DIDACTICA DE LA LENGUA
BELÉN MORALES, MARTIN ROBLEDO, CECILIA FRITES
P.E.P
TITULO PERSONAJE OTROS PERSONAJES LUGAR
PRINCIPAL
La abuela cocinera Roselia (abuela) Pedro (nito) San juan, Argentina
Jacinto (vecino) Santa lucia
Marta (hija de (departamento)
Rosalía) Año: 2023
Pepe (perro)
Cuento diseñado para niños de 8 a 12 años.
Idea principal del cuento: “las abuelas de plaza de mayo”, movimiento creado
el 30 de abril de 1977, es una organización no gubernamental, con el objetivo
de localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños desaparecidos por
la última dictadura argentina.
El cuento tiene el fin de contar la historia de una abuela que busca a su nieto
desaparecido. Adaptando la historia de muchas abuelas de plaza de mayo.
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BELÉN MORALES, MARTIN ROBLEDO, CECILIA FRITES
P.E.P
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Había una vez, una abuela llamada Roselia que vivía en la provincia de San Juan en
el distrito de Santa Lucia.
A Roselia le encantaba cocinar, todo tipo de comidas. Pero lo que más le gustaba era
que su nieto Pedro, probara sus delicias tanto dulces como saldas, grandes o chiquitas.
Roselia también vivía acompañado de Pepe un cachorrito que rescato de la calle. Al
cual también le encantaba cocinarle, el pobre se llenaba la panza de comida… Grandes
olladas de carne y pollo, hasta verduras le hacían comer verduras.
Un día Pedro fue a visitar a su abuela, ya que ella le había dicho que tenía una enorme
torta de chocolate y frutilla esperando para la media tarde, una vez que saliera de la
escuela, la cual le quedaba a pocas cuadras de la casa de Roselia.
Pedro al llegar a la casa de su abuela, la encontró en la vereda hablando con María (tía
de Pedro e hija de Roselia). María estaba tan preguntona, porque quería saber la receta
del famoso locro del 25. El cual Roselia atesoraba con amor, ya que es una receta de
su tatatatara abuela, y pocas veces a dicho o escrito esa tan famosa receta. ¡María logro
cansar tanto a Roselia, que está entre murmullos le dijo que el único ingrediente secreto
era el pimentón!
¡el pimentón!, grito María, dejando en vergüenza a Roselia.
Si, el pimentón, así como lo escuchas. Solo una cucharadita y listo.
María no podía creer lo que había escuchado, Roselia solo le echaba pimentón al logro
y lograba el maravilloso y emotivo sabor a patria.
Me voy a prepararlo a ver si es verdad, dijo María.
¡Después me contas que tal, o me traes un tóper! Dijo Roselia entre risas quisquillosas.
Luego se fue dentro de la casa gritando; ¡Pedroooo! Pedrooooo! Donde está este niño.
¡Acá estoy abuela! dijo, casi sin poder abrir la boca.
Pedrito, nietito mío, te va a doler la panza si seguís comiendo así, acordate que tanto
chocolate hace mal para los dientes.
¡Terrible media tarde me hiciste, como para no comer mucho!, gracias abuelita, ¡esta
riquísima!
Abuela. ¿te puedo hacer una pregunta? Si, decime Pedro:
Abuela vos que tanto de cocina sabes, te quería preguntar, ¿si vos le cocinaste alguna
vez a tu vecino Jacinto?
Mmmmmm!!! ¿Porque esa pregunta Pedro?
Te pregunto, porque el me conto que vos en algún tiempo le cocinaste a unos cuantos
soldados.
¡Si! Puede ser que allá por el año 1982, hace muchos, muchos años.
Abuela, ¿entonces Jacinto fue soldado? Pregunto pedro.
No pedro, no fue soldado. Fue una de las muchas personas que corrieron peligro en
esos tiempos.
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¿Qué clase de peligro, abuela?
Los peligros fueron muchos Pedros, pero uno de los que causaba mayor miedo fue el
de desaparecer sin explicación de la nada misma. Contesto la abuela. Y aunque
buscaran por todos lados Pedrito nunca aparecían. Agrego.
¡Jacinto casi fue uno de ellos, lo recuerdo como un adolescente rebelde, enemigo de la
injusticia de aquella época aun así aprendió a escuchar a su familia y cada una de las
advertencias!
-Abuela que bueno que vos solo eras la cocinera y que nunca pasaste por esas cosas
feas. Pero quiero saber un poco más. Dijo Pedro.
-Ay Pedrito, en algún momento te voy a seguir contando de las largas historias de esos
años.
-Tu abuela te agradece mucho que vengas, porque me ayudas a recordar grandes
MEMORIAS.
-Pero por ahora yo solo te busco para que sigas probando las recetas que tanto te
gustan. Contesto la abuela, abriendo lentamente los ojos al sentir el lengüetazo tierno
de Pepe que la hizo volver de aquel largo sueño.
FIN