Universidad católica de Santa Fe.
Facultad de ciencias de la salud.
Licenciatura en Fonoaudiología.
Alteraciones del lenguaje en adultos - Diagnóstico y abordaje
fonoaudiológico.
Trabajo práctico.
Profesora: Cintia Flores.
Sede: Santa Fe.
Año: 2023.
Alumnos:
Melina Casanova.
Malena Larumbe.
Nehuen Oldrini.
María Angelica Gervasoni.
Luz Bugnon.
Consigna: investigar acerca de las ENFERMEDADES DE LOS PARES CRANEALES (V-
VII-VIII-IX-X-XI-XII).
Enfermedades del V par craneal: nervio trigémino
La neuralgia del trigémino: Es un intenso dolor en la cara debido a una disfunción del
quinto par craneal (nervio trigémino). Este nervio transmite información sensitiva de la cara
al cerebro y controla los músculos encargados de la masticación.
El dolor debido a la neuralgia del trigémino puede aparecer espontáneamente, pero con
frecuencia se desencadena al tocar un punto específico (denominado punto gatillo) en la cara,
los labios o la lengua, o al realizar determinadas actividades como lavarse los dientes o
masticar. Se sienten brotes repetidos de corta duración de dolor punzante e intenso en
cualquier parte de la zona inferior de la cara, aunque lo más frecuente es que se sientan en la
mejilla cerca de la nariz o en la mandíbula.
Habitualmente, sólo se afecta un lado de la cara. El dolor suele durar unos segundos, aunque
llega a durar hasta 2 minutos. Si se repite hasta 100 veces al día, llega a ser incapacitante.
Debido a que el dolor es intenso, las personas afectadas suelen hacer muecas, y por ello el
trastorno se denomina a veces tic. Con bastante frecuencia el trastorno desaparece por sí
mismo, aunque los episodios de la enfermedad reaparecen en muchos casos después de un
largo intervalo sin dolor.
Enfermedad del VII par craneal: nervio facial
Parálisis del nervio facial:
La parálisis facial idiopática es la parálisis periférica del nervio facial súbita unilateral. Los
síntomas de la parálisis del nervio facial son la hemiparesia facial de la parte superior e
inferior del rostro. Los estudios complementarios (p. ej., radiografía de tórax, concentración
de enzima convertidora de angiotensina [ECA] en suero, pruebas para enfermedad de Lyme,
glucosa en suero) se realizan para diagnosticar causas tratables. El tratamiento puede incluir
la lubricación del ojo, el uso intermitente de un parche en el ojo y, para la parálisis facial
idiopática, los corticosteroides.
El dolor detrás de la oreja muchas veces precede a la paresia facial en la parálisis idiopática
del nervio facial. Se presenta una paresia, a menudo con parálisis completa, a las pocas horas
que suele ser máxima en 48 a 72 horas.
Los pacientes pueden informar entumecimiento o una sensación de pesadez en el rostro. El
lado afectado se torna plano e inexpresivo; la capacidad para fruncir la frente, parpadear y
hacer muecas está limitada o ausente. En los casos graves, la fisura palpebral se ensancha y el
ojo no se cierra, lo que a menudo irrita las conjuntivas y deseca la córnea.
El examen sensitivo es normal, pero el conducto auditivo externo y una zona pequeña por
detrás de la oreja (sobre la mastoides) pueden ser dolorosos al tacto. Si la lesión nerviosa es
proximal al ganglio geniculado, puede estar afectada la salivación, el gusto y el lagrimeo, y
puede presentarse hiperacusia.
Enfermedades del VIII par craneal: Nervio Vestibulococlear.
Si el octavo (VIII) par craneal, es decir el nervio auditivo o nervio vestibulococlear, está
dañado o no funciona correctamente, la persona afectada puede sufrir problemas auditivos
y/o de vértigo. Ya que interviene en la función auditiva y del equilibrio. Es un nervio aferente
de tipo sensorial.
Ciertos procesos patológicos, enfermedades, el envejecimiento o lesiones de este par craneal
van a provocar dificultades en las personas.
Algunos ejemplos:
Se puede provocar una neuronitis vestibular, la cual se debe a la Inflamación del nervio
vestibular caracterizada por un comienzo agudo y brusco de vértigo, náuseas y desequilibrio.
El nervio coclear está típicamente preservado y no suele haber hipoacusia ni acufenos. Los
síntomas suelen resolverse durante un período de días a semanas.
También se puede formar un neurinoma del acústico, que es un tumor poco frecuente no
canceroso y, por lo general, de crecimiento lento que se forma en el nervio que va del oído
interno hasta el cerebro. Las ramas de este nervio afectan directamente el equilibrio y la
audición, por lo que la presión de un neurinoma del acústico puede provocar pérdida de la
audición, zumbido en el oído e inestabilidad (el neurinoma del acústico surge de las células
de Schwann que cubren este nervio y crece de forma lenta o no crece).
Además, se puede desarrollar una neuropatía auditiva que puede ser causada tanto por algún
daño a las neuronas auditivas que transmiten información sobre el sonido de las células
ciliadas internas al cerebro como otras causas que incluyen daño al nervio auditivo en sí,
haber heredado genes con mutaciones, o daño al sistema auditivo. Las últimas dos causas
pueden resultar en conexiones defectuosas entre las células ciliadas internas y el nervio
auditivo. En algunos casos, puede haber una combinación de estos problemas.
También el paciente puede desarrollar una hipoacusia neurosensorial cuando el nervio se ve
afectado, generalmente se produce una caída o pérdida de los sonidos agudos.
Otro síntoma común por afectación del VIII son episodios de vértigo posicional benigno, los
cuales se tratan de presencia de vértigo y nistagmus de pocos segundos a un minuto de
duración, desencadenados por cambios posicionales cefálicos, como girar o extender la
cabeza.
El Herpes zoster ótico, es una enfermedad que se caracteriza por la invasión del ganglio del
VIII par craneal y del ganglio geniculado del nervio facial por el virus del herpes zoster, que
produce otalgia intensa, sordera, vértigo y parálisis del nervio facial. La sordera puede ser
permanente o recuperarse parcial o completamente. El vértigo dura desde días hasta varias
semanas. El tratamiento es variado a base de corticoides, aciclovir, analgésicos, codeína,
ansiolíticos, etc.
Finalmente es importante comentar que tanto una lesión intranuclear proximal al ganglio
semilunar o de gasser, tumores pontocerebelosos o una lesión en el conducto auditivo interno
pueden terminar comprometiendo el nervio auditivo.
Enfermedades del IX par craneal: Nervio Glosofaríngeo
Este nervio hace parte de los llamados nervios mixtos, ya que consta de fibras tanto motoras
como sensitivas que inervan estructuras de la cabeza y el cuello las cuales participan de la
sensibilidad general y del gusto en la cavidad oral (fibras sensitivas), así como la deglución y
salivación (fibras motoras y secretomotoras).
El noveno par craneal después de salir de su núcleo en el bulbo, se divide en varias ramas
destinadas cada una a un lugar diferente. Por tal razón su inervación motora incumbe los
constrictores estilofaríngeo y faríngeo y la glándula parótida, así como la inervación sensitiva
se da al tercio posterior de la lengua; oído medio, faringe, epiglotis, glomus carotideo, seno
carotideo; tercio posterior de la lengua y paladar blando.
Este nervio además de inervar a músculos, vasos, y estructuras de la región inferior de la
boca, también trabaja con otros nervios para lograr la deglución, el reflejo de náusea, la
movilidad bucal y faríngea, y además participa en la regulación de la presión arterial a nivel
de la carótida. Por ende, cuando se daña alguna parte del recorrido del glosofaríngeo, la
persona experimentará trastornos mandibulares, en la deglución, la sensibilidad y la
movilidad de todas las regiones por las que pasa el nervio.
Las lesiones traumáticas de este nervio son muy infrecuentes, así como su lesión aislada. Por
lo general su parálisis se encuentra relacionada con la del X y XI par craneal por su relación
con el foramen yugular. Asimismo, la afectación del par craneal IX puede producir caída del
velo del paladar ipsilateral: signo de la cortina o de Vernet (al hablar, la úvula y la pared
posterior de la faringe se desvían al lado sano) y alteración del reflejo nauseoso del lado
afectado (al estimular el pilar posterior de la faringe, el reflejo nauseoso estará abolido o
disminuido comparándolo con el lado normal).
La neuralgia glosofaríngea, o del glosofaríngeo:
Consiste en crisis repetidas de dolor intenso en la parte posterior de la garganta, en la zona
cercana a las amígdalas, en la parte posterior de la lengua y/o en parte del oído, así como en
la zona debajo de la mandíbula. La causa suele ser desconocida, y en la mayoría de los casos,
nunca se descubre la fuente de la irritación, aunque algunas causas posibles para este tipo de
dolor nervioso (neuralgia) son:
● Vasos sanguíneos que ejercen presión sobre el nervio glosofaríngeo
● Neoplasias en la base del cráneo que ejercen presión sobre el nervio glosofaríngeo
● Tumores o infecciones de la garganta y la boca que ejercen presión sobre el nervio
glosofaríngeo.
Esta neuralgia es un trastorno que aparece con escasa frecuencia y que suele comenzar ya
superados los 40 años de edad. Las crisis de dolor se caracterizan por ser de corta duración y
se producen de manera intermitente, aunque causan un dolor de extrema intensidad.
El desencadenante de estas crisis suele ser una acción concreta, como, por ejemplo, la
actividad de masticar, deglutir, hablar, bostezar, toser o estornudar, y suele tener una duración
que oscila entre unos cuantos segundos o algunos minutos.
Síndrome de Collet-Sicard:
Consiste en la parálisis unilateral y combinada de los pares craneales IX, X, XI y XII muy
poco frecuente, producido por lesiones en la base del cráneo que implican tanto al foramen
yugular como al canal del hipogloso. Las posibles causas son: tumores (primarios o
metastásicos), traumatismos, lesiones vasculares, procesos inflamatorios o complicaciones
iatrogénicas.
Enfermedades del X par craneal: Nervio vago
El nervio vago o X par craneal es el más complejo y largo de los pares craneales, y uno de los
principales nervios de todo el sistema nervioso.
Este nervio se divide en dos partes, de las cuales una recorre el lado derecho del cuerpo
humano y la otra el lado izquierdo.
Parte del tronco central, de la zona de detrás de las orejas más o menos, y pasa por cada lado
del cuello y el pecho hasta llegar al abdomen.
A través del nervio vago, el tronco central conecta con la mayor parte de los órganos del
cuerpo (corazón, estómago, pulmones, intestinos, etc.).
Las lesiones en este nervio pueden darse en sus ramas, si ocurre en las ramas faríngeas se da
la disfagia (dificultad para tragar). En las ramas laríngeas: parálisis músculo cricotiroideo y
voz débil. O puede darse también una lesión en el nervio laríngeo recurrente: parálisis de
cuerdas vocales, disfonía y voz ronca. Pueden verse afectados sus dos nervios laríngeos lo
que produce afonía.
Hay algunas patologías provocadas por un pinzamiento o algún tipo de trastorno en el nervio
vago, que pueden afectar a funciones muy importantes para el cuerpo humano:
● Gastroparesia:
La gastroparesia es un trastorno estomacal. Sucede si su estómago toma demasiado tiempo
para expulsar la comida. Ésta patología afecta a los movimientos musculares del estómago,
pudiendo incidir en la digestión y producir dolor y vómitos.
Si la comida queda demasiado tiempo en su estómago, puede causar problemas. Pueden
crecer muchas bacterias.
La comida también puede endurecerse y formar masas sólidas, llamadas bezoares. Estas
masas pueden causarle malestar de estómago y hacer que vomite. También pueden producirle
un bloqueo en el estómago. Puede ser peligroso si impide que su comida pase al intestino
delgado.
En la mayoría de los casos, la gastroparesia es una afección de larga duración (crónica).
● Neuralgia vagal:
Está provocada por una presión o pinzamiento sobre el nervio vago, y puede producir solo
molestias o causar también algún tipo de disfunción.
● Epilepsia:
Hay casos en los que el nervio vago guarda relación con la epilepsia, y cuando esto sucede, el
mejor tratamiento suele consistir en la realineación del Atlas.
● Síndrome vagal:
La patología más grave relacionada con el nervio vago es el síndrome vagal, en cuyo caso se
produce una disminución de la frecuencia cardíaca que puede llegar a provocar desmayos.
● Depresión:
Se ha podido observar una cierta relación entre algunos procesos depresivos y el nervio vago.
Enfermedades de los pares craneales XI Y XII:
Las lesiones de la raíz espinal del nervio accesorio ocurren muy pocas veces. Este nervio
puede dañarse en estos casos:
* Traumatismos penetrantes, del tipo de heridas punzantes.
*Intervenciones quirúrgicas sobre el triángulo posterior.
* Tumores de la base del cráneo o lesión cancerosa de los ganglios linfáticos cervicales.
* Fracturas del orificio yugular por donde sale el nervio accesorio del cráneo.
Pese a que la contracción de un músculo esternocleidomastoideo determina el giro de la
cabeza hacia uno de los lados, la lesión unilateral del nervio accesorio no suele inducir una
postura anormal de la cabeza. No obstante, los pacientes con una lesión del nervio accesorio
suelen tener una debilidad para la rotación de la cabeza al lado contrario frente a la resistencia
del examinador.
Las lesiones de la raíz espinal del nervio accesorio (p. ej., las provocadas por armas blanca o
de fuego) causan debilidad y atrofia del músculo trapecio, que afecta a los movimientos del
cuello. La parálisis unilateral del trapecio se manifiesta por la incapacidad del paciente para
elevar y retraer el hombro y por la dificultad para elevar el brazo por encima del plano
horizontal. Un signo evidente de lesión de la raíz espinal del nervio accesorio es la caída de
los hombros. En las disecciones quirúrgicas amplias del triángulo posterior -por ejemplo, para
la extirpación de las adenopatías malignas (cancerosas)- el cirujano aísla el nervio accesorio
para preservarlo, en la medida de lo posible. Conviene recordar la localización superficial de
este nervio dentro del triángulo posterior, porque el nervio accesorio es el que más veces
sufre lesiones iatrogénicas (causadas por el propio médico), casi siempre en intervenciones
superficiales.
El nervio accesorio (NC XI)
Funciones: Motora para el paladar blando y la faringe (raíz craneal), y los músculos
esternocleidomastoideos (ECM) y trapecio (raíz espinal).
Núcleos: El nervio accesorio se asocia con dos núcleos motores. La raíz craneal nace de
neuronas de la porción caudal del núcleo ambiguo del bulbo, y la raíz espinal del núcleo
espinal, una columna de células de la asta anterior de los 5 o 6 segmentos cervicales de la
médula espinal.
El nervio accesorio dispone de las raíces craneal y espinal unidas en un trayecto muy corto.
La raíz craneal nace de unas raicillas del bulbo, y la espinal, de otras de los cinco primeros
segmentos cervicales de la médula espinal. Las raíces craneal y espinal se unen a su paso por
el orificio yugular y luego se separan. La raíz craneal del nervio accesorio se une al vago, y
sus fibras se distribuyen por las ramas vagales a la musculatura estriada del paladar blando,
faringe, laringe y esófago. El nervio accesorio desciende con la arteria carótida interna,
penetra en el músculo esternocleidomastoideo, al que inerva, y sale de él por el borde
posterior, cerca de la porción central. Cruza el triángulo posterior del cuello e inerva la
porción superior del músculo trapecio. La raíz espinal del nervio accesorio da fibras motoras
somáticas para los músculos esternocleidomastoideo y trapecio. Los ramos del plexo cervical
que conducen fibras sensitivas de los nervios espinales C2 a C4 se unen al nervio accesorio
en el triángulo posterior del cuello, y aportan fibras dolorosas y de la propiocepción a estos
músculos.
Lesión de la raíz espinal del nervio accesorio:
Habida cuenta de su paso por el triángulo cervical posterior, la raíz espinal del nervio
accesorio puede lesionarse en las intervenciones quirúrgicas, como biopsias de ganglios
linfáticos, canulación de la vena yugular izquierda y endarterectomía carotídea. Las lesiones
del nervio accesorio determinan debilidad y atrofia en el músculo trapecio, así como una
alteración de los movimientos de rotación del cuello y del mentón hacia el lado contrario por
la debilidad del músculo esternocleidomastoideo. La debilidad para la elevación de los
hombros y el aleteo de la escápula.
Los miembros superiores pegados al cuerpo se deben a la debilidad del músculo trapecio. El
aleteo escapular empeora con la separación del hombro. Por eso, la escápula alada secundaria
a una parálisis del trapecio se puede diferenciar de la causada por una lesión del nervio
torácico largo con parálisis del músculo serrato anterior, porque la desviación es despreciable
cuando el miembro superior está pegado al tronco.
Nervio hipogloso (NC XII)
Funciones: Motora (eferencia somática general) para los músculos intrínsecos y extrínsecos
de la lengua (estilogloso, hiogloso, geniogloso). Asimismo, conduce fibras motoras somáticas
generales de los nervios espinales C1 y C2 a los músculos hioideos (tirohioideo y
geniohioideo) y fibras sensitivas generales (propioceptivas) para estos músculos y para la
duramadre de la fosa craneal posterior.
El nervio hipogloso emerge como un nervio exclusivamente motor de diversas raicillas del
bulbo raquídeo y abandona el cráneo por el conducto hipogloso. Después de emerger del
conducto, a este nervio se le une un ramo del plexo cervical que conduce fibras motoras de
los nervios espinales C1 y C2, así como fibras sensitivas del ganglio espinal del nervio C2. El
nervio hipogloso desciende lateralmente hasta el ángulo de la mandíbula y luego traza una
curva anterior para entrar en la lengua. Este nervio termina emitiendo numerosos ramos que
inervan todos los músculos extrínsecos de la lengua, con excepción del palatogloso (en
realidad, este es un músculo palatino). Este nervio se une, en el conducto hipogloso, a la
división superior del nervio C1. El nervio hipogloso emite estos ramos:
Un ramo meníngeo, que regresa al cráneo por el conducto hipogloso e inerva la duramadre
del suelo y de la pared posterior de la fosa craneal posterior. Las fibras proceden del ganglio
raquídeo del nervio espinal C2 y no de las fibras del nervio hipogloso.
• Un ramo descendente, que se une al asa cervical para distribuirse por los músculos infra
hioideos (esternohioideo, esternotiroideo, omohioideo y tirohioideo). Este ramo lleva, de
hecho, fibras del plexo cervical (bucle entre los ramos ventrales de C1 y C2) a los músculos,
más que a las fibras del nervio hipogloso. Las fibras de los nervios espinales cervicales se
unen proximalmente a las del nervio hipogloso.
• Ramos terminales para los músculos estilogloso, hiogloso, geniogloso y músculos
intrínsecos de la lengua.
Lesión del nervio hipogloso:
La lesión del nervio hipogloso paraliza la mitad ipsilateral de la lengua (Lange y cols., 1995).
Pasado cierto tiempo la lengua se atrofia, se hunde y se arruga. Al protruir la lengua, la punta
se desvía hacia el lado paralizado por el efecto desinhibido del músculo geniogloso del lado
normal de la lengua.
Síndromes producidos por los pares craneales XI y XII:
El síndrome de Collet-Sicard (SCS) consiste en la afectación unilateral y combinada de los
pares craneales bajos ix, x, xi y xii. Frederic Collet, en 1915, describió por primera vez este
síndrome en un soldado herido por una bala durante la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente, Jean A. Sicard realizó nuevas descripciones. Se trata de un síndrome muy
poco frecuente, producido por lesiones en la base del cráneo que implican tanto al foramen
yugular como al canal del hipogloso. Las posibles causas son numerosas: tumores (primarios
o metastásicos), traumatismos, lesiones vasculares, procesos inflamatorios o complicaciones
iatrogénicas. Los procesos invasivos metastásicos, las fracturas de la base del cráneo y la
disección carotídea constituyen la principal etiología.
Ejemplo de un caso clínico:
Mujer de 81 años edad con antecedentes de hipertensión arterial bien controlada y neurinoma
del acústico en conducto auditivo interno derecho. Presenta paresia de cuerda vocal izquierda
y atrofia de la hemilengua izquierda, hipogeusia, disfagia tanto a sólidos como a líquidos,
disminución del tono de la voz y debilidad en el hombro izquierdo. En el examen neurológico
mostraba caída del hemipaladar blando izquierdo, reflejo nauseoso abolido, tono de voz
susurrante, atrofia de la hemilengua izquierda sin fasciculaciones, así como paresia y marcada
atrofia de los músculos trapecio y esternocleidomastoideo izquierdos, con la consecuente
caída del hombro y protrusión clavicular ipsilateral. El resto del examen neurológico era
normal. La resonancia magnética (RM) craneal mostró una lesión tumoral localizada en el
foramen yugular interno y que se extiende caudalmente siguiendo el trayecto de la vena
yugular interna. Además, se objetivaba lesión ocupante de espacio en el conducto auditivo
interno derecho, ya conocida previamente, compatible con neurinoma del conducto auditivo
interno. La sospecha diagnóstica fue de glomus versus neurinoma del foramen yugular. Para
el manejo terapéutico se solicitó valoración neuroquirúrgica y, dada la edad de la paciente,
como alternativa a la resección quirúrgica, se optó por tratamiento del tumor mediante
radiocirugía estereotáxica. Tras 5 años de seguimiento, la paciente no se ha recuperado del
SCS, presenta leve mejoría de la disfagia, pero persisten sin cambios el resto de los hallazgos
clínicos.
Otro síndrome al cual nos podemos referir es el de Villaret, descrito por primera vez en 1916,
por Maurice Villaret, un neurólogo francés, que describió el caso en un paciente con una
lesión del espacio retro parotídeo la cual comprometía los nervios craneales IX, X, XI y XII,
junto con la cadena simpática cervical, generando un síndrome de Horner ipsilateral. Los
pacientes con síndrome de Villaret, presentan una serie de síntomas caracterizados por
limitación para la elevación del hombro, desviación de la lengua y atrofia, cambios en el tono
de la voz, perdida del gusto en el tercio posterior de la lengua, disfagia (Usualmente para
alimentos sólidos), cambios sensitivos en el paladar, potosís palpebral parcial y cambios en la
sudoración de la cara. Estos síntomas pueden ser muy variables dependiendo de la extensión
de la lesión y de las estructuras comprometidas.
El síndrome de Villaret suele confundirse con el síndrome de Collet-Sicard, en el cual se
comprometen los mismos nervios craneales. A partir de la primera descripción por Maurice
Villaret se han descrito algunos casos, en los cuales la gran mayoría de las lesiones están
localizadas en el espacio retro faríngeo o retro parotídeo, y corresponden usualmente a
tumores, lesiones vasculares o procesos infecciosos.