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Bach y la Música Litúrgica Protestante

Johann Sebastian Bach fue un compositor alemán del período barroco que dedicó su obra principalmente a la música litúrgica protestante. Nació en 1685 en Alemania y murió en 1750. Bach estuvo íntimamente ligado al protestantismo luterano y dirigió su trabajo musical a honrar a Dios. Compuso cantatas, pasiones y otras obras que humanizaban las escrituras sagradas con fines didácticos, en concordancia con el espíritu del protestantismo. Sus pasiones, como la Pasión según San Mateo, representan la c

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Bach y la Música Litúrgica Protestante

Johann Sebastian Bach fue un compositor alemán del período barroco que dedicó su obra principalmente a la música litúrgica protestante. Nació en 1685 en Alemania y murió en 1750. Bach estuvo íntimamente ligado al protestantismo luterano y dirigió su trabajo musical a honrar a Dios. Compuso cantatas, pasiones y otras obras que humanizaban las escrituras sagradas con fines didácticos, en concordancia con el espíritu del protestantismo. Sus pasiones, como la Pasión según San Mateo, representan la c

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Laura González Barrantes.

Biografía de Johann Sebastián Bach.

Johan Sebastian Bach fue un compositor, organista, clavecinista, violinista,


violista y maestro, nacido en Alemania en 1685 y muerto en 1750, maxio
exponente del estilo barroco, que según apuntan el barroco llega a su término
con la muerte de este celebre hombre.

Pero antes de adentrarnos a hablar sobre la gran figura que fue Johann
Sebastián Bach, considero importante que nos vayamos uno poco más atrás
en el tiempo, con el propósito de contextualizar y poder entender mejor su obra
y quien fue este artista; hablar un poco de los antecedentes históricos.

Nos ocuparemos primeramente el Protestantismo y la música litúrgica


protestante, que fue hacia donde Bach orientó prácticamente todo su trabajo.
Bach estaba íntimamente ligado con el protestantismo luterano, fe que profeso
hasta el fin de sus días, pues era un hombre muy religioso y fiel a sus
creencias; el protestantismo le fue heredado desde el seno de su familia y le
fue reforzado en su juventud gracias a la formación que recibió en el internado
de Lüneburg donde la religión ortodoxa protestante era materia obligatoria y en
la que el joven Bach no tuvo el más mínimo problema de tomar para sí. La vida
de éste gira en torno a la espiritualidad protestante, y vuelca prácticamente
toda su obra musical hacia el fin protestante, en algunos momentos de su vida
trabajo en la música profana, pero siempre se volcaba por la música
eclesiástica y su gran amor: el órgano, pues para él la música era una ofrenda
a Dios y mediante ella podía honrar al altísimo y redimir su espíritu en la tierra.

“El movimiento protestante surge a principios del siglo XVI, cuando Lutero en
sus escritos de 1520, enuncia los puntos básicos de su reforma. Múltiples son
los puntos que originan esta tendencia a emanciparse de la iglesia Romana,
resultando de un largo proceso evolutivo, iniciado en los albores del
Renacimiento (…) sin quebrantar el edificio dogmático de la Iglesia, pretende
hacer justicia a las tendencias individualistas de la época, eliminando todas las
instituciones eclesiásticas fundadas en la concepción teocrática, en la
mediación de la Iglesia entre dios y sus siervos. Tiende a llevar a los individuos
a la participación activa en el servicio religioso” (Leuchter, 1950, pag 11)

La música litúrgica protestante tiene sus bases, como su nombre ya lo señala,


en el protestantismo. “Es evidente que el protestantismo, en el campo de la
música no pudo crear algo enteramente nuevo. Así como su edificio religioso
se erigió, en parte sobre el fundamento dogmático del Catolicismo, así
también su litúrgica musical deriva en muchos aspectos de los modelos
anteriores. Sin embargo hay en ella elementos cristianos que la distinguen
esencialmente de la concepción musical sustentada por la iglesia católica (…)
la dignificación religiosa del mundo –base de la ética protestante- vincula
estrechamente el Protestantismo con las cosas de la vida terrena.” (Leuchter,
1950, pág. 48)

Cabe anotar que dentro del protestantismo aparece la concepción de profesión


para el artista, el cual, a diferencia del artista del Renacimiento, no producía de
manera libre, sino que tenía que cumplir con las necesidades que se le pedían,
estaba al servicio de la comunidad, y es a la vez un servidor espiritual, que
mediante su trabajo artístico-espiritual logra vencer el pecado. Y Bach cumplía
en estas características de artista protestante y además así se concebía a sí
mismo, podríamos de decir que más que un artista creador, como un servidor.
A este punto es oportuno hablar de la figura del chantre, profesión que dicho
sea de paso fue una de las tantas que ocupo J.S Bach dentro de la carrera
musical -pese a la estrechez financiera en la que vivió prácticamente toda su
vida, con salarios muchas veces modestos y con una familia numerosa que
mantener, a lo largo de su vida siempre trabajó de la música, cosa que
ciertamente es de admirar-. Un chantre era organista, director musical y
profesor de música en las escuelas, contratado por la iglesia. Como era
habitual en este contexto, el chante no tenía libertad para componer, las
composiciones que realizaba eran por encargo de la iglesia, con un campo de
acción hasta cierto punto limitado, u muchas veces las obras que componía al
tiempo de desechaban, esta posiblemente es una de las razones por las cuales
desafortunadamente mucha de la obra creada por Johann Sebastian se perdió.

Por otra parte, como ya anotamos anteriormente, el protestantismo buscaba


reformar la mediación de la Iglesia entre el ser humano y Dios, se pretendía
que la comunidad tuviera una participación directa en el oficio religioso, y este
punto tuvo como consecuencia la incorporación del canto laico como elemento
dentro de la liturgia; pues en el catolicismo la música era cuestión exclusiva del
clero. De aquí surge un elemento característico de la música protestante y que
fue de suma importancia en la obra de J.S Bach, el coral: “hijo directo del
espíritu protestante puesto que en él se concretan ambos elementos
fundamentales de la Reforma: el individualismo, en la participación activa de
cada uno en el servicio religioso, y las tendencias humanística-didáctica en el
carácter frecuentemente instructivo de los textos, y en el perfeccionamiento del
nivel musical general que se desprende como necesidad imperiosa de la
colaboración del pueblo” (Leuchter, 1950, pag 50).

Para el protestantismo la música era muy importante, Lutero la concebía como


una vasta fuente didáctica para la juventud, y es por esto motivo que introduce
la enseñanza de la música, de forma obligatoria, en las escuelas y se crean
coros estudiantiles donde se ejecuta la música litúrgica. Pero la promoción de
la música no se limitaba sólo a la juventud, se crearon las llamadas cantorias,
que eran instituciones que operaban de forma nocturna, donde acudían los
adultos a perfeccionarse en el canto coral.
A causa del sufrimiento y a la desolación que causo la Guerra de Los 30 Años
en Europa y en específico en Alemania, las personas se desvincularon de la
práctica activa del arte, pues el deseo que imperaba era las ansias del mas
allá, que los librara del sufrimiento de la realidad en que vivían. El trabajo que
Lutero y el protestantismo habían hecho, con el Coral, de mantener al individuo
unido a la comunidad, había desaparecido para este entonces y había dado
paso al canto religioso individual. “La consolidación progresiva de las
condiciones sociales y económicas después de concentrarse la paz, hace
surgir nuevamente una orientación terrenal, pero ya no era posible volver a la
concepción positivista del mundo que había caracterizado a la Reforma,
excesivo había sido el desmembramiento de la comunidad causado por la
guerra; demasiado había penetrado el barroco subjetivo también en el
Protestantismo. Sin embargo el recuerdo de la guerra fue perdiendo, con el
trascurso del tiempo, la fuerza de lo inmediato. Se apoderaba del hombre un
estado de ánimo contemplativo; de nuevo se hace profesión de fe de la vida,
pero no por eso desaparece del todo el ansia del mas allá. Esta actitud
espiritual es la que caracteriza la obra de los artistas de finales del siglo XVII”
(Leuchter, 1950, pag 57). Después de la Guerra de los 30 Años, la música
litúrgica protestante se vuelve contemplativa; el coral pierde su fuerza en el
pueblo y se da una transformación hacia el aria, que es adoptada de la ópera
italiana. Como acotación a este punto, Bach nunca hizo operas a pesar que era
lo que estaba en boga para su época, pero las Pasiones que luego va a
componer tenían un estilo bastante dramático, en especial la Pasión según
San Mateo.

Una característica esencial de la música litúrgica protestante es la búsqueda de


la dignificación religiosa de este mundo, “se inspiran en la interpretación
didáctica de verbo sagrado que por medio de textos explicativos y del
comentario musical es proyectado de la esfera del dogma, absoluto y
sobrehumano, al plano terrenal, alcanzándose de este modo la meta educativa
tan característica de la ideología protestante” (Leuchter, 1950, pag 60).

Otro género que fue adoptado de la música italiana, por la música litúrgica
protestante, fue la cantata. La podremos denominar cantata protestante, que
representaba el espíritu protestante, en tanto a la búsqueda de utilizar la
música en forma didáctica, humanizando o volviendo más terrenal y
comprensible las sagradas escrituras. De la mano de la cantata protestante
tenemos la composición de La Pasión, que se diferencian de la composición
católica, buscando que el individuo tome actitud activa frente a Dios,
responsabilizándose el mismo de su relación con lo divino; La Pasión
protestante tiene pasajes contemplativos que buscan cierta reflexión,
colocando al individua frente a la pregunta: ¿Qué he de aprender de la Pasión
de Jesucristo?

Dentro de la Pasión protestante se encuentra de forma destacada las


compasiones hechas por J.S Bach, que según Erwin Leuchter representan el
punto final evolutivo, donde el elemento contemplativo llego a superar al
bíblico, que está fundada en la idea de humanizar el texto sagrado y ser una
herramienta didáctica, que según este autor afirma, es hija legitima del espíritu
protestante.

Cuando se considera la obra de Bach, la historia de la música


protestante que le antecede se nos presenta como una constante
evolución hacia su culminación. Solo con el llegan a contemplarse todas
aquellas formas sugeridas en el intimo contacto con la liturgia
protestante, al realizar él hasta su última consecuencia todas las
posibilidades espirituales y técnicas latentes en ellas. De esta manera
Bach representa desde el punto de vista histórico-evolutivo un punto
terminal, en cuanto se trata a la estrecha vinculación de su obra con la
ideología sustentada por el Protestantismo. Pero por encima de ese
aspecto su obra ha tenido una acción fecundante sobre los siglos
siguientes. No hay ningún gran artista posterior a Bach que no haya
reconocido la grandeza de su concepción, y que no haya recibido de ella
estímulos para su propia obra. (Leuchter, 1950, pag 68).

Johann Sebastian Bach provenía de un linaje de músicos (de su rama paterna,


que al parecer fue la línea investigada, del lado de su madre no hay mayor
información); su familia estaba llena de músicos procedentes de la ciudad de
Turingia (lugar que fue la tierra de origen de la Reforma Protestante) , muchos
de ellos de muy buena reputación y prestigio, pero ninguno paso a la historia y
de dejo una huella tan inmemorable como Johann Sebastian Bach, tal vez
porque ninguno de ellos contaba con un espíritu tan entregado a su arte como
él, un ser incansable y eterno trabajador de la música hasta sus últimos días.

El mismo Johann Sebastian Bach nos da la información del primer Bach


registrado históricamente, pues nuestro Bach en sus tiempos libres (¡increíble
que tuviera tiempo libre con lo mucho que trabajaba y componía!) se dedica a
estudiar su genealogía y de hecho creo un árbol genealógico de los Bach. Este
“primer Bach” fue Veit Bach, un panadero nacido en Presburgo, Hungría;
producto de los problemas religiosos migra a la aldea de Wechmar, en el
estado de Turingia, quien según dice el mismo J.S Bach manifestaba justo y
vocación por la música, y en sus ratos de ocio tocaba la citara. Se dice que Veit
inculco en sus hijos el gusto por la música, y desde ahí, de generación en
generación se fue proliferando el gusto y las aptitudes por la música en la
familia Bach, hasta el momento en que la música no fue solamente una
actividad de ratos libres, sino que llega a ser un oficio, y se dice que los Bach
llegaron a ocupar los puestos de chantres de diferentes regiones de Turingia.

Se dice que los Bach, incluyendo a Johann Sebastian, era personas sobrias y
austeras, que no buscaban riqueza ni gran reconocimiento, sintiéndose
conformes con el cumplimiento de sus profesiones dentro de sus ciudades y
que nunca sintieron la necesidad de salir a darse a conocer fuera de Alemania.

Según apuntan los distintos biógrafos de J.S Bach, la familia Bach era muy
unida entre sí, y al vivir en ciudades diferentes, destinaban una fecha en el año
para hacer una gran reunión familiar, donde claramente la música era el
elemento central de dichas reuniones. Nikolaus Forkel describe como eran
estas reuniones de la familia Bach:

Casi siempre se congregaba en Erfurt, Eisenach o Arnstadt. Las


reuniones estaban enteramente dedicadas a la música. Dado que todos
eran chantres, organistas o músicos municipales, vinculados en alguna
forma a la Iglesia, iniciaban sus reuniones entonando un coral, tal como
entonces todo se empezaba con una reverencia ante la religión. De esta
entrada piadosa pasaban a diversiones que a menudo contrastaban con
aquella, pues cantaban simultáneamente las más distintas canciones
populares, de manera que las melodías formaban una especie de
armonía. Llamaban quodlibet a esas improvisaciones que tanto ellos,
como en todos los que las escuchaban provocaba una risa franca e
irresistible.

Aunque no todos los miembros de esta familia llegaron a ser tan influyentes en
la música y la cultura occidental, como lo fue Johann Sebastian Bach, hubieron
dentro de esta estirpe algunos personajes de relativa importancia que resulta
pertinente mencionar, entre ellos: Johann Christoph Bach que fue organista de
la corte y del municipio de la cuidad de Eisenach (cuidad en la que nación
Johann Sebastian); “en el llamado archivo Bach que Philipp Emmanuel poseía
en Hamburgo, encontrabase, entre otros un motete de su composición, en el
cual se había atrevido a hacer uso de la sexta aumentada, una osadía que fue
considerada en su época como algo prodigioso. También era de una capacidad
poco común en la composición de numerosas voces” (Epstein, 1950, pag 98).
Otro músico a mencionar fue Johann Michael Bach, hermano menor de Johann
Christoph, que al igual que su hermano mostraba grandes habilidades en el
arte de la composición; fue un organista y escribano de la municipalidad de
Gehren. También fue músico de cámara y organista en Eisenach.

Los grandes dotes, talento y dedicación que este familia poseía llegaron a
decantar, llevando su máxima expresión, en el personaje de Johann Sebastian
Bach; quien fuera hijo de Johann Ambrosius Bach, flautista y trompetista de la
corte y del municipio de Eisenach – ciudad natal de J.S Bach- Ambrosius tenía
un hermano gemelo, que según lo que decían era idéntico a él y de igual forma,
también era músico, su nombre era Johann Christoph, que muriera en una
época muy cercana a la muerte de Ambrosius. Éste no podía dedicarse mucho
a sus hijos y su hogar, pues tenía muchas responsabilidades en su oficio de
músico.

Como ya mencionamos anteriormente Johann Sebastian Bach nació en la


cuidad de Eisenach, el 21 de marzo de 1685; tenía dos hermanos: Johan
Jacob, que era tres años mayor que él y Johann Christoph su hermano mayor,
con que posteriormente se va a vivir y lo enseña a tocar el clave.

Desde muy temprana edad Johann Sebastian tuvo que experimentar la perdida
de seres queridos y la vivencia del luto, al quedar huérfano desde niño. Su
madre murió cuando tenía 9 años de edad, el 2 de mayo de 1694. A raíz de la
muerte de su madre, su padre decide casarse por segunda ocasión; al tiempo
de casarse muera el hermano gemelo de Ambrosuis, y un mes después de
este acontecimiento fallece el mismo Ambrosius, a nueve meses de la muerte
de su primera esposa, con la edad de 50 años, dejando huérfanos a sus hijos,
J.S Bach con menos de 10 años de edad, según señalan sus biógrafos; y este
último evento genero un cambio radical en la vida de para ese entonces un
muy joven Johan Sebastian. Ya no existía la casa paterna y tanto el como su
hermano Johann Jacob, estaban al desamparo en esa ciudad; no les quedaba
más que mudarse hacia donde su hermano mayor, de 24 años, Johann
Christoph, a la cuidad de Ohrdruf – cuidad mucho más pequeña que su natal
Eisenach-. Su hermano estaba ya casado para ese entonces y su esposa
estaba embarazada de su primer hijo; Johann Christoph era un organista con
cierto prestigio en esa ciudad. “Su maestro en el órgano fue el famoso Johann
Pachelbel, que por entonces hacía ocho años que estaba de organista en la
iglesia de los predicadores en Erfurt, después de haber estado un año como
organista de corte en Eisenach. Christoph permaneció tres años con él y
después encontró empleo en Erfurt, en la iglesia de Santo Tomás y, tras un
breve intermedio en Arnstadt, le fue asignado en 1690 el puesto de organista
en San Miguel, en Ohrdruf” (Eidam, 1999, pag 28). Es gracias a su hermano y
esta relación con Pachelbel, que J.S Bach se familiariza con este maestro el
cual fue influencia importante para él en muchas de sus obras.

Un dato importante de resaltar de esta época en la vida de J.S Bach, es que en


su estadía a Ohrdruf sus calificaciones escolares mejoraron
considerablemente, en comparación con el rendimiento académico que tenía
en su ciudad natal, acá da una de las primeras muestras de tenacidad y
trabajo. “El chico que había faltado a clase tan a menudo en Eisenach se hizo
con el mejor cuarto puesto en Ohrdruf, luego el primero y pudo saltarse la clase
de secunda para pasar a la prima, donde sus condiscípulos eran dos y más
años mayores que él; de lo cual se sigue necesariamente que no sólo estaba
dotado, sino que los requisitos de la escuela estaban evidentemente por debajo
de su capacidad. Y puesto que dejó la escuela en el curso de primaria para
continuar su formación en otra escuela, se llega a la conclusión de que su
hermano, y él también, tenían la impresión de que se podía aprender más en
algún otro sitio que en la escuela latina de Ohrdruf.” (Eidam, 1999, pág. 29)

J.S Bach recibió la primera enseñanza del clave de manos de su hermano


mayor, y al parecer las habilidades musicales del joven ya era muy notables
puesto que las clases exigían cada vez obras con mayor dificultad.

Su hermano tenía un cuaderno donde figuraban composiciones de maestros a


los cuales Bach tenía en alta admiración; le pidió en muchas ocasiones a su
hermano que se lo prestara, pero este se negó siempre a ello, por lo que el
joven Bach en su afán por aprender más y tener esas preciadas
composiciones, se tomaba las noches de luna llena, a escondidas de su
hermano, para transcribir aquellas obras; según cuentan, el arduo trabajo le
tomo seis meses para llevarlo a conclusión pero desgraciadamente su hermano
se enteró de la copia y se la quitó.

Para el año 1700 otro cambio importante acontecería en la vida del famoso
compositor; su hermano mayor ya no podía seguir alojándolo en su casa, al
parecer su familia había crecido mucho, ya eran muchas bocas que alimentar y
la economía del hogar era un tanto ajustada. Así que J. S Bach tiene que partir
de la casa de su hermano mayor y buscar un nuevo lugar para vivir y para su
manutención, aun siendo muy joven, con unos quince años de edad.

Había opciones que Bach podía considerar para su futuro, para formase de
académicamente, pero a pesar de sus grandes habilidades su panorama no
era tan favorable, más que todo económicamente hablando, estaba solo y
habían prioridades, necesidades básicas que cubrir. “Tras finalizar la primaria
en Ohrdruf podría haber estudiado en Erfurt, por ejemplo, donde habían estado
tanto su hermano mayor como su padre, de donde era originaria su madre y
donde un Nikolaus Bach era un muy prestigioso profesor universitario. El
estudio era una buena condición previa para una carrera musical (...) Su corta
edad no era algo decisivo, pues se podía entrar en la universidad con sólo
dieciséis años (...) Pero Sebastian no fue a la Universidad en Erfurt, sino
mucho más lejos, a la escuela latina de Lüneburg” (Eidam, 1999, pág. 30). La
opción de ir a Lüneburg era más conveniente para él. El Cantor Elias Herda,
que había ya escuchado la voz de Sebastian, la cual al parecer era muy
hermosa, lo recomendó a él y a su compañero Georg Erdmann, -joven al que
su hermano mayor también alojaba en su casa- para una beca en Lüneburg.
Acá fue admitido en el coro de la iglesia de San Miguel, actuando como
soprano. Una beca era sinónimo de alojamiento y comida gratis, además de la
enseñanza que recibía, y por el desempeño en el coro también le daban unos
honorarios. Por tanto, esta era la opción más viable para el joven que no tenía
amparo familiar; por lo que para marzo de 1700 emprende un arduo viaje a pie,
de unos trecientos cincuenta kilómetros a Lüneburg junto con su compañero.
Este posiblemente fue el primero de muchos viajes a pie que hizo Bach, que
según la historia lo apunta no tenía limitaciones cuando de hacer en viaje se
trataba (mayormente a empaparse de conocimientos musicales), caminaba
cientos de kilómetros para llegar a su destino, otro dato que es digno de
admiración el espíritu de este hombre.

Ya en Lüneburg, “vivía en el internado del colegio dependiente de las


autoridades eclesiásticas. Esos internados debían de proveer de cantores a los
coros de la iglesia (…) en el colegio de Lüneburg fue donde Bach recibió su
primera y única instrucción regular en música” (Leuchter, 1950, pág. 21). Este
evento marca el inicio de su carrera como músico, pues desde su entrada al
coro de San Miguel hasta su muerte Johann Sebastian vivió enteramente de la
música, siendo esta la que le diera el sustento tanto a él como a su propia
familia más adelante.

“El coro tenía muchas tareas: cantar cada mañana, motetes los sábados,
domingos y festivos y, en las grandes festividades, canto con acompañamiento
de orquesta. Además, en el marco del chorus symphoniacus, esto es, el coro
completo, tenían actuaciones en acontecimientos especiales, tales como misas
de esponsales, entierros y canto en las calles (…) Y más importante que todo
lo demás era la ejecución de la llamada música cantada, que se entiende como
música a varias voces en fraseo contrapuntístico. Y fraseo contrapuntístico
quiere decir que no hay, como en otros modos, melodía y acompañamiento,
sino que cada voz vale como voz melódica independiente y, sin embargo, el
conjunto de todas tiene que seguir las leyes del arte armónico. Participar en
este tipo de música proporciona al músico principiante una educación muy
especial del oído y obliga, además, a una atención muy precisa a las fuerzas y
límites de cada género de voz.” (Eidam, 1999, pág. 33-34)

A parte de lo que aprendía en el coro, J.S Bach tenía a su alcance una gran
biblioteca en la cual estaban las obras de grandes compositores de la época,
ahí él copiaba para sí mismo las obras de estos autores.

Bach inicio su participación en el coro a la edad de 15 años, lo cual implicaba


que su participación en el coro fuera de tiempo reducido, puesto que su voz
pronto iría a cambiar; pero llegado este acontecimiento él continuo su
participación en el internado, pero ahora como violinista de la orquesta, ya que
él aparte de las instrucciones que recibió de su hermano en el clave, también
sabia tocar violín y viola, esto gracias a su padre quien aparte de la trompeta y
la flauta, tocaba el violín y la viola, y muy posiblemente J.S no solo lo miraba
tocar, sino que también aprendiera de él el arte de ejecutarlos.

Se dice que tenía la capacidad de escuchar los sonidos en el momento de leer


las notas musicales, sin necesidad de utilizar ningún instrumento musical.
Tenía la destreza de tocar a primera vista una pieza musical; “no sólo leía
música sino que poseía también la llave de su arte y conocía las leyes de la
armonía tanto como las de la polifonía por experiencia cotidiana. En cuanto
experto, no miraba sólo la obra de arte, sino también su anatomía.” (Eidam,
1999, pag 35).

Una de las cosas que caracteriza a Bach era lo laboriosa que era en su arte,
sus grandes e insaciables deseos de seguir aprendiéndo y nutriéndose, cosa
que la mayoría de las veces los hacía por su cuenta, superando sus propias
limitaciones materiales, podríamos decir que era una autodidacta incansable;
de verdad tenía que tener un don para la música si pensamos en la
complejidad de sus obras y tomamos en cuenta que en su vida no tuvo mucha
instrucción ni tutoria en la música. En esta búsqueda de conocimiento mientras
vivian en Lüneburg viajo muchas veces (a pie) a Hamburgo a escuchar a
Johann Adam Reinken, un muy afamado organista de la Alemenia de ese
entonces. También emprendía largos viajes hasta Celle, a escuchar a la
orquesta de la cuidad, donde la mayoría de los integrantes eran franceses, así
pudo familiarizarse con la música francesa. Estos viajes a Celle los hacia
invitado por uno de sus profesores, Thomas de la Selle, de quien aprendía
danzas y música francesa en el internado; éste había sido discípulo de Jean-
Baptiste Lully, un músico muy importante que había sido maestro de música de
Luis XIV. En estos viajes a Celle que tenían una duración de unos dos días,
surgían interesantes conversaciones entre él y su profesor, donde J.S Bach
aprendía mucho más sobre el estilo de música francés.

Sin duda su época en Lüneburg fue muy fructífera, musicalmente hablando, y


fue un cimiento importante en el cual J.S Bach paulatinamente se fue
convirtiendo en el gran genio musical que reconocemos en la actualidad. En el
internado, aparte de estudiar música alemana (naturalmente) y música
francesa, también recibía estudios en música holandesa e italiana; y si bien es
cierto se dedicaba a tocar el violín, su interés se volcó hacia otro instrumento,
que sería elemento fundamental de la obra artística de este músico, el órgano.

Johann Sebastian de de niño estuvo familiarizado con el órgano, los domingos


en las celebraciones religiosas era típico que se tocara el órgano, además su
hermano Christoph era organista, pero nunca le dejo tocar el órgano, no
obstante, con lo inquieto que siempre fue él para la música, es probable que no
se conformara simplemente con ver tocar a su hermano este magno
instrumento musical. El interés de J.S Bach no se limitaba simplemente en
aprender el arte de la ejecución del órgano, sus inquietudes iban más allá, él
quería saber todo sobre este instrumento, quería aprender cómo se fabricaba
un órgano, y lo hizo, de hecho en algunas ocasiones estuvo en reparaciones de
órganos, y cuando se construía o reparaba algún órgano en alguna iglesia lo
llamaban a él para probarlo; era muy exigente con lo que a órganos se refiera y
eso en muchas oportunidades le causo enemistad con fabricantes de órganos,
pues decir la verdad de forma clara y pura era una de la cosas que lo
caracterizaba, aun mas cuando de música se trataba.

“Un órgano no es sólo un instrumento cautivador, es también una maravilla de


la técnica. Están en él las distintas formas de tubos y sus distintos tamaños,
desde uno de casi cinco metros, el do más bajo, hasta el más pequeño, menor
en tamaño que una uña. Están, además, las uniones entre teclas y tubos, el
varillaje, hecho de piezas extrañas y palancas, listones delgados que por medio
de diversas charnelas, formando un revoltijo complicadísimo, llegan hasta las
lengüetas de los tubos, y que, a pesar de una longitud y complejidad
aparentemente interminables, tenían que estar tan equilibrados que se podían
dominar con un solo dedo, todos con la misma fuerza. Además, en un órgano
hay varios órganos escondidos: la parte pectoral, para tocar el teclado superior,
tiene un sonido completamente distinto que la parte principal, del teclado
inferior, pero un acoplamiento hace posible tocar las dos simultáneamente.
Había tubos de metal y de madera, tubos abiertos arriba y otros cerrados con
una tapa, aún otros semicerrados, de las más variadas formas; y además, las
ranuras al pie de los tubos, los labios, eran de lo más diverso; por fin, los tubos,
en los que el sonido se produce por medio de una laminilla oscilante, como en
la chirimía o el oboe, y con sus bocinas, de las formas más aventuradas.”
(Eidam, 1999, pág. 40)

Un instrumento tan complejo y tan completo despertó sin duda un interés


fascinante en un ser tan apasionado por el saber musical como lo fue Johann
Sabastian, y en Lüneburg tuvo la dicha de conocer a Johann Balthazar Held, un
constructor de órganos que viajo a Lüneburg para reparar el órgano de la
iglesia de Santa María, de mano de este señor posiblemente aprendió mucho
sobre la construcción de órganos. También tuvo la oportunidad de tener
importantes conversaciones con grandes organistas como Johann Heinrich
Löwe y Georg Böhm, de los que aprendió mucho sobre este instrumento.

En el verano de 1702 deja el instituto en Lüneburg, tras dos años de estar en


él, acá termino los estudios de primaria que había dejado inconclusos Ohrdruf.
Puedo haber continuado un tiempo más en este lugar, pero nuevamente tenía
que priorizar y la situación económica era un tema limitante, así que tuvo que
viajar para poder ganarse su sustento, además según dicen algunos autores,
Bach sentía que ya tenía suficiente conocimiento en Lüneburg, tanto en coro
como violín, se había empapado lo suficiente de la ejecución del órgano y
había conocido detalles sobre la construcción del mismo. Por lo que se sentía
en la necesidad de más conocimiento, de ir a otro sitio a aprender más, pues
estaba decidido a ser músico y la idea de una carrera universitaria, de llenarse
de más teoría, no era su interés primordial, sino la música.

Se traslada a Weimar a trabajar como violinista en la corte del duque Johann


Ernst. Se dice que con el duque Bach hizo una muy buena amistad, pero a
pesar de esto la estadía de Bach fue corta, pues la orquesta del duque era muy
pequeña y los trabajos que se hacían en ella era muy limitados por lo que Bach
sentía insuficiente su campo de acción y se marcha a Arntadt; ahí había una
vacante disponible para el puesto de organista en la nueva iglesia. Esta sería la
primera vez que Bach se desempeñara como organista, y es de suponer que
este trabajo le era más llamativo que el de violinista en Weimar, puesto que el
órgano era el instrumente que le apasionaba más y finalmente podría dedicarse
a ejecutar este instrumento.

Según sus biógrafos, a pesar de su poca experiencia en la ejecución del


órgano, no tuvo muchas dificultades en obtener este puesto, ya que en
Arnstadt el apellido Bach contaba con muy buena reputación y posiblemente la
ejecución de Bach fue brillante.

En su época en Arnstadt Bach pudo crecer mucho como organista y nutrirse


bastante en el conocimiento de este instrumento; sus trabajos en la iglesia le
dejaban mucho tiempo libre, pues solo tres veces por semana se requerían sus
servicios en el oficio religioso, así que el tiempo restante lo dedico al estudio
del órgano. “En el arte del órgano tomaba como ejemplo las obras de Bruhns,
Reinken, Buxtehude y algunos buenos organistas franceses. Allí, en Arnstadt,
lo incito un especial afán de escuchar a los buenos organistas, tanto como
fuera posible, hasta tal punto que llego a hacer un viaje a pie a Lübeck, para oir
al célebre organista Dietrich Buxtehude, de la iglesia de Santa María de la
ciudad” (Epstein, 1959, pag 61). En este viaje a Lübeck se tomó una licencia de
cuatro semanas, pero al parecer se tomó cuatro veces más del tiempo
establecido, acto que le causó problemas con las autoridades de la Iglesia
Nueva donde trabajaba. Bach no le dio mucha importancia al incidente y en su
defensa replico que había dejado a alguien que lo remplazara en su ausencia.
Pero en ese incidente el consistorio de Arnstadt levanto otras quejas acerca de
la forma en la que Bach realizaba ciertas composiciones para coral. Acá una
copia de esta queja expuesta por el consistorio, tomada del libro de Ernesto
Epstein:

Recordémoslo porque hasta ahora ha hecho en los corales muchas


variaciones extrañas, habiendo mezclado muchos tonos ajenos, tanto
que la comunidad ha quejado confundida por ello. En lo sucesivo debe –
si quiere introducir un tonum peregrunum- permanecer también en el
mismo y no caer inmediatamente en otra cosa, ni, cosa hasta ahora ha
acostumbrado, tocar hasta un tonum contrarium. Es además extraño que
hasta ahora no haya sido ejecutada ninguna música de conjunto, cosa
que ocurre por su culpa pue no se lleva bien con los alumnos; por esto
debe aclarar si quiere tocar con los alumnos tanto figulaliter como
caraliter. Si no lo quisiera debe decirlo categóricamente para que se
pueda hacer otro arreglo, contratando a alguien capaz de realizarlo.

Bach en la historia es considerado el genio máximo en lo que se refiere a la


improvisación música, y es entendible que los jefes de ese tiempo no tuvieran
en cuenta ni en consideración su genialidad, y lo tomaran más bien como algo
erróneo y buscaran limitarlo. Por otro lado, los dotes de J.S Bach como
maestro no son comparables con sus habilidades compositoras, más que todo
en lo que se refiere a la enseñanza grupal; según varios autores él no se
llevaba muy bien con sus alumnos y no tenía mucha paciencia en el arte de
enseñar, al menos no en forma grupal. Esta poca habilidad en la enseñanza
colectiva le dio algunos problemas; el evento con el consistorio de Arnstadt no
fue el único en el transcurso de su [Link] sabe también de una anécdota en la
que él llamo inútil a uno de sus alumnos y éste junto con algunos de sus
compañeros le dio una emboscada al músico, evento que termino en una riña
entre los dos.

Volviendo al caso del conflicto con el consistorio, Bach debía de dar una
respuesta a la anterior carta en un lapso de ocho días, lo que al parecer no
hizo, por lo que el consistorio le envió una segunda carta tiempo después
donde figuraba una queja adicional hacia Johann Sebastian, esta vez
acusándolo de llevar a una joven al lugar donde tocaba el órgano. Según la
biografía consultada no se sabe cómo termino este evento, pero es fama que
su relación con los clérigos de Arnstadt no termino siendo muy buena.

El 17 de octubre de 1707, se casa, por primera vez, con María Bárbara, hija
menor del compositor Johann Michael Bach. Con ella tuvo 7 de sus 20 hijos,
cinco hombres y dos mujeres. El matrimonio de J.S y María Bárbara duro 13
años, en el año 1720 ella muere de una enfermedad, y tristemente Bach no
estuvo con ella en el momento de su fallecimiento, sino que después de un
viaje a Karlsbad encuentra a su esposa.

En el mismo año de su matrimonio, 1707, se traslada a trabajar a Mühlhausen,


Turingia, acá es llamado para trabajar como organista en la iglesia de San
Blas. Pero el panorama en esta ciudad no le había sido del todo favorable, topo
con algunos acontecimientos que complicaban el ejercicio de la música
eclesiástica. Entre ellos el pueblo sufrió un incendio días antes de que J.S
ejerciera su cargo, en este incendio prácticamente la mitad de la cuidad quedo
afectada; además la feligresía en ese momento estaba dividida entre ortodoxos
y pietistas. Estos últimos “tendía a una profesión de la fe religiosa más íntima y
personal, eliminando del rito todo aquello que, según aducía, podría
menoscabar la concentración de los fieles en la oración. Por eso solo
aprobaban el canto coral como única música litúrgica, condenando por
mundanas las cantatas y la música organistica.” (Leuchter, 1950, pág. 26) Este
panorama le generaba muchos conflictos a Bach con las autoridades
eclesiásticas, puesto que Mühlhausen estaba muy influenciada por la parte
pietistas, así que después de un año de luchas y desencuentros Bach presenta
su renuncia, esto en junio de 1708, prácticamente solo un año duro su labor en
este sitio.

Bach vuelve a Weimar, acá el puesto de organista estaba disponible, y tras la


audición de J.S el puesto le fue dado y el salario le fue aumentado en relación
al que tenía en Mühlhausen, por lo que su situación económica para ese
entonces le fue mejorada. Sería nombrado organista y músico de cámara del
duque Wilhelm Ernst de Weimar. Entre los deberes que Bach tenía que realizar
estaba tocar el órgano en los servicios religiosos de la corte y colaborar como
violinista en la orquesta ducal; esto le permitió estar en contacto más de cerca
con la música instrumental profana; y sensible a toda nueva influencia musical
se empezó a familiarizar con la música de cámara italiana transcribiendo
conciertos de Antonio Vivaldi y Benedetto Marcelo. Se dice que fue en esta
estadía en Weimar que compuso la mayor parte de sus piezas para órgano.
También acá forma a varios organistas como a Johann Kaspar Vogler.

En Weimar en el año 1708, María Bárbara dio a luz a la primogénita de J.S


Bach, Catharia Dorotea; en 1710 a Wilhem Friedemnn, en 1713 nacen los
géneros los cuales mueren poco tiempo después y en 1714 a Carl Philipp
Emanuel. Este último, así como Wilhem Friedemann siguieron la tradición de
su padre y gozaron de cierta fama para su época.

En el año 1714 fue nombrado violinista y director sustituto, se dice que este
puesto se lo dieron porque le habían dado un ofrecimiento para ser el organista
e la iglesia de Halle, y Bach para este entonces ya era un músico con
renombre, respeto que se había ganado especialmente por medio de la
ejecución el órgano, pues las personas quedaban admiradas al escucharlo
tocar. Pero a pesar del prestigio que tenía como músico, no consiguió ser
nombrado director de la música eclesiástica una vez que murió su director y se
dice que esto lo tomo como un desaire por lo que decidió buscar otro lugar para
trabajar.

En el año 1717 se dio un acontecimiento que ayudó a aumentar el prestigio y


reconocimiento de Johann Sebastián como excelente músico en su época, se
trata del encuentro de éste con el organista francés Louis Marchand.
“Marchand había sido invitado por el príncipe elector de Sajonia para que diera
muestras de su arte en la corte de Dresde (...) Se convino un certamen
musical cuyas condiciones fueron estipuladas por Bach. Cada uno de los
rivales debían desarrollar, en improvisación libre, un tema propuesto por el otro
Marchand acepto y a la hora establecida reuniose la corte y el mundo musical
de Dresde para asistir a este espectáculo singular. Bach se presentó a la hora
señalada pero Marchand no se presentó. Anduvieron lacayos para buscarlo,
esto informaron que Marchand había dejado la cuidad en la mañana de ese
mismo día. Desde ese momento fue indiscutida la fama de Bach como primer
organista de su época.” (Leuchter, 1950, pág. 29)

Cuando Bach volvió a Weimar, después del anterior evento en Dresde, el


duque Leopoldo de Anhalt-Koethen le ofreció el puesto de director de su
orquesta, puesto que Bach ejerció en agosto de 1717 y se dice que lo
desempeñó por casi seis años. Pero este episodio fue bastante caótico para
J.S Bach en un principio, pues cuando fue contratado por el duque de Koethen
mando su carta de renuncia a Weimar, pero esta carta no fue contestada,
Wilhem Ernts no lo dejaba ir, y según la ley sin una carta de cese de servicios
del trabajo anterior no podía trasladarse a su nuevo trabajo o sería acusado de
rebeldía, por más que el duque de Köthen lo intento ayudar esto no fue
suficiente. Bach insistió muchas veces ante Ernts para obtener el permiso, acto
que fue tomado como una falta de respeto ante el duque y fue arrestado el 6 de
noviembre en el juzgado regional y luego puesto en libertad el 2 de diciembre.
Pero finalmente podía hacerse cargo del puesto en Köthen; sin embargo, todo
este incidente al parecer le dejo muy malos recuerdos de Weimar ya que se
dice que nunca más volvió a este sitio.

Entre Bach y el duque de Köthen se generó una hermosa amistad que duro
hasta la muerte del duque. Junto a él realizo muchos viajes, de hecho, en uno
de estos viajes, en 1720, a Karlsbad, es cuando muere su primera esposa;
para ese entonces Bach tenía unos treinta y cinco años, y debía ser un
momento muy difícil para él, ahora debía no solo dedicarse a su trabajo, que ya
era bastante, sino que debía criar solo a sus hijos pequeños y hacerse cargo
de las labores de su casa, que para ese tiempo no eran poca cosa.

Se dice que los años en Köthen fueron los más felices y fructíferos de la vida
de Bach (pese a la muerte de su esposa), donde pudo componer con mayor
libertad; “compuso gran parte de sus obras instrumentales, entre ellas, para
clave el Librito de clave para la enseñanza de su hijo Wilhem Friedemnn, la
fantasía cromática y la fuga, la primera parte de Clave bien temperado, las
suites inglesa y francesa, las invenciones a dos voces, las sinfonías tres voces
y otras” (Leuchter, 1950, pág. 31).

A pesar de lo bien que le iba en Köthen, se dice que Bach sentía una cierta
inconformidad por dedicarse solo a la música profana, ya que por su formación
como chantre protestante sentía la necesidad de trabajar en la música
eclesiástica y tocar el órgano, además estaba preocupado por la educación de
sus hijos, pues como luterano no se sentía satisfecho que sus hijos estuvieran
en una escuela calvinista, así que pronto encontraría otro lugar para satisfacer
esas necesidades, por suerte contaba con el apoyo de su duque, quien le daría
licencia para marcharse cuando se lo propusiera.

Al tiempo de la muerte de su primera esposa, en 1720, Bach se entera que


queda vacante el puesto de organista en la iglesia San Jacobo, en Hamburgo y
se dirige ahí para solicitar dicho puesto. “A un número de músicos selectos,
entre ellos el casi centenario Johann Adam Reinken, tocó una fantasía sobre el
conocido coral: Junto a los ríos de. Cuando hubo terminado, Reinken se le
acercó diciendo: creí que este arte había muerto, pero veo que aún vive en
usted” (Leuchter, 1950, pág. 32). El puesto de organista se lo otorgaron a Bach,
pero por razones que al parecer no están claras éste rechazo la oferta y
continuó en Köthen.

Y con el interés de no dejar a sus hijos, que aún eran muy pequeños, sin una
madre, en 1721 se casa por segunda vez con Anna Magdalena Wülken. Con
ella tuvo 13 hijos, 6 hombres y 7 mujeres. Se dice que ella tenía un marcado
interés por la música y que su esposo le enseñó a tocar el clave y además
compuso para ella algunas piezas; hay un cuaderno de obras de J.B Bach
llamado Cuadernos de Música de Anna Magdalena Bach. El matrimonio duro
hasta la muerte de Johann Sebastian, y algunos autores apuntan que ella fu el
gran amor de su vida.

Para el año 1721 queda libre el puesto de director musical en la iglesia de


Santo Tomás en Leipzing, debido a la muerte del titular, pero los encargados le
ofrecieron el puesto eligen para este a Georg Philipp Telemann que era el
compositor más afamado de la época en Alemania, pero él rechazo el puesto, y
entonces abrieron convocatoria para el mismo. Bach tenía algunos conflictos
con presentar su candidatura para el puesto. El autor Erwin Leuchter presenta
una carta escrita por el mismo J.S Bach exponiendo su sentir:

Poco me agradaba al principio pasar de un director de orquesta a un


chantre, por lo cual estuve cavilando todo un trimestre sobre mi
resolución. Pero le presentaron ese puesto es una luz tan favorable que,
por fin me decidí a emprender esa tarea en el nombre del Altísimo, tanto
más cuanto que mis hijos parecían inclinarse a los estudios superiores.
Dirigí mis pasos a Leipzing y rendí mi prueba, y enseguida inicié el
traslado.

Después de una larga espera de varios meses, finalmente es nombrado


chantre el 5 de mayo de 1723. En este puesto permaneció hasta el fin de sus
días.
Johann Sebastian tenía múltiples tareas en su nuevo trabajo, era el encargado
de la totalidad de la música eclesiástica, debía componer unas 59 cantatas
anualmente y la música necesaria para los cultos de la Semana Santa, además
era encargado de la enseñanza musical y del latín en las escuelas anexas a la
iglesia. A lo largo del tiempo en que trabajo acá tuvo muchos conflictos con las
autoridades a las que tenía que rendir cuenta de su trabajo, especialmente en
lo referente a la enseñanza en los colegios, estos no tenían las condiciones
adecuadas y además había problemas con la organización de estudiantes para
los coros; como ya señalamos en páginas anteriores Bach no parecía tener
habilidades en la enseñanza grupal y en la organización de grupos y en Leipzig
eso vuelve a verse reflejado. Se dice que tenía cierta frustración ante su trabajo
en el Colegio de Santo Tomás y acá tenemos ilustración de esto en una carta
que le escribe a un amigo externado su situación:

Dado que ahora encuentro que este servicio no es tan agradable


como lo había descrito; que muchos ingresos le han faltado, que
es muy costosa la vida el Leipzig, que las autoridades son
caprichosas y poco afectas a la música, por los cual vivo casi
constantemente en enojo, envidia y preocupación tales que me
veo obligado, con ayuda del Altísimo, a buscar mi fortuna en otra
parte”. (Leuchter, 1950, pág. 41)

Pese a estas quejas, Bach continuó en Leipzig, donde la situación mejoraba


por algún tiempo, pero luego volvían a suceder eventos conflictivos, como
disputas por nombramientos de cargos, y situaciones adversas a la música
litúrgica protestante, propias de una época en que el Iluminismo estaba
teniendo gran influencia suplantando en los colegios a música por las ciencias.

Tantas luchas, querellas y desencuentros fueron desanimando y hasta cierto


punto resignando un tanto al gran compositor hasta que paulatinamente se fue
retirando de la escena pública.

En el año 1729 nuevamente llega el dolor a la vida de Bach, causa de la


muerte su amado príncipe y amigo Leopold de Köthen, este murió a la edad de
treinta y cuatro años. Bach con motivo de la muerte de su príncipe viaja a
Köthen en compañía de Anna Magdalena y Wilhelm Friedemann, le habían
pedido la música fúnebre para este evento. Bach fue criticado fuertemente
pues tomo para esto un fragmento de la Pasión de San Mateo, lo cual fue
considerado una ofensa que para un príncipe de no mucha importancia se
ofreciera música destinada para fines sagrados; pero Bach hizo esto porque no
tuvo tiempo de escribir algo mejor para el príncipe y además para él no se
trataba de cualquier príncipe, era un amigo entrañable, su mejor señor. La
muerte del príncipe Lopold había significado un profundo dolor para J. S Bach.

Fue en su época en Leipzig donde Bach, por encargo de las autoridades


compone para Semana Santa de 1729, una de sus magnas obras, La Pasión
de San Mateo, obra compleja (como la gran mayoría de sus creaciones), de
duración de unas tres horas. Su primera interpretación tuvo lugar el viernes
santo y fue repetida con algunas variaciones en el año 1740. “El texto había
sido escrito por el poeta de Leipzig Picander (…) En esta obra la historia de la
Pasión está representada en todos sus aspectos con fuerza dominadora. El
martirio del Hijo de Hombre esta descrito con entera claridad mediante todos
los recursos de la composición dramática” (Leuchter, 1950, pág. 81).

Seis años antes de la composición de la Pasión de San Mateo, también para


un viernes santo, presenta por primera vez la Pasión de San juan. “En la
confección del texto no tuvo a su lado ningún libretista que lo ayudara. Siguió
en la esencia del poema del concejal de Hamburgo Brockes, pero sin adaptarlo
en su totalidad, pues mientras en el poema de Brockes aparece también el
relato del Evangelio en una versión libre en verso. Bach rechazo esa
profanación y se atuvo estrictamente al texto del Evangelio de San Juan”
(Leuchter, 1950, pág. 80). Aquí notamos lo estricto que era Johann Sebastian
en cuanto a las cuestiones religiosas, las cuales se las tomaba con suma
devoción.

La Pasión de San Juan era más sencilla que la Pasión de San Mateo, esta
última contaba con dos coros y dos orquestas que la hacían naturalmente más
compleja y dramática que la primera. Pero se dice que la de San Juan lograba
llegar más a la feligresía, al tener como elemento central las escenas del
pueblo.
En Leipzig Johann Sebastian compone La Pasión de San Juan, La Pasión de
San Mateo, el Magnificat, alrededor de doscientas cantatas de iglesia, solo por
nombrar algunas de las obras ahí realizadas, quedando más que claro el gran
espíritu creativo y trabajador que fue este hombre, que pese a las condiciones
adversas y al descontento que Consejo tenía con él, se mantuvo siempre fiel a
su deseo de hacer música.

Para el año 1747, J.S Bach realiza un viaje junto con su hijo Wilhem Friedemnn
a Potsdam; ahí su hijo Carl Philipp Emanuel trabajaba como músico para el rey
Federico el grande, rey de Prusia, este conocía de la fama de Johann
Sebastian y quería conocerlo. Carl Philipp Emanuel le había dicho en
reiteradas ocasiones a su padre los deseos del rey, pero Bach por obligaciones
de trabajo no había podido hacer el viaje. Después de un tiempo J.S Bach logra
emprender el viaje, al llegar el rey lo recibió con gran alegría y le hizo probar
todos los pianos que tenía a disposición. Citando al biógrafo Forkel: solicitó el
rey un tema para una fuga, que ejecutó en seguida sin ninguna preparación
(Bach tenía la habilidad de ejecutar temas a primera vista). El rey se maravilló
de la manera tan erudita, como improvisando, fue desarrollado su tema y
probablemente para ver cuán lejos podía ser llevado tal arte, expresó el deseo
de oír una fuga con seis voces obligadas. Pero como cualquier tema no se
adaptaba a tan recargado contrapunto, eligió Bach un tema propio y lo ejecutó
al instante con gran admiración de los asistentes, de un modo tan maravilloso y
erudito, como lo había hecho antes con el tema del rey.

Se dice que este fue el último viaje que Johann Sebastian hizo. Y según apunta
Forkel, cuando Bach regreso a Leipzig desarrollo el tema del rey con algunos
arreglos, lo grabó en cobre y le dio el nombre de Ofrenda Musical, dedicándolo
al rey Federico el grande.

En la última década de su vida realiza dos viajes a Berlín, el primero en 1741,


de este viaje no se tienen muchos datos. La segunda ocasión en la que viajo a
Berlín fue en 1747, esta vez fue recibido con grades honores, y producto de
este viaje es que nace la Ofrenda Musical, arreglo en honor al rey de Prusia,
citado anteriormente.
Se dice que Bach era un hombre de complexión robusta, espalda ancha y
rasgos fuertes; contaba con una buena salud en general, pocas veces tuvo que
ausentarse de sus deberes a causa de problemas de salud, pero desde joven
empezó a presentar problemas con su visión, posiblemente porque esforzaba
mucho su vista en sus largas horas de trabajo. El problema en sus ojos iba
empeorando con el tiempo y en los últimos años de su vida este problema le
había ocasionado un debilitamiento físico. En busca de una mejoría para la
situación de su vista y aconsejado por unos amigos accede a someterse a una
operación quirúrgica. Se dice que un oculista de cierto respeto había llegado la
Leipzig y Johann Sebastian acudió a él con la confianza en que le pudiera
ayudar, se sometió a la operación de sus ojos; a parecer la operación que le
realizo tuvo complicaciones, tanto así que la tuvieron que repetir varias veces
pero desgraciadamente sin ningún existo. A partir de ahí Bach quedo
completamente ciego y su salud, que había sido bastante buena, queda
gravemente afectada, producto especialmente de los medicamentos que le
fueron prescriptos y paso seis meses bastante enfermo.

“Paso los últimos días de su vida en una pieza oscura donde dicto su última
obra a su discípulo y yerno Johann Christoph Altnikol. Era ella una fantasía
para órgano sobre coral: Heme aquí ante tu trono.” (Leuchter, 1950, pág. 44).

En una mañana despertó con sus ojos sanos, pero unas horas después sufrió
de un ataque de apoplejía, según versa en su necrología del año 1754:

Siguieron unas fiebres, a causa de las cuales, pese a los cuidados


de dos de los más hábiles médicos de Leipzig, espiro serena y
bienaventuradamente, por la gracia del Señor, el 28 de junio de
1750, por la noche, a poco de dar el primer cuarto de la novena
hora, en el 66 año de su vida.

Hablar de la obra de Bach es algo complejo, más en un sentido cronológico,


como trabajador incansable y apasionado que era de la música, su producción
fue muy numeroso, de hecho muchas de las obras que hizo se perdieron y la
mayoría de sus obras no tiene fecha. Se dice, a modo de organizar la magna
producción de Johann Sebastian, que sus obras instrumentales las hizo, la
mayor parte de ellas, en los momentos en los que trabajo en el ámbito profano,
y las vocales cuando realiza tareas para la parte eclesiástica, especialmente en
Leipzig, lugar en el que trabajo unos veintisiete años al servicio de la Iglesia, de
los que se deduce que la mayoría de sus trabajos vocales son de corte
religioso. Los trabajos vocales de Bach fueron más numerosos que los
instrumentales, esto porque él se dedicó la mayor parte de su vida al servicio
religioso. La música vocal de Bach se le llamo estilo instrumental cantado, él
concebía la música vocal dentro de los cánones de la instrumental, por lo que
muchas veces resultaba muy difícil ejecutar sus obras vocales.

Entre sus obras vocales sobresalen las cantatas, según el biógrafo de Bach
Terry, Johann Sebastian compuso alrededor de unas 295 cantatas
eclesiásticas, aproximadamente 30 de ella las compuso antes de su llegada a
Leipzig. “La edición completa de las obras de Bach, editada por la Bach-
Gesellschft, contiene 191 cantatas. El resto deben haberse perdido
definitivamente” (Leuchter, 1950, pág. 75).

A parte de las cantatas, la Pasión fue otro componente muy importante dentro
de la obra de Bach, en lo que se refiere a la música litúrgica. Se conoce el
nombre de algunas de las Pasiones adjudicadas a Johann Sebastian, entre
ellas la Pasión de San Lucas que al parecer no fue composición de Bach sino
de otro músico; la Pasión de San Marcos, la cual desafortunadamente se
perdió; las únicas dos que se conservan son la Pasión de San Juan y la
Pasión de San Mateo, que mencionamos anteriormente. La Pasiones de este
maestro son consideradas como música litúrgica en su máxima expresión,
donde “ el verbo bíblico es puesto al alcance de los creyentes por medio de una
composición que interpreta el sentido contenido en él, a la par de las partes
contemplativas quedan ennoblecidas por la grandeza de la música que las
sustenta (…) procura hacer tomar parte al oyente directamente en el acontecer
de la Pasión por medio de la vivacidad de la descripción , Bach echa mano a
todos los recursos de la composición dramática”. (Leuchter, 1950, pág. 79)

También dentro de la musical vocal que este artista creo se mencionan algunas
obras sobre temas litúrgicos del latín, tomadas de textos católicos, entre ellas:
la Misa en si menor – fue su obra más grande compuesta de un texto del latín
y una de las obras más grandes de su carrea-, 4 composiciones del Sanctus y
una misa del Magnificat. Con lo que respecta a su magna obra la Misa en si
menor, Schweitzer dice: es católica y protestante a la vez e igualmente tan
enigmática e insondablemente profunda como el espíritu religioso del maestro.

Si la producción de música religiosa fue basta en la vida del compositor, no hay


que dejar de lado el importante legado en lo que respecta a la música llamada
profana, en los momentos de su historia en donde no trabajo para la Iglesia
sino para algún rey o corte, como lo hizo en Weimar y Köthe. En estos lugares
compuso lo que van a denominar cantatas profanas, que según las define
Leuchter: son composiciones de ocasión, que a menudo solo eran ejecutadas
una sola vez y muchas de ella más tarde serían utilizadas por Bach para
composiciones eclesiásticas, haciendo ciertas modificaciones pertinentes;
siendo principalmente obras para órgano y clave.

En cuanto a su trabajo en el órgano, que como ya habíamos apuntado antes


fue el instrumento predilecto de Bach, que de hecho tanto ha sido afamado por
su arte en la composición como por su arte al ejecutar el órgano. En la música
profana para órgano están “seis sonatas a tres movimientos. Están concebidas
enteramente como tríos para dos teclados y pedal, y surgieron probablemente
como obras didácticas para sus hijos mayores W. Friedemann y C. Ph
Emanuel. Al mismo objeto sirvieron los ocho preludios y fugas”. (Leuchter,
1950, pág. 91)

“Son contadas obras de enorme producción de Bach fueron impresas durante


su vida y por ende conocidas más allá del estrecho círculo de su propia
actuación. Entre ellas: las cuatro partes de las piezas para tocar en el clave que
comprenden seis partitas, el Concierto Italiano, preludios a corales para órgano
y las treinta variaciones llamadas Goldberg; además la Ofrenda Musical
dedicada al rey de Prusia, algunos corales y su última obra El Arte de la Fuga,
cuya impresión fue vigilada después de la muerte de Bach , por su hijo Philipp
Emanuel (…) también fueron impresas la cantata Dios es mi Rey, compuesta
en Mühlhausen, en 1708”. (Leuchter, 1950, pág. 71)

Si bien para efectos de estudiar la obra de este gran músico se usa clasificar
sus trabajos en música eclesiástica y profana, para él, en su manera de
concebir y vivir la música, no había tal diferencia entre una y otra; él sentía toda
la música como música sacra, para él toda la música que creaba eran para el
servicio y la honra divina.

Bach no se consideraba a sí mismo como un artista, se veía como un


instrumento de algo divino; no limitaba su obra a un quehacer individualista, él
escribía sus composiciones porque eran necesitadas. Según apuntan, era un
hombre muy modesto que pocas veces hacia alarde de su genialidad, tampoco
emprendía grades luchas para que se le reconociera. “Firmaba sus obras con
las iniciales S. D. G (Soli Dei Gloria), J.J (Jesu juva) o I. N. J (In nomine jesu),
como reconocimiento de que en ultimo termino, cualquier cosa que escribiera
debía resonar a la mayor gloria de Dios” (Leuchter, 1950, pág. 109 ). Muestra
de la modestia que lo caracterizaba es una frase conocida que él decía: he
tenido que aplicarme mucho; quien sea tan aplicado, también podrá llegar tan
lejos.

Forkel cuenta una anécdota de Bach que ilustra su forma de ser tranquila sin
muchas pretensiones y sin intención de mostrar superioridad:

Un tal Hurlebusch, de Brunswick, pianista presuntuoso e impertinente, lo


visito una vez en Leipzig, no para oírlo sino para hacerse oír por él.
Bach lo recibió amistosa y cortésmente, escucho con paciencia su
insignificante ejecución y cuando, de despedida, les regalo a sus hijos
mayores una colección de sonatas impresas, recomendándoles que las
estudiaran asiduamente ( a ellos, que ya habían estudiado otra clase de
cosas), sonrió para sí, y no fue en lo más mínimo desatento con el
forastero.

A pesar que era un músico de respeto, especialmente entre los entendidos en


música, y que nunca le falto el trabajo, se podría decir que Johann Sebastian
no tuvo una carrera de grandes existo, mundanamente hablando, esto porque
él realmente no lo busco; nunca viajo fuera del su país a dar a conocer su arte,
estaba muy metido en sus asuntos, en su trabajo del día con día, y según dicen
era un hombre que le gustaba vivir una vida tranquila, entre su trabajo y su
familia, no tenía la ambición de recorrer el mundo, por esta razón sus biógrafos
dicen que Bach no fue conocido fuero que su círculo.
Al tiempo su muerte su trabajo quedo en el olvido, hasta que el músico Félix
Mendelssohn recupera la obra del gran maestro Johann Sebastian Bach,
cuando saca a la luz la Pasión de San Mateo, el 11 de marzo de 1829. Unos
cien años después Bach vuelve a la vida y lo hace afortunadamente para la
posteridad, ya que después de este gran acto de Meldelssohn, se comenzaron
a recolectar las dispersas obras de Bach. Una primera recopilación de ciertas
obras instrumentales se dio en el año 1837. Y desde ahí se reconoció el gran
genio de este hombre que hasta la fecha no se ha olvidado y por el contrario,
se sigue escuchando su música y ejecutando sus piezas, y también
musicólogos e historiadores se han dado a la tarea de investigar a cerca de
quien fue Johann Sebastian Bach. Pero como muchos otros artistas, la “gloria”
les llego después de muertos.

Es una pena que un gran genio musical haya quedado en el olvido por unos
cien años, casi algo incomprensible para nuestro tiempo, pero nunca es tarde
para reconocer el gran trabajo hecho por este hombre fuera de lo común, al
cual hoy en día reconocemos y agradecemos el gran legado que nos dejó en la
música, llevando la misma a otro nivel son precedentes, siendo represéntate
del espíritu de su época, llevando la música a un punto acabado y ante todo
dando ejemplo del poder que tiene el espíritu humano cuando se enfoca y
trabaja en sus propósitos, pues las condiciones de económicas, de tiempo,
obligaciones, directrices que tal vez no lo dejaban trabajar a sus anchas y
problemas con las autoridades eclesiásticas, nunca fueron un límite creativo
para Bach sino más bien un motor para su creación, y como él mismo lo dijo en
alguna ocasión: quien sea tan aplicado, también podrá llegar tan lejos.

***
Bibliografía:

Eidam, Klaus, La verdadera vida de Johann Sebastian Bach, ed Siglo XXI,


1999.

Epstein, Ernesto, Bach, pequeña antilogia biografica, ed. Ricordi americana,


1950.

Leuchter, Erwin, Bach, ed. Ricordi Americana, 1950.

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