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Historia Del Py 1.0

Este documento presenta un resumen del descubrimiento y conquista del Paraguay por los españoles. Alejo García descubrió el Paraguay en 1524 y Sebastián Gaboto exploró el río Paraguay en 1528. Juan de Salazar fundó la ciudad de Asunción en 1537, que se convirtió en el centro de la colonia española. Los jesuitas llegaron en el siglo XVI y establecieron las reducciones, donde enseñaron a los guaraníes agricultura y artesanía. El documento también describe las autoridades coloniales

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Historia Del Py 1.0

Este documento presenta un resumen del descubrimiento y conquista del Paraguay por los españoles. Alejo García descubrió el Paraguay en 1524 y Sebastián Gaboto exploró el río Paraguay en 1528. Juan de Salazar fundó la ciudad de Asunción en 1537, que se convirtió en el centro de la colonia española. Los jesuitas llegaron en el siglo XVI y establecieron las reducciones, donde enseñaron a los guaraníes agricultura y artesanía. El documento también describe las autoridades coloniales

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UNIVERSIDAD CATÓLICA NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN.

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

TEMA: Introducción y concepto de Historia del Paraguay.

ALUMNOS: Ana Paula Hammes.


Amanda Nicoli Schoffer.
Jardel Stroschein.

PROFESORA: Dólica De Liuzzi.

2023
INTRODUCCIÓN.
MARCO TEÓRICO.

Antecedentes al descubrimiento y conquista.

El desarrollo de la navegación, la necesidad de encontrar otra ruta comercial hacia


la India y el interés por lograr una expansión territorial y religiosa con fines comerciales
y económicos fueron algunos de los antecedentes que llevaron a España a adentrase en
el océano a través de rutas inexploradas con la promesa de obtener grandiosas
ganancias.  

Esto llevó a que en 1492 el navegante genovés Cristóbal Colón partiera de Europa con
tres carabelas, Las carabelas de la primera flota de Cristóbal Colón, se llamaban. la nao
insignia Santa María, seguida por la Niña y la Pinta y una tripulación conformada por
cerca de un centenar de hombres en busca de la India. Bajo el mando de los reyes de
Castilla y Aragón,

Este descubrimiento, también conocido como el “encuentro de dos mundos” es


considerado uno de los mayores acontecimientos de la humanidad dado al gran impacto
cultural, político y económico que conllevó tanto en Europa como en América.

Tras el éxito de su travesía Colón creyó que había llegado a Asia, cerca de las Indias, y
falleció sin saber que realmente había llegado a América, un territorio inexplorado y
desconocido por los europeos.

De esta manera, el 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a lo que hoy conocemos
como América al encontrarse con las Antillas y desembarcar en la isla de Guanahaní,
misma que bautizó con el nombre de San Salvador (posteriormente arribó a los actuales
territorios de Santo Domingo y Cuba). 

Este episodio de la historia es comúnmente conocido como el “descubrimiento de


América”

No obstante, el término “descubrimiento de América” ha sido puesto en cuestión por


múltiples investigadores e historiadores que encuentran en la denominación una grave
problemática, pues reduce, simplifica o invisibiliza la complejidad de las relaciones
sociales y de poder que surgieron con la venida de los españoles conquistadores; al
mismo tiempo que suprime la validez y existencia de una historia, un territorio y una
civilización previas a su llegada. 
“Los indígenas del continente que habían permanecido desconocidos para los europeos,
sólo entran en escena cuando ocurre que ‘son descubiertos’, ‘son conquistados’, ‘son
cristianizados’ y son ‘colonizados’”, señala el fallecido Miguel León-Portilla en su texto
Encuentro de dos mundos, presentado en 1992 en la Conferencia Internacional:
Reescribiendo la Historia, que tuvo lugar en Baja California. 

Además, agrega: “El desconocimiento y desdén de no pocos de los europeos respecto de


las trayectorias culturales de los pueblos nativos del Nuevo Mundo se vio luego
acompañado de su desinterés por la historia de las colonias que allí se implantaron y de
las naciones que más tarde alcanzaron la independencia”. 

Descubrimiento del Paraguay.

Alejo García descubrió el Paraguay hacia 1524. Formando la “Provincia Gigante de las
Indias. Este navegante portugués vino a América con la expedición de Juan Díaz de
Solís que llegó a navegar por el río Paraná - guazú (Río de la Plata), hasta la isla de
Martín García donde fueron masacrados la mayoría de los expedicionarios por los
indios charrúas; los que supervivieron intentaron volver a España, pero naufragaron
frente a Santa Catalina, en las costas del Brasil, donde García tuvo noticias de las
riquezas del “Rey Blanco” que gobernaba el imperio Incaico. Inmediatamente resolvió
emprender con cuatro compañeros también náufragos y 2000 indios la expedición al
Perú quedando los otros en dicho lugar. Esta era la ambición de todo español: llegar al
“Dorado” (Paitití), tierra de los metales preciosos, de las riquezas y la fama. Sale hacia
1524 penetra en la Cananea (Brasil), luego, costea las orillas del río Yguazú, cruza el
Paraná frente al río Monday, sigue por Mbaracayá, Amambay hasta Mbotetei (hoy
Corumbá). Sigue hacia el Oeste pasando por el Parapití hasta llegar a Charcas, donde
los indios del lugar lo reciben amigablemente, obsequiándole con oro y plata. Pero,
pasado un tiempo, los indios reaccionaron hostilmente, por lo cual Alejo García con sus
compañeros resolvieron volver a San Fernando. Desde allí siguieron aguas abajo y
desembarcaron a la altura de “Ycuá Mandiyú” (hoy Villa San Pedro). Envió a sus
compañeros de naufragio que estaban en la costa del Brasil muestras de oro y plata, con
la invitación de que prepararan otra expedición a la región del “Cerro que brota Plata".
Poco después que sus enviados se alejaron, Alejo García fue asesinado por los indios
del lugar. En 1528 Sebastián Gaboto viajando por el río Paraguay, llega hasta la altura
del río Pilcomayo, y es considerado como el segundo descubridor del Paraguay.

Entre el descubrimiento y subsiguientes operaciones, los nombres más conocidos en


aquella época fueron Sebastián Gaboto, Pedro de Mendoza, Alvar Núñez Cabeza de
Vaca, Juan de Salazar de Espinoza, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala y otros
que tuvieron gravitante actuación en la fundación de fuertes y pueblos e iniciaron, en
alianza con las comunidades indígenas, un proceso de conformación social marcado por
la fuerza de los conquistadores y la acción evangelizadora de la Iglesia Católica. Los
primeros misioneros fueron de la orden de San Francisco de Asís, luego vinieron los
sacerdotes de la Compañía de Jesús, los Jesuitas, ambos evangelizadores dejaron un
legado cultural de gran importancia para el Paraguay.

A la llegada de los conquistadores españoles al territorio del Paraguay Oriental, es decir


el área ubicada entre el río Paraná al este y el río Paraguay al oeste, se encontraba
habitado por diversas etnias indoamericanas que se encontraban en estado de guerra
entre ellas; estas etnias pertenecían a tres conjuntos diferentes: los pámpidos en la
región del Chaco, los lágidos en la región oriental y los amazónidos a las orillas de rio
Paraguay. 

Lingüísticamente había tres grupos principales: los pueblos mascoyanos, los pueblos


mataco-guaicurú, los pueblos tupí-guaraníes y algunos pequeños grupos de pueblos
arawak (como los chané).

Los primeros ibéricos se establecieron en la zona refugiados tras el fracaso de la primera


fundación de la ciudad de Buenos Aires a principios del siglo XVI y fundando una casa
fuerte que sería Asunción del Paraguay el 15 de agosto del 1537. La ciudad finalmente
se convirtió en la cabecera de una provincia colonial española, llegando a conocerse
como Madre de Ciudades ya que de ella partieron las corrientes pobladoras y
repobladoras de diversas ciudades: Ontiveros, Ciudad Real del Guayrá y (la
primera) Villa Rica del Espíritu Santo en la antigua provincia del Guayrá (actual estado
brasileño de Estado de Paraná), Santiago de Jerez del Itatín (en actual Mato Grosso del
Sur), San Francisco de Mbiaza en las costas del océano Atlántico (actual estado
brasileño de Santa Catarina), Santa Cruz de la Sierra en el Chaco Boreal, así como las
importantes ciudades argentinas de Buenos Aires, Corrientes, Santa Feria Concepción
de Buena Esperanza, conocida como Concepción del Bermejo.
Bajo el gobierno de Hernando Arias de Saavedra, llegan al Paraguay los jesuitas para
contribuir a la tarea de pacificación de los indígenas, dando así origen a las
célebres reducciones Jesuíticas. Desde 1604 hasta 1767 los jesuitas realizan con los
indígenas guaraníes de Paraguay un gobierno teocrático. Las reducciones jesuitas tenían
autonomía respecto a los gobernadores de Asunción. Las misiones llegaron a cobijar a
más de un cuarto de millón de indígenas donde se les enseñaba la religión católica,
agricultura, artesanía y pequeña industria.
Antecedentes de descubrimiento de Paraguay.

Alejo García y su expedición atravesaron el Río Paraná, se internaron en tierras


paraguayas y llegaron así por primera vez al Paraguay en 1524. En 1536, llegó la mayor
expedición al Río de la Plata, la de Don Pedro de Mendoza, quien realizó la fundación
del fuerte Nuestra Señora de Santa María del Buenos Aire, con él llegó Juan de Salazar
de Espinoza, quien en 1537 fundó el fuerte Nuestra Señora de la Asunción. Con la
misma expedición también llegó Domingo Martínez de Irala, quien luego se convirtió
en el primer gobernador colonial.
El gobierno de Domingo Martínez de Irala fue entre los años 1539- 1542 y 1544- 1556.
Numerosas fueron las obras de gobierno de Irala, entre ellas se mencionan: el
despoblamiento de Buenos Aires y la concentración de los habitantes en Asunción, la
creación del Cabildo de Asunción, la fundación de las primeras iglesias y las primeras
escuelas. También se puede señalar dentro del gobierno de Domingo Martínez de Irala
el proceso de unión de los españoles con las mujeres nativas del Paraguay, formándose
el mancebo de la tierra guaraní.

Autoridades Coloniales

Las colonias españolas específicamente estaban organizadas y controladas por distintas


instituciones. Algunas de ellas se encontraban en España y otras en América. Algunas
de ellas son:

Los gobernadores.
Sus funciones giraban en torno a la fundación de ciudades, construcción de obras
públicas, prescindir el cabildo, vigilar y mantener en cumplimiento las leyes, entre otras
ocupaciones.

La Casa de Contratación.

Su función primordial consistía en diseñar la política de comercio entre España y


América y controlar el monopolio comercial para evitar que otro país intercambiara
productos con los dominios españoles.

El Rey.
Era la autoridad máxima de estado español en la metrópoli y en las colonias. Distaba las
leyes y gobernaba el nuevo continente mediante las autoridades designadas. La Casa de
contratación de Sevilla y el Consejo de Indias estaban bajo su control.

El Virrey.
Representaba al rey y al gobierno de la metrópoli. El virrey era el personaje decisivo en
la administración colonial. Políticamente tomaba medidas ante la ausencia de
instrucciones de la Corona o del Consejo de Indias. Tenía atribuciones administrativas,
políticas, judiciales y militares.

El Consejo de Indias.
Administraba todas las colonias españolas. En lo político-administrativo, proponía
nombres para nombrar virreyes, capitanes generales, gobernadores, oidores, entre otros.
Sus funciones legislativas le permitían formular leyes para las Indias. En el aspecto
judicial, funcionada como máxima instancia de apelación en la administración de
justicia.

La Audiencia.
Por la complejidad de la sociedad y la necesidad de administrar justicia se organizaron
las audiencias. Eran los más altos tribunales de justicia. La Audiencia de Chacras se
fundo por la importancia que adquirió el Cerro Rico de Potosí y se instaló en 1561.
Tuvo gran independencia por la lejanía de los Reyes (Lima) – capital del virreinato y de
la metrópoli.

El Cabildo.
Desde los tiempos de la Colonia Española, los cabildos siempre fueron corporaciones
municipales originadas en el medioevo español y trasplantadas a América por los
conquistadores.

El Cabildo se ocupaba de la organización de la ciudad, se reunían una vez a la semana y


tenían las siguientes atribuciones:
▪ Atender los problemas de justicia, orden y defensa de la ciudad. Redactar las
ordenanzas municipales.
Dar su parecer sobre el reparto de indios y sobre las solicitudes de tierras y agua.
La Real Provisión del 12 de septiembre de 1537.

La real Provisión expedida en Valladolid el 12 de septiembre de 1537, habla arbitrado


un procedimiento en verdad inusitado en el imperio español para cubrir las vacancias
que se produjeran en el mando superior del Paraguay y Río de la Plata. En efecto, en
caso de no haber dejado Don Pedro de Mendoza sustituto legal, o habiendo fallecido
éste sin haberlo hecho a su vez, se autorizaba a los conquistadores presentes en el
territorio a elegirlo en tanto la corona proveyera lo más conveniente.
Dicha disposición conservó innegablemente la fuerza legal mientras rigieron en el
Paraguay y Río de la Plata las capitulaciones de Don Pedro da Mendoza, Mas en lo
referente al periodo posterior a la sustitución de éstas por otras, concedida a Don Juan
Ortiz de Zárate, el problema de la vigencia de la citada norma excepcional se presta a
discusión. Si queremos fijar su caducidad en una fecha determinada, podemos tomar
para el efecto el 11 de diciembre de 1568, cuando Felipe de Cáceres, en nombre de
Ortiz de Zárate,. Recibe el gobierno de manos de Juan de Ortega que lo había ejercido
hasta entonces como teniente del gobernador Francisco Ortiz de Vergara, elegido ésta
precisamente por aplicación de la Cédula de 1537 que estamos comentando.
Conviene anotar que la corona, en l560 y para Venezuela, había dispuesto un sistema de
sustitución de Gobernador que adquiriría vigencia general-al ser recogido en la Ley XII,
del Título III, del Libro V de la Recopilación de. 1680, que dice: “Declaramos y
mandamos que si fallecieren los Gobernadores durante el tiempo de su oficio, gobiernen
los Tenientes que hubieren nombrado, y por ausencia o falta de los Tenientes, los
Alcaldes. Ordinarios; entretanto que Nos, o los Virreyes o personas que tuvieren
facultad provean quien sirva, y si no hubiere Alcaldes Ordinarios, los elija el Cabildo
para el efecto referido”
La Real Provisión de 1537 se aplicó todavía a fines del siglo XVI y dio lugar al
gobierno de Hernandarias de Saavedra de 1598, en la convicción de que se procedía
dentro de lo dispuesto por la legislación vigente. Más, cuando a partir de 1621 se invoca
dicha disposición, cosa que ocurre solamente dos veces en todo un siglo, ello se hace de
manen claramente revolucionaria, como un recurso para explicar o justificar hechos
que- salen de la rutina política colonial.
Básicamente La real provisión del 12 de septiembre de 1537 le daba la posibilidad a los
habitantes de la gobernación de Paraguay podían elegir a su gobernador en caso de la
muerte de Juan de Ayolas, el sucesor de Pedro de Mendoza conocido como el Primer
Adelantado del Río de la Plata.
Gracias a esta resolución en el territorio de lo que es hoy en día Paraguay se elegía por
muchos años a quien iba a ser gobernador.
Todo aquel que se oponía a esta orden real era enfrentado por los pobladores de la zona.
De gran importancia para el buen funcionamiento de las organizaciones políticas y
administrativas de los territorios tras la muerte del actual portador de la corona.

El Cabildo de Asunción.

El 16 de septiembre de 1541, se reunieron en el fuerte, los pobladores de Asunción con


el teniente gobernador Domingo Martínez de Irala, Garci Benegas el tesorero, el veedor
Alonso Cabrera y el factor Carlos Dubrin.

Decidieron de común acuerdo darle un Cabildo al fuerte y convertir el escaso pueblo en


ciudad.  La Ordenanza que creó el Cabildo fue redactada durante el acto “para cuidar de
la Ciudad Nuestra Señora de la Asunción” y de ser apenas un caserío rodeado de una
empalizada para amparo de los conquistadores, a orillas del río Paraguay, Asunción
pasó a constituirse en “Ciudad Nuestra Señora de la Asunción, capital de la Provincia
Gigante de las Indias”. 

En ese Cabildo -antecedente de la Municipalidad de Asunción- se rigieron las primeras


Ordenanzas que regularon la vida de los vecinos. El Cabildo rigió la vida de los
paraguayos durante cuatro siglos. En la actualidad su edificio se convirtió en Centro
Cultural de la República.

El Cabildo, era un órgano consultivo del Gobernador de la Provincia, quien era el


representante del Rey y debía someter sus proyectos a la opinión del Cabildo en la
búsqueda de consenso con los representantes de la ciudad.

En el caso de Asunción, los límites del Cabildo fueron tan inmensos como la Provincia
Gigante de las Indias. Estaba integrado por un alcalde ordinario y otro de la hermandad,
el alférez real, los regidores y el alguacil.

El Gobernador de la Provincia oficiaba de principal autoridad, pero era el Cabildo el


que le daba posesión al cargo a los gobernadores.

Cuando los temas a tratar eran tan importantes que todos los vecinos querían opinar, se
llamaba a reunión a Cabildo Abierto y allí por votación se tomaban las decisiones. Los
alcaldes ordinarios ocupaban el cargo de mayor rango al lado del Gobernador. Y en su
ausencia, eran sus interinos. Duraban un año con derecho a presentarse para la
reelección después de tres años de intervalo. Los alcaldes de la hermandad se ocupaban
de los problemas de los vecinos. El alférez real era el defensor público. Los regidores
cumplían el papel de los concejales actuales. Su función era carga pública, no cobraban
salarios. Eran 12 y elegidos entre las personas más influyentes y de mayor prestigio.

Toda la historia del Paraguay y de casi el cincuenta por ciento del territorio americano
se resolvió en la Ciudad de Asunción entre sus habitantes españoles de mayor rango
social, por ser capital de la Provincia Gigante de las Indias.

Existió un sentimiento de orgullo de los asuncenos, debido a la importancia que tuvo su


gente en las decisiones políticas de América, a pesar del caserío desprolijo en que
vivieron durante años de ese período colonial. Fue el espíritu de los asuncenos,
representado en su Cabildo lo que dio respetabilidad a la ciudad.

Era de gran importancia ya que el Cabildo se ocupaba de la ciudad y de la seguridad


policial, la salubridad, la justicia, la regulación de los precios, el control de la moneda,
las profesiones manuales, edificaciones, el trazado y limpieza de las calles, reglamento
de las fiestas públicas.
La sociedad colonial.

Desde su llegada en el siglo XVI los conquistadores españoles que vinieron a América


gozaron de una posición privilegiada, les era ventajosa la situación colonial, ya que
tenían acceso a las encomiendas, tierras, obrajes, licencias de comercio y, además,
ocupaban los principales cargos públicos y religiosos. 

Los descendientes de los primeros conquistadores heredaron grandes propiedades de


tierras (plantaciones o minas) y dispusieron de abundante mano de obra indígena para
trabajarlas.

Los encomenderos fueron este primer grupo social que, como recompensa por la
conquista, se apropió de servicios y bienes de la comunidad indígena. 

 Junto con los comerciantes españoles y los funcionarios reales conformaron la elite
blanca, que residía en los centros urbanos y comerciales, de los cuales los más
importantes eran México, Lima y las ciudades mineras. 

Esta elite incluía a los criollos, descendientes de españoles nacidos en América, que
podían participar en el gobierno municipal: los cabildos.

La idea de los españoles respecto de que los diferentes grupos sociales debían
mantenerse en estratos separados no funcionó, porque desde el comienzo los europeos
habían tenido relaciones sexuales con las mujeres del lugar. 

Cuando todavía no había suficientes mujeres europeas, los hijos criollos de las
indígenas heredaron, en muchos casos, la posición social de sus padres, pero no podían
ser encomenderos o heredar sus fortunas si provenían de uniones no legítimas. 

Sólo podían recibir más de un 10% de sus bienes si habían sido incluidos en
testamentos.

Por eso la mayoría de los “hijos ilegítimos” vivieron en la marginalidad, y se los


denominaba “mancebos”, “mancebos de la tierra” (como los primeros fundadores de
Buenos Aires) o “criollos de la tierra”. 
Un siglo después, entre los habitantes del campo y de acuerdo con su oficio, algunos
pasan a denominarse gauderios o gauchos. 

O sea que, en las colonias, con el fin de imponer el predominio de los europeos pese a
su inferioridad numérica, se formó un sistema de castas que diferenciaba socialmente a
quienes tenían más o menos mezclas con indios o con negros (mestizos, mulatos y
zambos).

Cada estamento de la sociedad tenía su lugar. La discriminación fue un componente


característico de la relación con los pueblos indígenas, que pertenecían a las castas
inferiores, ya que estaban destinados a determinadas ocupaciones, milicias y régimen de
trabajo. 

No los dejaban hacer las tareas para las cuales tenían habilidad o estaban capacitados,
sino solamente las que los españoles o la clase dominante necesitaban. 

El menosprecio hacia el indio, incluso el repudio público, fueron manifestaciones de los


prejuicios de casta de la minoría blanca. 

Las distinciones coloniales no sólo se originaban en el color de piel o las categorías


raciales, sino también en las diferencias culturales, el monolingüismo (hablar sólo
aymara, quechua, alguna lengua originaria), el aspecto, el vestir a la usanza indígena o
el analfabetismo. De este modo, el orden colonial significó una “doble opresión” para
los pueblos originarios, que soportaron la explotación económica y las prácticas
racistas.

 Estas últimas, originadas en las distinciones de castas, significaron la segregación


residencial, territorial y cultural. 

La condición del negro dentro del régimen colonial fue inferior a la del indio, era un
esclavo que se adquiría por compra, y a quien se negaba humanidad. 

 La inferioridad de los esclavos africanos, de los libertos y de los mulatos estuvo
legalmente estipulada en los Códigos negros coloniales.
El Mestizaje.
Los mestizos son el resultado de la unión de los españoles con las nativas, pronto hubo
en el Paraguay una numerosa prole (hijos o descendencia de alguien) mestiza,
denominados los mancebos de la tierra nacidos durante el siglo XVI, quienes
constituyeron el plantel principal de la población paraguaya. Los mestizos tuvieron una
posición que no se brindaba a los mestizos fuera de la provincia del Paraguay. Aquí
participaban activamente en la vida política. Efraím Cardozo en su libro comenta: “Las
fundaciones de origen asunceno se debieron en buena parte a los mancebos de la tierra,
constituyeron la principal fuerza de las expediciones, ocuparon oficios concejiles de las
nuevas ciudades, así se convirtieron en el factor fundamental de nuestra cultura

El investigador Lafuente Machaín (2005), con respecto al mestizaje en el Paraguay


como resultado de la unión de las nativas con los españoles, refiere que “la raza
indígena, sin extinguirse, disminuía considerablemente al cruzarse con la europea y la
mezcla de sangre formó una nueva raza, que dominó al país, y los hijos de padres
españoles y madres indígenas, fueron considerados como españoles de raza pura, y
constituyeron el nervio de la Colonia, reemplazando a los conquistadores que la edad y
los achaques retiraban de las tareas, cuya prosecución tomaban a su cargo a los mestizos
llevando a cabo sus expediciones y fundando ciudades.

El idioma guaraní
Dentro del mestizaje, para la preservación y transmisión del idioma guaraní las mujeres
tuvieron un rol destacado, esto fue mediante la transmisión de la lengua nativa a sus
hijos mestizos en el ámbito hogareño. Ello se debió en gran manera, como se ha
mencionado, el mestizaje, pues la influencia de las madres nativas que hablaban el
guaraní y los transmitían a sus hijos, mientras que el padre español se comunicaba en
castellano. Por lo que la lengua guaraní se constituyó en lengua materna y se consolidó
el bilingüismo en el Paraguay. La lengua guaraní es el único idioma nativo que ha
perdurado a lo largo del tiempo como idioma oficial de un país América.
El gobernador Irala fuénconsiderado el padre del mestizaje, legalizó esta práctica y
estableció un llamado “pacto de sangre” a través de estas uniones, lo cual produjo en
unos cuantos años el surgimiento de una población mestiza, raíz de la nación paraguaya.
Además, él mismo contrajo matrimonio con siete nativas guaraníes, hijas de principales
caciques, a pesar de las críticas de las autoridades eclesiásticas. Sin embargo, él vio este
hecho como la única solución posible para lograr la paz con los nativos, y lo cual resultó
un éxito, lo cual no fue posible alcanzar en las demás gobernaciones americanas, por lo
cual los conquistadores y autoridades vivían en constantes guerras con los indígenas,
por lo cual fueron exterminados casi por completo en diversas regiones, y no logrando
mezclarse los españoles con los nativos, lo cual sí ocurrió en Paraguay.

La Economía colonial.
En sus inicios la vida económica en las colonias se caracterizó por la inexistencia de la
moneda como medio de pago entre aborígenes y conquistadores, usándose
prioritariamente el sistema de trueque. Luego se emplearon ciertos productos como
monedas.
La economía colonial fue el sostén de la española, tendiente a satisfacer de aquellos
productos que España no tenía, pero que a la vez pudieran soportar el largo viaje desde
América.
La economía se basaba en casi todo el territorio en el trabajo indígena estructurado en el
sistema de encomiendas y la mita, que originaron un sistema basado en el poder y los
abusos.
 
La principal fuente de riqueza era la tierra y sobre ella, los conquistadores establecieron
un sistema feudal. Primero, la propiedad de la tierra se obtuvo por donación de la
Corona, y luego por compra., pero sólo podían convertirse en propietarios los
conquistadores, los pobladores, los beneméritos de las Indias y sus descendientes.
 
Se establecieron   zonas para el pastoreo de ganado fuera del radio urbano. Para ello se
repartieron indios y tierras. La excepción fue Cuyo, donde no existió el latifundio, ni el
pastoreo de ganado, repartiéndose, más indios que tierras.
No cabe duda, que el producto más rentable eran los metales preciosos. Al principio, los
conquistadores se apoderaron de ellos por trueque o saqueo. Luego los recolectaron
naturalmente, donde lo encontraban, sobre todo en el cauce de los ríos, utilizando a los
aborígenes para la tarea. A partir de 1560, nuevas técnicas permitieron organizar y
mejorar la explotación minera de yacimientos, contando también para ello con la mano
de obra de los pobladores originarios, mediante el sistema de la mita, copiado del
sistema incaico, pero mucho más abusivo. Se les exigía que extrajeran entre 20 y 25 Kg.
De plata diarios, en jornadas agobiantes.
La ganadería, una alternativa.
Ninguna plaga o alimañas o inclemencias del tiempo impidieron la proliferación
montuna de cerdos, vacunos, caballos, cabras. Pero esta población no sólo aumentaba
vegetativamente, también fue objeto de cuidado económico.
Las Estancias
La crianza de animales se inició en parcelas más bien pequeñas y vinculadas al trabajo
en las minas. Había que alimentar a los operarios, acarrear materiales, mover norias,
transportar mineral, aprovisionarse de odres, alforjas de cuero, cinchos, reatas y muchos
otros implementos. La estancia criaba asnos, mulas, caballos, cerdos y vacunos para
todos estos menesteres.

La Yerba mate
La yerba mate (Ilex paraguariensis) es una planta nativa de Sudamérica (Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay), que crece en forma silvestre, fundamentalmente en el
norte de Misiones, y en la región oriental de Paraguay. A partir de ella se obtiene la
yerba mate elaborada.
La yerba fue consumida desde tiempo inmemorial por los pueblos káingang, guaraníes y
guaycurúes, que recogían las hojas de ka'a (yerba en guaraní) en la selva paranaense,
donde crecía en forma silvestre. Inicialmente las mascaban, luego las prepararon en
infusión.
Estanco del tabaco
Alrededor de 1780 se estableció el estanco o monopolio gubernamental del tabaco en la
provincia del Paraguay, que quedó autorizada a dedicarse al cultivo de la planta y su
elaboración, una autorización negada a otras provincias del Virreinato que también
podían hacerlo por las características de su suelo y clima.
Las zonas donde se cultiva principalmente tabaco son en los departamentos de San
Pedro y Caaguazú; y son consideradas zonas productoras, Cordillera, Alto Paraná,
Caazapá, Concepción y Central.

Los guaraníes.
(aspecto político, social, económico, religioso, cultural y científico)
Cada aldea estaba presidida por un jefe que ocupaba la parte del centro. A su vez la
aldea estaba dirigido por un jefe político llamado mburuvicha, y un jefe religioso
llamado paje. Su organización social estaba encabezada por un cacique (tuvicha) cuyo
liderazgo era hereditario.
Su organización social estaba encabezada por un cacique (tuvicha) cuyo liderazgo era
hereditario. Una de las funciones del cacique era administrar el trabajo comunitario y
distribuir los bienes de consumo. Existía una división del trabajo por género.
La familia y el matrimonio constituían el núcleo básico. El matrimonio era
monogámico, aunque la poligamia era practicada en forma exclusiva por los jefes y
guerreros reconocidos. En la sociedad guaraní, la mujer era vista fundamentalmente en
su rol de madre.
Los guaraníes no poseían templos ni ídolos o imágenes para venerar. Su religiosidad era
profundamente espiritual. Creen en Ñandejára (nuestro dueño), nuestro padre
bondadoso, el dador de vida y sustento del equilibrio del orden universal.
Los guaraníes fueron uno de los primeros pueblos contactados tras la llegada de los
europeos a Sudamérica hace unos 500 años. 
 La cultura guaraní también ha dejado sus huellas en otras expresiones artísticas como el
teatro, la música, la pintura y escultura de grandes artistas nacionales e internacionales,
las que pueden ser vividas por el turista en museos, auditorios y galerías de arte.
Conocían cuáles eran las propiedades terapéuticas de los vegetales, raíces, hojas,
cortezas, bulbos y frutos lo que le permitieron clasificar sus propiedades en vermífugas,
purgantes, diuréticas, eméticas, anestésicas soporíferas, narcóticas (semilla de andaí);
cardosanto amarillo: curupay). Así como Antineurálgicos y antiespasmódicos usaban el
Armi, Umbáru, Sooí, Malvácea; Colita: Tamana Kuná, Borraginácea. Jaborandí, Curare,
Copaiba, Tolú.

Legado cultural de los guaraníes.


Además de las ciencias, los guaraníes también incursionaron en la música y la danza,
que diariamente se ponen de manifiesto en sus Ñembo’e jeroky (video). Los cantos y las
danzas tienen un profundo valor religioso y místico.

También la artesanía (fibras de karaguata, guembe, karanda’y, lo mismo que el barro) es


otra expresión auténticamente indígena. Su gastronomía se caracteriza por la sencillez y
por el consumo de los alimentos de forma comunitaria, es decir, comparten los
alimentos.

Desde las frutas silvestres (pakova, arasa, pakuri, etc.), otros como la mandioca, el maíz,
la batata, el poroto, la calabaza y el zapallo; también la miel y el consumo de pescados;
además de productos más complejos como el chipa.

Y el principal, el idioma guarani.

Revolución comunera

(Quienes fueron, propósitos, objetivos, antecedentes, consecuencias, ideal de los


comuneros y principales figuras de la revolución)

Se conoce como Revolución comunera al cabildo realizado en la ciudad de Asunción en


el año 1770 en contra del gobernador de la provincia del Paraguay de aquel entonces,
don Diego de los Reyes Balmaceda, quien fue acusado de una serie de irregularidades
en su gobierno por los pobladores de Asunción.

El movimiento comunero, o guerra de las Comunidades, estalló en España durante la


segunda década del siglo XVI contra el gobierno despótico y centralizado del rey Carlos
I (V de Alemania), de la Casa de Austria, que había disuelto las Cortes por privarle de
los medios necesarios para poner fin a sus guerras en Europa.

Liderados por el panameño José de Antequera y Castro y el nacido en Venezuela,


Fernando Mompox son considerados como antecesores a los movimientos
independentistas. carios del Paraguay tuvieron el primer contacto con los
conquistadores españoles; sin embargo, no fue un "abrazo pacífico" que permitiera a los
pytaguá (extranjeros) entrar en tierra guaraní, sino un enfrentamiento bélico en el valle
de Guamipitán (actual Villeta), en el cerro de Mbachió y, finalmente, en el
legendario cerro de Lambaré. Este conflicto se resolvió mediante una alianza
entre Ayolas, vencedor por las armas, y los caciques Ñande Ru Guazú Ruvichá, Jefe
principal, y Lambaré, cacique del lugar. Este acuerdo de mutuo interés garantizaba a los
guaraníes la defensa de sus campos y el dominio de la costa oriental del río epónimo,
del peligro continuo de las incursiones rapaces de las tribus chaqueñas por el concurso
de tan poderoso aliado, y a los españoles, una base de provisión de alimentos, de
principal necesidad, así como de auxiliares nativos para su expedición en busca de la
riqueza del oro del Perú, el Candiré de los guaraníes, la pasión obsesionante de sus
afanes. Los guaraníes tenían la tradición de pactar alianzas ante posibles amenazas, y
para los españoles significó emplear una táctica política útil en la situación de urgencia
e incertidumbre, marcando un hito en el rumbo inseguro de su empresa. La posterior
fundación de la Asunción, fruto de aquel acuerdo, acabó siendo el factor salvador de la
conquista, su refugio y su cobijo.

El pacto se llevó a cabo mediante la asistencia de intérpretes, o lenguaraces, que


viajaban con Ayolas, supervivientes de la expedición de exploración de Gaboto.
Utilizando tanto la lengua del conquistador como la autónoma guaraní, señalaron desde
el principio el destino de las mismas, aliadas y separadas según la progresión del
proceso dialéctico de formación social del pueblo paraguayo. un largo período de
coexistencia entre dos formas de hablar que con el tiempo se convertirían lenguas
nacionales oficialmente reconocidas.

Los españoles abandonaron la búsqueda de oro y, resignados a su suerte en una tierra


desprovista de minas y metales, empezaron a organizar la colonia valiéndose del único
recurso que encontraron: el brazo del indio. Tomaron posesión de la tierra y redujeron a
sus antiguos aliados a la condición de siervos. En beneficio del derecho de conquista,
que se impuso con toda su ferocidad y codicia, se rompió el pacto de amigos.

Con la implantación de las encomiendas se liquidaron las antiguas estructuras sociales


de las comunidades nativas su gobierno democrático fundado en asambleas
deliberativas, con sus jefes electivos y no hereditarios, sin castas guerreras ni
sacerdotales, su régimen familiar y de comunicación social, sus creencias y sus mitos,
su economía comunitaria. Con el reparto de tierras e indios, nacen el monopolio, la
servidumbre y el individualismo como principio motor de la economía y de la sociedad.
La resistencia de los guaraníes se manifestó a través de la cadena de sublevaciones que
jalonaron por más de un siglo de acciones armadas contra la dominación imperial.
Desde aquel primer cacique ajusticiado por el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca
en 1542, quién antes de morir se dirigió a sus compañeros de infortunio, al ver que uno
de ellos parecía querer llorar de verse atado, diciéndole: “No te pongas triste, muere
como hombre que también han de morir los que nos atan”, según la versión del Factor
Dorantes, referida por Natalicio González en “Proceso y formación de la Cultura
Paraguaya”. Le siguió el rebelde AKAKARE, jefe cario también ajusticiado, y luego las
sublevaciones de los caciques Guarambaré y Tavaré en 1543 contra el gobierno del
Adelantado, y continuarán las protestas de GUYRA VERA, cacique del Guairá y de
ÑEZU, cacique del Ayuí, esta vez ya no contra el poder civil de la Colonia, sino contra
el poder jesuítico, así como el alzamiento de MIGUEL ATIGUAYE, el cacique de San
Ignacio Guazú, rebelado en 1613 contra el sistema de las Reducciones, en defensa de las
tradiciones políticas, de las creencias y de la unidad de su pueblo. Atiguayé arengó a los
suyos diciéndoles: “Ya no se puede sufrir la libertad de éstos que en nuestras tierras
quieren reducirnos a vivir a su mal modo” (“LA CONQUISTA ESPIRITUAL" del P.
Antonio Ruiz de Montoya).

Las mujeres guaraníes protagonizaron la gran conspiración contra los colonizadores


españoles, dirigida por la india Juliana, en el año 1542. Ella mató a su marido español
Ñuño Cabrera y salió a recorrer las calles de la ciudad, incitando a las nativas que
hicieran lo mismo con sus esposos europeos para terminar con todos los conquistadores.
La conspiración fue dominada y Juliana fue condenada y ejecutada por orden del
Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca. La heroína guaraní murió en la horca,
sacrificada por la manifestación en la libertad de su raza y de su tierra.

En 1537, a raíz de la muerte del Primer Adelantado del Río de la Plata, don Pedro de
Mendoza, la corona dictó la Real Cédula del 12 de septiembre de 1537, que determinaba
que, en caso de la muerte de su lugarteniente y sucesor Juan de Ayolas, quedaría a cargo
un gobernador elegido por el voto de los habitantes. Ésta Real Cédula sería utilizada
indefinidamente por la lejana y olvidada Asunción, capital del Paraguay para elegir a
sus gobernantes. Es así, que una vez arribado en 1542, el Segundo Adelantado del Río
de la Plata, don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y luego de un breve período de mandato
donde intentó que se acataran las Leyes Nuevas que afectaban a los encomenderos, fue
depuesto en 1544, arrestado y enviado a España en una nave llamada Comuneros,
siendo reelegido Domingo Martínez de Irala por voto popular, siguiendo las reglas de la
Real Cédula del 12 de septiembre de 1537.

Aquel espíritu emancipista de los súbditos españoles despierta en la América


Guaranítica de 1649, en una prolongada disputa por el control de los servicios de los
súbditos indígenas y de los recursos, en un bando acaudillado por fray Bernardino de
Cárdenas -fraile franciscano y en ese entonces Obispo de Asunción-, que se enfrentó al
otro bando de la Compañía de Jesús, con su ejército de indígenas, siendo finalmente
expulsado de las Misiones en el año 1650. Fray de Cárdenas más tarde diría: "...Ellos
levantaron la voz que suele ser la de Dios, la del pueblo entero.

Luego de poco más de medio siglo de tensa calma, en el año 1717, y por motivaciones
completamente diferentes, la población de Asunción se convierte en la primera colonia
en reclamar la ilegalidad del mandato de un gobernador. Diego de los Reyes
Balmaceda, cuyo nombramiento contrariaba la ley que prohibía nombrar gobernadores a
los vecinos de los pueblos que habían de gobernar, amparado en la anormalidad, actuó
arbitrariamente apresando a destacados ciudadanos, urdiendo tramas conspiratorias para
respaldar sus abusos. Estos maltratos llegaron a oídos de la Audiencia de Charcas, que
dispuso la apertura de un proceso. El juez García Miranda, ordenó la libertad bajo fianza
de los aprehendidos, pero sorprendentemente Reyes Balmaceda no sólo, no liberó a los
detenidos, sino que los castigó con apremio, como así, también sin causa alguna,
arremetió contra la comunidad de indios payaguaes, habitantes pacíficos de las
cercanías de la Asunción.

Al tener conocimiento de estos nuevos hechos, el Juez García Miranda reconociendo su


impotencia en la dirección del proceso, renuncia a la comisión a él otorgada. La
Audiencia intima a Reyes, ordenándole entregar su: "...dispensa de naturaleza en el
término de una hora y de no ser así será depuesto...". Pero Reyes no claudica, desoye la
voz popular e insulta al Cabildo y a la propia Audiencia.

La Audiencia de Charcas nombra como nuevo Juez a José de Antequera y Castro,


nacido en la Ciudad de Panamá, quien había ejercido en España la profesión
de Abogado, y lo envía al Paraguay con el cargo de fiscal protector de la Audiencia de
Charcas. Después de comprobar las irregularidades cometidas por Reyes, y de acuerdo a
las instrucciones de la Audiencia, Antequera y Castro tomó posesión interinamente del
cargo de Justicia Mayor de la Provincia, y prosiguió con el proceso iniciado al depuesto
gobernador, pero éste huye a Buenos Aires. Desde su refugio, Reyes consigue el apoyo
de la Compañía de Jesús quienes interceden ante el Virrey y éste, contrariando todas las
disposiciones legales y pasando sobre la autoridad de la Audiencia de Charcas, ordena
su reposición en el cargo. La Audiencia retiene el despacho para informar previamente
al Virrey la veracidad de los hechos, pero éste no entiende de razones y remite un
duplicado. Reyes regresa de Buenos Aires y se instala en las Misiones en donde las
reducciones lo reconocen como autoridad. La Audiencia le intima se dé por detenido, él
contesta refiriendo que la orden del Virrey tiene más fuerza. El Cabildo se reúne. Estalla
la Revolución Comunera.

La Asunción se divide en dos bandos opuestos. Por un lado el poder civil y la ley
misma, representados por el Cabildo que ya había nombrado gobernador a Antequera,
cuya admiración en los senos populares no podía ser más alta, y por el otro la autoridad
absoluta representada por el Virrey Zabala, quien era apoyado por las Misiones. El
Virrey ordena que Antequera sea sometido a juicio y comisiona al Teniente de Buenos
Aires García Ros a exigir el cumplimiento de dicha disposición hasta por medio de la
fuerza si fuese necesario, para ello lo pone al mando de un contingente de indios de las
Misiones. Los pobladores del Paraguay al tener conocimiento de la fuerza armada en
camino, resuelven enfrentarla, sin embargo García Ros viéndose incapacitado para
afrontar dicha lucha con un margen de éxito, resuelve retroceder sobre sus pasos.

La rebeldía comunera ya constituía un grave problema para el Virrey, y para intentar


sofocarla dispone la alineación de un refuerzo de 2000 guaraníes de las Misiones
nuevamente al mando de García Ros. Este avanza hasta el río Tebicuary en donde es
derrotado en manos del pueblo que había acudido en masas para sostener las armas. El
Cabildo de Asunción declara la guerra al gobierno de Buenos Aires. La revolución sin
embargo afronta dos guerras. Una que enfrentaba al nuevo ejército de García Ros que
ya había organizado 6000 guaraníes de las Misiones y se acercaba a Asunción, y la otra
la guerra de recursos que sufría la enclaustrada población.

Ya impotente, el Cabildo capitula ante la autoridad del nuevo Virrey, José de


Armendáriz, I marqués de Cartelfuerte, quien había enviado a Zavala a intermediar para
la pacificación de la provincia, así también ordena la captura de Antequera, quien huye
a Córdoba y finalmente termina engrillado en la cárcel de Lima en 1726, condenado a
la decapitación.
En prisión, Antequera conoce a Fernando de Mompox a quien derrama el fervor del
ideal revolucionario. Este logra huir del cautiverio y se refugia en Chile, luego pasa a
la Argentina y después al Paraguay en donde contagiado por el espíritu de los
pobladores se convierte en líder e intenta seguir la obra de Antequera. La revolución
continúa, el pueblo no acepta la autoridad del nuevo gobernador, Soroeta, a quien se le
exige el abandono de la provincia, mientras por inspiración de Mompox se elige una
junta gubernativa cuyo presidente recibió el nombre de "Presidente de la Provincia del
Paraguay". El elegido es Jose Luis Barreyro, pero éste traiciona a la revolución y arresta
a Mompox, lo envía a Buenos Aires en donde es procesado por Zabala. Ya condenado a
muerte, camino a las rejas de Lima escapa nuevamente y se esconde para siempre en
selvas brasileñas.

La traición de Barreyro a la revolución provocó revueltas y levantamientos populares y


este no tiene más remedio que huir a Misiones dejando atrás una Asunción en completo
caos. Mientras, en Lima un balazo ciega la vida de Antequera y Castro, frente a
la horca, en medio de todo un pueblo amotinado en protesta del cumplimiento de su
condena y en previsión de un posible triunfo de los rebeldes. La intervención armada
aplacó duramente a los protestantes.

En el Paraguay reinó la anarquía por años, el Virrey sucede una lista de gobernadores


interinos quienes son apoyados por los jesuitas pero no por la revolución, librándose
intensas batallas como la de Guayaibiti donde muere el gobernador Agustín de Ruiloba.
Finalmente los comuneros son contenidos en la batalla de Tobatí en enero de 1735 por
Zabala con un ejército compuesto por los mejores soldados del Plata y 8000 guaraníes
de las Misiones.

El movimiento, más bien el Paraguay mismo, sufrió severas sanciones prohibiéndose las


reuniones entre sus pobladores y sus líderes fueron asesinados y descuartizados, otros
fueron desterrados o solo "desaparecidos". Más los principios comuneros se habían
forjado y continuaron latentes, en silencio, en la mente de todo el pueblo. "...El Rey y
sus representantes no pueden obrar arbitrariamente, fuera del derecho natural. El poder
debe ser delegado por el pueblo y todo mandatario es responsable ante él...". Estos
ideales hacen estallar revoluciones en Corrientes y en Nueva Granada pero también son
sostenidas.

 La condena a muerte por horca y descuartizamiento de varios comuneros, además del
exilio con la incautación de sus bienes. 
· El retiro o abolición de la declaración de la Real Provisión del 12 de septiembre de
1537; con esto, se quitaba a la provincia el privilegio de elegir libremente gobernadores
interinos. 
· La destitución de los corregidores del Cabildo vinculados con los comuneros,
ocupando los cargos vacantes con partidarios del Virrey. 
· La prohibición absoluta de reunión o junta de personas en cualquier lugar de la
provincia, bajo pena de ser declaradas conspiradoras y condenadas a la pena capital y
pérdida de bienes. 
· La obligación de todas las personas de cualquier sexo, calidad o estado, de obedecer,
respetar y reverenciar las órdenes reales, con advertencia de severos castigos. 
A las drásticas medidas dictadas por Zavala se sumó el mandato de la Audiencia de
Charcas de restaurar el Puerto Preciso de Santa Fe, lo que hizo que las embarcaciones
paraguayas sean obligadas a desembarcar a mitad de camino y los comerciantes sean
sometidos a pagar altos impuestos y a transportar las mercaderías en carretas desde
Santa Fe hasta Buenos Aires, lo cual trajo enormes pérdidas económicas a la provincia. 
Los trágicos resultados de la Revolución Comunera del siglo XVIII se proyectaron por
muchos años, dejando en ruinas a la provincia tanto en lo político, social y económico.

Evangelización en el Paraguay: clases y obras

La evangelización de Paraguay comenzó en 1542.


La primera diócesis fue erigida en 1548, aunque no fue ocupada hasta 1556.
El primer Obispo del Paraguay fue Fray Juan de los Barrios, consagrado en España el
10 de enero de 1548. Sin embargo, por peripecias propias de la época, no logró tomar
posesión de su obispado y terminó ejerciendo en Colombia. El primer Obispo del
Paraguay que se estableció en Asunción (la sede diocesana) fue Don Pedro Fernández
de la Torre, quien ejerció la diócesis entre 1556-1573. El Obispado de Paraguay era
sufragáneo del Virreinato de Perú.
En 1609 los jesuitas llegaron al país y establecieron reducciones de indios, un sistema
de evangelización organizado en comunidades donde se enseñaba agricultura, ganadería
y comercio. El gobierno español empezó a recelar de esas comunidades al sospechar
que podrían ser una amenaza al régimen colonial. Se mantuvieron hasta 1768 que el
Imperio español finalmente expulsó a los jesuitas de Latinoamérica. Después de la
independencia de Paraguay en 1810-1811, el nuevo gobierno heredó el "Patronato
Regio" de los Borbones y lo siguió usando hasta 1870.
A causa de la Revolución Comunera de Paraguay, el Obispado de Asunción perdió su
primacía en la región del Río de la Plata como castigo por la rebelión.
El Primer Obispo luego de la Independencia del Paraguay fue Don Pedro García de
Panés, quien gobernó bajo el estricto "Patronato Regio" que heredó el Dr. José Gaspar
Rodríguez de Francia (quien, si bien fue severo en su administración de los bienes de la
Iglesia, no rompió con el Papado ni creó una "Iglesia Nacional", contrariamente a lo que
se cree). Panés falleció a finales de 1838, siendo un venerable anciano que sufría de los
achacos de su edad, poco antes de la muerte del Dr. Francia en 1840.
En la Guerra de la Triple Alianza el Paraguay sufrió una catástrofe demográfica que
también afectó a los prelados y sacerdotes. El Obispo Manuel Antonio Palacios fue
acusado de ser cómplice de la conspiración de 1868 contra la vida del Mariscal
Francisco Solano López y sometido a un tribunal eclesiástico dirigido por el R.P. Fidel
Maíz, quien lo condenó a muerte. Palacios fue despojado de su autoridad episcopal (en
Paraguay seguía existiendo el "Patronato Regio") y fusilado en diciembre de 1868, poco
antes de la Batalla de Lomas Valentinas. Fidel Maíz, considerado por el Papado como
responsable de la muerte del ex Obispo, fue excomulgado en 1870, aunque
posteriormente rehabilitado.

Órdenes religiosas
-Mercedarios: llegaron al Paraguay con la expedición de don Pedro de Mendoza, se les
otorgó un territorio hermoso en las riberas del lago Ypacaraí, entonces de Tapiracuá,
estableciendo en el lugar una productiva chacra.
-Franciscanos: los primeros franciscanos en llegar a la provincia fueron los frailes
Bernardo de Armenta y Alonso de Lebrón, siendo Armenta el fundador de la provincia
franciscana de Paraguay habilitando doctrinas para la enseñanza religiosa elemental de
los nativos
-Jesuitas: llegaron al Paraguay por pedido del gobernador Hernandarias, en 1607. Las
misiones jesuíticas o guaraníticas fueron las órdenes religiosas más importantes que se
establecieron en América.
-Dominicos: llegaron al Paraguay en 1621 con el obispo fray Tomás de la Torre,
establecieron el Convento de Santa Catalina Virgen y Mártir. Se ubicaron en Acahay y
el lago Ypoa, dando origen al pueblo Tavapy, así como la capilla Virgen del Rosario,
también fundaron el Colegio de Santo Domingo.

-Experiencia jesuita
En 1587 a petición del Obispo de Asunción, fray Alonso Guerra, los jesuitas llegaron al
terrItorio paraguayo.
En este contexto, los jesuitas iniciaron las obras de evangelización y de construcción de
los pueblos o reducciones en la actual zona de los departamentos de Misiones e Itapúa
en Paraguay.
La misión jesuita es una misión de reconciliación, que trabaja para que las mujeres y los
hombres puedan reconciliarse con Dios, consigo mismos, con los demás, y con la
creación de Dios.
Los Jesuitas utilizaban el sistema de dividir en dos grandes grupos la producción
agrícola de los indígenas el ava mba'e y el tupâ mba'e. cada nativo entregaba sus
productos bien individualizados a la administración.
Este grupo fue responsable de cristianizar a pueblos tan diversos y de todos los
continentes, fue un grupo polémico, cargado de intrigas, cuestionado, aplaudido, amado
y odiado, todo dependiendo de la postura política de quien emita el juzgamiento. Su
presencia en nuestro país fue objeto de controversias entre historiadores, políticos y
religiosos. También fue pasto de muchas obras literarias y de especulaciones.
Las reducciones jesuitas estaban relacionadas entre ellas. No se utilizaban monedas sino
se intercambiaban bienes. También se implementó un sistema rudimentario de
cooperación y complementación: por ejemplo, Si una reducción tenía buenos músicos o
escultores o estancieros se intercambiaban los bienes y conocimientos.

El poco comercio que se realizaba con los españoles y que era externo a las reducciones
era básicamente para pagar los tributos que como vasallos de la Corona tenían que pagar
al rey.

La principal ocupación era la agricultura: cultivaban maíz, legumbres, batata,


mandioca, caña de azúcar y otros. Esta importante agricultura fue complementada con
la ganadería que suministró a los aborígenes carne, leche y cuero.

También se destacó el cultivo de la yerba mate, el cual era bien comercializado en toda
la provincia. Antes, los guaraníes consumían el Ka"a miní (yerba mate) que crecía en
los montes. Los jesuitas mandaron traer estas plantas y las cultivaron en plantaciones
cerca de las reducciones, facilitando su explotación comercial.

La primera actividad de los jesuitas al llegar a Paraguay fue la formación de pueblos


autosuficientes dentro de áreas habitadas por indígenas y estructurar en forma escrita
la lengua guaraní. No solo se dedicaban a impartir enseñanza religiosa sino que fijaban
las pautas de un orden político, cultural, educativo y social que tuvo gran influencia en
el desarrollo posterior del Paraguay. Los indígenas, en su mayoría nómadas y
acostumbrados a una vida sin estructuras, se encontraban nucleados en pequeñas
comunidades en las selvas. En torno a la misión de los jesuitas eran conformados en
grupos de dos o tres mil por cada pueblo.
Este grupo de misioneros fundó cerca de 30 misiones en territorios que hoy pertenecen
al Paraguay, Brasil, Argentina y Bolivia. Muchas de estas misiones fueron reconstruidas
y conservadas.
Al ser expulsados los jesuitas por orden del rey Carlos III mediante la Pragmática
Sanción del 27 de febrero de 1767, franciscanos, dominicos y mercedarios tomaron a su
cargo los pueblos misioneros, constituyéndose la gobernación de las Misiones
Guaraníes.
-Imprenta
Imprenta es la técnica industrial que permite reproducir, en papel o materiales similares,
textos y figuras mediante tipos, planchas u otros procedimientos. El proceso de
impresión consiste en aplicar tinta sobre los tipos y transferirla al papel por presión.
Sirve para producir libros, revistas, panfletos, folletos, telas, prendas de vestir y muchos
otros objetos dotados de textos e imágenes de manera masiva: rápida, eficiente y
económica.

-Cartas anuas y crónicas


Las cartas anuas de la Provincia Jesuítica del Paraguay constituyen una producción
detallada y secuencial de la orden religiosa denominada Compañía de Jesús, fueron
redactadas en diferentes ámbitos de evangelización durante los siglos de su tarea de
conversión en el Nuevo Mundo y se realizan hasta la actualidad como mecanismo de
informes entre los provinciales y sus superiores.

-Arquitectura
La herencia de la Colonia 1537-1811

El proceso independentista encuentra al Paraguay con las características de una


comunidad en régimen de subsistencia, olvidada de la metrópolis, en la cual
prácticamente no existían núcleos urbanos, siendo incluso Asunción una comunidad
todavía semirural. En tal orden de cosas, la arquitectura entraba dentro de las
características de una manifestación eminentemente popular, con unos pocos edificios
significativos tanto por su escala como por el uso al que se destinaban. Así sobresalían
la casa del gobernador y algunos conventos y cuarteles, los cuales no han sobrevivido
hasta nuestros tiempos, aunque de algunos de ellos tenemos algún testimonio
fotográfico (Ej. Casa del gobernador, demolida a comienzos del siglo XX). De la
arquitectura residencial de la época sí nos quedan ejemplos, aunque escasos: la casa
Viola (hoy museo de la ciudad dentro del Centro Cultural Manzana de la Ribera), la
llamada Casa de la Independencia, hoy museo, que fuera originalmente residencia de la
familia Martínez Sanz, y la casa Castelví, también como parte del Centro Cultural
Manzana de la Ribera.

Características de la producción arquitectónica de ese periodo serán su carácter ya


comentado de popular: tecnologías simples (estructuras portantes de madera,
cerramientos de muros de estaqueo o adobe, aberturas sencillas), organizaciones
espaciales también muy simples, y una decidida vocación colectiva manifestada en las
galerías contínuas que uniformizaban el paisaje “urbano” de la época. En dichas
galerías, de propiedad entre pública y privada, se desarrollaba la interacción social entre
los habitantes de las reducidas comunidades urbanas de la época.

La época francista 1813-1840

Luego del corto período en el que suceden diversos gobernantes y formas de gobierno,
en 1814 el Dr. Francia es proclamado dictador temporal (y luego dictador perpetuo en
1816). El Dr. Francia da un sesgo totalmente diferente a la política y la economía en el
Paraguay, con respecto a lo que ocurría en el resto del continente. Sometiendo al país a
un aislamiento casi total (en gran parte, impuesto por los bloqueos a los ríos efectuados
por las provincias argentinas, desarrolla una economía autárquica. En casi 30 años de
gobierno se avanza poco en el desarrollo de los núcleos urbanos, y en el caso de
Asunción, más bien se retrocede, ya que el Dictador impone una rectificación a la
retícula de la ciudad, hasta entonces orgánica, demoliendo gran parte de lo existente y
avanzando bien poco en su reconstrucción. De cualquier manera, desde el punto de vista
arquitectónico se trata de una etapa de continuidad de las tradiciones tecnológicas y
espaciales de la colonia. Se producen apenas innovaciones tecnológicas: cambio de las
estructuras portantes de madera por pilares de mampostería y paredes portantes, y se
cierra el periodo con una ausencia casi total de obras públicas. Entre los escasos
ejemplos de obras del periodo podemos citar al Cabildo de la ciudad de Pilar.

El gobierno de Carlos A. López

Como parte de su proyecto integral para el país, el pte. Carlos A. López inició una
política de obras públicas de gran envergadura, que partiendo de la reconstrucción de la
ciudad de Asunción (que estaba semiderruída por las demoliciones efectuadas para
adaptar la trama de la ciudad a la retícula), abarcaba una serie de nuevos temas hasta
entonces desconocidos en el país: escuelas, estaciones de ferrocarril, muelles, arsenales,
etc. La obra pública de Carlos A. López, abundante y de excelente calidad, se convirtió
en icónica de un proyecto de país y de su tiempo.

Específicamente en el caso de la arquitectura, podemos hablar de la imposición


paulatina de un nuevo patrón cultural que va dejando atrás la tradición colonial: un
patrón que caracterizaríamos como de transición hacia el clasicismo, entendido éste
como signo de la modernidad, conservando ciertos valores propios como parte de la
conciencia nacionalista que también formaba parte del proyecto país. como paradigma
de la modernidad. Desde el punto de vista tecnológico, se deja atrás por completo la
estructura colonial portante de madera, y se trabaja desde entonces con paredes
portantes de mampostería; con esto, desaparece el “lance”, el módulo estructural-
espacial en uso durante la colonia, correspondiente a la longitud máxima de una viga de
madera. Se introducen nuevos materiales, sobre todo el hierro, presente en la escalera
caracol de la casa del presidente en Trinidad, y en la insólota escalera metálica vidriada
del Cabildo.

Se inicia en el Paraguay la “arquitectura de fachada”, dejando atrás las coloniales


galerías sobre la calle; y aparece el concepto de “monumento”, hasta entonces ausente
en las precarias poblaciones.

Trabajan profesionales paraguayos como los maestros Pascual Urdapilleta y Tomás


Vergés; y otros extranjeros traídos por el gobierno, como Alejandro Ravizza, Alonzo
Taylor y otros.

Principales obras todavía en pie: el Cabildo de Asunción, la catedral de Asunción,


iglesias de Trinidad (lo mejor del período), Recoleta, Lambaré, la Recova de Aduanas,
la estación central del Ferrocarril.

El gobierno del Mcal. Francisco Solano López

Durante el corto gobierno del Mcal. López se produce la culminación del proceso
iniciado en el gobierno anterior, pero acentuado en su faceta europeizadora debido al
viaje que realizara el Mariscal al Viejo Continente. Se produce el triunfo del estado
mercantilista y con él, la utilización de las obras públicas para prestigiar al estado. El
clasicismo incipiente de las obras de don Carlos se convierte en una decidida mimesis
con todo lo europeo presente en lo proyectado durante la presidencia de su hijo. Las
obras mas representativas son: el Oratorio de la Virgen de la Asunción, terminado
recién en 1936, proeza técnica y estilística obra del italiano Ravizza, iglesia de planta
central sin precedentes en el país; las residencias de los hermanos del Mariscal, Benigno
y Venancio, la propia residencia privada del Mariscal (actual Palacio de Gobierno, el
demolido Club Nacional, la residencia de Mme. Lynch, etc.

El periodo liberal   1870 – 1936

Y lo llamamos liberal por ser el periodo de vigencia de la Constitución de 1870, de neto


corte liberal. La reconstrucción del país después de la hecatombe de la guerra estuvo
acompañada por la venida un contingente de inmigrantes europeos, entre ellos varios
maestros constructores, que imprimirán su sello al paisaje urbano paraguayo. Sobre todo
destacan los profesionales italianos (Colombo, Grassi, Rapetti, Pozzi y otros), por lo
que el auge del academicismo eclecticista tendrá en Paraguay un marcado carácter
italiano, y no francés como sucedió en los otros países de la región.  Esta corriente
uniformizará de nuevo el paisaje de los grandes centros urbanos del momento:
Asunción, Villarrica y Concepción verán surgir tiras enteras la nueva arquitectura,
conformando conjuntos de verdadera calidad, todavía admirables en ciertas zonas de
nuestras ciudades. Cabe resaltar en el caso de Asunción la expansión que se produce
hacia el este, hacia Fernando de la Mora, en torno a los ejes conformados por las
actuales avenidas España y Mcal. López, donde las familias acomodadas comenzaron a
construir sus casas quinta, obras en las que es de admirar la certera conjunción de
arquitectura y naturaleza. Ejemplos de esta época: arquitectura de “fachadas-tapa” de
los centros urbanos de Asunción, Villarrica y Concepción. Las villas sobre la avda.
Mcal. López. En cuanto a la arquitectura institucional: nueva iglesia de la Encarnación,
Municipalidad de Asunción (antigua sede), palacio Patri (actual sede de Correos),
colegio De La Providencia, edificio de la Industrial Paraguaya, hospital, aduana y
palacio municipal de la ciudad de Concepción, catedral de Villarrica, entre otros
muchos.

A partir del año 1900 aparece en el país una reacción antiacademicista, que no adquirirá
el carácter masivo que tuvo en otros países del continente, pero que dejará interesantes
ejemplos de esta vertiente, sobre todo en la ciudad de Asunción, donde tenemos el Hotel
Hispania del maestro Clari, de magnífica fachada modernista a la catalana, la casa Fratta
del mismo autor, con un interesante manejo de los motivos art nouveau, además de otras
obras ya demolidas. Este antiacademicismo se desarrollará al mismo tiempo que el
academicismo, que seguirá gozando de buena salud hasta bien entrado el siglo,
realizándose obras en este estilo incluso hasta en la década del 40.

Otras corrientes de presencia internacional tendrán su eco también aquí en el país, pero
sin llegar nunca a la omnipresencia del academicismo eclecticista : así tenemos el
neocolonial, presente por ejemplo en la iglesia de San Roque González, obra del año
1937; la “arquitectura imperial”, ese monumentalismo que tuvo gran suceso en Italia,
aparece por ejemplo en ciertas obras de Alfaro, principalmente en el proyecto para la
nueva Basílica de Ca’acupé. Entre clasicista y monumentalista, no podemos dejar de
citar al excelente Banco Central (hoy Banco de Fomento), obra de los argentinos
Sánchez, Lagos y De la Torre, construido con una calidad de diseño y ejecución
probablemente única en el país. Y por último el Art-Decó, movimiento nacido en París
en la exposición de ese nombre, que en su versión vernácula llegará hasta los más
alejados rincones del territorio. En Asunción tenemos un excelente ejemplo, el edificio
Marcopolo.

La arquitectura contemporánea 1980 – 2010

A partir de la década del ’40, y con la llegada de los primeros profesionales arquitectos
paraguayos diplomados en el exterior (Homero Duarte, Francisco Canese y Natalio
Bareiro provenientes del Uruguay, Oscar Rivas y otros del Brasil) irrumpe una corriente
que produce una transformación en el paisaje urbano asunceno, una arquitectura de neta
influencia moderna, aunque con características propias: la ausencia del fuerte contenido
social de la propuesta original europea (tal vez debido a la ausencia de un movimiento
socialista realmente representativo del sentir popular en el país en ese momento) y una
gran sensibilidad (conciente o no) hacia el contexto, factor éste último que hace que las
obras realizadas se integren armónicamente con el entorno construido, representado
mayormente por obras academicistas y posteriormente por otras de repertorio
antiacadémico y art decó, y también con el entorno natural, característico de nuestra
ciudad aún en nuestros días, con el verde siempre presente. Esta integración con el
contexto se produce tanto en las áreas del centro, con su arquitectura de fachadas tapa
definiendo fuertemente los límites de la manzana,  como en las avenidas de casas quinta
(actuales España y Mcal. López), con su magnifica arquitectura de villas conviviendo en
armonia y realzadas por el marco de la vegetación del lugar. Durante este período se
realizan no solamente obras particulares sino también importantes edificios públicos,
como el edificio de I.P.S. de las calles Herrera y Constitución, el edificio del Ministerio
de Obras Públicas y Comunicaciones, la sede de la Junta de Gobierno de la A.N.R.,
todos ellos con la impronta de la nueva corriente, y todos ellos realizados con gran
calidad de diseño y de ejecución.

En la década de los ’50 y ‘60 este soplo renovador de la arquitectura recibe un fuerte
impulso dado por cuatro acontecimientos muy importantes desde el punto de vista
arquitectónico y provenientes tres de ellos del Brasil, país en el que el Movimiento
Moderno había adquirido una sorprendente vitalidad y prestigio y un carácter propio: la
construcción del futuro Colegio Experimental Paraguay-Brasil, con proyecto del
maestro brasileño Alfonso Reidy, sin dudas una obra maestra de la arquitectura
brasileña y mundial, implantada en nuestro territorio; el llamado a concurso
internacional para el proyecto del Hotel Guaraní, concurso del cual saldría triunfador
otro proyecto de autoría brasileña, en este caso del arquitecto Rubens Vianna, un diseño
polémico en su momento pero que con el paso del tiempo se reveló capaz de sortear las
críticas (aunque  menos capaz de sobrevivir a la desidia y la falta de mantenimiento), y
fue por años el símbolo por excelencia de la ciudad de Asunción, siempre presente en
las postales de la época; en tercer lugar,  la actividad profesional de un arquitecto
brasileño dotado de exquisita sensibilidad, Saturnino de Britos, quien nos legaría un
número importante de obras (principalmente viviendas), entre ellas una de las más
bellas residencias de la ciudad de Asunción, la actual Embajada de Taiwan,
originalmente proyectada para el general Rodríguez; y por último, la creación de la
Facultad de Arquitectura en el año 1957, que empezaría a lanzar profesionales a partir
de los primeros años de la década del ’60.

La década del 70 sería testigo de un cambio radical en la arquitectura y urbanismo,


cambio causado principalmente por el “boom” económico producido por Itaipú.
Aparece una burguesía empresarial que, dotada de una falsa idea de progreso o
modernidad, busca para sus realizaciones otros modelos totalmente ajenos al tiempo y
lugar que le toca vivir, una arquitectura ecléctica, de “revivals” y pintoresquismos, que
conformará buena parte del paisaje urbano de los nuevos barrios residenciales. El boom
económico permite también el surgimiento de un pujante mercado inmobiliario que en
aras del progreso malentendido, derribará buena parte del patrimonio arquitectónico de
nuestra ciudad y dejará en estado de total abandono el resto. En los años ’80 se iniciará
un proceso de progresivo abandono y degradación del centro histórico, totalmente
huérfano de inversiones que garanticen su vigencia como núcleo vital de la ciudad.
Paralela a esta desvalorización de todo lo “antiguo”, las obras de influencia moderna
sufren también un desprestigio que las llevaría al rechazo y al olvido, en parte debido a
problemas técnicos no resueltos (por ejemplo el desagüe de los típicos techos planos),
pero sobre todo debido a que su estética sobria, austera y refinada no condecía con las
aspiraciones de ostentación de la recientemente enriquecida burguesía empresarial.

Desde finales de los 90 y hasta el momento, se produce una revalorización de parte de


aquello que antes se había despreciado, y surgen entonces los “reciclajes” y “puestas en
valor”, con obras que prestigiarán tanto a sus autores como a sus propietarios, y que
alcanzan un verdadero valor arquitectónico: oficinas del Banco de Inversiones del
Paraguay, oficinas del Banco Holandés Unido, entre otras. Sin embargo esta
revalorización no alcanza al Patrimonio Moderno, que sigue hasta hoy olvidado y
abandonado, víctima de toda clase de actuaciones, la mayoría de las veces muy
desafortunadas. Obras emblemáticas como los antes nombrados Colegio Experimental
Paraguay-Brasil y Hotel Guaraní, se encuentran en lamentable estado de abandono, al
mismo tiempo que se han realizado en ellas innumerables intervenciones que las
desvirtúan. Otras obras, como las viviendas particulares diseñadas por Saturnino de
Britos, simplemente pasan desapercibidas tanto para el público en general como para
sus propietarios (que en general no las valoran) como para los profesionales arquitectos
y los estudiantes de arquitectura.
CONCLUSIÓN.
ANEXOS

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