Origen y Evolución del Gato Doméstico
Leones en nuestras casas: la historia de los gatos domésticos y el debate actual
sobre ellos.
Se estima que actualmente hay en el mundo unos 600 millones de gatos que son mascotas. Para algunos son
criaturas preciosas y casi míticas. Para otros son una especie de “psicópatas felinos” responsables del asesinato de
billones de aves cada año. En el libro “El león en el Living: Como los gatos nos domaron y se apoderaron del mundo”
(The Lion in the Living Room: How House Cats Tamed Us and Took Over the World), la autora norteamericana Abigail
Tucker rastrea nuestra larga relación de amor – y a veces de odio – con los gatos domésticos.
Tucker desarrolla esta temática en todas sus épocas, desde los sacerdotes egipcios que fueron los primeros en criar
gatos domésticos, a la actualidad, en que estas mascotas son sensación en YouTube simplemente siendo como son.
La autora también considera que tener un gato en casa es una de las pocas oportunidades reales de tener una
pequeña parte del mundo salvaje en nuestras vidas.
Nuestras relaciones con los gatos, como mascotas, comenzó hace miles de años y parece haber estado fuertemente
asociada a nuestra adoración por ellos. En el antiguo Egipto la diosa Bastet, que poseía una cabeza gatuna, se
convirtió en una de las más importantes deidades. Su importancia fue establecida en una época en la cual la
agricultura se había intensificado y junto con ella la degradación medioambiental. Debido a esto, el gato domestico
se volvió igual de importante, ya que se cree que se los empleaba para cazar ratones y otras alimañas que se
encontraban en los depósitos de granos.
En la época mencionada se crearon hogares para gatos en los templos de la diosa Bastet, y estos son considerados
como los primeros esfuerzos en cuidar a los gatos como a mascotas. Los sacerdotes del antiguo Egipto mantenían
una gran cantidad de gatos, pero al mismo tiempo se cree que a veces usaban algunos de estos lugares para matar a
los gatos de una manera organizada, tal vez (se estima) como una forma de controlar la población de esta especie.
Así que la cultura de esta civilización tenía este doble estándar que no resulta tan extraño, ya que puede observarse
en nuestra sociedad moderna, en la que parece adorarse a los gatos mientras millones son sacrificados debido a que
no sabemos bien que hacer con ellos cuando son demasiados.
Lo cierto es que los gatos son muy interesantes para la ciencia, debido a que, a diferencia de la mayoría de las
mascotas, pueden vivir por completo en ambientes domésticos y en grandes ciudades, como en ambientes salvajes y
lejos de la civilización. Simplemente, pueden elegir vivir con los humanos o no, y mantenerse por sí solos si lo
necesitan. Esta cuestión, sumado al hecho comprobado de que los gatos han sido domesticados por la mano del
hombre tan solo la mitad de años que los perros -9.500 años para los gatos frente a 15.000 años de los perros-, nos
deja como conclusión que esa mascota adorable que tenemos ahí, es también un animal muy salvaje; y si fuera poco,
son feroces máquinas de matar: estos animales de dieta principalmente carnívora matan y comen, según
estimaciones, entre 1.3 a 4 billones de pájaros por año tan solo en Estados Unidos, donde también se afirma que
unos 90 millones de gatos consumen 3 millones de pollos, todos los días.
En algunos países como Australia los gatos salvajes son considerados una plaga que afecta a la fauna local (en
especial a los marsupiales, como los canguros y los koalas), y muchas agrupaciones activas de amantes de pájaros de
todo el mundo consideran que no es suficiente con esterilizarlos, y deben ser directamente “eliminados”. Hasta el
día de hoy se da una intensa confrontación entre las agrupaciones mencionadas y otras que defienden el derecho a
la vida de los gatos (o simplemente los amantes de los gatos, que entran en la discusión con pasión). Resumiendo,
los gatos son hermosos y queribles animales a medio domesticar, y su cualidad interna de ser muy salvajes y muy
“civilizados” al mismo tiempo, nos fascina y nos atrae al mismo tiempo. Dicho esto, los humanos también
deberemos debatir y consensuar como lograr que las grandes cantidades de gatos que hay en todo el mundo sean
tratados dignamente, sin recurrir a las grandes masacres que sufrían en siglos pasados con el fin de contener su
población. Sin dudas es un debate a futuro (cercano), pero uno imprescindible también.