Niebla – Miguel de Unamuno
Niebla corresponde al período literario denominado el Existencialismo y constituye una de las
obras cumbres de la Generación del 98. Niebla (1914) no es una novela. Es una "nivola", según su
autor Miguel de Unamuno. Si bien ese nuevo género creado por Unamuno no tuvo mucho arraigo,
lo cierto es que Niebla es una de las obras de ficción más importantes del escritor vasco. Consciente
de la diferencia de sus novelas con respecto a la novela tradicional, Unamuno inventó el término
"nivola" para ellas. Las "nivolas" son novelas sin plan previo, llenas de dramatismo e intensidad,
con mucho diálogo y monólogos, que exteriorizan su conflicto interior, sin apenas descripciones ni
ambientación local y temporal. El libro aborda la inseguridad del hombre moderno que se preocupa
por su destino y su mortalidad, un tema unamuniano por antonomasia. El título está cargado de
significado, dado que el libro difumina la línea entre la ficción y la realidad. También son nebulosas
las descripciones físicas de los personajes y lugares, y hasta pone en duda la naturaleza de la
existencia humana. El protagonista es Augusto Pérez, un joven rico y profesional. Es hijo único y
cuando su madre viuda fallece, Augusto no sabe qué hacer con su vida. Por casualidad conoce a una
pianista, Eugenia Domingo del Arco, y comienza a cortejarla, pero Eugenia lo rechaza porque ya
tiene novio. Augusto entabla una amistad con Rosario, una de las sirvientas de Eugenia, y comienza
a cuestionar el sexo femenino y se pregunta si las mujeres tienen alma y si se puede confiar en ellas.
Como experimento, Augusto le pide a Eugenia que se case con él para ver cómo respondería.
Eugenia, quien en ese momento se había peleado con su novio Mauricio, decide aceptar su
propuesta de matrimonio. Sin embargo, poco antes de la boda Augusto recibe una carta de Eugenia
en que ella le dice que ha decidido no casarse con él y que se va a ir a las provincias con Mauricio a
vivir de un trabajo que Augusto le había conseguido. Tras recibir esta noticia, Augusto contempla el
suicidio. Pero antes, decide ir a Salamanca a ver a Don Miguel de Unamuno. En su visita, el escritor
le dice a Augusto que no existe, que sólo es un personaje de ficción en su libro y que está destinado
a morirse, no a suicidarse. Augusto discute con Don Miguel--quien juega el papel de Dios en la vida
del personaje como autor del libro--y le suplica que no lo mate. Augusto vuelve a su casa muy
confundido y allí se muere al lado de su perro Orfeo. No se sabe si Augusto se mató o si Don
Miguel lo mató. Víctor dice en el prólogo que Augusto se suicidó. Unamuno dice en el post-prólogo
que él decretó la muerte de Augusto. Esta “nivola” toca temas filosóficos y existenciales de hondo
calado. Entre ellos, hallamos: la verdadera naturaleza de la existencia humana, entre la ficción o el
sueño y la realidad más o menos perceptible; la influencia de los sentimientos, muchas veces
inexplicables e ingobernables, en el destino de las personas; y finalmente, la angustia ante la
muerte, fin último de la vida humana. La inmortalidad: El ansia de inmortalidad del ser humano es
un tema recurrente en la obra unamuniana. En Niebla, Augusto lucha contra su destino, rogándole al
autor que no lo mate. La inadecuación del ser humano: Augusto es incapaz de resolver dilemas
cotidianos, como si debe llevar el paraguas. Tampoco puede hacer decisiones importantes, como si
debe casarse, o resolver los dilemas existenciales, como si existe o no. Existencialismo: Augusto
está tan perdido en sus pensamientos, que no está presente en la vida, como si no existiera. Por
ejemplo, no ve a Eugenia cuando la pasa en la calle por estar tan distraído en sus pensamientos. El
tema resalta aún más en la conversación con Don Miguel al final de la obra, cuando éste le dice a
Augusto que no existe. La igualdad de la mujer: Augusto cuestiona la igualdad de la mujer. No está
seguro si la mujer tiene alma y si puede ser fiel a su palabra; quiere explorar estas dudas.
La metaficción: Víctor y Augusto hablan de la novela o "nivola" que Víctor está escribiendo.
Unamuno, a través del personaje de Víctor, explica su teoría de la literatura y lo que es una
"nivola". Realidad o ficción: Como sugiere el título Niebla, esta obra borra la línea entre la realidad
y la ficción. Unamuno se mete dentro de la ficción y el protagonista descubre que es sólo un ente de
ficción. En este texto predominan los monólogos y diálogos, y la escasa narración es omnisciente.
Hay muy poca descripción, hasta el punto en que no se sabe dónde ni cuándo ocurre la historia, ni
mucho de la apariencia de los personajes. Esta falta de descripción no sólo caracteriza la ficción
unamuniana, sino casi toda la narrativa de los modernistas, marcando una ruptura con el realismo y
sus descripciones detalladas, presentaciones panorámicas y párrafos largos. Otra diferencia
entre Niebla y la novela tradicional es que el lector tiene un papel activo y tiene que interpretar el
final abierto y decidir cómo se murió Augusto. La obra consiste en 33 capítulos, un prólogo, un
post-prólogo y un epílogo. También incluye cinco historias intercaladas. La confluencia de la
realidad y la ficción reaparece en la autoría de algunas partes de la obra. Víctor Goti, un personaje y
amigo de Augusto, es autor del prólogo. El post-prólogo fue escrito por Unamuno y el epílogo por
el perro Orfeo. Más que la histoira externa (conflictos, conquistas, grandes batallas...) a Unamuno le
atrae lo que denomina "intrahistoria", es decir, la vida de millones de personas anónimas, que son
sus verdaderos protagonistas.
Narrador
La historia la cuenta un narrador en tercera persona, más o menos omnisciente total, más o menos
externo a la diégesis, más o menos distante y objetivo. Cede la visión y la voz a Augusto Pérez, el
protagonista, para que vierta sus sentimientos y miedos sin ser interrumpido. Generalmente, estos
pensamientos, soliloquios, fluir de conciencia del protagonista aparecen entrecomillados, por lo que
el lector sabe a qué atenerse en cada momento.
Es cierto que el prólogo de Víctor Goti, en el que se presenta como fuente de la información sobre
Augusto, el post-prólogo de Unamuno, donde se trata de personaje, y el Prólogo a esta edición, o
sea, historia de “Niebla”, de 1935, de Unamuno, en el que se presenta como autor y realiza un
recorrido por algunas de sus creaciones de ficción, desde Paz en la guerra en adelante, complica la
estructura narrativa; nos recuerda inmediatamente a Cervantes y la confusión de las fuentes, además
del juego entre verdad/mentira/verosimilitud que se observa en el Quijote. Por otro lado, nos remite
directamente al concepto de “nivola” como artefacto narrativo dialogado (monologado, en muchos
casos), introspectivo y de acción física escasa e irrelevante, pero de acción mental o emocional
intensa y constante. Es deducible que el narrador, ya que conoce los sentimientos, el carácter, la
forma de ser y cada una de las actuaciones de todos los personajes que han sido creados por él, es
omnisciente, deducción que se reafirma con el hecho de que la narración está en tercera persona
(extradiégetico). Las características principales del narrador omnisciente son que: expone y
comenta las actuaciones de los personajes y los acontecimientos que se van desarrollando en la
narración; se interna en los personajes y les cuenta a los lectores los pensamientos más íntimos que
cruzan por sus mentes, sus estados de ánimo y sentimientos; posee el don de la ubicuidad,
dominando la totalidad de la narración y parece saber lo que va a ocurrir en el futuro y lo que
ocurrió en el pasado; utiliza la tercera persona del singular o plural.