Narciso
Narciso
Era hijo de la
ninfa Liríope y del dios del río Cefiso. Su nombre era Narciso.
Sin embargo, aquel joven, a pesar de tener tantas pretendientes, las rechazaba a todas. Ninguna de esas
mujeres le parecían lo suficientemente valiosas para él. Y lo peor de todo es que las rechazaba con
crueldad, dejándolas destrozadas.
La madre del joven estaba tan preocupada, que fue a visitar a un vidente, quien le advirtió de lo siguiente:
La madre de aquel vanidoso joven no entendió muy bien lo que querían decir aquellas palabras. Aunque más
adelante al fin comprendería su significado…
Un día, Narciso se fue a cazar ciervos al bosque. Entre los matorrales, la ninfa Eco le observaba a cierta
distancia. Se quedó prendada de él, pero era incapaz de hablar. La diosa Hera la había castigado y solo
podía repetir la última palabra que escuchaba.
Narciso escuchó sus pasos, pero al no ver a nadie, gritó: – ¿Quién anda ahí? Y Eco respondió:
– ¡Ahí! ¡Ahí!
La joven salió de su escondite e intento abrazar a Narciso, pero fue terriblemente humillada.
– ¡Fuera! ¡Apártate!- le gritó- ¿Qué pretendes? ¡Jamás me enamoraría de alguien como tú, incapaz de
hablar!
Eco se sintió tan desgraciada, que corrió a esconderse en una cueva, en donde permaneció para siempre,
hasta que solo quedó su voz.
Pero esta, la de Eco, fue solo una de muchas historias de Narciso. Todas terminaban de la misma manera:
con alguna joven con el corazón roto.
La diosa Némesis, diosa de la venganza retributiva, decidió castigar al orgulloso joven. Un día, condujo a
Narciso hasta un arroyo. Pidió que contemplara el reflejo del agua. El joven, al ver su imagen con nitidez
en las tranquilas aguas del río, se enamoró de sí mismo al instante.
No podía dejar de observarse. Intentó tocar su imagen, pero ésta desaparecía al rozarla con sus dedos.
Quiso besarla, pero no pudo… Estaba tan desesperado, tan frustrado… sentía tanto deseo por conseguir
aquello que veía, que en un acto desesperado, se lanzó al río.
Narciso murió ahogado, y en el lugar en donde murió, nació una hermosa flor que se conoce con su mismo
nombre: Narciso.