SNEEP se brinda un panorama general sobre la
evolución en la población penitenciaria, no solamente en lo que hace al aumento o descenso
en el total de detenidos por provincia, sino analizando el perfil de las personas privadas de
libertad31.
30
De esta manera, en estos Informes se brinda un panorama general de lo acontecido en el período de estudio
particularizando el análisis de los casos de mayor gravedad y nivel de ocurrencia: homicidios y delitos contra
la propiedad. En particular se elaboran cuadros de tendencia por provincia y a nivel nacional de la evolución
del total de delitos, de los delitos contra la propiedad, contra las personas y, específicamente, de homicidios
dolosos. También se analizan las principales características de los homicidios y delitos contra la propiedad en
particular: lugar de ocurrencia, hora, tipo de arma utilizada, sexo y edad de las personas involucradas, etc.
31
Así, los informes se componen de una serie de cuadros y gráficos con datos sobre los detenidos, tanto en
relación a sus antecedentes personales (sexo, edad, estado civil, lugar de procedencia, tipo de delito imputado,
situación legal, reincidencia, etc.) como a su vida dentro de la institución (participación en programas de
educación o trabajo, calificación, régimen de progresividad, participación en hechos de violencia dentro de la
unidad, etc.).
de diversas instituciones estatales, en momentos diferentes con respecto al proceso de
transformación de un hecho bruto en hecho institucional, con metodologías y finalidades
distintas.
32
Por otra parte, y tal como lo analizaran Kitsuse y Cicourel la producción de un informe estadístico oficial
no solo no recoge todos los hechos acaecidos sino que responde a categorías sesgadas. Es decir no solamente
influyen criterios legales en la registración de delitos sino también ideológicos, organizativos y políticos.
33
Más allá de brindar información relevante sobre una determinada cuestión (en este caso, sobre delitos
producidos en determinado ámbito), los datos elaborados por organismos estatales reflejan básicamente su
propia actuación; es decir, reflejan la particular mirada sobre el fenómeno a estudiar surgida por su campo de
actuación.
34
Por eso las estadísticas criminales que forman parte del acerbo de conocimiento que el estado tiene sobre el
delito a partir de lo informado por sus propias agencias son vistas como insuficientes (o, directamente, falaces
y tendenciosas).
35
En palabras de Cicourel podemos decir que los índices de conducta desviada son producidos por acciones
llevadas a cabo por organizaciones (o personas dentro de estructuras organizacionales) que definen, clasifican
y registran ciertas acciones como desviadas. Si bien esto no le quita valor a los datos que produce el estado, sí
hace que deban ser interpretados con cierta cautela y tomando algunas previsiones metodológicas.
En suma, la estadística oficial sobre criminalidad surge del propio registro que
hacen los organismos integrantes del sistema de justicia penal sobre su propia área de
competencia: policías y fuerzas de seguridad, organismos judiciales (tribunales y fiscalías)
y penitenciarios. Cada uno de estos organismos recopilan información, en base a su propia
actuación, sobre la cuestión criminal, esto incluye datos sobre delitos registrados y sobre las
personas involucradas, pero a partir de la propia actuación de las organizaciones que
producen el dato.
36
Así, estudios de tipo cualitativo desarrollados inicialmente por algunos representantes de la Escuela de
Chicago marcaron un camino que tuvo su explosión a partir de la década del sesenta en paralelo con enfoques
teóricos críticos (en particular destacamos la etnometodología o, en términos generales, las posturas
interaccionistas).
37
Que no pretenden generalizar datos sobre delitos efectivamente acontecidos sino profundizar en análisis
más subjetivos.
38
En ese sentido, las encuestas por muestreo comenzaron a ser utilizadas con el fin de medir los niveles de
victimización de las ciudades y poco a poco las oficinas estadísticas de los países comenzaron a desarrollar
encuestas de victimización como forma alternativa (y complementaria) para abordar el problema de la
seguridad pública.
información empírica que pueden tener como sustrato técnicas de producción cuantificada
o no cuantificada de datos sobre la cuestión criminal39.
6. Estudios de victimización
39
Sozzo, M. (2003) “Pintando a través de números. Fuentes Estadísticas de conocimiento y gobierno
democrático de la cuestión criminal en Argentina”, en Critica Penal.
40
Olaeta, H. (2008) “Estadísticas criminales y sistemas de información” en Ilsed.
41
El modelo de cuestionario utilizado sigue los estándares de UNICRI, instituto de Naciones Unidas que
realiza este tipo de estudios internacionalmente.
42
En un primer momento se llevaron a cabo encuestas en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano
Bonaerense, para luego extenderse a otros centros urbanos de importancia: Rosario, Córdoba y Mendoza.
43
Siguiendo los estandares internacionales, existe un módulo del cuestionario dedicado a victimización, en
donde se consulta acerca de la cantidad y las modalidades de los delitos sufridos por los encuestados durante
el período de estudio; mientras que hay otro que lo hace sobre opiniones y actitudes de los entrevistados
frente al problema de la inseguridad (sensación de inseguridad, opinión sobre la labor de la policía, tenencia
de armas en el hogar).
44
Sobre la base de los estudios de victimización se puede conocer con un mayor nivel de certeza la situación
de la inseguridad de una ciudad o barrio determinado, conociendo la cantidad real de delitos contra la
propiedad sufridos por los vecinos, sus opiniones sobre la labor policial y percepciones sobre inseguridad. El
instrumento hace hincapié sobre robos y hurtos tomando como referencias modalidades que no coinciden
necesariamente con categorías penales.
últimos años de las técnicas de medición y registro oficial. En términos generales, son más
representativas y fiables que las estadísticas oficiales ya que incluyen aquellos delitos que
no ingresaron al sistema de justicia45.
En relación a las debilidades suele decirse que estos estudios presentan una
limitación en cuanto a su alcance territorial ya que se realizan básicamente en grandes
centros urbanos47.
45
Una de las cuestiones que abordan las encuestas es la cantidad de delitos que la gente dijo haber sufrido en
el período de estudio y su nivel de denuncia. Es decir que, sobre la base de estos estudios, se puede conocer
cual es el porcentaje real de delitos que no son registrados por el sistema penal, la denominada “cifra negra”
del delito.
46
En ese sentido, la mayor parte de estos estudios incluyen, entre otras, preguntas de opinión sobre el
problema de seguridad: la labor de la policía y el sistema de justicia, el miedo al delito y las medidas de
precaución que se toman por la inseguridad.
47
Si bien hay experiencias en encuestas nacionales que abarcan ciudades medianas y pequeñas, el fuerte de
este tipo de estudios es el delito urbano acontecido en ciudades populosas.
48
Olaeta, Hernan. (2009) “Encuestas de Victimización: Una mirada fundamental para el análisis de la
cuestión criminal” en ILSED.
en el cuestionario (delitos sexuales, corrupción) y a la no captación de otras figuras
relevantes (homicidios, violencia familiar, drogas, delitos complejos)49.
También se señala que existe un subregistro en los casos medidos por una encuesta
ya que se basa en la versión de las víctimas y, de acuerdo a estudios que abordaron esta
cuestión, puede presentarse casos en los que los entrevistados no consignan casos
efectivamente ocurridos ya que no saben que ciertos hechos sufridos son delito, o bien se
olvidan o los niegan deliberadamente (delitos sexuales, por ejemplo)50.
Por último, se recrimina que las encuestas por muestreo son costosas y llevan
bastante tiempo su realización. Asimismo, abarcan períodos extensos (por lo general
semestres o años) por lo que no se puede hacer un seguimiento semanal, quincenal o
mensual de victimización.
7. Estadísticas policiales.
49
Otra limitación que se señala es que las encuestas de victimización tienen dos unidades de análisis, la
víctima (mayor de 16 años de edad) y el hogar, quedando afuera de su alcance los menores de esa edad, los
delitos contra comercios u otros establecimientos. Además, las encuestas no abarcan los hechos con resultado
de muerte (homicidios dolosos, culposos), ni los delitos “sin autor aparente” o “sin víctima” (defraudaciones,
drogas), ni los de modalidad más compleja (lavado de dinero) o bien aquellos casos en que el entrevistado
puede verse involucrado o intimidado (como corrupción, delitos sexuales, violencia doméstica).
50
También se pueden dar casos de sobreregistro; hay estudios que han constatado que en muchos casos el
entrevistado tiende a exagerar, confundir los años en los que se produjo el hecho (acercamiento) o
simplemente relatar casos pasados o no vividos en forma personal como una forma de manifestarse.
51
En la Argentina coexisten, en el plano federal, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional y la
Prefectura Naval Argentina y en el plano provincial, veinticuatro policías provinciales. Esto hace que cada
una de dichas instituciones estatales produzca su propia información sobre los comportamientos
presuntamente delictuosos registrados.
registro de los hechos delictuosos por parte de las instituciones de seguridad o a un
incremento del índice de denuncia por parte de particulares.
Es importante destacar que los registros mensuales desde el año 1999 se han
realizado en base a una planilla principal confeccionada por la DNPC, que ha ido sufriendo
diversas alteraciones a lo largo del tiempo. Esta planilla era completada originariamente por
cada institución policial o fuerza de seguridad con respecto a la totalidad de hechos
presuntamente delictuosos registrados en cada jurisdicción52. La tipificación de los hechos
presuntamente delictuosos en la planilla, continuando con una tradición de relevamiento
llevado a cabo por el Registro de Reincidencia, continúa fuertemente asociada a las figuras
y tipos penales descritos en el Código Penal, siguiendo sus diferentes Títulos y,
eventualmente, desagregando en cada uno de ellos algunas figuras en particular53. Así, se
puede identificar claramente los grupos de delitos según los bienes jurídicos afectados54.
Entre los cambios impuestos en la planilla a partir del año 1999 se destacan la
distinción de si el conocimiento del hecho surgió de la denuncia de un particular o de la
propia intervención policial. También, con respecto a los delitos contra las personas y
contra el honor, se requirió información sobre la cantidad y género de las víctimas. En lo
que respecta a la desagregación geográfica, a partir de este cambio institucional y técnico,
52
La Gendarmería Nacional y la Policía Federal Argentina enviaban la información relativa a la totalidad del
país, a diferencia de la Prefectura Naval Argentina que enviaba la información desagregada por provincias. A
partir de septiembre de 1999 se avanzó en la desagregación geográfica de dicha información y cada
institución policial provincial informaba sobre cada departamento provincial, en planillas separadas. En el
caso de la Policía Federal Argentina, se distinguió la información referida a la Ciudad de Buenos Aires y en
particular, la referida a las diversas seccionales policiales existentes en la misma. Desde enero del 2000, a su
vez la información de la Prefectura Naval Argentina se encuentra desagregada por cada departamento de cada
provincia y la producida por la Gendarmería Nacional se encuentra desagregada por provincias. También
partir de enero del 2000 se avanzó aun más en la desagregación geográfica de la información provista por las
instituciones policiales provinciales pues se completa una planilla mensual por cada seccional policial
emplazada en el departamento capital de la jurisdicción -aunque sólo el 50% de las instituciones policiales
provinciales cumple actualmente con esta exigencia.
53
A excepción de la categoría Delitos contra el Estado creada para agrupar una serie de Títulos de nuestro
Código.
54
Distinguiendo: Delitos contra las personas, Delitos contra la integridad sexual (ex honestidad) y el honor,
Delitos contra la propiedad, Delitos contra el Estado, Delitos contra la libertad, Delitos contra el estado civil
y Delitos previstos en leyes especiales, con la excepción de la ley 23.737 de Estupefacientes que, por tratarse
de aquella que dentro de las leyes especiales concentra la mayor frecuencia de hechos, ha sido considerada
aparte.
la información remitida por cada organismo provincial se comenzó a remitir desagregada
por Departamento Provincial (en el caso de Ciudades importantes, también por Comisaría).
En relación a las ventajas de las estadísticas policiales podemos afirmar que sirven
principalmente para medir la tasa de criminalidad. Así, ayudan a elaborar estrategias para
combatir el crimen56. Al respecto, basta señalar para notar su trascendencia que la
información proveniente de los organismos integrantes del sistema de justicia continúa
representando hoy en día el principal insumo de las estadísticas oficiales sobre
criminalidad57.
Las estadísticas policiales también son de utilidad a fin de evaluar la propia gestión
policial o de otras agencias integrantes del sistema de justicia. En efecto, conocer el
55
Tuvieron mucho que ver con la escasa “cultura estadística” por parte de las agencias públicas y, en
particular, en el diseño e implementación de políticas criminales basada en información fidedigna por parte de
las autoridades de gobierno.
56
En este sentido, se puede observar que ya los primeros trabajos empíricos llevados a cabo por los
criminólogos positivistas apuntaban a interpretar el problema del delito con la finalidad manifiesta de
proponer los cambios necesarios para combatirlo. Más allá de los cuestionamientos ideológicos y técnicos que
se le pueden atribuir a estos primeros trabajos, es indudable que constituyeron un cambio trascendente en la
tradición criminológica, ya que instalaron en la discusión de la cuestión criminal la necesidad de contar con
elementos de análisis de contenido empírico.
57
Olaeta, H. (2008) “Estadísticas criminales y sistemas de información” en Ilsed.pág 3
ingreso, el flujo de sumarios o expedientes y su forma y tiempo de resolución sirve para
diseñar y evaluar políticas en el sector58
Otra debilidad que presentan las estadísticas policiales es que los hechos
cuantificados son presuntamente delictuosos y no simplemente delictuosos, ya que se
trabaja en base a información brindada por la institución policial que constituye la puerta de
entrada del sistema penal y nada impide que un hecho que es considerado como delictivo
en los registros mensuales de la Policía, sea negado como tal posteriormente en el marco
del proceso penal.
58
Olaeta, H. (2008) “Estadísticas criminales y sistemas de información” en Ilsed. Pág 13
59
Pita, M. y Olaeta, H. “Primeros apuntes para una etnografía de la producción de estadísticas oficiales en
materia de criminalidad”, en el 26º Congreso Brasileño de Antropología pág. 7.
60
Sozzo, M. (2003) “Pintando a través de números. Fuentes Estadísticas de conocimiento y gobierno
democrático de la cuestión criminal en Argentina”, en Critica Penal. Pág 4
61
Es importante destacar el problema de la “criminalidad aparente”, es decir, la necesidad de tomar a las
estadísticas policiales como reflejo de parte de la criminalidad pero sabiendo que hay numerosos delitos que
no se conocen por esta fuente.
62
Olaeta, Hernan. (2009) “Encuestas de Victimización: Una mirada fundamental para el análisis de la
cuestión criminal” en ILSED.
En el mismo sentido, es posible que la definición de un hecho como exponente de
un determinado tipo de delito por parte de la institución policial sea luego alterada en el
marco de las investigaciones policiales y judiciales, o bien por circunstancias posteriores al
inicio del sumario. Así, se constituye otra limitación, dado que el cambio en la carátula del
sumario/expediente es muy común, generalmente un caso que se inicia en sede policial con
una determinada carátula cambia al poco tiempo en sede judicial63.
Por otro lado, se vuelve necesario distinguir los “casos” de los “hechos
presuntamente delictuosos”, ya que muchas veces una acción singular o un complejo de
actividad que se considera un caso policial y judicial puede albergar varios hechos
presuntamente delictuosos. Así, por ejemplo, se sostiene que el hecho delictuoso o suceso
criminal es una categoría netamente policial y presenta el problema de las diferentes figuras
delictivas que pueden aparecer en un mismo hecho64.
63
Pita, M. y Olaeta, H. “Primeros apuntes para una etnografía de la producción de estadísticas oficiales en
materia de criminalidad”, en el 26º Congreso Brasileño de Antropología. Pág. 9
64
La recomendación es que se registre un hecho con todos los delitos efectivamente producidos (por ejemplo,
si en el hecho/sumario hubo un robo y homicidio, se registran los dos renglones en la planilla estadística). La
estadística oficial argentina (el SNIC) actualmente se maneja con esta concepción pero tradicionalmente
algunas policías (al igual que muchos poderes judiciales) optaban por registrar solamente el delito más grave
(para mantener la relación 1 hecho/sumario = 1 delito), lo que en cierta forma tergiversaba la información ya
que omitía consignar delitos efectivamente acontecidos.
desviadas. Este conocimiento, que denominamos estadístico, entonces no se puede
considerar neutro ya que funciona como dispositivo que explicita cómo las prácticas de los
funcionarios representan racionalidades políticas.
Si bien no es ideal comparar, sino integrar los distintos tipos de estudio, con el único
fin de sintetizar lo arriba expuesto, a continuación se ofrece un cuadro con las principales
ventajas de las estadísticas policiales y las encuestas de victimización mentadas
Ventajas
SON CONFIABLES68
65
Las encuestas de victimización, en términos generales, son más representativas y fiables que las estadísticas
oficiales ya que incluyen aquellos delitos que no ingresaron al sistema de justicia.
66
Permiten acceder a aspectos de la cuestión criminal desde el punto de vista de las propias víctimas y no de
las agencias estatales.
67
Brindan un amplio margen de información para la toma de decisiones en materia de políticas públicas en
seguridad. Estos estudios suelen utilizarse en los diseños y evaluaciones de planes de prevención del delito ya
que contribuyen en la confección de un diagnóstico fiable sobre la inseguridad, tanto objetiva como subjetiva,
existente en un determinado barrio o ciudad.
68
Son instrumentos que, de tomar los recaudos técnicos adecuados, son confiables y permiten ampliar la
información sobre la cuestión criminal: seguridad objetiva, seguridad subjetiva, control sobre las instituciones
encargadas de la seguridad, etc.
En el mismo sentido, podemos observar en el siguiente cuadro las principales
desventajas mentadas:
Desventajas
69
Esta información presenta fuertes limitaciones, entre las que se destaca la selectividad del sistema en la
persecución penal y el fenómeno de la "cifra negra", es decir los hechos delictivos efectivamente ocurridos
pero no registrados por ninguna agencia estatal. Ver Olaeta, Hernan. (2009) “Encuestas de Victimización:
Una mirada fundamental para el análisis de la cuestión criminal” en ILSED.
70
Las estadísticas policiales son un reflejo de una parte de la criminalidad pero hay numerosos delitos que no
se conocen por esta fuente.
71
En las estadísticas policiales cuentifican los hechos presuntamente delictuosos y no simplemente
delictuosos, ya que nada impide que un hecho que es considerado como delictivo en los registros de la
Policía, sea negado como tal posteriormente en el marco del proceso penal.
72
En el mismo sentido que el de la nota anterior, es posible que la definición de un hecho como exponente de
un determinado tipo de delito por parte de la institución policial sea luego alterada en el marco de las
investigaciones policiales y judiciales, o bien por circunstancias posteriores al inicio del sumario.
73
Es necesario distinguir los “casos” de los “hechos presuntamente delictuosos”, ya que muchas veces una
acción singular o un complejo de actividad que se considera un caso policial y judicial puede albergar varios
hechos presuntamente delictuosos. Las estadísticas policiales se refieren siempre a estos últimos.
74
Esta cuestión trascendente fue abordada por la Oficina Estadística de Naciones Unidas es la referente a las
definiciones de las categorías abordadas por un sistema estadístico en materia penal (delito, delincuente,
víctima, sospechoso, imputado, detenido). Esta cuestión plantea los problemas de comparabilidad existentes,
tanto entre las diferentes agencias penales de un país (Policía, Tribunales, Penitenciarias) como en la
comparación de datos entre naciones. Así, por ejemplo, se sostiene que el hecho delictuoso o suceso criminal
es una categoría netamente policial y presenta el problema de las diferentes figuras delictivas que pueden
aparecer en un mismo hecho. La recomendación es que se registre un hecho con todos los delitos
efectivamente producidos (por ejemplo, si en el hecho/sumario hubo un robo y homicidio, se registran los dos
renglones en la planilla estadística). La estadística oficial argentina (el SNIC) actualmente se maneja con esta
concepción pero tradicionalmente algunas policías (al igual que muchos poderes judiciales) optaban por
SE DESCARTA A LA VICTIMA75
FALTA DE OBJETIVIDAD76
En resumen, se observa que tanto una herramienta como otra presentan sus
debilidades o “puntos flojos”. En virtud de tal circunstancia, es conveniente la utilización
de ambas en conjunto, toda vez que no hay motivos para tener que optar necesaria y
exclusivamente por una y descartar la otra.
registrar solamente el delito más grave (para mantener la relación 1 hecho/sumario = 1 delito), lo que en cierta
forma tergiversaba la información ya que omitía consignar delitos efectivamente acontecidos.
77
Estos estudios presentan una limitación en cuanto a su alcance territorial ya que se realizan básicamente en
grandes centros urbanos. Si bien hay experiencias en encuestas nacionales que abarcan ciudades medianas y
pequeñas, el fuerte de este tipo de estudios es el delito urbano acontecido en ciudades populosas.
78
Si bien resulta un instrumento muy efectivo en relación a cierto tipo de delitos (hurtos, robos), las
dificultades de abordaje en entrevistas dificulta la medición respecto a otros (homicidios, delitos sexuales,
violencia familiar, delitos complejos). Ver Olaeta, Hernan. (2009) “Encuestas de Victimización: Una mirada
fundamental para el análisis de la cuestión criminal” en ILSED.
79
Presentan limitaciones en la captación de algunos delitos previstos en el cuestionario (delitos sexuales,
corrupción) y a la no captación de otras figuras relevantes (homicidios, violencia familiar, drogas, delitos
complejos).
80
Las encuestas de victimización tienen dos unidades de análisis, la víctima (mayor de 16 años de edad) y el
hogar, quedando afuera de su alcance los menores de esa edad, los delitos contra comercios u otros
establecimientos. Además, las encuestas no abarcan los hechos con resultado de muerte (homicidios dolosos,
culposos), ni los delitos “sin autor aparente” o “sin víctima” (defraudaciones, drogas), ni los de modalidad
más compleja (lavado de dinero) o bien aquellos casos en que el entrevistado puede verse involucrado o
intimidado (como corrupción, delitos sexuales, violencia doméstica).
81
Pueden presentarse casos en los que los entrevistados no consignan casos efectivamente ocurridos ya que
no saben que ciertos hechos sufridos son delito, o bien se olvidan o los niegan deliberadamente (delitos
sexuales, por ejemplo). También se pueden dar casos de sobre-registro; hay estudios que han constatado que
en muchos casos el entrevistado tiende a exagerar, confundir los años en los que se produjo el hecho
(acercamiento) o simplemente relatar casos pasados o no vividos en forma personal como una forma de
manifestarse.
82
Las encuestas por muestreo son costosas y llevan bastante tiempo su realización. Asimismo abarcan
períodos extensos (por lo general semestres o años) por lo que no se puede hacer un seguimiento semanal,
quincenal o mensual de victimización.
75
Históricamente el papel de la víctima fue bastante ajeno en la lógica penal, algo que también se percibe en
las estadísticas oficiales y que fue motivo de fuertes cuestionamientos.
76
La estadística oficial sobre criminalidad representa fundamentalmente la mirada de las agencias integrantes
del sistema penal sobre la cuestión. Los índices de conducta desviada son producidos por acciones llevadas a
cabo por organizaciones que definen, clasifican y registran ciertas acciones como desviadas.
Los usos de estas estadísticas y encuestas criminales son variados, así como el
objetivo que las impulsa y los resultados que se obtienen. En lo que resta del trabajo creo
que es conveniente mencionar el destino final de las herramientas de medición vistas.
En tal sentido, los datos oficiales sobre delincuencia y sobre funcionamiento del
sistema de justicia penal representan un insumo primordial para abordar diferentes aspectos
relacionadas con el problema de la seguridad o con la “cuestión criminal”.
83
Se pueden incluir las estadísticas oficiales del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Salud como los dos
grandes referentes en el tema.
84
En esta línea podemos destacar los primeros años de consolidación del Sistema Nacional de Información
Criminal (SNIC) durante el ciclo 1999- 2001 y, en cierta medida, la actual gestión (año 2007-2011), que no
privilegian el uso extendido de la estadística en materia criminal sino la publicación de cuadros genéricos.
Asimismo, antes de la implementación del SNIC también se presentaban informes meramente descriptivos y
sin otra utilización más que informativa pero se trataba de trabajos bastante pobres técnicamente e
incompletos (en la actualidad los sistemas de información son más desarrollados pero eso no se trasluce
completamente en la publicación de informes).
85
Por ejemplo el Plan de Prevención del Delito (2001-2005), el Plan de Entrega Voluntaria de Armas de
Fuego (2008-2010), etc.
86
Se trata de gobiernos que optan por publicar sus informes estadísticos como parte de la estadística oficial,
sin llevar a cabo análisis interpretativos ni utilizar los datos como insumos para la aplicación de políticas
públicas en la materia. Así, se privilegia la cuestión “burocrática” de presentación de cuadros genéricos con
algunos casos, un balance de gestión87. La presentación de estadísticas con análisis e
interpretación de datos (eventualmente utilizadas en políticas públicas), obviamente son las
más completas e interesantes.
los principales números para su publicación en los Anuarios estadísticos (del INDEC) y para responder los
cuestionarios internacionales (Encuesta de Tendencias Delictivas de Naciones Unidas, por ejemplo) u otro
requerimiento puntual oficial (Informes al Congreso, etc.).
87
La política de publicación de Informes y el acceso público a la información puede variar de acuerdo a las
diferentes gestiones. Así como existen diferentes tipos de informes también existen diferencias en cuanto a la
oportunidad y forma de publicación. En algunas gestiones se publican en término los informes anuales
(alrededor de mitad del año siguiente) y con un análisis completo, mientras que en otras los documentos se
publican con grandes demoras o incompletos (solo cuadros genéricos, por ejemplo).
88
Por ejemplo, Eduardo Pompei ha estudiado reiteradamente la relación entre el índice GINI –indicador que
mide el grado de desigualdad social de acuerdo a la distribución de la riqueza- y la criminalidad en la
Argentina, fundamentalmente a través del estudio de las tasas de delito contra la propiedad. Su investigación
analiza la correlación existente en las líneas de evolución de ambos índices a fin de demostrar la alta
correspondencia que existen entre los valores en todos los distritos analizados (principalmente en el centro
urbano de Buenos Aires). Es decir, se plantea en términos estadísticos la vieja cuestión de relacionar las tasas
de criminalidad con la desigualdad social.
89
Un equipo de trabajo de la Maestría en Epidemiología de la Universidad de Lanús (dirigidos por Hugo
Spinelli) ha realizado una serie de trabajos sobre muertes por causas externas en la Argentina. Básicamente
analizan las estadísticas del Ministerio de Salud, incorporando nuevos datos que no figuran en los Informes
oficiales y, en algunos trabajos, complementándolos con otras fuentes oficiales.
90
Por ejemplo los trabajos de Gabriel Kessler, quien, tomando como referencia las encuestas de
victimización, llevó a cabo un estudio sobre el miedo al delito y la victimización en Argentina. De esta
manera, analiza la evolución en los indicadores sobre percepción de inseguridad de los encuestados y como se
compone estadísticamente la difícil medición del “miedo al delito”. Ver al respecto: Kessler, El sentimiento
de Inseguridad. También se destaca Pablo Bonaldi quien analiza la evolución de las “muertes violentas” en
Argentina tomando como referencia estadísticas oficiales.
91
Un ejemplo es el Equipo de Antropología Jurídica, dirigidos por Sofía Tiscornia, que ha llevado a cabo una
serie de estudios sobre el sistema penal y sobre la actuación de la Policía, trabajando con hechos puntuales
(caso Bulacio, por ejemplo) y con datos de tipo cuantitativos (detenciones policiales por averiguación de
antecedentes, causas iniciadas en la justicia contravencional) y cualitativos (funcionamiento del poder
judicial).
92
Desde una perspectiva comunicacional existen numerosos trabajos que analizan la visión de los medios de
comunicación sobre el problema de la criminalidad
Por último, los medios de comunicación juegan un papel central en la percepción sobre la
seguridad valiéndose, o no, de fuentes de información y de interpretaciones de los datos
sobre criminalidad.
Conclusión