Cámara de niebla: visualizando partículas subatómicas
Cámara de niebla: visualizando partículas subatómicas
Fue posible distinguir experimentalmente entre las dos hipótesis posibles para explicar la
desintegración artificial mediante el uso de un dispositivo llamado «cámara de niebla», que
permite visualizar la trayectoria de cada partícula cargada. La cámara de niebla fue inventada
por C.T.R. Wilson y perfeccionada por él a lo largo de los años. A partir de 1911 se convertiría
en un importante instrumento científico para estudiar el comportamiento de las partículas
subatómicas.
(a) El núcleo del átomo bombardeado pierde un protón, que se “desprende” como resultado
de una colisión con una partícula alfa especialmente rápida.
(b) La partícula alfa es “capturada” por el núcleo del átomo al que ha golpeado, formando un
nuevo núcleo que, inmediatamente después, emite un protón.
En el caso de que la (b) fuese la válida, en cambio, la partícula alfa incidente debería
desaparecer en la colisión, y solo se verían tres trayectorias en la fotografía: la de la partícula
alfa antes de la colisión y las del núcleo desplazado tras la colisión y el protón emitido.
La cuestión se resolvió en 1925 cuando P.M.S. Blackett estudió las trayectorias producidas
cuando las partículas atravesaban gas nitrógeno en una cámara de niebla. Encontró que las
únicas trayectorias en las que se podía ver la desintegración artificial eran las de la partícula
alfa incidente, un protón y el núcleo desplazado. La ausencia de una trayectoria
correspondiente a una partícula alfa tras la colisión demostró que la partícula desaparecía por
completo y que el caso (b) es la interpretación correcta de la desintegración artificial: la
partícula alfa es capturada por el núcleo del átomo que golpea, formando una nuevo núcleo
que luego emite un protón.
Trayectorias de partículas alfa atravesando (de izquierda a derecha) gas nitrógeno. Una de
ellas ha golpeado un átomo de nitrógeno, convirtiéndolo en oxígeno y emitiendo un protón.
¿Ves las tres trayectorias? Fuente: Cassidy Physics Library
Las cámaras de niebla son dispositivos que se utilizan para visualizar partículas de radiación
ionizante.
Esta radiación se origina en la descomposición de materiales radiactivos. Sin embargo, las
partículas de radiación ionizante son muy pequeñas y se mueven a altas velocidades, lo que las
hace imposibles de ver a simple vista.
Las líneas de niebla mostradas se forman debido a condiciones específicas dentro de una
cámara de niebla. La base es crear una capa de vapores de alcohol isopropílico saturada. Se
crea una capa de vapor sobresaturado sobre el área de observación negra como resultado de
un gradiente de temperatura. Mientras se enfría el área de observación, en la parte superior
del espacio interior de una cámara de niebla, en el conducto, se calienta el alcohol isopropílico.
El alcohol isopropílico, que se evapora del conducto, desciende hacia el área de observación
fría. Sobre su superficie crea una capa de vapor sobresaturada de aproximadamente 1 cm de
espesor.
Una línea blanca, formada después del paso de una partícula cargada, contrasta con el área de
observación negra y es claramente visible incluso a simple vista. No hay dos línea en la niebla
idénticas y son lo suficientemente diferentes como para permitirnos identificar qué partícula lo
causó y determinar sus propiedades, a veces incluso su origen.
La formación de las líneas blancas es análoga a las estelas de condensación creadas por los
aviones en el cielo. Cuando los aviones vuelan a grandes altitudes, el agua producida por la
quema de combustible se condensa debido a la baja temperatura. Y con el mismo principio se
forman las líneas blancas en una cámara de niebla.
La primera cámara de niebla fue inventada y construida por un físico escocés Charles Thomson
Rees Wilson y el dispositivo se encendió por primera vez en 1911 después de casi veinte años
de desarrollo.
En 1927, Charles Thomson Rees Wilson fue galardonado con el Premio Nobel de Física por su
método para hacer visibles las rutas de las partículas cargadas eléctricamente por
condensación de vapor.
La física de las partículas empieza su expansión en 1912. Fue con el invento del primer
dispositivo de detección de las partículas atómicas, la cámara de Wilson. Los progresos que la
física realizó a principios del siglo XX, están estrechamente relacionados con el desarrollo de
los instrumentos. En [Link], te explicamos las características de la cámara de
niebla de Wilson.
La cámara de Wilson fue inventada por el físico escocés Charles Thomson Rees Wilson en
1912.
Esta técnica hace posible verla trayectoria de las partículas cargadas cuando se desplazan por
un gas que se somete a radiaciones ionizantes.
El gas, saturado de vapor de agua, se enfría bruscamente y se expande, lo que provoca que el
vapor se condense sobre los iones producidos por el paso de las partículas a través de la
cámara. Entonces, las gotitas de líquido revelan las trayectorias de las partículas, y si se
ilumina estas gotas correctamente, incluso pueden fotografiarse.
A Wilson se le ocurrió la idea de este procedimiento durante una estancia de varias semanas
que pasó antes de 1895 en una estación meteorológica de Escocia.
Él mismo describió las reflexiones que hacía en aquella época: «Los maravillosos fenómenos
ópticos que se manifestaban cuando el Sol dirigía sus rayos sobre las nubes que sobrevolaban
la colina y, en concreto, los círculos coloreados que aparecen alrededor del Sol o los que rodean
la sombra que la montaña y el observador proyectan sobre la niebla o sobre una nube atizaron
mi curiosidad y me hicieron desear imitarlas en el laboratorio.»
Los primeros intentos de Wilson datan de 1895 y le llevaron a constatar que es posible
provocar la condensación de pequeñas gotas de agua sobre iones.
En 1910 decide emplear este método para hacer visibles las trayectorias de las partículas
ionizantes, cuya existencia había sido revelada por las investigaciones sobre los rayos X y la
radiación de elementos radiactivos en estado natural.
También introduce la técnica que consiste en colocar una o más placas de metal en la cámara
para obtener informaciones complementarias sobre las partículas cuando éstas la atraviesan:
desintegración del núcleo de una placa, desviación de las partículas, producción de un haz de
electrones, pérdida de energía.
Para la mayor parte de físicos, la cámara de Wilson es uno de los dispositivos más destacados
de la historia de la física experimental en virtud de la simplicidad de su concepción y su
capacidad para hacer visible el universo subatómico.
Para el físico inglés Patrick Blackett, que en 1931 mejoró muy sensiblemente el
funcionamiento de la cámara de Wilson con la ayuda del físico Occhialini, «quizá jamás, en
toda la historia de la ciencia, un dispositivo de una simplicidad tan ingenioso haya producido
una cosecha tal de descubrimientos importantes».
Los hallazgos que comportó este invento son de un alcance considerable para la física
moderna. Entre otros destacamos:
Gracias a una cámara de Wilson se pudo fotografiar los núcleos atómicos y confirmar
definitivamente la existencia del fenómeno que Ernest Rutherford descubrió en 1919.
Gracias también a este dispositivo, Wilson pudo hacer visibles los procesos de
absorción de los rayos X y de los rayos gamma.
La cámara de niebla fue evolucionando y mejorada con el paso de los años. Finalmente,
desde 1947 dos nuevos dispositivos de detección han sustituido las cámaras de Wilson. Se
trata de las emulsiones nucleares y de las cámaras de burbujas.
El físico Cecil Frank Powell introdujo esta técnica en 1947. Cuando una partícula ionizante
rápida producida, por ejemplo, durante una desintegración radiactiva o bajo el efecto de un
rayo cósmico, choca con una emulsión fotográfica especialmente preparada, impresiona una
sucesión de granos a lo largo de su trayectoria.
Una vez se ha revelado en cliché, se puede visualizar el rastro del paso de la partícula. Como
ésta es invisible a simple vista debido a las reducidísimas dimensiones de la partícula y de los
granos que ha impresionado (sólo una fracción de micrón), se debe observar el cliché en el
microscopio.
La cámara de burbujas
Entonces se forman burbujas de vapor sobre los iones producidos por el paso de las partículas
cargadas y la trayectoria de las partículas se hace visible. La cámara de burbujas fue inventada
por el físico estadounidense Donald Glaseren 1953.
Cuando se aplica un campo magnético vertical, las partículas cargadas se curvan en sentidos
opuestos dependiendo del signo de su carga. Esto se mostró en la fotografía donde se produjo
el descubrimiento del positrón, en la cual se veía que el electrón se curvaba en el sentido
opuesto. El positrón se estaba moviendo hacia arriba, y presumiblemente fue deflectado
desde abajo porque la curvatura de la traza es mayor en la parte inferior de la figura (la
fotografía estaba con la parte de arriba hacia abajo).
Charles Thomson Rees Wilson (1869-1959), un físico escocés, inventó la cámara de niebla.
Inspirado por las observaciones del espectro de Brocken mientras trabajaba en la reunión de
Ben Nevis en 1894, comenzó a desarrollar cámaras de expansión para el estudio de la
formación de nubes y los fenómenos ópticos en el aire húmedo. Muy rápidamente descubrió
que los iones podrían actuar como centros para la formación de gotas de agua en tales
cámaras. Buscó aplicaciones de este descubrimiento y perfeccionó la primera cámara de niebla
en 1911. En la cámara original de Wilson, el aire dentro del dispositivo sellado estaba saturado
con vapor de agua, entonces se usaba un diafragma para expandir el aire dentro de la cámara
(expansión adiabática). Esto enfriaba el aire y el vapor de agua comenzaba a condensarse.
Cuando una partícula ionizante pasaba a través de la cámara, el vapor de agua se condensaba
en los iones resultantes y la traza de la partícula era visible en la nube de vapor. Wilson, junto
con Arthur Compton, recibió el Premio Nobel de física en 1927 por su trabajo en la cámara de
niebla.
La cámara niebla de difusión se desarrolló más tarde en 1936 por Alexander Langsdorf. Esta
cámara difiere de la cámara de niebla de expansión en que es sensible a la radiación de forma
continua y que el fondo debe enfriarse a una temperatura baja, generalmente tan fría como el
hielo seco. El vapor de alcohol se usa a menudo por sus diferentes temperaturas de transición
de fase. Es posible construir una de estas cámaras con materiales caseros y emplearla para ver
trazas de partículas cargadas, fundamentalmente rayos cósmicos secundarios.
La cámara de burbujas tiene el mismo propósito, el de revelar las trazas de partículas cargadas,
pero funciona de manera inversa a la de niebla, ya que en ella el material con el que
interaccionan las partículas cargadas es un líquido en lugar de un gas y se forman burbujas de
vapor al paso de las partículas cargadas en lugar de gotas de líquido. Al estar rellenas con un
material más denso, se producirán más interacciones, lo que aumenta la probabilidad de
detectar nuevas partículas. Además, las cámaras de burbujas se reactivan más rápidamente
tras su uso que las de niebla. Estos factores hicieron que rápidamente la cámara de burbujas
se convirtiera en el detector de partículas preferido, por lo que las cámaras de niebla
desaparecieron en la investigación fundamental a comienzos de los años 1960.
Cámara de Niebla
Fabricar una cámara de niebla para ver la traza de partículas subatómicas y maravillarse del
mundo cuántico, es posible y con bajos costes. Se pueden ver las trazas de partículas \alpha,
que son núcleos de 4He con dos protones y dos neutrones, pero desnudos de electrones.
También se pueden observar rayos \gamma que son fotones de alta energía, aunque son más
raros. Del estilo del electrón aparecen partículas \beta o electrones libres, y muones que son
partículas también con la carga negativa del electrón pero pero 200 veces más pesados y de
vida mucho más corta.
Una cámara de niebla se basa en un recipiente estanco con una mezcla de gases. Uno de ellos
estará sobreenfriado, y esto significa que la menor perturbación provocará que se condense.
Las partículas que se desea detectar ionizan este gas, y los iones generados actúan como
núcleos de condensación en el gas sobreenfriado, formando una traza de condensación
parecida a una niebla en la mezcla. Se aprecia algo parecido a la clara línea producida por un
avión surcando el cielo, pero en este caso la causante es una partícula subatómica moviéndose
a través del gas, prestando su energía para la ionización de los átomos.
La ionización es la pérdida o ganancia de electrones por los átomos y en la práctica es muy fácil
de conseguir. Simplemente frotando un globo con la manga del jersey ya pierde electrones, y
se puede confirmar que atrae el pelo o pedacitos de papel por motivo de la electricidad
estática producida.
En este caso se ha construido además una iluminación especial con unos cartones y una tira de
led entre ellos. Este montaje emite un bloque de luz horizontal, con lo que se minimizan los
reflejos no deseados. Esto permite grabar la escena directamente con un teléfono móvil
apoyado sobre la tapa superior de cristal.
Por otra parte se vacía el extintor en una funda de almohada vieja, que capturará el CO 2 en
forma sólida. No se debe olvidar tomar precauciones porque será expelido casi a -80℃. Se
reparte el CO2 capturado en la base de porexpán, y sobre él se sitúa la pecera que se ha
montado antes con la tapa de aluminio negro en contacto con el CO 2 sólido. La técnica de
obtener el CO2 de un extintor tiene la ventaja de que se puede almacenar hasta el día de su
utilización. La compra de CO2 en cajas tiene el inconveniente de que hay que consumirlo
posiblemente la misma semana de la compra.
Al cabo de unos minutos el alcohol irá cayendo en una fina nube, y al llegar a la parte inferior
se sobre enfriará. Esta nube artificialmente creada se convierte en el caldo de cultivo perfecto
para los núcleos de condensación. Iluminando bien por un lado con un foco se puede
encontrar un ángulo en el que apreciar las trazas de las partículas.
Una forma de pescar una espectacular partícula \alpha es conseguir una muestra de Americio
241
Am de un detector de humo, e introducirlo en la cámara de niebla. Este átomo es demasiado
grande para ser estable, y no existe en la naturaleza. Lo fabrica el ser humano en reactores
nucleares a partir de plutonio, y luego se le da un uso industrial. Se descompone de forma
natural en una partícula \alpha 4He y Neptunio 237Np. Notemos que en este caso el número de
nucleones totales se mantiene. La partícula \alpha es lo bastante grande para ser una partícula
libre. No avanza más que en un par de centímetros antes de absorber dos electrones, y se
disuelve en el gas circundante como un átomo de helio normal.
241
Am de un detector de humo.
La partícula \alpha al ser expedida por su núcleo, en algunas ocasiones puede excitar la corteza
de electrones al atravesarla. Al volver los electrones a su nivel fundamental emiten el exceso
de energía en un fotón \gamma característico de 59KeV. Este proceso tiene una probabilidad
bastante baja comparada con la probabilidad de emisión \alpha, de modo que podemos
esperar ver 50 partículas \alpha por segundo, y quizá un solo fotón \gamma en 10 minutos.
Una buena opción es grabar la sesión y revisar después lo que se ha pescado.
Partículas \alpha
Una partícula \beta es un electrón libre. Si es lento se identifica enseguida porque pesa muy
poco y va rebotando al azar contra las moléculas del gas que son miles de veces más pesadas
que él; tal que la trayectoria es parecida a la del movimiento browniano. Aquí van algunos
ejemplos capturados en esta cámara de niebla. La traza es muy tenue y dura poco, por eso se
ha preferido publicar fotografías.
Detección de muones.
Que es un muón
Toda la materia normal y estable que se encuentra en la Tierra está hecha de fermiones de la
primera columna. Las familias del muón y tauón son más pesadas e inestables, y la vida media
típica de una partícula de estas es menor de un segundo. Se producen como consecuencia de
colisiones de alta energía de rayos cósmicos (protones sobre todo) contra la atmósfera, o
pueden ser producidas masivamente en colisionadores y reactores nucleares.
Tenemos la suerte de que a la tierra llegan constantemente rayos cósmicos, que son en su
mayoría protones que viajan casi a la velocidad de la luz. Son producidos en el sol y también
en supernovas, con lo que estos últimos tardan en llegar a la tierra miles de años. Al impactar
contra la atmósfera superior, convierten su gran energía cinética en materia, a lo que se llama
ducha de partículas. Una ducha puede ser de millones de ellas.
Sólo por curiosidad comentaré que los rayos cósmicos se pueden ver directamente con los
ojos, y esto les sucede a los astronautas, fenómeno que se denomina fosfeno. Los rayos
cósmicos pueden atravesar el casco de una nave espacial que no lleve escudo suficiente para
detenerlos, con lo que penetran en la cabeza del astronauta y arrancan electrones de su
retina, lo que se percibe como pequeños destellos que se repiten cada pocos minutos. La
atmósfera sirve de escudo a los rayos cósmicos directos, y por eso este efecto no se da en la
superficie de la Tierra.
Los muones tienen la particularidad de que pueden atravesar una casa y llegar hasta donde se
haya instalado la cámara de niebla. De hecho se han usado para estudiar el interior de las
pirámides de Egipto. Se estima que pueden llegar 10.000 muones al suelo por m² y minuto,
aunque el dato varía dependiendo de la zona de la tierra.
Los muones pueden ionizar muchos átomos de gas debido a su energía, y se detectan en la
cámara de niebla como líneas gruesas y rectas que no rebotan al azar, al contrario de los
electrones.
Pueden capturarse trazas compatibles con muones cada cinco minutos aproximadamente,
dependiendo de las dimensiones de la pecera.
Espero que hayan gustado las posibilidades de éste experimento de construcción de una
sencilla cámara de niebla. Cualquier comentario, sugerencia, etc. como siempre, son
bienvenidos.
La cámara de niebla:
Partículas de verdad
A mucha gente le da la impresión de que esas partículas de las que
oímos hablar en los medios o en la escuela son menos reales que los
coches o las piedras y no es así, al menos cuando se trata de los
electrones, protones, muones, fotones...que los físicos detectan cada
día y cuyas energías y momentos miden.
Quizá la mejor forma de convencerse sea construir a partir de
materiales simples un detector en el que vemos con nuestros propios
ojos las estelas que dejan las partículas cargadas a su paso.
Este detector, llamado cámara de niebla, es una caja herméticamente
cerrada en cuyo interior hay una mezcla de vapor de alcohol y aire. El
fondo de la cámara se mantiene tan frío (por contacto con CO2 sólido,
hielo seco) que hay una capa con vapor por debajo de su temperatura
de condensación, en un estado inestable en el que sólo hace falta una
perturbación para que empiecen a formarse gotas de alcohol líquido.
El paso de partículas cargadas de suficiente energía que atraviesan la
cámara (muones de los rayos cósmicos secundarios, por ejemplo) da
lugar a iones que actúan como núcleos de condensación sobre los que
crecen las gotas de alcohol.
Así se forman estelas de niebla (de alcohol), muy parecidas a las de
los aviones, a lo largo de las trayectorias de las partículas.
DETALLES
A continuación se se describe con más detalle cómo construir y hacer
funcionar la cámara. Muchos de los consejos están basados en la
práctica (cámaras que hemos construido y han funcionado) y en la
tradición (lo hicimos así porque así la habían hecho otros antes...) pero
si se quiere profundizar y sistematizar, al final se proporcionan las
referencias clásicas de las que partir.
MONTAJE DE LA CÁMARA
1. Como base de la cámara se puede usar una pecera de plástico o
vidrio (siempre que las juntas sean estancas.
Unas dimensiones aproximadas que vienen bien son 20 cm x 15 cm de
ancho y, más importante, entre 15 y 20 cm de alto (pero hemos hecho
cámaras de hasta 23 cm que han funcionado muy bien).
2. Para que en el interior de la cámara haya vapor de alcohol
utilizamos unas tiras de fieltro o similar de unos pocos cm de ancho
pegadas a lo largo del interior de la cámara como indica la figura.
Estas tiras se empaparán luego en isopropanol (así que cuidado con la
elección del pegamento...).
3. Para cerrar la cámara se emplea una chapa de aluminio de las
mismas dimensiones que la base de la pecera (o lo que sea). La cara
que da al interior de la cámara se debe cubrir de cinta aislante de color
negro mate para aumentar la visibilidad de las trazas.
Es muy importante que el cierre de la cámara sea hermético.
Normalmente basta sellarla con cinta aislante o cinta americana
alrededor del perímetro de la chapa de modo que esté bien adherida
tanto a las paredes laterales de vidrio como a la cara exterior de la
chapa y para esto es importante que la chapa se ajuste a la base de la
pecera tanto como sea posible. Hay que elegir bien la cinta teniendo
en cuenta que el frío y la humedad condensada pueden afectarla.
En algún caso (por ejemplo si la chapa es algo mayor que la base de
la pecera) podría convenir colocar a lo largo del perímetro de la cara
interna de la chapa una tira de burlete de goma con un perfil similar al
de la figura y luego cerrar con cinta la cámara. Si la cámara es
pequeña, podrían bastar el burlete y un peso encima. Se podría unir
no sólo el cuerpo de la cámara con su base no sólo a lo largo del
perímetro de la chapa, sino también hacia arriba, o al menos colocar
algún peso sobre la parte superior de la cámara, pero en la mayor
parte de los casos todo esto es innecesario.
4. Es simplemente un contenedor para el hielo seco sobre el que se
va a colocar la cámara. Una buena opción es el poliestireno expandido
(llamado “corcho blanco” o también “poliexpán” e incluso “porexpán”),
ya que es un buen aislante térmico.
FUNCIONAMIENTO
Si se mantiene un gradiente de temperatura suficientemente
pronunciado entre el fondo y la superficie superior de la cámara a la
vez que se garantiza la difusión de vapor desde la superficie más
caliente a la más fría a través de un gas inerte (que aquí es aire), será
posible obtener una capa, próxima al fondo en nuestro caso, de vapor
sobresaturado. Las temperaturas deben ser tales que en esa capa
sensible se pueda producir condensación sobre los iones que forman
al pasar las partículas cargadas de energía suficiente. Este es un
procedimiento para conseguirlo:
Tras haber empapado de isopropanol el fieltro (con una jeringa, por
ejemplo, y generosamente), se cierra la cámara de forma estanca tal
como se ha indicado y se coloca sobre el hielo seco.
Para conseguir un gradiente de temperatura apropiado, la chapa
metálica que forma la base de la cámara debe ser horizontal y estar en
muy buen contacto térmico con el hielo seco (que estará a su
temperatura de sublimación a presión atmosférica, unos -79 ºC), por lo
que hay que usarlo pulverizado o en forma de placas o fragmentos
pequeños, como granos de arroz.
Si se emplean otras presentaciones típicas (como los cilindros del
orden de un centímetro de diámetro y varios de altura) es posible que
la temperatura de la base no sea suficientemente baja y en este caso
se puede machacar el hielo seco hasta reducirlo a un tamaño
adecuado (por ejemplo metiéndolo poco a poco en una bolsa
resistente y golpeándolo con un martillo o similar).
Por el contrario, la parte superior de la cámara, donde está depósito
con el alcohol líquido (un fieltro empapado en nuestro caso) se debe
mantener caliente para tener un buen ritmo de evaporación, por lo que
se debe evitar utilizar la cámara en ambientes fríos. Si es necesario se
puede calentar con una lámpara halógena, por ejemplo.
Tras dejar la cámara así montada durante unos minutos (del orden de
diez, pero a veces mucho menos), se deberían empezar a ver trazas
en la región sensible, cerca del fondo de la cámara si la iluminación es
la apropiada. Puede emplearse una lámpara halógena de
escritorio dirigidas hacia el fondo con un ángulo pequeño o también un
proyector de diapositivas. Si todo funciona bien y con estas
dimensiones, habría que esperar del orden de una traza por segundo
en algún lugar de la cámara.
Hay gente (poca) que tiene cierta dificultad en ver las trazas porque
“no saben cómo mirar”. Puede ser una buena idea aconsejarles que se
fijen en un área concreta del fondo de la cámara -sin andar buscando
trazas por todas partes- hasta que perciban una fina lluvia de gotitas
de alcohol que se han evaporado y luego condensado en la parte alta
de la cámara; eso no es lo que buscamos, pero una vez que lo tienen,
observar sobre ese fondo unas condensaciones con forma de hilillo
que aparecen de repente y se deshacen rápidamente
¿Y SI NO SE VE NADA?
Habrá que comprobar que han pasado el tiempo suficiente (no más de
un cuarto de hora), que la cámara es estanca y su fondo está bien
iluminado, que la parte superior no está muy fría (¿hay que
calentarla?) pero el fondo sí (para que esto suceda, recordemos
que el contacto térmico entre el hielo seco y la chapa ha de ser
bueno).