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Reflexión y Lógica en Ciencias Sociales

Este documento describe los diferentes elementos que componen la reflexión humana para sistematizar el conocimiento. Explica que la lógica, la ideología y la teoría son formas en que la mente ordena el pensamiento para comprender el mundo. Además, distingue entre la lógica formal, que simplifica el razonamiento, y la lógica dialéctica, que busca identificar singularidades y contradicciones. Finalmente, define los conceptos, juicios y razonamientos como la estructura básica del pensamiento lógico.
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Reflexión y Lógica en Ciencias Sociales

Este documento describe los diferentes elementos que componen la reflexión humana para sistematizar el conocimiento. Explica que la lógica, la ideología y la teoría son formas en que la mente ordena el pensamiento para comprender el mundo. Además, distingue entre la lógica formal, que simplifica el razonamiento, y la lógica dialéctica, que busca identificar singularidades y contradicciones. Finalmente, define los conceptos, juicios y razonamientos como la estructura básica del pensamiento lógico.
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Libro: Metodología de las Ciencias

Sociales I

Autor: Gabriel Gutiérrez Pantoja

Editorial: Harla.
Colección: Textos universitarios
en ciencias sociales.
Segunda Edición

Capítulo 2

La Reflexión Humana

En este capítulo se expondrán los elementos que la reflexión humana, la mente, el


pensamiento, han creado para tipificar y sistematizar el conocimiento.

Es evidente que el proceso de conocimiento de la naturaleza se diferencia del


proceso de conocimiento de lo social, no obstante, que el primero ha influido en el
segundo a través de la historia y que en algunas ocasiones, la forma de conocer la
naturaleza se ha impuesto para conocer lo social. Esto se ha debido a las
condiciones sociales sobre las que surgen las propuestas del qué y el cómo
conocer.

La naturaleza es en el sentido amplio, un objeto pasivo sobre el cual se puede


actuar para lograr su conocimiento. Las condiciones sociales, el proceso
acumulativo del conocimiento y el auxilio tecnológico han permitido al ser humano
formarse una idea global del universo, con todas las limitaciones consabidas, pero
que en última instancia lo han motivado históricamente a proponer leyes que
orientan su conocimiento.

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Los fenómenos naturales se pueden observar, experimentar en gran medida, e
inclusive predecir, bajo ciertas condiciones y parámetros.

La sociedad es, por otro lado, un objeto de estudio activo, dinámico, cambiante,
sobre el que se pueden hacer aproximaciones para lograr su conocimiento, pero
sería aventurado afirmar que se le conoce. Se pueden proponer leyes sobre el
comportamiento y el deber social, pero la regla la constituyen precisamente las
excepciones y no habría excepción como elemento aislado en la regla.

El estudio de lo social es complejo, debido a que no hay normas que


verdaderamente regulen el comportamiento humano, pues ante un estímulo
determinado el individuo puede tener una multiplicidad de respuestas. En el
estudio de las sociedades hay datos, ejemplos, anécdotas, pero no hay
experimentación y verificación. El hecho social es un constante devenir en el que
la acción es también constante, incesante, cambiante, y por tanto verificable sólo
con la información mantenida.

En el conocimiento de lo social no se puede hacer lo que se hace en el


conocimiento de la naturaleza pues si el objeto de estudio fuera tan cambiante
sería inútil crear leyes generales.

El encontrar similitud entre el estudio de lo social y de la naturaleza, es una


premisa falsa, hay grados de dificultad diferentes al estudiar la sociedad y la
naturaleza. Andreski (Andreski, Stanislav. Las ciencias sociales como forma de
brujería, Taurus, Madrid, 1973, p.24) ilustra el ejemplo de la siguiente manera:

… muestra hasta qué punto resultan más sencillas la física, la


química o aun la biología. Sin embargo, esto no es todo, ya que
podemos imaginar el triste aprieto en que se vería el científico
natural si los objetos de su investigación tuvieran la costumbre de
reaccionar ante lo que se dice acerca de ellos: si las sustancias

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pudieran leer u oír lo que el químico escribe o dice acerca de ellas y
si pudieran saltar de sus recipientes y quemarlo cuando les
desagrada lo que ven en la pizarra o en su cuaderno de notas.
Podemos imaginar la dificultad de probar la validez de las fórmulas
químicas si, con repetirlas durante bastante tiempo, o de modo
suficientemente persuasivo, el químico pudiera inducir a las
sustancias a comportarse de acuerdo con ellas, con el peligro, no
obstante, de que las sustancias pudieran decidir mortificarlo
haciendo exactamente lo contrario.

Bajo tales circunstancias nuestro químico atravesaría momentos


difíciles no sólo al tratar de descubrir constantes en la conducta de
sus objetos, sino que tendría que mostrarse cauteloso al hablar, a fin
de impedir que las sustancias no se ofendan y lo ataquen. Su tarea
resultaría aún más desesperada si los elementos químicos pudieran
analizar sus tácticas, organizarse para esconder sus secretos e idear
contramedidas ante sus maniobras, todo lo cual equivaldría a la
situación que tiene que enfrentar el estudio de las cuestiones
humanas.

Esta ilustración nos sirve para entender la dificultad con que se enfrenta el
estudioso de lo social, y desde ahora deben de tomarse las reservas necesarias
para inferir cuáles de los aspectos de los incisos a tratar pueden ser aplicables al
conocimiento de la sociedad y cuáles se adecuan especialmente para el
conocimiento de la naturaleza, dentro de las formas de acción del pensamiento.

En el presente capítulo se expondrán específicamente las formas de


operacionalidad del razonamiento humano para entender la realidad que le
rodea, estas son: la lógica, la ideología y la teoría.

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Lógica

No existe una definición específica de lo que es la lógica, este concepto ha


tomado diversos significados y alcances, dependiendo del autor y el contexto en
que se expone, sería demasiado amplio describir las distintas ideas sobre el
concepto, por consiguiente exclusivamente nos centraremos en el común
denominador que se tiene sobre la lógica.

El concepto lógica tiene su raíz del griego logike que significa razón. En las
distintas propuestas sobre la lógica se encuentra un denominador común, y éste
es que el objeto de estudio son los procesos del pensamiento humano.

La lógica intenta descubrir cuáles son los elementos que constituyen el


razonamiento y cuáles son las funciones que enlaza a dichos elementos.
Asimismo, investiga la relación que existe entre el pensamiento y la realidad
exterior que se presenta en el pensamiento. La lógica estudia, en resumen, la
forma en que el ser humano ordena su pensamiento para entender el mundo que
lo rodea.

El pensamiento opera básicamente de dos formas: la primera es de


esquematización, simplificación, topologización y generalización. A esta forma de
ordenamiento se le conoce como lógica formal. La segunda forma intenta
superar la linealidad simplificada del razonamiento formal y pretende
trascenderlo con la identificación de la singularidad, la complejización, las
contradicciones y la transformación. A ésta se le identifica como lógica dialéctica.

Lógica formal

La lógica formal tiene entre sus premisas básicas identificar la estructura del
pensamiento, dicha estructura está compuesta por el concepto, el juicio y el
raciocinio. Cada uno de ellos se considera en la lógica formal, como una

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reducción del contenido en el que las formas puras del pensamiento prevalecen
sobre la existencia del objeto. Por ejemplo, la enunciación de flor no tiene un
contenido concreto, en él caben cualquier tipo de flor que podamos imaginar en
el momento de la enunciación.

Al escuchar el enunciado, nuestro razonamiento se esquematiza, tenemos la


idea de cualquier flor. Se simplifica, no hay ninguna flor concreta que capte
nuestra atención, sino que es, simplemente, la idea vaga de la flor lo que
prevalece. En la tipologización que hace nuestro razonamiento ubica a la flor
dentro de un género específico, la identifica en su variedad y con sus
particularidades; la diferencia de un árbol o una planta.

En la generalización de nuestro pensamiento, la flor no se refiere a una


margarita, a una rosa, a una gladiola, a una flor en especial, se refiere a todo
aquello que pueda ser identificado como flor.

En la lógica formal el pensamiento, como forma pura, se antepone al concreto,


prevalece lo simbólico ante la nada, hay un vacío entre el pensamiento y la
realidad. Sólo se piensa que se piensa, pero el resultado del pensamiento sobre
el pensamiento sólo deriva en lo abstracto del pensamiento puro; el concepto, el
juicio y el raciocinio quedan solamente como ejercicio intelectual. Empero, no
podemos dar por sentada una apreciación sobre la lógica si aún no se ha
expuesto el significado de la estructura del pensamiento, por lo cual se procederá
a exponerlos.

Concepto

Hay algunas divergencias sobre lo que se entiende por concepto, en algunas


ocasiones se utiliza como sinónimo de término o palabra, pero en el caso de la
lógica, existe un común denominador que ilustra lo que es el concepto; es una
representación de la realidad, de los objetos reales, de los objetos externos, en el

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pensamiento. Es un ente para la ontología. Si concentramos nuestra atención en
esa propuesta podremos darnos cuenta que cualquier objeto, natural o
transformado por el trabajo humano, tiene una existencia propia, la cual se
mantiene al exterior del pensamiento; o para ser más claros, una piedra o una
mesa las representamos en el pensamiento como objetos pensados y así
percibimos la imagen que puede ser transmitida a través de un concepto.

La expresión del pensamiento no se encuentra como objeto piedra, sino como


concepto piedra; lo mismo sucede en el caso de la mesa, no hay una
reproducción del objeto mesa, está la imagen que se identifica con el concepto
de mesa.

El concepto como representación mental y expresión verbal del objeto tiene dos
finalidades:

Una, refleja las propiedades del objeto mismo, y segunda, tiene una expresión
comunicativa que se transmite a través de los sonidos guturales articulados,
mejor conocidos como lenguaje. El análisis del concepto determina que el reflejo
de las propiedades del objeto en el concepto es resultado de una práctica social,
en la que el convencionalismo lingüístico establece la identificación del objeto en
cuestión.

Dentro de la lógica, todo concepto tiene dos características: el contenido y la


extensión:

El contenido tiene como finalidad exponer las cualidades de los objetos, o sus
propiedades esenciales, por ejemplo, se expresa el concepto

"humano", el contenido del mismo nos ilustra a un ser cuyas cualidades son el
ser vertebrado, mamífero, con uso de razón, mortal, etcétera.

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El contenido puede asimismo, dividirse en clase cuando en él se encuentren
conjuntos diferenciados, rescatando el ejemplo expuesto anteriormente, en el
contenido del concepto encontramos al humano masculino y al humano
femenino, al hombre y a la mujer, las propiedades fisiológicas que dividen al ser
humano con su configuración anatómica, es lo que determina la clase.

La extensión del concepto es la suma o totalidad de objetos que se ilustran con


el mismo, por ejemplo, si se expresa el concepto humano, incluye a todos los
seres masculinos y femeninos, altos-bajos, esbeltos-robustos, con pigmentación
de la piel oscura, clara o mixta, etc. Si se expresa el concepto hombre, en él,
salvo que haya una intención genérica, estarán contenidos todos los seres
humanos masculinos que existan con las características psicofísiológicas que le
correspondan, lo mismo sería en el caso de que se hablara de la mujer.

La extensión del concepto puede ser clasificada en dos grandes rubros, los
singulares y los universales. El concepto singular se refiere a un objeto único,
específico, concreto, independientemente de que éste se encuentre en una
clase. El concepto singular se divide asimismo en dos especies individuales y
colectivas.

El concepto singular individual se refiere a los objetos que tienen una identidad
propia y cuya particularidad lo diferencia de los otros, no obstante que
pertenezca a una clase, por ejemplo, podemos referirnos al planeta Tierra, a
Gabriel Gutiérrez Pantoja, al gobierno zedillista en México, como unidades
específicas y concretas.

El concepto singular colectivo ilustra al conjunto de objetos que forman la unidad,


tomando los ejemplos expuestos podemos entender que el planeta Tierra forma
parte de los planetas que conforman el Sistema solar, Gabriel Gutiérrez Pantoja
forma parte de una comunidad universitaria y el gobierno zedillista ha sido
integrante de la nación mexicana. En este caso sistema solar, comunidad

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universitaria y nación mexicana son las unidades colectivas que contienen al
conjunto de planetas, a los universitarios y mexicanos.

Los conceptos universales se refieren a diversos objetos que pertenecen a una


sola clase o tipo de objeto, por ejemplo, podemos expresar el concepto de
"avión" sin que hagamos referencia a alguna especie determinada, lo mismo
sería en el caso del concepto "árbol" o del concepto "hombre". Todos ellos
incluyen a la universalidad de los aviones, de los árboles y de los hombres, sin
hacer distinción entre sus especies.

Los conceptos universales son de tres clases: de extensión limitada, de


extensión ilimitada y de extensión vacía.

Los de extensión limitada son aquellos que tienen una cantidad finita,
cuantificable, pero lo finito y lo cuantificable puede ser a su vez de una magnitud
considerable, por ello estos conceptos universales de extensión limitada tienen
dos variedades; la primera de ellas está identificada como "registrador", los
conceptos registradores tienen la posibilidad de indicar exactamente el número
de objetos que abarca el concepto.

Si tomamos los ejemplos expuestos, existe el dato de la cantidad de aviones que


hay en el mundo, esto es un concepto universal de extensión limitada registrador.
Por otro lado están los conceptos universales de extensión limitada no registrable
en los que el número es finito, pero es de tal magnitud que sólo se da un cálculo
aproximado de su finita existencia, un ejemplo puede ser los árboles o "la
cantidad de partículas que conforman el desierto del Sahara".

Los conceptos universales de extensión ilimitada están compuestos por aquellos


objetos de cuantificación infinita, ilimitada, por ejemplo los "átomos" y los
"momentos del tiempo". Finalmente los conceptos universales vacíos, son los
que no contienen ningún objeto en especial, por ejemplo "los números", cualquier

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número que se elija no tiene ningún contenido, es simplemente una
representación simbólica asignable a objetos indefinidos.

Hasta aquí se han descrito las características de los conceptos en forma aislada,
ahora se describirá la relación que existe entre esas características, es decir,
entre su contenido y su extensión. Si se comparan conceptos de contenido
distinto, se encuentran algunos rasgos que son comunes y otros que son
completamente divergentes. Cuando se ve la similitud de rasgos entre dos
conceptos, a éstos se les llama conceptos comparables. Pero también hay
conceptos que por carecer de similitud en su extensión se les llama
incomparables.

Los conceptos comparables se dividen asimismo, en compatibles e


incompatibles. Se les llama conceptos compatibles a aquellos que tienen un
contenido distinto pero que al mismo tiempo tienen una coincidencia o
coordinación entre sus extensiones; por ejemplo literato y poeta, ambos
desempeñan una actividad distinta, pero los dos son intelectuales. Los conceptos
compatibles se subdividen asimismo en idénticos, mixtos y subordinados.

Los conceptos comparables compatibles idénticos, son los que tienen un


contenido distinto, pero la misma extensión, por ejemplo, el juego de ajedrez es
una actividad que se realiza entre dos integrantes, el juego de tenis es también
una actividad que se realiza entre dos integrantes (cuando es de singles), en el
ejemplo hay dos conceptos que identifican dos objetos pero la extensión es igual.

Los conceptos comparables compatibles mixtos, son aquellos en los que el


contenido es diferente pero la extensión es parcialmente diferente, o
parcialmente coincidente, por ejemplo, en los conceptos "socialista y sociólogo"
hay un contenido diferente, pero hay una coincidencia parcial en la medida de
que algunos socialistas pueden ser sociólogos mas no todos y hay sociólogos

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que pueden ser socialistas, mas no todos. Lo mismo se podría decir de una
relación entre poeta y turista o entre sabio y gobernante.

Finalmente, los conceptos comparables compatibles subordinados, son aquellos


en los que los contenidos y las extensiones se encuentran en relación de
dependencia. Si tenemos dos conceptos, por ejemplo, "imprenta" y "libro", la
dependencia se da de la siguiente manera:

Los caracteres esenciales del primer concepto constituyen sólo una parte de los
caracteres esenciales del segundo, el cual posee además de dichos caracteres
algunos otros; la extensión del segundo concepto, en cambio, cae por completo
dentro del campo del primero como parte de él mismo.

En el caso de nuestro ejemplo, el concepto imprenta implica una cualidad que


permite registrar y reproducir panfletos, libros, periódicos, etc., en cambio, el libro
no puede surgir sin la imprenta. Entre los dos conceptos hay una relación de
subordinación, al de mayor extensión se le dará la denominación de
subordinante y al de menor extensión el de subordinado.

Por otro lado, tenemos los conceptos comparables incompatibles. Ya se había


enunciado que este tipo de conceptos no tienen nada en común en sus
extensiones. Estos se dividen en sí mismos en contradictorios y contrarios.

Los incompatibles contradictorios se pueden identificar cuando en uno de los dos


conceptos se encuentra una falta de carácter del objeto que representa, es decir,
la negación o ausencia de lo que tiene el otro concepto que representa a un
objeto específico; por ejemplo, si hablamos de un "ser humano racional" el
concepto incompatible contradictorio sería "ser humano no racional", el primer
concepto dispone de una característica específica, el segundo carece de ella,
esto es, lo racional.

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Los conceptos incompatibles contrarios son los que se niegan mutuamente y el
concepto negador posee caracteres contrapuestos al concepto negado. El
calificativo negador y el calificativo negado, son los polos opuestos de la
identificación de un objeto. Si el objeto es un ser humano, los conceptos
incompatibles los conceptos incompatibles contrarios que se le pueden adjudicar
son bueno y malo; valiente y cobarde; bello y feo, etcétera.

Finalmente, veremos los conceptos coordinados; en esta relación de conceptos


encontramos una coordinación entre especies subordinadas a un género; es
decir, del género pueden derivarse varias especies, las cuales encuentran su
coordinación entre sí en el género base, el concepto genérico para ejemplificar
puede ser el de intelectual en el cual confluyen las distintas actividades
intelectuales como la del poeta, la del crítico, la del novelista, la del dramaturgo,
etc., por tanto, la coordinación se da en el punto de confluencia.

Para concluir este apartado veamos en el cuadro 2.1 la tipologización de los


conceptos.

Todos los conceptos descritos pueden ser identificados por su grado de


abstracción en la medida en que algunos de ellos sean concretos, porque
reflejan las características específicas del objeto descrito, y abstractos, porque el
significado del contenido está dependiendo de posiciones objetivas. Los
conceptos concretos son aquellos que tengan una tangibilidad: piedra, mujer,
avión, edificio, y los abstractos son los no tangibles: amor, bondad, Dios, libertad.
Hasta aquí la descripción de concepto.

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Cuadro 2.1. Tipologización de los conceptos

Por su
contenido
(esencia)
Concepto (Característic
Individuales
as)
(Características) Singular

Colectivos
Por su
extensión
(enlaces)

Extensión limitada
(enlaces)

(Característic Universal
Extensión Ilimitada
as)

Extensión Vacía

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Idénticos

Comparables Compatibles
Mixtos

Subordinados

Relación de Contradictorio
conceptos por su Incompatibles s
contenido y su
extensión Contrarios
Incomparables
(Características)

Coordinados

Juicio

El segundo aspecto de la lógica formal es el juicio, éste es un pensamiento en el


que se afirma o niega algo acerca de algo. La lógica formal se ocupa del examen
de los juicios basándose en su estructura. En su relación de concepto, hay una
doble interpretación sobre cuál es el precedente.

Para Aristóteles, el concepto precede al juicio ya que lo general es lo primero que


se percibe y después se individualiza; por ejemplo, y tomando el expuesto por
Aristóteles: "La percepción se refiere a lo general; percibimos al hombre en
general antes de percibir a Kallias." Los conceptos se perciben antes de ligarlos
en el juicio, por tanto el concepto es anterior a la formación de juicios.

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Kant hace la otra interpretación sobre la relación concepto-juicio en la que
invierte la propuesta aristotélica, ya que para Kant el acto primario de la
inteligencia es el juicio y no el concepto, pues el segundo posee una cantidad
indefinida de juicios. El concepto se crea cuando se han puesto en orden
nuestras impresiones sensibles y se enlazan por medio de una serie de juicios;
no obstante que la dualidad de puntos de vista se mantiene, el criterio de que el
juicio sirve para representar mentalmente las características de un objeto y la
identidad que existe de éste con otros, sigue vigente.

Un juicio puede ser verdadero o falso; es verdadero si lo que de él se afirma es


consecuente con el objeto de referencia; es falso cuando no hay coincidencia
entre lo afirmado en el juicio y la realidad.

La estructura del juicio tiene tres elementos primordiales; el sujeto, el predicado y


la cópula:

El sujeto es el elemento activo de un enunciado; el predicado es la acción


realizada entre los dos, el sujeto y el juicio, en la que se debe manifestar si hay
propiedad entre el sujeto y lo que se afirma de él; pero debemos recordar que el
juicio es una actividad del pensamiento en el que se reflejan, o deben reflejarse,
las características de la realidad exterior, por tanto, el sujeto del juicio es el
reflejo del objeto exterior y el predicado es el reflejo de las características o
acción del concepto sujeto.

Por ejemplo, en un juicio podemos hacer una afirmación "el hombre ama", en
esta afirmación hay una percepción sobre la actitud de un objeto de
conocimiento, el objeto es el hombre y el predicado es la condición que asume;
es decir, ama. En el juicio, el concepto, el hombre, estará identificando un objeto
que posee características psicofisiológicas que lo identifican como hombre, y
este concepto será el sujeto del juicio; el concepto ama será el predicado que
identifica una condición, una actitud, un estado de ánimo, en el cual se encuentra

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el sujeto; la cópula será la verificación de que lo afirmado es consecuente con la
actitud del objeto del conocimiento, es decir, si afirmamos "el hombre ama" los
conceptos aquí expuestos deben tener una relación entre sí y con el objeto, al
existir esa verificación, estamos frente a un juicio verdadero, esto es, nuestro
pensamiento coincide con la realidad, en el caso de que no haya coincidencia
nos encontramos ante un juicio falso, lo que indica que no hay un reflejo
adecuado de la realidad de nuestro pensamiento.

Los juicios se dividen fundamentalmente en dos, simples y compuestos. Los


juicios simples se dividen de la siguiente manera: "Se llama simple el juicio que
no consta de más de dos conceptos: el uno expresa aquello de lo que afirmamos
o negamos algo; el otro lo que se afirma o se niega. Este ejemplo es adecuado
para ilustrar un juicio simple "el hombre ama".

El juicio compuesto es aquél que en el sujeto, en el predicado, o en ambos hay


varios conceptos que se refieren a objetos o clases de objetos que en conjunto
constituyen la afirmación o negación de algo. Asimismo, estos conceptos pueden
ser pensados separadamente y en su interrelación; por ejemplo, "el hombre y la
mujer se aman intensamente en determinados momentos de su vida"; el juicio
tiene en el sujeto una composición entre dos conceptos, el hombre y la mujer, los
cuales pueden ser expuestos en forma conjunta y separada.

Lo mismo sucedería con el predicado, el cual contiene los conceptos amor,


intensamente, momentos y vida, que pueden estar ligados en su conjunto o
pueden ser pensados en forma separada.

Los juicios simples se clasifican en juicios singulares, particulares y universales.


Los singulares son aquellos en los que se afirma o niega algo de un solo objeto,
por ejemplo, "Gabriel García Márquez es autor de Cien años de soledad". El
juicio particular, es el que afirma o niega algo de varios objetos que pertenecen a
una sola clase, por ejemplo, "Algunos novelistas latinoamericanos hicieron gran

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aportación a la literatura universal." Finalmente en los juicios universales se
afirma o se niega algo de todos y cada uno de los objetos de una clase, por
ejemplo, "Todos los novelistas contribuyen a la literatura universal". Aquí cabe
hacer una aclaración de los ejemplos expuestos para evitar que se confundan los
juicios simples con los juicios complejos, se había dicho que el juicio simple no
consta de más de dos conceptos, en los ejemplos, parecería que se rompe esta
regla, pero debemos entender que cada concepto está constituido por un
conjunto de términos.

En el primer ejemplo no podemos separar los términos que forman el sujeto para
identificar a una persona concreta, es decir, no podemos expresar sólo el término
Gabriel aislado de García y Márquez, o no podemos aislar el término García o
Márquez, pues ellos nos llevarían a encontrar una gran cantidad de personas
que tiene ese mismo nombre y esos mismos apellidos, por tanto, Gabriel García
Márquez es un concepto, el cual se ve complementado con los siguientes
términos que constituyen el otro concepto, ya que si separamos el autor, y cien
años de soledad, el concepto quedaría incompleto, desarticulado. Lo mismo
puede decirse de los otros ejemplos.

En los juicios particulares se encuentra una subclasificación en indeterminados y


determinados. Los primeros se identifican cuando se sabe que algunos de los
objetos de una clase poseen o no ciertas características, pero no ha sido
comprobado si todos los demás objetos de esa clase las poseen. Si
retomamos el ejemplo dado en los juicios particulares, se decía que "algunos
novelistas latinoamericanos hicieron gran aportación a la literatura universal", en
la expresión "algunos" encontramos una indeterminación, ya que no se especifica
la identidad de cuáles de ellos, por consiguiente la expresión es demasiado vaga,
imprecisa.

Por otro lado, en los juicios particulares determinados ya se tiene la certeza de la


relatividad del juicio, en ese caso, la exposición correcta sería; "sólo algunos

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novelistas latinoamericanos hicieron gran aportación a la literatura universal",
pues aquí se tiene la identificación de quiénes fueron los que hicieron la
aportación, esto ha sido determinado.

Los juicios universales también están subclasificados en registrador y no


registrador. En el primero, el concepto contiene una clase de objetos de número
finito o limitado; en el segundo, el concepto comprende una gama amplia de
objetos de una clase cuyo número es indeterminado.

En el ejemplo expuesto para los juicios universales se dijo "todos los novelistas
contribuyen a la literatura universal". De acuerdo con el ejemplo, si se tienen
considerados a los novelistas que han publicado obras cuya difusión ha sido
amplia, puede haber un número determinado de autores que sean identificados
por sus obras, y en base a ellas, se considere su contribución a la literatura
universal, en ese sentido los juicios universales serán registradores.

Si en el ejemplo se considera a los novelistas que no han publicado obras y/o a


las obras no publicadas de los autores que sí tienen publicaciones, las cuales no
pueden ser conocidas por la dimensión del problema, entonces los juicios
universales serán no registradores pues no se puede tomar en consideración la
aportación que se hace en ese sentido a la literatura universal.

Además de esa clasificación de los juicios simples, encontramos una amplia


división que se expondrá a continuación.

Inicialmente los juicios se dividen en afirmativo y negativo. Tomando un ejemplo


ilustrativo vemos que:

Los juicios afirmativos y negativos pueden ser universales, particulares,


particulares determinados y singulares. Hay que distinguir, por tanto, los juicios:

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1) singular afirmativo (el Distrito Federal es la capital de la república mexicana);
2) singular negativo (el planeta Mercurio no tiene satélites);
3) particular afirmativo (algunos metales son más pesados que el agua);
4) particular negativo (algunos planetas no tienen atmósfera);
5) particular afirmativo determinado (sólo algunas plantas son coníferas);
6) particular negativo determinado (sólo algunos números no son fraccionarios);
7) universal afirmativo (todos los metales son conductores de electricidad);
8) universal negativo (las grasas no se disuelven en el agua).

Existen diversas relaciones entre las especies de los juicios afirmativos y negativos,
las principales son:

1) La de contradicción;
2) La de contrariedad;
3) La de subcontrariedad, y
4) La de subordinación

En la relación de contradicción, dos juicios se identifican como


contradictorios si en uno de ellos se afirma o niega algo de un objeto
determinado o de alguno de los objetos de una clase y en el otro se niega o se
afirma lo mismo, en el mismo sentido y al mismo tiempo sobre el objeto
determinado o sobre alguno de los objetos de una clase. Para ilustrar la
definición, se puede examinar que hay contradicción entre los siguientes juicios:

1) singulares afirmativos y singulares negativos,


2) universales afirmativos y particulares negativos,
3) particulares afirmativos y universales negativos.

Tomados los ejemplos de la cita anterior, podemos ver las contradicciones; si se


afirmó en el ejemplo del juicio singular afirmativo que, el Distrito Federal es la
capital de la república mexicana, y en el juicio singular negativo se afirma que, el

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Distrito Federal no es la capital de la república mexicana, hay una evidente
contradicción, en la que encontramos además que uno de los juicios es falso. Si
tomamos el ejemplo del universal afirmativo, todos los metales son conductores de
electricidad, y lo comparamos con un ejemplo particular negativo que tenga el
mismo sentido, algunos metales no son conductores de electricidad, encontramos
juicios contradictorios, y finalmente, si tomamos el ejemplo particular afirmativo
algunos metales no son más pesados que el agua, se evidenciará la contradicción
existente.

En la relación de contrariedad, los juicios se llaman contrarios si en uno se afirma


o se niega algo sobre cada uno de los objetos de una clase determinada, y en el
otro se niega o afirma lo mismo, en el mismo sentido y al mismo tiempo, ya sea
sobre cada uno de los objetos de la Gorski y Tavants cuando dicen:

La relación de contrariedad se da, en primer lugar, entre los juicios universal


afirmativo y universal negativo. Son contrarios, por ejemplo, los juicios, todos los
metales son más pesados que el agua y ningún metal es más pesado que el agua.
Asimismo, existe relación de contrariedad entre los juicios universal afirmativo o
universal negativo y particular determinado. Son contrarios los juicios, todas las
grasas se disuelven en el agua y sólo algunas grasas se disuelven en el agua.

Estos juicios tampoco pueden ser, ambos, verdaderos, pero sí, pueden ser falsos.

La relación de juicios de subcontrariedad se encuentra entre los particulares


afirmativos y los particulares negativos cuando en los primeros se afirma lo mismo
que se niega en los segundos, al mismo tiempo en el mismo sentido. Son juicios
subcontrarios, algunos metales son más pesados que el agua y algunos metales
no son más pesados que el agua, sobre éstos los autores referidos nos dicen:

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Los juicios subcontrarios pueden ser verdaderos, pero no pueden ser ambos
falsos.
Pueden ser verdaderos los dos, porque en realidad un mismo carácter puede
pertenecer a algunos de los objetos de una clase cualquiera y no pertenecer a
otros objetos de la misma clase. Los dos juicios subcontrarios no pueden ser a la
vez falsos porque en realidad todo carácter pertenece o no pertenece a algunos
o a todos los objetos de una clase, cualquiera que ésta sea.

Otra división de los juicios es de existencia, de propiedad y de relación. Los


primeros únicamente afirman o niegan el que un objeto se encuentre en la
realidad, esto es, que se tenga consciencia de la existencia o no existencia de
los objetos exteriores, esto se liga directamente con lo que se había expuesto en
el capítulo anterior sobre las concepciones gnoseológicas materialistas-
idealistas.

El juicio de propiedad se deriva del de existencia, ya que se concreta en afirmar


o negar que ciertas propiedades pertenezcan al objeto, y que sean ésas y no
otras las propiedades del mismo. Finalmente en el juicio de relación encontramos
la vinculación que se hace entre dos objetos en un sentido secuencial o
comparativo, por ejemplo, la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, o
la mujer debe respetar al hombre, o el hombre ama a la mujer. Si el concepto
hombre es nuestra base, éste puede estar en relación directa, antecedente o
consecuente con el de mujer.

Existe otra división en los juicios que se derivan de la tipologización kantiana de


la modalidad. En ella se encuentran los juicios de realidad, de posibilidad y de
necesidad que en la tipologización de Kant se reconocen como asertóricos
problemáticos y apodícticos respectivamente. Los juicios de realidad tienen como
objetivo vincular el pensamiento con la realidad en los casos siguientes:

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1) Cuando todavía no se sabe si el carácter indicado en el juicio es indispensable al
objeto y se sabe únicamente que dicho carácter pertenece o no pertenece al
objeto dado;
2) Cuando para el fin que se persigue con un razonamiento dado es del todo
suficiente saber que cierto carácter pertenece o no al objeto del juicio.

Por otro lado, los juicios de realidad pueden ser afirmativos o negativos,
particulares, universales y singulares.

En el caso de los juicios de posibilidad, el pensamiento especula sobre


acontecimientos del pasado o porvenir. Entre los principales usos se
contemplan los siguientes:

1) Si se sabe que un carácter determinado aparece en el objeto en unas


condiciones y desaparece en otras, el conocimiento acerca de la relación de
dicho carácter respecto al objeto e independientemente de las condiciones que
regulan su manifestación, se expresa mediante el juicio de posibilidad, por
ejemplo, la cera se puede derretir, en el que la cera adquiriría ciertas
características ante condiciones especiales. Otro de los usos es:

2) Si se sabe que un carácter determinado pertenece o pertenecerá sólo a algunos


objetos de cierto género, el conocimiento de la relación que existe entre este
carácter y cualquiera de los objetos de la clase dada se expresa también por
medio de un juicio de posibilidad.

Este uso podemos entenderlo como una relación causa-efecto en el que la


experiencia es un elemento determinante, por ejemplo, a mayor temperatura el
agua se evapora o a más baja temperatura el agua se congela. Finalmente otro
de los usos del juicio de posibilidad es el siguiente:

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3) En relación con un objeto único se formula un juicio de posibilidad cuando lo que
se afirma acerca de dicho objeto, constituye un carácter que, en determinadas
condiciones, habría podido pertenecer al objeto en el pasado o puede
pertenecerle en el futuro. Por ejemplo: la clase obrera de Alemania habría podido
vencer al fascismo en 1932, el año próximo puedo ser estudiante de la
Universidad de Moscú.

Estos juicios pueden ser por sus cualidades afirmativas, y por su cantidad
singulares, particulares y universales.

Los juicios de necesidad tienen como característica demostrar las cualidades


inherentes de un objeto frente a ciertas condiciones, esto es, ejemplificando, si
decimos que todos los metales son conductores de electricidad, el afirmar esto
nos indica que la propiedad de conducir electricidad es inherente al metal. Por
cualidad los juicios pueden ser afirmativos o negativos, y por cantidad,
universales, particulares o singulares.

Una última división de los juicios es de pertenencia, inclusivos y exclusivos. Los


juicios de pertenencia afirman o niegan que un carácter determinado pertenezca
a un objeto de cierta clase en forma especial. El juicio inclusivo indica si una
característica es propia o no del objeto de un juicio dado. El juicio exclusivo
expone la particularidad de un objeto que lo diferencia de otros objetos de la
misma clase.

La otra división fundamental son los juicios compuestos, un juicio compuesto es,
como se expuso anteriormente, aquél en el que el objeto y el predicado tienen
una mayor complejidad. Estos juicios se dividen en dos grandes rubros,

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incondicionados y condicionales. Los juicios incondicionados se dividen en cuatro
clases: los copulativos, los disyuntivos, los distributivos y los complejos.

Los juicios copulativos son la unión de varios juicios simples sobre un mismo
objeto o clase de objetos de los que afirma o niega la pertenencia de sus
características. El papel específico de estos juicios en el conocimiento reside en
que se expresa la compatibilidad de diferentes características en un mismo
objeto o en una misma clase de objetos, esto se expresa comúnmente mediante
la conjunción y, por ejemplo, Gabriel García Márquez ha hecho grandes
contribuciones a la literatura universal y esto le permitió ganar el premio Nobel de
literatura en 1983. En el ejemplo se encuentra que las características de un
objeto, el hacer grandes contribuciones, se reflejan consecuentemente en otro
objeto de la misma clase, el ganar un premio.

El juicio disyuntivo tiene entre sus finalidades las siguientes:

1) o se afirma que por lo menos uno de los caracteres indicados (sin que, por otra
parte, se sepa cuál de ellos) pertenece al objeto;

2) o se afirma que sólo uno de los caracteres indicados (sin que se sepa cuál de
ellos) pertenece al objeto.

Un ejemplo del primero sería, Ronald Reagan tuvo la posibilidad de ser actor,
gobernador, o presidente. Este juicio, a históricamente expuesto, describe
actividades realizadas, pero sin que se considere cuál es la apropiada que
pertenezca al objeto: Un ejemplo del segundo sería, una de las causas
principales de la segunda guerra mundial fue la falta de organización de los
trabajadores alemanes, o bien la habilidad política de los dirigentes nazis. En el
ejemplo hay dos caracteres que ilustran un hecho, pero alguno de ellos tiene
mayor incidencia, por lo cual, ante la incertidumbre se debe elegir
disyuntivamente entre uno y otro.

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Los juicios distributivos abarcan a las subclases de una clase dada de objetos y
determinan las características propias de los elementos de una subclase
cualquiera y no propios de los elementos de todas las subclases restantes. El
ejemplo expuesto de los autores citados nos indica:

Hay triángulos acutángulos, obtusángulos y rectángulos; necesitamos saber, que


con dichas subclases se agota la clase entera de triángulos y que los caracteres
de los elementos de cualquiera de las subclases dadas no son propios de los
elementos de las demás subclases.

Finalmente, los juicios complejos tienen como peculiaridad que el predicado


puede ser simple o complejo; pero el sujeto es siempre complejo y está
compuesto por varios conceptos que se pueden concebir en forma separada y
tomados en conjunto constituyen aquello de lo cual afirmamos o negamos algo.
Por ejemplo, los hombres y las mujeres son la fauna racional.

Por otro lado, tenemos los juicios condicionales, éstos se descomponen de la


siguiente manera:

1 Antecedente (o condición);
2 Consiguiente (o condicionado);
3 Concepto de relación, y
4 Cópula.

Por ejemplo, en el juicio, el ser humano es agresivo cuando recibe alguna


agresión, el antecedente es el conocimiento de la forma de comportarse el ser
humano ante cierto estímulo, el consiguiente es la reacción que se observa en su
forma de comportarse y la relación que se da entre ser humano y agresividad, y
la cópula es la afirmación de la reacción del ser humano ante el estímulo.

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En su relación, los juicios condicionales pueden ser no exclusivos y exclusivos.
El primer tipo:

Afirma o niega algo acerca de algo en una condición dada, y como juicio que
enuncia una determinada dependencia de un fenómeno o de un hecho respecto
a otro... cuando en el juicio condicional se subraya la dependencia de un hecho
respecto a otro suele colocarse en primer lugar el fundamento. Por ejemplo: si
una planta no recibe las sustancias alimenticias que necesita, ni calor y humedad
en cantidad suficiente, no puede crecer bien.

En el caso de los juicios condicionales exclusivos la enunciación es determinante


en sus consideraciones. Un ejemplo de este juicio es, la adquisición del
conocimiento científico se puede lograr sólo si existe interés y constancia para
lograr nuevos descubrimientos.

Las clasificaciones y divisiones de los juicios hasta aquí expuestos ha sido sólo
una síntesis de los mismos, que ilustran cómo la tipologización ha alcanzado
niveles extraordinarios en los que se considera cada uno de los objetos,
condiciones y viabilidades de la expresión por medio del juicio, para un estudio
más amplio consúltese la bibliografía citada.

Raciocinio

En la lógica formal, el razonamiento pretende llegar a adquirir nuevos


conocimientos a partir de los que se tienen, se intenta arribar a lo desconocido
partiendo de lo conocido. Se pretende obtener conclusiones mediante
proposiciones generalmente admitidas. En síntesis y tomando una definición
específica:

Se denomina razonamiento a la operación discursiva por medio de la cual


obtenemos un conocimiento nuevo, inferido, partiendo de otro conocimiento.

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En este sentido el razonamiento se realiza por medio de inferencias lógicas, las
cuales son inmediatas o mediatas. Las inferencias inmediatas son aquellas por
las que se percibe una realidad sensorial y con base a ella se hace el
razonamiento, por ejemplo, un color, una forma, una figura, pueden ser
desagradables o agradables, sin que haya una sustentación que explique tal
sensación.

Las inferencias mediatas requieren de una mayor elaboración, sustentada en tres


proposiciones, a ésta se le llama "silogismo", pero antes de ver los silogismos
encontrémonos en la tipologización del razonamiento.

Los razonamientos se dividen por la orientación en el proceso discursivo, en


deductivos, inductivos y transductivos. Los razonamientos deductivos van de lo
general a lo particular; es decir, cuando en la conclusión de un razonamiento se
llega a un conocimiento menos general de lo que está expresado en las
premisas.

Las inferencias deductivas persiguen dos finalidades, una para descubrir las
interconexiones que existen entre los conocimientos que se poseen y los que se
presenten derivados de los disponibles, esto es, identificar cómo del
conocimiento global se pasa paulatinamente a conocimientos particularizados y,
segunda, lograr nuevos conocimientos que nos sirvan de base deductiva para
secuencialmente ir adquiriendo otros conocimientos. Las inferencias deductivas
se han dividido en siete clases:

1. Las inferencias mediatas que parten de una sola premisa que lleve a deducir la
conclusión;
2. Las inferencias mediatas las cuales tienen dos premisas de las que se parte
como proposiciones categóricas;

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3. Las inferencias disyuntivas que constan de dos premisas, de las cuales una es
una proposición disyuntiva, esto es, en alguna de las premisas se plantea la
alternativa de que su contenido puede ser una cosa u otra;
4. Inferencias condicionales, éstas se forman también de dos premisas, pero una
de ellas es condicional, es decir, sólo procede si se reúnen algunas
características específicas;
5. La quinta clase son dilemas que tienen tres premisas, de las cuales dos son
proposiciones condicionales y la tercera es proposición disyuntiva;
6. Las inferencias abreviadas son inferencias mediatas, es decir, dos premisas, con
la peculiaridad de que se omite la formulación explícita de una de ellas, y
7. Finalmente, están las inferencias compuestas, en las cuales se concatenan las
inferencias mediatas de las cuales la conclusión de una sirve como premisa de la
siguiente en una secuencia sucesiva.

El razonamiento inductivo es, como se había enunciado, una forma que conduce
al descubrimiento de propiedades o relaciones generales partiendo de casos
particulares. Las inferencias inductivas pueden ser divididas en trece tipos:

1. Por enumeración completa en la que se establece como relación general lo que


se estableció particularmente para cada uno de los elementos de una clase o
conjunto finito;
2. La inferencia por coaligación que permite el establecimiento de una relación
general que está implícita en las propiedades de los elementos de una clase o
conjunto finito;
3. La inferencia por inducción matemática se puede realizar determinando las
características de algún elemento de un conjunto específico no ordenado y se
muestra que son repetibles dichas características en cualquier otro elemento del
mismo conjunto;

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4. Por recurrencia, esta inferencia queda establecida para un conjunto de términos
que constituya una sucesión ordenada, en la que se muestra que la relación
entre dos términos sucesivos se cumple para la sucesión entera;
5. La inferencia por reconstrucción establece una relación ya desaparecida,
teniendo como base los indicios o testimonios que han subsistido;

6. Inducción amplificadora, es la inferencia que lleva a generalizar las relaciones


encontradas en un cierto número de procesos conocidos, a todos los procesos
de la misma clase;

7. La inducción por muestreo, se basa en que el conocimiento es de un grupo


reducido de procesos, a los que considera como muestra representativa del
conjunto al que pertenecen;
8. La inferencia estadística se realiza por la determinación de la regularidad y la
probabilidad de los grupos estudiados estadísticamente;
9. Por concordancia, esta inferencia es procedente cuando se detecta la existencia
de una relación común dentro de un conjunto de procesos;
10. La inferencia por diferencia se presenta cuando existe coincidencia entre la
ausencia de un proceso y la ausencia de una condición;
11. Hay también inferencia combinada de concordancia y diferencia, ésta se
presenta cuando se ve la coincidencia mutua entre la presencia de un proceso y
una condición, así como ante la ausencia de ambos;
12. La inferencia por residuo establece la posible relación entre elementos que no se
encuentran incluidos en relaciones ya determinadas, y
13. Finalmente, la inferencia por variaciones concomitantes, procede cuando se
percibe que la variación entre dos o más elementos se produce de manera
paralela y recíproca.

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Las inferencias transductivas, como se recordará, establecen el mismo grado de
generalidad o particularidad entre las premisas y la conclusión. Las inferencias
transductivas pueden ser de siete clases:

1. Las inferencias por igualdad se realizan por la aplicación de las leyes de


transitividad correspondientes a la identidad, la primera de esas leyes determina
que cuando dos conceptos son iguales entre sí y uno de ellos es también igual a
un tercero, entonces el otro concepto es también igual al tercero, la otra ley
establece que cuando dos conceptos son iguales a un tercero, entonces también
serán iguales entre sí;
2. A las inferencias por simetría también se les aplican las dos leyes de transitividad
correspondientes a la igualdad, con la peculiaridad de que las premisas de las
que se parte son juicios universales definidos (vease el inciso anterior), los
cuales son simétricos porque tienen una doble implicación entre sus términos
que es mutua y, por tanto, equivale en ambos sentidos;
3. Las inferencias por homología estipulan que se transfiera a la conclusión alguna
relación establecida en las premisas que tenga semejanza a la simetría además
de que es necesario que cumpla con las dos leyes de transitividad;
4. En las inferencias por desigualdad, se debe cumplir únicamente la primera ley de
transitividad por consiguiente la segunda carece de validez;
5. Las inferencias por vinculación son semejantes a las de desigualdad, sólo que
aquí se aplica la primera ley de transitividad y la segunda, en vez de exponerse y
carecer de validez, se elimina;
6. Inferencias por referencia, en éstas se transfiere a la conclusión una relación
establecida entre las premisas, siempre que ésta guarde semejanza con la
inferencia de desigualdad o con la vinculación, y
7. Inferencia por analogía, aquí hay una transferencia de la semejanza entre los
términos extremos de las premisas, con lo cual la conclusión viene a ser el
resultado de la transferencia efectuada. Para la realización de estas inferencias
por analogía, se deben tener objetos análogos no similares.

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La deducción, la inducción y la transducción son formas de razonamiento que se
utilizan cotidianamente, en general, sin consciencia de ello, para adquirir las
experiencias de la vida misma. Cuando esta actividad se logra hacer
conscientemente, el razonamiento va orientado a la búsqueda y adquisición de
nuevos conocimientos.

Como se había enunciado anteriormente, un razonamiento mediato es el


silogismo, aunque en la tipologización del razonamiento ya fue planteado,
consideramos necesario detenernos un momento en los principios del silogismo
puesto que constituyen uno de los fundamentos esenciales de la lógica formal.

El silogismo, a diferencia del razonamiento inmediato, consta de tres


proposiciones a las dos primeras se les llama premisas; la primera es la mayor y
la segunda la menor (que no existe en la inferencia inmediata), a la tercera
proposición se le denomina conclusión. El axioma del silogismo es el siguiente:

Si se sabe que la propiedad pertenece o no pertenece a cada uno de los objetos


que forman una clase dada, dicha propiedad pertenecerá o no pertenecerá a
cualquier objeto individual susceptible de ser incluido en dicha clase.

La ilustración clásica del silogismo es la siguiente:

Todo hombre es mortal

Sócrates es un hombre

Sócrates es mortal

En la secuencia de la exposición del silogismo se puede ilustrar la conformación


axiomática enunciada, y además constituye un razonamiento de certidumbres en
el que si encontramos que las premisas son verdaderas, la conclusión es

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verdadera. Este principio en el proceso de razonamiento de la lógica formal, lleva
a descubrir, en forma casi mecánica, nuevos elementos. En el ejemplo expuesto,
si se afirma en la premisa mayor que todo hombre es mortal y en la premisa
menor que Sócrates es un hombre, la conclusión será que Sócrates es mortal,
este es el descubrimiento al que lleva el silogismo, y dentro de la racionalidad
heredada de la lógica formal al proceso de conocimiento, ese descubrimiento,
esa verdad, es una mera tautología.

Por lo expuesto hasta aquí sobre los elementos de la lógica formal, se puede
apreciar que gran parte de su contenido es el establecimiento de reglas y
clasificaciones para el pensamiento cotidiano, los conceptos, los juicios, los
razonamientos, se ven enmarcados en reglas generales cuya orientación es
sustentar una coherencia en el pensar, un acuerdo regulador del pensamiento
consigo mismo. Es cierto que el pensamiento debe ser coherente, esto se ha
constituido en una ley universal necesaria que debe ser impuesta a todo ser
humano que sea capaz de reflexionar, pero esto es sólo un principio, del cual se
percatan los iniciados en las lides del pensamiento, el cual se ve transcendido
por la práctica social cotidiana en donde no es sólo la forma lo que le da
coherencia al pensamiento, sino también los intereses, las posiciones, las
razones individuales y grupales, la razón de la sin razón.

Ante esto se ha considerado que la lógica formal es sólo un buen principio, pero
nada más, ya que su alcance es relativo, su aplicación limitada, se requiere que
esa visión esquemática contemple los puntos oscuros que están tras la rigidez
conceptual. La alternativa que se sugiere es que la lógica formal, la forma de la
lógica, sea contemplada con un razonamiento más complejo que realmente se
vincule con la complejidad de la naturaleza, material y social, una lógica que
contemple lo esquemático, pero también lo contradictorio, una lógica que sea
concreta, una lógica dialéctica. Expuesto en palabras de Lefebvre:

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La lógica formal, lógica de la forma, es por tanto la lógica de la abstracción.
Cuando nuestro pensamiento, después de esta reducción provisional del
contenido, retorna hacia él para volver a aprehenderlo, la lógica formal se revela
como insuficiente. Es preciso sustituirla por una lógica concreta, una lógica del
contenido, de la que la lógica formal no es sino un elemento, un esbozo válido en
el plano formal, pero aproximativo e incompleto. Al estar compuesto el contenido
por interacciones de elementos opuestos —como el objeto y el sujeto —, el
examen de dichas interacciones se denomina por definición "dialéctica", y la
lógica concreta y lógica del contenido será la lógica dialéctica.

Lógica dialéctica

La lógica formal es uno de los momentos del razonamiento cuya finalidad es dar
coherencia al pensamiento, en ello tiene su valor, su razón de ser, y su
compatibilidad en el proceso de conocimiento. Sin embargo, es necesario que se
considere que la realidad es más compleja y que una esquematización del
pensamiento es insuficiente para que la razón se vincule dinámicamente con la
dinámica de la realidad, dinámica que no se presenta mecánicamente, en forma
homogénea, con una constante, sino en constante contradicción, en todos los
aspectos, a todos los niveles. Sobre esto Lefebvre afirma:

Para el pensamiento vivo, ninguna afirmación es indiscutible y enteramente


verdadera; como tampoco es indiscutible y enteramente falsa. Una afirmación es
verdadera por lo que afirma relativamente [un contenido] y falsa, por consiguiente
afirma absolutamente; y es verdadera por lo que niega relativamente [su crítica
bien fundada de las tesis adversas] y falsa por lo que niega absolutamente [su
dogmatismo, su carácter limitado y restringido]. El pensamiento vivo, al
confrontar las afirmaciones, busca la unidad superior, la superación... Así, es un
pensamiento que puede mezclarse con la vida sin perderse; que no vacila en
buscar en el rico contenido, confuso, informe y múltiple, de la vida humana.

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La lógica dialéctica también parte de algunas premisas, pero éstas no pretenden
esquematizar las condiciones de la lógica, sino insistir en el movimiento del
pensamiento, entender que se piensa, y que se piensa que se piensa, y que se
piensa que se piensa que se piensa. En cada uno de esos momentos, entender
que el pensamiento no es único, absoluto, independiente, sino que en él se
refleja la realidad exterior la cual no se nos manifiesta inmediatamente, sino que
debemos mantener una interacción constante con ella para ir paulatinamente
descubriendo nuevos elementos, elementos que después de ser descubiertos se
transforman, que son y no son, que son parte y todo, individualidad y
universalidad.

Entre las premisas de la lógica dialéctica están las siguientes:

a) Desde el punto de vista de la forma: que el pensamiento se convierte en móvil y


en pensamiento del movimiento pero sin perder su forma determinada;
b) Desde el punto de vista del trabajo efectivo del pensamiento, que éste se
mueve a través de contradicciones determinadas y las piensa, reflexiona sobre
ellas, sin perderse en la incoherencia;
c) Desde el punto de vista de los conocimientos adquiridos [por las ciencias],
tenemos que saber si existen leyes universales en lo real así conocido, leyes que
sean al mismo tiempo [precisamente porque son universales] leyes de lo real y
leyes del pensamiento: las leyes del movimiento en lo real y en el pensamiento.
Esas leyes, para ser universales, habrán de ser en cierto sentido abstractas [no
refiriéndonos a ningún objeto particular, no siendo ni leyes físicas, ni leyes
químicas o biológicas, etc.] y, en otro sentido, completamente concretas
[refiriéndose a todos los objetos, a todo lo real, incluido el pensamiento].

La lógica dialéctica también considera y sustenta el concepto, el juicio y el


razonamiento como silogismo, pero con el interés de rebasar los aspectos
esquemáticos, reductores, de la lógica formal.

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El concepto es aquí una abstracción, es un pensamiento, en el cual se reduce,
se sintetiza la realidad exterior, pero este concepto no es un todo elaborado, sino
una forma articulada de identificar históricamente los objetos y poderlos
comunicar. El concepto es una actividad práctica que identifica y transmite
objetos percibidos, pensados, que en la práctica misma pone en contacto al
mundo con lo sensible y que de lo sensible retorna al mundo.

El juicio no es nada más la composición de conceptos articulados que se


distingan por su alcance o representación. En la lógica dialéctica lo singular y lo
universal se interconectan, se unen y se contradicen, se afirman y se niegan,
todo en un constante devenir de la práctica social. El juicio es la razón de quien
percibe y en su percepción descubre para sí lo que cotidianamente se le
presenta, pero también es la razón del que percibe y reflexiona sobre lo
perceptible, ya de quien percibe y reflexiona sobre la reflexión, y de quien
reflexiona sobre las reflexiones de los otros y su reflexión misma. El juicio es la
razón de quien percibe y en su percepción descubre para sí lo que
cotidianamente se le presenta, pero también es la razón del que percibe y
reflexiona sobre lo perceptible, y de quien percibe y reflexiona sobre la reflexión,
y de quien reflexiona sobre las reflexiones de los otros y su reflexión misma. El
juicio es la razón del individuo sobre sí mismo y sobre los demás; sobre lo
individual y sobre lo colectivo, sobre la unidad y la totalidad.

El silogismo, finalmente, a diferencia del concepto y del juicio es esquemático,


cuyas premisas y conclusión conjuntan una totalidad del silogismo como
actuación, es decir un silogismo práctico.

Premisa mayor: a) La naturaleza

Premisa menor: b) El ser pensante

Conclusión: c) El reflejo de la naturaleza en el ser pensante

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En la premisa mayor se considera a la naturaleza como una totalidad, inmediata
y existente, que abarca desde flora y fauna, hasta humanidad y cosmos. En la
premisa menor se contempla al ser pensante como producto de la naturaleza,
pero con un órgano diferenciado que lo sustrae de la totalidad descrita: el
cerebro. Este órgano que se utiliza de conformidad con las variables expuestas
en el juicio, para poder aprender lo posible de la realidad. La conclusión será la
interacción dialéctica entre las premisas que le den vitalidad al silogismo en el
que algunas veces, será la naturaleza la premisa universal de donde se concluye
el conocimiento, y otras la dinamización de los conocimientos parciales y
concretos que tiene la razón humana.

El concepto, el juicio y el silogismo, se deben caracterizar por estar imbuidos en


una acción social, de una práctica social, que en todos los momentos, en todos
los contextos y en todos los grupos sociales, se orienten hacia la acción
transformadora. En palabras de Lefebvre:

Entre el concepto, el juicio y el silogismo, la relación no se reduce a una


combinación mecánica de términos, tal y como afirma la lógica formal desde su
estrecho punto de vista. No se fabrica un silogismo con términos abstractos
preexistentes. El concepto envuelve al juicio y el juicio desarrolla el concepto,
contiene su verdad; y el silogismo a su vez, desarrolla el contenido del juicio.

En resumen, si hablamos de lógica nos estamos refiriendo a la organización que


tiene nuestro pensamiento para vincularnos con la realidad, con el mundo que
nos rodea, pero esta organización puede estar basada en un esquematismo o en
una acción cambiante del pensamiento, esa es, sintéticamente, la diferencia
entre la lógica formal y la lógica dialéctica.

GUTIERREZ PANTOJA, Gabriel. Metodologías de las Ciencias Sociales-1 Ed.


Harla, 1996, Colección Textos Universitarios en Ciencias Sociales.

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