CAPÍTULO 3.
ENFERMEDADES EN TOMATE AL AIRE LIBRE
Paulina Sepúlveda R.
Ing. Agrónomo, M. Sc.
[Link]ón
Para que ocurra una enfermedad es necesario que existan en forma simultánea
tres factores fundamentales: un hospedero susceptible, un medio ambiente
favorable y un agente causal. Si alguno de estos factores no está presente, no
ocurrirá la enfermedad.
Entre los agentes causales es posible encontrar hongos, bacterias, virus y
nemátodos, los que pueden provocar pérdidas importantes en el rendimiento,
como también en la calidad comercial de los tomates. Estos agentes pueden
afectar a las plantas en diferentes estados de desarrollo y disminuir su vida útil.
Dependiendo de la incidencia y severidad de los problemas fitopatológicos,
pueden transformarse en factores limitantes para la producción, provocando
pérdidas económicas a los productores de tomate.
Cada enfermedad produce síntomas que en algunos casos son fáciles de
reconocer; pero pueden ser confundidos con daños provocados, por ejemplo,
con deficiencias nutricionales. Por ello, el correcto diagnóstico del problema es
fundamental para tomar las medidas de control en forma certera y oportuna.
El cultivo de tomate al aire libre es afectado por una serie de enfermedades
que merman la producción. La incidencia y severidad de estas enfermedades
depende del organismo que las causa, la susceptibilidad de la planta y el
medioambiente.
Este capítulo constituye una ayuda a técnicos y profesionales, como también a
productores, para realizar correctamente la identificación de las enfermedades
más frecuentes que ocurren en el cultivo de tomate al aire libre y así elegir el
método de control más adecuado.
Las enfermedades que afectan al cultivo del tomate al aire libre deben ser
manejadas para minimizar los efectos nocivos que éstas tienen sobre las plantas,
evitando una contaminación del medioambiente con fungicidas químicos
disponibles y minimizando los costos de control, de manera de no afectar la
Manual de cultivo del tomate al aire libre [29]
productividad del cultivo. La mejor manera es utilizando el Manejo Integrado de
Plagas y Enfermedades (MIPE), el cual se basa en las siguientes premisas:
• Mantener un nivel aceptable de la enfermedad. Esto significa que, en
general, la enfermedad no debe eliminarse, sino mantenerla en un nivel que
no produzca daño económico. Estos umbrales de infección deben ser fijados
para cada enfermedad y para cada plantación.
• Utilizar prácticas culturales preventivas y genéticas. Esto incluye la
selección de variedades resistentes cuando estén disponibles, el uso de
plantas injertadas en patrones resistentes a las enfermedades más comunes
de un lugar y el uso de prácticas de manejo (riego, fertilización, control de
malezas, eliminación de restos del cultivo dañado, entre otras) que minimicen
las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades.
• Monitoreo permanente de la presencia de enfermedades. El manejo de
las enfermedades debe basarse en un diagnóstico certero, para lo cual es
imprescindible conocer los agentes que están afectando a las plantas. Se debe
ser capaz de reconocer los síntomas que el problema produce e identificar
el agente causal. Identificado el agente causal, éste debe someterse a un
monitoreo sistemático para determinar su incidencia (porcentaje de plantas
afectadas por la enfermedad) y severidad (expresado como la intensidad del
daño en cada planta) en el campo a lo largo de la temporada.
Junto con registrar el comportamiento de las enfermedades, hay que llevar
un registro del clima (temperatura y humedad) para estimar cuándo se
producirán los daños de la enfermedad.
• Control mecánico. Los métodos mecánicos de control deberán ser
considerados. Esto incluye la eliminación de las fuentes de inóculo para
interrumpir la reproducción de las enfermedades. El laboreo mecánico para
el control de malezas es a menudo una fuente importante de inóculo para
muchas enfermedades.
• Control químico. Los controles químicos deben usarse sólo cuando sea
necesario y, con frecuencia, sólo en momentos específicos del ciclo de
una determinada enfermedad. Debe privilegiarse el uso de agroquímicos
específicos y/o biológicos de bajo impacto al medioambiente, por sobre los
de amplio espectro de acción. Estos últimos deben utilizarse en las dosis
mínimas recomendadas por el fabricante, respetando las precauciones que
se indican en la etiqueta en cuanto a los períodos de carencia, al efecto
residual del producto, la disposición de los envases y la protección de las
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personas que aplican los agroquímicos. Deben utilizarse productos que estén
autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para el cultivo.
• Evaluar permanentemente los resultados de las estrategias de control
empleadas. Es muy importante evaluar en forma sistemática los resultados
de los programas de control para corregir y mejorar los métodos y optimizar
los resultados.
Junto con la utilización del MIPE es recomendable el uso de Buenas
Prácticas Agrícolas (BPA) que son las acciones involucradas en la producción,
almacenamiento, procesamiento y transporte de productos de origen
agropecuario, orientadas a asegurar la inocuidad del producto, la protección al
medio ambiente y el bienestar laboral. Ellas incluyen el manejo de suelo, del
agua, de los fertilizantes y de los productos fitosanitarios, durante el cultivo, la
cosecha, el empaque, el transporte y el almacenado del producto.
Las BPA también norman la higiene en el predio, los servicios básicos para el
personal, el respeto a la legislación laboral, el manejo de los residuos líquidos y
sólidos del predio y el mantenimiento de registros.
3.2. Principales enfermedades que afectan al
tomate al aire libre
3.2.1. Pudrición gris
La Pudrición gris es una enfermedad causada por el hongo Botrytis cinerea
(Teleomorfo = Botryotinia fuckeliana) y es capaz de infectar a las plantas de
tomate (Solanum lycopersicon) en cualquier estado de desarrollo del cultivo, es
decir, desde almaciguera a cosecha. El patógeno es favorecido por condiciones
de alta humedad y temperaturas cercanas a los 20°C
[Link]. Síntomas
Los síntomas se pueden manifestar en pecíolos, tallos, hojas y frutos, dañados o
senescentes. Estas lesiones acuosas aparecen en los tallos (Figura 3.1).
Manual de cultivo del tomate al aire libre [31]
Figura 3.1. (Izquierda) Pudrición del tallo. (Derecha) Micelio gris con abundante
esporulación.
Luego aparecen lesiones cancrosas y necróticas de color café claro, las que
pueden estrangular el tallo parcial o totalmente (Figura 3.2).
Figura 3.2. Lesiones cancrosas de Botrytis cinerea.
Las lesiones necróticas rodeadas por un halo clorótico, a menudo con forma de
“V” aparecen en los foliolos (Figura 3.3). En flores se produce necrosis, escasa
cuaja y desarrollo de una pudrición acuosa en frutos inmaduros. En frutos
maduros aparecen pequeñas lesiones amarillas, necróticas y esféricas conocidas
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como manchas fantasmas, con un diámetro de entre 3 y 10 mm. Se presenta un
moho aterciopelado grisáceo sobre los tejidos parasitados (Figura 3.4).
Figura 3.3. Mancha en V típica de daño por B. cinerea.
Figura 3.4. Frutos con pudrición y abundante esporulación.
Manual de cultivo del tomate al aire libre [33]
El hongo comúnmente esporula observándose la presencia de varios conidióforos,
los cuales producen innumerables conidias (Figura 3.5).
Figura 3.5. Conidióforo y conidias de Botrytis cinerea.
[Link]. Diseminación
Las conidias son transportadas por el viento y, posiblemente, por efecto del
salpicado producido por las lluvias o riego por aspersión.
[Link]. Sobrevivencia
Botrytis cinerea sobrevive como saprofito en restos de cultivos y como esclerocio
en el suelo.
[Link]. Control
• Reducir la humedad en los cultivos. Evitar o reducir el riego por aspersión
cuando sea usado este tipo de irrigación.
• Ventilación adecuada. Deshoje y desbrote del cultivo. Aumentar la distancia
entre surcos.
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• Eliminar los órganos enfermos tan pronto como éstos aparezcan.
• Reducir fertilización nitrogenada.
3.2.2. Tizón temprano, mancha negra de la hoja
[Link]. Síntomas
El tizón temprano causado por Alternaria solani ataca la parte aérea de la planta
del tomate en todos sus estados de crecimiento y desarrollo, siendo las hojas
maduras las que presentan una mayor incidencia de la enfermedad.
Los síntomas se caracterizan por lesiones circulares de color café a negro en
hojas maduras (Figura 3.6). Estas lesiones pueden estar rodeadas de un halo
clorótico. El diámetro de estas lesiones circulares varía entre 8 y 10 mm y pueden
alcanzar varios centímetros cuando las condiciones climáticas son favorables
y/o cuando se fusionan con otras lesiones, comprometiendo gran parte de la
planta y adquiriendo un aspecto de tizón o quemado.
Las lesiones similares pueden observarse en tallos, pecíolos y pedúnculos. En
infecciones severas, las plantas comienzan a defoliarse y los frutos quedan
expuestos a daños por el sol.
Figura 3.6. Manchas anilladas de color café en hojas.
También puede atacar flores, produciendo su caída, y frutos pequeños. En frutos
cercanos a la madurez produce lesiones hendidas, firmes, de color café oscuro o
verde oliváceo. Las lesiones en tallos pueden provocar estrangulamiento parcial
o total de la planta.
Manual de cultivo del tomate al aire libre [35]
[Link]. Diseminación
La enfermedad puede ser diseminada por semillas contaminadas o al
comercializar almácigos infectados. Las conidias pueden ser transportadas por
el viento, agua de lluvias y riego por aspersión.
[Link]. Sobrevivencia
Alternaria solani produce estructuras de resistencia llamadas clamidosporas,
las cuales son capaces de sobrevivir por varios años en el suelo. También puede
sobrevivir como micelio, conidias y clamidosporas en la superficie de semillas
de tomate, en restos de plantas, malezas y otros hospederos solanáceos como
berenjena, pimiento y papa.
[Link]. Control
Monitorear permanentemente el cultivo para determinar incidencia de la
enfermedad y tomar medidas de control.
a) Control cultural
• Rotar cultivos, incluyendo especies no susceptibles.
• Eliminar restos de cultivo enfermos mediante aradura profunda.
• Utilizar plantas sanas provenientes de semilla certificada, libre de la
enfermedad y desinfectada.
• Utilizar cultivares resistentes.
b) Control químico
• Se sugiere el uso de fungicidas autorizados por el Servicio Agrícola y
Ganadero (SAG) para el control de la enfermedad y cultivo correspondiente
(Azoxystrobin, Clorotalonil, Iprodione, Mancozeb, Tebuconazol, etcétera).
3.2.3. Oídio, peste cenicilla, moho polvoriento
[Link]. Síntomas
El agente causal del Oídio está identificado como Leveillula taurica (anamorfo:
Oidiopsis taurica), Oidium neolycopersici, O. lycopersici. Los síntomas de esta
enfermedad se pueden apreciar en toda la parte vegetativa de la planta y se
caracteriza por presentar manchas irregulares de color verde amarillentas,
parcialmente necrosadas en las hojas.
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Las manchas se cubren con micelio de color blanquecino que puede extenderse
por ambas caras de las hojas, como también tallos y peciolos (Figura 3.7). Cuando
hay ataques severos en la planta, el hongo la cubre completamente, causando
defoliación y necrosis.
Figura 3.7. Micelio color blanquecino, manchas pulverulentas. (Izquierda) En hojas.
(Derecha) En tallos.
En ataques severos de la enfermedad el tejido foliar se marchita, hay reducción
del crecimiento y pérdida de rendimiento cuando los frutos son expuestos al sol
(Figura 3.8).
Figura 3.8. Planta severamente afectada por oídio, deshidratación de hojas.
[Link]. Diseminación
Las conidias del hongo son diseminadas por el viento.
Manual de cultivo del tomate al aire libre [37]
[Link]. Sobrevivencia
Las especies causantes de oídio son parásitos obligados y sobreviven en restos
de tomate y hospederos alternos.
[Link]. Control
Monitorear permanentemente para establecer en forma oportuna las medidas
de control
a) Control cultural
• Eliminar restos de tomate y malezas enfermos tan pronto como termine la
temporada de cosecha.
• Mantener los cultivos lo más ventilados posible.
• Controlar las plantas voluntarias y malezas hospederas.
• Usar variedades con mayor resistencia
•
Bibliografía consultada
Latorre, B. 2004. Enfermedades de las plantas cultivadas. 638 p. Sexta edición.
Ediciones Universidad Católica de Chile. Chile.
Bruna, A. 2005. Enfermedades del tomate. En: Escaff, M. et al. El cultivo de tomate
en invernadero. Boletín INIA, 128, 79 p.
Estay, P. y Bruna, A. 2002. Insectos y ácaros asociados al tomate en Chile. Instituto
de Investigaciones agropecuarias. Serie Libros INIA Nº7. 111 p.
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