EL ARMARIO DE PAULINA -Observa, observa lo que hay dentro de ti.
Aquello que está en tu centro, en tu interior…observa al
observador...-Decía con voz dulce la maestra.
¿Te imaginas lo que sería tener un armario lleno de disfraces con los que camuflarte en diferentes
ambientes sin que nadie se dé cuenta de que desentonas? Aquellas palabras se enredaron en sus tímpanos sin encontrar salida. Sin resistencia, llegaron a esa zona
del cerebro donde se procesan las emociones…dos lágrimas rodaron por su cara surcando el maquillaje,
Cada mañana Paulina se levantaba y se sentaba frente al espejo ovalado de su cuarto. Era curioso cómo, mientras intentaba entonar el mantra que la maestra susurraba.
antes de maquillarse, el espejo no devolvía ninguna imagen de la muchacha. En un minuto revisaba en
su mente todo lo que tenía que hacer durante el día. -Yo soy luz, amor y paz.
– Hoy toca instituto y luego ir a casa de mis abuelos. - le informaba su agenda interna. De pronto sus pensamientos se empezaron a alejar, como si fueran una banda sonora de fondo tranquila,
a la que casi ni prestas atención, y en el cristal de la ventana de enfrente pudo ver el reflejo de una
Sin prisa, se dirigía a su armario y elegía el vestuario adecuado para integrarse perfectamente. Luego muchacha dulce y hermosa, un rostro que ella nunca había pintado. En ese momento la maestra dijo:
empezaba con el maquillaje. Una buena base difumina las expresiones y crea una máscara perfecta. Se
-Ésa eres tú y ése eres tú. Respirad la sensación de plenitud que empezáis a notar en alguna parte de
dibujaba de una manera minuciosa el rostro para que apenas se notara que no era su cara real. Primero
vuestro cuerpo. Confiad en la vida, nunca os abandona. Aunque creáis que estáis solos, si estáis atentos,
comenzaba con el corrector de ojeras, para disimular esas noches de incertidumbre en vela. En segundo
veréis la señal que os indica la puerta que tenéis que abrir. Todo está en el interior.
lugar, dibujaba las cejas, hacia arriba si quería aparentar sorpresa y hacia abajo, bien juntas, si tenía que
mostrar enfado para protegerse. Por último, los labios apretados o relajados dependiendo del ambiente
en el que se iba a mover. Estudiaba cada detalle para tenerlo todo bajo control. A medida que iba Y con estas palabras, en silencio, todos y cada uno de los adolescentes que había en aquella sala fueron
dibujando su cara y vistiéndose acorde a los acontecimientos del día, su imagen iba apareciendo en el saliendo uno a uno.
espejo y poco a poco, se iba sintiendo más segura y tranquila.
Paulina se fue a casa muy desconcertada, como si algo se hubiera despertado en su interior provocando
Ahora tocaba entrenar la voz, aguda o grave, para que encajara perfectamente con el personaje que un volcán de sensaciones contradictorias. Por momentos sentía ganas de llorar y por momentos sentía
tenía que representar. Para ella cada día era una obra de teatro que tenía que ejecutar a la perfección. ganas de gritar de alegría… Al llegar a casa le llamó la atención el camión de bomberos a la puerta de su
Había comprobado, tras el acoso de los primeros meses en el instituto, que este ritual era lo que la hacía edificio. De un brinco llegó al portal y se abrazó a su madre que estaba en el rellano con el chándal de
sentirse a salvo. Es curioso cómo, a veces, es divertido crear un personaje y representarlo a la estar por casa.
perfección, siempre y cuando recordemos quiénes somos en realidad. A Paulina le empezaba a
sorprender por qué no se veía reflejada en los espejos. - ¿Qué ha pasado? - gritó con pavor.
Hacía unos días que había empezado a hacerse invisible sin disfraz, todavía podía ver su vientre y sus
extremidades inferiores, pero, a medida que avanzaban los días, la nada y el vacío iban ocupando el -No sé hija se desató un incendio en casa, creo que hubo un cortocircuito en tu habitación y se ha
cuerpo. Al pasar la mano por el lugar donde tenía que estar su cara sólo sentía frío, y cada vez que decía quemado todo-respondió la madre.
una palabra sin disfraz era como si sus oídos no pudieran captarla, silencio… El eco de las palabras de la maestra volvió a sus oídos: confía en la vida. En ese momento, en lo más
profundo de sí, sintió un enorme alivio mientras sus personajes se quemaban, desaparecían y solo
Esa seguridad que ella trasladaba a los disfraces y a los personajes que representaba, había empezado a quedaba una agradable sensación de paz interior y una muchacha dulce y hermosa.
convertirse en su identidad. Ya no podía casi recordar quién era sin ellos. Tenía tanto miedo a sufrir el
dolor, el rechazo y la soledad, que una parte de su esencia estaba desapareciendo, a la vez que aquellos Contesta las siguientes preguntas en tu cuaderno:
personajes creados habían empezado a coger el control.
1. ¿De qué trata la lectura?
Al principio solo fue una estrategia, sin embargo, ahora, se había convertido en realidad. Su armario cada
vez estaba más lleno y era más imprescindible para ella. 2. ¿Cómo se disfraza Paulina?
Había empezado la semana cultural en su instituto. Una semana de descanso para librarse de las
aburridas clases y pasar algún rato entretenida con juegos, debates o algún que otro baile. Cada año 3. ¿Qué simbolizan los disfraces?
traían talleres gratuitos para que los estudiantes tuvieran otras experiencias de aprendizaje. El miércoles
por la mañana acudió a un taller de meditación. Ese día se había vestido con colores transparentes, 4. Si pudieras describir uno de los tuyos, ¿cómo sería?
máscara neutral y sonidos silenciosos para no desentonar.
5. ¿Qué es lo que más te asusta en el colegio o en tu círculo de amigos o compañeros?
6. ¿Qué es lo que realmente te hace perder la noción del tiempo y te resulta tan gratificante, que no
necesitarías objetivos ni recompensas? Algo que haces por el mero hecho de conectar contigo.
7. Si hubiera un incendio en tu casa y te dieran un minuto para salvar algo, ¿qué cogerías?
8. ¿Por qué Paulina se sintió aliviada?