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Elementos del Contrato Civil

1) El documento introduce el concepto de contrato y sus elementos esenciales como el consentimiento, objeto y causa. 2) Explica que el contrato es un acuerdo bilateral que puede dar origen a obligaciones. 3) Detalla los requisitos del objeto como ser posible, lícito, determinado y no contrario al orden público o las buenas costumbres.
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Elementos del Contrato Civil

1) El documento introduce el concepto de contrato y sus elementos esenciales como el consentimiento, objeto y causa. 2) Explica que el contrato es un acuerdo bilateral que puede dar origen a obligaciones. 3) Detalla los requisitos del objeto como ser posible, lícito, determinado y no contrario al orden público o las buenas costumbres.
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INTRODUCCIÓN

El contrato es sin lugar a dudas la mayor y más importante fuente de las obligaciones. El término
proviene del latín “contractus” que significa venir en uno o convenir.

El contrato es una modalidad del acto jurídico (pues supone la intervención de la voluntad) o más
precisamente del negocio jurídico. Este último supone una declaración de voluntad dirigida a producir
efectos jurídicos. Mediante el negocio los sujetos regulan sus propios intereses de forma tal que
resulta evidente su carácter instrumental y normativo para auto determinar mecanismos vinculantes.
El negocio jurídico puede ser unilateral o bilateral, según resulte de una sola declaración de voluntad
(testamento) o esté integrado por dos o más manifestaciones de voluntad entre los que se distingue
el acuerdo, la convención y el contrato. El contrato es pues un negocio jurídico bilateral.

El acuerdo supone coincidir en un asunto de interés común. La convención implica un concierto entre
dos o más personas para realizar un fin. El contrato es una especie de convención, de conformidad
con el artículo 1133 del Código Civil Venezolano.

También se reseña un sentido amplio y otro restringido de la expresión “contrato”. Según el primero
se trata de un acto de autonomía privada dirigido a producir una mutación en la realidad jurídica a
través de la concurrencia de las declaraciones de voluntad de dos o más personas: se identifica con
el negocio jurídico bilateral. En un sentido restringido se ciñe exclusivamente al ámbito del Derecho
patrimonial, siendo un acuerdo de voluntades dirigido a la producción, modificación o extinción de
relaciones obligatorias. El contrato no sólo da origen a obligaciones sino que da reglas a las ya
constituidas.

ELEMENTOS DE LOS CONTRATOS

Los elementos o condiciones del contrato aluden a las circunstancias necesarias para su existencia o
validez. Esto es, integran el contrato y contribuyen a la válida formación del mismo. Algunos
distinguen elementos esenciales consentimiento, objeto y causa, naturales aquellos que existen de
modo normal, como la gratuidad en el mandato o la responsabilidad por evicción del vendedor y
accidentales condición, término y modo o carga.

Dispone el artículo 1141 del CC:

“Las condiciones requeridas para la existencia del contrato son: 1º Consentimiento de las partes; 2º
Objeto que pueda ser materia de contrato; y 3º Causa lícita”.
Se llaman elementos esenciales del contrato aquellos requisitos o elementos sin los cuales el
contrato no puede llegar a existir. Por su parte, algunos asocian a los elementos para la validez,
según veremos del artículo 1142 CC que incluye como causas de nulidad la incapacidad y los vicios
del consentimiento. Se afirma así que los elementos intrínsecos del negocio contractual son el
consentimiento, el objeto, la causa y la capacidad de obrar.

Una vieja doctrina que ya casi nadie sigue pretendía sostener que la violación de los requisitos de
existencia propiciaba la nulidad absoluta y los de validez la nulidad relativa, pero la verdad es que la
diferencia entre una y otra viene dada por la naturaleza del interés violado según se explicará más
adelante.

El Consentimiento:

El contrato presupone la intervención de dos voluntades conscientes y libres. Es el acuerdo o


concordancia de las dos o más voluntades declaradas de las partes que celebran el contrato.
Supone una voluntad libre, que la manifestación de voluntad esté exenta de irregularidades,
anormalidades o vicios que invaliden el acto.

El contrato es, técnicamente, una estructura consensual: la concordancia de las declaraciones de


voluntad de las partes contratantes (acuerdo consensual). Es el consentimiento el más importante de
los elementos porque define, por sí, el contrato.

El consentimiento se manifiesta por una parte con la oferta o policitación y por la otra con la
aceptación. Para que haya contrato se requiere la declaración de voluntad de ambas partes que
intervienen y no una sola de ellas.

EL OBJETO:

El objeto del contrato constituye una de las condiciones necesarias para la existencia del contrato.
(CC, art. 1141, ord. 2). Un contrato que no tenga objeto es tan inconcebible como un contrato que no
tenga partes. Se dice que el objeto no es un elemento del contrato sino de la obligación. Por ello se
indica que El objeto de los contratos son las obligaciones y el objeto de la obligación es la prestación
debida. De allí que para algunos el objeto del contrato son las obligaciones asumidas en tanto que
para otros las prestaciones.

Se afirma que los artículos 1155 y 1156 CC son aplicables al objeto de la obligación y que por tanto
la expresión no es correcta. Comparten pues los mismos caracteres el objeto de la prestación y el
objeto del contrato, toda vez que entre los requisitos del objeto contractual se incluyen que debe ser
posible, lícito, determinado o determinable y susceptible de valoración pecuniaria.
El contrato es el medio por el cual una persona se procura algo que necesita, algo que le es útil de
algún modo. ¿Cuál es el objeto del contrato? Los intereses que el contrato persigue, que se traducen
en los bienes, utilidades o las relaciones que el contrato tiende a satisfacer. Las prestaciones pueden
consistir en la transferencia o constitución de un derecho en cuyo caso se precisan los siguientes
requisitos relativos a la cosa, a saber, debe existir (CC 1485), debe estar en el comercio (CC, arts.
543, 630 y 1959), debe ser determinada o determinable (CC, arts. 1479 y 1632) y debe pertenecer a
quien la transmite o constituye un derecho sobre ella (CC, 1483, cfr. [Link] 133).

Condiciones del Objeto

Indica el artículo 1155 CC; “El objeto del contrato debe ser posible, lícito, determinado o
determinable”, pero según indicamos ello más bien alude al objeto propiamente de la prestación. Se
dice que estudiar el objeto del contrato es hacerlo de la obligación. Por ello vale recordar la
naturaleza de la prestación y sus condiciones.

Con base a dicha norma la doctrina refiere las condiciones del objeto del contrato, señalando que ha
de ser lícito (conforme al orden público, las buenas costumbres y los derechos de los demás),
posible y debe ser determinado o determinable. Y se agrega según se trata de obligaciones de dar
que la cosa debe existir y estar en el comercio y pertenecer a quien la transmite. Ello sin perjuicio de
la posibilidad de que la cosa no exista al momento del nacimiento de la obligación sino que baste su
existencia futura al tiempo real de la ejecución, como sería el caso de la venta de cosecha futura
(CC, 1156).

En tanto que si se trata de prestaciones de hacer u obligaciones negativas que siempre son futuras,
además de ser lícito y posible, debe tener interés el acreedor y el hecho debe ser personal a quien lo
promete. De allí que se afirme que puede ser objeto de contrato todas las cosas que no estén fuera
del comercio y los servicios que no sean contrarios a la ley o a las buenas costumbres. No puede ser
objeto de contrato las cosas o servicios imposibles o que no sean susceptibles de determinación.

Orden público: La prestación no puede ser contraria al orden público so pena de nulidad por objeto
ilícito, por lo que se requiere pasearse por las opciones que pueden dar lugar a ello. La ilicitud de la
prestación u objeto del contrato podría derivarse de que la misma sea contraria al orden público.

Buenas costumbres: La ilicitud de la prestación podría derivarse porque la cláusula sea contraria a
las buenas costumbres, lo que responde a un concepto social y ético; constituido por una serie de
principios morales de un determinado lugar y momento histórico. Tiene que ver con aquello que para
el hombre promedio constituye un sentimiento ético. Al igual que el de orden público también es
concepto relativo y cambiante. El objeto de la prestación y por ende del contrato tampoco puede ser
contrario a las buenas costumbres, las cuales constituyen normas de conducta reiteradas por la
sociedad.

LA CAUSA

Se presenta como el fin o función económica jurídica que cumple el contrato, esto es, la razón, el
móvil o motivo. Toda prestación ha de tener una razón antecedente, un fundamento que la justifique,
es decir, una causa. Para que un contrato sea válido no basta entonces que las voluntades existan y
se pongan de acuerdo; es preciso también que hayan sido motivadas. Y la motivación de la voluntad
constituye la teoría de la causa. La causa es el motivo jurídicamente suficiente o relevante para
determinar a ambos contratantes o alguno de ellos a obligarse. La causa es el fin inmediato que ha
determinado el deudor. Así como identificar el contrato celebrado (compraventa, arrendamiento, etc.)
y controlar la licitud del contrato.

En efecto, a través de la causa es posible controlar la conformidad del contrato con el orden público
y las buenas costumbres, por lo que la ilicitud de la causa viene dada por la violación de normas
imperativas, contrarios al orden público o la moral.

Elementos para la Validez

Artículo 1142 del Código Civil: “El contrato puede ser anulado:

 Por incapacidad legal de las partes o de una de ellas, y


 Por vicios del consentimiento”.

Incapacidad legal de las partes

La capacidad contractual se refiere a la posibilidad de que un sujeto pueda celebrar un contrato en


cualquiera de sus posiciones subjetivas que a través de su voluntad genere efectos jurídicos que
recaigan directamente sobre su patrimonio.

La incapacidad es entonces, la imposibilidad que tiene un sujeto, para celebrar determinados


contratos. Su fundamento legal es:

Artículo 1.144. CCV-. "Son incapaces para contratar en los casos expresados por la Ley: los
menores, los entredichos, los inhabilitados y cualquiera otra persona a quien la Ley le niegue la
facultad de celebrar determinados contratos.

Vicios del Consentimiento:

También denominados vicios de la voluntad en forma más precisa, porque no afectan propiamente el
consentimiento común sino la voluntad singular.
Se trata de aquellos elementos que perturban el proceso formativo de la voluntad, esto es, los
motivos que determinan el camino de la voluntad, el proceso psíquico de formación de la misma.

De conformidad con el artículo 1159 CC el contrato tiene fuerza de ley entre las partes, pero
ciertamente ha de tratarse de una voluntad libremente formada. De allí que el artículo 1142 ejusdem
consagre los vicios del consentimiento dentro de las causas para anular el contrato.

Siendo el consentimiento esencialmente bilateral es lógico que no esté afectado por “vicios”.

De allí que la ley pone a disposición del contratante que ha actuado bajo el influjo de error, dolo y
violencia, la posibilidad de impugnar el contrato. La ley trata de combinar el interés de la víctima con
el de la otra parte contratante, precisamente a través de la acción de nulidad que precisa de ciertos
requisitos.

Se trata de “causas o circunstancias que privan de validez el aparente consentimiento o voluntad


como elemento esencial del negocio jurídico. Los vicios del consentimiento constituyen causas de
anulabilidad del contrato o negocio jurídico (CC, art 1142, 1º) y se traducen en error, dolo y violencia.

El Error: Es un falso conocimiento o noción de la realidad dado a que existe una equivocación
espontanea sobre el objeto del contrato ó sobre alguno de sus aspectos esenciales. “Creer falso lo
verdadero o verdadero lo falso”.

El que haya incurrido en error y solicite por si solo la anulación del contrato, sin que la otra parte
conozca de esto, deberá pagar los daños y prejuicios que le sean ocasionados a ella, por la
anulación del contrato.

La Violencia: Surge cuando se ejerce una fuerza irresistible que causa un grave temor a una de las
partes del contrato, o que una de las partes haya abusado de la debilidad de la otra. Sí la persona
obligada es violentada por una persona distinta a la que persona en cuyo provecho se ha celebrado
el contrato o la convención, aún se considerara, como motivo de nulidad esta violencia (art. 1150
CC).

El Dolo: Todo medio contrario a la buena fe, empleado con el propósito y la conciencia de engañar
para hacer a una persona consentir un contrato. Es una conducta totalmente activa que pretende un
perjuicio a la otra parte y acarrea responsabilidad civil por atentar contra el principio de la autonomía
de voluntad

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