Pendulaciones Version Final
Pendulaciones Version Final
170 p. ; 20 x 14 cm.
ISBN 978-987-514-987-8
[Link]
POR
EDMUNDO HÖLTERS
leviatán
HERMANN
HÖLTERS
A él le dedico especialmente esta obra con profundo agrade
cimiento por el camino que abrió a pico y pala en una época tan
difícil. Tuvo la fortaleza de mantenerse en sus principios básicos
universales, sostenerlos en el camino de la educación y dejar su
profunda huella en los Colegios Hölters, que siguen pendulando
con el objetivo puesto en los valores en acción.
También dedico este libro a mi esposa Mirta y especialmente
a mi hija Connie, quien se abocó a la difícil tarea de interpretarme,
se convirtió en mi voz y me ayudó a entenderme; aportando la
gracia y claridad de la que su padre tal vez carece.
Y finalmente, a la comunidad escolar toda: ex alumnos,
directivos y docentes que luchan por sostener esos valores, hoy
todavía, a pesar de la incertidumbre de los tiempos venideros, sin
dejar de pensar ni por un segundo en los niños de mañana.
No es poco…
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La primera definición implica un movimiento donde un
docente da algo a un alumno; en la segunda la acción sería la de
un docente que logre sacar el mejor potencial de un alumno. Algo
así como la escultura de los esclavos de Miguel Ángel, donde esas
criaturas surgen de un mármol, como si ya estuvieran allí y el
autor sólo quita lo que les sobra.
El equilibrio en este doble movimiento de afuera hacia adentro
y de adentro hacia fuera es el camino adecuado para una educación
con sentido para el siglo XXI, y es muy difícil de conceptualizar en
una metodología posible de llevar a la práctica.
Esta propuesta es un camino asequible, equilibrado y viable, que
contempla ambos movimientos.
Resulta relevante ver como Pendulaciones elige el camino de la
educación entendida como ethos.
Ethos puede ser traducido del griego como la morada exterior
donde alguien vive, su propia patria, costumbres, formas de ser y
hacer. Pero también significaba la morada interior desde donde
sale las acciones humanas, el corazón de cada hombre, no como
órgano vital, sino como núcleo central de la propia humanidad.
Podemos entonces afirmar que la ética (ethos), así como la
educación, recorren este doble camino de afuera hacia adentro y
de adentro hacia fuera.
En este sentido podemos pensar el libro como un método para
formar a los estudiantes y a los docentes en este círculo virtuoso
entre educación y ética, donde hay una propuesta educativa que
parte del exterior pero que intenta calar en el corazón del hombre.
Pero a la vez, el texto nos muestra que hay conductas externas que
emanan desde el interior de cada ser, pero que pueden ser influidas
positivamente desde afuera. Este movimiento interior – exterior
y exterior – interior, sintetiza esta metodología que une ética con
educación y es la razón fundamental para la cual la acción educativa
debe ser realizada.
– 10 –
A mi entender, este libro propone perfeccionar las acciones
humanas, sabiendo que esa tarea nunca es total, nunca se agota,
pero que con una mirada educativa centrada en los valores, y prin
cipalmente en el amor como punto de partida y de llegada, cada
uno, y la sociedad en general, pueden arribar a su mejor promedio,
y lograr eso no es poco…
Alfredo Vota
Docente, sociólogo,
investigador, escritor.
– 11 –
I
Decodificar el amor
“Intenta no volverte un hombre de éxito,
sino volverte un hombre de valor”
.- Albert Einstein
PLAN DE VUELO
– 13 –
Recuerdo que entre los ocho y los diez años comencé a descubrir
que el pastor de la iglesia y las maestras dominicales tenían serias
contradicciones entre lo que decían y hacían. Hablaban del amor
pero gritaban y se enojaban. Nos amenazaban diciendo que si
nuestra conducta no era acorde a lo que Dios deseaba no iríamos al
cielo y que el diablo acechaba constantemente.
Intentaban educarnos sembrando peligrosas amenazas en nues
tro subconsciente. Y en su megalomanía “adulta” no se daban
cuenta de que a pesar de nuestra corta edad ya percibíamos sus con
tradicciones y dejaban de ser interlocutores válidos para nosotros.
Y el problema, no es sólo la pérdida de credibilidad en el adulto,
sino la insondable soledad en que queda sumergido el niño o la
niña. Porque ya no tiene en quién creer, en una época en que las
preguntas estallan en su mente segundo a segundo.
Lo cierto es que ya desde aquel momento me entretuve inves
tigando sus incoherencias. Buscaba respuestas. Me interesaba lo
bueno, pero sus discordancias entre el decir y el hacer, en ocasiones,
me lastimaban, me desconcertaban y me desilusionaban.
Cuando fui creciendo descubrí que estas contradicciones estaban
presentes también en mi casa y en la escuela, donde la educación
se impartía con dureza. Así fui entendiendo que las incongruencias
se repetían constantemente. Mi mirada, observadora de estas tristes
paradojas, se fue entrenando en las diferentes etapas de mi vida.
Me llamaba la atención que había excepciones en los grupos de
docentes con trato distinto, que me me llegaban al corazón, porque
se movían en el amor. Sus palabras, sus sonrisas, las acciones que
los distinguían. Con los años comprendí que las contradicciones
son algo que compartimos todos.
Pero nunca me abandonó esa costumbre de observar nuestras
contradicciones como seres humanos y educadores. Y a medida que
fui creciendo -como profesional docente y como persona, con la
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experiencia de fuertes y profundas injusticias-, fui escribiendo estos
fragmentos que ahora decidí publicar.
Mis vivencias educativas prosiguieron en Alemania. En la Uni
versidad pedagógica y en sus colegios públicos. De vuelta en La
Argentina fui docente, director de nivel primario, director general y
presidente de la Fundación Hölters Simon en Villa Ballester, y funda
dor del Colegio Hölters en Los Cardales, provincia de Buenos Aires.
Repasando todos estos años encuentro “pros” y “contras” en
cada época. También he hallado respuestas a algunas preguntas que
mi abuelo, Herman Hölters, me despertó durante mi iniciático viaje
de estudios a Alemania.
Antes de continuar quisiera hacer una referencia a mi abuelo,
nacido en Alemania, contemporáneo de Albert Einstein y de Fritz
Perls (médico, psicoanalista y creador de la terapia Gestalt).
Me ha llamado la atención la similitud de la filosofía que se fue
desarrollando en esa época entre Fritz Perls y Herman Hölters.
Ambos vivieron en Alemania la primera gran guerra y el comienzo
de la segunda; y ambos tuvieron que huir de su país.
Uno, Fritz Perls, era un pequeño demonio, estudioso, filósofo.
El otro -mi abuelo- un jugador de la vida, guerrero, cabeza dura,
músico de cuerda y órgano, docente alemán, fanático de los valores
y del deporte (Mens sana in corpore sano) y opositor a ese régimen que
-según su criterio- tiraba los valores por la borda.
Ambos fueron inquietos investigadores del ser humano y sus
maneras de relacionarse. Vivieron la misma época y cultura; eran
duros y de gran corazón. Casi en el mismo período tuvieron que
emigrar hacia el hemisferio sur. Fritz Perls a Sudáfrica y Herman
Hölters al Paraguay. Perls perseguido por su condición de judío y
Hölters por su ferrea oposición a aceptar educar acorde al régimen.
Hölters era un defensor acérrimo de los valores en acción, lo que
le costó dejar su patria pero no resignar principios como educador.
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Más allá de importantes detalles, coincidencias y enfoques, ha
go esta comparación porque habiendo ordenado unos escritos
que tienen que ver con la educación y formación, me apareció un
“Achtung” (Atención) como decía mi abuelo. Este achtung fue como
un ¿Por qué no relees la Gestalt? ¿Acaso no es posible que lo que
queres transmitir encaje perfectamente en el mosaico Gestalt?
Y así fue. Mi abuelo siempre decía “los valores universales, pero
en acción, son la única garantía para asegurar el futuro de la huma
nidad”. Esa fue su guía de vida y su forma de encarar la educación,
ya en aquellos tiempos. Y eso caracterizó de alguna manera las es
cuelas Hölters.
Mi abuelo me acompaño -a mis 19 años- a cursar una parte
de mi preparación en la “Padagogische Hochschule de Wuppertal-
Elberfeld. Aprendí a conocerlo y fue “ÉL” mi verdadera escuela
pedagógica (mucho más que la Universidad). Por momentos lo
padecí, y en muchos otros lo amé. Eramos representantes de dos
generaciones cuya convivencia no resultaba nada fácil.
Pero él la tenía muy clara: Para moverte en la vida con los valores
en acción tenés que mejorar día a día tu percepción y tu “darte
cuenta” de quien sos en el preciso momento de la acción. Sólo así
podrás comprenderte realmente.
Fritz Perls, un adelantado en el tema percepción y darse cuenta,
ya desarrollaba y discutia su filosofía de terapia Gestalt con los más
grandes filósofos de la época. Le decían “loquito” y, conciden
temente, a mi abuelo le decían “loquito lindo”. Mi abuelo era un
hombre alto con presencia señorial. Transmitía una autoridad sere
na y natural. En esos tiempos de disciplina militar y rigurosa lectura
de la Biblia, lo amaban y lo odiaban.
De la Biblia opinaba que su contenido era altamente positivo, pe
ro los hombres que la interpretaban no eran dignos representantes
de su contenido en acción.
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Sin embargo, de aquel temprano contacto heredé ciertas consignas:
Ampliar el campo de la percepción de mi realidad emocional.
Comprender que los valores existenciales son la huella activa de
la supervivencia y el límite conductual del amor.
Las acciones de amor son una experiencia espiritual.
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de continuar. Básicamente porque me instalan en un lenguaje que
será recurrente a lo largo de esta modesta obra y es necesario que
escritor y público lo compartamos para su correcta aprehensión.
Me refiero a Los 7 Principios Herméticos y la Función Gaussiana
(o Campana de Gauss). No voy a hacer aquí una digresión meta
física y/o científica, sino a tomar de estos dos elementos los datos
comprobadamente universales que nos ayudarán a manejar un len
guaje común -más allá de la dualidad contrapuesta entre lo laico y
lo religioso- para analizar la decodificación del amor.
Haciendo una síntesis muy simple, los Principios Herméticos
enuncian que:
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Hasta aquí tenemos trazado un contexto; un encuadre donde
situarnos como seres humanos, espíritus en evolución, energía que
se manifiesta o como queramos llamarnos. Ahora vamos a ver de
qué se trata la resonancia o “Campana de Gauss” y aquí sí vamos
a extendernos un poco más porque es necesario que fijemos este
lenguaje a fin de que sus implicancias puedan ser debidamente
interpretadas a lo largo de esta obra.
En principio la Campana de Gauss, también llamada “curva
de normalidad” es una herramienta que se utiliza para el orde
namiento de datos.
Más adelante desarrollaremos una explicación gráfica en profun
didad, pero por el momento la resumiremos de la siguiente manera:
De los 7 principios herméticos que he mencionado hay 3 que
tienen directa relación con la Resonancia de Gauss, (el 3, el 4 y el
5). Todo tiene una vibración, dos polaridades y un ritmo de avance
y retroceso entre dichas polaridades.
Vivimos, existimos, pendulando continuamente entre nuestras
polaridades personales y universales. Con ritmos y vibraciones en
diferentes grados; cada uno diferente y único en sí mismo.
Todo es mucho más sencillo en tanto más universal. Y si bien
es cierto que no existen las verdades absolutas (al menos a nuestro
alcance), sí existen en cambio interpretaciones de la realidad que
nos permiten aprehender el todo, o al menos sus inmediaciones.
Y aquí es donde entra en juego una herramienta valiosísima: La
famosa Resonancia de Gauss. Veamos de qué se trata.
Imaginemos una campana. En su interior cuelga el Fiel, que
pendula oscilando de un lateral al opuesto dentro de esa campana.
Cuando toca los extremos produce sonido. Esto es, una vibración
que se proyecta hacia el entorno. Ese Fiel somos nosotros, los
extremos de cada pendulación son nuestros opuestos: Respon
sabilidad - insensatez; solidaridad - egoísmo; respeto - insolencia;
humildad - soberbia, etc.
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Mediante las acciones en valor el péndulo se armoniza y se
acerca al equilibrio. Su pendulación decrece y al hacerlo aumentan
los promedios de valor de sus acciones. Al producirse este movi
miento van mejorando los promedios y el Fiel se eleva hacia la parte
superior de la campana, donde la posibilidad de oscilación dismi
nuye. Los laterales se acercan y se angostan. Las exageraciones o
recaídas ya no serán tan graves. Los promedios se elevan.
Esto sólo es posible a través de acciones de amor. Y, aquí una
aclaración: cuando decimos “amor” no lo decimos en el sentido de
“amor amoroso”; sino en un sentido práctico, honesto, de intentar
hacer las cosas bien, de manera colaborativa y tolerante. Tal vez sin
poner tanto “emoción”, como serenidad y eficacia.
Estos temas van a desarrollarse más en detalle en capítulos poste
riores, porque tienen muchas implicancia en nuestra búsqueda. Pero
por ahora -como ya he dicho- lo que necesitamos es establecer un
lenguaje común. Ahora el lector ya está avisado sobre determinada
terminología que notará recurrente: pendulaciones, vibraciones en
positivo o negativo, promedios, acciones en valor.
Día a día pendulamos en nuestra vida social, trabajo, hogar; en
todos los ámbitos en que nos movemos. En muchísimas ocasiones
con una gran pérdida de valores. Sin que lo notemos aceptamos
nuestra propia mediocridad amparándonos en la mediocridad que
nos rodea. Nos mimetizamos con un entorno nefasto y preten
demos ignorar que cuesta el mismo trabajo pendular hacia el otro
lado. Creo que como educadores, padres y docentes, debemos ha
cernos responsables y poner en marcha herramientas prácticas
para mejorar los promedios de acciones positivas empezando en
nosotros y el entorno.
Las pendulaciones del ser humano son entre lo bueno y lo
malo; lo que conviene al buen hombre y lo que no le conviene. ¿No
pendulamos entre Dios y el Diablo? Al fin y al cabo, siempre lo
hacemos entre el amor y el desamor. Pero esa pendulación no tiene
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por qué ser forzosamente simétrica. Porque tenemos voluntad y
libre albedrío. Y siempre existe la posibilidad de cambiar acortando
los desplazamientos hacia lo negativo.
– Aprender es descubrir.
– Todos y cada uno de nosotros trabaja en este mosaico universal
buscando encajar sus acciones en el “bien hacer”.
– En materia de Acciones de Amor, el todo es muy diferente que
las partes, pero la suma de los promedios de conductas de las
partes, hacen al mejor o peor promedio del todo.
– Si se vive haciendo ejercicio de la percepción, la vida en relación
es aprendizaje constante, terapia de grupo. Dar y recibir, expresar
sentimientos y recibir los ajenos, es amor en movimiento.
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Pendulaciones en la Campana de Gauss
Campana viva latiendo Crecimiento espiritual Acortando
Movimiento contínuo pendulaciones
Sus ritmos entre opuestos
vibraciones y tiempos
pendulando
Energía amor compasivo
Estructura colaborativa horizontal
Cuerpo - mente - alma - emociones
Promedios ascendiendo o no
Sufrimientos aprendizajes
Siempre equidistante
ascendiendo o descendiendo
Campana se expande - negativo
o contrae y asciende - positivo
Eje ideal
Superficie de aprendizaje
Se expande en su base Se centra crece paralela más
sin aprendizaje cerca al eje ideal hacia arriba
A quién doy
Los niños que están naciendo vienen con gran evolución, princi
palmente en lo emocional y perceptivo.
Y esto no es una cándida teoría new age, es algo comprobado y
cierto. Existe una distancia abismal entre nosotros y estos chicos.
Nosotros crecimos a mediados del siglo XX, con 4 canales de TV
en blanco y negro y un teléfono por cuadra; jugábamos en la calle
hasta que caía la noche y teníamos una noción de autoridad por los
ejemplos de la familia y el entorno e inculcada muchas veces por la
fuerza. Los hijos de la hipermodernidad desconocen ese principio,
se educan y relacionan a través de pantallas, crecen al amparo de
nuestras paranoias pero no se contagian de nuestros prejuicios. En
las series infantiles de la actualidad es usual ver parejas del mis
mo sexo, personajes trans y una crítica feroz de cualquier forma
de segregación. Y ellos lo incorporan. Desde bebés tienen otra
mirada, sus ojos nos observan fijamente, como si nos estuvieran
decodificando. Y disponen de un acceso infinito a los medios de
comunicación, traductores, grupos de interés, información alterna
tiva. Estímulos, todo tipo de estímulos.
Estos niños, nativos digitales, hablan, comen, caminan, discu
ten, hacen preguntas más adelantados que las generaciones que los
precedieron. Se acercan prematuramente a conductas de preado
lescentes con 7 – 8 años.
Esto no deja de ser un buen augurio, una excelente noticia,
pero desgraciadamente convive con una realidad muy difícil de
soslayar. Y es que los padres, los docentes y las instituciones no
estamos ofreciendo a estos niños y jóvenes el entorno que ellos
necesitan, y con urgencia.
Faltan comprensión, capacidad de escucha, calidad en el tiempo
a compartir; en definitiva, amor para dar y recibir. Y mientras tanto
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el reloj sigue corriendo. Se pierde un tiempo vital, tiempo de buena
vida. Pero no sólo se pierde ese valioso tiempo, sino que además se
lo utiliza lastimando y deformando. Y aunque esto suene como una
generalización brutal, sabemos que “algo de eso hay”.
Debemos acompañarlos para ir conociendo la semilla del amor
que anida en cada uno y colaborar en una germinación armónica
que le ayude a conocer sus dones y le sume conocimientos para las
artes de la vida. La felicidad es un camino y los sufrimientos son
una parte en el aprendizaje.
Pero muchos de esos sufrimientos son evitables si las herra
mientas que vamos adquiriendo las ponemos en real práctica -jun
to al amor en movimiento- a nuestro servicio. Y para ello es in
dispensable comprender a estos niños y sumarle a sus adelantos
y ventajas digitales la fortaleza de espíritu que surge del sostenido
crecimiento con valores en acción.
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Debemos permitir que desarrollen su poder de decodificar/
investigar y motivarlos a ello, para que logren emanciparse de
nuestras mochilas.
Asombrarse, relacionarse y comprender la realidad es ir con
cientizando lo que es naturalmente la comprensión de lo vivido.
El desafío de decodificar el amor con ellos -en ellos- experimen
tando, descubriendo; despertará ese asombro, ese maravillarse y nos
dejarán estupefactos en más de una oportunidad.
Los niños perciben inmediatamente la energía positiva que pro
duce el moverse con valores en acción; y asimismo registran el des
gaste infinito, la pérdida de energía, que producen el desamor y la
falta de valores.
Y sin embargo nunca debemos perder de vista que, con todas sus
aptitudes y ventajas “evolutivas”, siguen siendo niños. La esencia de
la infancia no cambió la necesidad de aprender a vivir en relación
con estímulos de diálogo, confianza en los vínculos, y la necesidad
de crear hábitos desde los valores universales.
Estas consignas siguen siendo la base necesaria para la for
mación de un rol activo en este mundo tan complejo. Creo que
nunca fue necesario de manera tan urgente y universal en la His
toria, hacer circular expresiones profundas de amor compasivo
entre los hombres. Estas generaciones que nacen día a día, lo
tendrán como desafío y tienen la capacidad para hacerlo, si los
guiamos con valores en acción.
Estos escritos no pretenden ser un código moral sino más bien
una decodificación del amor en acción, una guía del sentir en accio
nes de amor. Un acercamiento a la mejor práctica de nuestras osci
laciones entre lo bueno y lo no tan bueno.
Un picoteo de filosofías, culturas, religiones propuestas que
desde hace cientos miles de años se fueron repitiendo en la historia
del hombre con evolución. Las propongo ordenadas de esta manera
– 25 –
como guía del camino para nuestro sentir de la vida. En síntesis,
amor/valores en acción.
El ser humano viene pendulando desde su nacimiento -hace
miles de años- y seguirá pendulando entre opuestos, mejorando
promedios, por más que algunos auguren su decadencia. Y este
pendular promediará -lento pero sin pausa- más grados hacia lo
positivo. Es una cuestión de grados, de tiempos, de vibraciones, de
ritmos, yendo y viniendo con correspondencia.
Como fundador, miembro y representante de una Institución
propongo intervenir en el entorno educativo (padres, docentes,
alumnos) a fin de generar realidades más “románticas”, esto es, re
lacionadas con el amor en la vivencia diaria.
Los claustros son ámbitos que educan para la vida. Verdaderos
laboratorios que permitan percibir al niño en sus acciones, relacio
nándose con los demás; en su capacidad de dar y recibir con amor,
inclusive más allá del conocimiento que allí se imparte. Para los
que les hace ruido esto de “romántico”, lo que quiero expresar es
que, cuando la calle es cada vez más dura y agresiva, la respuesta a
esa realidad es con más acciones en valores; permitiéndose sentir.
Esto es nada más y nada menos que participar con acciones de
amor. Con tolerancia y firmeza.
¿Es fácil o es difícil tener el valor de decidir acciones cada vez
más ajustadas a los valores universales?
Educar – formar a los niños y jóvenes es únicamente posible
de la mano de valores realmente en acción, de instante en instante.
Todos nacemos con las semillas del amor, sin excepción, que
haremos germinar-en mayor o menor grado- en este camino de
la felicidad.
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Acerca del amor
LO MEJOR DE TU VIDA
¿Qué es lo mejor que tenemos? ¿Dólares, relojes, oro? ¿Hay
algo mejor que el amor como monda de intercambio? Y si
todos estamos de acuerdo en que el amor es lo mejor
que tenemos ¿por qué no lo hacemos circular y potenciar
nuestro dar y recibir?
En el ámbito de la educación pensemos seriamente si
a estos niños les estamos dando realmente lo mejor
que tenemos. Y en esto nada tiene que ver el costo de
vida ni las paritarias, ni cada una de nuestras broncas
y nuestros fastidios, más allá de lo justo o injustos que
éstos puedan ser.
Siempre podemos dar amor porque nos energiza y es
superior a cualquier otro “dar”.
El amor es el trueque más equitativo al que los hu
manos podemos aspirar. Porque es lo mejor que tene
mos, todos y cada uno. No es un valor mensurable
ni comparable; no es embargable y la inflación no lo
puede devaluar. No necesitamos atesorarlo, porque
justamente adquiere más valor cuando lo damos. El
amor es nada menos que los valores unidos en un
conjunto armónicamente equilibrado. La ausencia de
un valor, en alto grado, perturba el amor, lo desgasta,
y hasta lo hace imperceptible para uno mismo y para
los demás.
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Todos sabemos quién fue Albert Einstein y tenemos alguna
idea de cuáles fueron sus enormes aportes a la Humanidad, como
científico. Pero el Einstein hombre, también habló de la guerra,
de la paz y del amor.
Y fue entonces cuando afirmó que el ser humano no está pre
parado todavía para darse cuenta por completo de que el amor es la
energía más potente del universo.
Todos portamos el amor en nuestro interior. Los niños que es
tán naciendo con esa pureza amorosa deben ser correspondidos
por nosotros -padres, docentes, institución- y, en lo posible, por
todos sus entornos.
Es impensable querer motivarlos, si no lo hacemos acompa
ñando todo su crecimiento con acciones de valores. Sin dejar de
enfocarnos además en mejorar nuestros promedios reales persona
les. Debemos interesarnos por nuestras oscilaciones emotivas-ne
gativas, protegiendo a los niños de ellas.
Los valores hay que vivirlos y sentirlos en experiencias diarias
con emociones (que son parte del amor en movimiento). No
se planifican a cada instante, se nos presentan y respondemos
como sentimos.
Pero debemos ser conscientes de que ese “sentir” siempre estará
en concordancia con nuestros promedios pendulares. También esto
le estará ocurriendo a nuestros pequeños educandos, cuando tran
siten sus propias experiencias (surgidas de sus propias acciones) y
se construyan a sí mismos, se emancipen. Podemos acompañar esas
experiencias, pero no interferir.
Lo que sí podemos es actuar a modo de faro. No poniéndonos
como ejemplo a cada instante, sino trabajando nuestro interior y
nuestras acciones, para que sea la energía positiva surgida de nuestra
actitud la que primero llame su atención y luego los inspire a imitarla.
No somos perfectos, pero nuestra responsabilidad como padres
y educadores nos impone el desafío de interesarnos en nosotros.
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Debemos saber quiénes somos realmente, y conocernos a lo largo
de todas nuestras oscilaciones; en cada punto. Tanto en los positivos
como en los negativos.
Para llegar lejos debemos empezar muy cerca y el cerca es
uno mismo. No hay camino sin punto de partida. Eso es lo que
debemos comprender y recordar cada día. Para que se convierta en
un Alerta, en relación a lo que realmente es y sucede (más allá de
todas nuestras buenas intenciones) y se recibe de verdad.
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Tener la intención de descubrir el proceso de la comprensión de
nosotros mismos. Si queremos formar, educar, debemos sabernos
en acción en relación con los niños a acompañar. Asumir la clara
intención de comprender.
Podemos exponer nuestros descontentos y canalizarlos para
descubrirnos en acciones con intención de saber quién soy ahora.
Podemos enfocarnos hacia valores, percibir si realmente los ejer
cemos en plenitud, asumir y rectificar. Porque no siempre somos
buenos ni practicamos lo que nos conviene como seres humanos
imperfectos que somos.
En cambio si nos supiéramos en cada acción, si nos diésemos
cuenta de cuánto significa cada pequeño acto en acciones de amor
-para nosotros y para nuestro entorno- fortificaríamos la intención
de mejorar promedios en buenas acciones. No lograremos la per
fección, pero sí mejoraremos, grado por grado.
Primero debemos concentrarnos en comprender al creador del
problema, que no es otro que uno mismo. Y para ello es necesario
hacer foco en nuestros propios conflictos y descubrir cómo se
manifiestan en acción.
Es un proceso simple, pero sólo con esa atención y honestidad
podremos mejoramos, mejorar nuestras pendulaciones y elevar
nuestros promedios.
Si ejerzo la profesión docente, si además soy padre, tengo la res
ponsabilidad de practicar activamente mi propio conocimiento, para
poder transmitir a los niños y jóvenes esta gran herramienta para
la vida: La constante y sostenida intención de saberse en relación y
descubrirse para mejorar promedios; y así ver lo que es nuestra rea
lidad a cada instante, pendulando siempre entre opuestos.
Debemos educar una mente inquisitiva.
Es obvio que para crear hábitos positivos los lugares de aprendi
zaje ideal son el entorno familiar y el ámbito escolar.
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Con una intención fuerte y enfocada podemos llegar a la com
prensión que hace a la sensatez. La madurez no es cuestión de edad
sino de comprensión.
Si en el entorno están dadas las intenciones de ser creativos para
comprender las oportunidades; mantener la atención a las alertas,
poniendo el foco en las acciones de valores, estaríamos creando
un campo de aprendizaje de vida en relación donde cada uno, con
sus características y tiempos propios, pudiera concentrarse en com
prender sus acciones reales.
Esto es, saber y comprender claramente quién y cómo es uno
mismo en acción en las relaciones para así propiciar la creación de
estructuras colaborativas transparentes, honestas y dinámicas.
El conocimiento propio es el principio de la sabiduría, es
un campo de afecto, cordialidad y amor. Es lo que hace a la di
ferencia entre ser meros transmisores de conocimientos o for
madores para la vida.
Así es como uno se apropia de su conocimiento de valores y puede
evaluar con intención su próxima acción, mejorando promedios,
tomando día a día más confianza en sí mismo y disminuyendo sus
recaídas. Cabe aclarar aquí que hablamos de una confianza que no
es agresiva, sino inteligente, autoafirmativa.
Confianza que se reafirma al ver las cosas sin distorsión alguna.
Esa confianza de valores en movimiento es amor, afecto. Y ayu
da a que las pendulaciones vayan bajando sus oscilaciones y rit
mos, grado por grado, mejorando promedios a través de la autoper
cepción honesta y el darse cuenta de las cosas.
Y cuando hablamos de acciones en valores estamos hablando
de acciones de amor. Esa energía superior que está en nosotros
y constituye nuestra más importante herramienta educativa.
Cuando el amor entra en acción aparecen en movimiento los
valores ar monizados.
– 31 –
Su participación es indispensable para que el amor sea.
No existe el amor accionando sin valores. Estos accionan coor
dinados entre ellos en conjunto. Cada uno con sus promedios, con
sus armonías y equilibrios.
– 32 –
Cuando se cae el amor todo lo demás se derrumba. Las emo
ciones positivas se enturbian, las emociones negativas lo em
pantanan todo.
Se desarma la estructura del amor, que son los valores, y el amor
se desploma como un castillo de naipes.
Ese lugar es ocupado por lo negativo, sin felicidad, infectado de
contradicciones, desesperación, venganza, odio, ira, etc. que se va
retroalimentando en grados infinitos.
LA IRA
Cuando nos descontrolamos y nos entregamos al enojo,
inmediatamente nos desplomamos hacia lo negativo, la
furia, desplazándonos sin remedio hacia la pendulación
negativa. No tenemos siquiera percepción de lo que nos
pasa en el cuerpo, las malas vibraciones, el desagrado
y lo injusto. El daño es para todos. Para el objetivo de
nuestra ira y para nuestro propio cuerpo que responde
con contracturas y todo tipo de malestares.
Inconscientemente perdemos seguridad, porque perdemos
de vista la armonía en valores.
Perdemos de vista el valor que deberíamos acentuar para
volver al equilibrio.
Si pudiéramos aferrarnos a nuestra tabla de valores,
con una interpretación veloz, recuperaríamos nuestra
seguridad y saldríamos del conflicto que se está
gestando.
– 33 –
Pero es un camino errático y peligroso. Y nunca se sabe el daño
que se puede ocasionar en la caída.
Evidentemente en cada individuo cada paso es un tema de
grados para ir y volver. Pero en todos la estructura del amor que
debemos cuidar y alimentar está constituída por los valores con
emociones positivas. Sólo de esa manera se merece y se logra la
vida feliz en relación. Pero es una tarea que debe comprometer cada
instante de la vida.
Porque también es cierto que cuando la estructura del amor
-sontenida por valores y recorrida por emociones positivas- se
desarmoniza, siempre se tiene la posibilidad de volver a estabili
zarlo, a armonizarlo.
Esto sucede ascendiendo, disminuyendo las pendulaciones
grado por grado, con valores en acción apoyados en emociones
positivas.
– 35 –
El amor contiene valores moviéndose con buenos promedios.
Sin ellos no existe amor alguno. Son meras palabras sin contenido. Y
es cosa del corazón no del cerebro. Y esto, me permito recomendarle
al lector: investíguelo, siéntalo y compruébelo en usted y en otros.
Cuando perciba que no hay amor, escudriñe las causas y verá que
el territorio del desamor es un espacio en el que no hay valores en
acción con buen promedio.
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A medida que cada uno se va construyendo, va empezando a
madurar y no sucede por el paso del tiempo sino solamente por
la sumatoria de experiencias vividas interpretadas correctamente.
Así es como se madura, convirtiendo el entendimiento en valores
y éstos en conductas.
El sabio no lo es por viejo, sino porque pudo ir sumando viven
cias comprendidas.
El bastón del sabio representa valores comprendidos, que pasan
a ser su apoyo constante. Por eso entre los santones el bastón se
convierte en báculo, símbolo de su recorrido espiritual.
El amor es energía superior que influye y gobierna a todas
las demás energías y no se deja dominar por el Hombre. Hablo
de una energía en la que se fluye con fe, y une a las personas,
entornos, comunidades. Siempre suma. Siempre será superior.
Cuando se manifiesta nos da indicios, certidumbre de un secreto
que lleva a redescubrir la vida.
Estar en el amor es un estado entrañable que también está sujeto
a la pendulación constante del ser humano. Esto es, inevitablemente
tenderá a tener momentos de pérdida de valores que, en casos ex
tremos, podríamos llamar desamor.
Habrá pérdidas de fe y de energía amorosa en el camino de
aprendizaje. Es en ese instante preciso cuando el “darse cuenta”
(en el nivel que cada uno lo pueda percibir) nos advierta y nos
permita iniciar el camino de regreso al amor en positivo, grado
por grado, valor por valor.
Pero en estas pendulaciones el amor no es imparcial, sino que
manifiesta su voluntad, para muchos Divina. Si nos dejamos atraer
por él, mejorando el promedio de nuestras pendulaciones, muy
pronto estaremos oscilando entre opuestos con valores. El amor
atrae y salva, si estamos atentos (darse cuenta) siempre podremos
contar con eso.
– 37 –
Según Albert Einstein: “Una explicación formal del amor es
inexistente, es una fuerza universal extremadamente poderosa y
hay quienes la descalifican. Aunque muy a menudo se choca con la
incomprensión y prejuicios de los entornos, por ello es rechazada
en muchas oportunidades, hasta con temor. Pero el amor fue, es y
seguirá siendo, la única y ultima respuesta.”
Y aquí quiero detenerme para -como suele decirse- “traer agua
a mi molino”. Ya que estoy convencido de que si existe una “re
volución del amor” será con aprendizaje, grado por grado, mejo
rando promedios. En la famosa carta a su hija Lieserl el científico
además se cuidó de aclarar:
“Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de
amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio,
el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada
individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador
de amor cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar
y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que
el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el
amor es la quinta esencia de la vida.”
Pues tengamos la intención de prepararnos y prepar a los niños
para que esta bomba de amor se convierta en una posibilidad real.
Educar consiste en transmitir valores universales para la
cooperación en diarias acciones de valor. Para que este mundo
tenga alguna esperanza es necesario que quienes lo habitamos
aprendamos a vivir en el amor -hablo del amor con los demás,
pero también con uno mismo- y que en esa convivencia cada cual
trabaje conscientemente en mejorar sus promedios. Formar es
entonces convertir una actitud positiva en instinto de vida y en
tal sentido guiar, estimular, permitir el desarrollo de lo propio y
especial de cada ser, respetando los tiempos, ritmos y vibraciones
de la evolución de cada individuo.
– 38 –
Las señales del mundo
– 39 –
Creo que fundamentalmente necesitamos identificarnos con la
víctima de la tragedia. Sentir que nos pudo haber pasado a nosotros,
ver los rostros, el vecindario, los gestos de la angustia, las fotos
familiares de las víctimas. Sólo entonces nos damos cuenta del
dolor que provocó el evento.
Si nos dicen que en una guerra de etnias en Africa una tribu ma
sacró a otra nos están dando datos sin nombres. Sentimos un estre
mecimiento y lamentamos vivir en un mundo así, pero es todo tan
lejano que la noticia en seguida es arrastrada por nuestras preocupa
ciones inmediatas.
Pero cuando los medios -en general motivados por cuestiones
económicas- deciden poner la maquinaria informativa al servicio
de las víctimas de una tragedia “con gancho” la respuesta de la
Humanidad es inmediata, potente y contundente.
Eso, más allá del sarcasmo, es una señal visible de que efecti
vamente la energía del amor está presente y latente, sobrevolando
todas las sociedades, lista para ser activada, preparada para vibrar y
pendular en solidaridad amorosa con el prójimo.
Y, créanme, no es poco. Ejemplos de vivencias en red emocional
positiva hay y habrá muchísimos. Momentos en que se despiertan la
responsabilidad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia y la hones
tidad; y se ponen en acción dejando entrever la voluntad colectiva e
instintiva de asegurar la supervivencia del ser humano.
Por cierto la tecnología acompañó estas manifestaciones colabo
rando con el despertar masivo de estos particulares actos de empatía.
Pero también es cierto que, grado por grado, la humanidad
mejorara sus promedios para asegurar la supervivencia. Claramente
con recaídas y avances, pero mejorando en movimiento.
Siempre aparecerán las preguntas, la duda: ¿por qué el sufrimien
to?, ¿por qué la tragedia?, ¿por qué sólo podemos aprender a través
de estas experiencias tristes para acelerar nuestra concientización y
generar actos reales de amor?
– 40 –
También somos eso. Las dudas, las preguntas, vibrar y pendular
entre opuestos.
Es lo que es – nos movemos así vamos y venimos, y en cada
ida y vuelta avanzamos un poquito, y cuando nos ocurre una
experiencia que realmente nos conmociona, nos lleva de regreso a
lo que realmente ES. Somos eso.
Y si el amor se cae, todo alrededor se cae. Y lo poco que sabemos
acerca de él es que se trata de una fuerza extrañamente poderosa.
Todo lo demás son conjeturas. Nadie ha podido dar una explicación
real sobre su origen y comportamiento. No podemos multiplicar
el amor por la velocidad de la luz al cuadrado pero si podemos
multiplicarlo entre humanos en acción constante dando, recibiendo
y educando con actos amorosos genuinos.
Es evidente que la carta de Albert Einstein ha impregnado
mi introducción y fortificado mi propuesta. Pero en definitiva no
hemos hecho ningún gran descubrimiento. Son muchísimos los
padres y docentes que instintivamente buscan formar a través de
acciones de amor. El secreto es mantener constancia en la búsqueda
de mejorar promedios y nunca perder de vista el gran objetivo.
¿Cuál es ese gran objetivo? Encontrar un camino simple y pro
fundo que nos aclare paso a paso cómo salir de tanta confusión
en la que estamos atrapados, impotentes, alejados de lo que
realmente es. Y el origen de esa confusión se encuentra en la
condición mental, generalmente caótica, en que navegamos. “Si
no estamos viendo lo que estamos realmente viviendo”, estamos
casi en un mundo de sueños y el mundo de sueños no se relaciona
con lo que realmente es, y así nos vamos separando de la realidad,
creyéndonos este sueño, sin darnos cuenta, atrapados en acciones
incoherentes, creando conflictos sin saber quiénes somos y
dificultando la convivencia de nuestros entornos.
Somos los pilotos de nuestros vuelos de vida pero debemos
navegar a través de realidades. Y es necesario también sostener la
– 41 –
posibilidad de ayudarnos unos a otros mejorando nuestra mirada,
VIENDO. Así, tal vez, en un estado de lucidez constante (ese
estado al que llamaremos “darse cuenta”) podamos despertar de
los sueños ficticios y volar realidades con más amor, modificando
paso a paso todos esos patrones de pensamiento que nos desvían
hacia lo negativo.
Esto se vuelve extraordinariamente importante si apuntamos
a la formación y educación de las próximas generaciones con
inteligencia.
– 42 –
II
ENTORNO
No necesitamos ninguna educación.
No necesitamos que controlen nuestros pensamientos,
ni oscuros sarcasmos en las aulas.
Maestros, dejen a los chicos en paz.
.- Roger Waters
PLAN DE VUELO
– 45 –
Repetición de conductas que forman hábitos (debemos tener
en cuenta que los hábitos se forman únicamente por repetición).
Este es un mecanismo común a todos, derivado de las primeras
acciones incorporadas para el vivir: ir al baño, vestirse, mirar al
cruzar la calle.
Si en el entorno conviven con repeticiones negativas, formaran
hábitos que contradicen “lo que es” en el aula o en la casa. Y ese tipo
de repetición negativa, también se transforma en hábito negativo.
No es ilógico pensar que la mayor repetición no conveniente de
conductas provenga de los entornos.
Los niños no están formados todavía para acompañar un entor
no no tan conveniente y resistir a la contaminación. A su edad el
aprendizaje de vivir en relación debe hacerse en práctica sostenida
con nuestra guía, en tanto ellos se construyen.
Es muy normal preferir las charlas entre mayores y olvidarnos
de la oportunidad formativa del entorno, que debiera educar -y no
deformar- a los niños.
Desde donde estamos cualquier granito de arena aportado en el
entorno con amor -y poniendo el foco de ese amor en el niño- es
un aporte a ese entorno. Una vibración que intenta llevarlo hacia los
promedios buenos.
He visto muchas veces a docentes y padres, en recreos o salidas
del colegio, parados en ronda, distraídos en charla coloquial. Sin
darse cuenta de que dejaban pasar la oportunidad de percibir,
observar, experimentar. Saber quién es cada uno en el recreo o
en la salida. Observar sus conductas y personajes. Y, sobre todo,
actuar. De manera profesional, con correcciones repetitivas que
generarían hábitos positivos.
Y esto es mucho más que la lógica del 2 x 2. Es un aporte a
la vida. Porque se trata de formar buenas personas para mejorar
los entornos.
– 46 –
Todos somos parte de ese entorno y nuestro proceder siempre
influye -directa o indirectamente- en su promedio.
Estamos todos influidos-sometidos a las leyes universales. Por
lo cual el entorno también lo está.
Tenemos periodos de avance y retroceso. Todo se mueve como
un péndulo, con igual movimiento hacia la derecha que hacia la iz
quierda. A su vez toda causa tiene su efecto y esto se repite cíclica
mente. Este equilibrio no se rompe si no hay aprendizaje.
Como arriba es abajo, como adentro es afuera, con correspon
dencia entre los diferentes estados del ser y de la vida. Cuando hay
aprendizaje, avanzamos.
Todo está en continuo movimiento entre sus opuestos -en di
ferentes grados- fluye y refluye en diferentes estados vibratorios,
y nada escapa a esta ley universal. La ley del amor que crea, genera
y regenera sin parar.
Todo pasa por la mente sensible que nos mueve y sentimos:
Tiene sus polos y su par de opuestos semejantes; y los antagónicos,
idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado.
Los extremos se tocan, todas las paradojas pueden reconciliarse.
Por eso hay que accionar.
Siempre tenemos que escuchar a los otros. Los otros son la ma
nera más efectiva de darnos cuenta de nuestra pendulación negativa.
Y muchas veces podemos ser nuestro propio otro. Salir de
nosotros, observarnos, y luego sí, charlarlo a solas, en total hones
tidad, escuchando silencios, ordenándonos; tomando la decisión de
no ser parte del conflicto.
“Si no me lo decías no me daba cuenta”. Una frase que ad
quiere mucho más sentido cuando es uno mismo quién se la dice
en diálog o interno.
No es para alarmarse, pero esto va a suceder. Porque pendulando
hacia el positivo fatalmente aparece el momento en que -por puro
– 47 –
desgaste- aparecen los desagrados, las broncas, fuerzas negativas,
que nos sacan hacia el otro polo, sin que nos demos cuenta.
En la pendulación negativa
– 48 –
Todo es movimiento constante, nada es para siempre y gravi
tamos en nosotros con evolución y en otros. Y el amor es la energía
insustituible de esta onda gravitacional hacia lo positivo
Lo negativo y lo positivo nos acompañan toda la vida y de no
sotros depende ser consientes de hacia dónde pendulamos a cada
instante. El péndulo no se detiene. Nuestro promedio es nuestro y
de nuestras decisiones y acciones depende.
Repasemos entonces: Cuando disminuye la energía de la pen
dulación hacia lo positivo ésta pierde fuerza, pierde ritmo, vi
braciones positivas, y se detiene. Esto ocurre por influencia de de
sag rados, especulaciones, miedos, o cualquier tipo de emociones
negativas. Pero lo cierto es que cambia el sentido del péndulo
y pendula hacia el opuesto negativo, con ritmos diferentes y
vibraciones diferentes negativas, desagradables.
Esta ondulación interna tiene un “maximum”, límite que surge
naturalmente al concientizar la realidad negativa. El tema es en
qué momento se produce esa concientización. Y eso depende
del propio interés y constancia en pendular hacia lo positivo. Y
de cuánto se haya avanzado cuando se estuvo en la vibración
positiva. A mayores acciones de valor, más fácil será volver al
redil cuando nos toque pendular hacia zonas menos luminosas de
nosotros mismos.
En ese vaivén es posible -y recomendable- pulsar cuando se vi
bra en sentido positivo, procurando ganar terreno, avanzar, para
que el retroceso NO sea equivalente o equidistante. Siempre se
debe intentar desplazar el eje hacia el lado positivo.
Se oscila entonces hacia el positivo con más energía, superando
la pendulación anterior hasta ir perdiendo fuerza nuevamente y
recaer en el próximo cambio de sentido hacia lo negativo. Al darse
cuenta enseguida, es posible superarse mediante la repetición de
pendulaciones que intenten mejorar promedios positivos.
– 49 –
En cada ida y vuelta tenemos la oportunidad de aprovechar el
regreso hacia el positivo para superar la altura anterior.
Ningún estadio pendular es para siempre, cuando logramos
nues tro máximo, tanto hacia el polo negativo como hacia el
polo positivo, no es para siempre. Es muy importante tenerlo
presente, para no desesperar en el negativo ni confiarse y creerse
en superhombre en el positivo.
Un consejo a recordar. Al acercarse al negativo o al positivo, se
recomienda tener en cuenta estas palabras:
“Este momento también pasará.”
Esto se llama evolucionar. No aprovechar esta oportunidad, es
te ida y vuelta, implica seguir pendulando en la misma intensidad,
pero sin aprendizaje; y siempre buscando culpables, justificando y
enojándose con la vida, sin mejorar promedio.
El darse cuenta nos va dando energía para seguir hacia delante
en el aprendizaje. Intentando mejorar siempre, de grado en grado;
evolucionando, pero además, dándole sentido a la vida al proyectarse
en el tiempo sin falsos discursos ni actitudes rimbombantes, simple
mente a través de acciones de valor.
Tal vez alguien pueda objetar que estoy evaluando situaciones
del presente en base a principios filosóficos del antiguo Egipto
-enseñanzas milenarias-; y sin embargo estas enseñanzas se revelan
ní
tidamente en nuestros comportamientos personales. Y más
aun, no se trata de una lectura individual. Sociedades completas
están visiblemente en constante movimiento pendular. Es como
observar la naturaleza. Todo esta allí. Por eso estos principios son
adecuables a esta época y nuestras realidades, más allá de toda
creencia, credo, o religión.
Cuántas veces a diario caemos en la cuenta de que en algún
momento nos pasó: “No nos dimos cuenta”. Y entonces vienen
(tarde) las disculpas: “Perdón, no me di cuenta; disculpe, no fue mi
– 50 –
intención; no quise lastimar; no pude ver lo que hacía”. Y podemos
seguir enumerando acciones que fueron ajenas a nuestro real pro
pósito, nuestro proyecto de vida.
Darme cuenta equivale a estar pendiente con intención real
(atención, enfoque) de mis idas y vueltas entre emociones positivas
y negativas para saber quien soy en determinada acción y, en caso de
ser necesario, poder corregir el rumbo cada día con mayor celeridad.
La suma de los que componemos un entorno o comunidad
hace al promedio del darse cuenta de todos para corregir conductas
colectivas. Cuantos más integrantes con buena auto observación
hay, mayor es la autopercepción comunitaria, con correcciones
del entorno, grado por grado, de manera solidaria, con tolerancia,
responsabilidad y respeto. Darnos cuenta y sumar a esa mejoría
-repito: grado por grado- es tarea de todos y cada uno. Para uno
mismo y para el entorno. Para lograr esa tan deseada estructura
colaborativa.
No somos perfectos ni lo seremos nunca, siempre habrá más
grados a sumar o restar.
Cada uno es su propio investigador constante, trabajando en
un mismo rompecabezas, en tiempos y formas universales que van
sumando lentamente a la evolución humana. Esa es la tarea para la
cual nos tiene reservados “el superior”. Encontrar las piezas que
encajan perfectamente en su desarrollo.
A medida que crecemos, chicos y grandes, vivenciamos cada
momento una clase abierta que nos propone la realidad con opor
tunidades de aprendizaje que tomamos o dejamos pasar en un en
torno en constante movimiento.
Y somos parte de ese entorno.
Cada día nos ofrece la oportunidad de una práctica contemplativa
que podríamos sostener en ese entorno. Pero necesitamos entre
namiento diario para darle a nuestra vida el sentido correcto. Las
– 51 –
acciones de amor son como el pan de cada día. Hay que amasarlo,
con entusiasmo, en cada instante.
Esta práctica da coherencia en nuestro diario vivir, fortalece
nuestros proyectos y suma al mejor promedio del entorno. Así
salimos de la zona de confort y creamos sabiduría, sin temores,
fluyendo con alegría para sumar al entorno que educa y forma para
la vida de nuestros niños y jóvenes.
Poner como objetivo la mejora de conductas, tomando ro
tativamente el trabajo de diferentes valores es, sin duda, un ob
jetivo necesario.
Ahora bien, ¿partimos de lo que el grupo debería ser? ¿O par
timos investigando lo que es? ¿Qué capacidades, hábitos, valores en
acción diaria tiene lo que debería ser?
¿Hacemos una lista de valores? ¿Priorizamos?
Sabemos lo que hay. La auto observación nos permite el entrena
miento de percibir malos y buenos promedios. ¿Queremos ser meros
transmisores de conocimiento o queremos crear hábitos de lo bueno?
En acción sostenida el hábito nos ordena, resetea nuestro piloto
automático y se enriquece en la práctica constante.
Si decidimos crear hábitos en niños se debe hacer en forma
paralela a la instrucción de conocimientos. Los hábitos se logran
únicamente por repetición para lograr asentarlos en nuestro ins
tinto, nuestro piloto automático.
Para lograr repetición de conductas basadas en la concientización
de lo bueno lo primero es crear un ambiente propicio en el se perciban
las oportunidades. Tal vez inclusive ocasionalmente haya que dejar
de lado otros temas para poder profundizar conscientemente las
repeticiones -sin enojos, con ternura y firmeza- y así incorporar los
hábitos buenos. Es necesario un entorno consiente del objetivo,
participativo, atento, natural, y con buena escucha; e interlocutores
válidos para el fluir de los acontecimientos de aprendizaje.
– 52 –
Pero los que integramos este entorno no somos perfectos por lo
cual nuestras conductas (hábitos buenos y no tan buenos), deberían
coincidir en promedio ascendente, acorde con nuestro objetivo.
Las contradicciones nos llevan a incoherencias que los niños no
dejarán de observar. Por lo cual nuestro ejemplo repetitivo estará
también creando algunos hábitos que no son deseados.
¿Cómo hacer entonces? Porque no somos ni seremos perfectos.
Somos esto, “éste” que necesitamos conocer para aprovechar sus
dones en la educación.
También resulta formativo que los niños perciban que no somos
perfectos, pero que estamos recorriendo el camino del aprendizaje
en busca de lo bueno; que nos esforzamos en sabernos y mejorar
nuestro promedio.
Pero eso debe ser real, por lo tanto debemos interesarnos y no
significa haber llegado a ser el promedio ideal en saber quiénes
somos en cada momento porque debemos poder paralelamente
ir practicando nuestra mejora de promedio porque es la que sirve
de ejemplo y cuando lo reconocemos mejoramos y o pedimos
perdón somos interlocutores válidos en esta senda de aprendizaje
en la que nos toca guiar porque caminamos mas años adelante con
tropiezos y nos levantamos y seguimos con la responsabilidad de
guiar mientras vamos corrigiéndonos en promedios con interés de
sabernos investigando con amor.
Por lo tanto no podemos pretender participar del objetivo de
“crear hábitos” si no nos interesamos en sabernos en que debemos
mejorar etc. Y esto es válido ya se trate de un docente de inglés,
italiano, matemáticas, o cualquier materia.
Los promedios no mejoran en los niños creando hábitos si no
hay un real interés de quiénes somos nosotros en relación con nues
tra conducta – nuestras faltas de promedios en movimiento con
errores y rectificaciones.
– 53 –
En realidad el entorno va madurando todo, y todos mejorando
promedios en su entorno en movimiento sostenido hacia la mejora,
a pesar de que no lo integran personas perfectas.
Argumentar que este objetivo no es realizable porque no somos
perfectos sería una simple justificación para no encarar lo que es
–quiénes somos– y quedamos pegados al debería ser.
Lo que sí es posible es crear grupos de personas y jóvenes
que se interesan en saberse y practicar la percepción, el darse
cuenta. Para así mejorar ese promedio que contagie al entorno y
multiplique solidariamente.
Si los directivos, docentes y padres queremos educar desde el
estrado de lo que suponemos que somos, y no nos interesa cono
cernos realmente, seguiremos tropezando con la misma piedra, sin
poder formar en el entorno al que pertenecemos.
Quedamos estancados, allí, aquí. Dejamos de ser interlocutores
válidos para los niños y los jóvenes.
No somos perfectos.
No creamos que podremos serlo porque nunca lo seremos.
Sí podemos y debemos tender a mejorar nuestros promedios
con base en el amor.
Único camino para que la humanidad siga evolucionando.
Único camino para dar y mejorar lo que nos dieron para trans
mitirlo a la próxima generación.
Es un proceso, no importan los km a recorrer por minuto
importa estar en movimiento grado por grado cada instante con
intención y práctica del darse cuenta mejorando promedios con ca
da vez más actos de amor con nosotros y con otros.
Vamos y venimos, pendulamos siempre a ritmos diferentes cada uno.
Nunca nos sabremos totalmente, siempre habrá más grados a
conquistar de nosotros a medida que avanzamos. Pero sí es impor
– 54 –
tante estar en movimiento constante con intención, fe y voluntad
de evolucionar grado por grado. El sentirnos sabernos quiénes
somos en acción sin miedos ni desesperación, porque somos nada
más que eso que iremos modelando y que es parte del sentido de
nuestra vida. Amarnos y al prójimo y en ese camino educamos
amando.
Tengamos la fuerte intención de sabernos y darnos cuenta de lo
que es cada instante y no nos perdamos en el debería haber sido o
debería ser, sino enfoquémonos en lo que realmente es y quienes
somos siendo parte del entorno que educa – forma constantemente
o interfiere en nuestros proyectos positivamente o negativamente.
Lo que importa es lo que ahora soy, somos y es; y sobre ello
sin esfuerzo se fluye con valores en acción mejorando promedios
de acciones que influyen directamente en el promedio del entorno
que educa y forma. “Para que el amor deje de ser simplemente una
palabra, es preciso conjugarla a cada instante desde el yo hasta el
nosotros y ellos mejorando los promedios de los que integramos el
entorno con foco en los niños.”
Pendulamos entre opuestos en 2 sectores (vectores). Negativos
y positivos.
Vibramos en cada vector positivo o negativo. Estas vibraciones
emiten ondas positivas o negativas y atraen las vibraciones de su
misma especie por lo tanto las respectivas ondas atraen las ondas
de su misma especie.
Esta dualidad en la que nos movemos según el momento de
pendulación nos hará más proactivos a ser atraídos por el polo
en el sector de nuestra tendencia de pendulación, cada uno en
grados diferentes.
Esas dos vías son realidades de nuestro diario vivir con altos y
bajos en uno u otro sector y nos atraemos o repelemos acorde a la
especie de vibración en la que vibramos.
– 55 –
Somos ya mayores y perdemos agilidad de percepción y adqui
rimos vicios escondedores de nosotros mismos y pocas veces sa
bemos exactamente en qué sector estamos, en qué instante.
Somos formadores y los niños -ágiles perceptores- detectan en
qué sector vibramos, que onda tenemos; y se conectan o desconec
tan según la buena o mala onda que tenemos.
Si nuestra mala onda es recurrente, dejamos de ser interlocutores
validos.
Y allí vamos y venimos frente a los niños que nos estudian, nos
investigan, nos copian, exigen, los formamos o deformamos.
La comunidad escolar se conecta de determinada forma o des
conecta. Vibra, tiene onda.
Es necesario ser coherente con nuestra actitud hacia el entorno.
Muchas veces nos dejamos llevar por nuestros estados de ánimo:
Saludamos hoy, mañana no; deseamos buenos días hoy, mañana
no; nos hablan y no contestamos con atención. Y esas actitudes
(aunque no lo percibamos) también son ejemplos.
El amor es un sentir profundo con emociones, eso lo sabemos
todos. Pero también es el fluido de mayor energía universal. Nos
lleva a vincularnos y tiene la fuerza de mover montañas, pero hay
que trabajarlo. Hay que cuidarlo, hacerlo crecer. Y esto se logra
mediante el ejercicio permanente de llevar a cabo acciones de valor
en la vida en relación, mejorando nuestros promedios -grado por
grado- e influyendo en los demás. Pero no por imposición, sino
por contagio, por respeto, por la simple generación de un ambiente
“amable”, conquistando a diario nuestro título de “Interlocutores”.
Cada uno siente, se emociona, vibra, con ritmos diferentes
según su ser; amando, dando y recibiendo, entre el amor y el
desamor, en pendulación constante; modificando ese eje pen
dular según su promedio personal: ya más cerca del amor, ya
alejándose hacia el desamor.
– 56 –
Así vamos formando nuestro sentir en la vida. Aquello que da
sentido a todos nuestros momentos y significado a nuestras acciones.
¿Qué son nuestras intenciones sino decisiones que vn terminan
en acciones? Nuestras intenciones contienen el amor o el desamor
en grados diferentes. Y entre extremo y extremo de nuestra pendu
lación emocional existen miles de situaciones, actitudes, impulsos,
que hacen a nuestro devenir por la vida.
Es nuestro sentir, pensar y decidir lo que hace a la calidad de cada
acción. Y cada uno de nuestros movimientos definirá la calidad de
nuestra experiencia, con la consiguiente nueva reflexión y decisión,
hacia el amor o el desamor. Nuestro tiempo es un entramado de
ciclos. Lo que algunos llaman destino es en realidad el tejido de
nuestras intenciones y decisiones.
El amor no es algo fijo, estático, constante. El amor merece
llamarse así sólo cuando realmente actúa con amor (léase “acciones
de amor”), actos con contenido real de valores en movimiento
sentido e intencionado a mejorar promedios.
Si comienza a desmoronarse un valor comienza a debilitarse el
amor, y este declive va arrastrando paulatinamente otros valores;
desordena y carcome el equilibrio, desorienta el sentir y lo empuja
pendularmente hacia su opuesto.
Así se pierden grados en acciones de real amor y el rumbo se
desplaza implacablemente hacia su opuesto: el desamor. Se avienen
entonces fuertes vientos, temporales y desorientación sin rumbo
fijo, sin percepción de que su pendulación ha cambiado de sentido
y sus sentimientos positivos dejaron de serlo.
Cada uno va formando su propio promedio pendular hacia lo
positivo o hacia lo negativo. Este promedio determina su lugar
en el mundo, su ser.
Personalmente puedo asegurar que el que ama, educa; y única
mente puede educar el que ama.
– 57 –
Pero nadie puede decir que su único sentimiento es el amor, que
lo ejerce de forma constante. Teresa de Calcula hubo una sola, pero
podemos intentar ir hacia allá.
Ama quien tiene valores en relativa acción sostenida. Pero nadie
es perfecto y está en condiciones de mantenerse con valores en
acción sostenida. Es un ir y venir, ida y vuelta, más y menos.
Pero si de verdad únicamente puede educar el que ama, y
constantemente pendulamos entre el amor y el desamor, ¿cómo
podemos formar?
Porque no es necesario ser perfecto para educar, pero sí es cierto
que educamos cuando amamos con acciones de valor.
Y cuando pendulamos hacia el desamor también podemos edu
car si hacemos conciencia en que nos interesa darnos cuenta, parar,
y corregir. Grado por grado, con intención, alejarnos del desamor y
poner proa únicamente hacia el amor, pendulando con aprendizaje,
sin esconder la desorientación; y sí en cambio utilizarla para recrear
la importancia del darse cuenta del error.
Y, fundamental, participar al grupo del cambio de sentido de la
pendulación. Darse el tiempo para detenerse a señalar y estudiar
que somos humanos en camino de aprendizaje, siempre, la vida
entera. No como justificación, sino como una demostración real de
que todos los seres humanos pendulamos entre extremos en grados
diferentes, con ritmos diferentes. Y lo que realmente importa es
nuestro promedio en lo positivo, y en ello debemos trabajar toda la
vida y eso es lo que es y no se esconde, eso educa.
Sólo educa el que se interesa en saber en lo profundo quién es
y cuál es su real su promedio en el amor, en acciones de valor. Y lo
hace amándose, con interés de mejorar. Interesarse en quién es uno
mismo, es el primer acto de amor necesario.
Sólo el que ama manteniéndose a conciencia en relativo buen
promedio está en condiciones de educar.
– 58 –
El gran campo de acción del ser humano es el intercambio, so
bre todo si éste ocurre viviendo en relación, amorosamente. Pero
no es algo que se de así porque sí. Como todo lo bueno hay que
trabajarlo, requiere intención y voluntad.
Aprender a vivir en relación es aprender a convivir con emocio
nes, dando y recibiendo. Es dejar fluir en aprendizaje lo que siento
y hago sentir, crecer en movimiento feliz, dejando que la realidad se
nos presente, se revele. Permanecer en estado de atención sensible
mente, sumando sin miedos ni temores.
En colegios de doble escolaridad las horas de convivencia en
relación escolar llegan a sumar hasta 17.000 ó 18.000. Eso es mucho
tiempo en una vida joven, son más de 2 años. Pero ese tiempo a la
vez nos ofrece una oportunidad inmejorable para brindar formación
en el dar y recibir; sentir y hacer sentir. Y sobre todo enseñar que se
es parte responsable de ese ambiente que, desde la naturalidad y la
suavidad, enseña y forma.
Cuando pendulamos hacia lo negativo, hacia el desamor, entra
mos en un caos emocional y buscamos refugio en justificaciones y
culpas. Nos convertimos en un personaje incierto que se esconde
de sí mismo, que necesita desligarse del “quien soy”.
Las emociones se congelan y se enturbia la autopercepción. No
percibimos el alcance de nuestros actos, ni nuestra capacidad de
lastimar. Nos transformamos en un elefante en un bazar. Nuestro
ser amoroso desaparece sin dejar vestigios. Nos desconocemos y
nos desconocen. ¿Cómo podríamos sentir al otro si no podemos
conectar con nosotros mismos? Pero nuestra única realidad es la
del amor que naufraga, grado a grado, y se pierde en el vendaval.
Esto durará hasta que los vientos temporales se aplaquen lenta
mente y el silencio vuelva a ocupar su lugar. Ese es el momento de
rescatar al ser amoroso y acompañarlo a contemplar los daños. Es
preciso no caer en el abismo de la culpa y el dolor porque éstos muy
pronto pueden llevarnos de regreso a pendulaciones negativas. Es
un momento complejo, pero es necesario atravesarlo estoicamente
– 59 –
porque en él anida la concientización y el consiguiente aprendizaje;
el perdón, el regreso de la fe (o la confianza, si se prefiere llamarla
así); en definitiva, el regreso a la lucha por mejorar los promedios.
No nos engañemos. Podemos creer que estamos vibrando en
nuestro mejor promedio, pero si estamos aislados del entorno no
hay tal. Simplemente nos estamos refugiando, escondiendo. Esta
mos como un músico del Titanic. Nos hundimos con el entorno
aferrados a la efímera y egoísta fantasía que nos dibuja el ego.
Pero con amor y valores en acción este hielo emocional se de
rrite categóricamente. La huida se ve como es. No sólo inútil sino
patética. La herramienta amorosa es más fuerte y efectiva que
cualquier arma o estrategia.
Muchas veces (y esta escena se repite cotidianamente en quién
sabe cuántos patios, de cuántos colegios en cuántas ciudades) he
observado como en los recreos los niños se lastiman mutuamente,
con bullying, prepotencia, palabras y hasta golpes, mientras los maes
tros y directores pretenden mantenerse ajenos mientras charlan fin
giendo no ver lo que ven.
Y es seguro que lo ven. Tal vez, a lo sumo, no les importa. Pero
son docentes, tienen ojos en la nuca, y ven.
Un niño es un pequeño ser suelto; una cosa viva que molesta en
los patios de las escuelas, en los comedores y los pasillos. Pero tam
bién es un cúmulo de necesidades en un mundo que le es confuso.
Nos ve, nos siente, nos necesita y nos lo hace saber. Con gritos o en
silencio, tal vez lastimándose y llorando. Muchas veces sin referentes
claros, sin inquietudes precisas. Pero nos necesitan, sin una voz nítida,
pero gritan, sin expresiones claras, pero presentes. Y nos exigen que
los conozcamos, que no generalicemos, que nos hagamos cargo.
Es cierto que los mayores (docentes, directivos, etc.) necesitan el
recreo para intercambiar opiniones, chismes, competir verbalmente
en quien está peor, quién tiene más problemas, criticar al colega,
– 60 –
defenestrar a padres, alumnos y a todo ser vivo que pulule por las
inmediaciones. Si algún alumno osara pedirles atención es probable
que lo saquen corriendo con expresiones, digamos, muy poco
académicas. Y lo que olvidan es que esos momentos dejan huellas,
qué digo huellas, verdaderos cráteres, quebradas y precipicios de
dolor. No generalicemos, tal vez exagero, pero sé que no demasiado.
Y no se trata sólo de una decisión de un día. Debe ser un cambio
de actitud de vida que se reafirme cotidianamente. Porque no sirve
que un día realicen acciones amorosas y ejerzan lectura de expre
siones de los niños en recreos con el consiguiente diálogo de apoyo,
y al siguiente abandonen esa actitud y les den la espalda.
Muchas veces da la sensación de que el recreo, los pasillos, el
comedor, los baños, no pertenecen a la responsabilidad formativa.
Recién cuando una situación límite golpea su realidad con gritos y
llantos de dolor se dan cuenta de lo que deberían haber hecho, y
eso ya es demasiado es tarde. Pierden autoridad y respeto, queda
en evidencia que no son referentes y así comienza el deterioro de
las relaciones. Ellos no dan y tampoco perciben cuando reciben o
dejan de recibir amor. No hay correspondencia.
Y si bien esto puede sonar como una generalización injusta,
insisto, algo -mucho- de eso hay.
– 61 –
III
Darse cuenta
Lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo,
y lo más fácil hablar mal de los demás.
.- Tales de Mileto
PLAN DE VUELO
– 63 –
El entorno diario (léase televisión, revistas, publicidades, el in
finito laberinto de las redes sociales) colabora a engrandecer nues
tro yo, al tiempo que nos hace víctimas de un sinnúmero de nue
vas adicciones. Nuestro ego agigantado termina siendo el único
testimonio de nuestra existencia.
Ese yo es en sí mismo segregacionista. Nos separa. Constante
mente crea conflictos que a su vez agregan sufrimientos a la vida
de relación. Hasta que la propia vida en relación de algún modo se
hace adicta al conflicto. Esto es algo no tan fácil de percibir porque
uno se autoengaña pensando “son las cosas de la vida”, pero lo que
está ocurriendo es grave. La energía del amor se erosiona a medida
que disminuyen los valores en circulación. La decadencia y la me
diocridad emotivas son como la herrumbre, en su propia inercia
todo lo corroen.
El pensamiento está en movimiento continuo, es en realidad un
proceso de cambio de lo que ha de sobrevenir en este movimiento de
continuas oscilaciones entre opuestos que nos conducirá hacia más
madurez de conductas para una mejor convivencia en aprendizaje.
El pensamiento es el movimiento de la experiencia, conocimiento
y memoria que, vibrando en las emociones, nos lleva a la decisión
del hacer coherentemente. Así es como nos vamos construyendo.
Somos parte de una conciencia universal a la que aportamos
nuestra individualidad. Con nuestro promedio en acciones de amor
o desamor, sumamos o restamos.
Debemos sabernos, interesarnos en quienes somos a cada ins
tante. Dedicarle a esta atención la misma energía que generalmente
le entregamos a otras actividades de la vida que consideramos de
interés vital para nosotros.
De nuestro interés en conocernos dependen cuantos viejos pa
trones podremos ir superando mientras pendulamos honestamente,
sin autoengaño. Esto no tiene que ver con el tiempo, tiene que ver
con la voluntad de dar el primer paso en la tarea de saberse y amarse.
Debemos interesarnos en comprender nuestros con diciona
mientos para poder resolverlos grado por grado. Pero esto sólo será
posible si lo comprendemos en toda su magnitud.
El liderazgo excesivo y autoritario en la gestión educativa no res
peta al que se está construyendo y no registra que viola valores que
se supone que quiere transmitir al educando.
La comparación crea división, no es saludable para el entorno ni
para cada uno, crea conflicto. Cada uno se debe interesar en cómo
fue o es su error a mejorar. Sin comparaciones.
Somos el entorno y si nos comparamos con quienes nos rodean,
nos apartamos y -fatalmente- dividimos. No mantenemos unión en
el entorno.
– 65 –
El momento en que estás...
– 66 –
Una explosión de comprensión.
Un eureka.
Un resultado al interés de saberse a cada instante.
Es detener la inercia del pendular negativo, acortando la medida
de su recorrido; con aprendizaje, llevando el centro del péndulo
hacia lo positivo.
Esta percepción, este estado de alerta, es la aparición del amor
que se había ausentado en ese pendular hacia lo negativo.
Es haber enfocado al caballo salvaje que se nos dispara para tra
bajar con él la doma racional.
Es ese famoso momento que mediante repeticiones graba pri
mero la virtud, luego el hábito, del darse cuenta.
El darse cuenta, el discernimiento directo, la percepción apasio
nada y alegre, con intención y voluntad, generan la gran energía que
moviliza la transformación.
El darse cuenta nos va dando energía para seguir adelante en el
aprendizaje por motu proprio grado por grado.
¿Cuántas veces por día nos damos cuenta de que no nos dimos
cuenta?
Pasamos del pensamiento a la acción sin detenernos en el sentir
de nuestros actos.
“Darse cuenta” es tener la intención real de sentir las propias
idas y vueltas con emociones positivas o negativas para saber quién
soy en cada acción.
No todo lo percibimos antes de cada acción, pero si no tenemos
la intención de percibirlo seguiremos concientizando tardíamente,
con causas y efectos no deseados.
Sentir lo bueno, emocionarse en el trayecto que se recorre a ca
da instante es vivir con plenitud; y si el contexto es desfavorable,
o no tan bueno, estar en condiciones de sentirlo, percibirlo, para
– 67 –
revertirlo, con fe, fuerte intención y voluntad. Es un proceso de
recompensa a futuro.
Y esta es una decisión pesonal, privada, que no necesita ser co
municada ni anunciada con bombos y platillos. Un trabajo personal
que se hace a solas con uno mismo. Un rezo íntimo que puede reci
tarse a cada momento del día y de la noche.
Darme cuenta de quién soy en cada acción, sin condenas, juicios,
ni justificaciones.
Me doy cuenta de que simplemente soy eso: mi bronca, mi ira, mi
desorden. Sé que soy parte del conflicto, soy mi guerra, mi desamor,
mis acciones, mi desagrado.
Por supuesto que es duro, pero si NO me doy cuenta seguiré en
esa situación con consecuencias cada vez peores. Necesito ser cada
vez más perceptivo y mejorar mi buen promedio, grado por grado,
aportando energía positiva a mi entorno.
Es imprescindible primero ser capaz de mirar de frente nuestras
acciones negativas, sin piedad; y contactar ese sentimiento presente
con lo que me pasa, lo que me ocurre profundamente.
Hay veces que nuestro “darse cuenta” proviene de lo que no
queremos, y a partir de esa visualizacion nace y se expande la idea
clara de lo que sí queremos. Estos contrastes nos mueven a decidir
lo que nos conviene. Siempre se tiene más claro lo que quieres
cuando confrontas con lo que no quieres.
Es poder poner foco en lo que está destilando mi todo, su sabor
positivo o negativo y tomar conciencia integral propia y del entorno.
Debemos pescar el sentir, las emociones, la pasión, y hacerlo
con percepción corporal de la vivencia inmediata. Esto es esencial
para crecer y poder dar el salto hacia la percepción necesaria para
llegar al darse cuenta. Reflexionar antes de actuar.
Tocar un botón para poder. Saber sentir antes de hacer o des
pués, pero darse cuenta, aunque sea tardíamente para minimizar las
consecuencias nefastas.
– 68 –
Me doy cuenta de que estoy desubicado, desordenado, confun
dido. Entonces me ubico, me ordeno, me siento con emociones.
Todo esto nos ofrece el simple “darse cuenta”. Pero habrá mu
cho más a medida que se practique con real intención y podamos ir
mejorando nuestros promedios de buenas acciones.
El procedimiento
– 69 –
Todo se construye a medida que se suceden las oscilaciones
de cada uno y vamos percibiendo. Cuando nos damos cuenta de
un ciclo ya dejamos lugar al próximo y por motu proprio vamos
avanzando – evolucionando cada uno con sus ritmos, vibraciones,
tiempos.
Como dijo alguna vez el notable escritor James Baldwin: “No
todo lo que se enfrenta puede ser cambiado pero nada podrá cam
biarse si no lo hacemos”.
No podemos hacerle frente a lo que no percibimos porque sim
plemente no nos damos cuenta. Todo es movimiento constante,
por eso es tan importante saber y aprendeher por motu proprio de
quien soy ahora y reconocer hacia qué extremo estoy pendulando y
si es al que realmente deseo dirigirme.
Bueno o no tan bueno.
– 70 –
a alejarse un poco de la situación. Tal vez primero mirarla desde
afuera, lograr objetivizar el punto de vista. Esto puede llevar unos
20 a 30 minutos. En ese lapso lo mejor es no actuar, no opinar
ni tomar decisiones (nunca decidir en caliente, dice la sabiduría
popular). El hecho de lograr este silencio, esta observación, cruda
y sincera, ya implica una pendulación positiva voluntaria. Hay que
apoyarse en esa sapiencia. Al llegar la calma es importante desplazar
el ego, salir de la circunstancia y poner la atención y el esfuerzo
en iniciar, grado por grado, un movimiento contrario positivo,
superando la experiencia negativa.
Esto es únicamente posible si NO quedamos enganchados en la
emoción negativa, fogoneándola con más rabia, frustración y fantasías
de venganza o de cualquier signo negativo. Fogonear la rabia, el odio,
la ira, produce enormes pérdidas de energía que nos llevarán más y
más hacia las pendulaciones negativas. Es necesario buscar el silencio.
En estos ciclos de pendulación vamos evolucionando y creando
nuestra propia imagen personal tal cual son individuales nuestras
huellas digitales. Las tendencias son parte de lo que somos, debemos
recorrer la vida en aprendizaje y sus ciclos pendulares con intención
de descubrir nuestras acciones en cada instante. Es el gran objetivo
para dar sentido a nuestros días, evolucionando y disfrutándolo.
Saberse oscilando – pendulando en diferentes ciclos es incorpo
rar experiencias en las próximas acciones para mejorar promedios
construyéndose sobre esas experiencias.
Toda acción tiene sus consecuencias. Darse cuenta –hacerse car
go– y decidir por motu proprio es el camino para construir la pro
pia realidad a diario, de instante en instante honestamente.
– 71 –
En la época en que me enganché con las oscilaciones personales
tuve un curioso sueño. Me vi como parte de una comunidad cuyas
conductas eran muy armoniosas, donde los errores de cada uno
eran tomados por sus entornos con total naturalidad, como una
invitación a la espera de las partes sin prisa alguna, sin enojos, para
que la reflexión se pusiera en marcha, y el que había errado en al
guna acción, encontrara comprensión, el camino de aprendizaje y
superación. El entorno estaba a su disposición para la ayuda si la
requería, pero se esperaba que él solo hallara la manera de superar
el error. No había enojos, castigos, ni ambientes negativos. Por el
contrario, se tomaba cada yerro como si fuera un evento de creci
miento, una conquista del próximo escalón.
Abundaban en ese sueño las sonrisas de aprobación, los perdo
nes sentidos y los descubrimientos de lo propio. La tolerancia a dis
posición para el camino hacia la comprensión de la vida en relación.
Y estas experiencias se vivían como deliciosos eventos, tal como se
festeja en nuestro entorno los primeros pasos del niño.
En este ambiente me sentía como sapo de otro pozo, pero me
veía gratamente sorprendido de cómo se acortaban las pendula
ciones hacia el opuesto negativo y se alargaban las estadías hacia lo
positivo.
Admiraba cuan perceptivos eran todos en sus “darse cuenta”.
Las acciones de amor fluian con total familiaridad, logrando am
bientes afectivos con gran disposición a la atención profunda, con
comprensiones sin código de penitencias ni amenazas. Todo pasaba
por diálogos respetuosos de las partes. Disfruté de este sueño y me
pregunto por qué parece tan utópico vivir así en la realidad.
Cuando el niño nace y crece festejamos sus primeros pasos, sus
primeras palabras “mamá, papá”, con risas y algarabía, como los
“pequeños grandes pasos” que son. Pero luego empezamos a ce
lebrar cada vez menos sus avances, hasta que llega el momento en
que los elogios son ampliamente superados por críticas y reprimen
– 72 –
das. Comienzan los “deberías”, luego los reproches y amenazas, y
finalmente las penitencias y castigos.
Después cada quien sabe cuáles fueron o son sus métodos
“educativos”, pero sería un buen ejercicio planteárselo. Hágalo,
amigo lector, es un ejercicio interno, sin testigos ni juicios; no
justifique, no explique, simplemente piense en cuáles han sido sus
maneras, anótelas y lea la lista con detenimiento, sin miedo y -en
lo posible- sin culpas.
Si comprendieramos que todos pendulamos entre opuestos
-grado por grado- en ritmos y tiempos diferentes, lograríamos un
ambiente propicio para los próximos pasos -insisto- siempre mejo
rando promedios. Los que hoy pendulan hacia lo positivo actúan
como influencia por correspondencia automática en su entorno.
Mañana serán otros los que lo harán. Todo movimiento vibra con
su ritmo. Cada uno genera y crea causa y efecto, contagia a su en
torno positiva o negativamente.
El “yo” lleva consigo la percepción del bien y del mal, y allí
estamos, en un vaivén continuo entre nuestras polaridades. A esto
está ligado nuestro sentido de vida. Los valores nos guían a transitar
decisiones y acciones, oscilando en nuestros promedios a cada
instante, idealizando esa búsqueda de más armonía, paz y felicidad
en el amor y buscando caminos para llegar a ella.
Es una búsqueda impuesta y auto impuesta, pero que siempre
nos obliga a discernir lo bueno de lo malo e intentar decidir sobre
los rieles de lo bueno. Cuando lo logramos sentimos que estamos
evolucionando con felicidad, pero para experimentarlo debemos
poner en acción los valores.
Esto es lo que se llama decodificación del amor en mo
vimiento.
El bien y el mal son parte de la realidad y toda pendulación en la
vida tiene el sabor de lo bueno, lo no tan bueno y lo malo.
– 73 –
El sentir está en la raíz de nuestro ser. Darle sentido a la vida es
permitirnos sentir lo que realmente es. Llevar a cabo la tarea diaria
del vivir fluyendo con el contenido del amor en acción.
Todos tenemos nuestra propia, íntima, escala en esos valores. A esos
valores nos acercamos y distanciamos, los conocemos pero los olvidamos,
vamos y venimos hacia, con o sin ellos en este proceso pendular. Cuanto
más se avanza, más se tiende hacia una incógnita posterior. Se avanza
en valores y aparecen más grados que lograr, a modo de desafío. El ho
rizonte se corre y se amplia. El sentido de la vida puede ser infinito.
Pero es necesario captar y aceptar la desproporción insuperable
que hay entre el horizonte último y la medida de nuestros pasos. Y
aceptar el “paso a paso” como forma de vivir y aprender. Percibir
los pequeños y a veces enormes desvíos hacia lo negativo, es una de
las maneras más efectivas de aprovechar cada segundo.
Estas oscilaciones son mensajes que forman la “mentalidad de
crecimiento”. La mente tiene plasticidad para el cambio, el apren
dizaje, y para trabajar en crecimiento continuo, tomar desafíos y
superar errores y volver a empezar. Cuanto antes nos interesemos
en ese desarrollo, más fácil y gustosa se hará la oscilación a cada
instante. La mente aprende y graba esa actitud que se convierte en
instinto, piloto automático.
A una mente que queda fija en la comodidad del “no quiero
conocerme”, se le hará mucho más difícil el “desaprender” a futuro.
El cambio es posible, pero sólo si tenemos voluntad, intención. Na
da se consigue de una sola vez o por casualidad, lo nuestro es paso a
paso con nuestros tiempos personales. Debemos aprender “la vida”
en nuestro tiempo de vida, de instante en instante. Esto es importante.
Darse cuenta de que lo que tomamos a veces como un fracaso,
en realidad es oportunidad de aprendizaje. Y esto es mucho más
que una frase de “autoayuda”, es real, palpable, experiencia de mu
chos a lo largo de mucho tiempo.
– 74 –
El gran error es caer en una cadena de eventos incoherentes, sin
chequeos y sin aprendizajes. Fracasar con dignidad no nos cierra al
aprendizaje, rectificamos y salimos fortalecidos. Debemos reforzar
nuestra capacidad innata para superar todo problema en la vida.
La mentalidad se puede cambiar, cambia después de cada error
con aprendizaje. Es un proceso continuo que dura toda la vida.
Una de las grandes tareas es aumentar la percepción. Para ello nos
fueron dados los sentidos. No para convertirnos en sus esclavos
(y vivir para excitarlos buscándo estímulo tras estímulo, sin respiro)
sino para utilizarlos, para nuestra conciencia con aquello que nos
dará conocimiento y evolución.
Pero aparte de los cinco sentidos hay un sexto sentido igual de
importante: La emoción.
La emoción
– 75 –
La emoción fuerte nos secuestra y requiere sus largos minutos
para bajar y poder rectificar la acción.
El poder practicar los silencios logra acortar mucho estos tiempos.
Nos cuesta aprender, pero más difícil es desaprender. Por eso es
tan importante trabajar en la infancia la percepción y el darse cuenta
con práctica de silencios.
Profundizar el amor
– 76 –
Sólo las personas que aman movilizan los cambios en el mundo,
el resto es pura decadencia. Lo que surge del amor, avanza. Y el que
ama educa, aun sin proponérselo.
En su “Diálogo del alma”, Sergio Sinay plantea muy claramente
esta capacidad unificadora del amor que lo emparienta directamente
con la tensión continua que mantiene al Universo en movimiento.
“El puente por el cual cruzamos la soledad que inicialmente nos
rodea y alcanzamos al otro, al mundo, es, en la idea de Fromm, el
amor. La individualidad no es una ilusión, sino la situación inicial de
la existencia. Ella se hace dolorosa cuando no aporta su diferencia
y singularidad a las diferencias y singularidades de los otros hasta
comprender que en ellas está el potencial de nuestros vínculos. La
humanidad es única espiritualmente más que psicológicamente.
Un individuo se enriquece cuando trasciende integrándose en la
totalidad que le da significado. Y se empobrece cuando se cree
totalidad. Vuelve a la separación dolorosa. El amor convoca, nos
une, es el camino.”
Todos abrevamos de la misma fuente. Todos accedemos a un
mismo yacimiento de sentimientos y actitudes.
El amor es, en definitiva, el instrumento de la paz y la gran energía
universal creativa/soñadora; es la base de la convivencia y del diálogo
y el punto de encuentro entre las personas con valores en acción.
Experimentarlo, sentirlo y cuidarlo es evolución. Y esto depende,
sólo y completamente de nuestra voluntad.
Si formamos y educamos a los niños sólo como una tarea, sin
implicar en ella nuestra esencia, ¿realmente lo estamos acompa
ñando? ¿Toda la formación de esa mente joven depende de la suer
te que tengamos cada día?
¿Nosotros, que un día bailamos otro nos arrastramos, que car
gamos con nuestra imperfección sin ni siquiera estar seguros de que
sabemos amar? ¿Amamos realmente? ¿Con qué promedio?
– 77 –
El amor es y consiste en valores universales en acción. Amor y
Valores en acción no actúan de modo independiente, están siempre
influenciados entre sí y operan al unísono. Y si bien es usual hablar
de ellos por separado, lo cierto es que sus límites suelen ser muy
difíciles de diferenciar. Se contienen.
Y esto es una buena noticia porque significa que el amor se puede
hacer crecer y fortalecer mediante las acciones de valor. Los valores
en acción continua se entrenan casi como un ejercicio físico, se
aprenden por repetición. Y una vez que los tenemos incorporados
pasan a integrar nuestros hábitos. Entonces cada quien les va dando
características especiales según su ser.
Esto se practica, pero cada experiencia se acumula sobre la ex
periencia anterior sólo cuando logra incorporar todo lo recorrido.
Recién allí aparece el aprendizaje.
Así va formándose una buena persona que lleva a cabo valores
en acción, en grados diferentes, pero haciendo prevalecer sus pro
piedades básicas de persona bien formada. Alguien capaz de inte
grarse y avanzar hacia un destino común en positivo.
Esa es nuestra meta: formar buenas personas, emocionalmente
estables, cada uno con su promedio y con su capacidad de percep
ción y darse cuenta.
Y esto lo tenemos que hacer nosotros, con lo que somos, con lo que
tenemos, con nuestros grados de aprendizaje, recaídas y tendencias de
oscilaciones particulares; y sin embargo todos unidos en movimiento
continuo, entre opuestos del bien y el mal, evolucionando.
No somos perfectos, cada uno está oscilando en aprendizaje en
grados diferentes. Entre el ensayo y el error, entra la causa y el efec
to, mejorando promedios o no, de nuestra percepción e intención
depende tomar decisiones acertadas.
Así se crea la individualidad. El promedio de cada ser que tiene
en este flujo la posibilidad de elegir aprender y aprender a elegir
(valga la redundancia).
– 78 –
IV
Valores
PLAN DE VUELO
– 81 –
Todo está conectado para formar un enorme entramado humano
con el amor; en sus múltiples, infinitos grados. Pero también con
sus opuestos, el desamor y todas sus variantes.
Todo vive, se mueve. En la actualidad, con la velocidad a la que
circula la información, podemos asistir al sufrimiento en cualquier
parte del mundo como si fuera un espectáculo en vivo. Destruc
ción, desgracias, injusticias, nos invaden con un sentimiento de im
potencia en el que bullen la compasión, la solidaridad y el amor por
el otro. Por todos los otros.
Esta conexión está dada por la semilla del amor con la que nace
toda persona. Porque el ser humano, más allá de sus creencias, es
gregario por naturaleza.
Aparecimos sobre la Tierra débiles y desnudos, con muy pocos
recursos. Pero con el instinto de combatir el frio pegando nuestros
cuerpos; ayudarnos para cazar y alimentarnos; fortificar la morada;
hacer guardia; conservar el fuego; conseguir agua.
Ser o no ser siempre fue la cuestión, y la sigue siendo. Porque en
definitiva seremos siempre nuestro promedio en acciones basadas
en valores, para con nosotros y para con los demás. Según dejemos
germinar las semillas del amor que hay en nosotros y aprendamos a
compartir la sabiduría que de allí extraemos.
Todo se mueve, se comparte. El presente es una infinita red de
causalidades. Todo tiene su correspondencia entre todos, en movi
miento continuo, imparable.
Esa es la energía del amor, que nos trabaja.
La recibimos, y a modo de prisma humano nos dejamos atravesar
por ella. La impregnamos con nuestra esencia -cada cual le da su
característica humana propia- y luego la emitimos como si fuera
música (de hecho la música forma parte de esa energía universal)
con tiempos, formas, ritmos y vibraciones que varían de acuerdo a
nuestro promedio en valores, en acciones de amor.
– 82 –
Pero cuando dejamos de lado la acción en valores, dejamos afue
ra el amor. Realmente se abre una caja de Pandora con resultados
imprevisibles. Un desorden que solamente los valores en acción pueden
volver a ordenar. Y eso si hay un darse cuenta de lo que realmente es.
Los cambios hacia lo opuesto/negativo van dando tendencia
preponderante al movimiento en una sola dirección con una drásti
ca disminución de desplazamientos hacia lo positivo.
Cambiar nos hace entrar en un posible conflicto, porque se nos
impone admitir que hemos tenido comportamientos poco felices,
que no estaban bien. Aparece una ruptura que nos cuesta y dispara
ansiedades. Ya nos habíamos comprometido ante nosotros a supe
rar, descartar, esas conductas negativas. ¿Y sin embargo?
No es fácil aceptar que no siempre la razón está de nuestro lado, que
no siempre actuamos correctamente, ni siempre queremos lo mismo.
Por eso es recomendable y necesario contar con algún tipo de
guía. No es difícil, cada quién puede diseñar la suya propia. Debe
confeccionarse en los momentos de vibración positiva y guardarla
como un faro. Para cuando llegue ese momento fatal en que los
vientos del desorden nos arrastren lejos de nuestros mejores
promedios.
Porque además, querido lector, están los niños; que nos observan.
Los niños
– 83 –
la capacidad innata de producir respuestas ante las de man
das,
positivas o negativas, que les quiera imponer dicho entorno.
– 84 –
Ellos vienen con su evolución y crecerán por encima de nosotros.
Seamos parte del entorno adecuado para que puedan crearse.
Los hábitos
– 85 –
incluye sabernos, investigarnos, tratar a lo largo de toda la vida de
investigar lo que no es tan visible en nosotros.
Se puede con fe, creyendo en la tarea, poniendo intención y
acción sentida en el darse cuenta, con fuerte voluntad. Y surge la
acción. Las repeticiones de este circuito asientan los hábitos.
Las repeticiones
– 86 –
Sentir lo bueno, emocionarse con el trayecto recorrido a cada
instante y, si es desfavorable, sentirlo, darse cuenta y revertirlo, en
carándolo con fe.
Debemos poner cierto empeño y compromiso para ir cre
ciendo y desarrollándonos como persona con fuerte intención y
voluntad de acción.
Sin intención y compromiso no avanzamos, no hay cambio.
Pongamos pausa, veamos y escuchemos el silencio entre pen
samientos. Percibamos ese silencio, dejemos de reaccionar, entre
mos en la observación. Pongámosle fe, creamos firmemente que es
posible y pulsemos emocionalmente para que ocurra.
Libertad
– 87 –
Verdad
– 88 –
Lentamente desaparece la verdad en todas sus formas y ex
presiones. Se genera escepticismo y depresión. Automáticamente
desaparecen otros valores como el respeto, la responsabilidad, la
solidaridad, la libertad y paulatinamente surge el miedo a la verdad.
La verdad es un valor que en la educación se enseña con el ejem
plo, para que podamos formar personas de bien. Para que haya una
base cierta en el sentido de la vida de cada uno de los que partici
pamos en el proceso.
Mark Twain decía: “Si dices la verdad no tendrás que acordarte de
nada; caso contrario la cadena de mentiras será infinita y muy tóxica”.
El amor es la piedra fundamental para vivir y la mentira no tiene
lugar en el amor.
Cuando no hay armonía en acción de valores universales el amor
se deteriora. Y si se cae el amor, todo se cae.
Humildad
– 89 –
Darse cuenta de que nuestros logros sólo son grandes porque
nuestras debilidades son enormes. Y no perder el enfoque en todo
lo que nos falta, más que en lo poco que hemos logrado. Y que esta
lucidez no lastime, sino que por el contrario, estimule.
La humildad deviene de haber experimentado y superado los
corcoveos del caballo indomable del “yo” soberbio, yhaber traba
jado la doma racional/emocional, concientizando los beneficios
profundos de la humildad en acción como uno de los valores que
contiene la estructura del amor.
El perdón
– 90 –
Y el perdón, como el amor, se aprende por repetición con el
diario vivir en relación.
La voluntad
– 91 –
No encontramos la verdad, perdemos la libertad y los valores.
Nos ahogamos en la espuma del oleaje tormentoso de los pensa
mientos negativos.
¿Cómo hacer? Percibir sin opciones. Tener la intención de vivir
únicamente lo que realmente es.
No perderse en los debería haber sido o debería ser, y poner fo
co en practicar la percepción de nuestra realidad, lo que somos y lo
que sumamos o restamos al entorno.
Percibir en forma directa, sin opciones, y no divagar en dudas
y pantanales.
La verdad se revela en el recto pensar con percepción directa
sin justificaciones ni esfuerzos TITANICOS. Simplemente en
contemplación de lo que es, acompañado con lo que sentimos.
Pensar – sentir – hacer, es coherente.
Pensar y accionar sin sentir NO es coherente.
Alerta a nuestras acciones, saber realmente qué está suce
diendo cada instante sin mentirnos. Darnos de cara con la di
recta y pura verdad.
Quien soy yo y mi manera de relacionarme.
Quien soy en acción real en mi entorno.
Ser es estar relacionado en acción sentida. No somos seres
aislados.
No perder energía criticando al otro. Ver cuál fue o es mi parte
en el desentendimiento.
Ser tolerante con el otro, recordar que tiene sus tiempos y sus
propios promedios y estados.
Si no tenemos la intención de conocer lo que somos no hay base
para la acción directa en valores y el recto pensar sintiendo.
¿Y cómo hacer para emprender y sostener nuestro vuelo acom
pañando a los demás, sosteniendo un sentido de la vida apoyado en el
– 92 –
amor, volando libres con la verdad, relacionándonos creativamente,
viviendo en plenitud?
Para contestar una pregunta tan compleja es indispensable pri
mero saber bien quién es el que la hace.
¿Quién Soy?
– 93 –
Cuidémonos, no despreciemos a ninguno de nuestros
pequeños. Ellos nos contemplan, nos perciben y necesitan
ser comprendidos en el amor, en lo bueno. Sin amenazas,
ni actos de desamor, si en cambio con firmeza pero
tiernamente. Démosle seguridad a cada uno de ellos y
que no se nos pierda ninguno de estos pequeñitos.
¿Qué es la escuela?
– 94 –
y descalificación; cuidado y desidia; dedicación o indiferencia, apoyo
y maltrato. Es muy fácil darse cuenta de que estamos pendulando
eternamente entre nuestras polaridades.
Pero también es necesario comprender que no necesariamente
es vaivén debe ser fatal e inevitable. Se puede pulsar hacia mejores
promedios, minimizar los errores, corregir con prontitud y utilizar el
impulso para llegar más lejos en nuestro polo positivo y perceptivo.
Lo importante es la tolerancia y el respeto en un ambiente
amoroso.
Cada cual lo hace a su manera. Cada persona que tenga intención
mejora este mundo y la suma de estas personas potencian la mejoría
del mundo.
– 95 –
le pueda aportar alguna herramienta de las que la vida, la suerte, la
circunstancia, me ha hecho conocedor.
Primero identifica tu comportamiento. Esta es una tarea sencilla
y apenas incómoda que tendrá la maravillosa ventaja de instalarte
inmediatamente en un proceso de acciones de valor.
– 96 –
ojos, durante las 24 horas. Son las propias creencias las que levantan
o bajan la barrera hacia el cambio posible.
La Madre Teresa de Calcuta dijo alguna vez: “Lo importante no
es cuánto hacemos, sino cuánto amor, cuánta honestidad y cuánta
fe ponemos en lo que hacemos.”
“Sí se puede” con solo tener la intención y decidir con fe la
acción buena, realmente la que conviene y sirve al mejor promedio.
Y no somos ni seremos perfectos porque la vida es constante
cambio, nada es permanente, es nuestra decisión darle sentido.
– 97 –
rectificar y no seguir perdiendo altura en el vuelo. No hay que
olvidar que el viaje de cada uno forma parte de un entorno. Si se
pone en acción el perdón, real, sentido; y se centra nuevamente
en el circuito del amor, es posible volver muy pronto al mejor
promedio de cada uno.
La metáfora del avión no es casual. Al fin y al cabo los edu
cadores estamos comandando una inmensa nave comunitaria,
pujante y mutante. El vuelo demandará entre 15000 a 17000
horas de vida escolar. Puede ser una catástrofe, o el lugar y mo
mento ideales para transformar la escolaridad incorporando va
lores que se conviertan en hábitos.
Es realmente muy simple tener la voluntad e intención en la
gestión. Pero conviene ordenarse, porque las tareas más simples
suelen ser las más grandes y uno tiende a alivianarlas. Es importante
fijar la mirada y llamarse a silencio el tiempo necesario hasta que
las cosas comiencen a hablarnos. Y entonces sí, analizarnos, punto
por punto.
– 98 –
- Creatividad
- Autonomía
- Resetear con el perdón
- Respetar el circuito de coherencia
Esto es:
1- Es importante el darse cuenta tempranamente.
2- Mis acciones y las de los demás son de persona humana no per
fecta, con tendencias entre opuestos.
3- Me doy cuenta de que voy y vengo, oscilo, péndulo. Movimiento
continuo
4- Reconozco la importancia de valores y disvalores. Tengo recaí
das con que percibo tardíamente.
5- Acepto que el eje de la armonía y el crecimiento, descansa en ac
ciones basadas en valores universales en movimiento continuo
con la energía del amor.
6- Cada uno con sus tiempos, formas y características, trabajando
en su ritmo, su promedio, su imagen.
7- Me pregunto: ¿Con qué ayuda, sistema, guía, puedo resetear o
bien orientarme para evitar algunas recaídas y cambiar el sentido
de las pendulaciones negativas para que pasen a ser un hábito de
investigación continua?
8- Que se incorpore en mi piloto automático.
9- El silencio existe cuando tengo intención y voluntad.
– 99 –
Por eso es recomendable y necesario contar con una guía. No es
difícil, debe confeccionarse en los momentos de vibración positiva
y guardarla como un faro. Para cuando los vientos del desorden nos
arrastran de nuestros mejores promedios.
– 100 –
El gran Maestro
– 101 –
Como lo recuerda María Popova, crear es combinar los frag
mentos de percepciones, conocimientos, ideas y memorias que
vagan por nuestro interior para dar forma a un material original,
a visiones novedosas del mundo. Esto se logra vinculando lo que
aparentemente no está relacionado entre sí, descubriendo corres
pondencias donde los demás sólo ven desorden.
“La creatividad es conectar lo disperso”, afirmaba Steve Jobs.
– 102 –
Zona de fluir en equilibrio Zona de confusión de caos.
con los valores en acción. Agudizar la percepción
urgente.
Zona de pérdida de Zona de caos declarado,
promedio cambiando sin percepción.
sentido hacia lo negativo. Aquietarse. Buscar ayuda
Reforzar la atención al profesional.
sentir.
– 103 –
V
Bullying
PLAN DE VUELO
Bullying
– 105 –
Quien promueve o inicia el bullying -el abusador- se encuentra
en una situación de coherencia negativa. Siente negativo y acciona
con convicción en dicha negatividad. Así va arrastrando a algunos
“cómplices” y se forma un ciclo de acciones nefastas que impiden
percibir sus consecuencias.
Este remolino va aumentando en potencia y agresividad a través
de daños y agresiones de todo tipo. Así se pierde el promedio de
conductas en lo bueno, en lo que conviene, en el amor. Lo que
resulta en una mayoría de “linchadores” que no percibe lo que hace
y se empeña en el objetivo de lastimar a las víctimas. Son ataques
directos o indirectos, verbales, psíquicos o físicos; extorsión,
chantaje, amenaza, sometimiento.
Es un absoluto acto de desamor que suele ocurrir sin contención
del entorno inmediato; en actitud de silencio partícipe con distintos
grados de complicidad.
En estas situaciones hay más de un frente a trabajar. La conducta
personal; la conducta del entorno; la conducta de los padres y el
proceder institucional. Evidentemente se trata de una situación
muy desagradable pero no deja de ser una gran oportunidad de
aprendizaje para todo el entorno, actores y víctimas.
No debemos perder de vista la raíz real de este tipo de. Muchas
veces también hay padres con bajo promedio en valores que -directa
o indirectamente- se suman al bullying, aumentando la negatividad,
distanciándose de lo importante, lo que tiene que ver con el corazón
que es lastimado. Hay falta de coherencia entre pensar, sentir y
hacer. No se piensa y no se siente en positivo antes de la acción.
Y lo que se deja de lado es, ni más ni menos, que la necesidad
de vivir, conviviendo con el otro tal cual es, y no como podría
pretenderse que sea.
Es necesario que los actores y su entorno concienticen la total
ausencia de acciones de amor en la acción. Cuando el amor se cae,
– 106 –
se caen valores grado por grado a velocidades impensables, el caos
se presenta en el grupo y la empatía se desvanece.
En un entorno con buenos promedios de valores en acción, los
actos de desamor se rechazan de hecho, no tienen cabida, y el entorno
mismo influye en el aprendizaje del actor, llamándolo a la reflexión.
Y el aprendizaje se produce en el convivir con mucha atención,
alerta y percepción, de todos los que componen el entorno. El au
toritarismo no es una solución de fondo. Es necesario poner en
marcha la solidaridad, el respeto, la responsabilidad, la tolerancia, el
cuidado de la libertad y el amor en movimiento. Y esto se aprende
si se enseña con ternura y firmeza, con ejemplos que impulsen a
volver a buscar buenos promedios.
No hay ser humano alguno que en su fuero íntimo no sea sensible
a los desagrados y angustias que producen los actos de desamor.
Bullying es una acción de personas que dejan de ser buenas per
sonas, sus actos no son buenos y los que lo acompañan también
dejan de ser buenos.
Cuando los sonidos reales e irrespetuosos se transforman en
barullo tóxico, se pierden los espacios de reflexión y de silencios
que organizan a las personas. Y el efecto es de deformación, pertur
bación, incomunicación, desagrados, in crescendo. Los niños pierden
y una vez más nosotros somos los grandes responsables.
Recordemos los valores que han estado presentes y los que
han estado ausentes. Veamos en qué grados participaron en el
conflicto estos valores.
Se hace sencillo para el partícipe de estas conductas negativas
visualizar y detectar -con la lista de valores en la mano- las falencias
que lo fueron llevando a esta conducta que en definitiva es inhu
mana. Porque el ser humano es básicamente amoroso.
Es importante que él llegue por motu proprio a ver y sentir sus errores
y sólo así se abrirá al aprendizaje y se alejará de las justificaciones.
– 107 –
Esto no es un mensaje o una opinión. Es una invitación a com
partir y enriquecer la experiencia de la comunidad de revalorizar
en acciones los valores universales. El amor como la gran energía
que recorre la humanidad debe tener presencia prioritaria en la
formación y la educación de las próximas generaciones.
El bullying es una situación que desestabiliza el ambiente armónico
grupal deteriorándolo profundamente. Sacude el piso bajo nuestros
pies desestabilizando todo el entorno, afectando psicológica y
físicamente al grupo, y especialmente a la víctima. En lo social influ
ye dificultando la convivencia escolar, bajando rendimientos, crea
tividad, desarrollo de buenos ambientes y principalmente el impulso
de dar y recibir. Es una forma nada sutil de agresión repetitiva que se
puede extender por 5 a 6 meses, con dosis de agresiones semanales
o diarias, siempre in crescendo en grados.
Se pone en marcha una solapada catarata de guerras de poder
entre victimarios y víctimas.
Esta actitud ciertamente encierra una búsqueda de poder y
status en el grupo o aula. Estos es, los acosadores o “bullers”
tratan de influir, a costillas de las víctimas, en sus grupos, bus
cando sobresalir.
La situación surge generalmente en los ambientes en que todo
se basa en “cumplimiento de formas”. O sea, en un entorno que
tal vez no ha sido elegido por sus componentes. En el que se debe
estar, cumplir, con lo que “debería ser” o “haber sido”. Un corset
de normas en el que se encuentra conviviendo: casa, club, colegio.
Por eso es muy necesario que estos entornos -grupos- tengan
reglas y normas de convivencia muy claras, con acciones repetitivas
de efectivo cumplimiento, con toda la atención necesaria y con
valores en acción; de manera diaria y eficaz.
El bullying es generalmente acordado por el entorno grupal,
aunque si tomamos a cada uno de los participantes individualmente
– 108 –
asume que no está haciendo lo correcto. Existen acciones indivi
duales que intervienen en el movimiento para destruir a otros, pero
la movida es grupal y tiene muchas facetas:
- La amenaza
- El sarcasmo
- Ignorar a la persona
- El ataque físico
- El acoso a través de redes sociales como Facebook,
WhatsApp, Twitter, etc.
Se agrede instalando chismes, difamaciones, discriminaciones,
etc. En definitivamente infectando las relaciones sociales
Es como un movimiento sísmico cuyo origen siempre es el
grupo. Comienza con una fase de exploración por parte de los
líderes (casi siempre negativos) que estudian su entorno; sus reglas
y sus cumplimientos, las debilidades de la convivencia grupal y de
las autoridades.
Luego van tejiendo su trama de acción, explorando los puntos
fuertes y débiles de sus compañeros de grupo, con el fin de elegir a
la víctima y seleccionar a sus cómplices. El siguiente paso es señalar
a su presa. Invariablemente eligen al más débil, al que no podrá
defenderse. Generalmente esa debilidad tiene que ver con cierta
imposibilidad de encajar en el entorno, lo cual brinda al agresor una
perversa justificación de su accionar.
Finalmente entran en una fase de manipulación de las normas,
iniciando sus acciones sutilmente, para luego ir ganando la compli
cidad de sus compañeros que acompañan desde distintos roles y se
convierten en secuaces.
Así el grupo se va transformando inconscientemente en un en
torno agresivo.
Dentro del grupo están los que intervienen directamente en la
agresión pero también los que son espectadores, aplaudidores, sonrei
– 109 –
dores, o miran para otro lado. Todos pasan a ser cómplices en mayor o
menor grado. El aula y el docente, con sus reglas, normas -y sin práctica
diaria en el ejercicio de la percepción-, propician el ambiente para que
este movimiento pueda nacer. Y también son cómplices.
La víctima puede ser cualquier integrante del grupo. No es culpable
de su situación, pero no se puede defender solo. Muchas veces existen
los que salen a defender a las víctimas, pero son muy pocos.
Las consecuencias del conflicto son de un alto grado de estrés
con consecuencias trágicas, impredecibles.
En la víctima directa surgen dificultades de concentración, inse
guridad, falta de voluntad, insomnio, problemas de digestión, miedo
al colegio, falta de apetito, irritabilidad, problemas de respiración, etc.
El mejor remedio, en principio, es la percepción grupal que de
tecte y desactive la situación antes de que llegue a concretarse. Lo
ideal es reconocer que el bullying se está gestando y hacerle frente.
Pero aunque así no fuera, nunca es tarde para intervenir.
Y es preciso trabajar la autoestima, el coraje cívico para en
frentar la realidad, saber poner límites, educar valores en acción
continuamente.
Estas situaciones no se solucionan solas, es necesario crear un
frente de acción consciente -algo que requiere intervención profe
sional- para activar la participación de todos los que componen el
grupo. También los pasivos deben participar.
Es absolutamente necesaria una buena actividad de capacitación
a nivel institucional, para despertar en todos los docentes su res
ponsabilidad de cuidar su rol de referente real, asumiendo su parti
cipación como algo indispensable y sólido.
Porque la percepción de padres y docentes es la llave de la
prevención. El estar atentos, alerta, para percibir en las sombras los
principios de la crisis, que seguramente se verá reflejada en cambios
de conductas individuales.
– 110 –
No hay que esperar el movimiento desestabilizador del grupo
para despertar. Se trata de captar en la relación diaria lo que real
mente sucede a cada instante con cada uno.
No sirve esperar “a ver qué pasa”, para luego hablar de lo
que debería haber sido o debe ser. Los mensajes del “debe haber
sido” son veneno para el engranaje de la relación fluida necesaria
entre alumno - docente - padre - hijo. Es indispensable ponerse en
situación de referente valido y darse cuenta en profundidad de lo
que es el desamor en movimiento.
Lo que realmente ES se transita por el camino del sentir. Sentimos
cuando nos dejamos captar la realidad sin miedos, culpas ni amenazas.
Si contiene el “debió haber sido” o “deberías haber”, ya no sir
ve, porque de un modo sutil se están cargando culpas; se bajan las
cortinas de la comprensióny no hay aprendizaje.
Entonces, la apertura a la comprensión siempre pasa primero por
el sentir: ¿Qué sentís? ¿Cómo te sentís? ¿Cómo crees que se siente
el otro? ¿Los demás?, etc. Esto no es “paz y amor”. No pasa por
una frase hecha. Esto se gana con tolerancia, porque cada uno tiene
tiempos diferentes. Con ternura y firmeza, que no es autoritarismo.
– 111 –
Una posibilidad es enumerar en una pizarra, frente a todo el
grupo, los diferentes roles de quienes integran un grupo de acosa
dores. Así cada uno, inclusive en silencio, podrá visualizar el papel
que estuvo actuando. Luego se dialoga sobre los roles tratando de
concientizar que el bullying pudo ocurrir únicamente por la parti
cipación de todos.
La lista de valores también debe estar en la pizarra. A fin de que
cada uno de los presentes noten cuáles fueron los valores que han
estado ausentes. Luego se les debe instar a preguntarses a sí mismos
en qué momento preciso abandonaron las acciones de amor.
Se supone que en esta charla saldrá el tema de las consecuencias con
propuestas de conductas reparadoras: el perdón, arrepentimientos,
disculpas. Es el momento para explicar nuevamente la herramienta
de los valores en acción y su uso en la vida diaria.
Luego se tendrá que tocar el tema de que cada error tiene
consecuencias que deben asumirse para reparar.
No es una tarea fácil, pero el docente o referente a cargo
debe sostenerse en su propia convicción y no olvidar nunca
estos cuatro “tips”:
El niño es el constructor del hombre.
El niño es lo que es, en tanto que el entorno lo maneja el hombre
adulto
Una buena persona tiene futuro.
Los valores en acción son la garantía de la convivencia de cual
quier entorno.
– 112 –
Límites
– 114 –
implica cierta sensación de rencor y, lo que es peor, la idealización
del error como acto de rebeldía. No funciona.
Frente a lo que es desorden, desvío, caída de valores, lo primero
es percibir, interesarse en el conflicto. No sólo como una norma
que se transgredió, sino como el punto emergente de situaciones
erráticas que se han venido produciendo sin ser vistas a tiempo.
Es el momento de experimentar lo que sucede cuando un valor
comienza a caer y en su caída arrastra a otro. Primero se pierde el
respeto, luego la responsabilidad; esto a su vez aniquila la solidari
dad. Todo se degrada y se cruza hacia el polo del desamor.
El proceso de aprendizaje a conciencia siempre debería implicar:
1º La oportunidad de rectificar.
2º Pedir perdón por los errores.
3º Concientizar los movimientos negativos que produjeron el error.
4º Hacerse cargo de las consecuencias según normas a consensuar por
su entorno: autoridades, poderes, pero principalmente uno mismo.
5º Concientizar que se forma parte de una estructura colaborativa
en la que se beneficia. Que este beneficio también incluye la
tolerancia a sus errores. Y que asume la responsabilidad de cre
cer colaborativamente con una estructura a la que sus acciones
suman o restan.
– 115 –
Cuando el entorno que educa está muy pendiente del límite
como “oportunidad” de reprimir (ya sea imponiendo castigos o
simplemente amenazando con las consecuencias de “la falta” co
metida) surgen los miedos y sus consiguientes bloqueos. Se pierde
la oportunidad de compartir un aprendizaje con comprensión real
del suceso, ya que a toda presión se le opone una resistencia y se
anula el aprendizaje.
Hay un detalle, un pequeño secreto a tener en cuenta. Histó
ricamente se ha dicho “medir a todos con la misma vara”, como
sinónimo de justicia. Pero es un concepto simplista. La verdadera
justicia debe ser más sutil. Los niños y los jóvenes necesitan límites
iguales para todos, pero teniendo en cuenta sus individualidades, su
sensibilidad, percepción de la circunstancia, necesidades.
No somos amaestradores. Los educandos tienen que moverse
en sus acciones con naturalidad, confiando en que el entorno co
laborará en sus enseñanzas, con ternura y firmeza, aprovechando
toda oportunidad de aprendizaje.
Y debemos recordar que nosotros, docentes, padres, también
necesitamos límites. Eso es algo que debemos concientizar para
poder acompañar y guiar a los niños a medida que se van constru
yendo. El construirse es una senda de aprendizaje de toda la vida, con
momentos de felicidad y otros no tanto; pero si nos acompañamos
en esta estructura colaborativa los pasos serán más naturales, más
firmes, con más ternura y con amor, respetando el umbral de cada
uno en relación al aprendizaje de sus límites a superar.
Lo más importante es sentir lo que realmente está pasando y
afrontar las consecuencias con naturalidad, sin miedos, broncas o
rencores. Siempre como parte de un proceso de aprendizaje.
Los límites que nos indican el circuito de valores en acción
no son una frontera de hierro. Sino más bien un proceso de auto
construcción, paso a paso, dando y recibiendo lo que conviene a la
buena persona. Así es como se construye y se ingresa en un circuito
– 116 –
de recompensa; sin miedos ni amenazas, pero haciéndose cargo de
las consecuencias de sus acciones.
El límite que necesitan los niños en la educación se desplaza en
un enorme espectro en grados en el sector positivo. Se le ofrece
entonces todo un territorio donde se puede mover como buen
niño y descubre que no se trata simplemente de “esto sí, esto no”,
sino de construirse con decisiones que devienen de conductas que
hacen a la persona de bien.
Es un tema de grados de armonías entre cada valor y todas sus
combinaciones posibles. Así, en lugar del “encajar” al niño en un
sistema, se le ayuda a formar su carácter, identidad, ya en el molde
de una estructura colaborativa.
De este modo, cuando su pendulación lo acerque al sector ne
gativo (esto es tan inevitable como natural) él mismo podrá percibir
lo que no le conviene a la buena persona que pretende ser.
Hay una relación directa entre las emociones y el corazón. Las
emociones las sufre el corazón pero nacen en el cerebro. Los niños
saben y perciben lo que está bien y lo no que no está tan bien, y
en ese límite pueden aprender a rectificar y retornar. Pero siempre
es necesaria la colaboración del entorno que contiene, aporta, y al
mismo tiempo nos limita. En interrelación se aprende a manejar
las propias energías para generar y ocupar el propio espacio en
equilibrio constante con el fluir del presente. Para convivir es
necesario caminar juntos lo bueno, pero también tolerar los vaivenes
de los otros, saber adaptarse, pugnar por mejorar promedios.
Qué es el entorno formativo -más concretamente lo que ocu
rre en el aula- sino un ensayo para cuando el niño, ya adulto, deba
ocupar su lugar en el gran entorno que conforman la familia, el
trabajo, su país. Qué es una norma de conducta grabada a fuego,
con pertenencia y cariño, sino un reflejo de lo que a gran escala
sería la Constitución de una Nación. Sólo así se aprende a distinguir
valores y recorrerlos, a encontrar el espacio en que cada quien
– 117 –
pueda desarrollar sus habilidades hallando satisfacción personal
en el hecho de aportar a un todo. Así se forma un ser humano
en su individualidad, profundo y crítico, y al mismo tiempo un
ciudadano solidario y creativo.
Formación de grupos
– 118 –
No hay valores de los que se pueda prescindir. Cada valor for
talece el conjunto. Los valores se necesitan para lograr la energía y
fortaleza necesarias para el éxito conjunto en unidad.
Cada uno tiene sus tiempos y formas que deben ser considerados
en su entorno de acuerdo a los objetivos y los plazos para lograrlos.
La solidaridad con tolerancia, la bondad y la confianza, nos brin
dan la oportunidad de realizar esfuerzos inusitados y alcanzar cual
quier meta que se proponga. Si cada uno es valorado y estimulado
según sus aptitudes, capacidades, hábitos y dones, surgen natural
mente los actos de amor.
– 119 –
VI
Péndulo
“Ustedes, aspiran a los dones más perfectos.
Yo voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no
tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la
ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas si no
tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara
mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.”
PLAN DE VUELO
– 121 –
acorde a su conveniencia pero orientado hacia el bien, mejorando
su realidad sin perder sus características particulares.
Cada uno debe saber cómo y quién es en relación con su entorno.
Y poder practicar el darse cuenta dejando fluir sus dones.
Somos nuestras acciones, su promedio y sus dones.
El movimiento pendular tiene un papel fundamental como
regulador de las emociones, para uno mismo y para vivir con el
otro. Es el regulador que funciona teniendo el darse cuenta como
práctica sostenida.
Transformar la dirección de las pendulaciones hacia el opuesto
positivo con afinidad y convicción es un arte que se practica
durante toda la vida. Nos permite regular nuestros impulsos por
intención, no por decreto.
– 122 –
muchas veces su percepción de lo que son, es más una proyección
de su deseo que una realidad.
Al adolescente se le dificulta enfocar la atención en sus acciones,
observar sus emociones, y discernir las negativas de las positivas. Por
eso le cuesta detenerse a tiempo cuando su pendulación comienza
a hacer decaer sus promedios.
En ningún caso conseguiremos que adquiera esa atención apli
cando presión. Esto sólo genera resistencia, sin importar los costos
de tal resistencia. Y el entorno (nosotros) también influye de manera
crucial en sus conductas.
Mal que nos pese básicamente tomamos nuestras decisiones a
través de emociones. Por eso la primera pregunta, la más importante,
debe ser siempre: “qué sentís”.
No hay que olvidar que durante los años de infancia y adolescencia
las mayores experiencias de aprendizaje se dan en la familia y en la
escuela; que es allí donde se forman conductas y hábitos, y se dan las
batallas más importantes de formación para la vida en relación.
Y en ese devenir entre lo emocional y lo racional cada estado de
ánimo influye en su capacidad de decidir certeramente.
Alegrías, tristeza, ira, y tantos estados emocionales los atraviesan
diariamente impregnando cada experiencia de sabores y colores
distintos. Las que serán añoradas y las que no querrán repetir jamás.
Porque -y esto lo sabemos bien los adultos- lo que nos lastima
deja profundas cicatrices. Y esas marcas influirán por siempre en la
formación de criterios y la toma de decisiones.
– 123 –
Futuros depresivos
– 124 –
Vuelo de reconocimiento
– 125 –
El amor es un arte si está en movimiento.
Cada uno toma de cada valor grados diferentes, los armoniza a
su forma y gustos; y pone en marcha su vida como quien elabora
una obra de arte. Distinta de las demás pero armónica, coherente
con el encuadre de amor en que coexisten.
El ser humano necesita vivir en relación respetando sus carac
terísticas personales pero armonizándolas a su vez con el entorno.
Y esto se logra -una vez más- con observación, ternura y firmeza.
La educación es básicamente una relación amorosa con uno
mismo y con los niños. Y es fundamental transmitirles un blindaje,
una protección, afirmar su autoestima con base en el amor que se
manfiesta mediante acciones de valor.
– 126 –
tiempos de remordimiento y arrepentimiento para darse cuenta y
concientizar aprendizaje tambien según sus tiempos.
– 127 –
No perdamos el tiempo en lo que deberíamos haber
sido; sepamos lo que somos realmente a cada instante.
Interesémonos por conocernos a nosotros mismos;
no perdamos el tiempo en querer cambiar el mundo,
cambiemos poco a poco nosotros y así algo cambiará en
el mundo.
El chisme, el rumor
La ira
– 128 –
vibraciones, el desagrado y lo injusto. El daño es para todos. Para el
objetivo de nuestra ira y para nuestro propio cuerpo que responde
con contracturas y todo tipo de malestares.
Inconscientemente perdemos seguridad, porque perdemos de vista
la armonía en valores. Y, sobre todo, perdemos de vista el valor que
deberíamos acentuar para volver al equilibrio. Si pudiéramos aferrarnos
a nuestra tabla de valores, con una interpretación veloz, recuperaríamos
nuestra seguridad y saldriamos del conficto que se está gestando.
– 129 –
El amor debe ser utilizado como un sexto sentido, para encontrar
la libertad que, como el pan de cada día, es menester amasar a diario.
– 130 –
es un trabajo arduo que requiere una preparación que nos ponga
a salvo del temor a descubrirnos. Esto se logra desde la humildad,
investigando desde el “todo es posible”, sin empezar a negar ni
defenderse de antemano.
– 131 –
Educar –formar para la vida-, tiene que ver con la ley de causa y
efecto en la relación de uno con el entorno, entrenar la mente para
ser mas conscientes y lograr el equilibrio emocional.
Debemos educar y formar para convivir en armonía con miles de
millones de personas y millones de especies. Y para ello debemos estar
en práctica sostenida, preguntándonos quiénes somos en cada acción.
Para rectificar, pensar, sentir y volver a aprender, una y otra vez.
Incorporar momentos de silencio y reflexión. La meditación no
es algo exótico, es una técnica muy eficaz y una herramienta de
formación y educación eficiente.
Los silencios para la mente dan espacios entre pensamiento y
pensamiento. Así nace la percepción y la observación para ritornare
a capire (volver a comprender).
¿Cuál es el momento real de la concientización con aprendizaje?
¿Cuál es el punto en el que cooperamos con los niños?
1- Concientizar que siempre estamos “entre” y que hasta el más
pintado es “tentado” a deslizarse hacia el opuesto negativo
en más o menos grados.
2- Que siempre hay más grados hacia ambos opuestos, mejo
rando o empeorando promedios.
3- Que lo importante es saber en qué dirección estamos pen
dulando.
4- Que el “darse cuenta” de la dirección de la pendulación va
a darnos la oportunidad de rectificar el rumbo y mejorar
el promedio.
5- Que el “darse cuenta” tiene sentido cuando se es honesto real
mente, apoyado por la fuerte intención de mejorar promedio.
– 132 –
destruye, para volver a construir con aprendizaje, superando lo an
terior. Eso es evolución.
¿Cuál es el momento de cooperar?
Cuando advertimos que otro pendula hacia lo negativo y no lo
está percibiendo.
¿Cómo hacerlo? Con ternura, tolerancia, motivando su propio
darse cuenta, su participación en la investigación de su propia
pendulación. Entonces por sí solo detendrá su movimiento hacia
lo negativo.
Y allí habrá concientización y aprendizaje, porque realmente lo
supo, lo sintió; lo vivenció y pudo concientizar.
Individual
Valores
Tiempo
– 133 –
Momento de cambio de eje hacia lo positivo
Valores
Tiempo
Pendulación en sentido positivo.
El eje de apoyo se desplaza. Mejora el promedio.
Zona de riesgo
– 134 –
Promedio institucional
Zona de riesgo
Valores
Tiempo
– 135 –
VII
La red
“El mundo es eso -reveló- un montón de gente,
un mar de fueguitos. Cada persona brilla
con luz propia entre todas las demás.”
Eduardo Galeano
PLAN DE VUELO
– 137 –
Su corriente nos influye. Como arriba es abajo, como adentro es
afuera. El entorno es la suma de cada uno con su propio promedio.
El promedio de cada uno contribuye a mejorar a todo el conjunto.
Esto sucede en la familia, en la comunidad escolar y en la sociedad
en que vivimos. Siempre influimos, negativa o positivamente.
La evolución del hombre es de adentro hacia afuera, viviendo
experiencias en cada entorno; con oscilaciones emotivas constantes
en mayor o menor grado.
En estas experiencias hay una permanente correspondencia
que incide en nuestros actos, como ejercitación en el incremento
de acciones de calidad en el amor. Cuando uno sube, otro baja, y
a veces oscilamos acompasadamente. Cada movimiento produce
reacciones y el conjunto de éstas genera un flujo y reflujo, como una
red flotando en el oleaje emocional.
En esa red todos damos y recibimos, y también allí actuamos
con constantes situaciones emocionales. Si existe la debida au
to-percepción, el “darse cuenta”, perdonamos, ayudamos y mejo
ramos promedios.
– 138 –
A diario vivimos tormentas mentales o descansamos en paraísos
pasajeros de paz y felicidad. Según nuestra evolución, percepción y
promedios personales. Lo cierto es que siempre hay un grado más
a conseguir, conquistar o perder. A cada instante tenemos la opción
de girar y cambiar de dirección, mezclar y dar de nuevo.
Así generamos una energía constante que direccionamos creati
vamente con intenciones, según nuestras decisiones y nuestro sentir.
Cada uno agrega algo, desarrolla algo, rectifica, crea, evoluciona;
y todo se comparte en tiempos y ritmos diferentes, enriqueciendo la
red. Todo este movimiento forma nuestro ADN. Así el ser humano
va evolucionando, tal cual una la red informática mundial que
acumula y distribuye su enorme masa de información.
La red capitaliza y almacena todo este caudal, y de cada una de
las experiencias toma lo que sirve a la evolución. Su pulsión natural
es aprovechar al máximo esta energía del amor. Nuestra tarea es
descifrarla para su mejor comprensión y así mejorar los promedios
de toda la sociedad.
– 139 –
e intensidad que pueden llegar a acercarse a otros, pero no serán
nunca idénticos. Cada uno trabaja en su propia red mental, dándole
a cada valor, mayor o menor intensidad, configurando su propia
imagen y personalidad. Eso se llama individualidad.
Nuestras acciones están determinadas por las conexiones neu
ronales. Éstas definen un recorrido que toca diferentes puntos de
nuestra mente en milésimas de segundos. Así va formando co
nexiones como caminos, en esa red que nuestra mente formatea en
base a las experiencias personales enfrentadas al entorno.
Es inútil malgastar energía en la comparación con el otro. So
mos diferentes, pero nos une la necesidad de convivencia. Somos
únicos, irrepetibles, pero necesitamos vivir en relación y es el amor
en acción de valores lo que permite que cada uno desarrolle su in
dividualidad.
Si no nos interesa evaluar y no tenemos la intención de darnos
cuenta de quiénes somos a cada momento y en cada oscilación,
seguiremos usando los mismos circuitos de la red sin posibilidad
de mejorar, corregir y aprender; sin evolucionar ni establecer
nuevas conexiones.
Repetiremos acciones que no fueron tan convenientes; nos
acostumbraremos a vagar por los mismos circuitos neuróticos sin
mejorar promedios, esperando que cambie el afuera, intentando te
ner siempre la razón y echando culpas a los demás, a Dios o a cual
quier cosa que se nos pase por la cabeza.
El proceso en red de conocimiento continuo es un entramado
infinito de posibilidades surgidas en y de la mente. Es ese entrela
zamiento mental que formamos de manera continua con lo que
vamos pensando, sintiendo y haciendo.
Somos guías para que los niños y los jóvenes tejan sus propias
redes y definan su ser. Se trata de guiar para armonizar estímulos,
intensidades, emociones, decisiones.
– 140 –
Como en el tablero de ajedrez, después de llevar a cabo la jugada
largamente pensada, todo cambia vertiginosamente.
En el proceso en que esta red se estructura pasa por distintas
estaciones del cerebro, de donde extrae diversos patrones de infor
mación que determinarán nuestra percepción de lo que nos rodea.
El epicentro es el amor, porque es nuestra información básica,
ya que venimos de un útero materno que nos ha engendrado,
cuidado y alimentado hasta nacer.
A medida que la red se extiende su estructura se hace más com
pleja. Nuestras decisiones en relación a nuestras acciones comienzan
a sucederse, minuto a minuto y acto a acto. Así comienza a definirse
lo que somos y lo que queremos ser.
Y por supuesto actúa también la influencia del entorno.
En principio la base de esta red se forma hasta los 4 años de
edad. En ese lapso se produce la mayor organización. A partir de
ese momento, y a medida que el niño crece, automáticamente se
encargará de compensar los déficit de su aprendizaje con pendu
laciones constantes entre sus polaridades.
– 141 –
Así es como en nuestra mente aparecen las opciones más ade
cuadas para llegar a la decisión y la acción más cercana a los que
nos conviene.
Pero, una vez más, también es necesario que podamos ver la
red en perspectiva, no envueltos en ella, sino por encima. Sólo así
podremos lograr objetividad por sobre nuestra subjetividad.
Hagamos un ejercicio práctico: Tomemos dos valores con los
que nos movemos diariamente: tolerancia y responsabilidad.
Imprímale a cada uno de estos valores un patrón de medida que
le permita evaluarlo. Este puede ser de 1 a 10; de 1 a 1.000, ó de
-100 a +100.
– 142 –
¿El intolerante puede ser responsable o pierde grados de res
ponsabilidad? También pierden grados los valores respeto, solidari
dad, etc. Un valor tendiente al extremo negativo baja promedios de
otros valores por arrastre.
Pero si no llegamos aún a hablar de posiciones extremas cada
uno seguramente, por su personalidad y características, es sus
ceptible de fluctuar entre subas y bajas de unos y otros valores. Y
cada uno va haciendo su armónico equilibrio con promedios en
acción en valores, adquiriendo responsabilidad sobre sus acciones
y consecuencias.
Es muy simple, lo que pasa es que cada uno de los valores que
componen el amor en movimiento tiene tantas combinaciones co
mo seres humanos hay en el mundo.
Estos promedios se agrupan en entornos. Que a su vez tienen
promedios que hacen a estar más cerca o más lejos de los extremos
de los valores del amor en movimiento. Y cada entorno influye
irrevocablemente sobre quien se esté formando en él.
Ahora me pregunto.
Si me encuentro en uno de mis promedios más negativos en
cualquier valor, ¿podré realizar un acto de amor? Con ese pro
medio negativo, ¿estoy en condiciones de ser interlocutor válido
para formar – educar?
En ese estado, ¿estoy realmente en condiciones de educar? ¿O
debo parar y observar? Tal vez se trate de eso, generar un espacio de
silencio que me ordene, para recuperar tendencia hacia el opuesto y
alcanzar un promedio que me dé posibilidad de actos de amor, que
me permitan hacerme cargo de la educación del ser que pusieron
en mis manos.
Por simple afinidad nuestros pensamientos atraerán a nuestras
vidas formas mentales similares. Esos son nuestros entornos. Allí
practicamos el vivir en relación.
– 143 –
Los acontecimientos que se nos presentan son nuestras pro
pias creaciones mentales y su calidad depende de nosotros y de
nuestros universos personales. Por eso es tan importante sabernos
y darnos cuenta como ejercicio permanente. Sólo así podremos y
mereceremos dedicarnos a la educación.
Somos parte de la naturaleza, del universo, y en nosotros se re
plican leyes universales.
El ser humano está avanzando en su descubrimiento de la con
ciencia y experimentando la realidad de la organización del universo
en diversos planos mentales y materiales.
Debemos poder percibir cada vez mejor nuestros pensamientos.
Aprender a utilizar nuestros cinco sentidos y saber que esa utilización
también forma parte de nuestras acciones de valor.
Todo está constantemente en movimiento, todo vibra. Esto
es alg o que se siente. Nuestro cuerpo acompaña esas vibraciones
y cuando los promedios son positivos el cuerpo se fortifica y ar
moniza.
Si nuestro cuerpo es la casa de nuestras emociones, esta red
sería la casa de las emociones del cuerpo comunitario en el que
damos y recibimos.
Debemos identificar constantemente nuestro rumbo y enfocar
el polo positivo en nuestra pendulación.
– 144 –
Y la Humanidad también cumple esos ciclos. La intención en
red aprovechando la fuerza del amor siempre es susceptible de
iniciar el movimiento hacia un nuevo ciclo humano. Pero sólo si
hay una práctica sostenida en acciones de valor.
Nada escapa al principio de causa y efecto. No existe la suerte.
Cada quien cosecha lo sembrado. La vida es como lo determinen
nuestras acciones no como quisiéramos que sea. Y como es el
entorno, serán los niños. Como somos nosotros, serán los niños.
Como nos interesemos nosotros en quienes somos, se intere
sarán a futuro los niños en quienes son.
Si empleamos herramientas como los valores en acción, las
emplearán ellos en su futuro.
Si practicamos la buena escucha, la practicarán ellos.
Si sabemos dialogar, lo aprenderán ellos.
Si practicamos los silencios, los practicarán ellos.
Como somos y hacemos nosotros, así harán y serán ellos; evolu
cionando y creciendo siempre por encima de nosotros.
Y como todo tiene una causa y un efecto, en nuestra función
operamos como causa y efecto en los niños.
Nuestro rol como formadores es más importante aún porque es
parte del diseño de su estructura. Generamos principalmente co
mienzos de ejemplo de vida.
Si lo que generamos tiene suma de errores y negatividad, por simple
correspondencia sus consecuencias se instalarán en sus conductas.
Si, por el contrario, somos conscientes de nuestra situación en la
línea de valores, y de manera honesta intentamos mejorar nuestras
pendulaciones hacia lo positivo, sin miedo a corregir, renunciar e
incluso cambiar el rumbo, notaremos cómo esta actitud contagia,
se expande, se abre como una red y alcanza a todo nuestro entorno.
Pero especialmente a esos niños sabios, investigadores por natura
leza, que nos miran, nos estudian y nos copian.
– 145 –
Y ese es, en realidad, el objetivo de nuestra profesión. Generar
y mantener este movimiento que sólo se da en el sendero del amor
con valores en acción. Y esto, colegas, es una regla universal, un
mandato superior.
Es necesaria cierta dosis de fe, mucha intención y la disposición
permanente a ponerse, convertirse, en acción. Porque la acción
descubre al talento.
Es en la cancha donde se ven los pingos.
– 146 –
Los valores reconocidos pero no puestos en acción se deterioran
y caducan. Tanto en lo particular como en lo social. Se abren grietas
y distancias cada vez más difíciles de salvar. Se pierden principios y
se bloquea la circulación del amor, traducido en acciones de valor.
Se decae. Y lo más peligroso es que esa decadencia es una situación
de equilibrio negativo que es necesario romper. Es como el agua
estancada que se pudre; energía sacada del circuito del entorno, que
así se va agrisando, empobreciendo.
Uno es más persona, más humano, cuanto más abraza la vida en
el instante presente. Y esto se hace con valores en acción.
– 148 –
hicieran cambios con aquellas cosas que tenían y aquellas que necesitaban;
a los médicos para que usaran las medicinas; indicaron el reconocimiento
hacia los benefactores; instituyeron normas que asignasen a cada uno su
puesto. Crearon la música que dispara la tristeza acumulada en el corazón,
el gobierno que sacudiera la negligencia, los castigos que doblegasen la
obstinación. Y puesto que los hombres se engañaban recíprocamente los
sabios le dieron medidas: litros, pesos y balanzas para dar fe en las ventas. Y
ahora hay gente que dice: rompamos las medidas, rompamos las balanzas y
el pueblo no tendrá ya por que disputar.
Los antiguos queriendo poner en manifiesto la fuerza de la inteligencia,
antes gobernaban su Estado; pero para gobernar su estados, antes,
organizaban su familia; pero para organizar su familia, antes cuidaban de
su conducta; pero para cuidar de su conducta, antes educaban su corazón;
pero para educar el corazón, antes rectificaban sus intenciones. Los principios
de las leyes antiguas se entendían fácilmente y se ponían en práctica. Hoy,
por el contrario, se quiere exaltar las leyes de los bárbaros. Hoy, aquellos que
pretenden innovar rechazan el Estado y la familia, y suprimen las relaciones
naturales, de modo que el hijo no respete ya al padre, el súbdito no se someta
ya a la ley. Pero entonces ¿qué hay que hacer? Es necesario que los hombres
obren como verdaderos hombres, y sean nuevamente instruidos en la doctrina
antigua. Esperemos que así sea.”
– 149 –
construir el futuro? ¡Cuan superficial es el espesor de la acción que
nace como pura reacción de cada instante!
Pero, en última instancia, esto ni siquiera se puede concebir,
porque la misma reacción del instante me obliga a reconocer que
yo, para reaccionar ahora, tengo que apelar a herramientas que me
han dado en el pasado.
Mi construcción futura es la energía, la imaginación y el coraje
del presente; pero la riqueza del presente viene del pasado. Y
consiste en los valores y el amor que acompañaron al hombre en
todas sus etapas.
Se trata entonces de regenerar ese momento misterioso en que
esta riqueza del pasado se vuelve a concebir, se repiensa en una
imagen que ese tesoro íntimo hace posible. Y eso sólo se consigue a
través de ese misterio de la originalidad de mi presente que es, como
ya hemos observado, mi libertad, mi capacidad de decidir.
Mi libertad, la libertad, es siempre algo presente.
Pero su contenido, la substancia que le da forma, está en el pa
sado. La riqueza está en el pasado. Cuanto más potente es la per
sonalidad, más capaz es de recuperar todo el pasado; y cuanto más
infantil, más fácilmente se olvida de lo anterior, e incluso es incapaz
de usarlo cuando lo necesita.
Un autor Samizdat, esto es, uno de los escritores que en pleno
auge del régimen soviético se animaban a cuestionar al régimen
desde la clandestinidad, afirmaba que:
“La falsedad de todas las revoluciones reside en el hecho de que son fuertes y
concretas al condenar y al destruir, pero son absolutamente débiles y abstractas
al construir y al crear”.
– 150 –
así como el hombre es uno, también la historia es una, y la fuerza de
la empresa del ahora radica en todo lo que la ha precedido.
Y esa riqueza heredada incluye también la noción de libertad,
que es uno de esos famosos “valores” que nos fueron transmitidos.
– 151 –
Debemos concientizar que nuestra misión es educar hacia
y con valores.Y estar atentos a la totalidad de los factores
en juego.
Ídolos negativos
San Pablo los descubre: “Tienen ojos, pero no ven, tienen oídos y
mal oyen, tienen manos y no tocan”.
Y yo agrego: Tienen corazón y muchas veces no aman en sus
acciones diarias. Confunden el amor pleno y activo con las migajas
de cariño que se les caen.
Los ídolos no mantienen sus promesas. A veces ni siquiera
actúan con profesionalismo. Zigzaguean en los caminos de la res
ponsabilidad y los valores en acción, omitiendo, aparentando y
vaciando de sentido una profesión sagrada. Sin poner el foco en
los niños ni en sí mismos.
Estos líderes negativos oscurecen los entornos y bajan los pro
medios institucionales, comunitarios y personales. Alteran la forma
de las cosas con conductas erráticos y argumentos falsamente aglu
tinantes como: “La unión hace la fuerza”; “No nos movamos de
aquí”; “Más vale quebrarse que doblarse”.
El ídolo es el origen de la violencia como parte del sistema de rela
ción. Y esto es especialmente peligroso, porque educación es relación.
– 152 –
Lo negativo se contagia a los niños que lo aplican con inocencia,
y se lastiman y aprenden a lastimar sin sentir, sin valores en acción.
Miran el afuera, actúan en las sombras y, sin saberlo, destrozan los
valores que han heredado.
El amor en acción es acción en valores. ¿Cuál es el misterio? Algo
sabemos, valores tenemos, ejercemos el “no se qué es, pero puedo
experimentarlo”. Pero es cierto que cuesta querer comprender
cuando esa comprensión nos va a enfrentar a nuestro propio error.
Es más fácil, ignorar, negar. ¿Qué hice mal yo? ¿Acaso mis valores
no sirven? ¿Es necesario ser un santo inmaculado?
Nadie exige tanto, sólo mas observación y emociones, sentires,
amor con acciones, y no migajas de cariño. Porque además es
una realidad que la revelación no puede ser detenida o destruida
por ningún prejuicio ni opinión. Es una cuestión de hecho, a la
que nuestro corazón está abierto desde su nacimiento. Es una
apertura determinante.
Muchas veces la percepción de uno mismo se encuentra repri
mida tras murallas de fanatismos, inconciencia y cierto apego al su
frimiento interior. Es necesario superar estas barreras para pendular
en esta vida con mas sabiduría.
Todo movimiento contiene grados de valores en acción que
son decididos por nosotros en las circunstancias en las que nos
encontremos. Y lo mejor es que, mirándonos de frente, siempre
podemos corregir e intentarlo otra vez.
– 153 –
VIII
Para qué mundo
educamos hoy
El futuro de los niños es siempre hoy.
Mañana será tarde.
.- Gabriela Mistral
PLAN DE VUELO
– 155 –
Lo cierto es que estas mujeres y hombres que estamos formando
deben estar preparados, dentro de una o dos décadas, para enfrentar
ese mañana lleno de incertidumbres.
Y debemos prepararlos también para asumir los nuevos em
pleos que han de venir. Algo que hasta ahora ni gobiernos ni em
presas saben definir con precisión. Hacia dónde proyectarse profe
sionalmente, cómo cambiarán las reglas del juego.
La inteligencia artificial (IA) evoluciona cada día más en su
mímesis de las capacidades humanas, incluyendo la comprensión
de las emociones.
Esta revolución va mas allá de los ordenadores. Muy pronto
será aplicada en las ciencias de la vida y el desempeño social. Esto
es, existirán programas que analizarán objetivamente el comporta
miento humano y serán capaces de predecir sus decisiones, con lo
cual estarán en condiciones de sustituir a líderes, jefes, banqueros,
abogados y hasta jueces.
Si intentamos proyectar qué tipo de educación deberían recibir
los niños de hoy para poder aspirar a los empleos del futuro sin
duda se trata de preparar mujeres y hombres capaces de interactuar
y/o manejar esa red de IA.
Pero, ¿qué hacer? ¿Cómo educar, cuando no sabemos hacia qué
rumbo debemos orientar a la gente del mañana?
Los humanos contamos con una red latente integrada, esperando
ser ordenada. Es la puesta en marcha de acciones de amor. Y es
una red de alcance universal que podría enseñarnos a aprovechar
estos adelantos para aplicarlos a estructurar el sentido de vida en
este mundo: trabajar por el medio ambiente, los derechos humanos,
detener las hambrunas, prevenir las guerras, etc.
Ahora bien, vamos al punto. ¿Cómo formar a estos ciudadanos
del futuro para recibir estos tremendos cambios sin perder su
individualidad y a la vez poder sacar ventaja de esa hiper conectividad
para sí mismos y su entorno?
– 156 –
De lo cual se desprende otra pregunta: ¿Vamos a focalizar la
cuestión únicamente en la preservación de puestos de trabajo o en
la protección del ser humano en su integridad?
Tal vez sería posible que en el 2050 estuviéramos preparados
para acompañar el proceso de la IA en lugar de competir con
ella; y volcar todos sus beneficios en el ser humano, incluyendo
a los más desprotegidos.
Pero para ello será necesaria una estructura real colaborativa que
pueda combinar estos adelantos tecnológicos con la energía de las
acciones de amor a nivel mundial.
Porque sino sería inevitable caer en un hiperestrés. Y ahí está
uno de los puntos interesantes a trabajar en el presente: Cómo evitar
caer en el estrés desde temprana edad; cómo desarrollar un instinto
de auto conservación anímica que nos permita vivir armónicamente
y de ese modo afrontar las decisiones más complejas.
Lo que noto (una vez más) es que estamos avanzando tecno
lógicamente a un nivel vertiginoso, pero nuestra atención está más
atrapada en lo increíble de dichos avances y las posibilidades a fu
turo que en las consecuencias que podrían tener sobre la vida, o ni
siquiera nos preocupamos en cómo percibir y registrar los cambios
que se están produciendo a nivel social a partir de ellos.
Y personalmente creo que deberíamos desde ya ir apuntando
a una formación para estas nuevas vidas más pertinente a la
época que les tocará transitar, acompañando estos adelantos que
se han puesto en movimiento y previniendo que se les pueda
escapar de las manos.
El espíritu emprendedor encontrará millones de estímulos y
facilidades para desarrollarse, en todas las áreas: política, religión,
educación, industria, investigación, etc.
Pero tendrá que ir acompañado por una revolución en la edu
cación y la psicología, sobre todo a medida que la IA continúe
– 157 –
mejorando y ocupando sectores decisivos. Será necesario entonces
un aprendizaje dinámico y contínuo para mantenerse productivo y
necesario en un mercado laboral vertiginoso.
Por ejemplo, se me ocurre que, desde ahora, los gobiernos y las
empresas deberían participar activamente con subsidios y propues
tas claras y efectivas para estos períodos de transición.
Y asumir que el problema de los empleos es un problema de per
sonas. No de estadísticas. No se puede decir: “Dentro de 50 años
habrá 200 millones de desempleados”, sin pensar en lo que significa
ser desempleado hoy día: carente, deprimido, necesitado, de ses
peranzado. ¿Para qué, entonces, ese futuro? ¿Para favorecer a quién?
Los educadores no somos los que tenemos la respuesta. Pero sí
podemos intentar preparar a nuestros educandos para reinventarse,
una y otra vez. Y poder reconocer y resolver desequilibrios, disar
monías mentales y todos los males que sobrevendrán a quienes se
sientan expulsados del mercado laboral.
Como formadores para la vida no podemos dejar de ver lo que
viene sin tomar los recaudos necesarios para preparar a estos niños
para el futuro, porque el futuro será nada más y nada menos que el
presente de sus propias existencias.
Algo nuevo se está gestando, lo tenemos que identificar urgen
temente y ponernos en marcha, organizándonos y preparándonos
para saber quiénes somos en este período de transformación.
Sobre todo porque en este momento es menester despertar a
las instituciones educativas, padres, docentes y demás entornos
para descifrar a qué se van a enfrentar estos niños; para dejar de
“formarlos” con piloto automático y disponernos a colaborar en
su construcción del sentido de la vida frente a un futuro que se
desplomará sobre ellos como un alud.
A diferencia de las batallas ideológicas que ocuparon nuestra ju
ventud, las mentes de estas nuevas generaciones están más abiertas
– 158 –
a los problemas como medio ambiente, calentamiento global y
hambrunas. Si lográramos prepararlos para esas luchas, dispondrían
de medios por nosotros nunca soñados.
Y no olvidemos que ese tan ansiado despertar de gobiernos
y políticos para poner en marcha una educación acorde a ese fu
turo, también se logra con el despertar de cada uno de nosotros,
participando activamente y no esperando milagros.
– 159 –
Desde las instituciones educativas tenemos que adelantarnos
para ocupar un lugar de desarrollo-investigación que demuestre
en acción lo que cada país va a tener que aplicar en los próximos
4 años, para encontrar el equilibrio entre la Inteligencia Artificial,
emocional y espiritual ante la gran transformación que se avecina,
con posible falta masiva de empleos.
Debemos ser capaces de generar un interés para el Estado en
sus futuras grandes reformas, o bien incorporar los logros de los
movimientos avanzados de Finlandia, Canadá, Silicon Valey, etc.
Si todo esto sucede, si lo logramos, seremos parte de una red
global enorme apoyada en la energía superior del amor.
Hemos perdido la capacidad de prestar verdadera atención y
alerta. Ya nos es difícil percibir nuestras congojas y dejar que salgan
a la superficie mental emociones contradictorias y ansiedades que
nos carcomen.
Perdemos la capacidad de tolerar estas confusiones del mismo
modo en que no podemos recordar nuestros sueños.
¿El tecno-humanismo acelerará, profundizará estas pérdidas?
Es necesario que, con atención y voluntad, escuchemos los
mensajes interiores que logramos identificar, para reubicarnos en
la armonía que nos ofrece navegar la energía del amor con acciones
reales en valores universales, en acciones de amor compartido.
Y creo que los que educamos debemos ir conociendo los descu
brimientos biológicos hechos por la informática, que han llegado a
la conclusión de que los organismos son algorítmicos.
La ciencia de la vida nos define algorítmicos y esto nos deja
frente a la situación de reconocernos como algoritmos orgánicos,
cuyo núcleo y fuente de conexión es la energía superior del amor.
Tenemos su semilla adentro, hagámosla nacer y circular. ¿De qué
modo? Como ya ha sido dicho muchas veces a lo largo de este libro,
se trata de elevar promedios con ritmos y vibraciones en positivo.
– 160 –
Ahora bien, veamos nuestra mente como una malla de alg o
ritmos bioquímica y electrónica, con un núcleo colectivo en esa
energía de amor.
La mayoría de las personas no se conocen realmente bien a
sí mismas y esto es mejorable con la educación en el hogar y en
las instituciones. No podemos esperar a que los ordenadores lo
hagan por nosotros, y ceder nuestras valiosos datos a los gigantes
tecnológicos a cambio de servicios que finalmente nos subordinen.
Si queremos acompañar a la Inteligencia Artificial con una nue
va revolución cognitiva y cuidar nuestro ordenador natural, debe
mos poner más atención a nuestra mente, mejorarla, ejercitar ese
músculo, crear nuevas conexiones.
La energía del amor como generador energético nos dará acce
so a experiencias desconocidas, ordenando, uniendo, creando, con
ciencia; ampliando el espectro de los estados mentales, mucho más
allá de lo que nos podemos imaginar.
Desarrollando una inteligencia espiritual impensada y sin temor
a religiones, ideologías o cualquier tipo de “ismos”.
– 161 –
calidoscopio es vulnerable de caer en contradicciones e impulsos
autodestructivos. De hecho, lo hizo durante toda la historia de
la Humanidad. Por eso debemos entrenarnos -y entrenar a los
niños- para resetearnos inmediatamente y mejorarnos a nosotros
mismos en relación con el entorno.
Y eso se aprende sólo si alguien lo enseña.
Demos los pasos adecuados, no nos quedemos en espera ni en
loquezcamos con rápidos avances. Seamos responsables de inves
tigar y prevenir lo que estos niños necesitan de nosotros.
Busquemos los recursos para construir un sistema educativo
que descubra nuevas capacidades en nosotros y en los niños,
que serán adultos en un futuro complicado -quién lo duda- pero
también lleno de posibilidades.
Se suele hablar del “despertar de una nueva conciencia”, como
si se tratase de una galaxia recién descubierta, o un nuevo signo
astrológico, o una manera diferente de pensar y sentir que un buen
día ha de dispersarse como una marea del pensamiento.
Pero la “nueva conciencia” es en realidad la vieja conciencia,
recuperada y resignificada. No hay allí nada que no esté ya en
nosotros. Nada nos falta. Simplemente (o complejamente) estamos
pendulando mal, en otra posición, con otro destino.
– 162 –
Pero todo es corregible a través de la percepción.
Tal vez la “nueva conciencia” pudiera ser el hábito masivo y
permanente de la auto observación. Aprender a mirarnos desde
afuera; como si pudiéramos ser nuestro propio hermano mayor
y vernos crecer.
Y a partir de esa actitud, trabajar en pos de algo más puro. Más
humano, en el buen y antiguo sentido de la palabra.
Los niños están ahí, expectantes. Tenemos las herramientas y
la vocación. No se ha hablado aquí de nada que exija determinada
tecnología, inversión o producción económica.
Se trata de ubicar ese péndulo que -como el latir del corazón,
como el aire-, oscila dentro nuestro desde el primero hasta el último
día que nos ha sido asignado.
Ese péndulo está allí, a modo de brújula, para ayudarnos a de
finir nuestro destino. ¿Qué sentís? ¿Qué sentimos? ¿Quién quieres
ser? ¿Cómo quieres ser?
Es necesario aprender a utilizarlo para enseñar a utilizarlo. Por
que es un movimiento cósmico, universal. Y nuestros pequeños ni
ños, mañana, van a necesitarlo.
Accionemos pequeñas bombas de amor en nosotros, luego
con otros, en familia, con amigos, en la escuela, sus entornos; para
reproducir el amor como energía superior.
Edmundo Hölters
Los Cardales, marzo de 2019
– 163 –
BIBLIOGRAFÍA
J. Krishnamurti,
Anselm Grün
Diógenes Laercio, Vidas de los más ilustres filósofos griegos, Folio, 2002.
Yuval Harari
– 165 –
21 lecciones para el Siglo XXI, Ed. Debate.
– 166 –
Índice
I Decodificar el amor..............................................13
II Entorno .................................................................45
III Darse cuenta .........................................................63
IV Valores ...................................................................81
V Bullying ................................................................105
VI Péndulo ................................................................121
VII La red ...................................................................137
VIII Para qué mundo educamos hoy .......................155
– 167 –
Esta edición de 1000 ejemplares se terminó
de imprimir en el mes de mayo de 2019
en Talleres Gráficos Martínez Esquivel - Ceballos 1170
Avellaneda - Pcia. de Buenos Aires