TEMA 2 EL BANCO DE ESPAÑA, EL BANCO CENTRAL EUROPEO Y LA POLÍTICA MONETARIA
1. Marco institucional de la UEME
La Unión Económica y Monetaria Europea (UEME) comenzó a funcionar en enero de 1999, en el momento en que 11 estados de la
UE adoptaron el € como moneda común a la vez que sus bancos centrales nacionales transfirieron sus competencias en materia de política
monetaria al BCE. En los años siguientes, otros países fueron integrándose en la denominada “zona €” de modo que, en la actualidad, los
países que comparten el euro como moneda común ascienden a 19 (Cuadro 1).
Cuadro 1 Cronología incorporaciones a la UEME (Solo lectura)
1999 Bélgica, Alemania, España, Francia, Irlanda, Italia,
Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Portugal y Finlandia
2001 Grecia
2007 Eslovenia
2008 Chipre y Malta
2009 Eslovaquia
2011 Estonia
2014 Letonia
2015 Lituania
El establecimiento de la zona del € y de una nueva institución supranacional, el Banco Central Europeo (BCE), supuso un hito en un
largo y complejo proceso de integración europea. Los bancos centrales de los estados incorporados se integran en el Sistema Europeo de
Bancos Centrales (SEBC) mientras que el BCE se convierte en el máx responsable de la política monetaria en toda la zona del €.
De este modo, el marco institucional de la UEME queda configurado de la siguiente manera:
El SEBC y el Eurosistema
El Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), que se establece en el Tratado de la Unión Europea (TUE), está compuesto por el
Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales (BCN) de todos los Estados miembros de la UE, independientemente de que
hayan adoptado el euro o no.
El TUE le atribuía una serie de funciones bajo el supuesto de que todos los miembros de la UE se incorporarían a la UEME.
Puesto que no fue así, se puede decir que muchas de las funciones encomendadas al SEBC las desarrolla, en realidad, el
denominado Eurosistema, agrupa al BCE y los bancos centrales nacionales de los Estados miembros de la zona €.
Podemos decir, por tanto, que el Eurosistema es la autoridad monetaria de la zona del € con el objetivo primordial de mantener la
estabilidad de precios.
El Eurosistema y el SEBC seguirán coexistiendo mientras haya Estados miembros de la UE que no pertenezcan a la zona del €.
En cualquier caso, el SEBC y el Eurosistema carecen de personalidad jurídica propia por lo que actúan a través de los órganos
rectores del BCE.
El BCE
El BCE es un organismo supranacional, con personalidad jurídica propia de acuerdo con el derecho público internacional, que
constituye el núcleo del Eurosistema y del SEBC.
El BCE se creó el 1 de junio de 1998 en Fráncfort y desde el 1 de enero de 1999, se hace cargo de la instrumentación de la política
monetaria de la zona del €.
Los bancos centrales nacionales
Los BCN tienen personalidad jurídica propia, según la legislación nacional de sus respectivos países.
Los BCN de la zona del € integran el Eurosistema y, como tales, ejecutan las funciones que tienen encomendadas con arreglo a las
normas establecidas por el BCE. Igualmente, pueden ejercer de manera autónoma otras funciones ajenas a estas, siempre que el Consejo
de Gobierno considere que no interfieren en las tareas y objetivos del Eurosistema.
2. EL BANCO DE ESPAÑA: ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y ORGANIZACIÓN ACTUAL (Solo lectura)
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La historia del BE empieza hace más de dos siglos. El 2 de junio de 1782 fue fundado, por Real Cédula del Rey Carlos III, el Banco
Nacional de San Carlos, primer banco moderno español y antecesor directo del actual BE. Su capital era privado, pero fue establecido bajo
la protección real, de donde le viene su nombre.
Su fundación estuvo estrechamente vinculada con el crecimiento de la deuda pública, vinculación que pervivió durante su larga
vida y a través de sucesivos cambios. Su primer director y principal inspirador fue Francisco Cabarrús, un banquero francés instalado en
Madrid, que dos años antes, en 1780, había ya negociado con la Real Hacienda la emisión y colocación de una nueva forma de deuda
pública, los llamados vales reales. Estos vales reales proporcionaban un interés del 4 por 100 y tenían propiedades de papel moneda en
operaciones al por mayor y en el pago de impuestos. Uno de los principales objetivos que se asignaron al nuevo banco fue precisamente
hacer frente a la depreciación que sufrían los vales reales. Para ello se le autorizó a adquirirlos, cuando se le presentasen a la vista,
pudiéndolos pagar en metálico. El Banco de San Carlos tenía capacidad de emitir billetes al portador, aunque no usó de esta facultad más
que en cortos períodos. Aunque en los primeros tiempos las operaciones del Banco fueron bien, más tarde las implicaciones de la corona
española en una serie continuada de guerras entre 1793 y 1814 llevaron al Banco a una situación de serias dificultades.
A pesar de que el Estado debía al Banco, en 1814, más de 300 millones de reales – lo que equivaldría a 75 millones de pesetas –, la
institución permaneció abierta y en funcionamiento, reducida a una nueva labor de descuentos en Madrid y de negociación de letras sobre
otras plazas. Los accionistas del Banco Nacional de San Carlos confiaban en que la Real Hacienda devolviera, al menos, una parte de su
débito con la institución, cosa que finalmente ocurrió en 1829. El entonces ministro de Hacienda, Luis López Ballesteros, había instituido en
la práctica, y de manera definitiva, el sistema de presupuestos anuales de gastos e ingresos públicos. Por ello, precisaba de una entidad
financiera que adelantara recursos, a corto plazo, al Gobierno, a fin de salvar los desfases entre salidas y entradas de dinero en el Tesoro.
Concibió la idea de dotar al Banco de San Carlos con un fondo de 40 millones de reales. Sus accionistas, entonces, fundaron una
nueva institución emisora con el nombre de Banco Español de San Fernando. Este Banco sí usó, aunque con extraordinaria prudencia, la
facultad de emitir billetes. Hasta 1844 fue el único banco emisor que hubo en España. En dicho año se crearon otros dos bancos con poder
de imprimir y poner en circulación papel moneda. Estos fueron el Banco de Isabel II–también en Madrid, como el de San Fernando– y el
Banco de Barcelona. En 1846 fue creado el Banco de Cádiz con la misión de difundir, en dicha ciudad, los billetes del Banco de Isabel II.
El Banco de Isabel II apareció como un competidor del Banco Español de San Fernando en la circulación de papel moneda en
Madrid. En este campo, la nueva entidad mostró una gran capacidad de iniciativa y de innovación. Desde el punto de vista de la concesión
de crédito, ambas instituciones seguían pautas diferentes. El Banco de San Fernando mantenía sus tradicionales vínculos con el Estado. El
Banco de Isabel II se dirigió con preferencia a satisfacer la demanda de crédito del sector privado de la economía, en pleno ciclo al alza en
las inversiones y en la producción. El error de concentrar riesgos en unos determinados deudores determinó que este Banco –en un
momento de crisis financiera, en 1847– corriera el riesgo de suspender pagos. El peligro se salvó con la fusión de los Bancos de San
Fernando y de Isabel II. La entidad resultante conservó el nombre de Banco Español de San Fernando.
En 1849 fue nombrado director –luego, en 1851, con el título de gobernador– Ramón Santillán, experto en finanzas públicas y
antiguo ministro de Hacienda. Santillán afrontó con éxito la difícil labor de sanear el Banco de las rémoras causadas por la fusión con el
Banco de Isabel II. A comienzos de la década de 1850 se planteó la necesidad de extender la actividad crediticia y la emisión de billetes a
toda la nación, no sólo a Madrid. Por ello Santillán planteó que el Banco de San Fernando –con el nombre de Banco de España– abriera
sucursales en las principales ciudades, salvo en Barcelona y Cádiz, que contaban con sus propias instituciones emisoras. Pero, tras la
revolución liberal de 1854, se impuso el criterio de permitir la creación de bancos emisores en provincias, con independencia del Banco de
España, cuyo nombre quedó finalmente instituido en 1856. A pesar del nuevo y ambicioso título, su acción quedó reducida a Madrid y a las
ciudades de Alicante y Valencia, donde abrió sus primeras sucursales. En 20 plazas (Barcelona, Bilbao, Santander, Sevilla, Málaga y otras)
hubo bancos que difundían sus propios billetes.
En 1874, a consecuencia de las necesidades financieras del Gobierno comprometido, a la vez, en una guerra civil y en otra colonial,
se dispuso, a cambio de un crédito de importancia, la concesión del monopolio de emisión al Banco de España. Los bancos provinciales
tuvieron que optar por permanecer como bancos comerciales, sin facultad de imprimir billetes, o por integrarse en el Banco de España en
calidad de sucursales. Este fue el origen de la red de agencias que el Banco de España llegó a tener en todo el territorio nacional, que
alcanzó la cifra de 55 en 1887 y que, más adelante, aumentaría hasta 70.
La Ley de Ordenación Bancaria, promulgada en 1921, regulaba por primera vez las relaciones entre el Banco de España y la banca
privada, intentando al mismo tiempo convertir al banco emisor en un auténtico banco central. Se amplió su capital, se le confió la
inspección de la banca privada, se estableció un tipo de interés preferente para las operaciones de redescuento con los otros bancos y se
empezó a regular a través del Banco de España la política de tipos de cambio con el exterior.
Precisamente fue en la defensa del tipo de cambio de la peseta en donde se manifestaría una creciente oposición entre el Gobierno
y el Banco de España, a lo largo de la década de 1920 y en la siguiente –ya instaurada la Segunda República– hasta 1936. El principal motivo
de disconformidad entre el Gobierno y la institución emisora era la capacidad de disponer de las considerables reservas de oro acumuladas
por el Banco desde comienzos del siglo XX.
Tras la guerra civil de 1936 a 1939 –en la que se utilizaron las mencionadas reservas para la compra de armamento– la política
financiera desarrollada por el Gobierno del general Franco se correspondió con la ideología autoritaria de su régimen. La Ley de Ordenación
Bancaria de 1946 otorgaba al Gobierno la mayoría de las competencias en política monetaria, haciendo del Banco un mero apéndice del
Ministerio de Hacienda. Tras el Plan de Estabilización de 1959, la política económica seguida por el régimen de Franco se hizo menos
dirigista, tuvo en consideración los criterios de mercado en mayor medida y llevó a cabo una relativa apertura al exterior. Fruto de ese
cambio de rumbo, en el sector financiero, es la Ley de Bases de Ordenación del Crédito y la Banca, de 1962, junto con otras normas
complementarias, entre las que destaca el Decreto-Ley de 7 de junio de dicho año, de Nacionalización y Reorganización del Banco de
España, en virtud del cual la institución emisora dejó de ser una sociedad privada. La Ley de Bases seguía confiando la responsabilidad de la
política monetaria al Ministerio de Hacienda, pero se reconocían al Banco autoridad y competencias, en el orden técnico, para ejecutar y
desarrollar las medidas correspondientes.
Una vez restaurada la democracia, en la segunda mitad de la década de 1970, el Banco de España completó, en fases sucesivas, su
configuración como banco central y plenamente responsable de la regulación y supervisión del sistema financiero. Primero la Ley de
Órganos Rectores del Banco de España de junio de 1980, y en fechas más próximas la Ley de Autonomía de junio de 1994 han garantizado al
Banco una gran libertad y flexibilidad en la instrumentación de sus funciones, y muy especialmente en lo que se refiere a la política
monetaria.
Por último, y de acuerdo con lo establecido en el seno de la Unión Europea –a la que España pertenece desde 1986- nuestra nación
ha accedido a la Unión Monetaria, una vez cumplidos los criterios de convergencia acordados en 1994; en consecuencia el Banco de España
ha quedado integrado en el Sistema Europeo de Bancos Centrales (Eurosistema) junto con los bancos centrales del resto de naciones de la
Unión Monetaria y el Banco Central Europeo.
En los últimos años ha habido un proceso de adaptación a las nuevas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y su traslación a
las entidades de crédito y se asentó la colaboración del Banco de España en el ámbito europeo, tanto dentro del Eurosistema como en los
diversos comités de la Unión Europea (UE).
Cabe destacar también la presencia del Banco en otros foros y organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional,
el Banco de Pagos Internacionales, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos o el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea,
considerado como el creador global de estándares de regulación y supervisión y cuyo principal objetivo es homogeneizar las prácticas de
supervisión bancaria prudencial de todo el mundo.
ORGANIZACIÓN ACTUAL
El proceso liberalizador del sistema bancario se inicia en agosto del 1974, dada la necesidad de una mayor independencia en el
desarrollo de una política monetaria activa.
La ley 13/1994 define la autonomía del BE, considerando que queda sometido al ordenamiento jurídico-privado. La ley de 12/1998
considera al BE como banco integrante del SEBC por lo que estará sometido a las disposiciones del Tratado de la UEME y a los estatutos del
BCE y del SEBC.
La aprobación de su balance y cuentas anuales corresponde al Gobierno a propuesta del Ministerio de Economía, documentos que
se envían a las Cortes y al Tribunal de Cuentas para su fiscalización.
De acuerdo con el Tratado de la UEME, la autonomía del BE supone que:
No puede adquirir directamente del Tesoro de valores títulos emitidos por éste (sin perjuicio de que pueda efectuar operaciones
en el mercado de deuda pública) ni concederle créditos
El Tesoro Público no puede incurrir en descubiertos en su cuenta en el BE, ni siquiera con carácter transitorio
Que en el ámbito de la política monetaria no está sometido a instrucciones del gobierno ni de ningún otro órgano nacional o
comunitario
A.- ÓRGANOS DE GOBIERNO: El art 17 de la Ley de Autonomía del BE establece los siguientes órganos de gobierno:
Gobernador Funciones:
Dirigir el Banco
Presidir su Consejo de Gobierno y su Comisión Ejecutiva
Representar legalmente al Banco ante aquellas instituciones en que esté prevista su participación, en particular ostentar la
condición de miembro del Consejo de Gobierno y del Consejo General del BCE
Lo nombra el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno.
Su mandato tiene una duración de seis años, sin posible renovación.
Subgobernador Funciones:
Sustituir al gobernador en caso de vacante o ausencia
Asumir el resto de competencias que fije el reglamento del banco o que el gobernador le delegue
Lo nombra el Gobierno, a propuesta del gobernador.
Su mandato, que es simultáneo al del gobernador que le ha propuesto, tiene una duración máx de 6 años, sin posible renovación.
Consejo de Gobierno Funciones:
Aprobar las directrices generales de actuación del Banco.
Supervisar la instrumentación de la política monetaria llevada a cabo por la Comisión Ejecutiva.
Aprobar todos aquellos informes, circulares y propuestas formuladas por la Comisión Ejecutiva necesarias para el cumplimiento
de las funciones del Banco.
Composición:
El gobernador
El subgobernador
Seis consejeros designados por el Gobierno a propuesta del Ministerio
El director general del Tesoro y Política Financiera
El vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)
Asisten, con voz y sin voto, los directores generales del Banco y un representante del personal
El Consejo de Gobierno tiene como secretario, con voz y sin voto, al secretario general del BE
Comisión Ejecutiva Funciones:
Instrumentar la política monetaria según las directrices del Banco Central Europeo
Formular y presentar al Consejo de Gobierno todos aquellos informes, circulares y propuestas necesarios para el cumplimiento de
las funciones del Banco.
Composición:
El gobernador
El subgobernador
Dos consejeros, designados por el Consejo de Gobierno a propuesta del gobernador
Asisten a sus sesiones, con voz y sin voto, los directores generales del BE.
La Comisión Ejecutiva tiene como secretario, con voz y sin voto, al secretario general del BE.
B.- ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA El BE sede central en Madrid, más 15 sucursales repartidas por todo el territorio nacional.
1. Administración Central:
o Direcciones Generales: o Secretaría General o Depto de Auditoria Interna
Operaciones, mercados y sistemas o Direcciones Generales Adjuntas: o Depto de Comunicación
de pago Asuntos internacionales o Depto de Relaciones Institucionales y
Regulación Régimen interior Protocolo
Servicio de estudios Supervisión
Servicios
Supervisión
2. Sucursales: existía un centro en cada capital de provincia pero en los últimos años, por cuestiones operativas, la red se ha ido reduciendo
hasta las 15 sucursales que el Banco mantiene en la actualidad. Estas sucursales realizan 2 tipos de actividades relacionadas con:
las operaciones financieras de las entidades de crédito, el abastecimiento de billetes y monedas y la custodia de fondos
las relaciones con el público en general
operaciones de canje de pesetas por euros
recogida de billetes y monedas falsos
canje de billetes deteriorados
suscripción de deuda pública
solicitud de información de la Central de Información de Riesgos (CIR)
presentación ante el Servicio de Reclamaciones de quejas y consultas relativas a los servicios bancarios que
prestan las entidades de crédito.
3. LAS FUNCIONES DEL BANCO DE ESPAÑA
El inicio de la tercera fase de la UEM el 1 de enero de 1999 supuso la incorporación del BE al denominado SEBC y, por tanto, la
redefinición de algunas de las funciones que había ejercido hasta entonces.
Fue necesario modificar la Ley de Autonomía del BE para recoger la potestad del BCE en la definición de la política monetaria de la zona
del € y sus facultades en la política de tipo de cambio y para adaptarse a las disposiciones tanto del TUE, como de los Estatutos del SEBC y a
las orientaciones e instrucciones emanadas del BCE.
Teniendo en cuenta lo anterior podemos dividir las funciones del BE en 2 grandes grupos:
1. Funciones como miembro del SEBC (Eurosistema)
Definir y ejecutar la política monetaria única con el objetivo principal de mantener la estabilidad de precios en el conjunto de la
zona euro.
La introducción del € ha supuesto que los BCN de los países participantes en la UEM compartan su soberanía monetaria.
El Consejo de Gobierno del BCE, en el que participan los gobernadores de los BCN de los países de la zona del €, es el responsable
de definir y ejecutar la política monetaria de toda el área y su objetivo es mantener la estabilidad de precios.
Realizar operaciones de cambio de divisas coherentes con art. 111 del Tratado de la UE.
La soberanía última de la política cambiaria reside en los gobiernos y, por lo tanto, corresponde al Consejo Europeo la definición de
las líneas de la política cambiaria y la posible formulación de acuerdos específicos a este respecto. No obstante, se deben consultar al BCE
estas cuestiones, para que la política cambiaria sea compatible con el objetivo primordial de la estabilidad de precios.
Por tanto, al Eurosistema le corresponde ejecutar política cambiaria definida por el Consejo de la UE que es, desde el 1 de enero de
1999, el responsable de dicha política.
Poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas de los Estados miembros transferidas al BCE.
Los países participantes de la UEM pueden tener fondos de maniobra en divisas, conforme a lo previsto en el TUE.
La gestión de la cartera de reservas exteriores que garantiza al BCE liquidez suficiente para sus operaciones en divisas (reservas
oficiales), se realiza de forma descentralizada a través de los BCN que deciden participar en dicha gestión y que actúan por cuenta del BCE
conforme a sus instrucciones.
Promover el buen funcionamiento del sistema de pagos del área euro.
Los sistemas de pago constituyen un medio de transferencia de dinero entre las entidades de crédito y otras instituciones
monetarias, lo que los sitúa en el núcleo de la infraestructura financiera de la economía.
Esta función supone velar por garantizar su seguridad y eficiencia, así como por la seguridad de los instrumentos de pago
El sistema de pagos del área euro se denominó originariamente TARGET (Trans- EuropeanAutomated Real-time Grosssettlement
Express Transfer System). Se trata de un sistema de liquidación bruta de pagos transfronterizos en tiempo real.
Versión más actual bajo la denominación de TARGET 2. Este sistema se forma por la integración de las plataformas individuales
de cada BC participante en una plataforma compartida.
Por tanto, reúne a los sistemas nacionales de pagos con liquidación bruta en tiempo real (TARGET2-BE, en el caso de nuestro país) y
el mecanismo de pagos del BCE (TARGET2-ECB), que están interconectados mediante una plataforma compartida única en el procesamiento
de pagos transfronterizos.
Emitir billetes de curso legal y puesta en circulación de la moneda metálica
El BCE y los BCN comparten la tarea de emitir billetes en euros. El BCE aprueba el volumen de emisión de billetes, mientras que la
puesta en circulación propiamente dicha la llevan a cabo los BCN.
Los billetes en € son los únicos de curso legal en la zona del € y tB se utilizan en el ámbito internacional. Corresponde al
Eurosistema garantizar el suministro de billetes en € de forma fluida y eficiente y mantener la confianza de los ciudadanos en la moneda de
curso legal.
En cuanto a la moneda metálica, el Ministerio de Economía, de conformidad con la aprobación del BCE en cuanto al volumen de
emisión, acuerda su acuñación. Después, al BE le corresponde poner en circulación la moneda metálica y desempeñar, por cuenta del
Estado, las demás funciones que se le encomienden respecto a ella.
2. Funciones como banco central nacional
Poseer y gestionar las reservas de divisas y metales preciosos no transferidas al BCE.
El BE gestiona de manera independiente aquellas reservas exteriores que no han sido transferidas al BCE. No obstante, cuando sus
operaciones en el mercado de divisas sobrepasan cierto límite, están sujetas a la aprobación del BCE para garantizar su compatibilidad con
la política cambiaria y monetaria del Eurosistema.
Promover el buen funcionamiento y la estabilidad del sistema financiero español.
La estabilidad financiera, entendida como aquella en la que los sistemas monetario y financiero operan de forma fluida y eficiente,
supone que las entidades de crédito distribuyen los fondos que reciben de los ahorradores entre los demandantes de recursos y atienden
con normalidad los servicios que proveen a su clientela.
En la primera fase de la reciente crisis financiera, las autoridades internacionales iniciaron un proceso de colaboración más estrecha
para tratar de paliar su impacto y, sobre todo, para establecer unos mecanismos que impidan que estos acontecimientos se vuelvan a
producir en el futuro.
Así, surge una nueva arquitectura para la supervisión financiera internacional, que ha dado lugar a la aprobación de los Acuerdos de
Basilea III (requerimientos de capital) y a la creación de nuevas instituciones a nivel europea Junta Europea de Riesgo Sistémico
(responsable de la supervisión macroprudencial del sistema financiero europeo) y el Sistema Europeo de Supervisores Financieros, en los
que participa el BE.
Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pagos nacionales
Actualmente podemos señalar 2 grandes sistemas de pagos en nuestro país:
- TARGET 2 – BE: sistema que surge a partir de la modernización y actualización del sistema TARGET.
- Servicio Nacional de Compensación Electrónica (SNCE): sistema para pagos al por menor, cuya gestión se deja en manos
de las entidades de crédito participantes, a través de Iberclear (Sociedad Española de Servicios de Pagos, cuyos
accionistas son estas entidades de crédito)
Se encarga, entre otras funciones, de procesar las operaciones dentro de la Zona Única de Pagos en euros (SEPA). Esta Zona Única
de Pagos es un proyecto europeo que, una vez finalizado, permitirá a los consumidores, empresas y demás agentes económicos realizar
pagos electrónicos y adeudos en euros a cualquier beneficiario dentro de la Unión, con las mismas condiciones básicas y los mismos
derechos y obligaciones, utilizando una sola cuenta y un mismo conjunto de instrumentos de pago. De este modo, todos los pagos y
adeudos en euros se considerarán “internos” incluso siendo transfronterizos.
Sin embargo, la variedad y complejidad de los pagos minoristas, con grandes diferencias entre países, dificulta el avance en este
proyecto.
Controlar la solvencia y el comportamiento de las entidades y mercados financieros cuya supervisión le haya sido atribuida, sin
perjuicio de las funciones del BCE.
La creación del Mecanismo Único de Supervisión Europea ha reducido notablemente las funciones supervisoras del BE sobre las
entidades de crédito españolas, pues la mayor parte de las mismas, tras los procesos de concentración de los últimos años, van a pasar a ser
supervisadas por el BCE, reduciéndose esta tarea para nuestro BC a las entidades de menor tamaño (básicamente la mayoría de las
cooperativas de crédito y los establecimientos de crédito, en lo que se refiere a las entidades de crédito).
El modelo de supervisión que se aplica a estas entidades se compone de 4 elementos principales:
1. Una regulación efectiva y prudente, que incluye tanto normas de acceso a la actividad como de ejercicio de la actividad.
2. Un sistema de supervisión continuada de las entidades y mercados, integrado por el seguimiento y análisis a distancia a
partir de la información que las entidades remiten al Banco y las visitas de inspección, que le permiten la verificación
directa de dicha información.
3. Un conjunto de medidas de carácter corrector (formulación de requerimientos y recomendaciones, aprobación de los
planes de saneamiento, intervención y sustitución de administradores).
4. Un régimen disciplinario y sancionador que puede afectar tanto a las entidades como a sus administradores.
En el desarrollo de su función, el BE colabora estrechamente con las demás autoridades supervisoras nacionales y las autoridades
autonómicas con competencias en el área de la supervisión financiera. También mantiene una estrecha colaboración con las autoridades
supervisoras extranjeras y participa activamente en todos los foros nacionales e internacionales de supervisión.
El BE actúa como Banco del Estado prestando a éste dos servicios específicos:
Servicio de tesorería: el BE mantiene las cuentas en euros o en divisas del Tesoro y de las Comunidades Autónomas que
así lo solicitan, realizando por su cuenta ingresos y pagos y, en general, desarrollando cualquier actividad bancaria del
Gobierno central, de las autoridades regionales y locales o de cualquier otra institución pública. Esta actividad no puede
dejar en descubierto dichas cuentas ni proporcionar facilidades crediticias.
Servicio de la deuda pública: el BE actúa como agente financiero de la deuda pública, contribuyendo con sus medios
técnicos a facilitar los procedimientos de emisión, amortización y de gestión.
El BE tiene prohibida la compra directa de las emisiones de la deuda pública. Solo puede adquirir títulos públicos en los mercados
para el ejercicio de sus tareas de intervención monetaria.
Asesorar al gobierno y realizar los informes y estudios necesarios.
El BE elabora distintos informes periódicos de carácter público en los que, además de evaluar la situación económica y financiera
del conjunto del área del euro, analiza la evolución económica y financiera de la economía española.
Elaborar y publicar las estadísticas relacionadas con sus funciones y asistir al BCE en la recopilación de la información estadística
necesaria.
Ejercer las demás competencias que la legislación le atribuya (Solo lectura)
- Administración y gestión de la Central de Información de Riesgos (CIR): servicio que tiene como finalidad recabar de las
entidades declarantes, datos e información sobre los riesgos de crédito para facilitar a dichas entidades datos necesarios
para el ejercicio de su actividad y para facilitar la actuación de las autoridades de supervisión.
- Gestión de la Central de Balances: servicio que analiza la información económico-financiera que envían voluntariamente
las empresas no financieras españolas a través de un formulario normalizado y que permite mejorar el conocimiento de
estas sociedades, elaborar las cuentas financieras de la economía española y analizar el comportamiento empresarial y
los efectos de las medidas de política monetaria sobre la financiación y los resultados de las empresas.
- Gestión del Servicio de Reclamaciones: actualmente adscrito al Departamento de Conducta de Mercado y
Reclamaciones, resuelve las reclamaciones y quejas que presentan los usuarios de las entidades supervisadas por el
Banco de España con la pretensión de obtener la restitución de sus intereses y derechos legalmente reconocidos, como
consecuencia de presuntos incumplimientos por las entidades reclamadas, de la normativa de transparencia y protección
de la clientela o de las buenas prácticas y usos financieros.
4. EL BANCO CENTRAL EUROPEO (BCE), EL SISTEMA EUROPEO DE BANCOS CENTRALES (SEBC) Y EL EUROSISTEMA
FUNCIONES DEL SEBC (Y DEL EUROSISTEMA) (Solo lectura)
Las funciones del SEBC se establecen en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, y quedan especificadas en los Estatutos
del SEBC y del BCE, que son un protocolo anejo al Tratado. El TUE asigna al SEBC el objetivo primordial de mantener la estabilidad de precios
y "apoyar las políticas económicas generales de la comunidad"
El texto del Tratado se refiere al «SEBC» y no al «Eurosistema». Su redacción se basó en el supuesto de que todos los Estados
miembros de la UE adoptarían el euro. Hasta ese momento, el Eurosistema llevará a cabo las funciones encomendadas al SEBC, que son:
Definir y ejecutar la política monetaria única.
Realizar operaciones en divisas coherentes con la política cambiaria establecida.
Poseer y gestionar las reservas oficiales de las divisas de los EM, sin perjuicio de la tenencia y gestión de fondos de maniobra
oficiales en divisas por parte de sus gobiernos.
Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago en la zona del euro.
Contribuir a la buena gestión de las políticas de supervisión prudencial de las entidades de crédito y a la estabilidad del
sistema financiero.
Autorizar la emisión de billetes de banco en la eurozona.
ÓRGANOS RECTORES DEL BCE (Solo lectura)
Consejo de Gobierno: Es el órgano rector supremo del BCE. Está compuesto por todos los miembros del Comité Ejecutivo y los
gobernadores de los bancos centrales nacionales de los países que han adoptado el euro (Eurosistema). Sus principales responsabilidades:
Adoptar las orientaciones y las decisiones necesarias para garantizar el cumplimiento de las funciones asignadas al SEBC.
Formular la política monetaria de la zona del euro, tomar, en su caso, las decisiones relativas a los objetivos monetarios intermedios,
los tipos de interés básicos y el suministro de liquidez al Eurosistema, y establecer las orientaciones necesarias para su cumplimiento.
Al adoptar decisiones sobre política monetaria y sobre otras funciones del Eurosistema, los miembros del Consejo de Gobierno
actúan con total independencia, no como representantes de sus respectivos países.
Comité Ejecutivo: Está compuesto por el presidente y el vicepresidente del BCE, junto con otros cuatro miembros que han sido
nombrados de común acuerdo por los gobiernos de los Estados miembros participantes. Sus principales funciones son:
Preparar las reuniones del Consejo de Gobierno.
Poner en práctica la política monetaria de acuerdo con las decisiones tomadas por el Consejo de Gobierno y, al hacerlo, impartir las
instrucciones necesarias a los BCN del Eurosistema.
Dirigir la actividad diaria del BCE.
Asumir determinados poderes delegados por el Consejo de Gobierno, incluidos algunos de carácter normativo.
Consejo General: Está compuesto por el presidente, el vicepresidente del BCE y todos los gobernadores de los BCN del SEBC (es
decir, de toda la UE). Realiza las misiones transitorias del BCE. Se hace cargo de aquellas tareas desempeñadas por el Instituto Monetario
Europeo (IME), que sigue ejerciendo el BCE en la tercera fase de la UEM mientras haya Estados que no han adoptado el euro. Estas tareas
son, por ej, informar de los progresos realizados hacia la convergencia por los EM no participantes y asesorar sobre los preparativos
necesarios para fijar irrevocablemente los tipos de cambio de sus monedas. Además, el Consejo General colabora en determinadas
actividades del SEBC, tales como el desarrollo de las funciones consultivas y la recopilación de la información estadística.
PRINCIPIOS DE LA ACTIVIDAD DEL BCE (Solo lectura) La actividad del BCE debe estar regida por los siguientes principios básicos:
Independencia: ni el BCE ni los BCN, ni ningún miembro de sus órganos rectores podrá solicitar o aceptar instrucciones de las
instituciones y organismos comunitarios, ni de los gobiernos de los EM ni de ningún otro órgano.
Las instituciones y organismos comunitarios, así como los gobiernos de los EM, se comprometen a respetar este principio y a no
tratar de influir en los miembros de los órganos rectores del BCE.
Transparencia: consiste en que el BC facilita al público y a los mercados toda la información relevante sobre su estrategia,
evaluación y decisiones de política monetaria, así como sobre sus procedimientos de una forma abierta, clara y oportuna.
La transparencia contribuye a una mejor comprensión por parte del público de la política monetaria del BCE, dotándola de mayor
credibilidad y eficacia. La transparencia lleva consigo que el BCE explique qué interpretación hace de su mandato y exponga con claridad sus
objetivos de política monetaria.
Rendición de cuentas: para mantener la legitimidad, todo BC independiente debe rendir cuentas de su gestión en el ejercicio de su
mandato ante las instituciones democráticas y los ciudadanos.
De acuerdo con los Estatutos, el BCE deberá publicar informes trimestrales sobre las actividades del Eurosistema, así como un estado
financiero consolidado semanal. Tiene que presentar además un informe anual sobre sus actividades y sobre la política monetaria del año
anterior y del año en curso, que ha de remitir al Parlamento Europeo, al Consejo de la UE, a la Comisión Europea y al Consejo Europeo.
Además elabora un Boletín mensual y otras publicaciones relacionadas con distintos aspectos de sus funciones.
Gobierno corporativo: además de los órganos rectores del BCE, el gobierno corporativo del BCE comprende distintas instancias de
control externo e interno.
5. LA POLÍTICA MONETARIA ÚNICA
Se entiende por política monetaria la acción de las autoridades dirigida a controlar las variaciones en la cantidad o en el coste del
dinero (tipo de interés) con el fin de alcanzar ciertos objetivos macroeconómicos, generalmente el control de la inflación.
Denominamos estrategia de política monetaria (o de control monetario) al conjunto de indicadores, reglas y procedimientos que
utiliza un BC para decidir cómo y cuándo poner en marcha sus instrumentos para alcanzar mejor sus objetivos.
5.1. LA ESTRATEGIA DE LA POLÍTICA MONETARIA ÚNICA
La UEME implica una política monetaria única en sus países miembros, lo que significa que existe una entidad (BCE) que tiene en
exclusiva la capacidad de decidir sobre la regulación de la cantidad de dinero y sobre sus demás aspectos, en el conjunto del área euro.
Estas decisiones:
se toman con criterios uniformes válidos para todos («estrategia» únicade la política monetaria)
se ejecutan mediante mecanismos accesibles en igualdad de condiciones para todas las instituciones financieras de la zona euro
(«instrumentos» comunes de la política monetaria)
El BCE adoptó una estrategia orientada hacia la estabilidad de precios, que consta de dos elementos principales:
Definición cuantitativa del objetivo prioritario de la estabilidad de precios.
La estabilidad de precios se define como un incremento interanual del Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC) de la zona
euro inferior al 2%. La estabilidad de precios ha de mantenerse en el m/p.
La razón de no considerarlo a c/p es que en esta dimensión temporal existe cierta volatilidad de los precios, resultado de
perturbaciones no monetarias que la política monetaria no puede controlar (efectos de los cambios en los impuestos indirectos, variaciones
de los precios internacionales de las materias primas,…)
Además, esta orientación a m/p de la política monetaria permite una respuesta gradual y acompasada ante cualquier perturbación
económica imprevista, cuyo impacto sobre el nivel de precios pueda poner en peligro el objetivo de la estabilidad.
Evaluación de las previsiones de evolución futura de los precios a través de un análisis basado en dos «pilares»
Las decisiones de política monetaria se basan en un análisis detallado de los riesgos para la estabilidad de precios. Este análisis se
organiza a partir de dos perspectivas complementarias, denominadas los dos «pilares»:
análisis económico, tiene por objeto evaluar los determinantes de corto a medio plazo del comportamiento de los precios.
Centra la atención en la actividad real y en la situación financiera de la economía, tomando en consideración la influencia que
ejerce sobre ellos la interacción entre la oferta y la demanda en los mercados de bienes, servicios y factores.
Se analizan los indicadores de la economía real, la evolución de los mercados financieros, la evolución del tipo de cambio y las
proyecciones macroeconómicas para la zona del euro realizadas por los expertos del Eurosistema, entre otros.
análisis monetario, se centra en un horizonte más amplio y aprovecha el vínculo existente a l/p entre el dinero y los precios.
Este análisis responde a la idea de que el BC nunca puede perder de vista la necesidad de velar por que la tasa de crecimiento
monetario sea compatible con la estabilidad de precios en horizontes suficientemente amplios.
Se toman en consideración la evolución de una amplia gama de indicadores monetarios, incluido el M3, y se realiza una evaluación
exhaustiva de la situación del crédito y de la liquidez.
Este enfoque basado en 2 pilares sirve para contrastar las indicaciones proporcionadas por el análisis económico a más c/p con las
derivadas del análisis monetario a más l/p. Esto garantiza que la política monetaria no pase por alto información importante para evaluar
las tendencias futuras de los precios y reduce el riesgo de error que introduciría la dependencia excesiva de un solo indicador o modelo.
5.2. LA INSTRUMENTACIÓN DE LA POLÍTICA MONETARIA ÚNICA
Para alcanzar sus objetivos, el Eurosistema dispone de un conjunto de instrumentos convencionales de política monetaria:
operaciones de mercado abierto, facilidades permanentes y coeficiente de reservas mínimas.
Sin embargo, el inicio de la crisis económica y financiera a mediados de 2007 que conllevó una pérdida de confianza y un aumento
de la incertidumbre, a la vez que problemas para la obtención de financiación en los mercados tradicionales por parte de las entidades,
llevó al BCE a poner en marcha diversas medidas destinadas a paliar esta situación. Estas actuaciones del BCE, motivadas por el contexto
económico y financiero, se han denominado medidas no convencionales y tendrán, en la mayoría de los casos, un carácter transitorio.
INSTRUMENTOS CONVENCIONALES
Operaciones de mercado abierto
Son operaciones de inyección o absorción de liquidez desarrolladas a iniciativa del BCE. Estas operaciones desempeñan un papel
importante en la política monetaria del Eurosistema a efectos de cumplir los siguientes objetivos:
- Controlar los tipos de interés - Gestionar la liquidez del mercado - Señalar la orientación de la política monetaria
El Eurosistema dispone de 5 tipos de instrumentos para la realización de operaciones de mercado abierto:
1. Operaciones temporales (aplicables mediante cesiones temporales o préstamos 3. Emisión de certificados de deuda
garantizados) constituyen el instrumento más importante. 4. Swaps de divisas
2. Operaciones simples 5. Captación de depósitos a plazo fijo
Como ya se ha señalado, las operaciones de mercado abierto se inician a instancias del BCE, que también decide el instrumento a
utilizar y las condiciones para su ejecución.
En relación con su finalidad, periodicidad y procedimientos, las operaciones de mercado abierto del Eurosistema pueden dividirse
en las 4 categorías siguientes:
1) Operaciones principales de financiación (MRO - Main Refinancing Operations): son operaciones temporales de inyección de liquidez
de carácter regular, periodicidad semanal y vencimiento a una semana. Son la principal fuente de financiación del sistema crediticio
dentro del marco del Eurosistema.
2) Operaciones de financiación a plazo más largo (LTRO - Longer-term Refinancing): son operaciones temporales de inyección de
liquidez de periodicidad mensual y vencimiento habitual a tres meses. Su objetivo es proporcionar financiación adicional a plazo más
largo a las entidades de contrapartida.
3) Operaciones de ajuste (FTO - Fine-tuning Operations): se ejecutan de forma ad hoc para gestionar la situación de liquidez del
mercado y suavizar los efectos que las fluctuaciones inesperadas de liquidez en el mercado causan sobre los tipos de interés. Aunque
normalmente este tipo de operaciones se ejecutan mediante operaciones temporales también pueden emprenderse a través de
swaps de divisas o la captación de depósitos a plazo fijo.
4) Operaciones estructurales (SO - Structural Operations): se llevan a cabo siempre que el BCE desea ajustar la posición estructural de la
liquidez del Eurosistema.
Facilidades permanentes
Posibilidad de las entidades financieras de depositar u obtener fondos del BCE (o BCN) para el plazo de un día, por iniciativa propia.
Estas facilidades poseen tres objetivos:
controlar los tipos de interés del mercado a un día
evitar tensiones en los mercados interbancarios por situaciones de falta/exceso de liquidez
Modalidades
A) Facilidad marginal de crédito
Las entidades pueden obtener liquidez a un día del BCE (o BCN) contra activos de garantía generalmente a un tipo de interés algo
mayor que el de mercado.
En circunstancias normales, no existen límites de crédito ni otras restricciones salvo el requisito de presentar activos de garantía
suficientes.
El tipo de interés de la facilidad marginal de crédito constituye, normalmente, un límite superior para el tipo de interés de mercado a
un día.
Las entidades financieras toman liquidez del Sistema Europeo de BC a través de las operaciones principales de financiación y de las
operaciones a largo plazo, siendo la facilidad de crédito, lo que se podría denominar, un préstamo de última instancia para aquellas
entidades con problemas puntuales de liquidez.
B) Facilidad de depósito
Las entidades pueden re alizar depósitos a un día en el BCE (o BCN) generalmente a un tipo de interés algo inferior al de mercado.
En circunstancias normales, no existen límites para estos depósitos ni otras restricciones.
El tipo de interés de la facilidad de depósito constituye normalmente un límite inferior para el tipo de interés de mercado a un día.
Al analizar el comportamiento reciente de esta herramienta de control monetario se aprecia que la utilización de las facilidades
permanentes con criterios de política monetaria ha sido mucho más agresiva a partir de 2008. Se ha reducido a mínimos el tipo marginal de
crédito para facilitar la petición de liquidez a la banca comercial al tiempo que se ha llevado el tipo de depósitos tb al mín para desincentivar
a los bancos a colocar sus excesos de reservas en el BCE y así forzar la circulación monetaria y la generación de dinero bancario.
Coeficiente de reservas mín
El BCE exige a las entidades de crédito de la zona del € el mantenimiento de depósitos en cuenta en los BCN. Estos depósitos se
denominan reservas «mínimas» u «obligatorias».
El objetivo primordial de estas reservas es controlar los agregados monetarios del sistema.
Las reservas son obligatorias para una amplia categoría de instituciones, incluyendo las sucursales fuera del área euro
El importe de las reservas obligatorias que cada entidad debe mantener se calcula en función de su base de reservas, que se define, a
su vez, en función de las partidas de su balance (≈ recursos de terceros). Esto es, el total de los depósitos que la entidad tiene en
cuentas del BCN debe suponer al menos el 1 % de los depósitos, valores e instrumentos del mercado monetario obtenidos de clientes
no bancarios pertenecientes al área euro.
El cumplimiento de las reservas mínimas se determina en función del nivel medio de reservas diarias durante el período de
mantenimiento (alrededor de un mes).
Las reservas exigidas a las entidades se remuneran al tipo de interés de las operaciones principales de financiación del Eurosistema
(media ponderada durante el periodo de mantenimiento).
MEDIDAS NO CONVENCIONALES
Entre estas medidas de carácter especial se pueden destacar las siguientes:
1. Modificaciones en los tipos de interés: aunque en los primeros meses de la crisis el BCE mantuvo los tipos, a partir de mediados de
2008 estos se han ido reduciendo hasta alcanzar un mínimo histórico del 0 % que se mantiene desde marzo de 2016.
2. Ampliación de los activos de garantía utilizados como contrapartida en las operaciones de política monetaria.
3. Reducción del coeficiente de reservas mínimas (del 2 al 1 %)
4. Ampliación del plazo de adjudicación de liquidez (LTRO a 1 y 3 años).
5. Cambio de subastas a tipo variable a subastas a tipo fijo en las operaciones principales de financiación, asegurando la adjudicación
total de la liquidez solicitada por las entidades.
6. Programas de adquisición de activos por parte del BCE.
El Quantitative Easing (QE - expansión cuantiativa en español), consiste en imprimir dinero por parte del BC para comprar activos
(bonos, por ej) en manos del gobierno o el sector privado.
El QE del BCE se compone de varios programas de adquisición de activos (solo lectura):
Public Sector Purchase Programme-PSPP (Programa de Compras del Sector Público)
Asset Backed Securities Purchase Programme-ABSPP (Programa de Compras de Activos Respaldados por Activos)
Covered Bonds Purchase Programme 3 – CBPP3 (Programa de Compras de Cédulas Hipotecarias o Programa de
adquisiciones de bonos garantizados)
Corporate sector purchase programme – CSPP (Programa de Compras del Sector Empresarial)