El Poder de la Esposa que Ora
El Poder de la Esposa que Ora
ESPOSA que
ORA
Stormie
Omartian
PRÓLOGO
Es un chiste en nuestra casa cada vez que me refiero al número de años que
Stormie y yo hemos estado casados. Yo siempre digo: “Han sido veinticinco años
maravillosos para mi y veinticinco años infelices para ella”. Después de veinticinco años
de matrimonio con Stormie, no queda ninguna fase de mi compleja personalidad que
ella pueda descubrir. Me ha visto triunfante, fracasado, luchando, temeroso y deprimido
y dudando de mi competencia como esposo, padre y músico y también me ha visto
enojado con Dios porque Él no brinca cuando yo se lo pido. Ella ha sido testigo de
milagros, mientras Dios redimía algo de las cenizas en oro. Cada paso del camino ha
sido acompañado por sus oraciones y este libro ha sido escrito de sus experiencias a
través de los años. Yo no puedo imaginar lo que sería mi vida sin sus oraciones por mi.
Me da consuelo y seguridad y también, cumple la misión que el Señor tiene para
nosotros de que oremos los unos por los otros y llevemos las cargas los unos de los
otros. No se me ocurre una forma mejor en que se pueda amar sinceramente al esposo,
que levantándolo en oración con sistemática regularidad. Es un regalo que no tiene
precio y que le ayuda a él a experimentar las bendiciones y gracia de Dios.
EL PODER
Primero que todo permíteme aclara que el poder de una esposa que ora no es
una forma de obtener control sobre su esposo ¡así que no te hagas muchas ilusiones!
En realidad, es todo lo contrario. Es abandonar todo reclamo de poder en ti y descansar
en el poder de dios para transformarte a ti, a tu esposo, tus circunstancias y tu
matrimonio. Este poder no se nos da para ser usado como un arma para devolver los
golpes a una bestia indomable. Es un medio apacible de restauración apropiada a
través de las oraciones de una esposa que desea más hacer lo correcto que tener la
razón y dar vida más que vengarse. Es una forma de invitar al poder de Dios a la vida
de tu esposo, para su mayor bendición, que al fin es la tuya también.
Para cuando leas este libro, Michael y yo tendremos más de un cuarto de siglo
de casados. Esto no es menos que milagroso. Por cierto, no es un testimonio de
nuestra grandeza, sino a la fidelidad de Dios para contestar oraciones. Confieso que
después de todos estos años todavía estoy aprendiendo y no es algo que sucede con
facilidad. A pesar de que no tengo mucha práctica de estar haciéndolo tan bien como
cuando lo hacía mal, puedo decirles sin reservas que las oraciones trabajan.
En realidad, yo no aprendí cómo orar por mi esposo hasta que comencé a orar
por mis hijos. A medida que obtuve respuestas profundas a la oración por ellos, decidí
tratar de ser más específica y ferviente en la oración por él. Pero me di cuenta que orar
por los hijos es mucho más fácil. Desde el primer momento en que ponemos nuestros
ojos en ellos, deseamos lo mejor para sus vidas, sin condiciones, de todo corazón, sin
dudas. Pero con un esposo, a menudo no es tan simple, en especial para alguien que
ha estado casada por algún tiempo. Un esposo puede herir tus sentimientos, ser
desconsiderado, despreocupado, abusivo, irritante o negligente. El puede decir o hacer
cosas que traspasan tu corazón como una astilla. Y cada vez que comienzas a orar por
él encuentras la astilla enconada. Es obvio que no puedes orar de la forma en que Dios
desea que lo hagas hasta que te deshaces de ella.
Orar por tu esposo no es igual que orar por tus hijos (aunque parezca similar),
porque tú no eres la mamá de tu esposo. Nosotros tenemos autoridad sobre nuestros
hijos que nos son dados por el señor pero no tenemos autoridad sobre nuestros
esposos. Sin embargo, se nos ha dado autoridad “sobre todos los poderes del enemigo”
(Luchas 10:19), y se puede hacer mucho daño a los planes del enemigo cuando
oramos. Muchas cosas difíciles que suceden en una relación matrimonial son en
realidad parte del plan del enemigo, preparado para minar la relación. Pero nosotras
podemos decir: “No voy a permitir que nada destruya mi matrimonio”.
Después de algunos años, con poco cambio, un día clamé desesperada al Señor
y le dije “Dios no puedo vivir más así. Yo sé lo que tú has dicho sobre el divorcio, pero
no puedo vivir en la misma casa con él. Ayúdame Señor” Me senté en la cama
sosteniendo mi Biblia durante horas, mientras luchaba con el deseo de tomar a mis hijos
y marcharme. Yo creo que debido a que recurrí a dios con toda honestidad y le hablé
sobre cómo me sentía, Él me permitió poder ver en forma exacta y clara cómo sería mi
vida si me marchaba: Dónde viviría, cómo me mantendría y cuidaría de los niños,
quiénes serían mis amistades y lo pero de todo, cómo la herencia del divorcio afectaría
a mi hijo y a mi hija. Fue una imagen tan horrible y triste que no hay palabras para
expresarlo. Yo sentía que iba a encontrar algún alivio pero al precio de todo lo que era
importante y querido para mi. Supe que no era el plan de Dios para nosotros.
Comencé a orar cada día por Michael, como nunca había orado antes. Vi cuán
profundamente herida estaba y lo rencorosa que era con él. Yo no deseo orar por él ni
pedirle a Dios que le bendiga. Sólo deseo que Dios golpee su corazón con un rayo y le
de convicción de lo cruel que él ha sido, pensé. Tuve que decir una y otra vez “Dios
confieso mi falta de perdón hacia mi esposo. Líbrame de todo esto”.
Poco a poco, comencé a ver que ocurrían cambios en ambos. Cuando Michael
se enojaba, en lugar de reaccionar de forma negativa, oraba por él. Le pedía a dios
que me revelara qué estaba causando su enojo. Él lo hizo. Le pregunté qué podía
hacer para mejorar las cosas. Él me mostró. El enojo de mi esposo se tornó menos
frecuente y se calmaba más rápido. La oración de cada día edificó algo posito. Todavía
no hemos llegado a la perfección, pero hemos caminado un gran tramo. No ha sido
fácil, sin embargo, estoy convencida de que vale el esfuerzo de caminar a la manera de
Dios. Es la única forma de salva un matrimonio.
Las oraciones de la esposa por su esposo tienen un efecto muyo mayor sobre él
que las de cualquier otra persona, aún su madre. (So siento, mamá). Las oraciones de
una madre por un hijo, en realidad son fervorosas, pero cuando un hombre se casa,
deja a su padre y a su madre y se vuelve uno con su mujer (Mateo 19:5). Ellos son un
equipo, una unidad, unidos en espíritu. La fortaleza de un hombre y su esposa, unidos
en la presencia de Dios es mucho mayor que la suma de fuerzas de cada uno de ellos
de forma individual. Esto es porque el Espíritu Santo les une y añade poder a sus
oraciones.
Por eso es que hay tanto en juego si no oramos. ¿Pues imagínate orar por el
lado derecho de su cuerpo y no por el izquierdo? Si el lado derecho no está sostenido
y protegido y se cae, va a traer consigo al lado izquierdo. Lo mismo sucede entre tu
esposo y tú. Si oras por ti y por él no, nunca encontrarás las bendiciones que deseas y
el cumplimiento de ellas. Lo que suceda a él, te sucede a ti y no puedes evitarlo.
Esta unidad nos da un poder que al enemigo no le gusta. Debido a esto él busca
la manera de debilitarla. Él nos da cualquier osa que nos haga caer, ya sea autoestima
baja, orgullo, la necesidad de tener la razón, mala comunicación o rendirnos a nuestros
deseos egoístas. Él te dirá mentiras como “Nada va cambiar nunca”. “Tus fracasos
son irreparables”. “No hay esperanza para la reconciliación”. “Tú vas a ser más feliz
con otra persona”. “Él te va decir lo que tú quieras creer, porque él sabe que si puede
hacer que tú lo creas, no existe futuro para tu matrimonio. Si crees suficientes mentiras,
con el tiempo tu corazón se endurecerá en contra de la verdad de Dios.
En cada matrimonio roto, hay por lo menos una persona cuyo corazón está
endurecido contra Dios. Cuando el corazón se endurece no hay visión de la perspectiva
de Dios. Cuando somos desdichados en el matrimonio, sentimos que cualquier cosa
será mejor que lo que estamos experimentando. Pero no vemos toda la imagen. Sólo
vemos la forma en que está, no la forma en que Dios desea que esté. Sin embargo,
cuando oramos nuestros corazones se vuelven suaves para Dios y recibimos una
visión. Vemos que hay esperanza. Tenemos la fe de que Él restaurará todo lo que
sido devorado, destruido y comido del matrimonio. “Yo les compensaré a ustedes por
los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas” (Joel 2:25). Nosotros
podemos confiar en que Él se llevará el dolor, la desesperanza, la dureza y la falta de
perdón. Somos capaces de ver su habilidad para resucitar el amor y la vida de los
lugares muertos.
Pero tú tienes que levantarte y decir: “Señor, oro porque finalice este conflicto y
que se rompa lo que mantiene la contienda en nosotros. Quítanos el dolor y la armadura
que nos hemos puesto para protegernos. Sácanos del abismo del resentimiento. Habla
a través de nosotros para que nuestras palabras reflejen tu amor, paz y reconciliación.
Derrumba esta pared entre nosotros y enséñanos cómo caminar por encima de ella.
Capacítanos para levantarnos de esta parálisis y movernos en la sanidad y salud que
tu tienes para nosotros”.
Aprendí que lo mejor para nuestro matrimonio era que yo tuviera mujeres
compañeras de oración con las que oraba cada semana. Ahora, creo que esto es vital
para cualquier matrimonio. Si puedes encontrar a dos o más mujeres, fuertes, llenas
de fe en las que puedas confiar plenamente y con quienes puedas compartir los deseos
de tu corazón, prepara un tiempo de oración semanal con ellas. VA a cambiar tu vida.
Esto no significa que tienes que decirles todo en cuanto a tu esposo o exponer los
detalles privados de su vida. El propósito es pedirle a Dios que prepare bien tú corazón,
que te muestre cómo ser una buena esposa, compartir las cargas de tu alma, y buscar
las bendiciones de Dios para tu esposo.
NO te abrumes por las muchas maneras que hay para orar por tu esposo. No
es necesario hacerlo todo un día, una semana, o incluso un mes. Deja que las
sugerencias que aparecen en este libro te sirvan de guía y luego ora para que el Espíritu
Santo te dirija. Donde hay temas difíciles y necesitas dar un paso hacia delante, el
ayuno hará de tus oraciones algo más efectivo. También, usar las Escrituras para orar
por tu esposo es algo poderoso. Eso es lo que he hecho en las oraciones al final de
cada capítulo, siempre que veas una referencia de la escritura.
Sobre todo, no des lugar a la impaciencia; ver las respuestas a tus oraciones
puede tomar tiempo, en especial si tu matrimonio tiene heridas profundas o sufre
tensión. Sé paciente para preservar y esperar en Dios para recibir sanidad. Mantén
presente que ustedes dos son personas imperfectas. Solo el señor es perfecto. Pon tu
mirada en Dios como la fuente de todo lo que deseas que suceda en tu matrimonio, y
no te preocupes de cómo sucederá. Orar es tu responsabilidad. Responder es el
trabajo de Dios. Déjalo en sus manos.
Me gustaría poder decir que he estado orando con regularidad por mi esposo
desde el principio de mi matrimonio hasta ahora. No lo he hecho. Al menos no como
lo sugiero en este libro. He orado, las oraciones han sido cortas: “Protégelo, Señor”.
Eran directas: “Salva nuestro matrimonio”. Pero con más frecuencia, mi oración favorita
de dos palabras era: “Cámbialo, Señor”.
Al principio de nuestro matrimonio, yo era una nueva creyente que salía de una
vida de gran atadura y error y tenía mucho que aprender sobre el poder de Dios para
librar y restaurar. Pensé que me había casado con un hombre que estaba cerca de la
perfección, y lo que no era perfecto era simpático. A medida que pasó el tiempo, lo
simpático se convirtió en irritante y lo perfecto se convirtió en una perfección que
atolondraba. Decidí que lo que más me irritaba de él tenía que cambiar y entonces todo
estaría bien.
Me tomó unos cuantos años comprender que mi esposo nunca iba a ajustarse a
mi imagen; y unos años más para comprender que no podía hacerlo cambiar de ninguna
manera. De hecho, no fue hasta que comencé a dirigirme a Dios con lo que me
molestaba, que comencé a notar alguna diferencia. Y entonces, no sucedió de la
manera como yo pensaba que sucedería. Yo fui la persona en la que Dios trabajo
primero, yo comencé a cambiar. Mi corazón tuvo que ser ablandado, humillado,
apaleado, moldeado y reconstruido antes de Él ni siquiera comenzara a trabajar en mi
esposo. Yo tuve que aprender a ver las cosas de acuerdo a la manera en que Dios las
veía, no como yo pensaba que debían ser.
Este requisito es difícil cuando sientes que tu esposo ha pecado contra ti con
falta de amabilidad, falta de respeto, indiferencia, irresponsabilidad, infidelidad,
abandono, crueldad, o abuso. Pero Dios considera los pecados de falta de perdón,
enojo, odio, autocompasión, falta de amor y venganza tan malos como cualquier otro.
Confiésalos y pídele a Dios que te libre de cualquier cosa que no sea de Él. Uno de los
mejores regalos que puedes dar a tu esposo es tenerte a ti por completo. La
herramienta más efectiva para transformarlo puede que sea tu propia transformación.
No te preocupes, yo luché con todo esto también. De hecho cada vez que mi
esposo y yo llegábamos a un callejón sin salida, Dios y yo conversábamos más o menos
de esta manera.
¿Ves como es él, Señor? ¿Ves como tú eres? Señor, ¿te refieres que hay cosas
que quieres cambiar en mi? Muchas cosas, ¿Estás dispuesta a escucharlas? Bueno,
supongo Dime cuando estés en realidad dispuesta ¿por qué yo, Dios? Él es el que
necesita cambiar El punto no es quien necesita cambiar. El punto es quien está
dispuesto a cambiar. Pero Dios, esto no es justo Yo nunca dije que la vida es justa, dije
que yo soy justo. Pero yo… Alguien tiene que estar dispuesto a comenzar Pero…
¿Cuán importante es conversar tu matrimonio? Muy importante. Las otras opciones no
son aceptables? He dicho. Comencemos cambiándote a ti. Ayúdame a tener una buena
actitud en cuanto a esto, Señor Eso depende de ti ¿Tengo que orar por mi esposo
aunque él no lo esté haciendo por mi? Precisamente Pero eso no es… está bien, está
bien, ya recuerdo. La vida no es justa. ¡Tú eres justo! (Silencio. Él está asistiendo con
la cabeza desde el cielo) “Me rindo. Comienza. ¡Ay, esto va ser doloroso!
Ca..cambia…no puedo creer que estoy diciendo esto” (Profundo suspiro) Cámbiame
Señor.
Dios puede resucitar un matrimonio que está muerto, pero requiere que nosotras
nos humillemos ante Él y que deseemos vivir a su manera: perdonando, siendo
bondadosas y dando amor. Significa dejar ir el pasado y todo el dolor asociado con
éste y estar dispuestas a perder la discusión para poder ganar la batalla. No estoy
diciendo que tienes que volverte una persona carente de personalidad, sentimientos o
pensamientos propios, o permitir que tu esposo te azote a su antojo, (De hecho, si te
encuentras en cualquier tipo de peligro físico o emocional, aléjate de inmediato de esa
situación y ve a un lugar seguro donde puedas recibir ayuda. Tú puedes orar desde allí
mientras él recibe la ayuda que necesita). La sumisión es algo que ofreces de corazón,
no algo que se demanda de ti. Jesús dijo. “El que encuentre su vida, la perderá y el
que la pierda por mi causa, la encontrará” (Mateo 10:39) Pero entregar tu vida es algo
que haces voluntariamente, no algo que se recibe de ti a la fuerza. Lo que estoy
diciendo es que actitud tiene que ser: “Lo que tú desees, Señor. Muéstramelo y yo lo
haré”. Significa estar dispuesta a morir al yo y decir: “Cámbiame Señor”
Algo increíble sucede a nuestros corazones cuando oramos por otra persona.
La dureza se disipa. Podemos ir más allá del dolor, y perdonar. Incluso terminamos
amando a la persona por la que estamos orando. ¡Es milagroso! Sucede porque cuando
oramos entramos a la presencia de Dios y Él nos llena con su Espíritu de amor. Cuando
oras por tu esposo, el amor de Dios hacia él crecerá en tu corazón. No solo eso,
encontrarás amor creciendo en su corazón para ti, sin él ni saber que estás orando.
Esto se debe a que la oración es el lenguaje primordial del amor. Comunica en maneras
que nosotros no podemos. Yo he visto mujeres sin sentimientos de amor por sus
esposos, y con el tiempo, a medida que oran esos sentimientos surgen. En ocasiones,
ellos se sienten diferentes después de la primera oración sincera.
Cuando no estamos unidos, todo se desbarata. Jesús dijo: “todo reino dividido
contra si mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no
se mantendrá en pie” (Mateo 12:25). La oración trae unidad incluso cuando no están
orando juntos. He visto desaparecer gran tensión entre mi esposo y yo, solo orando
por él. También, preguntándole “¿Cómo puedo orar por ti?” trae un aspecto de amor y
cuidado en la situación. Mi esposo por lo general se detiene y me responde con detalle
cuando de otra manera nunca me contaría nada. Yo sé incluso de esposos no
creyentes que responden positivamente a esa pregunta de sus esposas.
El punto en todo esto es que como esposo y esposa no deseamos tomar calles
separadas. Anhelamos estar en el mismo camino y ser compatibles, compañeros para
toda la vida y tener un amor que dure hasta el final de nuestras vidas. La oración, como
el primordial lenguaje del amor, puede hacer que eso suceda.
¿Has estado alguna vez tan enojada con tu esposo que lo último que deseabas
hacer era orar por él? Yo también. Es difícil orar por alguien cuando estás enojada o
esa persona te ha herido. Pero eso es exactamente lo que Dios, desea que hagamos.
Si Él nos pide que oremos por nuestros enemigos, ¿Cuánto más debemos nosotras
orar por la persona con quien nos hemos convertido en una y a la que se supone que
amemos? ¿Pero cómo podemos pasar la falta de perdón y la actitud de crítica?
Para poder derrumbar las paredes en nuestros corazones y destruir las barreras
que detiene la comunicación, tenemos que ser completamente honestas con el Señor
acerca de nuestros sentimientos. No tenemos que “agregarlos”. El conoce la verdad y
desea que si estamos dispuestas a admitirlo y confesarlo como desobediencia a sus
caminos. Si es así, Él tiene entonces un corazón con el cual puede trabajar.
Debes decir: “Señor, no deseo orar por este hombre. Confieso mi enojo, herida,
falta de perdón, decepción, resentimiento y dureza de corazón hacia él. Perdóname y
crea en mi un corazón puro y un espíritu recto delante de ti. Dame una actitud nueva
hacia él: positiva, gozosa, amorosa, que perdona. Donde él ha errado, revélaselo y
dale convicción en su corazón. Guíalo por el camino del arrepentimiento y la liberación.
Ayúdame a no mantenerme alejada de él emocionalmente o físicamente por causa de
la falta de perdón, y ayuda a cualquiera de nosotros que necesite pedir perdón al otro
por algún motivo, Si hay algo que no he visto y está empeorando este problema,
revélamelo y ayúdame a comprenderlo. Quita cualquier tipo de confusión que los
malentendidos o la mala comunicación haya creado. Cualquier comportamiento en
nosotros que sea necesario cambiarlo, te ruego que suceda ese cambio. A pesar de
todo y que pienso que el enojo que siento hacía él es justificado, quiero hacer lo que tú
desees. Te entrego todos estos sentimientos. Dame un nuevo sentimiento de amor
para él y palabras para sanar esta situación”.
Si te sientes capaz haz esta pequeña prueba y observa qué sucede. Ora por tu
esposo cada día durante un mes, usando cada uno de las treinta áreas de oraciones
que he incluido en este libro. Ora un capítulo diario, Pídele a Dios que derrame sus
bendiciones sobre él y los colme a ambos de su amor. Observa si tu corazón no se
ablanda hacia él, si su actitud hacia ti no cambia también y si tu relación no es más
calmada. Si tienes dificultades haciendo este tipo de compromiso de oración, míralo
desde la perspectiva del Señor. El ver a tu esposo a través de los ojos de Dios, no sólo
como tu esposo sino como hijo de Dios, un hijo a quien el Señor ama, puede ser una
gran revelación. Si alguien te llama y te pide que ores por su hijo, tú lo harías ¿cierto?
Bueno, Dios lo está pidiendo.
CALLATE Y ORA
Hay tiempo para todo, nos dice la Biblia. Y esto nunca es más cierto que en el
matrimonio, en especial en cuanto a nuestro vocabulario se refiere. Hay tiempo para
hablar y tiempo para no hablar y dichosos es el hombre cuya esposa puede discernir
entre los dos. Cualquier que ha estado casado por cierto tiempo, se da cuenta de que
hay cosas que es mejor no decirlas. La esposa tiene la habilidad de herir a su esposo
de forma más profunda que cualquier otra persona puede hacerlo; y él puede hacer lo
mismo a ella. No importa cuánto te disculpes después, las palabras no se pueden
borrar, solo se pueden perdonar y no siempre es fácil hacerlo. En ocasione, cualquier
cosa que podamos decir solo entorpecerá lo que Dios desea hacer, así que es mejor
callarse y orar.
Sin embargo, me tomó mucho tiempo darme cuenta. Sucedió un día cuando leí
en Proverbios, “Más vale habitar en el desierto que con mujer pendenciera y de mal
genio” (Proverbios 21:19) Por alguna razón me impresionó. “Pero Señor”, le
pregunte”¿Qué tal, más vale ser reprendido con franqueza que ser amado en secreto
(Proverbios 27:5 “¿Nosotras no tenemos que decirles a nuestros esposos cuándo algo
está mal?” El me respondió: “Todo tiene un momento oportuno, hay un tiempo para
todo lo que se hace bajo el cielo… un tiempo para callar y un tiempo para hablar
(Eclesiastés 3:17) “el problema es que tú no conoces cómo hacerlo en amor”. “Está
bien, Señor”, le dije “Muéstrame cuándo hablar y cuándo callarme y orar”
Mientras más hablaba del asunto, más se irritaba Michael. Después de recibir
mis instrucciones de parte de Dios de “Cállate y ora”, decidí tratar esa estrategia. Dejé
de hablar del asunto y comencé a orar. También pedí a mi grupo de oración que se
uniera conmigo a esta petición. Pasaron más de dos años después que dejé de
mencionárselo y comencé a orar, un día Michael me anunció, repentinamente, que
estaba organizando un grupo de oración semanal para hombres. Ha estado
funcionando desde entonces y él aún no sabe que yo oré. Aunque tomó más tiempo
del deseado, sucedió. Y hubo paz durante la espera, cosa que yo no habría tenido si
no hubiera permanecido callada.
He conocido persona que usan la excusa “solo soy honesta” para devastar a
otros con sus palabras. La Biblia dice “El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio
sabe dominarla” (Proverbios 29:11). En otras palabras, es imprudente compartir cada
pensamiento y sentimiento. El ser honesto no significa que tienes que ser
completamente franca en cada comentario. Eso loe hace daño a las personas.
Mientras que la honestidad es un requisito para un matrimonio de éxito, decirle a tu
esposo todo lo que encuentras mal en él, no es solo un consejo enfermizo, sino que
posiblemente esto no revela toda la verdad. La verdad total viene de la perspectiva de
Dios, y Él, sin lugar a duda no tiene los mismos problemas con la forma de actuar de tu
esposo que tienes tú. Nuestras meta no deber ser lograr que nuestros esposos hagan
lo que nosotras queremos, sino más bien, debemos entregárselos a Dios para que Él
haga en ellos lo que desea hacer.
Debes tener cuidado de rencores entre los que está bien y lo que está mal. Si
no cae con claridad en una de esas dos categorías, guarda tus opiniones u ora por ellas,
y luego según te dirija el Señor, revélalas para una discusión apacible. La Biblia dice:
“No te apresures ni con la boca ni con la mente, a proferir ante dios palabra alguna, él
está en el cielo y tú estás en la tierra. Mide, pues tus palabras (Eleciastés 5:2) Hay
momentos cuando nosotras sólo debemos escuchar y no dar ninguna opinión, debemos
apoyar y no ofrecer crítica constructiva.
Sí tienes que decir palabras que son difíciles de escuchar, pídele a Dios que te
ayude a discernir cuándo tu esposo estará en mejor disposición para escucharlas. Ora
por las palabras correctas y para que su corazón esté receptivo por completo. Yo sé
que es difícil hacerlo si tienes unas cuantas palabras que te mueres por decir. Pero aún
con lo difícil que parezca, es mejor dejar que Dios las escuche primero para que Él las
suavice con su Espíritu. Esto es muy cierto cuando el diálogo ha cesado y cada palabra
solo trae más dolor. Yo hubiera deseado aprender más temprano a orar antes de
hablar. Muy a menudo, mis palabras desataron una reacción defensiva en mi esposo y
produjeron palabras hirientes de la que ambos nos arrepentimos. El recibió mis
sugerencias como lo estaba presionando para que hiciera algo o fuera alguien, aunque
en mi corazón siempre le deseé lo mejor, tuvo que venir a él de parte de Dios.
Cuando nosotros vivimos por el poder de Dios en lugar de nuestra carne, no
tenemos que luchar por poder con nuestras palabras. “Porque el reino de Dios no es
cuestión de palabras sino de poder” (1 Corintios 4:20) Las palabras que nosotros
hablamos no son las que hacen la diferencia, es l poder de Dios que las acompaña. Te
sorprendería cuánto poder tienen tus palabras cuando oras antes de decirlas y estarás
aún más sorprendida con lo que puede suceder cuando te callas y dejas que Dios actúe.
CREYENTE O NO
Dios dice que Él habla de cosas que no son como si fuesen. Tú también puedes
hacerlo. Puedes decir: “No voy a fingir, sino voy a hablar todas las cosas que no son
parte de la vida de mi esposo como si ellas fuesen parte de la misma. Aunque él no
tiene fe, voy a orar por él como si la tuviese” . Por supuesto que no puedes forzarlo a
que haga algo que no quiere hacer, pero tú puedes tener acceso al poder de Dios, por
medio de la oración para que su voz penetre el alma de tu esposo. No importa cuánto
tiempo tengas que orar por tu esposo para que venga al conocimiento del Señor,
aunque le tome toda su vida, el tiempo no será desperdiciado. Mientras tanto, ya sea
que tú esposo es creyente o no, tú aún puedes orar todas las oraciones que aparecen
en este libro para él y esperar ver respuesta significante.
PARA CREAR UN HOGAR
Pídele al Señor que te muestre cómo hacer de tu hogar un refugio seguro que
edifique a tu familia; un lugar donde fluya la creatividad y la comunicación sea continua
y que te ayude a mantener tu casa limpia, la ropa lavada, la cocina en orden, la alacena
y la nevera llena y las camas hechas. Estas son cosas básicas por las que el hombre
puede que no felicite a su esposa por ellas todos los días (o nunca) él notará si no están
hechas. Puede que mi esposo no busque en el armario una bombilla eléctrica o una
batería durantes meses. Pero cuando lo hace, él desea que esté allí. Ni tampoco desea
llegar tarde del trabajo a la casa y encontrar que no hay pan para hacerse un
emparedado. Hago lo mejor posible para asegurarme que está allí. Le pido a Dios que
me ayude a mantener la casa en una forma que mi esposo encuentre agradable
regresar al hogar y traer a sus amigos. No es necesario tener muebles costosos o traer
un decorador para hace todo esto. Mi primera casa era pequeña y tenía muebles de
segunda mano que compré en una venta de artículos usados. Yo misma pinte todo el
lugar (con la ayuda de una amiga) y lo hice lucir atractivo. Sólo es necesario pensar en
el asunto y un poco de cuidado.
Parte de convertir una casa en un lugar acogedor es permitiéndole a tu esposo
que sea la cabeza para que tú puedas ser el corazón. El tratar de ser ambos es
demasiado. Dios puso al esposo como la cabeza de la familia, ya sea que se lo merezca
o no, y no importa que se levante para su posición o no. Es el orden de Dios de las
cosas. Esto no significa que una posición es más importante que la otra. Ambas
trabajan juntas. Si tu esposo es la cabeza de la casa, tú tienes que tomar los pasos
necesarios para hacerlo, inclusive si eras la parte principal que contribuye
financieramente al mantenimiento del hogar. El tratar de hacer lo contrario mantiene
una lucha constante.
Mantener el orden en la casa no significa que tiene que estar perfecta, pero no
debiera estar fuera de control. Si tu estás trabajando tan fuerte como él para traer a
casa un sueldo, las responsabilidades debieran ser compartidas en el hogar. Si él no
desea compartirlas, gastar cierta cantidad de dinero para que otra persona te ayude
unas cuantas horas a la semana, es mucho más económico que un divorcio, un
quiropráctico, un terapeuta, un médico o un funeral. Pídele a Dios que te muestre sobre
eso.
Todo lo que yo he dicho sobre el hogar también va dirigido a tu cuerpo, alma y
espíritu. Se debe invertir algún esfuerzo en mantenerlos. En una ocasión escuche en
un programa radial a una mujer que llamo para quejarse con un psicólogo popular, de
que su esposo le había dicho que ya no la encontraba atractiva. Él le dijo “¿qué estás
haciendo para lucir atractiva?” La persona que llamo no tuvo respuesta. El punto es,
que ser atractiva no sucede solo. Incluso la mujer más maravillosa del mundo hace
mucho para mantenerse atractivo. La reina Ester fue una de la más bella en su país y
ella pasó un año embelleciéndose antes de conocer al rey.
Nosotras tenemos que hacernos esa misma pregunta “¿Qué estoy haciendo
para lucir más atractiva para mi esposo?” ¿Me mantengo limpia y con un olor
agradable? ¿Me aseguro de que mi ser interior esté limpio y rejuvenecido con ejercicios
regulares? ¿Conservo mi fuerza y vitalidad con una dieta saludable? ¿Me visto de forma
atractiva? Y más importante. Paso tiempo a solas con Dios cada día? Yo te garantizo
que mientras más tiempo pases con el Señor, más radiante lucirás. “Engañoso es el
encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza”
(Proverbios 31:30)
Al poco tiempo de estar casados, mi esposo me llamo del trabajo y me dijo que
deseaba que preparara cierto plato con pollo para la cena. Fui a la tienda, compre la
comida, la preparé y cuando llegó a casa, el entró por la puerta y me dijo con franqueza:
No tengo deseos de comer pollo está noche, quiero costillas de cordero.
No necesito decirte los pensamientos que pasaron por mi mente porque estoy
segura de que tú los conoces. Este no fue un incidente aislado. Casos similares
sucedieron con demasiada frecuencia. No puedo contar el número de veces que
Michael me prometió estar en casa para cenar y llamó diez minutos después que la
cena estaba lista para decirme que él iba a trabajar hasta tarde y saldría a comer con
sus compañeros. Al fin aprendí que no valía la pena molestarse, herirse o guardar
resentimiento. Eso solo hacía las cosas peor. Lo ponía a la defensiva porque él
pensaba que yo no entendía su situación. Comprendí que era más saludable para
ambos si yo arreglaba lo que esperaba de él. Desde ese momento en adelante,
preparaba la comida como si fuera solo para los niños y para mi. Si Michael podía
unirse a nosotros, era una agradable sorpresa. Si no lo hacía, podía vivir con eso.
Pienso que si pudiera ayudar a una nueva esposa en alguna área sería
desanimándola para que no entrara al matrimonio con una lagar lista de expectativas,
ya que luego ella se molestará cuando su esposo no las cumpla. Por supuesto hay
ciertas cosas básicas en las que deben estar de acuerdo antes de la fecha de la boda,
tales como fidelidad, apoyo financiero, honestidad, bondad, decencia básica, altos
niveles morales, amor físico y emocional y protección. Cuando tú no recibes esas
cosas puedes pedirlas. Incluso cuando las recibas puedes orar pero en cuanto a
específicos se refiere, tú no puedes exigir que una persona cumpla con todas tus
expectativas. La presión para hacer eso y cumplir tus sueños al mismo tiempo puede
ser abrumador para el hombre. En su lugar, lleva tus necesidades a Dios en oración y
busca en El las repuestas. Si nosotras tratamos de controlar a nuestros esposos y
tenemos una larga lista por la que ellos tienen que guiarse en la vida, y luego nos
enojamos y decepcionamos cuando ellos no pueden cumplirla, entonces, nosotras
somos las que estamos equivocadas. Los mayores problemas de mi matrimonio
ocurrieron cuando mis expectativas de lo que yo pensaba que Michael debería ser o
hacer, no coincidieron con la realidad de quien él era.
Deja ir tantas expectativas como te sea posible. Los cambios que tú deseas ver
en tu esposo, o que él trata de hacer para agradarte, están destinados al fracaso y le
traerán desencanto a ambos. En su lugar, pídele a dios que haga los cambios que sean
necesarios. Él hará un mejor trabajo porque “Se además que todo lo que Dios ha hecho
permanece para siempre; que no hay nada que añadirle ni quitarle y que Dios lo hizo
así para que se le tema” (Eclesiastés 3:14) acepta a tu esposo de la forma que él es y
ora por él para que crezca. Luego cuando suceden los cambios será porque Dios ha
obrado en él y serán duraderos. “Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi
esperanza” (Salmo 62:5). Tus mayores expectativas deben venir de Dios, no de tu
esposo.
En otro ejemplo, la reina Vasti rehusó ir delante de la presencia del rey cuando
él lo ordenó. El rey tenía una fiesta para sus amigos, él estaba con ánimo de fiesta y
quería exhibir a su bella esposa. Todo lo que él le pedía era que ella se pusiera su
vestimenta real y su corona, y que hiciera acto de presencia ante las personas que él
estaba atendiendo. Ella no aceptó, sabiendo muy bien que sería algo humillante para
él. “Pero cuando los eunucos le comunicaron la orden del rey, la reina se negó a ir.
Esto contrario mucho al rey, y se enfureció (Ester 1:12) El resultado fue que Vasti perdió
su posición como reina. Ella no solo le hizo daño a su esposo, el rey, sino al pueblo
también. A menos que la esposa desee perder su posición como reina del corazón de
su esposo y herir a su familia y amistades cercadas, ella no puede humillar a su esposo,
no importa lo mucho que piense que él se lo merece. El precio es muy alto.
El orar de esta forma te libra para que puedas ver el potencial de tu esposo para
cosas grandes, lo opuesto a sus faltas. Te capacitará para decir algo positivo que te
animará, edificará, te dará vida y hará de tu matrimonio algo mejor. El amor disminuye
si meditamos en lo negativo y crece si nos concentramos en lo positivo. Cuando tienes
el corazón de Dios para con tu esposo, podrás ver a través ojos nuevos. Hay momentos
cuando no puedes comprender qué se trae tu esposo, qué está sintiendo y por qué está
haciendo las cosas que hace, a menos que tengas el discernimiento de Dios. Pídele a
Dios que te lo dé.
Cuando está orando por ti misma –su esposa-, recuerda este modelo de buena
esposa de la Biblia. Dice que ella cuidaba de su casa y la dirige bien. Sabe cómo
comprar y vender y toma decisiones sabias. Ella se mantiene saludable y fuerte y se
viste atractiva; trabaja con diligencia y tiene habilidad para comerciar. Ayuda a los
necesitados y se prepara para el futuro. Contribuye a la buena reputación de su esposo.
Es fuerte, firme, honorable y no tiene temor de envejecer. Habla con sabiduría y
bondad. No es ociosa y está atenta a la marcha de su hogar. Sus hijos y su esposo la
alban. Ella no descansa en encantos y belleza, conoce que el temor del Señor es lo
más atractivo. Apoya a su esposo y aún tiene una vida propia fructífera que dice mucho
de ella (Proverbios 31)
Esta es una mujer maravillosa, la clase de mujer que podemos ser solo a través
de la capacitación de Dios y de nuestra propia entrega. En resumen es una mujer en
quien su esposo puede confiar porque “ella es fuente de bien, no de mal, todo los días
de su vida”. Yo creo que el “bien” mayor que una esposa puede hacer por su esposo
es orar. ¿Vamos a hacerlo?
ORACIÓN
Haz que yo sea para mi esposo la ayuda idónea, compañera, defensora, amiga
y apoyo. Ayúdame a crear para él un lugar apacible de descanso para cuando regrese
a casa. Enséñame a cuidar de mi y mantenerme atractiva para él. Hazme una mujer
creativa y segura de mi misma, rica de mente, alma y espíritu; una mujer que él puede
presentar con orgullo como su esposa.
Dejo todas mis expectativas en tu cruz. Le quito la carga de que tienen que
complacerme en áreas en las que debiera mirarte a ti. Ayúdame a aceptarlo como es
y no tratar de cambiarlo. Comprendo que en algunas cosas él nunca cambiará, pero al
mismo tiempo, lo dejo libre para que cambie en aquellas cosas que nunca pensé que
pudiera hacerlo. Dejo cualquier cambio que sea necesario, que sea hecho por tus
manos y acepto que ninguno de nosotros es perfecto y nunca lo seremos. Solo tú,
Señor, eres perfecto y pongo mis ojos en ti para que nos perfecciones.
Oro para que nuestro compromiso contigo y del uno para el otro crezca fuerte y
con más pasión cada día. Capacítalo a él para que sea la cabeza del hogar como tú lo
creaste y muéstrame cómo apoyarlo y respetarlo a medida que él asciende al puesto
de liderazgo. Ayúdame a comprender sus sueños y ver las cosas desde su perspectiva.
Revélame lo que él desea y necesita y muéstrame los posibles problemas antes que
estos surja. Sopla tu vida en mi matrimonio. Hazme una nueva persona. Señor. Dame
una perspectiva fresca un punto de vista positivo y una relación renovada con el hombre
que tú me has dado. Ayúdame a verlo con ojos nuevos, nueva apreciación, nuevo amor,
nueva compasión y nueva aceptación. Dale a mi esposo una nueva esposa y déjame
ser ella.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Por eso les digo, crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración
y lo obtendrán.
• Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que
también su Padre que está en el cielo les persone a ustedes sus pecados.
Marcos 11:24-25.
• Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo
el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llaman, se le abre. Mateo
7:7-8.
• Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos.
• Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros.
• El que es sabio tiene gran poder y el que es entendido aumenta su fuerza.
Proverbio 24:3-4.
• No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si
no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9
Bernardo pocas veces trabaja. Él está dispuesto a dejar que su esposa Rebeca,
sostenga a la familia mientas él está en la búsqueda de su sueño. El problema es que
Rebeca no está contenta con llevar toda la carga del sostén familiar sobre sus hombres
de forma indefinida y Bernardo ha estado tratando de realizar su sueño durante
diecisiete años sin resultados. Creo que la raíz de la inactividad de Bernardo es el
temor. Él teme que si no consigue el trabajo de sus sueños, terminará en uno que odia
y quedará atrapado en él para siempre.
Esteban se está matando con tanto trabajo; nunca puede descansar y disfrutar
del éxito de su labor. Pocas veces pasa tiempo con su familia y sus hijos adolescentes
están llegando a la edad de adultos. Él no trabaja tan duro porque tenga necesidad,
sino porque tiene temor. Él teme que si descansa, no valdrá nada a los ojos de los
demás incluyendo los suyos propios.
Gabriel, su padre y su abuelo, todos han tenido dificultada para ganarse la vida.
De hecho, fue muy tarde en la vida de cada uno de ellos, cuando pudieron discernir lo
que se suponía que estuviesen haciendo. Fueron de un trabajo a otro sin un rumbo fijo
y lucharon con las finanzas. No tuvieron padres que oraran por ellos para que sus
dones y talentos fueran revelados y conocer el llamado de Dios en sus vidas, para que
se le abrieran las puertas y llegarán a alcanzar todo para lo que ellos fueron creados.
La historia tiende a repetirse si no está presente la intervención de Dios.
He observado que las personas que han tenido padres que oran activamente,
parecen encontrar el trabajo de sus vidas, más temprano. Sus problemas quizás no se
resuelvan de inmediato, pero ellos tienen un sentido de propósito y destino que les
impulsa en la dirección correcta. Ellos no viven con la frustración y la falta de sentido
que otras personas tienen. Mientras muchos padres tienen una agenda para sus hijos,
la mayoría no busca el plan de Dios para sus vidas. Cuando la vida de un hijo se deja
de esa forma a la suerte, el resultado puede ser vagar sin tener una vocación definida.
Es pasar por muchos tropiezos, desalientos, dudas y desesperación innecesarios
mientras trata de crear un lugar para él. Si tu esposo ha tenido un comienzo como este,
tus oraciones pueden cambiar su vida.
Si él no tuvo padres que oraban, tú puedes llenar ese vacío. Puedes orar por
sus ojos, para que se abran y vean lo que Dios desea que él haga, y hacia dónde Él lo
está dirigiendo. Tus oraciones pueden ayudarlo a sentirse lo suficiente apreciado y
animado como para reconocer que es valioso, no importa lo que haga. Puedes
asegurarle que Dios le ha dotado de forma única de habilidades y talento y que tiene
algo bueno para él. Luego, ora para que Dios se lo revele y abra la puerta de la
oportunidad que ningún hombre puede cerrar. Tus oraciones pueden pavimentar un
camino para él.
Si tu esposo ya tiene una carrera de éxito, aúno es bueno orar para que él esté
donde Dios desea y para que todo continúe saliendo bien. Mi esposo que compone
música y produce discos, me dijo que él sintió que mis oraciones habían evitado que él
trabajara con clientes equivocados. Él nunca ha trabajado con alguien que sea difícil,
raro, malvado o que no le convenía, cosa que no es menos que un milagro en su
negocio. Él sabía que yo siempre oraba por que dios lo guiara a la persona correcta y
quitara de su camino aquellas que le traerían problemas. Mientras que nuestras
oraciones no pueden asegurar una vía sin problemas para nuestros esposos, sí pueden
mantenerla libre de muchos.
ORACIÓN
Señor: oro para que tú bendigas, el trabajo que realiza mi esposo. Que su labor
pueda traer no sólo favor, éxito y prosperidad, sino gran satisfacción también. Si el
trabajo que él está haciendo no está en línea con tu perfecta voluntad para su vida,
revélaselo y muéstrale qué cosa debiera hacer diferente y guíalo por el camino correcto.
Dale fuerza, fe y una visión para el futuro para que pueda levantarse por encima de
cualquier tendencia a pereza. Que nunca huya del trabajo a causa del temor, egoísmo
o el deseo de evadir la responsabilidad. Por otro lado, ayúdalo a darse cuenta de que
él no tiene que trabajar hasta matarse para conseguir la aprobación del hombre o
codiciar más allá de lo que es un don tuyo. Dale la habilidad de disfrutar de su éxito sin
tener que luchar por más. Ayúdalo a sobresalir, pero libéralo de la presión de tener que
hacerlo.
Oro para que tú seas el Señor sobre su trabajo, y que él pueda incluirte en todo
los aspectos de su vida. Dale suficiente confianza en los dones que tú le has dado para
que pueda buscar, encontrar y hacer un buen trabajo. Ábrele puertas de oportunidades
que ningún hombre pueda cerrar. Desarrolla sus habilidades para que crezcan y sean
más valiosas con el paso de cada año. Muéstrame lo que yo puedo hacer para
animarlo. Oro para que este trabajo sea establecido, seguro, de éxito, de satisfacción y
recompensado financieramente. Que él “nunca deje de ser diligente; ante bien, sirva al
Señor con el fervor que da el Espíritu” (Romanos 12:11). Deja que él sea como el árbol
plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo da fruto y sus hojas jamás se
marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! (Salmo 1:3)
HERRAMIENTAS DE PODER
• ¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes y nunca será
un Don Nadie Proverbios 22:29
• No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas ¿Acaso has
podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando
como las águilas Proverbios 23: 4-5
• ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar
a cambio de la vida? Mateo 16:26
• Por causa del ocioso se viene abajo el techo y por la pereza se desploma la
casa. Eclesiastés 10:18
• Que el favor del señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros
las obras de nuestras manos, sí, confirma la obra de nuestras manos. Salmo
90:17
Muchos problemas de dinero se pueden resolver al poner todas las finanzas bajo
la cubierta de Dios y hacer lo que Él dice que debemos hacer con el mismo. Esto
significa, dar cuanto Él dice que demos. Cuando tú lo haces, Dios promete liberarte,
protegerte, bendecirte, sanarte y mantenerte con vida. Cuando no lo haces, va a
experimentar la misma desolación que experimentan los pobres. “Quien cierra sus
oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda” (Proverbios 21:13)
El no dar, corta tus habilidades para disfrutar lo que tienes y te lleva a toda una vida de
dificultades.
Puedo asegurarte que hay personas pudientes que no dan. Pero si revisarás de
cerca sus vidas, describirías que están perdiendo muchas de las bendiciones del Señor.
Las bendiciones de buena salud, protección, amor, paz, salud y satisfacción de de
continuo les evaden y no saben el porqué. Ellos tienen riquezas pero pierden la
habilidad de disfrutarlas, todo porque no saben que la clave para la vida es conocer al
Señor y vivir a su manera. Esto significa dar tiempo, energía, amor, talento y finanzas
de acuerdo a sus instrucciones.
Ora para que tu esposo entienda esta clave para la vida y comprenda la voluntad
de Dios para sus finanzas y se convierta en una persona dadivosa que está contenta
con vivir de acuerdo a sus medios y no está siempre luchando por tener más. No estoy
diciendo que nunca debe tratar de aumentar sus ganancias, todo lo contrario. El orar
que así sea. No debiera aceptarse como estilo de vida el trabajo agotador y monótono
que lleva a una pobreza extrema que trae amargura, angustia, enfermedades y envidia.
De todas formas ora para que el depósito de bendiciones se derrame sobre él, pero ora
para que todo ellos proceda de la mano de Dios. “La bendición del Señor trae riquezas
y nada se gana con preocuparse” (Proverbios 10:22)
Puede que no sea posible el usar las oraciones para evitar todo problema
financiero, porque Dios en ocasiones usa las finanzas para llamar nuestra atención y
enseñarnos cosas. Pero tus oraciones con seguridad ayudarán a proteger a tu esposo
de luchas y pérdidas innecesarias. El deseo de Dios es bendecir a aquellos que tienen
corazones obedientes, agradecidos y dadivosos, cuyo verdadero tesoro está en el
Señor. “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21) Dios
desea que tu esposo encuentre su tesoro en Él, no en sus finanzas.
ORACIÓN
Oro para que a (nombre del esposo) le sea fácil darte a ti y a toros, de acuerdo
a como tú lo has instruido en tu Palabra. Dale sabiduría para manejar el dinero. Ayúdalo
a tomar las decisiones correctas para gastarlo Muéstrale cómo planear para el futuro.
Oro para que él encuentre el equilibrio perfecto entre el gastar sin necesidad y ser
miserable. Que siempre reciba buena paga por el trabajo que realiza, que su dinero no
le sea robado o que lo pierda; devorado, destruido o malgastado. Multiplícalo para que
lo que él gane le rinda. Oro para que no esté ansioso por sus finanzas, y que busque
primero tu reino, sabiendo que mientras él lo haga, tendremos lo que necesitamos
(Lucas 12:31)
HERRAMIENTAS DE PODER
• Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse.
• El mundo pagano anda tras todas estas cosas, pero el Padre sabe que ustedes
las necesitan. Ustedes, por el contrario, busquen el reino de Dios y estas cosas
les serán añadidas. Lucas 12:29-31
• Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede
comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de
Dios. Eclesiastés 5:19.
• El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza,; el que le niega su ayuda será
maldecido. Proverbios 28:27.
• He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que
sus hijos mendiguen pan. Salmo 37:25.
• Así que i Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas
riquezas que tiene en Cristo Jesús Filipenses 4:19
Después de veinte años de orar con mujeres por sus fracasos, luchas,
insatisfacciones o matrimonios muertos, he observado que con frecuencia la relación
sexual ocupa un lugar muy bajo en las prioridades de sus mentes. No es que la esposa
no se preocupe en absoluto por esa parte de su vida, sino que hay muchas otras cosas
que piden a gritos su atención, tales como crianza de los hijos, trabajo, finanzas,
administración del hogar tensión emocional, agotamiento, enfermedades y luchas
maritales. En el balance de las prioridades de la esposa, el sexo puede terminar al final
de la lista. Algunas mujeres dejan que pasen semana tras semana, mes tras mes, seis
meses, un año, o incluso más tiempo sin tener relaciones sexuales con sus esposos
por una u otra razón. Cuando llega el desastre, se sorprenden. Aunque la esposa
puede haberse sentido bien con este arreglo, su esposo estaba siendo abandonado en
una parte importante de su ser.
Para una esposa, el sexo es resultado del afecto. Ella no desea ser afectiva con
un hombre que la hace sentir enojada, herida, sola, decepcionada, sobrecargada de
trabajo, sin apoyo, que no la cuida, o abandonada. Las esposas en ocasiones lo
entienden al revés. Ellas piensan: Nosotras podemos tener relaciones sexuales
después que arreglemos los demás temas pendientes. Pero en realidad hay una mayor
oportunidad de arreglar los demás asuntos si el sexo viene primero.
Por eso es importante que las relaciones sexuales sean una prioridad en el
matrimonio. Ya sea que todas las condiciones estén perfectas o que te sientas con
deseo o no, ese no es el punto. El punto es llenar las necesidades de tu esposo y
mantener las líneas de comunicación abiertas. Al hombre se le puede, con facilidad,
hacer sentir insignificante, golpeado, desanimado, destruido o tentado en esta área de
su ser. Posiblemente no hay nada más importante para un hombre sentirse realizado
que el área sexual y tampoco hay área más vulnerable que esta.
Los problemas sexuales son muy comunes porque muchas mujeres no tienen
una clara visión del punto de vista de Dios en el tema. Pero la Biblia es muy clara. “La
mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. También el hombre
tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen el uno al otro a
no ser de común acuerdo y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden
en volver a unirse nuevamente; de lo contrario pueden caer en tentación de Satanás
por falta redominio propio. (1Corintios 7:4-5). La relación sexual entre el esposo y la
esposa es idea de Dios. A menos que estemos orando y ayunando durante semanas
a la vez, o estemos experimentando enfermedad o separación física, no hay excusa
para no tenerlo con regularidad.
Cuando tu esposo te dice lo que tienes en mente, como solo lo puede hacer un
esposo, no le des vuelta a los ojos y respires profundo. En lugar de eso dile “Está bien,
dame quince minutos” (O diez o veinte, o el tiempo que necesites). Durante este tiempo,
haz algo para que te sientas atractiva. Por ejemplo, toma una ducha o un baño
relajante. Échate loción perfumada para el cuerpo o su perfume favorito (usa el perfume
que sueles usas solo para estas ocasiones a solas con él) Péinate. Lávate la cara y
prepárala con productos que hagan lucir tu piel suave y fresca. Ponte brillo en los labios
y color en las mejillas. Cámbiate a un ropa interior que tú sabes que él encuentra
irresistible. No te preocupes de tus imperfecciones; él no está pensando en ellas. Si
estás consciente de ellas, usa un hermoso camisón de noche que cubra las áreas que
a ti te molestan. Mientras estás haciendo esto, ora para que Dios te renueve las
energías, fuerzas, vitalidad y buena actitud. La esperanza es que cuando estés lista, tu
esposo encuentre que valió la pena esperar. Te sorprenderá lo mucho mejor que eres
como pareja sexual, cuando te sientes bien contigo misma. Él estará más feliz y ambos
dormirán mejor. Esto es una pequeña inversión de tiempo para grandes resultados en
tu matrimonio.
Las cosas malas suceden cuando la parte sexual del matrimonio es abandonada.
No dejes que esto te suceda. Mantén tu vista en el calendario y rehúsa permitir que
pase mucho tiempo sin tener relaciones físicas con tu esposo. Si ha pasado demasiado
tiempo, pídele a Dios que te muestre el por qué y que te ayude a remediar la situación.
Y recuerda, nunca es demasiado tarde para orar por pureza sexual, no importa lo que
haya ocurrido en el pasado de cualquier de los dos. En ocasiones los problemas
sexuales en el matrimonio suceden como resultado de experiencias sexuales antes del
matrimonio. Ora para que seas libre y sanada de esos recuerdos. La pureza sucede
en el momento que echa raíces en el corazón. La oración es donde comienza. No
pierdas o dañes lo que Dios tiene para tu matrimonio por se negligente y no orar por
esta área vital de tu vida.
ORACIÓN
HERRAMIENTAS DE PODER
Tomás y Patricia llevaban varios años de casados cuando ella tuvo una
conversación seria con él sobre su falta de cariño. Él era un esposo maravilloso en
cualquier otro aspecto y sus relaciones sexuales eran buenas, pero aparte del acto
sexual no había cariño. No era porque Tomás no quisiera a Patricia, él la adoraba, sino
porque el cariño era algo que él no tuvo de niño. Patricia se sentía culpable por la
manera en que se sentía y no quería criticar o herir a Tomás, pero ella no había recibido
carillo de niña tampoco y por eso lo necesitaba tanto en su matrimonio. Cada vez que
Patricia le hablaba a Tomás sobre su problema él trataba de cambiar, pero pronto las
cosas regresaban como estaban antes. Esto produjo una gran frustración y heridas en
ambos. Con el tiempo Patricia perdió las esperanzas y se sintió como si estuviera
muriendo por dentro. Ella no podía visualizar cómo podría vivir el resto de su vida sin
cariño, pero no tenía ninguna esperanza de que Tomás cambiara algún día.
- Necesité coraje para poder hablar de esto de nuevo – me contó ella-, Yo temía
que nos impulsará al divorcio porque ambos estábamos muy heridos y sentía que no
había esperanza entre nosotros. Pero Dios me dio la habilidad de decir en amor las
palabras que necesitaba decir, y en esta ocasión la conversación trajo un avance
inmediato.
ORACIÓN
Señor, oro por un afecto físico abierto entre mi esposa y yo. Capacítanos a cada
uno para a untado el estar consciente de uno mismo o apatía y ser efusivos en nuestra
demostración de amor. Ayúdanos a demostrar cuánto nos preocupamos y valoramos
el uno al otro. Recuérdanos cada día que debemos de alguna manera, tocarnos de
forma afectiva el uno al otro. Ayúdanos a no ser fríos, poco expresivos, sin interés o
distantes. Capacítanos para ser cálidos, tiernos, compasivos, amorosos y aduladores.
Rompe cualquier testarudez de nuestra parte que rehúse cambiar o crecer. Si uno de
nosotros es menos cariñoso para el detrimento del otro, llámanos a establecer un
equilibrio.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en
su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún efecto entrañable, llénenme
de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y
pensamiento. Filipenses 2:1-2
• Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que
ama a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a
sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo: al contrario, lo
alimento, y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia. Efesios 5: 28-29
• Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los
intereses de los demás. Filipenses 2:4. ¡Ojalá pudiera mi cabeza reposar sobre
su izquierda! Ojalá su derecha me abrazara! Cantar de Cantares 2:6. Que nadie
busque sus propios intereses sino los del prójimo (1 Corintios 10:24)
Desde el momento en que Michael y yo nos casamos, le pedí a Dios que quitara
las tentaciones de su vida. Yo no sé si ha sido el resultado de la oración o el hecho de
que ambos nos cuidados contra tales cosas, pero nunca nos hemos dado el uno al otro
ni un solo momento de preocupación. Estoy segura de que se debe más a la mano de
Dios que a la fuerza de represión humana, pero ambos son importantes.
Conozco varias parejas que han experimentado el adulterio en sus matrimonios,
pero a causa de que en cada caso había una esposa dispuesta a orar y un esposo
dispuesto a dejar que Dios lo cambiara y restaurara, hoy día los matrimonios están aún
intactos y con éxito. Solo la oración, un corazón sometido y el poder transformador del
Espíritu Santo pueden obrar en esta clase de milagro.
Tengo otra amiga cuyo esposo ha tenido varios idilios amorosos antes de al fin
divorciarse. Cada ocasión era con una de sus mejores amigas. Yo pongo en duda su
elección de “amigas”, pero nunca pongo en duda su santidad o compromiso de oración.
Ella oró. Pero el corazón que rehúsa a escuchar los impulsos del Espíritu Santo no
cambiará, no importa cuán fuerte ores.
La tentación está en todas partes hoy día y somos tontas si pensamos que
nosotras o nuestros esposos no pueden ser seducidos de una forma u otra. La Biblia
dice “El sepulcro, la muerte y los ojos del hombre jamás se dan por satisfechos”
(Proverbios 27:20). Si eso es cierto, la tentación siempre es una posibilidad y tenemos
que estar vigilando. Ciertas personas son tentadas por el alcohol y las drogas, otras
sienten tentación por el dinero y el poder. Incluso otras encuentran que la adicción a la
comida, la pornografía o la inmoralidad sexual son tentaciones irresistibles. El enemigo
de nuestras almas conoce dónde está la debilidad de nuestra carne y él pondrá
tentaciones a nuestro paso en los puntos más vulnerables. La pregunta no es si habrá
tentación o no, sino cómo trataremos con ellas cuando surjan. Recomiendo orar en
medio de ellas. Mientras que la oración puede o no detener a un hombre de hacer algo
que él está determinado a hacer, sí puede disminuir las voces de la tentación y fortalecer
su resolución puede pavimentar el camino para que él tome las decisiones correctas.
La Biblia dice que Dios no nos tienta. Son nuestros deseos quienes nos atraen
a lo que nos seduce. Ellos son los que nos hacen pecar y traer muerte a nuestras vidas.
Pero “dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de
la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (Santiago 1:12) Dios desea que
pasemos por tentaciones por Él desea bendecirnos. Pero Él necesita saber si puede
confiar en que nosotros escogeremos sus caminos en lugar de nuestros deseos
carnales. Él siempre nos dará la salida si la deseamos de corazón cuando buscamos
de Él.
El mejor momento de comenzar a orar por esto es antes que algo suceda. Jesús
instruyó a sus discípulos que “vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu
está dispuesto, pero el cuerpo es débil” (Marcos 14:38) Si tu esposo lucha en ciertas
áreas, ora para que él desee tener compañeros de oración santos con quienes pueda
compartir con sinceridad, dar cuenta y recibir oración. Una confesión abierta delante
de Dios y de otros creyentes hace más para minimizar el poder del tentador que
cualquier otra cosa. Desdichadamente, muchos hombres son reservados para revelar
lo que les tienta más y de esta forma se cierran a lo mismo que pudiera protegerlos.
Si después de todo lo que oras, tu esposo aún cae en las manos del tentador,
no te culpes. La decisión al final es de él. Él ha escogido caminar en la carne y no en
el Espíritu. “Así que les digo: Vivan por el Espíritu y no seguirán los deseos de la
naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu y el Espíritu
desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no
pueden hacer lo que quieren” (Gálatas 5:16-17) No dejes de orar por él. No importa lo
desesperado que luzca cuando lo veas que es tentado una y otra vez, tú sabes que
Dios ha provisto la manera de escapar y puede que tú seas el instrumento que Él usará
para ayudarlo a él a encontrarla. Si no hay problema de tentaciones en tu matrimonio,
da gracias y ora para que siga de esa forma.
ORACIÓN
Señor, oro para que fortalezcas a mi esposo para que pueda resistir cualquier
tentación que venga a su camino. Quítala de su mente antes que alcance su corazón
o experiencia personal. No lo guíes en tentación, sino líbralo de males tales como el
adulterio, la pornografía, las drogas, el alcohol, la adicción a alimentos o juegos y
perversión. Quita la tentación en especial en el área de (nombra una tentación
específica). Hazlo fuerte donde él es débil. Ayúdalo a levantarse por encima de
cualquier cosa que se levante como fortaleza en su vida. Que él pueda decir “No me
pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal, las
aborrezco, no tendrán nada que ver conmigo” (Salmo 101:3)
Señor, tú has dicho que “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no
sabe dominarse” (Proverbios 25:28). Oro que (el nombre del esposo) no sea vencido
por poder del mal, sino levantado por el poder de Dios. Establece una pared de
protección alrededor de él. Llénalo con tu Espíritu y quita todo lo que no sea de ti.
Ayúdalo a tomar control sobre su espíritu y tener dominio propio para resistir cualquier
cosa o persona que se convierta en tentación. Que él pueda tener “… aborrezca el mal,
se aferre al bien” (Romanos 12:9) Oro para que él sienta repulsión por las situaciones
tentadoras. Dale valor para rechazarlas y enséñalo a caminar en el Espíritu para que
él no cometa la tentación de la carne.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Que nadie, sea tentado, diga: “Es Dios quien me tienta”. Porque Dios no puede
ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario, cada uno
es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego
cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado y una vez que
ha sido consumado, a la luz la muerte. Santiago1: 13-15
• Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano.
Pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que
pueden aguantar. Más bien cuando llegue la tentación, él les dará también una
salida a fin de que puedan resistir. 1 Corintios 10:13. Vivamos decentemente,
como a la luz del día, no en orgías, borracheras, ni en inmoralidad sexual y
libertinaje, ni en dimensiones y envidias. Más bien, revístanse ustedes del Señor
Jesucristo y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza
pecaminosa. Romanos 13: 13-14
• Las horas de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual,
impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira,
rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia: borracheras, orgías y otras
cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21
Decidí tratar mi propio experimento y “hacer frente a las artimañas del diablo”
/Efesios 6:11). Después de todo, la Biblia habla de “orar en el Espíritu en todo momento
con peticiones y ruegos y mantenerse alerta y perseverar en oración por todos los
santos” (Efesioas 6:18). Sin duda que “todos los santos” es una categoría, inclusive
aunque no sea una descripción, que incluye a mi esposo. Durante meses siguientes,
mientras perseveraba en oración por él, me sorprendieron los resultados. No solo él
pudo controlar mejor sus pensamientos, sino que con el tiempo, incluso pude ver la
agresión venir y atacarla en oración antes que ganara ventajas. Mientras más veía mis
oraciones contestadas, más cuenta se daba de dónde venían las mentiras y menos
dispuesto estaba é a creerlas.
ORACIÓN
Capacítalo para que “sea fortalecido con el gran poder del Señor” (Efesios 6:10).
Ayúdalo para que no se inquiete por nada, más bien, en toda ocasión con oración y
ruego, presente sus peticiones a Dios y le dé gracias. Y paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, cuidará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses
4:6-7). Por último, todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo impuro,
todo lo amable todo lo digno de admiración, en fin todo lo que sea excelente o merezca
elogio, que él piense en estas cosas (Filipenses 4:8)
HERRAMIENTAS DE PODER
Pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es
la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente y me tiene cautivo. Romanos
7:23. ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la
mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta
a la ley del pecado. Romanos 7:25. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda
tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Marcos 12:30
Hay muchas cosas en este mundo a las que temer, solo un necio diría lo
contrario. Pero cuando el temor nos domina, atormenta y controla nuestras visas, nos
hemos convertido en cautivos de él. Los hombres, a menudo, son susceptibles a esto
porque sin ellos ni siquiera darse cuenta, son atacados por “qué ocurriría si” ¿Qué
ocurriría si no puedo ganar suficiente dinero, si algo le sucede a mi esposa e hijos, si
contraigo una enfermedad terrible, si mi negocio fracasa, si no puedo ser un buen padre,
si me quedo lisiado y no puedo trabajar para sostener a mi familia; si soy vencido o
amenazado; si no puedo funcionar sexualmente, si nadie me respeta; si me veo
involucrado en un accidente, si muero?” El temor puede controlar a un hombre (Salmo
48:6) y causar que su vida se pierda (Salmo 78:33). Si él es “dominador por un gran
temor” (Lucas 8:37) esto lo puede mantener alejado de todo lo que Dios tiene para él.
Aunque era tarde en la noche, llamé a la habitación del pastor Jack para decirle que
nos marchábamos en la mañana. Yo estoy segura de que él ya estaba acostado pero
me dijo: Voy para allá.
El pastor Jack oró por Michael para que pudiera percibir con claridad el amor de
su Padre Celestial y él también le demostró el amor de un padre. Fue un simple acto
inspirado por la bondad del Espíritu Santo pero una relación poderosa para Michael. A
causa de esto, él pudo superar su temor y nos quedamos en la gira hasta el final. Y fue
bueno que lo hiciéramos. Yo quedé encinta en Jerusalén y nueve meses más tarde
nuestro hijo Christopher, nació el día del cumpleaños del pastor Jack. Cosas
significativas suceden en nuestras vidas cuando no permitimos que el temor domine
una situación.
Hay una diferencia entre un pensamiento de temor que viene a la mente como
un aviso para orar por una cosa en particular y el espíritu atormentado de temor que
paraliza. Tu no deseas debilitar los avisos del Espíritu Santo al corazón de tu esposo,
sino apoyarlo mientras él lucha contra el temor destructivo. Jesús dijo: “Les voy a
enseñar más bien a quien deben tener: teman al que, después de dar muerte, tiene
poder para echarlos al infierno. Sí les aseguro que a él deben temerle (Lucas 12:5) El
único tipo de temor que se supone que nosotros tengamos es el temor del Señor.
ORACIÓN
Señor, tú has dicho en tu Palabra que “en el amor no hay temor, sino que el amor
perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido
perfeccionado en el amor”(1 Juan 4:18) Oro para que perfecciones a mi esposo en tu
amor, para que los temores que atormentan no encuentren lugar en él. Yo sé que tú no
le has dado espíritu de temor sino espíritu de poder, de amor y dominio propio en su
mente (2 Timoteo 1:7). Oro en el nombre de Jesús que el temor no domine a mi esposo.
En su lugar, que tu Palabra penetre cada fibra de su ser, convenciéndolo de que tu amor
por él es mucho mayor que cualquier cosa que él encare, y nada puede separarlo de
ese amor.
Oro para que él te reconozca como Padre cuyo amor es infalible, su fuerza sin
igual, y en el que en su presencia no hay nada que temer. Líbralo en este día del temor
que destruye y reemplázalo con un temor santo (Jeremías 32:40). Enséñale tus
caminos, Señor, Ayúdalo a caminar en tu verdad. Dale integridad de corazón para que
tema tu nombre (Salmo 86:11) Que él no tenga temor de hombre, sino que se levante
confiadamente y diga: “El señor es quien me ayuda; no temeré ¿Qué me puede hacer
un simple mortal?” (Hebreos 13:6) “Cuán grande es tu bondad, que atesoras para los
que temen” (Salmo 31:19)
Yo te digo (nombre del esposo), “Digan a los de corazón temeroso: Sean fuertes,
no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá
a salvarlos” (Isaías 35:4). “Serás establecida en justicia; lejos de ti estará la opresión y
nada tendrás que temer; el terror se apartará de ti, y no se acercará” (Isaías 54:14) No
temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuelva de día, ni la peste que acecha en
las sombras ni la plaga que destruye a mediodía”. (Salmo 91: 5-6) “El Espíritu del Señor
reposará sobre él, espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de
poder, espíritu de conocimiento y de temor del señor (Isaías 11:2).
HERRAMIETNAS DE PODER
El ángel del Señor acampa en torno a los que temen; a su lado está para librarlos.
Salmo 34:7. Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores. Salmo
34:4. Aún si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi
lado; tu vara de pastor me reconforta. Salmo 23:4. Así que no temas porque yo estoy
contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. TE fortaleceré y te ayudaré, te
sostendré con mi diestra victoriosa. Isaías 41:10. El Señor es mi luz y mi salvación ¿a
quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida ¿Quién podrá amedrentarme? Salmo
27:1
Orar de esa manera no significa que tu esposo será sacado de lo que está
haciendo y lanzado a otro lugar. Puede suceder de esa manera, pero a menudo lo que
ocurre es un cambio en la perspectiva del hombre. Yo tengo un amigo llamado David,
que ha trabajo por años en una fábrica haciendo aviones. Cuando él escuchó el llamado
de Dios en su vida, sabía que iba a ayudar a adolescentes con problemas, de familias
de bajos recursos. También sabía que no debía dejar su trabajo. Como resultado, su
trabajo le proveía suficiente dinero para sostener a su familia y le ofrecía el tipo de
horario que él necesitaba para poder llevar a cabo lo que tenía que hacer. Él ha
organizado distribución de alimentos a familias necesitadas, conciertos gratis para
jóvenes menos privilegiados, alcance cristiano para los no salvos, y conversaciones de
paz entre pandillas rivales. Él ha hecho tanto para traer restauración a su dividida
ciudad como cualquier hombre lo hubiera podido hacer. Su trabajo no es de ninguna
manera fácil, pero llena de satisfacción. Y él tiene un sentido de propósito inconfundible
cuando te acercas a él. Físicamente, no es un hombre grande, pero es un gigante
espiritual y tú lo sabes cuando estás en su presencia. Su esposa Priscilla, también oyó
el llamado de Dios en su vida y le apoya de toda manera posible.
ORACIÓN
Seño, oro que (nombre del esposo) escuche con claridad tu llamado en su vida.
Ayúdale a comprender quién él es en Cristo y dale certeza de que fue creado para un
gran propósito. Que le sean iluminados los ojos del corazón para que sepa a qué
esperanza Él lo ha llamado (Efesios 1:18).
HERRAMIENTAS DE PODER
En realidad, preferiría que todos fueran como yo. No obstante, cada uno tiene
de Dios su propio don: éste posee uno, aquél, otro. 1 Corintios 7:7. En cualquier caso,
cada uno debe vivir conforme a la condición que el Señor le asignó y a la cual Dios lo
ha llamado. 1 Corintios 7:17. Por eso oramos constantemente por ustedes, para que
nuestro Dios lo considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder
perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe. 2 Tesalonicenses
1:11
Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu
de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean
iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál
es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos y cuán incomparable es la
grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y
eficaz. Efesios 1: 17-19. Que te conceda lo que tu corazón desea, que haga que se
cumplan todos tus planes. Salmo 20:4
Al último momento, justo antes que firmara el contrato, los ojos de Michael de
pronto se abrieron a una serie de incidentes los cuales ponían en duda las verdaderas
intensiones de las otras partes involucradas. La revelación de Dios lo puso en
descubierto y se canceló todo el negocio. Con lo difícil que le fue aceptar en ese
momento que estaba equivocado, él está agradecido de haberse liberado de tanto
pesar.
Nosotros tenemos que recordar que todos los hombres piensan que ellos están
haciendo lo correcto. “A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga
los corazones” (Proverbios 2:1-2) Sin embargo, Dios es el único que puede dar un
verdadero discernimiento. Él puede darnos sabiduría cuando la pedimos. La sabiduría
trae éxito (Eclesiastés 10:10) y nos capacita para aprender de las experiencias
(Proverbios 15:31). Nosotros deseamos que nuestros esposos sean hombres sabios.
ORACIÓN
Señor, llena a mi esposo con el temor del Señor y dale sabiduría para cada
decisión que tome. Que tenga reverencia por ti y tus caminos y que busque conocer tu
verdad. Dale discernimiento para tomar decisiones basadas en tu revelación. Ayúdale
a hacer decisiones santas y apártalo de hacer algo necio. Saca la necedad de su
corazón y capacítalo para que reconozca con rapidez el error y lo envite. Abre sus ojos
para que vea con claridad y anticipación las consecuencias de cualquier
comportamiento.
Oro para que él pueda escuchar el consejo santo y no sea un hombre que no
aprende. Dale la fuerza para rechazar el consejo del malvado y escuchar tu consejo
sobre todos los demás. Declaro que “el corazón humano genera muchos proyectos,
pero al final prevalecen los designios de Dios” (Proverbios 19:21). Instrúyelo incluso
cuando esté durmiendo (Salmo 16:7) y en la mañana, oro que él haga lo correcto en
lugar de seguir su inclinación carnal. Yo conozco la sabiduría de este mundo que es
necedad ante ti, Señor (1 Corintios 3:19). Que él no se deje influir por ella, sino que
mantenga sus ojos en ti y tenga oídos para escuchar tu voz.
HERRAMIENTAS DE PODER
Sin embargo, recuerdo que aunque oramos y tuvimos fe, él resultado y el tiempo
fueron decisiones de Dios. Él dice que hay “un tiempo para sanar” (Eclesiastés 3:3). Si
tú oras por sanidad y nada sucede no te atormentes con eso. Dios en ocasiones usa la
enfermedad física de un hombre para llamar su atención y Él poder hablarle. Sigue
orando, pero confía que la decisión de Dios es el resultado.
Lo mismo sucede cuando oramos para que Dios salve a una persona. Nosotros
no tenemos la palabra final sobre la hora de la muerte de alguien. La Biblia dice que
hay “tiempo para morir” (Eclesiastés 3:2) y nosotros no decidimos eso, Dios es quien
lo hace. Nosotros debemos aceptarlo y podemos orar, pero Él determina el resultado.
Tenemos que darle a Él ese privilegio sin resentimientos, faltas o enojándonos con Él.
Ora por la salud de tu esposo, pero déjala en las manos de Dios.
ORACIÓN
Señor, yo oro por tu toque sanador en (nombre del esposo). Haz que cada parte
de su cuerpo funcione de la manera que tú la diseñaste. Dondequiera que haya algo
fuera de balance, hazlo que funcione en perfecto orden. Sánalo de cualquier
enfermedad, dolencia, lesión, mal o debilidad. Fortalece su cuerpo para que soporte
bien su trabajo y cuando él duerma que pueda despertar descansado por completo,
rejuvenecido y reanimado. Dale un corazón fuerte que no falle. Yo no deseo que él
tenga problemas del corazón en ningún momento.
Oro para que tenga deseo de cuidar su cuerpo, comer alimentos saludables,
hacer ejercicio con regularidad y evitar cualquier cosa que sea dañina para él. Ayúdalo
a comprender que su cuerpo es tu templo y que él debe cuidarlo como tal (1 Corintios
3:16). Oro para que él lo presente como sacrificio vivo, santo y agradable a ti (Romanos
12:1)
HERRAMIENTAS DE PODER
Me dirigí de inmediato hacia donde ellos estaban, dándole gracias a Dios por
todo el camino por protegerlos justos como yo lo había orado durante años. Cuando
llegué y vi la condición del auto, perdí la calma. El pequeño auto deportivo de Michael
el cual a mi nunca me gusta que condujera, había sido envestido por otro auto mucho
más grande y empujado hacía una barrera de concreto al costado de la carretera. El
pequeño auto sufrió tanto daño, que después fue considerado pérdida total por la
compañía de seguros. La única forma de explicar por qué ninguno de ellos sufrió daño
tiene que ser por la mano protectora de Dios. Sufriendo golpes en el pecado y los
hombros por los cinturones de seguridad, pero pudieron haber sufrido lesiones mucho
más serias o incluso morir. Creo con firmeza que el Señor respondió de protección a
mi familia. (Aún estoy esperando que Él responda mi oración para que mi esposo no
compre más autos deportivos.)
Mi grupo de oración y yo oramos con regularidad por nuestros esposos para que
estén a salvo en aviones, autos, el lugar de trabajo, o cuando caminan por la calle.
Nosotros ni siquiera pensamos en todos los peligros específicos, solo le pedimos al
señor que los proteja del mal. Dios promete “ordenar que sus ángeles te cuiden en
todos tus caminos. Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con
piedra alguna” (Salmo 9: 11-12). Pero los accidentes suceden, incluso a personas
santas y cuando esto ocurre, es de improvisto y sin esperarlo. Por eso es necesario
orar con frecuencia y continuamente por protección para tu esposo. Tú nunca sabes
cuándo puede ser necesaria en el campo de batalla. Y si algo sucede, tendrás el
consuelo de saber que has invitado a la presencia y el poder de Dios en medio del
asunto.
ORACIÓN
Señor, oro para que protejas a (nombre del esposo) de cualquier accidente,
enfermedad, peligro o mala influencia. Mantenlo a salvo, en especial en autos, aviones.
Protégelo de la violencia y de los planes de personas malvadas. Dondequiera que él
ande, asegura sus pasos. Mantenlo en tu camino par que sus pies no resbalen (Salmo
17:5). Si su pie resbala, sostenlo con tu misericordia (Salmo 94:18). Dale la sabiduría
y discreción que le ayudarán a caminar seguro y a no caer en ningún peligro (proverbios
3:21-23). Se su lugar seguro, fuerza, escudo y fortaleza (Salmo 18: 2-3). Has que
habite bajo la sombra de tus alas (Salmo 91:1-2). Sé su roca, salvación y defensa para
que él no sea movido ni sacudido (Salmo 62:6). Oro para que aunque cosas malas
pueden estar sucediendo alrededor de él, éstas no vendrán cerca de él (Salmo 91:7).
Sálvalo de cualquier plan del enemigo que busca destruir su vida (Salmo 10:3-4). Cuida
su entrar y su salir desde este momento en adelante y para siempre (Salmo 121:8)
HERRAMIENTAS DE PODER
Las oraciones de una esposa por su esposo durante este tiempo, quizás no
cambien algunas de las cosas por las que él tiene que pasar. Después de todo, si nunca
sufrimos nada, ¿qué tipo de persona superficial, sin compasión e impaciente seríamos?
Pero la oración puede ayudarlo a mantener una actitud positiva y de gratitud, esperanza,
paciencia y paz en medio del problema y le evita ser sancionado por una mala reacción.
Mi amiga Jan, vio a su esposo Dave, cerca de la muerte como resultado de haber
sido picado por una araña venenosa. Fue un momento de gran terror para ambos, la
prueba duró más de un año mientras él luchaba por sobre pasar cada nuevo problema
físico que se presentaba como resultado de la picada. Además, Ellos se acababan de
mudar a un estado nuevo, lejos de familiares, amigos, e iglesia y tuvieron problemas
financieros debido a las enormes cuentas médicas. Había motivo suficiente para estar
enojado y amargado, pero ellos nunca dejaron de orar, alabar a Dios y mirarlo a Él como
su recurso.
A través de innumerables lágrimas y temores. Jan oraba con fervor para que
Dave no se desanimara en la batalla, sino que pudiera estar en pie en medio de ella.
Dios les sostuvo, él se recuperó y ellos se han convertido en dos de las personas más
ricas en el Señor que uno pudiera conocer. No es solo eso, sino que sus tres hijos son
todos creyentes fuertes que usan sus enormes talentos para glorificar a Dios. Ahora,
Dave es un pastor de música donde él y Jan tienen un ministerio grande y de éxito. Sus
vidas son un testimonio de la bondad del Señor y creo que la forma en que ellos pasaron
esta prueba tiene mucho que ver con dónde se encuentran hoy día.
Nos sintamos así o no, cuando servimos a dios, su amor atiende cada momento
de nuestras vidas, incluso los más difíciles, solitarios, dolorosos y desesperantes. Él
siempre está allí en medio nuestro, haciendo cosas para nuestro bien, cuando nosotros
oramos y esperamos que Él lo haga. “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para
el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”
(Romanos 8;28). Sus propósitos con nuestras pruebas son a menudo traernos
humildemente delante de Él y experimentar quebrantamiento en nuestro interior,
nuestra independencia autosuficiencia, y hacernos creer en compasión, paciencia,
fuerza espiritual, que seamos personas que glorifiquen a Dios. Él usa estas situaciones
para enseñarnos a confiar en que Él nos ama y cuida lo suficiente como para ayudarnos
a pasar los momentos difíciles.
Ora para que tu esposo ansíe acercarse más a Dios hasta que él sepa que nada
lo puede separar de su amor, ni lo que él está pasando ahora, y tampoco lo que pueda
suceder en el futuro. “Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los
ángeles ni los demonios, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo
profundo, ni costa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos
ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8: 38-39). Si nada lo puede
separar a él del amor de Dios, entonces no importa lo mal que se ponga el asunto, él
siempre tendrá esperanza.
Las pruebas pueden ser fuego que purifica y agua que limpia. Tú no deseas que
tu esposo queme o que ahogue sino que sea refinado y renovado. Dios ha prometido
que “en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”:
(Romanos 8:37). “Pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Mateo 24:13).
La determinación de tu esposo de mantenerse firme en la fe y el esperar que Dios
conteste sus oraciones es lo que le salvarán del calor y mantendrán a flote.
ORACIÓN
Señor, solo tú conoces la profundidad de la carga que mi esposo lleva. Puede
que yo comprenda los detalles, pero tú conoces el peso que hay sobre sus hombros.
NO he venido a minimizar lo que está haciendo en su vida, porque sé que tú obras
grandes cosas en medio de las pruebas. Ni tampoco estoy tratando de protegerlo de o
que él tiene que hacerle frente. Solo deseo apoyarlo para que pase a través de su
batalla como ganador.
Dale perseverancia para correr la carrera y no darse por vencido, porque tú has
dicho que “siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará” (Proverbios
24:16). Ayúdalo a recordar que “el Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada
su modo de vivir; podrá tropezar pero no caerá porque el Señor lo sostiene de la mano”
(Salmo 37: 23-24)
Oro que él te busque para que “a las sombras de tus alas se refugie hasta que
haya pasado el peligro” (Salmo 57:1). Que él pueda aprender a esperar en ti porque
“los que confían en el señor renovarán sus fuerzas, volarán como las águilas, correrán
y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (Isaías 40:31) Oro para que él pueda
encontrar su fuerza en ti y mientras él clama ti, tú le escuches y lo libres de todas sus
angustias (Salmo 34: 6).
HERRAMIENTAS DE PODER
Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han
tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se
acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser
acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor
cuando Jesucristo se revele. 1 Pedro 1: 6-7. Encomienda al Señor tus afanes y él te
sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre. Salmo 55:22
ORACIÓN
Señor, oro para que tú hagas de mi esposo un hombre integro de acuerdo a tus
valores. Dale fuerzas para decir “sí” cuando deba decir “sí” y valentía para decir “no”
cuando deba decir “no”. Capacítalo para que esté firme en lo que él sabe que está
correcto y que no titubee bajo la presión del mundo. No dejes que él sea un hombre
que “siempre está aprendiendo, pero nunca logra conocer la verdad” (2 Timoteo 3:7).
Concédele un espíritu que acepta corrección y que está dispuesto a escuchar la voz de
la sabiduría y crecer en tus caminos.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Más vale pobre pero honrado, que rico pero perverso. Proverbios 28:6
• A los justos los guía su integridad; a los falsos los destruye su hipocresía.
Proverbios 11:3
• El Señor juzgará a los pueblos. Júzgame, Señor, conforme a mi justicia; págame
conforme a mi inocencia. Salmo 7:8
• Hazme justicia, Señor, pues he llevado una vida intachable; ¡en el Señor confío
sin titubear!. Salmo 26:1
• Sean mi protección la integridad y la rectitud, porque en ti he puesto mi
esperanza. Salmo 25:21
La reputación no es algo que se debe tomar a la ligera. La buena fama vale más
que muchas riquezas (Proverbios 22:1) y es mejor que el “buen perfume” (Eclesiástés
7:1). Es algo que se debe valorar y proteger. Una persona que no valora su reputación
puede algún día desear credibilidad y no encontrarla. Nuestra reputación puede ser
arruinada por cosas malas que hacemos, por las personas con las que nos asociamos
o por palabras disparadas que se hablen acerca de nosotros. En los tres casos, hay
maldad envuelta. Un caso desafortunado en los tribunales, un chisme significativo que
se divulgue, una mala influencia, un artículo de periódico poco halagador, o quince
minutos de notoriedad puedes destruir todo por lo que un hombre ha luchado toda su
vida. La oración es nuestra única defensa.
Mi esposo ha estado muy preocupado por su reputación las veces en que sus
palabras o las de otras personas fueron citadas equivocadamente en artículos de
periódicos, diciendo algo que no era cierto. Debido a que sabemos lo dañina que
pueden ser estas cosas, siempre llamamos a las personas que pensamos serían las
más afectadas cuando se nos ha citado de forma incorrecta y les decimos cuál es la
verdad Por supuesto que no es posible que podamos comunicarnos con todo el mundo;
así que oramos para que aquellos a quienes llamamos sean suficientes para terminar
con el asunto. Como resultado, lo que puedo haber ardido como pólvora, se consumió
en un par de días, aunque con facilidad podía tomar el rumbo contrario y consumirnos.
Estoy segura de que fue el poder de Dios, en respuesta a la oración, el que nos mantuvo
protegidos.
ORACIÓN
Señor, oro que (nombre del esposo) tenga una reputación que no se pueda empañar.
Yo sé que el hombre es a menudo valorado “por lo que otros dicen de él” (Proverbios
27:21), así que te ruego que él sea respetado en nuestro pueblo y que las personas
hablen bien de él. Tú has dicho en tu Palabra que “la maldición sin motivo jamás llega
a su destino” (Proverbios 26:2). Oro para que nunca haya razón para que se digan
cosas malas de él. Mantenlo fuera de enredos legales. Protégenos de demandas y
procedimientos criminales. Líbralo de sus enemigos, Señor. Protégelo de aquellos que
se levantan para hacerle daño (Salmo 59:1) Defiéndelo de los que lo atacan (Salmo
35:1). En ti, Señor ponemos nuestra confianza. Que nunca nos avergoncemos (Salmo
71:1). Si tú eres por nosotros ¿quién puede estar contra nosotros? (Romanos 8:31)
Tu Palabra dice que “un árbol bueno no puede dar fruto malo y un árbol malo no
puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego”
(Mateo 7: 18-19). Oro para que mi esposo produzca buenos frutos de la bondad que
hay dentro de él y que sea conocido por el bien que él hace. Que los frutos de
honestidad, confiabilidad y humildad endulcen todos sus tratos para que su reputación
nunca sea dañada.
Protege su vida del enemigo, escóndelo del consejo secreto del malvado.
Sácalo de cualquier trampa que haya sido puesta para él (Salmo 31:4). Mantenlo a
salvo de la malvada boca chismosa. Donde se haya hablado con mala intención de él,
toca los labios de estas personas con tu fuego purificador. Deja que la responsabilidad
de los involucrados revelada.
Permite que aquellos que buscan destruir su vida sean avergonzados y traídos
a confusión; y los que le desean mal huyan en forma vergonzosa y sean llevado s
deshonra (Salmo 40:14) Que él pueda confiar en ti y que no tema de lo que pueda
hacerle el hombre (Salmo 56:11) Porque tú has dicho que cualquiera que crea en ti no
será avergonzado (Romanos 10:11) Dirígele, guíalo, y sé su castillo fuerte y su lugar de
refugio. Que su luz brille de tal manera delante de los hombres que les permita ver sus
buenas obras y te glorifiquen, Señor (Mato 5:16)
HERRAMIENTAS DE PODER
Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persigan y
levanten contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrese y llénense de júbilo, porque
les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas
que los precedieron a ustedes. Mateo 5:11-12. Lo que atestigües con tus ojos no lo
lleves de inmediato al tribunal, pues ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te pone
en vergüenza? Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no traiciones la confianza de
nadie, no sea que te avergüences el que te oiga y ya n puedes quitarle la infamia..
Proverbios 25:8-10. ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que
justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó y está a
la derecha de Dios e intercede por nosotros. Romanos 8: 33-34
Los hombres tienen muchas ideas diferentes sobre cuáles deben ser sus
prioridades. Pero cada esposa siente que ella debiera encabezar la lista de su esposo,
justo debajo de Dios. He descubierto, sin embargo que si la esposa desea que las
prioridades de su esposo tengan ese orden, ella tiene que asegurarse de que las suyas
también están en ese orden. En otras palabras, si deseas que tu esposo te ponga como
prioridad, por encima de su trabajo, hijos, amigos y actividades, tú necesitas hacer lo
mismo por él. Si Dios y el cónyuge no son, con claridad, la primera prioridad en tú vida,
tu esposo tendrá menos incentivo para hacer lo mismo en la suya.
Yo conozco muy bien las luchas que hay para mantener el orden correcto de las
prioridades, en especial si hay pequeños en el cuadro. Las necesidades de los hijos
con inmediatas y urgentes y tú eres la persona que tiene que encargarse de ellas.
Después de todo, un esposo es un adulto y esperamos que pueda cuidarse él mismo.
Incluso si no hay niños, es posible que uno esté consumido por el trabajo, el hogar, los
amigos, los proyectos e intereses y actividades. Es difícil, en medio de todo lo que
ocupa tu tiempo y atención, el no dejar que tu esposo baje de categoría en la lista, o al
menos se sienta como que es así.
Afortunadamente, las prioridades no siempre tienen que ver con el tiempo total
que se pasa con ellos, de otra forma cualquier con un trabajo de cuarenta horas a la
semana estaría poniendo a Dios en segundo lugar frente a su trabajo, a menos que él
o ella estuvieran orando ocho horas al día. Y no hay forma de que una persona pueda
dedicarle a su esposo el mismo tiempo que le dedica a los hijos, sin abandonar a los
hijos. En cuanto a tu esposo se refiere, no se trata de cuánto tiempo tienes para él, sino
que ese tiempo lo hagas sentir que es una prioridad.
Si lo primero que haces en el día es saludarlo con una sonrisa y darle un abrazo,
puede que lo haga sentir que es importante para ti. También lo es preguntarle ¿Hay
algo que pueda hacer por ti hoy? (Y luego cuando él te diga recuerda hacerlo) También
déjale saber que estás orando por él y pregúntale porqué cosa específica desea que
ores. Incluso el estar preguntándole periódicamente y mostrarte interesada por él, en
medio de muchas otras cosas que estés haciendo, le asegura que él sigue siendo el
primero en tu lista.
Las prioridades tienen que ver con la posición en el corazón. Planea un tiempo
para ustedes dos solos, una cita, una noche o dos lejos, una cena solas, tiempo en el
hogar sin ningún niño o amigos, le comunica que él es una prioridad en tu corazón. Si
deseas que tu esposo te ame a ti más, tú necesitas amarlo a él más. Siempre funciona,
en especial si estás orando también por el asunto.
ORACIÓN
Oro que las prioridades de mi esposo también estén en perfecto orden. Sé Señor
y gobernante de su corazón. Ayúdalo a escoger una vida sencilla que le permita tener
tiempo a solas conmigo. Señor, un lugar para estar callado en tu presencia cada día.
Háblale sobre el hacer una prioridad de tu Palabra, el orar y la alabanza. Capacítalo
para que me pongo a mi y a sus hijos en un lugar más prominente en su corazón que
su carrera, amigos y actividades. Oro que él te busque a ti primero y que someta todo
a ti, porque cuando él lo hace yo sé que las otras piezas de su vida caerán en su lugar
perfecto.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia y todo estas cosa
les serán añadidas. Mateo 6:33
• Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los
intereses de los demás. Filipenses 2:4
• Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amarán al otro
o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No puede servir a la vez Dios ya a
las riquezas. Mateo 6:24
• También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando
perlas finas. Cuando entro una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la
compró. Mateo 13: 45-46
• Vete Satanás – le dijo Jesús. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y
sírvele solamente a él” Mateo 4:10
Recuerdo una vez cuando Michael y yo tuvimos una disección justo antes de ir
a casa de otra pareja para cenar. En el camino nos mantuvimos en silencio y lo único
que yo podía pensar era cómo íbamos a poder pasar la noche con dignidad sin hacer
que la otra pareja se incomodase. Cuando llegamos, nuestros pensamientos y
emociones fueron afectado por la calidez, el amor y la rica devoción que sentimos de
parte de ellos Poco después estábamos riéndonos y hablando y pasando un tiempo
maravilloso, olvidándonos de lo que había ocurrido anteriormente. Lo que esas dos
personas tenían no era solo un espíritu de fiesta de “que vengan los buenos tiempos”
era el gozo del Señor y se nos pegó.
El ser buenos amigos de personas piadosas, que aman al Señor, no sucede por
casualidad. Tenemos que orar para que personas así lleguen a nuestras visas y cuando
las encontramos, debemos seguir cubriendo las relaciones con oración. También
debemos orar para que las malas influencias se vayan. La Biblia nos dice: “no formen
yunta con los incrédulos (2 Corintios 6:14) Esto no quiere decir que jamás podemos
estar alrededor de alguien que no es cristiano , pero nuestras relaciones más íntimas y
las que tiene más influencia deben ser con personas que conocen y aman al Señor, si
no habrán consecuencias. “El justo es guía de su prójimo, pero el camino del malvado
lleva a la perdición” (Proverbios 12:26) Por eso es tan importante tener una iglesia
donde es posible conocer la gente de personas que necesitas. Escoge estar alrededor
de las personas de más alta calidad posible, las cuales tienen sus corazones dirigidos
a Dios.
Ora también para que tu esposo tenga como amigos a hombres de Dios. Y
cuando los encuentre, dale tiempo para que pase con ellos, sin criticar. Esos amigos lo
han de refinar. “El hierro se afila con el hierro y el hombre en el trato con el hombre”
(Proverbios 27:17). Ellos serán una buena influencia. “El perfume y el incienso alegran
el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo” (Proverbios 27:9). Claro está
si se convierte en una obsesión, ora por equilibrio.
Después que tuvimos a nuestros hijos, Michael trabajaba todos los días y las
noches durante la semana y en los fines de semana pasaba todo su tiempo libre en el
campo de golf o en los juegos de béisbol y fútbol con sus amigos. Hubo muchas
discusiones amargas por este motivo, pero los cambios se sucedieron hasta que
comencé a orar para que Dios le diera convicción y volviera su corazón a casa. Dios
hizo una obra mucho mejor de lo que yo jamás hubiera podido hacer.
A menudo, los hombres tienen menos amigos íntimos que las mujeres pro la
manera en que utilizan su tiempo para establecer sus carreras. No toman los pasos
necesarios para desarrollar amistades íntimas como nosotras hacemos. Ahí es donde
la oración puede hacer una diferencia. Aun si tu esposo no es creyente, todavía puedes
orar para que tenga amigos devotos. Una íntima amiga mía tiene un esposo que no
conoce al Señor y muchas veces hemos orado para que tenga amigos devotos y para
que esté en contacto con creyentes en su trabajo. Ahora Dios le ha traído tantos
cristianos fuertes a su vida que nos reímos por la forma en que el Señor lo tiene
rodeado.
Ora por todas las relaciones de tu esposo. Él necesita tener buenas relaciones
con sus padres, hermanos, hermanas, tías, tíos, primos, compañeros de trabajo y
vecinos. Ora para que ninguna de sus relaciones sea arruinada por su incapacidad de
perdonar. Un esposo torturado por la falta de perdón no es cosa linda.
ORACIÓN
Señor, oro para que (el nombre del esposo) tenga buenos amigos piadosos con
quien pueda compartir su corazón abiertamente. Que sean hombres sabios de
confianza que hablen de verdad de su vida y no sólo digan lo que él quiere oír
(Proverbios 28:23) dale el discernimiento para separarse de cualquiera que no sea una
buena influencia (1 Corintios 5:13) Muéstrale la importancia de tener amistades de Dios
y ayúdame a animarlo a que las mantenga. Danos parejas casadas creyentes con
quienes nos podamos sentir cómodos compartiendo nuestras vidas.
Oro por las relaciones fuertes y llenas de paz con cada uno de los miembros de
su familia. Vecinos, amistades y compañeros de trabajo. Hoy oro en específico por su
relación con (nombre de la persona). Inspira una comunicación abierta y una
aceptación mutua entre los dos. Permite que, donde ha habido alejamiento, haya
reconciliación. Obra la paz en lo que necesite ser arreglado.
Oro para que en su corazón él honre a su padre y a su madre para que viva una
larga vida llena de bendición (Éxodo 20:12). Ayúdalo a ser una persona que perdona y
no guarda rencor en su corazón contra nadie. Señor, tú has dicho en tu Palabra que
“el que odia a su hermano está en al oscuridad y en ella vive y no sabe adónde va
porque la oscuridad no lo deja ver (1 Juan 2:11). Oro para que mi esposo jamás sea
cegado por la oscuridad de la falta de perdón, sino que camine de continuo en la luz del
perdón. Que no juzgue ni muestre desprecio por nadie pero que recuerde que “todos
tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios” (Romanos 14:10).
Ayúdalo a amar a sus enemigos a bendecir a los que le maldicen a hacer bien a
los que lo odian y orar por aquellos que por maldad lo utilizan y lo persiguen (Mateo
5:44). Oro para que me considere mejor amiga y que nuestra amistad siga creciendo.
Muéstrale lo que es ser un amigo verdadero y ayudarlo a ser uno.
HERRAMIENTAS DE PODER
• Procuremos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas
obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino
animémonos unos a otros. Hebreos 10:24-25
• Si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene
algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con
tu hermano, luego vuelve y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24
• Pero si vivimos en la luz, así como Él está en la luz, tenemos comunión unos
con los otros. 1 Juan 1:17
• Así que, ¡cuídense! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente,
perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a
decirte “Me arrepiento” perdónalo. Luchas 17:3-4
• Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como
yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este
modo todos sabrán que son mis discípulos si se aman los unos a los otros. Juan
13:34-35