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Aztecas

Los aztecas eran un pueblo mesoamericano que fundó el Imperio azteca en el centro de México en el siglo XIV. Crearon una sociedad altamente organizada con una cultura guerrera y religiosa que realizaba sacrificios humanos. Dominaron gran parte de Mesoamérica a través de la fuerza militar y el comercio hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XV.
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Aztecas

Los aztecas eran un pueblo mesoamericano que fundó el Imperio azteca en el centro de México en el siglo XIV. Crearon una sociedad altamente organizada con una cultura guerrera y religiosa que realizaba sacrificios humanos. Dominaron gran parte de Mesoamérica a través de la fuerza militar y el comercio hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XV.
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Cultura azteca

Se conoce como los aztecas, tenochcas o mexicas a uno de los más conocidos pueblos
mesoamericanos de la época precolombina. Fueron los fundadores de la entidad político-
territorial más grande y poderosa de la región hasta la llegada de los conquistadores españoles
en el siglo XV: el Imperio azteca, ubicado en la región centro-sur del actual territorio mexicano.

El Imperio azteca surgió en apenas 200 años, gobernó y colonizó la región central
mesoamericana en una triple alianza entre los pueblos de Texcoco (acolhuas), Tlacopan
(tepanecas) y México-Tenochtitlán. De hecho, Tenochtitlán fue la capital del Imperio completo.

Cada una de estas poblaciones era un altépetl distinto, es decir, una instancia política, social y
religiosa organizada. En su conjunto conformaban un mismo Estado que invadió, esclavizó y
controló a los pueblos vecinos, imponiéndoles entre otras cosas su lengua (el náhuatl) y su
religión (el culto al dios solar y guerrero Huitzilopochtli).

Por eso, una vez llegados los ejércitos conquistadores en el siglo XV, fue muy sencillo convencer
a las poblaciones rivales de aliarse con los europeos en la guerra contra los aztecas. Esta fue la
decisión tanto de tlaxcaltecas como totonacas, a pesar de que después ellos mismos
compartieran el destino de sometimiento y exterminio que puso fin a la cultura mexica.

Ubicación geográfica de los aztecas

Los mexicas provenían de una tribu nómada mesoamericana que se asentó hacia el año 1325
en México-Tenochtitlán, en el centro del actual territorio de México, en donde actualmente se
halla la Ciudad de México, capital del país.

Desde allí se expandieron hacia afuera, se adueñaron de los actuales estados de México,
Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, Chiapas (la costa), Hidalgo y parte del territorio actual de
Guatemala. En dicha región contaban con diversos ecosistemas, distintas regiones climáticas y
por lo tanto distintos recursos naturales que aprovechar.

Así, a inicios del siglo XVI ya los aztecas, gobernados por Moctezuma II, ejercían el control
imperial de la región y habían convertido el náhuatl en lingua franca en prácticamente toda
Mesoamérica.

Características generales de la cultura Aztecas

Los aztecas eran un pueblo fundamentalmente guerrero y religioso, cuyo patrono principal era el
dios Sol, Huitzilopochtli. A su nombre hacían sacrificios humanos, con los guerreros de las etnias
conquistadas, a las que además imponían un sistema de impuestos que centralizaba en
Tenochtitlán la mayor cantidad de riquezas posible.

Su carácter belicista se reflejaba en sus vestimentas, adornadas con plumas y otros adornos que
mostraban además la jerarquía del individuo dentro de la sociedad. Dominaban un tipo de
metalurgia prehispánica basada en bronce, oro, plata y obsidiana, con el que confeccionaban
ornamentos y armas para la guerra.
Poseían también una escritura pictográfica que cumplía fines de documentación, un sistema
métrico propio con el que desarrollaron numerosas obras arquitectónicas, y un sistema
astronómico basado en la observación del Sol, la Luna y Venus.

Su imperio heredó tendencias culturales de culturas precedentes, como los teotihuacanos. De


hecho, hicieron de Teotihuacán, ya abandonada y en ruinas, un lugar de peregrinaje religioso en
el que llevar a cabo ritos y ofrendas humanas: varones al dios Sol, mujeres a la diosa Luna.

Organización política y social de los aztecas

La sociedad mexica se dividía en veinte clanes o calpullis, vinculados entre sí por parentesco,
división territorial y la práctica religiosa, esta última inseparable del arte de la guerra. Cada clan
tenía una autoridad o calpullec, un territorio asignado y un templo propio. Incluía personas de las
tres clases sociales:

Nobles guerreros (pipiltin). Controlaban el gobierno y la religión, dado el carácter teocrático de la


sociedad mexica.

Plebeyos (macehualtin). Comprendían artesanos, campesinos y comerciantes del pueblo llano.

Esclavos (tlatlacohtin). Generalmente eran prisioneros de guerra, criminales o ciudadanos que


pagaban mediante la servidumbre grandes deudas a terceros.

En cada altépetl se ejercía la justicia local y administrativa mediante instituciones designadas


para ello. Por otro lado, los problemas irresolubles podían elevarse a tribunales judiciales en
México-Tenochtitlán y Texcoco.

Allí, la justicia era impartida en el propio palacio real por parte de las autoridades. Sin embargo,
entre el pueblo llano la impartía un tecutli o juez de elección popular, que estaba en funciones
durante un año.

Por encima del tecutli estaba un tribunal de tres jueces vitalicios, designados por el asesor
encargado del ejecutivo o cihuacóatl, quien servía de consejero a la autoridad política máxima
del Imperio, el huey-tlatoani. Este último era electo, a su vez, de entre la nobleza de los clanes
de la sociedad, por un concejo integrado por representantes de cada clan.

Economía azteca

La economía azteca fue, especialmente durante el apogeo imperial, sumamente próspera. En


particular porque el dominio de los pueblos vecinos brindaba la oportunidad de mano de obra
barata y abundante.

Además, el cultivo de las tierras se asignaba a los clanes o calpulli, repartiendo la producción
entre el Estado, los sacerdotes, las familias del clan y su jefe. Gracias a sus avanzadas técnicas
agrícolas, se aprovecharon las aguas del lago Texcoco mediante un sistema de cultivo llamado
chinampas, que empleaba el lodo del lago como abono y pudiendo sembrar varias veces al año.

Además, conocieron el comercio, principalmente el trueque, así como el tráfico de esclavos, y


las industrias de la minería (especialmente obsidiana para elaborar utensilios y armas) y la textil
(empleando algodón y fibras de magüey).

Religión de los aztecas

Como otras tribus mesoamericanas, los mexicas poseían una cosmovisión fruto de la herencia e
hibridación de culturas anteriores, organizada en torno a la veneración de un dios solar. Sin
embargo, es posible y frecuente hallar evidencia de veneración de dioses toltecas como Tláloc,
Tezcatlipoca o Quetzalcóatl.

Incluso, a medida que el Imperio crecía nuevas deidades eran veneradas. Esto se debía a que
nuevas poblaciones eran asimiladas y el panteón mexica se expandía. Para ello, se enlazaban
sus relatos mitológicos con los de los dioses existentes.

Esto arrojó como resultado una religión llena de intrincadas y complejas historias de parentesco
entre los dioses, fruto del sincretismo entre civilizaciones. Sin embargo, conforme el Imperio se
establecía, surgió cierta concepción monista sobre lo divino, abandonando el politeísmo
tradicional. En esto los estudiosos no llegan a un consenso definitivo.

En todo caso, la religión de los aztecas era un elemento central en su cultura. Los ritos de ofrenda
a los dioses y sacrificios humanos (generalmente de prisioneros de guerra) era común e
importante en la consolidación de las castas militares.

Organización militar de los aztecas

Cultura azteca militar

La guerra y la religión eran centrales en la cultura azteca.

Los aztecas poseían una formidable organización militar, que les garantizó el dominio de la región
durante su etapa imperial. Contaban con la labor de inteligencia de los comerciantes y
mercaderes, que brindaban información clave previo a las invasiones, que generalmente duraban
hasta que sus enemigos cedieran al vasallaje.

Es posible también (aunque no se ha comprobado) que el matrimonio les otorgara también la


posibilidad de asimilar al Imperio castas nobles particularmente resistentes al vasallaje.

El ejército mexica estaba integrado por numerosos plebeyos (yaoquizqueh), apenas con una
instrucción militar básica, y un número menor pero considerable de guerreros profesionales
provenientes de la nobleza, organizados en distintas sociedades guerreras, de acuerdo a sus
desempeños y su tradición bélica.

La guerra era fundamental en el modo de vida azteca. Por ejemplo, era el único factor de ascenso
social para los plebeyos, por lo que los hombres recibían instrucción militar desde edades
tempranas.

Sus armas preferidas de combate eran las espadas de obsidiana (macuahuitls), lanzas
(tepoztopillis) y escudos (chimallis). Se dice que Moctezuma poseía una lujosa armería cuyos
instrumentos estaban adornados con piedras preciosa.

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