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DEVACHAN

El documento discute el estado de Devachan, donde la mónada espiritual experimenta una existencia de satisfacción y gozo sin actividad u ocupación. Explica que para comprender este estado espiritual se debe elevarse más allá de las percepciones físicas, y que en Devachan la variedad se desarrolla a un alto grado a partir de temas sembrados durante la vida.

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El documento discute el estado de Devachan, donde la mónada espiritual experimenta una existencia de satisfacción y gozo sin actividad u ocupación. Explica que para comprender este estado espiritual se debe elevarse más allá de las percepciones físicas, y que en Devachan la variedad se desarrolla a un alto grado a partir de temas sembrados durante la vida.

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[The Theosopisht, Vol. IV, No 8, Mayo, 1883, p. 202]

¿Sería Ud. tan amable de permi2rme una pregunta?

En el Vol. IV, No 2, en la página 28 (de la Revista The Theosopisht), encuentro, que en el


estado descrito como Devachan la mónada espiritual lleva por muy largos periodos una
existencia de saEsfacción pura y de gozo consciente, sin embargo, sin acEvidad, sin
ocupación y logro (NOTA: [Véase «Muerte e Inmortalidad», en el Volumen presente, donde
H.P.B. añade una explicación larga a la Carta de N.D.K.’s al Redactor.–El Compilador]. FINAL
NOTA).

Ahora bien, ¿cómo es posible que una existencia consciente sin acEvidad u ocupación pueda
ser de saEsfacción y de gozo? ¿No sería preferible la aniquilación a un tal estado de
indolencia? En el cielo CrisEano hay por lo menos la ondulación de las palmeras y las arpas.
Un pobre entretenimiento en verdad, pero mejor que nada. Por favor explíquenos.

Esperando que no sea ofensiva mi curiosidad.

Respetuosamente, Su obediente siervo, R. HARTMANN, M.S.T.

Georgetown, Colorado, 31 de Enero, 1883.

La pregunta de nuestro correspondiente ya había sido an;cipada por los importantes


apéndices añadidos a los recientes «Fragmentos» sobre Devachan (NOTA: Exposición
parafraseada de la enseñanza contenida en la carta XXV de Las Cartas de los Maestros a
A.P. SinneQ.–El Compilador. FINAL NOTA).

Para comprender las condiciones de existencia espiritual de cualquier clase, es necesario


llegar por arriba del plano de las percepciones meramente Esicas. Uno no puede ver las
cosas del espíritu con los ojos de la carne, y uno no puede apreciar con éxito los fenómenos
subjeMvos con sólo la ayuda de esas reflexiones intelectuales que pertenecen a los senMdos
Esicos.

«¿Cómo es posible que una existencia consciente sin acMvidad u ocupación pueda ser de
saMsfacción y de gozo?». Esto sólo enfaMzará la idea errónea que ésta pregunta entraña si
en vez de esto uno preguntase, «¿cómo es posible que una existencia consciente sin
deportes atléMcos y cacería pueda ser de gozo?».

Los anhelos de la naturaleza humana corporal e incluso animal del hombre no Menen un
carácter permanente. Las demandas de la mente son diferentes de las del cuerpo. En la vida
Esica un deseo siempre recurrente de cambio impresiona nuestra imaginación con la idea
de que no puede haber conMnuidad en la saMsfacción, sin la variedad de la ocupación y la
diversión.

El poder darse cuenta por completo de la manera en la que una sola vena o filón de
consciencia espiritual pueda conMnuar por considerables periodos de Mempo atrayendo la
atención –no sólo la saMsfacción, sino la atención gozosa– de una enMdad espiritual,
probablemente es solamente posible para personas que ya hayan desarrollado en la vida
ciertas facultades interiores, dormidas en la mayor parte de la humanidad.

Pero mientras tanto, nuestro correspondiente actual podría quizás obtener cierta
saMsfacción en el hecho de que –tal como se ha explicado en ensayos recientes sobre el
tema–en Devachan se desarrolla una clase de variedad en un grado muy elevado; tal como
ocurre con la variedad que crece naturalmente a parMr de temas simples, puestos en
vibración durante la vida.

Por ejemplo, en Devachan es posible un inmenso crecimiento, en el conocimiento mismo,


para la enMdad que ha comenzado la «prosecución» de tal conocimiento durante la vida.
Nada puede ocurrirle a un espíritu en Devachan, cuya nota tónica no haya sido tocada
durante la vida; las condiciones de una existencia subjeMva son tales que es imposible la
importación de impulsos totalmente externos o ideas ajenas.

Pero, una vez sembrada la semilla de pensamiento, una vez que la corriente de pensamiento
está en movimiento (la metáfora puede variarse a voluntad para saMsfacer cualquier gusto),
entonces su desarrollo en Devachan puede ser infinito, porque allí, el sexto sen;do y sexto
principio son nuestros instructores; y en una sociedad semejante, no puede haber
aislamiento, como la humanidad Xsica en;ende el término.

De hecho, el ego espiritual bajo la instrucción de su propio sexto principio no necesita temer
aburrirse, y sería tanto como suspirar por una casa de muñecas, o una caja de juego de
bolos, lo mismo que por las arpas y hojas de palma del cielo Medieval.

(Collected Wri2ngs, Tomo IV, ArAculo: Devachan)

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