UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
SEDE HUEHUETENANGO
MAESTRÍA EN DERECHO PROCESAL PENAL
ORALIDAD Y ETICA I
DR. JOSE LUIS QUINTANILLA GARCIA
Tema: “EL DISCURSO FORENSE”
MAESTRANDOS CARNÉ
JULIO JOSÉ AGUILAR MARTÍNEZ 200540626
CARLOS BENEDICTO ORDOÑEZ LOPEZ 2084035661301
CARLOS EDUARDO MERIDA LOPEZ 1586235921301
JORGE ROBERTO GOMEZ GOMEZ 1943559261301
MARCO DEMETRIO PEREZ PEREZ 2678879490904
DEIBY DANIEL LORENZO MATEO 2166571131306
GELBIN SAUL RIVERA MONJARAZ 200540662
IRMA JUDITH TELLO DE LEON 201141528
INTRODUCCION
Como bien conocemos el discurso forense, son todas las técnicas y herramientas
que el orador, quien por lo regular siempre será un abogado, de manera expresiva y con
una elocuencia adecuada deberá hacer llegar a las partes que estén presentes los
argumentos necesarios para lograr convencer, este discurso podrá realizarse de dos
maneras comunes como lo son de manera oral y la manera escrita. El discurso forense
muchas veces es calificado por un juez o tribunal quien determinará a través de sus
conclusiones aceptando lo que es justo y lo que es injusto dependiendo al discurso del
orador o abogado.
El lenguaje jurídico es un lenguaje de especialidad, conjunto de registros o
variedades funcionales que se dan en un mismo campo profesional. El lenguaje jurídico
como propio de las disciplinas técnicas y científicas, es un lenguaje tecno-lecto y
comparte con los otros lenguajes especiales, según Duarte Monserrat, en donde nos
indica que la que el discurso forense con lleva una precisión, una formalidad elementos
con las cuales se puede lograr estrictamente un uso funcional del lenguaje.
LA COMUNICACIÓN FORENSE
LA COMUNICACIÓN
La comunicación es el proceso por medio del cual se transmite información de un ente a
otro. Es el intercambio de sentimientos, opiniones o cualquier otro tipo de información
mediante el habla, escritura u otras señales.
Se puede definir como: Acción de comunicar o comunicarse.
Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.
Cual es la importancia de la comunicación: La comunicación es una de las habilidades
más valoradas en el ámbito del trabajo, ya que permite a los/as trabajadores/as
entenderse a sí mismos y a los demás, con el fin de construir relaciones positivas, agilizar
procesos en las tareas y lograr el cumplimiento de los objetivos previamente establecidos
¿Qué es tener una buena comunicación?
La comunicación efectiva es el proceso de compartir ideas, pensamientos, conocimientos
e información de la forma más comprensible para el receptor del mensaje. Algunas de sus
características son la claridad, la empatía y la escucha activa.
Como surge la comuicacion: La comunicación humana surgió en el momento en que
nuestros ancestros en su lucha por la supervivencia y en respuesta a. LA
ACCESIBILIDAD A LA IMAGEN: un nuevo reto. sus instintos se vieron obligados a
transmitir a quienes les rodeaban, sus impresiones, sentimientos, emociones.
Concepto de Forense: La palabra forense se originó en el latín “forensis”, en el sentido de
“perteneciente al foro”, plaza pública, ubicada en la antigua Roma, donde se celebraban
los principales actos oficiales de la ciudad, las reuniones y las transacciones comerciales.
Allí, además tenía lugar el juzgamiento de los casos, civiles y criminales que se
presentaban, lo que se hacía de acuerdo a normas procedimentales que fueron variando
con el tiempo. Es por eso, que, con forense, se conoce a todo aquello que está vinculado
con los jueces o tribunales de justicia.
Entre otros, muchos profesionales, que ayudan a resolver controversias o probar delitos,
especializados en temas en los cuales, abogados, jueces o fiscales no son expertos; que
actúan dentro del Poder Judicial de modo permanente o son nombrados como peritos,
dentro de una lista, para cada caso específico (médicos, contadores, psicólogos,
calígrafos, bioquímicos, etcétera) son calificados como forenses, pudiendo los peritos ser
oficiales (representando al estado) o parte (especialmente pedido por el acusado para
resguardarse de falsas acusaciones).
1. LA COMUNICACIÓN FORENSE
El acto de comunicación forense se lleva a cabo con los elementos de cualquier otro tipo
de comunicación. Sin embargo, el discurso de los jueces, destinado a diseñar una
realidad procesal y a ordenar unas consecuencias de obligado cumplimiento, es
eminentemente prescriptivo. Si bien es cierto que la relación entre el juez y el ciudadano
forma parte del concepto general de comunicación, sucede que el emisor y el receptor no
se encuentran en una situación de igualdad en tanto que uno ordena y el otro ha de
obedecer.
En este acto de comunicación se da una relación de poder cuya legitimación en principio
podría ser revisable–, que se refleja a través de la configuración lingüística del mensa- je.
La superioridad del juez no sólo encuentra apoyo en la ley, sino que se sustenta en una
apreciación psicológica de los justiciables que se ha ido elaborando a lo largo de la
historia y que impregna el subconsciente colectivo.
En el fondo de todo subyace la idea de que el poder de la palabra jurídica y forense, para
consolidar su valor, ha de ser patrimonio de unos pocos, excluyendo al resto de los
individuos. Por ello, la incomprensión de un término, lejos de conllevar su invalidación o la
ruptura del proceso comunicativo, aporta un matiz dotado de una gran significación al
acentuar la distancia entre los interlocutores, evidenciando la jerarquía existente entre
ellos, y propiciar el respeto y la obediencia ante la superioridad manifiesta de una de las
partes.
Hablar no es sinónimo de emitir palabras. Más allá de la simple emisión, la comunicación
pretende la transmisión de contenidos y emociones. Los pensamientos van siempre
cargados de sentimientos. Y la comunicación no resulta eficaz tanto si el receptor no
comprende el mensaje como si no despierta su atención. En definitiva, saber hablar es
comunicar con el otro. Cuando hablamos, comunicamos información. Para poder cautivar
un público a través de la palabra, se requiere ser experto en el tema que estamos
comunicando. Como operadores jurídicos tenemos la oportunidad de comunicar a través
de la palabra hablada los principios y normas jurídicas, para producir un resultado en la
vida jurídica. Por tanto, para ser un buen orador en materia jurídica, se requiere ser un
experto en derecho. Se deben de dominar los conocimientos jurídicos que permitan
comunicar al público el mensaje del orador con eficiencia. Se debe analizar el tipo de
lenguaje que se debe utilizar para transmitir la información a la audiencia. Un habla
inteligible es aquella que produce una buena comprensión del mensaje y una escasa
atención a la palabra. No es semejante a un mayor volumen de la voz, sino a una mayor
nitidez de la palabra. Hablar sin que se entienda lo que se dice es la mejor manera de
animar al interlocutor a desconectarse. Hay personas con un habla muy clara y otras que
hablan entre dientes.
2. DISCURSO FORENSE ORAL
Son los denominados discursos jurídicos, y deben ser pronunciados en los Tribunales de
Justicia, durante el desarrollo de los juicios orales. La oratoria jurídica o forense requiere
de capacidad y conocimiento del orador, pues de sus condiciones humanas, depende el
resultado positivo o no de su discurso.
Así también se indica que es la forma expresiva en la que se hacen llegar los argumentos
ante los tribunales, en su modalidad oral requiere una técnica especifica, ya que a la
precisión ha de unirse otras características que avalen y den forma apropiada a lo que se
dice y sobre todo a cómo se dice. Ante los tribunales es necesario hablar con el
depurado lenguaje de precisión jurídica.
RETÓRICA DEL DISCURSO FORENSE
Es el tipo de oratoria, que tiene por objeto específico hacer triunfar la justicia. Tiene como
fin persuadir a los jueces y exige el decoro la prudencia y saber acorde con la gravedad
de la instancia.
Se recomienda usar con prudencia los vocablos. El discurso jurídico pide argumentos
lógicos y persuasivos, verdaderos y verosímiles y exige brevedad. El buen discurso
jurídico lo será por la unidad de su contenido, la sencillez, el decoro, la cortesía del orador
de palabra parsimoniosa y breve.
OBJETO DEL DISCURSO FORENSE
Es la aplicación de las disposiciones abstractas y generales de la ley, a un caso concreto
y determinado.
El orador tiene por misión hacer un análisis del caso que se le ha confiado y luego sugerir
la forma en que la ley debe aplicarse actuando sobre los jueces de manera convincente.
La elocuencia del abogado debe ser más serena y templada que la de cualquier orador.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL DISCURSO FORENSE
1-. Entretener: Busca en el auditorio una respuesta de agrado, diversión y complacencia,
con el propósito predominante de hacer olvidar la vida cotidiana con sus pequeños
sucesos y sus apremios basados en el humor. Ofrece grandes ventajas, tanto al emisor
como a los receptores, debido a la narración y a la expresión cultural que se utilice.
2-. Informar: Persigue la clara compresión de un asunto, tema o idea que resuelve una
incertidumbre. Su principal objetivo es de ayudar a los miembros del auditorio para que
estos pretendan ampliar su campo de conocimiento. La característica principal de este
discurso es llevar a cabo la objetividad.
3-. Convencer: Es influir sobre los oyentes acerca de verdades claras e indiscutibles que
pueden ser probadas y comprobadas. Argumentar. Lo que constituye una operación
lógica que emplea elementos cognoscitivos y racionales; creando una actitud libre y
reflexiva, con la ausencia de elemento positivo.
4-. Persuadir: Aspira una respuesta de adhesión o acción; en donde se define como un
medio de influenciar la conducta a través de llamamientos dirigidos primariamente a
emociones, constituye en la comunicación verbal un elemento clave ya que es la
característica que se vale de las tres anteriormente mencionadas. Donde se manipula al
individuo según sea su conveniencia.
Ejemplo. Las notas que prepara el abogado para el acto de la vista son individuales y su
desarrollo oral ante los tribunales está marcado por el sello del autor.
Por otra parte, el informe oral, teniendo en cuenta el escaso conocimiento jurídico de sus
miembros ha de ser expuesto de una forma más cuidadosa, con un lenguaje lo
suficientemente claro y preciso para que los miembros del grupo social a los que va
dirigido no tropiecen con obstáculos que dificulten su comprensión. Y al encontrar el
letrado, el contexto adecuado para personalizar más su discurso, la narración puede ir
acompañado de notas emotivas.
En el entramado lingüístico de los interrogatorios dentro del sistema de la ley común
(cammon Laww) cuando los abogados interrogan a un testigo, entran en un complicado
juego, en la que según John Gibbon intentan construir y defender su versión de los
hechos, defender la credibilidad de los testigos de su parte, rebatir la versión de a parte
contraria y cuestionar la credibilidad de los testigos hostiles.
Entre las formas lingüísticas usadas para controlar la información se encuentra la
presuposición (juicio o valoración que se hacen con anterioridad a tener certeza) y el tipo
de pregunta. La pregunta polar, cuya contestación es si o no, frecuente en los
interrogatorios hostiles, permite al abogado incluir toda la información en la pregunta, que
solo admite una respuesta afirmativa o negativa, obviado cualquier aportación informativa
por parte de la persona interrogada. Por su parte las preguntas cerradas que comienzan
por elementos interrogativos admiten solo una respuesta muy restringida, que contiene
únicamente parte de la información.
Es por ello que la estrategia de control de la información se utiliza principalmente para
construir la versión de los hechos del abogado.
Demostrar la justicia de la causa defendida, constituye el fondo y el fin de toda pieza de
oratoria forense. En tal virtud, la argumentación consistirá especialmente en la fuerza
lógica y convincente de las pruebas.
Ángel Ossorio, al señalar que la pugna entre lo legal y lo justo no es invención de
novelistas y dramaturgos, sino producto vivo de la realidad. El abogado debe estar bien
apercibido para servir lo segundo, aunque haya de desdeñar lo primero. Y esto no es
estudio sino sensación."
El autor últimamente citado, termina apuntando que el abogado que al enterarse de lo que
se le consulta no experimenta la sensación de lo justo y lo injusto (naturalmente, con
arreglo a su sistema preconcebido) y cree hallar la razón en el estudio de los textos, se
expone a tejer artificios legalistas ajenos al sentido de la justicia.
Precisamente, por todo lo escrito ha nacido nuestra preocupación en fortalecer en el
entorno nacional, el sentido por la justicia, mejor dicho, la sensación de justicia, para que
sea fielmente interpretada y no adulterada. Así brillará la juridicidad y la rectitud en las
decisiones judiciales.
3. El Discurso Forense
Como su nombre indica, un discurso forense es una declaración hecha para aclarar las
circunstancias de un asesinato u homicidio. Por lo tanto, es un recurso legal muy común
entre los jueces, abogados, expertos o cualquier otra autoridad competente en la materia.
También se suele registrar en un documento que, en lenguaje técnico, se convierte en un
registro o prueba de un asesinato.
Por su propia naturaleza, el discurso forense presenta los hechos, su desarrollo y las
conclusiones que determinan quién es responsable del crimen. Por lo tanto, es un
discurso muy importante porque revela la inocencia o la culpabilidad de la persona y
también revela las causas y consecuencias del asesinato y, sobre todo, la forma en que
se cometió el delito. Esto se hace sobre la base de una investigación y con el mayor
respeto por la verdad y la objetividad.
Estos son los llamados discursos legales que deben hacerse durante el proceso oral en el
tribunal. Hablar en público, ya sea legal o forense, requiere las habilidades y
conocimientos del orador, ya que el resultado positivo o negativo de su discurso depende
de las condiciones de su existencia humana.
Retorica Forense:
Es una especie de discurso público, especialmente diseñado para la celebración de la
justicia. Está destinado a convencer a los jueces y requiere decencia, prudencia y
conocimiento apropiado a la gravedad del caso.
Se recomienda usar las palabras con precaución. El discurso jurídico requiere
argumentos lógicos y convincentes, veraces y creíbles y concisos. Por consiguiente, un
buen discurso jurídico se centrará en la unidad de contenido, la sencillez, la decencia y la
cortesía de un discurso ligero y conciso.
El arte de la oratoria jurídica tiene dos aspectos relevantes:
El discurso forense
Lección oral
Estilo jurídico, definido como una forma de expresión de un derecho según la ley, sus
fuentes históricas, los medios de aplicación, el sentido de la justicia y las reglas
gramaticales. Es contrario al verbalismo y a la improvisación.
Oratoria Forense: consiste en ilustrar el intelecto y alentar a los jueces a decidir si se ha
cometido un acto, si una persona es culpable o no, si una disposición legal debe aplicarse
o interpretarse de una manera u otra.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL DISCURSO FORENSE
1-. Entretener: Busca en el auditorio una respuesta de agrado, diversión y complacencia,
con el propósito predominante de hacer olvidar la vida cotidiana con sus pequeños
sucesos y sus apremios basados en el humor. Ofrece grandes ventajas, tanto al emisor
como a los receptores, debido a la narración y a la expresión cultural que se utilice.
2-. Informar: Persigue la clara compresión de un asunto, tema o idea que resuelve una
incertidumbre. Su principal objetivo es de ayudar a los miembros del auditorio para que
estos pretendan ampliar su campo de conocimiento. La característica principal de este
discurso es llevar a cabo la objetividad.
3-. Convencer: Es influir sobre los oyentes acerca de verdades claras e indiscutibles que
pueden ser probadas y comprobadas. Argumentar. Lo que constituye una operación
lógica que emplea elementos cognoscitivos y racionales; creando una actitud libre y
reflexiva, con la ausencia de elemento positivo.
4-. Persuadir: Aspira una respuesta de adhesión o acción; en donde se define como un
medio de influenciar la conducta a través de llamamientos dirigidos primariamente
a emociones, constituye en la comunicación verbal un elemento clave ya que es la
característica que se vale de las tres anteriormente mencionadas. Donde se manipula
al individuo según sea su conveniencia.
Con lo anterior podemos dejar en claro que un discurso forense escrito, es una
presentación que se lleva a cabo para dar a conocer las ideas, conclusiones e
información; es por lo tanto un recurso judicial que es muy común entre los jueces,
abogados, peritos o cualquier otra autoridad que esté relacionado con el sector judicial.
Comúnmente este discurso también se transcribe en un documento que se convierte en
una constancia en audiencias o en su caso prueba del hecho que el profesional da a
conocer, el mismo deberá estar escrito en un lenguaje técnico. Gracias a sus
características, un discurso forense presenta los hechos, su desarrollo y las conclusiones
que dictaminen una idea central. Por lo tanto, es una presentación muy importante,
además de que determina las causas y consecuencias de un caso concreto y, sobre todo,
como sucedieron los hechos. Esto se realiza a partir de una investigación y con el mayor
apego a la veracidad y con objetividad.
Las prácticas habituales en el registro forense, muy allegada al rol legal y el la temática
administrativa, es la omisión del determinante, artículo o indefinido (palabras que
anuncian la presencia de un sustantivo y nos indican si ese sustantivo es conocido
o desconocido para las personas que están hablando), que en el lenguaje cotidiano lo
llevarían, por ejemplo: “Yo, el Secretario, teniendo en mi presencia a D. [...], le notifiqué el
anterior auto mediante lectura íntegra del mismo y entrega de copia literal por mí
autorizada”. En este ejemplo podemos observar una técnica un tanto deficiente en cuanto
a la no correcta aplicación de la gramática y por ende un no correcto discurso forense.
En tales circunstancias, a juicio de Joaquín Bayo Delgado –que distingue entre artículo
determinado e indeterminado–“la mejor regla es intentar colocar el artículo ante los
sustantivos que no lo llevan y comprobar si su omisión se debe al “estilo forense”. Con
ello se busca limitar un vocablo trivial, acentuando la expresión vulgar que “debemos de
escribir como sus las personas debieran escucharnos en cualquier ponencia”
En los textos jurídicos y, más específicamente, forenses, se utilizan diversos tipos de
vocablos, los que pertenecen a la lengua estándar y se interpretan según sus reglas
(escrito, motivo, notificar), los que pertenecen a la lengua estándar y se interpretan según
la terminología jurídica y sus reglas (la voz “tenedor”, que en la lengua común se toma en
la acepción de cubierto que sirve para llevarse a la boca alimentos sólidos y al contrario
para un profesional del Derecho tiene también la de persona que posee algo), y los que
no pertenecen a la lengua estándar: fallar ‘hallar’, arbitrajista, contrademandante,
litisconsorcio o comitente.
La composición de palabras se lleva a cabo por los procedimientos ordinarios
disyunción <Separación de dos palabras para formar una> ejemplos (fiscalía
anticorrupción, vista oral, falso testimonio);
contraposición < contraponer dos términos que expresan ideas de significado
opuesto o contrario> ejemplos (cesión- arrendamiento, coche-bomba, concurso-
oposición) y;
aglutinación < procedimiento en el cual se unen dos o más palabras para formar
una sola> ejemplos (compraventa, francotirador, poderdante);
la derivación, presentan un aire especial ciertos sufijos de sustantivos<una o más
letras que se agregan al final de una palabra o raíz para modificar su función
gramatical o para formar una nueva palabra.> ejemplos (admisibilidad, casación,
gravamen),
de adjetivos < palabra que acompaña al sustantivo para expresar una cualidad de
la cosa designada para determinar o limitar la extensión del mismo> ejemplo
(absolutorio, cesionario, lesivo);
de participio de presente <forma no personal del verbo que expresa duración de la
acción verbal; funciona como adverbio y como verbo> (demandante, recurrente,
querellante) y;
de participio de pasado (encausado, imputado, procesado).
3.1 La utilización de las Siglas en el Discurso Forense
El empleo de siglas en el discurso forense es en gran parte bastante aceptadas, siempre
y cuando estén ambientadas en un contexto social y de conocimiento básico para las
personas a las cuales van dirigido el discurso forense, en cuanto a instituciones bastante
conocidas, como por ejemplo del tipo de
ONU (Organización de las Naciones Unidas),
CSJ (Corte Suprema de Justicia)
CC (Corte de Constitucionalidad)
CORTE IDH (Interamericana de Derechos Humanos)
No plantean ningún problema para la comprensión del texto jurídico. Sin embargo, cuando
se refieren a leyes o instituciones más específicas y desconocidas,
LOJ (ley del Organismo Judicial)
CPRG (Constitución Política de Guatemala)
LEPP (Ley Electoral y de Partidos Políticos)
Convendría renunciar a ellas y reproducir enteramente cada uno de sus componentes o
incorporar al texto su significado. En los textos judiciales se tiende a utilizar palabras poli-
sílabas, tal vez con la pretensión de adoptar una apariencia más jurídica, cayéndose en
ocasiones en la incorrección.
El alargamiento de las frases persiguiendo erróneamente un mayor prestigio es otra de
las constantes que se dan en los textos jurídicos y administrativos. Gran parte de las
fórmulas empleadas carecen de eficacia al no significar prácticamente nada por tener un
carácter meramente expletivo (si procediere, si hubiere lugar, dicho sea salvando los
debidos respetos) o reiterativo: según mi leal saber y entender, vengo en proponer y
propongo, debo condenar y condeno o visto y examinado.
3.2. La utilización de latinismos en el Discurso Forense
Los latinismos forman parte de la especificidad del Derecho y suelen garantizar la
precisión en la expresión de los profesionales, la mayoría de ellos nacieron en el ámbito
de un lenguaje técnico o sectorial, o de la lengua de la liturgia religiosa, pero se han ido
extendiendo a unos contextos más amplios, llegando en un buen número de casos a
formar parte de la lengua coloquial. Pero si son muchas las palabras latinas existentes y
usadas, son también muchas las expresiones latinas, locuciones o máximas utilizados
especialmente en la lengua escrita por escritores y periodistas que han dado el salto al
lenguaje más o menos cotidiano. Además, gran parte de los que se usan en el lenguaje
corriente están ya incluidos en Diccionario de la Real Academia, con lo cual forman parte
del léxico castellano, aunque sean latín.
Los latinismos jurídicos no son una forma de demostrar cultura o erudición en nuestros
escritos o vocabulario, es un recurso utilizado en cualquier proceso jurídico. El uso de
vocablos y expresiones latinas es muy extenso y frecuente en diferentes tipos de
documentos jurídicos de numerosos países. Les presentamos los latinismos jurídicos más
utilizados:
Ab initio: desde el inicio o principio.
Ab intestato: sin testamento. Persona que muere sin dejar testamento o quien
sucede en tal condición.
Ad hoc: para esto, para un fin particular.
A priori: antes de una experiencia o una prueba.
De iure: de derecho. De acuerdo con la ley. En el lenguaje jurídico se opone a de
facto.
Ex iure: según el derecho.
Habeas corpus: derecho de cualquier ciudadano para comparecer de inmediato
ante el juez para que este determine la legalidad del arresto.
Pro tempore: temporalmente.
Sine qua non: sin la cual no. En Derecho la conditio sine que non es aquella que
expresa una condición, circunstancia o requisito que debe ser cumplido ante
cualquier acto o procedimiento.
Vocatio legis: lapso entre la publicación de una norma o ley y su entrada en vigor.
Con la venia: con el permiso.
Estos elementos, si bien para Jesús Prieto de Pedro vienen a ser una especie de reliquias
léxicas que “a menudo demuestran más vitalidad, precisión semántica y economía
lingüística, en el plano técnico-jurídico, que sus correspondientes traducciones”, estas
expresiones no se ha de renunciar a ellos cuando se trate de intercambios entre
profesionales del Derecho, pero sí cuando los ciudadanos sean los interlocutores”
Los errores más frecuentes de los escritos forenses se de ben al mal uso de los signos de
puntuación, acompañados generalmente de una acentuación defectuosa. Incluso, en la
ortografía de las palabras, se registran confusiones en cuanto al espíritu y naturaleza del
mensaje que se desea exteriorizar.
El discurso forense o jurídico y también llamado la lógica jurídica, es un tema muy
importante en materia de derecho, es por ello, que a través de este trabajo se abordaran
todos los aspectos más importantes referidos a el Discurso Jurídico, estudiaremos acerca
de su concepto, características, clasificaciones, Estructuras, desarrollo, Formas y Tipos.
RETÓRICA DEL DISCURSO FORENSE ESCRITO
Es el tipo de oratoria, que tiene por objeto específico hacer triunfar la justicia. Tiene como
fin persuadir a los jueces y exige el decoro la prudencia y saber acorde con la gravedad
de la instancia.
Se recomienda usar con prudencia los vocablos. El discurso jurídico pide argumentos
lógicos y persuasivos, verdaderos y verosímiles y exige brevedad. El buen discurso
jurídico lo será por la unidad de su contenido, la sencillez, el decoro, la cortesía del orador
de palabra parsimoniosa y breve.
OBJETO DEL DISCURSO FORENSE ESCRITO
Es la aplicación de las disposiciones abstractas y generales de la ley, a un caso concreto
y determinado.
El orador tiene por misión hacer un análisis del caso que se le ha confiado y luego sugerir
la forma en que la ley debe aplicarse actuando sobre los jueces de manera convincente.
La elocuencia del abogado debe ser más serena y templada que la de cualquier orador.
4. Renovación del discurso forense
Debido a la necesidad de simplificar el lenguaje forense y el de la administración en
general , en 1948 se instauró el Plain English Movement, que quedó plasmado en
numerosos estudios y publicaciones en el ámbito de la lengua inglesa, En Estados
Unidos, Gran Bretaña, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda. Siguieron su ejemplo otros
países como Canadá, Francia (donde se creó el comité de Simplification du langage
administratif (COSLA)), Alemania, Dinamarca, Italia, México y España coma los cuales
han trabajado en la misma dirección. Sin embargo, todavía queda mucho camino por
recorrer.
Plain English Movement en español significa movimiento en favor de un inglés fácil, a lo
que se refiere de no usar demasiados textos que no contribuyan a un escrito o
comunicación forense. Sino que de manera elocuente y eficiente referirse con un mensaje
fácil de entender para las demás partes y que vengan a aclarar la situación o hecho que
se esté ventilando.
La complejidad del lenguaje jurídica y las quejas sobre su carácter denso e
incomprensible a lo largo de los años dio lugar al Plain Language Movement. Dos de los
pasos más significativos en este movimiento han sido la implementación del Plain Writing
Act en los Estados Unidos y del Clear Writing Campaign en la Unión Europea. Este
Artículo propone evaluar si algunos documentos elegidos cumplen con los requisitos del
Plain Writing Act y del Clear Writing Campaign o no, en aras de identificar y proveer
remedios a las deficiencias de las guías. En conclusión, el artículo proveerá ideas
prácticas sobre cómo conseguir documentos escritos en lenguaje llana en el futuro.
Para que la lectura de un texto forense resulte clara no es necesario llegar al extremo de
redactarlo solo con oraciones simples, prescindiendo totalmente de la subordinación.
Dado que las ideas y la planificación son complejas y prolijas, la mayor parte de las veces
por imperativo legal, el jurista no puede utilizar recursos que en otros contextos
contribuyen a dar fluidez a la expresión. No cabe imaginar , por ejemplo coma una
sentencia a una demanda con notas a pie de página, como en un artículo de revista o en
un libro, ni con sumarios o esquemas que adelanten el contenido. Hoy a lo más que se ha
llegado es a la inserción de títulos y subtítulos para deslindar bienes de las diferentes
partes del texto. Incluso las leyes han incorporado esta técnica.
Hoy en la nueva Ley de Enjuiciamiento civil española, en su artículo 209, se dan las
siguientes reglas especiales sobre forma y contenido de las sentencias:
a) hoy en el encabezamiento deberán expresarse los nombres de las partes y coma
cuando sea necesario, la legitimación y representación virtud de las cuales actúen,
así como los nombres de los abogados y procuradores y el objeto del juicio.
b) Hoy en los antecedentes De hecho se consignarán, con la claridad y la concisión
posibles y en párrafos separados y numerados, las pretensiones de las partes o
interesados coma los hechos en que las funden, que hubieren sido alegados
oportunamente y tengan relación con las cuestiones que hayan de resolverse, las
pruebas que se hubiesen propuesto y practicado y los hechos probados coma en
su caso.
c) Hoy los fundamentos de derecho se expresarán, en párrafos separados y
numerados coma los puntos De hecho y de derecho fijados por las partes y los que
ofrezcan las cuestiones controvertidas, dando las razones y fundamentos legales
del fallo que haya de dictarse, con expresión concreta de las normas jurídicas
aplicables al caso.
d) Hoy el fallo, que se acomodará a lo previsto en los artículos 216 y siguientes,
contendrán numerados, los pronunciamientos correspondientes a las pretensiones
de las partes, aunque la estimación o desestimación de todas o algunas de dichas
pretensiones pudiera deducirse de los fundamentos jurídicos, así como el
pronunciamiento sobre las costas. También determinará, en su caso, la cantidad
de objetos de la condena , sin que pueda reservarse su determinación para la
ejecución de la sentencia , sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 219 de esa
ley.
En el artículo 399 de la misma Ley de Enjuiciamiento civil se formulan las reglas formales
de la demanda y su contenido, que también se aplican a la contestación, por remisión al
artículo 405:
a) el juicio principiará por demanda, en la que consignados de conformidad con lo que
se establece en el artículo 155 los datos y circunstancias de identificación del actor
y del demandado y el domicilio o residencia en que pueden ser emplazados, se
expondrán numerados y separados los hechos y los fundamentos de derecho y se
fijará con claridad y precisión lo que se pida.
b) Junto a la designación del actor se hará mención del nombre y apellidos del
procurador y del abogado cuando intervengan.
c) Los hechos se narrarán de forma ordenada y clara con objeto de facilitar su
admisión o hola negación por el demandado al contestar punto con igual orden y
claridad se expresarán los documentos, medios e instrumentos que se aporten en
relación con los hechos que fundamenten las pretensiones y, finalmente, se
formularán, valoraciones o razonamientos sobre estos, si parecen convenientes
para el derecho del litigante.
d) Hoy los fundamentos de derecho además de los que se refieran el asunto de fondo
planteado, se incluirán, con la adecuada separación, las alegaciones que procedan
sobre capacidad de las partes, representación de días o del procurador,
jurisdicción, competencia y clases de juicio en que se deba sustanciar la demanda,
así como sobre cualesquiera otros hechos de los que pueda depender la validez
del juicio y la procedencia de una sentencia sobre el fondo.
e) En la petición, cuando sean varios los pronunciamientos judiciales que se
pretendan, se expresarán con la debida separación punto las peticiones
formuladas subsidiariamente, para el caso de que las principales pues en
desestimadas, se harán constar por su orden y separadamente.
Cómo se ve, se insiste en varios aspectos como la numeración, la claridad, la
concisión, la precisión, el orden y la separación, que apuntan a la misma idea de
acabar con la técnica de frases largas, sin emplear puntos ni seguir un esquema
previo. En definitiva, se trata de simplificar la estructura sintáctica atomizando la en la
medida de lo posible introduciendo la numeración como técnica de precisión y de fácil
referencia.
Hoy para analizar la complejidad de los textos forenses, principalmente de las
sentencias, demandas y contestaciones, hay que distinguir los antecedentes de
hecho, los hechos probados, los fundamentos de derecho y el fallo de las sentencias,
y sus equivalentes o paralelos en los escritos de parte, según los preceptos referidos.
CONCLUSIONES.
En el presente trabajo de investigación se determina que el acto de comunicación forense
se lleva a cabo con los elementos de cualquier otro tipo de comunicación. Tomando en
consideración que, el discurso de los jueces, destinado a diseñar una realidad procesal y a
ordenar unas consecuencias de obligado cumplimiento, es eminentemente prescriptivo. Si
bien es cierto que la relación entre el juez y el ciudadano forma parte del concepto general
de comunicación, sucede que el emisor y el receptor no se encuentran en una situación de
igualdad en tanto que uno ordena y el otro ha de obedecer.
La investigación establece que el discurso de Forense Oral, denominados discursos
jurídicos, es pronunciado en los Tribunales de Justicia, durante el desarrollo de los juicios
orales. La oratoria jurídica o forense requiere de capacidad y conocimiento del orador,
pues de sus condiciones humanas, depende el resultado positivo o no de su discurso.
Se concluye que el Discurso Forense Escrito es una presentación que se lleva a cabo para
esclarecer algún tema Jurídico, hablando de auxiliares de la administración. Es por lo tanto
un recurso judicial que es muy común entre los jueces, abogados, peritos o cualquier otra
autoridad que esté relacionado con algún caso de este tipo. Comúnmente este discurso
también se transcribe en un documento que se convierte en una constancia o prueba del
delito, por lo tanto, debe de convencer el resultado ya sea positivo o negativo.
Las principales características del discurso forense y para que cumpla el transmisor su
objetivo principal debe de entretener, informar, convencer y persuadir, al publico receptor.
RECOMENDACIONES.
Promover el auto aprendizaje en los profesionales ya que con su capacidad y
conocimientos los sujetos procesales deben convencer con un sustento efectivo, y esto se
adquiere a través del aprendizaje.
Es necesario que se pueda fomentar la lectura en todos los profesionales y no solo libros
con temas jurídicos sino que también de cultura general, para que cuando sea necesario
tener el papel de orador entable un discurso convencedor.
Sembrar en los profesionales que al redactar un documento sean concretos y puntuales,
transmitiendo la información requerida y convenciendo.
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