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Consignación: Definición y Ejemplo

Este documento define una consignación como el traspaso de mercancías de un consignador a un consignatario para su venta. Explica la diferencia entre una venta y una consignación, las razones para usar consignaciones desde la perspectiva del consignador y consignatario, y los derechos y deberes de cada parte en una transacción de consignación. También incluye un ejemplo numérico de una transacción de consignación.

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Consignación: Definición y Ejemplo

Este documento define una consignación como el traspaso de mercancías de un consignador a un consignatario para su venta. Explica la diferencia entre una venta y una consignación, las razones para usar consignaciones desde la perspectiva del consignador y consignatario, y los derechos y deberes de cada parte en una transacción de consignación. También incluye un ejemplo numérico de una transacción de consignación.

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CURSO CONTABILIDAD 3

TEMA: CONTABILIDAD DE CONSIGNACIONES


PROF. LIC. MAURICIO CHINCHILLA SANCHO

Definiciones
Una consignación es el traspaso de la posesión de mercancías de su dueño, llamado
comitente o consignador, a otra persona, denominada comisionista o consignatario, que se
convierte en un agente de aquél a los fines de vender las mercancías. La consignación es
una entrega en depósito, y las relaciones que se establecen entre el consignador y el
consignatario corresponden a las que en derecho mercantil se estudian.
Desde el punto de vista del consignador, la consignación es una consignación remitida;
desde el punto de vista del consignatario, es una consignación recibida. A veces se hace
referencia a una consignación remitida llamándola simplemente una remesa o un embarque,
y, de la misma manera, a una consignación recibida suele designársele simplemente como
una consignación.
Diferencia entre venta y consignación.
La distinción fundamental entre una venta y una consignación es ésta: en una venta, el
título de propiedad de las mercancías pasa del vendedor al comprador, mientras que en una
consignación el título de propiedad de las mercancías no vendidas sigue perteneciendo al
consignador o comitente. Hay que tener en cuenta esta distinción por tres razones.
Puesto que una consignación no es una venta, no se realiza ninguna ganancia en la
transacción, y no debe reconocerse ninguna utilidad en los libros hasta que el consignatario
haya vendido las mercancías.
Puesto que el consignador conserva el título de propiedad de las mercancías, cualquiera de
éstas que no hayan sido liquidadas tienen que ser incluidas en el inventario del comitente o
consignador al cerrarse los libros.
Si el consignatario se convierte en insolvente, el consignador puede recuperar sus
mercancías, en cuyo caso no tendrá que ocupar un puesto entre los demás acreedores para
poder recibir una liquidación a prorrata.
Razones para el uso de las consignaciones
El consignador puede hacer una consignación en lugar de una venta por las razones que se
indican a continuación:
Por razones crediticias. Se corre menos riesgo en una consignación que en una venta,
debido a que el consignador conserva la propiedad de las mercancías hasta que el
consignatario las vende. Una vez que se ha efectuado la venta, el consignatario no se
convierte en un deudor general del consignador; como un agente que es de éste, tiene que
mantener separado el producto de la venta y remitirlo luego al consignador de acuerdo con
el contrato de consignación.
Para introducir un producto. Cuando la demanda de un artículo es tan pobre o incierta que
los detallistas no se muestran decididos a realizar compras, la consignación permite al
dueño poner las mercancías a la vista del público.
La remisión de mercancías en consignación a comisionistas ubicados en distintas
localidades es una forma efectiva de realizar investigaciones de mercado en otros
territorios.
Para controlar el precio de venta al consumidor.
Desde el punto de vista del consignatario, pueden ser las consignaciones preferibles a las
compras como queda indicado por las siguientes razones:
Debido a las fluctuaciones del mercado. Cuando, como en el caso de los productos
agrícolas, los precios del mercado están sujetos a fluctuaciones repentinas, frecuentes y
considerables, es demasiado arriesgado comprar a los precios cotizados varios días antes de
recibirse las mercancías v vender a los precios que imperan después de recibirse las
mercancías. El método de consignaciones evita este riesgo, ya que el consignatario,
actuando como agente del consignador, vende las mercancías al precio prevaleciente en el
mercado y recibe su compensación en la toma de una comisión.
Debido al peligro de inmovilizar una parte del capital en mercancías invendibles. El
comerciante puede pensar que la demanda de una mercancía es demasiado incierta para
justificar su compra, aunque puede estar dispuesto a recibirla en consignación, pagándola
solamente después de haber efectuado la venta.
Derechos del consignatario. Los principales derechos del consignatario son:
El derecho a que se le reembolsen los anticipos y gastos. En algunas ocasiones,
especialmente cuando se trata de comisionistas en granos, es costumbre que el
consignatario anticipe fondos al consignador antes de que el producto se venda. Y en casi
todas las consignaciones, el consignatario paga cuando menos algunos gastos y el acarreo.
El Consignatario tiene derecho a que se le reembolsen estos anticipos y gastos, de hecho.
tiene sobre la mercancía un gravamen por el importe de esos anticipos y gastos y puede
vender las mercancías para cobrarse. Este gravamen se pierde cuando se venden los
artículos, pero entonces recae sobre los productos de la venta.
El derecho a remuneración. Los comerciantes comisionistas reciben usualmente como
compensación un porcentaje del importe bruto de la venta. Los comerciantes que venden
productos o mercancías en consignación deben recibir una comisión computada a base de
un tanto por ciento, o pueden retener el importe de la venta que sobrepase la cifra
especificada por el consignador.
El derecho a garantizar la mercancía. Al hacer las ventas, el consignatario tiene
autorización para dar las garantías usuales (no las extraordinarias) sobre las mercancías
vendidas, y el comitente queda obligado por tales garantías.
El derecho de conceder crédito. Si es una costumbre del negocio vender a crédito, y si el
consignador no se lo ha prohibido al consignatario, éste tiene el derecho de vender los
artículos a crédito. Las cuentas así creadas son propiedad del consignador, y cualesquiera
pérdidas en el cobro de las mismas serán soportadas por él.
Deberes del consignatario. Los principales deberes del consignatario son:
Cuidar de los bienes del consignador. Se dice a veces que el consignatario debe cuidar las
mercancías del consignador tan bien como las suyas propias.
Ser prudente al conceder crédito y diligente al efectuar los cobros. Esto es sólo una
estipulación especial en la regla general, según la cual el consignatario, al cumplir con los
deberes de su gestión, tiene que observar prudencia y diligencia.
Mantener los bienes del consignador separados de los suyos propios. Este deber puede ser
examinado bajo dos aspectos distintos. Primero, el consignador tiene que mantener las
mercancías en consignación separadas de las suyas propias con el objeto de que se las
pueda identificar como bienes de la propiedad del consignador. Esto no quiere decir que
tenga que haber una separación material, pero sí que tienen que existir registros para indicar
qué mercancías en poder del consignatario son propiedad del consignador. Segundo, si el
consignatario vende mercancías a crédito, tiene que llevar sus libros en tal forma que se
distingan sus propias cuentas a cobrar de las que se originen por las ventas de mercancías
en consignación y que pertenecen al consignador.
Informar sobre las ventas realizadas y hacer las liquidaciones de acuerdo con las
condiciones de consignación convenidas. Estas condiciones pueden exigir la liquidación
después de haber vendido toda la consignación, después de haber vendido una parte
determinada de la misma, o a intervalos especificados.
Ejemplo:
El 13 de julio del 2011, la empresa El Mar S.A., consignó a la empresa El Sol S.A., cinco
gabinetes de exhibición refrigerados con un costo de ¢900.000.00 cada uno. El costo de
embarcar los gabinetes ascendió a ¢90.000.00 y fue pagado por el consignador.
Se recibió una liquidación del consignatario el 30 de julio del 2011, en la cual informa que
todos los gabinetes se habían vendido al contado a razón de ¢120.000.00 cada uno. Con la
liquidación de las ventas se recibió una remesa por el importe adeudado, después de rebajar
una comisión del 10% sobre el precio de venta y los gastos pagados aplicados a la
consignación como sigue:
*Propaganda ¢3.500.00
*Soporte ¢4.500.00
*Instalación ¢7.000.00
Prepare los asientos de diario necesarios en los libros de la compañía El Sol S.A.

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