DAVID
1 Samuel 27: 1 -2
1 Samuel 29 -8-10
1 Samuel 30 NTV
David destruye a los amalecitas
1 Tres días después, cuando David y sus hombres llegaron a su casa en la ciudad de Siclag,
encontraron que los amalecitas habían asaltado el Neguev y Siclag; habían destruido Siclag
y la habían quemado hasta reducirla a cenizas. 2 Se habían llevado a las mujeres y a los
niños y a todos los demás, pero sin matar a nadie.
3
Cuando David y sus hombres vieron las ruinas y se dieron cuenta de lo que les había
sucedido a sus familias, 4 lloraron a más no poder. 5 Las dos esposas de David, Ahinoam
de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo, estaban entre los que fueron
capturados. 6 David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres
estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca
de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el SEÑOR su Dios.
7
Entonces le dijo a Abiatar, el sacerdote:
—¡Tráeme el efod!
Así que Abiatar lo trajo 8 y David le preguntó al SEÑOR:
—¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé?
Y el SEÑOR le dijo:
—Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado.
9
De modo que David y sus seiscientos hombres salieron y llegaron al arroyo de
Besor. 10 Pero doscientos de ellos estaban demasiado cansados para cruzar el arroyo, por
lo que David continuó la persecución con cuatrocientos hombres.
11
En el camino encontraron a un egipcio en un campo y lo llevaron a David. Le dieron pan
para comer y agua para beber. 12 También le dieron parte de un pastel de higos y dos
racimos de pasas, porque no había comido ni bebido nada durante tres días y tres noches.
Al poco tiempo recobró sus fuerzas.
13
—¿A quién le perteneces y de dónde vienes?—le preguntó David.
—Soy egipcio, esclavo de un amalecita—respondió—. Mi amo me abandonó hace tres días
porque yo estaba enfermo. 14 Regresábamos de asaltar a los cereteos en el Neguev, el
territorio de Judá y la tierra de Caleb, y acabábamos de incendiar Siclag.
15
—¿Me guiarás a esa banda de saqueadores?—preguntó David.
El joven contestó:
—Si haces un juramento en el nombre de Dios que no me matarás ni me devolverás a mi
amo, entonces te guiaré a ellos.
16
Así que guio a David hasta los amalecitas, y los encontraron dispersos por los campos
comiendo, bebiendo y bailando con alegría por el enorme botín que habían tomado de los
filisteos y de la tierra de Judá. 17 Entonces David y sus hombres se lanzaron contra ellos y
los mataron durante toda la noche y durante todo el día siguiente hasta la tarde. Ninguno
de los amalecitas escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que huyeron en camellos. 18 Así
que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos
esposas. 19 No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que
se habían llevado. David regresó con todo. 20 También recuperó los rebaños y las manadas,
y sus hombres los arrearon delante de los demás animales. «¡Este botín le pertenece a
David!», dijeron.
21
Luego David regresó al arroyo de Besor y se encontró con los doscientos hombres que
se habían quedado rezagados porque estaban demasiado cansados para seguir con él.
Entonces salieron para encontrarse con David y con sus hombres, y David los saludó con
alegría. 22 Pero unos alborotadores entre los hombres de David dijeron:
—Ellos no fueron con nosotros, así que no pueden tener nada del botín que recuperamos.
Denles sus esposas e hijos y díganles que se vayan.
23
Pero David dijo:
—¡No, mis hermanos! No sean egoístas con lo que el SEÑOR nos dio. Él nos protegió y nos
ayudó a derrotar a la banda de saqueadores que nos atacó. 24 ¿Quién les hará caso cuando
hablan así? Compartiremos por partes iguales tanto con los que vayan a la batalla como
con los que cuiden las pertenencias.
25
A partir de entonces, David estableció este dicho como decreto y ordenanza en Israel y
hasta el día de hoy todavía se cumple.
26
Cuando llegó a Siclag, David envió parte del botín a los ancianos de Judá, quienes eran
sus amigos. «Esto es un regalo para ustedes—les dijo David—, tomado de los enemigos
del SEÑOR».
27
Los regalos fueron enviados a la gente de las siguientes ciudades que David había
visitado: Betel, Ramot-neguev, Jatir, 28 Aroer, Sifmot, Estemoa, 29 Racal,[a] las ciudades de
Jerameel, las ciudades de los ceneos, 30 Horma, Corasán, Atac, 31 Hebrón, y a todos los
demás lugares que David había visitado con sus hombres.
David se fortaleció en Jehová su Dios:
“David no espero a que Dios lo fortaleciera, sino que él sabía que la fortaleza estaba en
Dios estaba ahí para los que esperan en él.”
“La fortaleza de Dios estuvo ahí para David todo el tiempo”
fortaleza para decidir recuperar lo que el enemigo les había robado. ¡Ésta era la misma
fortaleza que levantaría a Jesús de los muertos!
¿Cómo se fortaleció David en Jehová?
• David podía recordar el amor de Dios. A este punto de pérdida total, David ahora
veía el amor de Jehová en el rechazo de los Filisteos. Si Dios no los hubiera enviado
de regreso a casa, hubieran pasado meses y meses antes de que regresaran a casa
y la situación hubiera sido mucho peor. Eso que lo lastimó antes se volvió dulce para
él ahora, y la más preciada expresión del amor de Jehová.
• David podía recordar la promesa y el llamado de Dios. Podía sacudir su cabeza,
despejar la niebla y decir, “Soy un hombre ungido por Dios, llamado por Dios, y
tengo la promesa de Dios de que seré el próximo rey de Israel. Tengo un llamado
alto y una promesa de Dios y no me la ha quitado. Necesito empezar a vivir según
ese destino.”
• David podía recordar las veces que Dios lo liberó en el pasado. Podía decir, “Esta
es una situación terrible, sin duda. Pero ¿recuerdan todas las veces que Jehová me
liberó de situaciones difíciles antes? Si lo hizo entonces, lo volverá a hacer ahora.
No me liberó antes para dejarme perecer ahora.”
David recupera lo que se había perdido – y más. (1 de Samuel 30:7-8)
David se fortaleció en Jehová su Dios. Ahora era tiempo de hacer algo con esa fuerza de
Jehová. Primero, David usa esta fuerza cuando consultó a Jehová. De todo el tiempo que
David pasó entre los Filisteos, esta es la primera vez que leemos que busca a Dios de
alguna forma. Durante este tiempo en donde David se había descarriado y había
comprometido su moral, simplemente no consultó a Jehová de esta manera.
¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Hubo un tiempo en
el que David no se hubiera molestado en siquiera hacer estas preguntas.
Simplemente lo haría porque cuando un soldado es atacado él contraataca. Pero al
regresar de su descarrío, David entrega todo a Jehová. Nada se hace sólo porque
se hacía antes. Ahora él consulta a Dios para todo.
Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los
cautivos: Dios le dio a David algo que hacer (síguelos). Entonces Dios le dio a David
una promesa al actuar (los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos). Cuando
Dios nos da algo que hacer, también nos da una promesa con el actuar.
David persigue a los Amalecitas que conquistaron Siclag. (1 de Samuel 30:9-10)
Partió, pues, David: Dios le dijo a David que fuera y los siguiera, y David hizo
exactamente eso. La obediencia a Dios a menudo es así de simple.
Y los seiscientos hombres que con él estaban: Los hombres de David estuvieron
a punto de amotinarse contra él. Pero desde que él se fortaleció en Jehová su Dios
y desde que consultó a Jehová y desde que hizo lo que Dios le dijo que hiciera, sus
hombres están totalmente de su lado una vez más.
Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban implica
que David dijo, “Hombres, voy a ir, tengo una promesa de victoria de Dios, y voy a
creerla. No importa si ustedes vienen conmigo o no, porque Dios está conmigo, e
incluso si tengo que pelear contra los Amalecitas yo solo, la promesa de Dios no
fallará.” Semejante fe agitó los corazones de los seiscientos hombres, y fueron con
David.
Era una imagen maravillosa – David y los seiscientos hombres en marcha otra
vez, esta vez no esperando luchar por los Filisteos ni por ellos mismos, sino en una
misión de Dios otra vez. No había un ejército en la tierra que pudiera derrotar a David
y a sus seiscientos hombres cuando caminaban en la voluntad de Dios.
Porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente
de Besor: Esto pudo haber desanimado a David. Mientras perseguía a un ejército
Amalecita significativamente mayor, se enteró de que una tercera parte de sus hombres no
podían continuar. Pero David no dejó que esta prueba lo detuviera. Puso a ese tercio de los
hombres a trabajar cuidando las provisiones, aligerando la carga de los 400 que
continuarían y se puso en marcha otra vez, lleno de fe.
David y sus hombres hacen amistad con un egipcio indefenso. (1 de Samuel 30:11-
15)
• David y sus hombres mostraron una bondad inesperada y le dieron pan, y comió, y
le dieron a beber agua.
• No sólo le dieron al Egipcio agua y comida; le dieron cuidados y bondad.
• Al mostrar una bondad inesperada a este Egipcio, Dios le mostró a David una
bendición inesperada. El Egipcio prometió guiar a David hasta el campamento de
los Amalecitas.
David derrota y despoja a los Amalecitas, recuperándolo todo. (1 de Samuel 30:16-
20)
David recupero todo lo que los amalecitas habían tomado:
• Todo lo que el enemigo le había arrebatado, David lo recuperó.
• Dios le dio una victoria completa, porque David se fortaleció en Jehová su Dios
• David consultó a Jehová, David hizo lo que Dios le dijo que hiciera.
• David mostró interés y bondad inesperados para con otros.
Promesa Cumplida
• La promesa se cumplió a la perfección, pero no fue como que David se sentó
pasivamente y dijo, “Está bien Dios, ahora puedes hacerlo.”
• Jehová cumplió su promesa, pero usó las acciones de David para cumplir las
promesas.
• La promesa de Dios no excluía la cooperación de David, la promesa lo invitaba a
cooperar.
• Hermano, usted tendrá que esforzarse y trabajar para liberarse de las deudas y los
problemas.
• La regla es confiar en Dios para destruir a los Amalecitas, y después marchar tras
ellos.
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Recientemente me encontré con un dicho que sonaba muy piadoso, pero en realidad estaba
totalmente equivocado.
"A veces Dios te pondrá en una batalla con las manos vacías para que cuando
consigas la victoria sepas que no fuiste tú, sino Él".
Mucha de nuestra teología moderna cristiana se basa en conclusiones erróneas acerca de
la naturaleza de Dios, de la naturaleza del hombre y del propósito del hombre en la tierra.
Prácticamente todo en la cita anterior es incorrecto; cada palabra.
1. Dios no nos pone en batallas. Las batallas (supongo que esto se refiere a pruebas,
tribulaciones, tentaciones y quizás incluso enfermedad o angustia económica), forman parte
del mundo caído en el que vivimos. Dios no envía tiempos difíciles con el fin de enseñarnos
alguna cosa. Él envió la Palabra para enseñarnos y perfeccionarnos (2 Timoteo 3:16-17).
Las pruebas y tentaciones no provienen de Dios (Santiago 1:13-17).
2. Dios nunca nos ha dejado las manos vacías. Nos ha dado el Nombre de Jesús, el
mejor pacto, mejores promesas, la sangre de Jesús, el Espíritu Santo, la armadura de Dios,
la Palabra de Dios, la fe de Dios, Las llaves del Reino, la autoridad para pisar toda la obra
del enemigo, los dones del Espíritu, y nosotros somos un espíritu con Él. ¡Estamos sentados
con Él en los lugares celestiales! ¡Somos más que vencedores! ¿Cómo podríamos vernos
a nosotros mismos con las manos vacías? Este pensamiento viene de la mentalidad del
"Dios soberano" que cree que Dios controla todas las cosas y que somos meras marionetas
en Su obra.
3. ¡No estamos buscando "obtener la victoria”! Estamos llamados a hacer cumplir la
victoria que se ganó en la cruz. Mientras pensemos que tenemos que tratar de ganar una
victoria, nunca entraremos en la victoria que ya fue ganada. ¡Los cristianos empezamos
desde un lugar de victoria! Jesús ya se sentó a la diestra de Dios y ha dado a Su iglesia la
victoria sobre el enemigo. Ahora nos corresponde hacer cumplir lo que se nos ha dado.
4. El último punto es más sutil, pero igualmente importante. Aunque la victoria sobre las
tinieblas fue ciertamente lograda por Él, ¡nuestro papel como agentes de
cumplimiento de esta victoria depende enteramente de nosotros! Cuando
establecemos la voluntad de Dios en nuestras vidas y en la de los demás, ¡Lo
HACEMOS NOSOTROS! "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho
más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en
nosotros." (Efesios 3:20) La voluntad de Dios para nuestra victoria continua permanece en
nuestras manos. Podemos vivir por fe, o vivir por la fatalidad. La cita del principio de este
artículo, tiene más que ver con la fatalidad que con la fe.
Muchos cristianos están siendo despojados de su capacidad para reinar en vida debido al
fatalismo de la teología expresada en la cita. No seas inocente, tomando como cierta
cualquier frase que dicen por ahí. Estás equipado para hacer cumplir la victoria de Cristo.
Nunca estás con las manos vacías.
Terminando con la historia de David
El botín es repartido de manera equitativa entre los que pelearon y los que apoyaron.
(1 de Samuel 30:21-25)
• Muchas personas sirven a Jehová de maneras invisibles y detrás de escena, a
menudo siendo de apoyo para una parte mucho más visible de la obra de Dios. Dios
apoyará a los siervos que trabajan en lo oculto con la misma recompensa que a los
siervos prominentes.
• Los malos y perversos vieron el botín y dijeron, “Nosotros peleamos por este botín
y nos pertenece.” David vio el botín y dijo, “Vean lo que nos ha dado Jehová.”
Cuando lo vemos de esa forma, ¿cómo podríamos no compartir? Cuando Jehová le
dio a David una gran victoria él la vio como la victoria de Jehová más que como
suya.
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Gálatas 3:9 NTV
Así que todos los que ponen su fe en Cristo participan de la misma bendición que recibió
Abraham por causa de su fe.
BENDICIÓN DE ABRAHAM
Génesis 12: 2-3 NVI
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás
una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan;
¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!”
2 corintios 5:18 NTV
Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de
Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él.