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Derecho Político

El resumen describe las principales características y aportes de Platón y Aristóteles a la política. Platón propuso una sociedad ideal gobernada por filósofos y dividida en tres clases. Desarrolló la teoría de las ideas y la alegoría de la caverna. Aristóteles consideró el mundo sensible como real y explicó la esencia de las cosas por su forma y materia. Definió al ser humano como un animal social y político. Analizó las causas del Estado y propuso diferentes formas de gobierno como la monarquía,

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Derecho Político

El resumen describe las principales características y aportes de Platón y Aristóteles a la política. Platón propuso una sociedad ideal gobernada por filósofos y dividida en tres clases. Desarrolló la teoría de las ideas y la alegoría de la caverna. Aristóteles consideró el mundo sensible como real y explicó la esencia de las cosas por su forma y materia. Definió al ser humano como un animal social y político. Analizó las causas del Estado y propuso diferentes formas de gobierno como la monarquía,

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Derecho Político: TP p.

30

1. Mencione las principales características de los siguientes pensadores y sus aportes


a la política:

a) Platón

Platón (Atenas o Egina 427-347 a. C.) fue un filósofo griego discípulo de Sócrates y maestro
de Aristóteles. En 387 a. C. fundó la Academia de Atenas. Desarrolló sus doctrinas filosóficas
en numerosas obras, mediante mitos y alegorías, mayoritariamente en forma de diálogo
siendo Sócrates el principal personaje de las mayoría de ellas
Platón diferenció entre el mundo sensible y el mundo de las ideas o mundo inteligible. El
mundo sensible es aquel en el que vivimos nosotros y que podemos percibir a través de
nuestros sentidos, es un mundo donde todo cambia, donde no se logra la comprensión de
las esencias de las cosas, es una imagen cambiante del modelo eterno. Este modelo eterno
se encuentra en el mundo de las ideas, un mundo de esencias eternas e inmutables.
El alma espiritual del ser humano para Platón es preexistente y pertenece al mundo de las
ideas, por lo tanto el alma espiritual pudo conocer las esencias. Pero “cayó” en un cuerpo,
en un mundo sensible donde solo puede conectarse con las ideas, con las esencias gracias a
la reminiscencia, es decir, recordando el mundo de las ideas. La alegoría de la caverna
representa la relación entre el mundo sensible y el mundo inteligible y el modo en que el ser
humano conoce. En esta alegoría Platón representa al ser humano encadenado frente a la
pared de una caverna desde su nacimiento. Como nunca tuvo acceso al mundo exterior,
considera que las sombras que ve en esa pared componen el mundo real. Pero uno de los
prisioneros consigue liberarse y asciende al mundo real, donde primeramente se ve
afectado por la luminosidad de la luz del fuego a la que no está acostumbrado. Finalmente
comprueba que lo que veía en la caverna no era la realidad sino solamente las sombras del
mundo real. De esta forma Platón pretende mostrarnos que el mundo sensible es una
imagen, una copia del mundo inteligible o de las ideas. Las sombras representan al mundo
sensible y la verdadera realidad al mundo inteligible hacia el cual el ser humano debe
elevarse para tener una verdadera comprensión.
Su obra La República (370 a. C.) contiene muchas de las teorías platónicas fundamentales,
como la alegoría de la caverna, la doctrina de las ideas y una teoría del alma, doctrinas que
le van a permitir justificar la teoría de gobierno propuesta, ya que para Platón la ciudad ideal
estaría gobernada según principios filosóficos. Respecto a sus ideas políticas Platón propone
en este libro un Estado donde hay una clara división del trabajo entre tres categorías: los
sabios que están habilitados para gobernar, los guerreros y los trabajadores manuales. No
son castas cerradas sino que puede haber movilidad entre ellas. Con esta división Platón se
propone evitar que los ignorantes llegan a ejercer funciones de gobierno. La división
propuesta por Platón para la sociedad es un reflejo de la división que existe en el ser
humano entre el alma racional, el alma concupiscible o apetitiva (placeres sensuales o
apetitos) y el alma irascible (resistencia a los impulsos violentos y ausencia de temor en los
varones) donde el alma racional es la que debe gobernar a las otras dos. El modelo platónico
de un estado justo es una utopía, un estado ideal gobernado por una aristocracia de
filósofos donde no existe la propiedad privada. En muchos aspectos, el Estado de Platón es
totalitario y antidemocrático. Argumenta que los filósofos deberían ser los gobernantes
porque sólo ellos pueden ver la verdad a través de la apariencia de las cosas.
Posteriormente en El Político propone como la principal función del gobernante el de cuidar
el bien común y el de cada uno de los individuos. Analiza las diferentes formas de gobierno
(monarquía, aristocracia y democracia) y encuentra defectos en todas ellas, por tanto, se
propone establecer normas que lleven a un buen gobierno más allá de la forma de gobierno.
En una obra posterior, Las Leyes, realiza una revisión pesimista de sus ideas expresadas en
La República (quizás influido por sus malas experiencias con la política en Siracusa). En este
libro Platón determina qué principios deben organizar las leyes de la ciudad y remarca la
importancia de las normas para organizar el sistema político, renunciando por primera vez
de la superioridad del político sobre las normas, ya que el político debe estar también sujeto
a las normas. Propone como estado ideal una ciudad-estado de aproximadamente 5000
habitantes donde 37 magistrados de más de 50 años elegidos por los ciudadanos vigilan el
cumplimiento de las leyes, siendo el sistema propuesto un intermedio entre la democracia y
la monarquía.

b) Aristóteles

Aristóteles (Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.) fue un filósofo discípulo de Platón. Pese a
ser su discípulo, contrariamente a Platón, Aristóteles considera que el mundo verdadero es
el mundo sensible, no hay otro mundo y explica la esencia de las cosas a partir de ellas
mismas, diferenciando entre la materia que la compone y la forma, que es aquello que hace
que esa cosa sea lo que es. Es decir, la esencia para Aristóteles no es una Idea que está en el
mundo de las ideas como en Platón, sino la forma que está en la cosa misma y sólo la
podemos captar con nuestra mente mediante la abstración. Para Aristóteles la forma y la
materia constituyen una unidad indisoluble (la sustancia, la realidad individual y concreta),
ninguna tiene una realidad o existencia separada de la sustancia que componen. El hombre
es un sustancia individual y concreta compuesta de dos principios que no se pueden
escindir: el cuerpo y el alma.
Aristóteles habla de diferentes tipos de asociaciones o comunidades: la familia, la aldea
(formada a partir de un conjunto de familias) y la polis (compuesta por una asociación de
aldeas) y considera que cada comunidad se dirige a la obtención de un bien. La polis es la
comunidad que surgió para proveer a las necesidades de la vida, que incluye a las otras
comunidades y se dirige al bien común. La polis es autárquica, puede bastarse a sí misma.
Polis puede traducirse como ciudad estado porque se refiere tanto a un centro urbano
principal y autosuficiente como a una comunidad políticamente organizada. Para Aristóteles
el ser humano es un animal social y político por naturaleza y esto se ve reflejado en su
capacidad de lenguaje y su intuición para percibir el bien y el mal, lo justo y lo injusto. Dado
que el hombre es zoon politikón (animal social y político) por naturaleza, la Polis también es
una comunidad natural. Así lo expresa: en el libro I de Política: “La comunidad perfecta de
varias aldeas es la ciudad […] que nació a causa de las necesidades de la vida, pero subsiste
para el vivir bien. De aquí que toda ciudad es por naturaleza” (Aristóteles, Política, I,
1252b8). Es decir, en la polis debe existir un gobierno cuyo objetivo es, no el simple vivir,
sino el vivir bien.
Aristóteles aplicó su ontología al Estado. De acuerdo a ésta hay cuatro causas del Estado:
- Causa eficiente: origen filosófico. Aplicada al Estado, la primera asociación se da entre
familias que forman un pueblo y un conjunto de pueblos forman el Estado. El Estado
llega a su forma última cuando se basta a sí mismo.
- Causa material: en el caso del Estado, es la población y su territorio.
- Causa formal: aplicado al Estado se manifiesta en el orden de la comunidad política que
hace que un conjunto de hombres en un mismo territorio no sea una mera población
sino que conformen un Estado. El orden está dado por la Constitución y la ley justa.
Aristóteles le da suma importancia a la ley y al respeto que se le debe a la misma.
- Causa final: en el caso del Estado, el fin al que tiende es al bien común.
Aristóteles diferencia entre tres formas puras de Estado que tienen como objetivo el bien
común: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de pocos, de los mejores) y
democracia (gobiernos de muchos). Cuando estas formas de Estado buscan un bien
individual o sectorial, se transforman respectivamente en tiranía, oligarquía y demagogia.
Considera que la mejor forma de gobierno depende de las circunstancias (tamaño, clima,
fertilidad del suelo, etc.). La polis tiene las siguientes características: la población no es
numerosa pero es autosuficiente en lo económico y militar y sus ciudadanos disfrutan de
ocio y educación, por ello Aristóteles considera que la mejor forma de gobierno es la
democracia moderada o Politeia. Los ciudadanos deben alternarse en las funciones de
gobierno y deben proceder de las clase media. Aunque se lo suele asociar con la
democracia, su propuesta está entre la democracia y la aristocracia. Sólo los ciudadanos
podían participar políticamente, estaban excluidos mujeres, campesinos y esclavos.
Es importante destacar la importancia que Aristóteles otorgaba a la educación. Consideraba
que ésta debía adaptarse a las diferentes constituciones, que era muy importante la
educación de los jóvenes, que todos los ciudadanos debían recibir la misma educación y que
debía ser impartida por el Estado (y no ser dejada a la iniciativa privada).

c) San Agustín

Agustín de Hipona, conocido también como san Agustín (Tagaste, 13 de noviembre del 354-
Hipona, 28 de agosto del 430), fue un escritor, teólogo y filósofo cristiano. Sus obras más
importantes fueron  Confesiones y La ciudad de Dios, conteniendo esta última sus ideas
políticas.
Agustín de Hipona recibió la influencia de Platón y se puede considerar un antecedente del
filósofo moderno Descartes cuando sostuvo que la mente, cuando duda, es consciente de sí
misma: si me engaño existo (la máxima de Descartes sostenía: “dudo, luego existo”). Dado que
la percepción del mundo exterior puede conducir al error, el camino hacia la certeza pasa por la
interioridad que por un proceso de iluminación se encuentra con las verdades eternas y con el
mismo Dios. Las ideas eternas están en Dios y son los arquetipos de acuerdo a los cuales crea el
universo. Todo lo que Dios crea es bueno, el mal es ausencia de bien y una consecuencia
indeseable de la libertad del hombre.
Escribe La Ciudad de Dios entre los años 412 y 426 aproximadamente, una época de decadencia
del imperio romano y donde se hacía al cristianismo culpable de dicha decadencia. San Agustín
escribe esta obra para defender al cristianismo de sus críticos.
La ciudad de Dios es una sociedad ideal, utópica que se debe empezar a construir en la tierra y
donde habitan las personas que obedecen al Dios cristiano. Dentro de esta sociedad, el ser
humano hace un uso correcto de las cosas temporales y se comporta de forma adecuada para
alcanzar, luego de su muerte, la ciudad celestial. Este comportamiento consiste en el servicio, la
humildad y el respeto a la dignidad de la persona en sí misma y en los otros. Incluso las
autoridades deben estar en función de los demás si quieren alcanzar este objetivo.
Así, la persona que pretenda alcanzar la paz y la felicidad celestial luego de su muerte, desde su
vida en la Tierra debe vivir sirviendo al prójimo y adorando al único Dios. Esta persona se
encuentra en una continua lucha con la ciudad terrena, ya que en ésta habitan personas que no
reconocen a su creador, que ponen la felicidad en las cosas temporales y que son egoístas.
El ser humano que quiera llegar a la vida eterna debe así tener una “doble ciudadanía” que le
permita ser miembro de la ciudad de Dios y, al mismo tiempo, vivir dentro del marco de la
sociedad civil y de acuerdo con sus normas.

d) Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino (Roccasecca 1224/1225 - Abadía de Fossanova, 1274) fue un


presbítero, fraile, teólogo y filósofo católico, es considerado el principal representante
de la enseñanza escolásticay una de las mayores figuras de la teología sistemática.
Recibió una fuerte influencia de la obra de Aristóteles. Al igual que éste consideró que
el hombre es ser social y político por naturaleza y que es una sustancia compuesta por
dos principios inseparables: cuerpo y alma. Asimismo demostró la existencia de Dios a
través de cinco vías que desde la experiencia lleva a la primera Causa Incausada que
se puede equiparar la concepto de motor inmóvil de Aristóteles.

Para Santo Tomás, el poder de los gobernantes provenía de Dios, pues, siguiendo a
San Pablo, consideraba que de Él proceden todas las potestades. La voluntad de Dios
se manifiesta primero a través de la ley eterna, la ley Natural y luego por su Palabra.

En su obra De la monarquía expresa sus ideas políticas. Comienza explicando porque


se necesita un gobierno. Considera que el ser humano, como todo ser natural, busca el
el fin que le es propio, en su caso, la felicidad. Pero alcanzar la felicidad por sí mismo
es imposible para el hombre, motivo por el necesita agruparse y lo hace con ayuda del
lenguaje, que le permite lograr cohesión social. Pero la búsqueda la felicidad según sus
siguiendo las propias ideas genera una diversidad que puede llevar a un conflicto si no
está bien encauzada, por lo que se hace necesaria la existencia de un gobierno que
ponga un orden a los distintos fines particulares y los encamine al bien común.

En esta obra Tomás de Aquino se distancia de Aristóteles y defiende la monarquía


como a mejor forma de gobierno. Para ello recurre a una analogía con la naturaleza, en
donde es usual ver el gobierno de uno sobre varios (la razón reina sobre las demás
partes del alma, Dios sobre las criaturas, etc.). Además Santo Tomás argumenta que,
dado que la función del gobierno es mantener la unidad hacia el bien común, esta
unidad es más fácil de mantener por uno solo que por muchos, ya que varios
gobernantes pueden entrar en conflictos entre sí. Sin embargo, no deja de contemplar
que a veces los pueblos prefieren los gobiernos aristocráticos o democráticos por temor
a la tiranía, que es la peor forma de gobierno y que surge de la corrupción del gobierno
monárquico. Por ello es importante el control de la tiranía. El principio que Santo
Tomás propone es el cumplimiento de la virtud y de la obediencia a Dios. Esto conlleva
que el gobernante debe actuar por el bien de sus gobernados y con el fin de servir a
Dios y no de obtener beneficios personales en la Tierra. Los poderes terrenales deben
estar bajo el poder eclesiástico ya que, si bien el monarca es autónomo en el gobierno
y está al servicio de la felicidad de sus gobernados, su virtud y la dirección de su
pueblo deben ir encaminadas según los preceptos religiosos de la Iglesia.

2. En base a lo expuesto en el punto anterior. Reflexione y mencione, desde su punto


de vista, qué aportes de estos pensadores siguen vigentes a la fecha o se podrían
aplicar en nuestros días?

En mi opinión el aporte más importante de Platón para nuestros días se encuentra en


su obra El Político y Las Leyes porque es una idea importante que el gobernante y el
político estén sujetos a las leyes y la ley esté por encima de cualquier decisión
arbitraria que pueda tomar el gobernante. Además esto hace que seamos todos iguales
ante la ley.

Por otro lado, La República me hizo pensar en el concepto de meritocracia que también
me parece un aporte importante, porque lo ideal es que el que ocupa una función
pública, obtenga ese lugar de acuerdo a sus méritos y no por amiguismos u otras
razones arbitrarias. .

Respecto a Aristóteles, además de sus reflexiones que aportaron a la construcción del


concepto de democracia, lo que más destacaría para nuestros días es su énfasis en
que el fin del Estado es el bien común y que de la existencia de este fin depende la
bondad de la forma de gobierno. Y también me pareció importante que destacara que
no somos seres aislados, que la sociedad no se forma a partir de la conveniencia de
los individos (como sostenían los contractualistas) sino que somos seres sociales y
políticos por naturaleza y, por tanto, la sociedad y el Estado también son naturales.

De San Agustin lo que me pareció más importante para nuestros días es su énfasis en
que político debe estar al servicio de los demás y actuar de manera virtuosa. De Santo
Tomás también destacaría este aspecto, la obligación del gobernante privilegiar la
virtud antes que la gloria y su deber de actuar por el bien de su comunidad y no para
obtener beneficios personales en la Tierra. Y también comparto y me parece de suma
actualidad su preocupación respecto a la aplicación de los mecanismos de control
necesarios para lograr esto.

1. V
a. Diferencia de pensamiento entre Platón y Aristóteles respecto del mundo
Aristóteles fue el discípulo de Platón y planteó su filosofía como una crítica a algunos de los
aspectos de la propuesta filosófica de su maestro. Ambos plantearon un esencialismo, es
decir, que todas las cosas tienen una esencia que es lo que hace que sean lo que son (y no
otra cosa). Pero entendieron la esencia de manera diferente.
Platón comenzó por diferenciar entre el mundo sensible y el mundo de las ideas o mundo
inteligible. El mundo sensible es aquel en el que vivimos nosotros y que podemos percibir a
través de nuestros sentidos, es un mundo donde todo cambia, donde no se logra la
comprensión de las esencias de las cosas, es una imagen cambiante del modelo eterno.
Este modelo eterno se encuentra en el mundo de las ideas, un mundo de esencias eternas e
inmutables.
El alma espiritual del ser humano para Platón es preexistente y pertenece al mundo de las
ideas, por lo tanto el alma espiritual pudo conocer las esencias. Pero “cayó” en un cuerpo,
en un mundo sensible donde solo puede conectarse con las ideas, con las esencias gracias a
la reminiscencia, es decir, recordando el mundo de las ideas. La alegoría de la caverna
representa la relación entre el mundo sensible y el mundo inteligible y el modo en que el ser
humano conoce. En esta alegoría Platón representa al ser humano encadenado frente a la
pared de una caverna desde su nacimiento. Como nunca tuvo acceso al mundo exterior,
considera que las sombras que ve en esa pared componen el mundo real. Pero uno de los
prisioneros consigue liberarse y asciende al mundo real, donde primeramente se ve
afectado por la luminosidad de la luz del fuego a la que no está acostumbrado. Finalmente
comprueba que lo que veía en la caverna no era la realidad sino solamente las sombras del
mundo real. De esta forma Platón pretende mostrarnos que el mundo sensible es una
imagen, una copia del mundo inteligible o de las ideas. Las sombras representan al mundo
sensible y la verdadera realidad al mundo inteligible hacia el cual el ser humano debe
elevarse para tener una verdadera comprensión.
Aristóteles, en cambio, considera que el mundo verdadero es el mundo sensible, no hay
otro mundo y explica la esencia de las cosas a partir de ellas mismas, diferenciando entre la
materia que la compone y la forma, que es aquello que hace que esa cosa sea lo que es. Es
decir, la esencia para Aristóteles no es una Idea que está en el mundo de las ideas como en
Platón, sino la forma que está en la cosa misma y sólo la podemos captar con nuestra
mente. Para Aristóteles la forma y la materia constituyen una unidad indisoluble (la
sustancia, la realidad individual y concreta), ninguna tiene una realidad o existencia
separada de la sustancia que componen.
b. Importancia de la división del trabajo dentro de la República para Platón
En su obra “La República” Platón propone un Estado donde hay una clara división del
trabajo entre tres categorías: los sabios que están habilitados para gobernar, los guerreros y
los trabajadores manuales. No son castas cerradas sino que puede haber movilidad entre
ellas. Con esta división Platón se propone evitar que los ignorantes llegan a ejercer
funciones de gobierno. La división propuesta por Platón para la sociedad es un reflejo de la
división que existe en el ser humano entre el alma racional, el alma concupiscible o apetitiva
(placeres sensuales o apetitos) y el alma irascible (resistencia a los impulsos violentos y
ausencia de temor en los varones) donde el alma racional es la que debe gobernar a las
otras dos.
c. Importancia de la Polis en Aristóteles y gobiernos puros que define.
Aristóteles habla de diferentes tipos de asociaciones o comunidades: la familia, la aldea, la
polis y considera que cada comunidad se dirige a la obtención de un bien. La polis es la
comunidad que surgió para proveer a las necesidades de la vida, que incluye a las otras
comunidades y se dirige la bien común. La polis es autárquica, puede bastarse a sí misma.
Polis puede traducirse como ciudad estado porque se refiere tanto a un centro urbano
principal como a una comunidad políticamente organizada. Para Aristóteles el ser humano
es un animal social y político por naturaleza y por tanto la Polis también es natural. Así lo
expresa: en el libro I de Política: “La comunidad perfecta de varias aldeas es la ciudad […]
que nació a causa de las necesidades de la vida, pero subsiste para el vivir bien. De aquí que
toda ciudad es por naturaleza” (Aristóteles, Política, I, 1252b8). Es decir, en la polis debe
existir un gobierno cuyo objetivo es, no el simple vivir, sino el vivir bien.
Aristóteles diferencia entre tres formas puras de Estado que tienen como objetivo el bien
común: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de pocos, de los mejores) y
democracia (gobiernos de muchos). Cuando estas formas de Estado buscan un bien
individual o sectorial, se transforman respectivamente en tiranía, oligarquía y demagogia.
2. Principales temas en “la república” de Platón y de Cicerón e indicar si hay similitudes entre ellas.
Cicerón tituló su libro “la República” en honor al libro de Platón y, al igual que éste, el texto se
conforma en forma de diálogo. Pero Cicerón, a diferencia de Platón, sostiene la superioridad de
la actividad política sobre la meramente teorética o filosófica.
Para Cicerón, la república bien constituida posee un derecho y una forma de gobierno mixta,
con contrapesos que impiden el ejercicio del poder absoluto. Escipión, uno de los personajes del
diálogo de Cicerón, considera, tal como lo hicieron los griegos desde la República de Platón, a
las tres formas puras de gobierno (monarquía, aristocracia y democracia) y describe como forma
de gobierno ideal a la combinación de las tres, tal como se manifestó en la República romana.
A diferencia de Cicerón, el libro de Platón es más general. Aunque comienza hablando de la
justicia, el texto contiene muchas de las teorías platónicas fundamentales, como la alegoría de la
caverna, la doctrina de las ideas, una teoría del alma, doctrinas que le van a permitir justificar la
teoría de gobierno propuesta, ya que para Platón la ciudad ideal estaría gobernada según
principios filosóficos. El modelo platónico de un estado justo es una utopía, un estado ideal
gobernado por una aristocracia de filósofos donde no existe la propiedad privada. En muchos
aspectos, el Estado de Platón es totalitario y antidemocrático. Argumenta que los filósofos
deberían ser los gobernantes porque sólo ellos pueden ver la verdad a través de la apariencia de
las cosas.

3. Principales ideas de “La Ciudad de Dios” de San Agustín


San Agustín escribe “La Ciudad de Dios” entre los años 412 y 426 aproximadamente, una época
de decadencia del imperio romano y donde se hacía al cristianismo culpable de dicha
decadencia. San Agustín escribe esta obra para defender al cristianismo de sus críticos.
“La ciudad de Dios” es una sociedad ideal, utópica que se debe empezar a constituir ya en la
tierra y donde habitan las personas que obedecen al Dios cristiano. Dentro de esta sociedad, el
ser humano hace un uso correcto de las cosas temporales y se comporta de forma adecuada
para alcanzar, luego de su muerte, la ciudad celestial. Este comportamiento consiste en el
servicio, la humildad y el respeto a la dignidad de la persona en sí misma y en los otros. Incluso
las autoridades deben estar en función de los demás si quieren alcanzar este objetivo.
Así, la persona que pretenda alcanzar la paz y la felicidad celestial luego de su muerte, desde su
vida en la Tierra debe vivir sirviendo al prójimo y adorando al único Dios. Esta persona se
encuentra en una continua lucha con la ciudad terrena, ya que en ésta habitan personas que no
reconocen a su creador, que ponen la felicidad en las cosas temporales y que son egoístas.
El ser humano que quiera llegar a la vida eterna debe así tener una “doble ciudadanía” que le
permita ser miembro de la ciudad de Dios y, al mismo tiempo, vivir dentro del marco de la
sociedad civil y de acuerdo con sus normas.

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