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Crisis de Derechos Humanos en la PNB

El documento describe la historia de la reforma policial en Venezuela, incluyendo el establecimiento de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol) en 2006 para abordar denuncias de abusos policiales. A pesar de que la Conarepol recomendó un enfoque civil para la policía, con el tiempo se afianzó la militarización de la policía bajo el gobierno de Nicolás Maduro, lo que llevó a un aumento en las denuncias de violaciones a los derechos humanos. La doctora Soraya El Achkar

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Crisis de Derechos Humanos en la PNB

El documento describe la historia de la reforma policial en Venezuela, incluyendo el establecimiento de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol) en 2006 para abordar denuncias de abusos policiales. A pesar de que la Conarepol recomendó un enfoque civil para la policía, con el tiempo se afianzó la militarización de la policía bajo el gobierno de Nicolás Maduro, lo que llevó a un aumento en las denuncias de violaciones a los derechos humanos. La doctora Soraya El Achkar

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UNES-LA DOCTORA SORAYA EL ACHKAR

Es una especialista en temas de seguridad y fue nombrada por Chávez para dirigir
la Universidad de la Seguridad y estuvo entre los fundadores de la Policía Nacional
Bolivariana, PNB. Ella procuró imprimirle una impronta distinta a la nueva policía,
con el objeto de borrar aquellas experiencias trágicas que se vivieron con los
cuerpos policiales en los años setenta, ochenta y noventa. Conviene precisar que
Hugo Chávez fue un crítico muy severo de las violaciones de los derechos
humanos cometidos por las fuerzas armadas y policiales cuando el caracazo, donde
miles de ciudadanos fueron masacrados. Eran frecuentes las redadas de las policías
en los barrios populares de las principales ciudades donde se asesinaba a jóvenes
sin fórmula de juicios y muchachos sanos eran presentados después como
delincuentes para justificar las ejecuciones sumarias. La creación de la PNB creó
muchas esperanzas, de contar con un cuerpo de policía firmemente comprometido
en el combate al delito de forma decidida sin que ello implique violar los derechos
humanos.

Sin embargo, la PNB es hoy una institución desprestigiada, lamentablemente.


Durante 2016 se llevaron a cabo las Operaciones de Liberación del Pueblo, que
consistió en que miembros de las brigadas élites de las diferentes policías y
militares efectuaran acciones nocturnas y el resultado siempre era el mismo, la
muerte de jóvenes. Nunca o en muy pocos casos se reportaron heridos. Eso llevó a
denuncias muy bien fundadas de violaciones a los derechos humanos al reportarse
incontables casos de asesinatos de inocentes, principalmente adolecentes y jóvenes.
Fue tan evidente la vulneración de los derechos humanos que las OLP se dejaron
de hacer pero sin que hubiese una voloración de las actuaciones y menos la
investiagación sobre la muerte de inocentes. Luego aparecieron las FAES, Fuerzas
de Acciones Especiales de la PNB. Ello ha motivado la crítica de la doctora El
Achkar la cual citamos textualmente: “Antes habían quedado los tiempos en que
los grupos especiales ejecutaban, simulaban enfrentamientos, robaban y
amenazaban a familiares de los asesinados. Pues volvieron esos tiempos con el
FAES”. ¿Luego afirma que “Hasta cuándo hay que tolerar que el FAES manche la
digna misión de la PNB? Todos los procedimientos fuera de la ley”. Abunda la
doctora El Achkar al decir que “Las FAES generan miedo, torturan, no respetan la
ley, ejecutan, simulan. No son del espíritu de la revolución bolivariana”. Esta es la
denuncia mejor articulada y hecha desde dentro a las ejecutorias de un cuerpo
policial que en lugar de infundir respeto, genera miedo. La experiencia del pasado
de los escuadrones de la muerte debe ser una experiencia que nunca más se repita.
El resto es combatir al delito con determinación, neutralizando a los delincuentes,
pero sin asesinar a los inocentes. Quienes han dirigido esas operaciones tendrán
algún día que rendir cuentas por la muerte de tantos muchachos que no eran
delincuentes y cuyo uno delito fue haber sido pobres.
En Venezuela, el uso de la fuerza –legítima o ilegítima– por parte de la policía,
debido a la cantidad y la magnitud de los encuentros donde se usa la violencia
innecesaria o excesiva por parte de funcionarios policiales hacia ciudadanas,
ciudadanos o grupos de éstos, es motivo de preocupación social y mantiene en
alerta tanto a las instituciones gubernamentales del Estado como a aquellas
encargadas de velar por el respeto de los Derechos Humanos. Para el control y la
regulación de este tipo de fuerza, se hace necesario definir una política de uso
progresivo y diferenciado de la fuerza policial, con lineamientos
específicos que determinen cuál debe ser la conducta del policía ante la ciudadanía
al verse en la necesidad inevitable de utilizar la fuerza, para dar a ésta un trato
digno, con respeto al ordenamiento jurídico y minimizando la discrecionalidad del
funcionario policial.

CONAREPOL (/COMISION NACIONAL DE LA REFORMA


POLICIAL)

El año 2006 estuvo marcado por sucesos trágicos que sentaron un precedente en la
situación delictiva de Venezuela, reflejaron la corrupción existente en los cuerpos de
seguridad del Estado y su relación con hechos criminales. El 4 de abril de ese año se
conoció el asesinato de los Faddoul, tres hermanos adolescentes y su chofer, cuyos
cuerpos fueron encontrados después de 34 días de cautiverio. El 28 de marzo de ese año
trascendió también el secuestro y asesinato del empresario ítalo-venezolano, Filippo
Sindoni, dueño de empresas alimenticias de Maracay, estado Aragua, y director vitalicio
del Hospital Pediátrico de Maracay. En ambos casos estuvieron involucrados funcionarios
de seguridad del Estado, lo que dio paso a una discusión para reformar el sistema policial
venezolano.
Seis días después de que encontraron los cuerpos de los hermanos Faddoul se
instaló en Venezuela la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol).
Se trató de un grupo de expertos, funcionarios políticos y académicos que iniciaron
la recolección de información, diagnósticos y presentaron propuestas para reformar
el sistema policial venezolano.

Miembros de la comisión
Jesse Chacón Escamillo, ministro del Interior y Justicia; Jesús Villegas Solarte,
viceministro de Seguridad Ciudadana; Ricardo Jiménez Dan, viceministro de Seguridad
Jurídica; Fernando Ramón Vegas, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia; Juan
José Molina, diputado a la Asamblea Nacional; Giancarlo Di Martino, alcalde de
Maracaibo; Jhonny Yánez Rangel, gobernador del estado Cojedes; Alberto Rossi
Palencia, Defensoría del Pueblo, Alis Boscán; Ministerio Público, Jacqueline García;
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas; Luís Gerardo Gabaldón,
profesor de la Universidad Católica Andrés Bello; José Virtuoso, director del Centro
Gumilla; Elsie Rosales, profesora Universidad Central de Venezuela; Andrés Antillano,
profesor Universidad Central de Venezuela; Alberto Vollmer, empresario; Soraya El
Achkar, Red de Apoyo por la Justicia y la Paz.
Esta comisión respondió al clamor de la población venezolana para exigir cambios
ante denuncias de abusos policiales, corrupción y vínculos de funcionarios con
bandas criminales organizadas. Luego de los estudios realizados, existieron puntos
que desde el punto de vista teórico representaban un cambio positivo en el
funcionamiento de la policía. Sin embargo, expertos afirman que el problema de la
Conarepol radicó en la práctica de sus propuestas. A 15 años de su
implementación, no existen evidencias de mejoras en el sistema policial a medida
que aumentan las denuncias de violaciones de los derechos humanos en el país.
De la Comisión Nacional para la Reforma Policial surgió la Ley Orgánica del
Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional en el año 2009, creando así la
Policía Nacional Bolivariana (PNB). Uno de los cuerpos de seguridad venezolanos
más señalado por ONG de violar los derechos humanos de los ciudadanos.

Sin embargo, la Conarepol, consciente del daño que causaba la militarización en el


funcionamiento de las instituciones policiales, estableció el carácter civil del
sistema de policía que comprende los entes regionales, municipales y organismos
nacionales como el Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y
Criminalísticas (Cicpc), Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y la Policía
Nacional.

El problema se hizo evidente con el pasar de los años. Esto debido a que, a pesar
de las recomendaciones de la Reforma Policial y lo establecido en la ley posterior,
se afianzó la militarización policial en el país. El abogado penalista y criminólogo
Luis Izquiel explicó para El Diario que la doctrina militar, que ha estado presente
en el funcionamiento policial, estuvo acompañada de más centralización en estos
organismos.
Señala que los cuerpos policiales de carácter civil y preventivo dependen de las
disposiciones del Ministerio de Interior y Justicia. Ente que toma las decisiones en
el sistema policial venezolano.
“La militarización va acompañada de la centralización. Un ejemplo del descaro que
permitió esa ley, que sale de la Conarepol: actualmente la oposición tiene cuatro
gobernaciones, al día siguiente que ganaron las elecciones intervinieron las cuatro
policías y colocaron militares ahí. En buena parte de las policías municipales el
Ministerio de Interior y Justicia hizo lo mismo, intervención de la policía y
centralización en el control de estas”, comentó Izquiel.
El 18 de octubre de 2017, luego de las elecciones regionales, se ordenó en Gaceta
oficial número 41.259 iniciar el proceso de intervención de los cuerpos de
seguridad de los estados Zulia, Táchira, Mérida, Nueva Esparta y Anzoátegui.
Entidades donde habían triunfado candidatos opositores al régimen de Nicolás
Maduro. Izquiel señala que esta acción responde a la necesidad de centralizar el
control de los entes policiales.

La militarización de las funciones policiales se ve reflejado en operativos


realizados en los años posteriores a la promulgación de la ley para combatir la
delincuencia del país. Algunos de estos operativos fueron Caracas segura (2008), el
Dispositivo bicentenario de seguridad (2010), el Madrugonazo al hampa (2011),
Patria segura (2013).

A la izquierda, Elio Estrada Paredes, general de división de la GNB, quien actualmente


desempeña el cargo de director de la PNB.

Militares al mando de la policía. De los nueve directores que ha tenido la PNB, siete
han sido militares.

Al margen de los derechos humanos

Esta intervención militar en los operativos de las policías se observó


principalmente con las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), que iniciaron
en el año 2015 y terminaron en julio de 2017. Con estos operativos, Nicolás
Maduro afianzó el carácter de exterminio de las policías del país y dejó a un lado el
respeto a los derechos humanos que recomendaba la Conarepol y que establecía la
ley.
Con la llegada de la OLP inició el deterioro vertiginoso de la Policía Nacional
Bolivariana. Un ente acusado de ser el responsable del mayor número de
ejecuciones extrajudicial

Desde el punto de vista teórico (en la Conarepol) se introdujeron


normas que propiciaban supuestamente la defensa y respeto de los
derechos humanos por parte de los funcionarios policiales. Esta teoría
quedó plasmada en los informes; pero la realidad es que nosotros
vivimos los momentos de mayor participación de policías en
violaciones de derechos humanos y ha aumentado enormemente la
letalidad de los cuerpos de seguridad; además de masacres en distintas
oportunidades a través de la OLP o a través de las FAES (Fuerzas de
Acciones Especiales), entonces por esa parte tampoco funcionó en la
práctica la Conarepol”, comenta Izquiel.

En el año 2017, el Ministerio Público, a cargo de Luisa Ortega Diaz, presentó


cifras de personas asesinadas durante las OLP. Al menos 505 personas fueron
asesinadas durante julio de 2015 hasta marzo de 2017. Entre estas cifras destaca la
primera masacre registrada por estos operativos en la Cota 905 el 14 de julio de
2015, donde asesinaron a 14 personas. En una OLP desplegada en Barlovento,
Miranda, ultimaron a cinco personas y detuvieron a 12. Sin embargo, se supo que
los detenidos fueron asesinados y enterrados en fosas comunes.
Con estas prácticas se consolidó una filosofía violatoria de los derechos humanos,
aspecto consagrado en la Conarepol.
Marino Alvarado, coordinador de investigación de Provea, explicó para El Diario
que las OLP fueron realizadas con una lógica militar. El general en jefe Gustavo
González López, quien desempeñaba como ministro de Interior y Justicia y
director del Sebin, dirigía estas operaciones bajo un esquema de acción militar.
Este resultaba en una elevada letalidad policial.
“Se consideró a los presuntos delincuentes como enemigos. El objetivo era
liquidarlos y eso aceleró el proceso de militarización de las policías del país”,
afirma.
En el año 2017, ante las denuncias de violaciones de derechos humanos y las
protestas antigubernamentales, el régimen de Maduro disolvió las OLP; en su lugar
creó las FAES, un ente autónomo adscrito a la Policía Nacional Bolivariana.
Las FAES fueron creadas para “proteger al pueblo contra el crimen”, así lo aseguró
Nicolás Maduro. Sin embargo, este cuerpo de seguridad se convirtió en el
responsable de violaciones de derechos humanos que involucra ejecuciones
extrajudiciales, detenciones arbitrarias y tratos crueles e inhumanos.

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Masacre en La Vega: lo que se sabe sobre las víctimas y el accionar de
las FAES

Desde el año 2017, este grupo policial ha acumulado denuncias por violaciones a
los derechos humanos. Usualmente, los funcionarios de las FAES actúan de noche
o muy temprano en la mañana, usan pasamontañas para cubrir el rostro y no portan
identificación. En la mayoría de los casos los uniformados afirman que los
asesinatos ocurrieron durante enfrentamientos armados. Una versión que han
desmentido familiares de las víctimas.
Al menos 546 personas fueron asesinadas por las FAES entre mayo de 2017 y
2019, según los datos recopilados por el Monitor de Víctimas. Human Right
Watch (HRW) aseguró en septiembre de 2019 que en Venezuela se han registrado
18.000 muertes por presunta resistencia a la autoridad que involucra a varios
cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo, el informe de la Oficina de la Alta
Comisionada de las Organización de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos señaló en el año 2019 que
El criminólogo Luis Izquiel puntualiza varios problemas que radican en la idea
original de la Conarepol. Afirma que si bien el carácter civil y respetuoso de los
derechos humanos, además de un manual de acción, fueron aspectos positivos que
se desprendieron de la ley, en la discusión inicial de la reforma policial no se
incluyó a un funcionario de la policía preventiva para que formara parte de la
comisión. Destaca que se estableció también un carácter centralista que resultó
perjudicial para el sistema policial venezolano. Además de la militarización de los
entes de seguridad.
A juicio del especialista, se requieren dos aspectos para garantizar que una ley
policial funcione eficazmente en la práctica. La primera es la voluntad política, que
los funcionarios del Estado estén comprometidos con una reestructuración del
sistema policial. El segundo requerimiento es la institucionalidad en el país.

Si una ley establece que el sistema policial es de carácter civil, no se


puede militarizar el sistema policial. Y si se coloca una ley en la que se
establece que las policías deben respetar los derechos humanos y hay
manuales de actuación, que haya una institucionalidad que garantice
que, si un funcionario viola los derechos humanos, será debidamente
sancionado”, afirma.

La encuestadora internacional Gallup señaló en el año 2018 que 76% de la


población venezolana no confía en los cuerpos de seguridad del Estado. Esta
percepción se afianza con las crecientes denuncias de violaciones de derechos
humanos en Venezuela. En estas los principales señalados son los responsables de
garantizar la seguridad de la población.

Historia del UPDF y UFPM

La Conarepol nace con el objeto de construir un nuevo modelo policial, en el año


2009, bajo la premisa de crear el nuevo modelo policial, fundamentado en valores
humanistas y en garantizar los Derechos Humanos de todas y todos venezolanos.
En esa comisión se normativizó la utilización de la fuerza en situaciones
irregulares, transformando el viejo uso de esta en lo que hoy conocemos como las
prácticas del Uso Progresivo y Diferenciado de la Fuerza (UPDF) y el Uso de la
Fuerza Potencialmente Mortal (UFPM), con la finalidad de garantizar los derechos
fundamentales de las ciudadanas y ciudadanos, ya que la técnica se basa en utilizar
más inteligencia y menos fuerza, esto en función de no lesionar ni maltratar al
ciudadano.
Jorge Sará es coordinador nacional de las unidades curriculares UPDF Y UFPM,
está adscrito al Vicerrectorado de Desarrollo Académico de la UNES y comenta
que estas técnicas tienen más de 20 años de data en el contexto policial mundial,
sin embargo, en Venezuela han venido trabajándose para moldearlas o adaptarlas a
nuestras necesidades.
Asimismo, Sará resaltó que existe una gran diferencia entre la fuerza y la violencia,
ya que todas las acciones de los funcionarios públicos deben estar direccionadas a
garantizar los derechos de las ciudadanas y los ciudadanos.
A propósito de esto, Sará explicó que cuando se usa la fuerza en representación del
Estado siempre deberá estar enmarcada en la legalidad para que no que se
convierta en violencia policial.
¿Cómo utilizar la fuerza?

Conviene resaltar que los métodos de defensa utilizados en el UPDF y el UFPM


son técnicas suaves de control físico. La utilización del verbo como elemento de
fuerza, el contacto físico -mecanismos de control- y las armas intermedias, como
los bastones, son algunos de los elementos fundamentales que conforman la
práctica.
Lo ideal es que la funcionaria o el funcionario policial no dé uso al arma de fuego
que porta, ya que este debe ser el último recurso a utilizar. Solo se recurrirá a esto
cuando se han agotado todos los recursos pertinentes no violentos. Por otra parte,
el arma de fuego debe ser utilizada únicamente en caso de que la situación sea de
alto riesgo, cuando se vea en peligro la vida del funcionario o de un tercero, o
cuando no exista otra manera de neutralizar la amenaza.
La Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), institución
encargada de formar a las futuras y futuros funcionarios de seguridad del Estado
venezolano, presenta las técnicas del UPDF y UFPM como parte de la malla
curricular con la que cumplen las discentes y los discentes para poder graduarse y
comenzar a desempeñar funciones

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