LA ÉTICA ARISTOTÉLICA
Primer resumen (para cuaderno)
¿Qué es?
La ética aristotélica es una teoría ética que fue desarrollada por el filósofo
griego Aristóteles en su obra “Ética a Nicómaco”, donde reflexiona sobre cómo los
seres humanos deben vivir una vida virtuosa y feliz. Esta ética se centra en la
búsqueda de la felicidad como fin supremo y establece que la virtud es necesaria
para alcanzar la felicidad.
¿Qué es el bien?
Aristóteles reflexiona que todas las actividades humanas tienen un fin o
propósito, el cual confiere sentido y valor a la actividad, este se convierte en un bien
para quien la realiza.
Al ser muchas diferentes actividades, los fines son igual de numerosos; todos
estos no están al mismo nivel, ya que algunos fines son considerados más valiosos
que otros, dependiendo del contexto y las circunstancias.
Sin embargo, no es suficiente hablar de fines “finales” que se persiguen por
su propia cuenta. Es necesario que los fines se unan en un último fin que valore a
los demás para que tengan sentido. A este fin se lo denomina "Bien Supremo o
Sumo Bien".
El Sumo Bien
Aristóteles habla de que tanto las personas comunes como cultas señalan la
"felicidad" como el Sumo Bien, que se alcanza a través de una combinación de un
buen comportamiento y una buena vida
¿Qué requisitos debe reunir para ser un “Sumo Bien”?
“Ser siempre apetecible para sí mismo y no por otra cosa”, se refiere a la
importancia de buscar la felicidad en uno mismo, sin depender de factores externos
como el reconocimiento o la aprobación de los demás.
“Tornar la vida amable por sí solo” o sea ser autosuficiente y hacer que la
vida sea agradable en sí mismo.
Distintos géneros de vida
Aristóteles analizó los distintos géneros de vida que se han identificado como
parte de la felicidad: el placer, los honores (que corresponden a la vida política) y la
riqueza. Sin embargo, estos bienes externos pueden ser entregados o quitados
arbitrariamente, lo que los hace inestables y difíciles de sostener en el tiempo.
¿Cuál es la actividad específicamente humana?
Para responder a la pregunta "¿en qué consiste la felicidad?", Aristóteles
preguntó primero cuál es la actividad específica del ser humano. Él pensó que cada
parte del cuerpo humano tiene una función determinada, al igual que cada miembro
de la sociedad. Sin embargo, dejó de lado las funciones vegetativas, como la
nutrición y la reproducción, ya que las comparte con todos los seres vivos. Tampoco
puede ser puramente sensible, ya que esta también se comparte. Según él, lo único
que faltaba considerar era la parte racional, ya que es privativa de los seres
humanos y, por lo tanto, es nuestra función propia.
Gracias a este pensamiento es que él igualó a la razón con el hombre, ya que
toda su excelencia reside en la capacidad de pensar. Pero dentro de esta hay dos
partes: la primera la cual es puramente teórica, especulativa, cognitiva, inmoral, o
sea que “posee a la razón” y la otra que es práctica, no sobrevive a la corrupción del
cuerpo y “obedece a la razón”, esta dirige la vida apetitiva (la que escucha sus
consejos y se torna mesura, equilibrada).
Notas Determinantes del fin último
Aristóteles creó las "Notas Determinantes del fin último" al agregarle a la
función propia del hombre una cualidad: la excelencia. Estas notas se componen de
tres elementos: la función propia del hombre, el ejercicio o actividad y la excelencia.
El "Sumo Bien" es el ejercicio perfecto de la función propia del hombre y se
relaciona con la noción de virtud. Aristóteles aclaró que el sumo bien es la actividad
racional según la más alta virtud y que ésta debe estar presente en toda la vida. Hay
muchas virtudes, unas superiores a otras, y la excelencia se refiere a un tipo de
hábito que se adquiere a través de la repetición de acciones virtuosas.
Virtudes
Siendo dos las actividades racionales de los seres humanos, las virtudes se
clasifican en dos grupos diferentes: primero las virtudes morales, éticas o de
carácter, y segundo las virtudes dianoéticas o intelectuales, se refieren a las virtudes
del pensamiento.
Las primeras son las que resultan de la obediencia impuesta por la razón a
los instintos; provienen, por lo tanto, de la parte práctica de la misma y constituyen
el término medio entre dos vicios, uno por el exceso y otro por defecto. Aristóteles
los señaló como “hábitos de elección”.
Hay tres virtudes morales que destacan:
1) El valor, equilibrio entre la cobardía y la temeridad.
2) La templanza, que media entre el libertinaje y la insensibilidad.
3) La dulzura o mansedumbre que está entre el exceso y un defecto.
También se puede referir a otra diferentes virtudes, como la generosidad,
equidistante del despilfarro y avaricia; la veracidad, que media entre la disimulación
y la fanfarronea, y la amabilidad, entre la adulación y la aspereza. Podemos acotar
finalmente que la virtud-ética más elevada es la justicia, que se relaciona
directamente con la noción de término medio, ya que la idea de justicia implica la de
equilibrio.
Las virtudes dianoéticas o intelectuales provienen de la parte teórica de la
razón y tienden a lograr un conocimiento. Son por orden creciente de importancia:
1) El arte, que nos permite crear bellas obras aplicando habilidades y con
la ayuda de reglas
2) La ciencia, que nos permite conocer las leyes naturales
3) La sabiduría práctica o prudencia, que nos permite discriminar
adecuadamente el justo medio y conducirnos rectamente en la vida
4) La razón intuitiva, por la que captamos los axiomas matemáticos y los
principios lógicos
5) La sabiduría teórica o sofía, que nos permite descubrir las primeras
causas y los primeros principios.
Segundo resumen
¿Qué es?
La ética aristotélica es una teoría ética que fue desarrollada por el filósofo
griego Aristóteles en su obra “Ética a Nicómaco”, donde reflexiona sobre cómo los
seres humanos deben vivir una vida virtuosa y feliz. Esta ética se centra en la
búsqueda de la felicidad como fin supremo y establece que la virtud es necesaria
para alcanzar la felicidad.
¿Qué es el bien?
Aristóteles sostiene que todas las actividades humanas tienen un fin que les
confiere valor, y que algunos fines son más valiosos que otros. Además, afirma que
estos fines deben unirse en un bien supremo que les dé sentido y valor, al que llama
"Bien Supremo o Sumo Bien".
El Sumo Bien
Aristóteles habla de que tanto las personas comunes como cultas señalan la
"felicidad" como el Sumo Bien, que se alcanza a través de una combinación de un
buen comportamiento y una buena vida
¿Requisitos del “Sumo Bien”?
“Ser siempre apetecible para sí mismo y no por otra cosa”, se refiere a la
importancia de buscar la felicidad en uno mismo, sin depender de factores externos
como el reconocimiento o la aprobación de los demás.
“Tornar la vida amable por sí solo” o sea ser autosuficiente y hacer que la
vida sea agradable en sí mismo.
Distintos géneros de vida
Aristóteles analizó los distintos géneros de vida que se han identificado como
parte de la felicidad: el placer, los honores (que corresponden a la vida política) y la
riqueza. Sin embargo, estos bienes externos pueden ser entregados o quitados
arbitrariamente, lo que los hace inestables y difíciles de sostener en el tiempo.
¿Cuál es la actividad específicamente humana?
Aristóteles sostiene que la actividad específica del ser humano es la racional,
ya que es privativa de los seres humanos y es nuestra función propia. La excelencia
del ser humano reside en la capacidad de pensar y la razón tiene dos partes: una
puramente teórica y otra práctica, que dirige la vida apetitiva y busca la mesura y el
equilibrio..
Notas Determinantes del fin último
Aristóteles creó las "Notas Determinantes del fin último" que constan de la
función propia del hombre, el ejercicio o actividad y la excelencia, para determinar el
fin último o "Sumo Bien". El Sumo Bien es la actividad perfecta de la función propia
del hombre relacionada con la noción de virtud. La virtud es un hábito adquirido a
través de la repetición de acciones virtuosas y debe estar presente en toda la vida
según la más alta virtud.
Virtudes
Aristóteles clasificó las virtudes en dos grupos: las virtudes morales y las
virtudes dianoéticas o intelectuales. Las primeras son hábitos de elección que
surgen de la parte práctica de la razón y se dividen en términos medios entre dos
vicios; las más importantes son el valor, la templanza y la justicia. Las virtudes
dianoéticas, por otro lado, provienen de la parte teórica de la razón y buscan lograr
conocimiento. Estas son el arte, la ciencia, la prudencia, la razón intuitiva y la
sabiduría teórica o sofía.