Félix Maria Calleja.
se enfrentó por primera vez con los insurgentes, y los derrotó por completo. Las deserciones
fueron cuantiosas y se capturó a unos seiscientos rebeldes, así como armamento y otras
pertenencias.
Calleja venció decisivamente a los insurgentes en la batalla de Puente de Calderón, cerca de
Guadalajara, donde infligió terribles bajas a los alzados. El remanente de sus fuerzas se
trasladó hacia el norte del país, donde los principales líderes serían capturados. Miguel
Hidalgo, Ignacio Allende y otros jefes fueron presos y llevados a consejo de guerra,
sentenciados y fusilados en Chihuahua. Como recompensa por su victoria, el teniente
general Félix María Calleja recibiría el título de conde de Calderón.
Después de eso reconquistó Guanajuato y, a principios de 1811, Guadalajara.
Los 4000 soldados iniciales de Calleja se convertirían en la base de los leales a la Corona, y
pelearían contra López Rayón y el cura Morelos.
Mariano Matamoros.
Sus primeras acciones de guerra con un mando independiente fueron en Tecualoya y
Tenancingo. Acompañó a Morelos en el sitio de Cuautla del 9 de febrero al 2 de
mayo de 1812. El 19 de febrero con la llegada de Calleja y sus tropas, su único propósito en
Cuautla fue el vencer a los insurgentes, de manera que impidieron por afuera el acceso a
víveres a todos los rebeldes. Mediante las órdenes del Coronel Perdiz mando a Matamoros a
poder intentar la entrada de un convoy para poder acceder a los víveres que requerían para
seguir con la lucha. Para la noche de 21 de abril, Matamoros rompió el cerco y pudo
reunirse en Ocuituco con Miguel Bravo, para regresar con víveres a Cuautla, pero fueron
emboscados por las tropas de Calleja y derrotados en Amelcingo y Tlacalque debido a una
delación.
Hermenegildo Galeana.
Los insurgentes salieron de Cuautla y se desperdigaron. Galeana se dirigió hacia Chilapa y
ahí se enteró que el insurgente Valerio Trujano se hallaba sitiado en Huajuapan, por 90
días, por las tropas realistas. Los tres líderes insurgentes Morelos, Bravo y Galeana acudieron
en su auxilio, y pudieron vencer a los militares realistas obteniendo un botín jugoso de
cañones, rifles y municiones.
El siguiente destino fue Puebla, por lo que hubo que ganar Tehuacán. En esa ciudad
Morelos le hizo un reconocimiento a Galeana al nombrarlo mariscal. Sin embargo tenía un
impedimento para seguir sus instrucciones, no sabía leer ni escribir. Por ello Morelos
designó a un joven clérigo de Izúcar, Mariano Matamoros para que fuera su mano derecha.
Galeana se convirtió entonces en la mano izquierda de Morelos, sin embargo cabe aclarar,
que don Hermenegildo Galeana, siempre fue para los españoles, el segundo de José María
Morelos.