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Protocolo de Vigilancia de Tuberculosis

Este documento describe un protocolo de vigilancia de tuberculosis en Canarias. El protocolo tiene dos objetivos: 1) conocer la epidemiología de la tuberculosis en Canarias y 2) contribuir al control de la enfermedad mediante la identificación de cadenas de transmisión y el tratamiento preventivo de contactos cuando sea necesario. Se definen casos sospechosos, probables y confirmados de tuberculosis, y se clasifican los casos según su localización y transmisibilidad.

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Protocolo de Vigilancia de Tuberculosis

Este documento describe un protocolo de vigilancia de tuberculosis en Canarias. El protocolo tiene dos objetivos: 1) conocer la epidemiología de la tuberculosis en Canarias y 2) contribuir al control de la enfermedad mediante la identificación de cadenas de transmisión y el tratamiento preventivo de contactos cuando sea necesario. Se definen casos sospechosos, probables y confirmados de tuberculosis, y se clasifican los casos según su localización y transmisibilidad.

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Servicio

Canario de la Salud
DIRECCIÓN GENERAL DE SALUD PÚBLICA

PROTOCOLO DE VIGILANCIA DE TUBERCULOSIS

DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD

Introducción

La tuberculosis (TB) incluye un amplio rango de enfermedades causadas por


especies del complejo Mycobacterium tuberculosis. Puede afectar a cualquier
órgano, siendo la forma pulmonar más frecuente que la extrapulmonar (70 y 30%
respectivamente).

Agente

Las especies del género Mycobacterium son bacterias aerobias inmóviles y no


esporuladas, sin flagelos ni cápsula, que se caracterizan por ser ácido-alcohol
resistentes debido al alto contenido en lípidos de alto peso molecular en la pared
celular. Las especies incluidas en el complejo M. tuberculosis son: M. tuberculosis, M.
africanum, “M. canettii”, M. bovis, M. microtti, M. caprae y M. pinnipedii; algunas de
ellas eran consideradas subespecies hasta hace poco. Las tres primeras producen
enfermedad en el ser humano, mientras que el resto se han aislado en animales,
aunque pueden transmitirse y producir enfermedad en humanos. En nuestro medio,
M. tuberculosis es el agente etiológico más habitual, si bien no se pueden descartar
las especies M. africanum y “M. canettii” causantes de un pequeño número de
casos en África y ligadas a la inmigración, así como la tuberculosis humana
producida por M. bovis y M. caprae, relacionadas con el ámbito ganadero y a la
inmigración procedente de países endémicos de TB bovina o caprina, siendo el
resto de las especies de aparición excepcional.

Reservorio

El reservorio fundamental de M. tuberculosis es el ser humano infectado. En áreas


donde la TB bovina o caprina es común, el ganado también puede ser reservorio
de bacterias del complejo M. tuberculosis, así como los tejones, cerdos y otros
mamíferos; y en raras ocasiones los primates.

Modo de transmisión

El mecanismo de transmisión más habitual es la vía aérea por gotas de pequeño


tamaño (1 a 5 µ de diámetro). La TB bovina o caprina puede transmitirse por vía
digestiva si se consumen leche o productos lácteos sin pasteurizar, aunque también
es posible su transmisión por vía aérea a granjeros y personas que manipulan
animales. La enfermedad también puede transmitirse por contacto directo a través
de mucosas y de piel no intacta, pero este mecanismo es extremadamente raro.
Salvo por las situaciones esporádicas en las que hay una fístula con secreción, la
C/ Alfonso XIII, 4 Rambla de Santa Cruz, 53
35003 – Las Palmas de Gran Canaria 38006 – Santa Cruz de Tenerife
Telf.: 928 45 22 29 Telf.: 922 47 42 71
tuberculosis extrapulmonar (con excepción de la laríngea) no es transmisible.

Periodo de incubación

Desde el momento de la infección hasta que aparece una lesión primaria


demostrable o una reacción tuberculínica significativa pueden transcurrir de dos a
12 semanas.
Periodo de transmisibilidad

Las personas que padecen lesiones activas en el parénquima pulmonar o las


mucosas respiratorias en comunicación con las vías aéreas pueden eliminar bacilos
en suspensión en gotas de 1 a 5 µ, con todas las maniobras respiratorias
especialmente al toser o estornudar, que al ser inhalados por personas susceptibles
llegan a los alvéolos pulmonares donde son fagocitados por los macrófagos,
causando una nueva infección. Todo paciente en el que se aíslen bacilos
tuberculosos en una muestra respiratoria se considera a efectos prácticos
potencialmente infeccioso. El periodo de infecciosidad se considera que empieza
tres meses antes del diagnóstico en los casos pulmonares bacilíferos, y un mes antes
en los casos pulmonares positivos al cultivo con baciloscopia negativa. Los casos de
TB extrapulmonar no se consideran infecciosos, aunque siempre deben examinarse
para excluir enfermedad pulmonar concomitante. En general se admite que para
pacientes con tuberculosis pulmonar sensible a los fármacos, tienen que transcurrir
dos semanas de tratamiento para que dejen de ser considerados potencialmente
infecciosos.

Susceptibilidad

En el 90% de los infectados la respuesta inmunitaria que se desencadena es


suficiente para evitar el desarrollo de enfermedad clínica; los bacilos permanecen
en estado latente en pequeños focos, y la única prueba de que el sujeto está
infectado es la presencia de una reacción tuberculínica (PT) positiva. En el otro 10%
la infección progresa a enfermedad y se producen manifestaciones clínicas. El
riesgo de progresión a enfermedad es máximo los dos primeros años tras la
infección y suele realizarse dentro de los 5 años siguientes a la infección en la mitad
de estos casos, mientras que la mitad restante desarrolla enfermedad en un periodo
posterior de su vida. Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de
desarrollar enfermedad entre los infectados son la diabetes, la silicosis, las terapias
inmunosupresoras, (trasplantados, personas que reciben terapia con anti-TNF) la
insuficiencia renal crónica, las neoplasias (sobre todo de cabeza y cuello),
enfermedades hematológicas (leucemias y linfomas), la malnutrición (pérdida de
peso >10% del peso corporal), el alcoholismo, la adicción a drogas por vía
parenteral (sobre todo en personas en precaria situación económica, social y/o
sanitaria), gastrectomizados, bypass yeyuno-ileal y, sobre todo, la infección por
VIH/SIDA que, actualmente, es el principal factor de riesgo conocido para el

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desarrollo de enfermedad tuberculosa entre los infectados. Los grupos de población
que nunca se han afectado por la TB parecen tener una mayor susceptibilidad a las
infecciones nuevas y a la enfermedad. La reactivación de infecciones antiguas
latentes causa una gran proporción de los casos de TB en los ancianos.

Los niños y las personas con inmunodeficiencias, como las seropositivas para el VIH,
tienen un mayor riesgo de contraer tuberculosis extrapulmonar, pero incluso en estos
grupos más vulnerables, la forma pulmonar sigue siendo la más común en todo el
mundo.

Este protocolo forma parte del “Plan para la prevención y control de la tuberculosis
en España”, desarrollado por el Grupo de trabajo de Salud Pública y el Grupo de
expertos en tuberculosis, coordinados por la Dirección General de Salud Pública
del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y aprobado por la
Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud
el 15 de noviembre de 2007. En él se desarrollan los aspectos fundamentales para
el control de esta enfermedad, en cuanto a detección precoz y diagnóstico,
tratamiento, vigilancia y estudio de contactos, y se propone la elaboración de un
panel de indicadores para la evaluación de la vigilancia y control de la
enfermedad.

VIGILANCIA DE LA ENFERMEDAD

Objetivos

1. Conocer la epidemiología de la enfermedad en nuestra comunidad y favo-


recer el uso eficiente de los recursos sociosanitarios mediante la identifica-
ción grupos en especial riesgo de padecer tuberculosis.
2. Contribuir al control de la enfermedad en nuestro medio mediante la identi-
ficación de la cadena de transmisión y el tratamiento preventivo de los
contactos cuando sea necesario.

Definición de caso

Criterio clínico
Persona que presenta estas dos características:
– Signos, síntomas o datos radiológicos compatibles con tuberculosis activa en
cualquier localización.
– La decisión de un médico de administrarle un ciclo completo de terapia
antituberculosa.
o
– Resultados anatomopatológicos en la necropsia compatibles con tuberculosis
activa que habría requerido tratamiento antituberculoso.

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Criterio de laboratorio
a) Criterio de caso confirmado
Al menos uno de los dos signos siguientes:
– Aislamiento en cultivo de un microorganismo del complejo Mycobacterium
tuberculosis (salvo la cepa vacunal ó Bacilo de Calmette-Guérin [BCG]) en
una muestra clínica.
– Detección de ácido nucleico del complejo de M. tuberculosis en una muestra
clínica JUNTO CON baciloscopia positiva por microscopia óptica
convencional o fluorescente.
b) Criterio de caso probable
Al menos uno de los tres siguientes:
– Baciloscopia positiva por microscopia óptica convencional o fluorescente.
– Detección del ácido nucleico del complejo de M. tuberculosis en una
muestra clínica.
– Presencia histológica de granulomas.

Clasificación de los casos según la localización de la enfermedad


Según la localización de la enfermedad, los casos se clasifican en pulmonares y
extrapulmonares (ver definiciones y códigos de la CIE en el Anexo II).

Clasificación de los casos

Clasificación a efectos de su declaración*:

Caso sospechoso: Persona que satisface los criterios clínicos de la definición de


caso.
Caso probable: Persona que satisface los criterios clínicos y los de laboratorio de
caso probable.
Caso confirmado: Persona que satisface los criterios clínicos y de laboratorio de
caso confirmado.

*Nota: Los casos de tuberculosis producidos por la cepa vacunal (Bacilo de Calmette-Guérin
ó M. bovis BCG) no se notificarán al nivel nacional, estén o no confirmados por cultivo (ej:
tuberculosis vesical por instilación de BCG, u otros signos y/o síntomas tuberculosos por el uso
terapéutico o profiláctico de la vacuna BCG).

Clasificación de los casos de TB pulmonar según su infecciosidad:

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Los casos de TB pulmonar se clasifican a su vez en bacilíferos cuando la
microscopía directa de una muestra de esputo espontáneo o inducido es positiva
y no bacilíferos en caso contrario.

Clasificación de los casos según los antecedentes de tratamiento previo

Caso nuevo: paciente que nunca ha recibido tratamiento antituberculoso,


o bien que lo ha recibido durante un periodo de tiempo inferior a un mes.
Caso tratado previamente: paciente que ha recibido tratamiento
antituberculoso (excluyendo QP/TIT) al menos durante un mes. Estos casos
incluirían las recidivas, los tratamientos tras abandono, los fallos terapéuticos
y otros casos como los crónicos.

Definición de caso de tuberculosis resistente, multirresistente (MDR) y


extremadamente resistente (XDR)

Caso de tuberculosis resistente

Se define como caso de tuberculosis resistente al causado por M. tuberculosis


resistente a cualquiera de los fármacos antituberculosos de primera línea
(isoniazida, rifampicina, pirazinamida, estreptomicina o etambutol).

Caso de tuberculosis multirresistente (MDR-TB)

Se define como caso de tuberculosis multirresistente (MDR-TB) al causado por


cepas de M. tuberculosis resistentes al menos a isoniazida y rifampicina.

Caso de tuberculosis extremadamente resistente (XDR-TB)

Este término fue introducido por la OMS en 2006 para designar a aquellos casos
que, además de ser multirresistentes, presentan resistencia a alguna
fluoroquinolona, y a uno o más de los fármacos de segunda línea inyectables
(amikacina, capreomicina o kanamicina).

Definición de brote

Se considera brote, a efectos de intervención, la aparición de uno o más casos de


tuberculosis, a partir de un mismo caso índice en un período de un año desde que
se diagnosticó el caso primario. Cuando las agrupaciones de casos se han
establecido por técnicas moleculares, se define como agrupamiento: dos o más

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casos de TB con idéntico patrón por RFLP-IS6110, o, en cepas con menos de seis
bandas del patrón RFLP-IS6110, aquéllas que compartan el mismo patrón de
Spoligotipo, PGRS-RFLP o MIRU-VNTR.

MODO DE VIGILANCIA

El médico, tanto de Atención Primaria como Especializada, notificará de forma


individualizada los casos sospechosos, probables y confirmados a la Red Canaria
de Vigilancia Epidemiológica del Servicio de Epidemiología y Prevención de la
Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud, y enviará la
información de la encuesta epidemiológica específica. En el momento del
diagnóstico, se recogerán datos de filiación de los contactos del paciente a fin
de continuar el estudio y el tratamiento, si se precisara, de los mismos y se
consignarán en la parte específica de contactos recogida en la Encuesta
Epidemiológica.

Los fallecidos con tuberculosis que no recibieron tratamiento también deberán


notificarse. Los casos previamente tratados NO serán declarados de nuevo si no
han pasado al menos 12 meses desde la última vez que recibieron tratamiento
completo antituberculoso.

Con la periodicidad requerida, la Red Canaria de Vigilancia Epidemiológica


enviará la información epidemiológica de los casos y brotes a la Red Nacional de
Vigilancia Epidemiológica en el Centro Nacional de Epidemiología.

Ante la detección de un caso bacilífero multirresistente que requiera medidas


especiales de seguimiento, por ejemplo ante un traslado entre CCAA o al
extranjero, o cuando se detectara un brote o el patrón de difusión de la
enfermedad requieran medidas de coordinación, el Servicio de Vigilancia de la
comunidad autónoma lo comunicará de forma urgente al Centro de
Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad y
Servicios Sociales e Igualdad y al Centro Nacional de Epidemiología. El CCAES
valorará junto con la Comunidad Autónoma las medidas a tomar y si fuera
necesario su notificación al Sistema de Alerta y Respuesta Rápida de Unión
Europea y a la OMS de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional (2005).

MEDIDAS DE SALUD PÚBLICA

El objetivo primario del control de la tuberculosis es la identificación oportuna y el


tratamiento adecuado de los nuevos casos, para reducir el riesgo de exposición a
los miembros de la comunidad, disminuyendo así la incidencia de la enfermedad,
y con el tiempo la prevalencia. En los países de baja incidencia en los que se
plantea el objetivo de la eliminación, es necesario un enfoque más amplio que
incluye la aplicación de terapia preventiva, o al menos el seguimiento de las

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personas con infección reciente.

Medidas preventivas

Realizar búsqueda activa de infectados / casos de TB en determinados colectivos


con alta
prevalencia de infección y enfermedad tuberculosa tales como:

– Convivientes y contactos próximos de pacientes con tuberculosis pulmonar.


– Personas VIH positivas.
– Usuarios de drogas por vía parenteral en precaria situación económica, social
y/o sanitaria.
– Residentes en instituciones cerradas donde se concentran personas con
factores de riesgo para desarrollar la enfermedad.
– Inmigrantes recientes (últimos 5 años) procedentes de países con alta
endemia tuberculosa.
– Personas con cambios fibróticos en la Rx de tórax compatibles con TB residual.
– Personas con problemas de alcoholismo.
– Personas que van a recibir tratamientos inmunosupresores.
– Personas con condiciones clínicas como: silicosis, diabetes mellitus,
insuficiencia renal crónica, enfermedades hematológicas (leucemias y
linfomas), neoplasias (sobre todo de cabeza y cuello), malnutrición (pérdida
de peso >10% del peso corporal), gastrectomía, bypass yeyuno-ileal,
enfermedad celíaca (en todos estos casos se deberá evaluar
individualmente).

Vacunación con BCG. El Consenso Nacional para el Control de la Tuberculosis en


España no recomienda la vacunación sistemática en nuestro país. No obstante, la
vacuna puede ofertarse individualmente a niños y jóvenes en contacto íntimo y
prolongado con pacientes bacilíferos irreductibles y a trabajadores sanitarios en
contacto frecuente con enfermos tuberculosos o sus muestras biológicas. Los
receptores no deben estar infectados ni presentar contraindicaciones para la
vacunación

Asimismo, en relación al control y prevención de las tuberculosis importadas, los


expertos recomiendan la vacunación a niños inmigrantes menores de 5 años que
vuelvan a su país de origen para permanecer más de 3 meses si este país es
considerado de alta endemia tuberculosa y no pudieran aplicarse otras medidas
de control. Deberían vacunarse 2 meses antes del viaje. Las mismas consideraciones
son aplicables a los hijos de cooperantes o trabajadores que acudan a estos países.

Eliminar la TB bovina y caprina mediante la identificación y sacrificio de los animales


con resultado positivo a la PT y la pasteurización de la leche.
Medidas ante un caso y sus contactos.- Tratamiento, búsqueda e intervención en

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los contactos, aislamiento del caso y otras intervenciones en el entorno del caso.

Tratamiento de los casos.- El tratamiento correcto de los enfermos es la mejor


medida para el control de la TB. Antes de instaurar tratamiento, es imprescindible
determinar si el paciente ha recibido terapia antituberculosa con anterioridad y
con qué fármacos.

Todos los casos de tuberculosis deben ser tratados de acuerdo con los estándares
internacionales y con las especificaciones del Programa de control vigente en el
ámbito respectivo.

Casos nuevos.- El tratamiento de la TB en los casos nuevos debe consistir en la


utilización de una combinación de fármacos antituberculosos de primera línea
durante un tiempo suficiente, administrados simultáneamente y en dosis única. La
pauta estándar que se debe utilizar en todos los casos en los que no exista
contraindicación para alguno de los fármacos que la componen es de 2 meses
de isoniacida (H), rifampicina (R), pirazinamida (Z) y etambutol (E). La fase de
continuación consistirá en 4 meses de H y R:
2HRZE+4HR

La indicación de añadir etambutol a todos los pacientes se establece por motivos


operativos y para cubrir la posibilidad de una elevada resistencia primaria a
isoniacida, que no se conoce con exactitud en todas las comunidades
autónomas españolas. No obstante, el mismo esquema sin E es posible que siga
siendo válido en las CCAA en las que la tasa de resistencia global a H sea menor
del 4% (2HRZ + 4HR).

Casos previamente tratados.- Todos los casos que han sido previamente tratados
deben recibir tratamiento y ser controlados por profesionales expertos de
referencia en TB.

Situaciones clínicas especiales.- En situaciones clínicas especiales, como


meningitis tuberculosa, enfermedad hepática, renal, embarazo, infección por VIH,
y especialmente en el caso de la tuberculosis resistente a fármacos; puede ser
necesaria una modificación de la pauta de tratamiento, que deberá realizar un
especialista.

Metodología de la investigación de los contactos y pautas de actuación

En los países con recursos sanitarios adecuados, entre los que se encuentra
España, se debe realizar estudio de contactos en cada caso diagnosticado de
TB, siendo prioritario en los casos de TB con mayor capacidad para transmitirse por
vía respiratoria (la que afecta al parénquima pulmonar, árbol traqueobronquial y
la laríngea, por su importancia epidemiológica) con baciloscopia o cultivo de

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esputo positivo. Los objetivos del estudio de contactos son identificar a los
infectados y a los enfermos y proporcionarles tratamiento adecuado y/o
seguimiento; interrumpir la cadena de transmisión y, siempre que sea posible,
reconstruir la cadena de transmisión para identificar al caso índice (por ejemplo,
en menores de 15 años).

Se debe seguir el esquema de los círculos concéntricos, siendo prioritaria la


investigación de los contactos en enfermos bacilíferos. Según este esquema, los
contactos se clasifican en:
Contactos íntimos o convivientes. Se consideran contactos de alta prioridad,
siendo aquellos que viven en el mismo domicilio del caso, parejas sexuales
habituales o tienen una relación que implique contacto continuado y estrecho
con el paciente (mayor de 6 horas al día). También se incluyen en este grupo
(aunque la duración fuese menor de 6 horas) a los niños menores de 5 años y las
personas con alteración del sistema inmunitario, o cuando la fuente de infección
forma parte de una microepidemia.

Contactos próximos habituales. Son de prioridad mediana: compañeros de


trabajo o colegio del caso, amigos o parientes que mantengan relación habitual
con él (menor de 6 horas al día), sin que cumplan las condiciones del punto
anterior.

Contactos casuales. De baja prioridad, son aquellos que sólo han mantenido una
relación esporádica con el caso. La investigación debe comenzar con la
identificación y estudio de los contactos íntimos o del primer círculo y si hay
evidencias de transmisión entre éstos se ampliará la investigación al siguiente
círculo hasta que el nivel de infección en el grupo que se estudia sea equivalente
al de la comunidad.

Investigación de contactos

Una vez identificados los contactos se procederá a su estudio, que incluirá:

1. Realización de una anamnesis, con énfasis en la presencia de síntomas de TB,


antecedentes de enfermedad tuberculosa, vacunación BCG, existencia o no de
un test tuberculínico previo, antecedentes de tratamiento preventivo y presencia
de factores de riesgo.

2. Diagnóstico de la infección tuberculosa y tratamiento preventivo

[Link]óstico: Para el diagnóstico de la infección tuberculosa se emplea la


prueba de la tuberculina (PT), que consiste en la aplicación intradérmica en la
superficie anterior del antebrazo (técnica de Mantoux), de 0,1 ml de tuberculina
(PPD –siglas de purified protein derivative), haciendo la lectura a las 48-72 horas.

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La lectura tiene que hacerse siempre por personal entrenado, midiendo el
diámetro transversal al eje mayor del antebrazo de la induración producida y
registrando la lectura en milímetros. En vacunados con BCG y mayores de 55
años, así como en las personas incluidas en programas de detección de
conversión tuberculínica a través de screening periódicos de infección
tuberculosa, es necesario evaluar el efecto “booster”, por lo que a los que
presenten un primer test negativo se les administrará un segundo test una semana
más tarde, siendo este segundo resultado el que se tendrá en cuenta.

2.2. Criterios para la interpretación de la prueba de la tuberculina. En el contexto


de un estudio de contactos se consideran positivas (independientemente de que
la persona esté o no vacunada con BCG) las induraciones > 5mm en VIH
positivos, inmunodeprimidos, contactos íntimos de pacientes bacilíferos, personas
con lesiones radiológicas sugestivas de TB antigua no tratada, así como en edad
pediátrica.

La vacunación con BCG complica la interpretación de la PT porque puede


producir falsos positivos, especialmente si se administró después del primer año de
vida. En las personas que están vacunadas con BCG se puede considerar
positiva una PT >15 mm excepto si se encuentran en alguna de las situaciones de
riesgo expuestas anteriormente. Se estima que entre 5 y 15 mm a mayor diámetro
de induración, mayor es la probabilidad de que la respuesta se deba a infección
tuberculosa.

En los últimos años se han desarrollado diferentes técnicas de laboratorio para


el diagnóstico de la infección tuberculosa. Estas técnicas se basan en la
detección del IFN-γ liberado como respuesta a la estimulación in vitro de las
células T sensibilizadas presentes en sangre periférica con antígenos específicos
de M. tuberculosis, o en la detección de células mononucleadas activadas
(técnicas IGRA, siglas de interferon gamma release assay). Estas técnicas
discriminan a los individuos infectados por M. tuberculosis de los que han
recibido la vacuna antituberculosa y de los expuestos a otras micobacterias.
Además, incorporan controles para detectar la anergia y excluir así los falsos
negativos. Por otra parte, pueden repetirse inmediatamente, sin que se vean
afectadas por el efecto de refuerzo. Una propuesta de utilización sería para
descartar falsos positivos a la PT en personas vacunadas y para descartar falsos
negativos a la PT en niños y en personas inmunodeprimidas, siendo en este caso
los resultados del test de IFN-γ los que se tienen que tener en cuenta a la hora
de administrar quimioprofilaxis. El principal inconveniente de la técnica es su
mayor coste económico respecto a la PT. Se necesitan más estudios para
determinar su eficiencia en los distintos grupos de riesgo y para sistematizar los
criterios para su utilización.

Estas pruebas, tanto la PT como las técnicas IGRA, sólo están indicadas para
diagnosticar infección en personas con elevado riesgo de desarrollar

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enfermedad y que se pueden beneficiar de un tratamiento preventivo, que
debe ser acompañado de un plan de seguimiento hasta su finalización. En
personas de bajo riesgo no estarían indicadas.

2.3. Tratamiento preventivo

2.3.1. Quimioprofilaxis primaria o tratamiento preventivo de la infección: Se aplica


para evitar o prevenir la infección y enfermedad en personas que han estado
expuestas a un foco potencialmente contagioso. Está indicada en niños
contactos de un caso de tuberculosis transmisible por vía respiratoria,
principalmente menores de 5 años, y en personas con infección por el VIH e
inmunodeprimidos, por ser las más susceptibles a desarrollar TB grave y
rápidamente progresiva, siempre que presenten una PT o IGRA (-) y una
radiografía de tórax normal. También se puede aplicar a jóvenes o personas de
cualquier edad que pertenezcan a una microepidemia, según criterio clínico.
Se repite la PT a las 8-12 semanas. Si es negativa se interrumpirá el tratamiento, y
si es positiva se continuará, descartando previamente la enfermedad, hasta
completar la pauta de tratamiento de la infección tuberculosa (TIT).

2.3.2. Quimioprofilaxis secundaria o tratamiento de la infección tuberculosa


(TIT): El objetivo es evitar que una persona con infección tuberculosa latente
desarrolle enfermedad clínicamente activa. El tratamiento de la infección ha
de realizarse una vez que se haya descartado la enfermedad tuberculosa.

Esta forma de quimioprofilaxis se realiza una sola vez en la vida y habitualmente


tiene una duración de seis meses; en personas con anticuerpos frente al VIH,
niños y portadores de lesiones residuales puede prolongarse hasta los 9 meses.

El fármaco utilizado para el TIT es la isoniacida. Las dosis recomendadas de


isoniazida son de 5-10 mg/Kg/ día en niños según criterio del pediatra (sin superar
los 300 mg diarios) y 300 mg/día en adultos. Se considera pauta estándar el
tratamiento de 6 meses. En los niños, en infectados por el VIH y en personas con
lesiones radiológicas sugestivas de TB antigua no tratada, puede prolongarse el
tratamiento hasta 9 meses. Se considera también muy eficaz la administración de
270 dosis en régimen diario de 9 a 12 meses. Antes de iniciar quimioprofilaxis debe
descartarse siempre la presencia de enfermedad tuberculosa activa y la
existencia de enfermedad hepática aguda. Este tipo de tratamiento se debe
valorar en mayores de 35 años sin factores de riesgo, dada la hepatotoxicidad
de la isoniazida.

Existen pautas alternativas que deben ser valoradas individualmente como 3


meses de HR (alternativa a la H durante 6 meses) ó 4 meses de R (6 meses en
niños. Alternativa en resistencias o intolerancia a la H).

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En contactos de TB multirresistente no se dispone de ninguna pauta
recomendada y demostrada que sea efectiva, siendo preferible la vigilancia
clínica estricta con controles radiológicos cada 3 ó 6 meses por lo menos durante
2 años.

Pautas de actuación

Contacto con antecedentes de TB previa o con PT previa positiva o que hubiera


completado con anterioridad un ciclo de TIT: no realizar PT, pasando directamente
a descartar enfermedad activa.

Contacto que presenta síntomas compatibles con TB: descartar la presencia de


enfermedad mediante radiografía de tórax y pruebas microbiológicas adecuadas
(además de la PT o IGRA).

Contacto asintomáticos sin antecedentes de TB. Pueden darse varias situaciones:

– Contactos del primer círculo o de prioridad alta. Realizar PT. Si es positiva se


realizará radiografía de tórax. Si la radiografía es normal se considera al
contacto infectado y se iniciará tratamiento de la infección tuberculosa (Ver
apartado 2.3.2.). Los pacientes con PT o IGRA + portadores de lesiones de
aspecto residual, de más de 2 cm. se valorarán para TIT una vez que se
obtengan baciloscopias y cultivos negativos y se documente la estabilidad
de las lesiones desde 1 año antes. Si el estudio microbiológico es positivo
estamos ante un caso de TB activa por lo que debe iniciarse tratamiento (Ver
apartado de tratamiento).

– En los contactos íntimos de los pacientes bacilíferos, cuando se trata de niños


menores de 5 años, y personas infectadas por el VIH o con otro tipo de inmu-
nodeficiencia grave (con PT o IGRA negativos), debe administrarse siempre
quimioprofilaxis primaria o tratamiento preventivo de la infección siguiendo lo
especificado en el punto 2.3.1. Podría incluirse en estos casos de tratamiento
preventivo a otras personas jóvenes (niños hasta la adolescencia o adultos
jóvenes), así como a los contactos íntimos de cualquier edad, siempre que
pertenezcan a una microepidemia, tras valoración por el clínico. La prueba
debe repetirse a los dos meses, y si es negativa, se puede interrumpir el trata-
miento preventivo.

– En todos los casos, si el segundo test es positivo, se realizará exploración clíni-


ca y radiografía de tórax para descartar la enfermedad activa; una vez des-
cartada se iniciará quimioprofilaxis secundaria o TIT según 2.3.2.

– Los contactos con PT negativa que no cumplan los criterios del apartado an-
terior, se separarán del caso índice y se mantendrá una conducta expectan-
te repitiendo la prueba a los dos meses; si la segunda prueba es negativa se

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finalizará el seguimiento, y si es positiva se iniciará tratamiento de infección
tuberculosa (Ver 2.3.2), una vez descartada enfermedad activa.

– Contactos de prioridad mediana o baja con PT positiva. En este tipo de con-


tactos se debe evaluar la administración de TIT teniendo en cuenta el riesgo
individual (ver 2.3.2).

– Contactos de casos de TB multirresistente (MDR) o extremadamente resistente


(XDR). Este tipo de pacientes, cuando son bacilíferos, presentan una
infecciosidad similar, no superior, a los de TB sensible a todos los fármacos. No
obstante, las consecuencias de adquirir una TB MDR son mucho más graves
que las de la TB sensible, a causa de que el tratamiento es más prolongado y
menos efectivo, a la mayor toxicidad de muchos fármacos de segunda línea,
y a que esta TB presenta una menor proporción de curaciones y mayor de
defunciones. En general, al no haber una pauta de efectividad demostrada,
es preferible la evaluación clínica y radiológica cada 6 meses durante dos
años, y que se informe exhaustivamente a estos contactos sobre los signos y
síntomas de la enfermedad, para que acudan al médico si éstos aparecen.

Aislamiento del caso

Dado que el contagio de la TB se produce preferentemente por vía aérea, la


sospecha clínica, el aislamiento, diagnóstico e inicio del tratamiento, todo ello de
forma precoz, son medidas fundamentales para evitar la transmisión. Se asume
que la contagiosidad de los pacientes con TB pulmonar disminuye de forma
apreciable al inicio del tratamiento, y aunque se desconoce el tiempo en que un
paciente tratado deja de ser contagioso, se establece de forma empírica 2 ó 3
semanas.

En el medio hospitalario, cuando al servicio de urgencias llega un paciente en el


que existe sospecha diagnóstica de TB, debe ser aislado y permanecer el menor
tiempo posible en dicha unidad. La misma recomendación se puede aplicar en
los dispositivos de urgencias extrahospitalarios y salas de espera en centros
sanitarios. Se han de evitar ingresos hospitalarios innecesarios y, en caso de
ingreso, la estancia debe ser la menor posible. El personal sanitario que entra en
contacto con un paciente con TB ha de usar mascarilla de partículas, y éste, si
por algún motivo debe salir de su habitación, ha de utilizar mascarilla quirúrgica;
en ambos casos ha de darse una explicación al paciente. Tras el ingreso
hospitalario en habitación individual, se suspenderá el aislamiento cuando se
obtengan 3 muestras consecutivas con baciloscopia negativa, se alcance un
diagnóstico alternativo o no se prosiga el estudio y se descarte el diagnóstico de
TB. Los casos de tuberculosis resistente o multirresistente se controlarán
estrictamente con test de resistencias a los fármacos antes de instaurar cualquier
modificación del tratamiento. Puesto que las consecuencias de adquirir una TB

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resistente son mucho más graves en VIH positivos e inmunodeprimidos, y que estos
casos se han asociado a brotes nosocomiales, son de particular importancia las
medidas de control en relación a la transmisión aérea y aislamiento respiratorio.

Otra alternativa para tratar a los pacientes y evitar la transmisión de la


enfermedad es su domicilio, donde deben permanecer hasta que cumplan 2 ó 3
semanas de tratamiento, evitando visitas y contactos con nuevas personas.

Otras intervenciones en el entorno del caso

Desinfección

No es preciso tomar medidas especiales para descontaminar fómites. El lavado de


manos y las normas habituales de limpieza son suficientes. La descontaminación del
material sanitario se hará de acuerdo a los procedimientos establecidos en los
centros sanitarios. Se recomienda el uso de pañuelos desechables.

Medidas ante un brote

Se llevará a cabo la confirmación epidemiológica y/o microbiológica del brote


(ver definición de brote de tuberculosis en apartado de definiciones).

Las medidas de intervención dependerán del ámbito o localización. En los brotes


de ámbito familiar, suele ser suficiente el estudio tradicional de contactos para su
control. No obstante, en ocasiones, la ocurrencia de un caso de TB en centros o
instituciones donde hay personas confinadas en áreas con circulación de aire
limitada necesita un enfoque específico más allá del estudio tradicional de
contactos, en función de la infecciosidad del caso índice, grado de hacinamiento,
y susceptibilidad de la población.

Medidas específicas según el ámbito

– Centros penitenciarios: Los internos y el personal expuestos a un caso de TB


bacilífero deben ser investigados según los principios del estudio de
contactos, que se realizará en estrecha colaboración con las autoridades
locales.

– Centros de enseñanza y escuelas infantiles: En el estudio de contactos hay


que priorizar a los estudiantes en función del grado de exposición (horas en la
misma clase por semana). Es fundamental una correcta comunicación e
información al personal, padres y público en general, así como a los medios.
Cuando el caso índice es un alumno y la fuente de infección es
desconocida, es necesario ampliar la investigación para encontrar el caso
inicial. Cuando el caso índice es un profesor y la baciloscopia es negativa, se

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examinará sólo a los niños de su curso, pero si la baciloscopia es positiva se
examinará a todos sus alumnos y al resto de profesores. En cualquier caso la
prueba de la tuberculina se repetirá a los dos meses en caso de que hubiera
resultado negativa. Se puede valorar la necesidad de ampliar el estudio de
contactos a otros grupos, como compañeros de comedor, etc.

– Centros sanitarios y de personas mayores: En el primer caso hay que prestar


especial atención a los pacientes inmunocomprometidos y al personal
sanitario. En los centros o residencias de mayores ni la PT para el estudio de
contactos ni el tratamiento de la infección tuberculosa son muy útiles, por lo
que en estos grupos se recomienda una cuidadosa evaluación de los
síntomas, seguida de radiografías de tórax, y una exhaustiva información al
personal acerca de los signos y síntomas de la enfermedad.

– Exposición a animales infectados con M. bovis o M. caprae: En general se


aplican los mismos principios que en el estudio tradicional de contactos, si
bien en estos casos la investigación debe limitarse a aquellas personas que
han consumido leche o productos lácteos no pasteurizados procedentes de
un animal con lesiones, y a aquellos con contacto regular con los animales
infectados, como los veterinarios o ganaderos.

La utilización de técnicas moleculares para la identificación de clusters es


interesante, siempre que sea posible, combinando la evidencia molecular
con el estudio de las relaciones epidemiológicas y sociales entre los casos
agrupados. La aparición continuada de los casos en clusters puede revelar
mecanismos de transmisión o grupos de riesgo no controlados
suficientemente por el estudio de contactos.

Elaboración del informe de brote. Los contenidos básicos serán: descripción


del territorio epidémico, difusión espacio temporal y curva epidémica,
identificación del caso índice, fuente de infección, contactos y búsqueda
activa de casos y de susceptibles, resultados de la investigación.

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BIBLIOGRAFÍA
• Centers for Disease Control and Prevention. Guidelines for the investigation of contacts
of persons with infectious tuberculosis; recommendations from the National Tuberculo-
sis Controllers Association and CDC, and Guidelines for using the QuantiFERON®-TB
Gold test for detecting Mycobacterium tuberculosis infection, United States. MMWR
2005; 54(No. RR-15).
• Centers for Disease Control and Prevention. Updated Guidelines for using Interferon
Gamma Release Assays to detect Mycobacterium tuberculosis infection, United States,
2010. MMWR 2010; 59 (No. RR-5).
• Erkens, C, et al. Tuberculosis contact investigation in low prevalence countries: a
European consensus. Eur Respir J 2010; 36: 925-949.
• Falzon D, Scholten J, Infuso A. Tuberculosis outcome monitoring — Is it time to update
European recommendations? Euro Surveill 2006;11(3):20–5.
• Fitzgerald D, Haas DW. Mycobacterium tuberculosis. En: Mandell, Douglas and Ben-
nett´s Principles and Practice of Infectious Diseases. Sixth edition. Elsevier 2005.
• González Martín J, García García JM, Anibarro L, Vidal R, Esteban J, Blanquer R,
Moreno S, Ruíz Manzano J. Documento de consenso sobre diagnóstico, tratamiento y
prevención de la tuberculosis. Enferm Infecc Microbiol Clin 2010; 28(5): 297.e1-297.e20.
• Grupo de trabajo de los talleres de 2001 y 2002 de la Unidad de Investigación
de Tuberculosis de Barcelona. Prevención y control de las tuberculosis importa-
das. Med Clin (Barc) 2003; 121 (14): 549-562.
• Heymann DL. El control de las enfermedades transmisibles, 18ª edición.
Washington D.C. Organización Panamericana de la Salud, 2005.
• Laserson KF, et al. Speaking the same language: treatment outcome definitions for
multidrug resistant tuberculosis. Int J Tuberc Lung Dis 2005; 9 (6): 640-645.
• Palomino JC, Leão SC, Ritacco V., editors. Tuberculosis 2007. From basic sci-
ence to patient care. First edition. [Link].
• Plan para la Prevención y control de la tuberculosis en España. Ministerio de Sanidad y
Política Social. Disponible en.
[Link]
• Veen J, Raviliogne M, Rieder HL, et al. Standardised tuberculosis treatment outcome in
Europe. Eur Respir J. 1998; 12:505–510.
• World Health Organization (WHO), European Region of the International Union Against
Tuberculosis and Lung Disease (IUATLD) Working Group. Surveillance of tuberculosis in
Europe. Eur Respir J: 1996; 9:1097-1104.

Anexo I. DEFINICIONES Y EPÍGRAFES DE LA CIE-9ª Y CIE-10ª QUE SE DEBERÁN INCLUIR EN


CADA APARTADO DE LOCALIZACIÓN DE TUBERCULOSIS

TUBERCULOSIS PULMONAR: tuberculosis que afecta al parénquima pulmonar y al árbol


traqueobronquial. Además se incluirá bajo este epígrafe la tuberculosis laríngea en razón
de su importancia epidemiológica y para agrupar las tuberculosis transmisibles por vía
respiratoria. En caso de afectación múltiple, la localización pulmonar será considerada

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siempre como fundamental y el resto como adicionales.
Esta clasificación se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
011.0 Tuberculosis pulmonar infiltrativa
011.1 Tuberculosis pulmonar nodular
011.2 Tuberculosis pulmonar cavitada
011.3 Tuberculosis bronquial
011.4 Fibrosis tuberculosa pulmonar
011.5 Bronquiectasias tuberculosas
011.6 Neumonía tuberculosa
011.7 Neumotórax tuberculoso
011.8 Otras tuberculosis pulmonares específicas
011.9 Tuberculosis pulmonar sin especificar
012.2 Tuberculosis traqueal / bronquial
012.3 Laringitis tuberculosa

NOTA: También se deben incluir en este apartado los códigos correspondientes a


tuberculosis primaria: 010.0 (Complejo tuberculoso primario), 010.8 (Tuberculosis
progresiva primaria), 010.9 (Tuberculosis primaria, sin especificar), cuando haya
constancia de afectación pulmonar. Si sólo hubiera constancia de afectación de los
ganglios intratorácicos debería clasificarse como tuberculosis linfática intratorácica. Si
hubiera afectación del pulmón y los ganglios se clasificaría como pulmonar y linfática.
Del mismo modo el código 010.1 (Pleuresía en tuberculosis primaria) se clasificará como
tuberculosis pleural si sólo hubiera constancia de afectación pleural; si además hay
constancia de afectación pulmonar o ganglionar se clasificará como afectación
pulmonar y pleural o pleural y linfática según proceda.
Asimismo, se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-10ª:
A15.0 Tuberculosis del pulmón, confirmada por hallazgo microscópico del
bacilo tuberculoso en esputo, con o sin cultivo.
A16.0 Tuberculosis del pulmón, con examen bacteriológico e histológico
negativos
A15.1 Tuberculosis del pulmón, confirmada únicamente por cultivo
A16.1 Tuberculosis del pulmón, sin examen bacteriológico e histológico

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A15.2 Tuberculosis del pulmón, confirmada histológicamente
A15.3 Tuberculosis del pulmón, confirmada por medios no específicos
A16.2 Tuberculosis de pulmón, sin mención de confirmación bacteriológica
o histológica
A15.5 Tuberculosis de laringe, tráquea y bronquios, confirmada
bacteriológica e histológicamente
A16.4 Tuberculosis de laringe, tráquea y bronquios, sin mención de
confirmación bacteriológica o histológica
A15.7 Tuberculosis respiratoria primaria, confirmada bacteriológica e
histológicamente (con las consideraciones especificadas arriba)
A16.7 Tuberculosis respiratoria primaria, sin mención de confirmación
bacteriológica o histológica (con las consideraciones especificadas arriba)

- TUBERCULOSIS EXTRAPULMONAR: tuberculosis que afecta a cualquier otra localización


no pulmonar, incluyendo la pleural y la linfática intratorácica cuando no haya
afectación del parénquima pulmonar. Se considera tuberculosis extrapulmonar la que
afecta a las siguientes localizaciones:
TUBERCULOSIS PLEURAL: tuberculosis que afecta exclusivamente a la pleura, con o sin
derrame. Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
012.0 PLEURESÍA TUBERCULOSA
010.1 Pleuresía en tuberculosis primaria (Ver nota correspondiente a
tuberculosis primaria)
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
A15.6 Pleuresía tuberculosa, confirmada bacteriológicamente e
histológicamente
A16.5 Pleuresía tuberculosa, sin mención de confirmación bacteriológica o
histológica
TUBERCULOSIS LINFÁTICA: tuberculosis que afecta al sistema linfático. Se distinguen las
formas INTRA y EXTRA torácica según la localización de los ganglios afectados.
En caso de presentarse en niños afectación del parénquima pulmonar y del
sistema linfático, se considerará la tuberculosis pulmonar como localización fundamental
y la tuberculosis linfática intratorácica como adicional.

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Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
Intratorácica 012.1 Tuberculosis de ganglios linfáticos intratorácicos
Extratorácica 017.2 Tuberculosis de nódulos linfáticos periféricos
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
Intratorácica
A15.4 Tuberculosis de ganglios linfáticos intratorácicos, confirmada
bacteriológica e histológicamente
A16.3 Tuberculosis de ganglios linfáticos intratorácicos, sin mención de
confirmación bacteriológica o histológica
Extratorácica A18.2 Linfadenopatía periférica tuberculosa

TUBERCULOSIS ÓSTEOARTICULAR: tuberculosis que afecta a huesos y articulaciones. Se


distingue entre localización VERTEBRAL y EXTRAVERTEBRAL. Se corresponde con los
siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
Vertebral 015.0 Tuberculosis columna vertebral
Extravertebral 015.1 Tuberculosis cadera
015.2 Tuberculosis rodilla
015.5 Tuberculosis huesos extremidades
015.6 Tuberculosis mastoides
015.7 Tuberculosis ósea especificada
015.8 Tuberculosis articular especificada
015.9 Tuberculosis ósea, articular sin especificar
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
A18.0 Tuberculosis de huesos y articulaciones
TUBERCULOSIS del SISTEMA NERVIOSO CENTRAL: tuberculosis que afecta al sistema
nervioso central. Se distingue entre meningitis tuberculosa y cualquier otra afectación
diferente localizada en el SNC. Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª
MC:

013.0 Meningitis tuberculosa

Tuberculosis del SNC de localización no meníngea

013.1 Tuberculoma meníngeo

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013.2 Tuberculoma cerebral

013.3 Absceso tuberculoso cerebral

013.4 Tuberculoma médula espinal

013.5 Absceso tuberculoso médula espinal

013.6 Encefalitis / mielitis tuberculosa

013.8 Otras tuberculosis de SNC especificadas

013.9 Otras tuberculosis de SNC sin especificar

Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:


A17.0 Meningitis tuberculosa
Tuberculosis del SNC de localización no meníngea
A17.1 Tuberculoma meníngeo
A17.8 Otras tuberculosis del sistema nervioso
A17.9 Tuberculosis del sistema nervioso, no especificada
TUBERCULOSIS GENITOURINARIA: tuberculosis que afecta al aparato genital y/o urinario.
Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
016.0 Tuberculosis renal
016.1 Tuberculosis vejiga
016.2 Tuberculosis uréter
016.3 Tuberculosis otros órganos urinarios
016.4 Tuberculosis epidídimo
016.5 Tuberculosis otros órganos genitales masculinos
016.6 Tuberculosis ovarios y trompas
016.7 Tuberculosis otros órganos genitales femeninos
016.9 Tuberculosis genitourinaria sin especificar
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
A18.1 Tuberculosis del aparato genitourinario
TUBERCULOSIS DIGESTIVA / PERITONEAL: tuberculosis que afecta al peritoneo (con o sin
ascitis) y al aparato digestivo. Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª
MC:

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014.0 Peritonitis tuberculosa
014.8 Otras tuberculosis intestinales
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
A18.3 Tuberculosis de los intestinos, el peritoneo y los ganglios mesentéricos
TUBERCULOSIS DISEMINADA: tuberculosis que afecta a más de dos aparatos o tuberculosis
miliar. Asimismo será considerado como tuberculosis diseminada el aislamiento de M
tuberculosis complex en sangre.
Si una de las localizaciones fuera el pulmón el caso se notificaría con ambas
localizaciones: pulmonar y diseminada. La tuberculosis miliar, por tanto, se clasificará
como pulmonar y diseminada.
Se corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC
018.0 Tuberculosis miliar aguda
018.8 Otras tuberculosis miliares específicas
018.9 Tuberculosis miliar sin especificar
Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª
A19.0 Tuberculosis miliar aguda de un solo sitio especificado
A19.1 Tuberculosis miliar aguda de sitios múltiples
A19.2 Tuberculosis miliar aguda, no especificada
A19.8 Otras tuberculosis miliares
A19.9 Tuberculosis miliar, sin otra especificación
OTRAS TUBERCULOSIS: tuberculosis que afecta a otras localizaciones extrapulmonares. Se
corresponde con los siguientes epígrafes de la CIE-9ª MC:
OTRAS TUBERCULOSIS RESPIRATORIAS
012.8 Otras tuberculosis respiratorias específicas
TUBERCULOSIS OTROS ÓRGANOS
017.0 Tuberculosis piel y tejido celular subcutáneo
017.3 Tuberculosis ocular
017.4 Tuberculosis oído
017.5 Tuberculosis tiroides
017.6 Tuberculosis suprarrenal
017.7 Tuberculosis bazo
017.8 Tuberculosis esofágica
017.9 Tuberculosis de otros órganos especificados

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Asimismo, se corresponde con los epígrafes de la CIE-10ª:
OTRAS TUBERCULOSIS RESPIRATORIAS
A15.8 Otras tuberculosis respiratorias, confirmadas bacteriológica e
histológicamente
A15.9 Tuberculosis respiratoria no especificada, confirmada bacteriológica e
histológicamente
A16.8 Otras tuberculosis respiratorias, sin mención de confirmación
A16.9 Tuberculosis respiratoria no especificada, sin mención de confirmación
bacteriológica o histológica
TUBERCULOSIS OTROS ÓRGANOS
A18.4 Tuberculosis de la piel y el tejido subcutáneo
A18.5 Tuberculosis del ojo
A18.6 Tuberculosis del oído
A18.7 Tuberculosis de glándulas suprarrenales
A18.8 Tuberculosis de otros órganos especificados

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Anexo II. CATEGORÍAS DE FINALIZACIÓN DEL TRATAMIENTO
1. Curación: paciente que ha completado el tratamiento y además: a) si el diagnóstico
se confirmó mediante cultivo, presenta cultivo negativo en una muestra tomada al fi-
nal del tratamiento y, como mínimo, en otra muestra tomada en otra ocasión previa;
b) si el diagnóstico sólo se basó en baciloscopia, presenta baciloscopia negativa en
una muestra tomada al final del tratamiento y, como mínimo, en otra muestra toma-
da en otra ocasión previa. Para los casos de TB sensible a los fármacos, este resultado
se recoge como máximo a los 12 meses de comenzar el tratamiento, mientras que
para los casos de TB multirresistente, a veces este periodo es insuficiente, por lo que se
puede recoger el resultado a los 24 o a los 36 meses de iniciado el tratamiento. En es-
tos casos se considera la curación cuando los últimos 12 meses de tratamiento ha
habido al menos 5 cultivos negativos, o bien uno positivo seguido de un mínimo de
tres negativos con al menos un mes de diferencia.
2. Tratamiento completo: paciente que ha completado el tratamiento y no cumple crite-
rios para ser clasificado como curación o fracaso terapéutico.
3. Fracaso terapéutico: paciente que cinco meses después de iniciado el tratamiento, y
habiéndolo realizado correctamente, no ha alcanzado la conversión bacteriológica,
o que, habiéndola alcanzado, presenta una reversión de ésta, y al que es preciso
cambiar el tratamiento de primera línea por tratamiento de segunda línea. Se consi-
dera que no se ha alcanzado la conversión bacteriológica cuando persisten los culti-
vos positivos sin reducción significativa del número de colonias; y que se ha producido
una reversión de la conversión cuando reaparecen dos cultivos positivos consecuti-
vos, con número creciente de colonias, después de haber tenido dos cultivos negati-
vos consecutivos. Para los casos de TB multirresistente se considera que existe fracaso
terapéutico cuando dos o más de los cinco cultivos recogidos en los últimos 12 meses
de terapia son positivos, o si alguno de los últimos tres cultivos es positivo. También se
considera que ha fracasado el tratamiento cuando hay una decisión clínica de inte-
rrumpirlo por efectos adversos o falta de respuesta.
4. Traslado: paciente que se ha mudado de residencia y por ello ha sido transferido a
otro sistema de registro, y cuyos resultados terapéuticos son desconocidos.
5. Abandono: paciente que ha interrumpido el tratamiento durante dos o más meses, sin
que se deba a una decisión facultativa; o bien, paciente perdido en el seguimiento
durante dos meses o más antes de que haya finalizado su tratamiento, excepto en el
caso de que se trate de un traslado.
6. Muerte: paciente que ha fallecido por cualquier causa durante el curso del tratamien-
to. Los enfermos muertos con tuberculosis, pero que nunca iniciaron tratamiento o
bien fueron diagnosticados post mortem, deben notificarse, clasificarse en esta cate-
goría de finalización de tratamiento, e incluirse en el denominador para el cálculo de
los porcentajes de tratamiento satisfactorio, muerte, interrupción etc. Esta categoría
se puede desglosar en muerte por TB, muerte por otras causas, o muerte por causa
desconocida.
7. Otro, no evaluado, o todavía en tratamiento: paciente que continúa en tratamiento a
los 12 meses de haberlo iniciado y que cumple cualquiera de las siguientes condicio-
nes: a) tratamiento prolongado como consecuencia de efectos secunda-
rios/complicaciones; b) tratamiento inicial planificado con una duración mayor de 12
meses (incluye pacientes cuyo tratamiento inicial ha sido modificado por haberse
hallado poli-resistencia –resistencia al menos a dos fármacos de primera línea– en una

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muestra tomada al inicio del tratamiento); c) no hay información sobre las causas que
han motivado que el paciente se encuentre todavía en tratamiento.
8. Desconocido: Casos en los que se desconoce la información sobre los resultados del
tratamiento, sin que se sepa que se hayan trasladado.

A efectos de análisis estas categorías se podrían agrupar en: 1) Tratamiento satisfactorio


(curación + tratamiento completo), 2) Muerte, 3) Fracaso terapéutico y tratamiento
prolongado, 4) Pérdidas de seguimiento (abandono + traslados + desconocidos). No
obstante se recomienda que se recoja la información sobre tratamiento lo más
desagregada posible.

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