Comprar una casa, viajar a un país de otro continente, ser un profesional intachable o crear un
negocio innovador, son algunas de las cosas que las personas tienden a interpretar por
compromiso; pero preguntémonos primero: ¿Qué es un compromiso?
Para un mayor entendimiento, vayamos por partes:
¿De qué trata? El compromiso es la capacidad que tiene el ser humano para crear algo que no
existía. Es un acto creativo que nos llevará a hacer cosas nuevas para alcanzar algo que
esperamos lograr.
¿Qué significa comprometerse? Significa optar por una elección innovadora en nuestra vida, que
se reflejará en actos que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos con nosotros mismos.
¿Cómo impacta en nuestra profesión? Poner en marcha un compromiso enlazado con nuestros
intereses, generará un vínculo más sólido con nuestra profesión.
¿Cómo se relaciona con nuestra satisfacción y la de los demás? Nuestros compromisos solo
tienen la capacidad de satisfacernos a nosotros mismos. Si disfrazamos un compromiso y lo
escondemos tras la satisfacción de otros, nos sentiremos poco motivados a cumplirlo.
El compromiso siempre está presente en nuestras vidas y está estrechamente relacionado con la
realidad que vivimos actualmente. Esto quiere decir que las elecciones que fuimos tomando iban
acorde al compromiso interno que teníamos. Pero, ¿Cómo podemos saber que manifestamos
este compromiso?
Te daremos algunas pistas a continuación:
Podemos estar comprometidos a explicar los por qué:
Contando hechos concretos que sucedieron.
Diciendo por qué (sí o no).
Explicando por qué no llegaste a un objetivo.
Expresando tu observación de las cosas.
Justificándote.
Podemos estar comprometidos con hacer que las cosas pasen:
Hablando de todas tus posibilidades.
Haciendo pedidos para que las cosas pasen.
Diciendo y actuando en una misma línea.
Haciendo declaraciones.
Cumpliendo promesas.
Como conclusión, un compromiso puede cambiar tu vida; pues sin uno claro, no se crea un
futuro prometedor; para cambiar tu realidad, haz un compromiso grande.
Vivir comprometidamente es la gran posibilidad para brillar; sin embargo, no basta con decir con
qué te comprometes, es necesario actuar en función para lograrlo.
“El compromiso es un acto, no una palabra”
Jean-Paul Sartre. Filósofo francés (1905 – 1980)
Independientemente de los modelos de gestión en las organizaciones, éstas se caracterizan por
tener normas y valores que regulan cómo nos movemos e interactuamos. Nuestra actitud frente
a las normas y valores se hace más o menos visible a través de nuestros hábitos y demuestran
la afinidad que poseemos con la organización y sus objetivos.
Así, los hábitos en el trabajo son un reflejo fiel de nuestra actitud y por extensión de nuestro
carácter que impacta en nuestro desempeño y en el vínculo que generamos en nuestro contexto
laboral. Desarrollar hábitos de modo constante y cotidiano no sólo nos ordena y clarifica sino
que nos hace más eficientes y productivos y nos convierte en protagonistas de nuestro
compromiso.
Stephen R. Covey propone siete hábitos que conducen hacia una alta efectividad laboral:
Ser proactivo: Nos faculta para responder de acuerdo con nuestros principios y valores.
Tener una visión, un fin en mente: permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que es
verdaderamente significativo para nosotros.
Tener disciplina para establecer prioridades: para llevar a cabo lo importante lo cual nos permite
convertir la visión que forjamos en el hábito 2.
Pensar en ganar/ganar: permite desarrollar una mentalidad de abundancia material y espiritual
desestimando el “juego de suma cero” donde para que yo gane alguien tiene que perder.
Respetar a los demás: entender primero y ser entendido después. Es la clave de las relaciones
humanas efectivas y posibilita el acuerdo ganar/ganar.
Crear sinergias: la síntesis de ideas divergentes produce ideas mejores y superiores a las ideas
individuales.
Auto-renovación física, social, mental y espiritual: nos permite establecer un equilibrio entre
todas las dimensiones de nuestro ser.
El compromiso es cada vez más importante en las organizaciones y va ligado directamente a la
productividad laboral. Una organización que apuesta a la gestión del compromiso de las
personas y de sus equipos evoluciona y se destaca sobre otras organizaciones.
“El compromiso es la diferencia entre vivir en un contexto de responsabilidad por la creación del
futuro; versus vivir en un contexto de razonabilidad en el cual debemos soportar lo que las
circunstancias nos den."
Jim Selman
Hace algunos años una consultora internacional llamada Hay Group realizó una encuesta a gran
escala para relevar diferentes aspectos laborales. Los resultados sobre compromiso
laboral demuestran que los trabajadores altamente comprometidos con su organización pueden
mejorar el rendimiento hasta un 30 por ciento y que tienen más del doble de posibilidades de
sobrepasar las expectativas de rendimiento que sus compañeros sin compromiso alguno.
Un trabajador comprometido con su organización recrea un vínculo que excede lo formal y lo
implica desde lo emocional y lo intelectual. Los empleados comprometidos están más
motivados y viven los éxitos de la organización de forma personal.
El compromiso laboral adquiere particular relevancia en esta época de cambios e incertidumbre.
Un líder, un jefe o un gerente requieren de competencias para administrar estos cambios a la vez
que se sostiene el compromiso laboral de los empleados. Si los empleados se identifican con la
misión, visión y valores de la organización, se reducirá la rotación, las renuncias y la
insatisfacción. Al mismo tiempo será menos necesaria la supervisión estrecha al conocer los
empleados la importancia y el valor de alinearse con los objetivos de la organización.
Dentro de las organizaciones nos movemos en redes de conversaciones. No sólo se trata de
nuestro compromiso como personas sino también de nuestro lugar dentro del sistema, cómo
interactuamos y cuál es nuestro rol. Para ello se hace necesario adoptar un pensamiento
sistémico, ver tanto las partes como el conjunto, como una suerte de mecanismo de precisión en
el que nuestras acciones se complementan con las de los demás integrantes. Comprometerse
con una organización es tomar la responsabilidad de integrarse a ella por el bien común.
Diversos autores e investigadores concluyen que las tres dimensiones del compromiso
organizacional son las siguientes:
Identificación: Se relaciona con el compromiso emocional del empleado. Acepta las metas
organizacionales, alineándose con las mismas creencias, propósitos, ideas, objetivos, que los de
la organización. Se preocupa de lo que le acontece a la organización y es su deseo ser
identificado como parte de ella.
Membresía: Es el deseo de permanecer como miembro de la organización. Este sentimiento de
pertenencia hacia la organización se relaciona con la percepción del empleado de lo que recibe
por parte de la organización, ya sea desde lo material (remuneración), como de los beneficios no
materiales como ser formación, capacitación, plan de progreso y carrera, apoyo a iniciativas
propias. También influye lo que el empleado puede perder al dejar de ser miembro de la
organización.
Lealtad: Es el cumplimiento y respeto hacia la organización mediante acciones dirigidas a
defenderla. El empleado desarrolla un fuerte vínculo y siente orgullo de pertenecer a la
organización. Este sentimiento surge a partir de creencias, presiones, cultura o valores
personales.
Es posible incrementar el compromiso laboral a través de la motivación laboral. Las
organizaciones que subestiman la necesidad de mantener involucrados a sus integrantes
finalmente lleva a un estancamiento e incluso un descenso del rendimiento y de la
productividad.
Estas son algunas de la claves que vinculan al compromiso con la motivación:
Puesto acorde a las calificaciones y equilibrado entre la capacidad de cumplimiento y el desafío
que implican.
Ambiente positivo que facilite la integración y genere un clima laboral constructivo.
Condiciones laborales coherentes en relación a los medios e infraestructura.
Metas y objetivos explícitos y alcanzables.
Remuneración competitiva en relación al desempeño y a otros puestos equivalentes en el
mercado laboral.
Capacitación continua que contribuya al plan de carrera intra y extra organizacional.
Plan de carrera y posibilidad de crecimiento.
Beneficios adicionales.
Condiciones claras y específicas de contratación.
Comunicación clara, frecuente y directa así como feedback periódico.
El compromiso laboral es pasible de ser relevado de manera planificada y periódica con el fin de
recolectar indicadores e información respecto al rendimiento y compromiso de los integrantes de
la organización. Entre las herramientas más habituales están las encuestas y los focus groups;
otra de las herramientas que está adquiriendo mayor importancia es la realización de feedback.
Según Gabriel Paradiso, el feedback permite apalancar el compromiso ya que ayuda al
colaborador a identificar sus fortalezas y áreas de mejora tanto a nivel de resultados como de
comportamiento.
El compromiso se mide también indirectamente a través del rendimiento. A mayor compromiso,
mayor es el involucramiento con la tarea, y los resultados obtenidos pasan de verse como una
acción individual a generar un reconocimiento conjunto y compartido del equipo. Quien se siente
competente con la tarea que realiza y reconocido por su resultado disfruta lo que hace,
realimentando su compromiso laboral.
Los cambios en el compromiso de los integrantes de una organización suelen ser graduales, lo
que explica la necesidad de relevar el nivel de compromiso de manera periódica. Esto se debe a
que una de las principales características del compromiso es que es invisible y subyace en las
conductas y actitudes de los miembros de la organización.
El compromiso no se puede planificar como un objetivo o una estrategia; o que forme parte de
las obligaciones de contratación de un empleado. Tampoco resulta eficaz promover encuentros
donde los líderes insten activamente a sus empleados a ser más comprometidos, dando
frecuentemente el resultado contrario. De hecho, el compromiso es algo completamente
voluntario.
El trabajo del coach adquiere particular importancia en las organizaciones al acompañar la
visibilización del compromiso. Lograr sacar lo mejor de las personas y de los equipos está
entre los principales objetivos del coaching. Descubrir sentido y propósito conecta al cliente con
su realidad y le permite tomar consciencia de cómo se ubica y quién es dentro de la
organización.
Al cambiar el enfoque del cliente, cambia su perspectiva de las elecciones que realiza y las
actitudes que demuestra. Su realidad actual deja de ser una zona de confort para convertirse en
una plataforma de oportunidades que abre posibilidades hacia un mayor compromiso personal y
laboral.
El coach también acompaña a los líderes de la organización a clarificar y transformar el
compromiso de sus colaboradores. El rol de los líderes es fundamental al vincular el rendimiento
y los resultados de sus equipos con el compromiso que demuestran. No hay éxito posible si los
líderes no tienen clara esta conexión y qué mejoras se pueden implementar para crear un
ambiente de trabajo más positivo y beneficioso para la organización.
Te compartimos estas preguntas para identificar tu compromiso laboral:
¿Me siento una parte importante de la empresa?
¿Hay alguien que fomente mi desarrollo?
¿Tengo oportunidades de crecer y aprender?
¿He sido reconocido/a por el trabajo que hecho en los últimos siete días?
¿Con respecto a tu compromiso, cómo se representan tus acciones?
¿Estás comprometido en hacer o en explicar? Recuerda que, cuando explicamos nuestros
compromisos y no accionamos, solo damos vueltas en el mismo lugar.