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Actitudes Filosóficas y su Impacto

La filosofía se manifiesta a través de una actitud de perplejidad y escrutinio crítico frente a resultados asumidos como indiscutibles. El filósofo se encarga de problematizar, analizar y definir problemas filosóficos, formular hipótesis y argumentar tesis mediante razones plausibles, criticando y rectificando su trabajo de manera antidogmática.
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Actitudes Filosóficas y su Impacto

La filosofía se manifiesta a través de una actitud de perplejidad y escrutinio crítico frente a resultados asumidos como indiscutibles. El filósofo se encarga de problematizar, analizar y definir problemas filosóficos, formular hipótesis y argumentar tesis mediante razones plausibles, criticando y rectificando su trabajo de manera antidogmática.
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“UNIVERSIDAD DE HUANUCO”

FACULTAD DE DERECHO
Programa Académico: Derecho y Ciencias Políticas
2
El filosofar se manifiesta a través de un cierto tipo de actitud de perplejidad, abierta,
escrutadora, crítica y tolerante frente a un resultado asumido como indiscutible y real.

l. La actitud humana.
El hombre reacciona ante las cosas de modo diverso. Las quiere y las cuida; las odia y las
destruye; las usa o las consume; o, simplemente, las contempla o goza con ellas; es decir,
asume distintas actitudes cuando se dirige a ellas. La actitud humana apunta en muchas
direcciones, desde la pragmática hasta la filosófica, las más alejadas la una de la otra.

a) La actitud pragmática es la más común y de


todos los días. Quienes tomamos esta actitud somos
aquellos que tomamos las cosas como objetos de
uso, consumo o porque tenemos sacar alguna
utilidad material. Es una actitud bastante visible
que se deja nota al cuando vas a trabajar, a
comprar o en tu vestir y alimentación.
b) La actitud estética. Es la actitud que goza con la
presencia de las cosas. Es la actitud ante un bello rostro,
un bello cuerpo, una hermosa flor, una hermosa canción,
un hermoso cuadro, una bella página bien escrita, una
catedral, un acantilado, un espectáculo o simplemente
un insecto. Para esta actitud, las cosas no son útiles; no
son objetos de conocimiento, son objetos para gozar de
su presencia.

c) La actitud religiosa. Es la actitud que ve las cosas


como la obra de un ser supremo. Todas las cosas son obra
de Dios; en todas está la presencia divina; no hay una sola
cosa que no obedezca a su poder y a su bondad. La
expresión de esta actitud es la devoción.
d) La actitud moral. Es la actitud frente a las acciones
humanas, a la conducta humana. Para esta actitud los actos
humanos son buenos o malos. Sus manifestaciones son la
aprobación y el aplauso o el reproche y la censura. La
abnegación y la benevolencia son aplaudidas; la hipocresía y
la deslealtad son censuradas.

e) La actitud filosófica espontánea. Es la actitud de la


pregunta por el ser de las cosas. Es una actitud un tanto extraña,
que surge de repente entre las otras actitudes. Se presenta en
circunstancias especiales en cualquier persona. Es tan natural
como las otras actitudes humanas. No requiere un entrenamiento
o aprendizaje académico. No es un privilegio del filósofo. La
actitud filosófica, como disposición natural, está lista a aparecer
en todo hombre
2. La actitud filosófica académica.
La actitud filosófica académica está marcada por la búsqueda del fundamento, por la búsqueda de la claridad,
por querer llegar a las cosas mismas. El estilo de vida del filósofo es la búsqueda de fundamentos, la búsqueda
de claridad, el sometimiento a las cosas.

Características de la actitud filosófica académica.

a.- La actitud filosófica académica es universal. La filosofía,


desde que apareció, ha pretendido ser el conocimiento
universal, el conocimiento de la totalidad de las cosas. Ha
pretendido abarcarlo todo. Su objeto pretendido ha sido el
universo entero, desde Dios hasta un grano de arena. Las
respuestas filosóficas alcanzan a todas las cosas. La mirada
filosófica las contempla como modos de ser de un todo. Lo que
toca una cosa toca a otra y todas las demás, porque todas están
comprendidas en ese todo único que es el universo. En este
sentido, la mirada filosófica es una mirada universal que lo
abarca todo.
b.- La actitud filosófica académica es racional. La
filosofía es un estudio racional. La filosofía es un
producto de la razón. Esto quiere decir, por lo menos, dos
cosas. En primer lugar, que la filosofía no es obra ni de
los sentidos, ni de la imaginación, ni del sentimiento. En
segundo lugar, que la razón tiene atributos especiales,
que le confieren la competencia para producir filosofía,
para plantear y formular problemas filosóficos. La razón
es extraordinariamente penetrante en el planteamiento de
los problemas. Es minuciosa y exhaustiva.

c.- La actitud filosófica académica es radical. La


filosofía busca el fundamento; pero no cualquier
fundamento. Persigue la raíz de todo fundamento; por
eso, la pretensión de saber radical, que va a las raíces.
Esta característica se hará patente si la comparamos con
el trabajo de la ciencia.
d.- La actitud filosófica académica busca el conocimiento
necesario y universal. La filosofía es un saber apodíctico
porque es un saber que exige pruebas, razones,
demostraciones. Exige dar cuenta de la cadena de
fundamentos. No se detiene hasta llegar a las pruebas
incondicionales, aquellas que fundamentan los puntos de
partida, los principios. Por eso, la filosofía fue la ciencia de
los primeros principios.

e.- Aplicación de la actitud filosófica frente a los


problemas personales. Los problemas personales de cada
quien son múltiples. Podrían ser sentimentales, sociales,
económicos. Por ejemplo, un amor apasionado o no
correspondido; la amistad de un amigo, o de un pariente; la
falta de medios para sostenerse o el exceso de dinero que lo
predispone al derroche. ¿Cómo nos sirve la actitud filosófica
para enfrentarlo? Lo primero que nos debe enseñar la actitud
filosófica es a distinguir las diversas actitudes. Esto significa
capacidad de discriminación y análisis. Antes que nada,
entonces, la identificación clara e inteligente del problema.
LAS TAREAS DEL FILÓSOFO

Podemos señalar, de modo general, que la tarea del filósofo es la de dar respuesta a problemas filosóficos
con ideas racionalmente fundamentadas llamadas tesis filosóficas. Para poder describir la manera como
procede el filósofo, detallaremos seguidamente algunas tareas específicas:

1. Tarea de problematizar.
El filósofo cumple esta tarea mediante el análisis de los
fundamentos mismos de la acción humana, reconociendo,
además, que todo aquello que es admitido como verdadero y
confiable puede ser, sin embargo, sometido a algún tipo de
duda.

2. Tarea de analizar
Una vez que el filósofo ha logrado identificar el problema,
orienta su trabajo al análisis de cada uno de sus principales
elementos y de sus vínculos con el problema total y con otros
problemas, dado que éstos usualmente no se dan de forma
aislada, siendo en estrecha relación con otros.
3.- Tarea de definir un problema filosófico.
Concluida la tarea de analizar los diversos componentes
del problema, el filósofo se encarga de formular un
conjunto de interrogantes que describan de forma exacta
el problema que le preocupa.
4.- Tarea de formular hipótesis filosóficas.
Para cumplir esta tarea, el filósofo ensaya una posible
respuesta a la pregunta planteada en la tarea anterior.
Formula una hipótesis filosófica
5.- Tarea de argumentar.
El filósofo cumple esta tarea aportando razones que demuestren
su hipótesis. Si lo consigue, puede entonces decir que ha
logrado formular una tesis filosófica. En caso contrario, procede
a descartar la hipótesis filosófica inicial y a probar otra. Cabe
indicar que el filósofo nunca prueba de manera concluyente,
como el matemático, o de manera experimental, como el
científico natural. El filósofo ofrece pruebas consistentes en
argumentos que llamaremos plausibles, por ser la mejor
aproximación a la verdad con la que contamos en un
determinado momento.
6.- Tarea de criticar. Aunque el filósofo logre alcanzar
una tesis filosófica sostenible, necesariamente tiene que
analizar las objeciones a las que puede estar sujeta su tesis
filosófica. En otras palabras, someterla a una crítica
exhaustiva.

7.- Tarea de rectificar.


Si durante la tarea de crítica el filósofo detecta un error
importante en su tesis filosófica, inmediatamente la
somete a una completa revisión, rectificando su
planteamiento y examinando detalladamente la forma en
que efectuó cada tarea, aun cuando inicialmente le haya
parecido alcanzar un buen resultado.
La labor filosófica es básicamente antidogmática;
es decir presupone que todo conocimiento es
rectificable.
LA ACTITUD DOGMÁTICA
La actitud dogmática asume la existencia de conocimientos cuya verdad es eterna e indiscutible,
derivando consecuentemente en una actitud autoritaria.

Contrariamente, la actitud filosófica plantea que podemos aprender de nuestros errores y que todos los
conocimientos humanos son falibles, perceptibles y pueden se sometidos al tribunal de la razón.

Un ejemplo de actitud dogmática y autoritaria lo


proporciona el juicio a Galileo. Este científico fue
acusado, en 1615, por Nicolo Lorini al Tribunal de
la Santa Inquisición, debido a que se había
adherido al copernicanismo el 30 de mayo de 1597
mediante una carta que había dirigido a su amigo
Jacopo Mazzoni. Galileo basado en los resultados
de las investigaciones de Copérnico y Kepler
sostuvo que la Tierra se movía y que no era el
centro del Universo, porque giraba en torno al sol
en una órbita elíptica.
Este nuevo punto de vista, que está profundamente ligado al surgimiento de la ciencia moderna,
contradecía la tesis aristotélica que sostenía que la Tierra era estática y que era el centro del
Universo, concepción que había sido asumida por el Vaticano como dogma indiscutible, dada la
condición preponderante que un sector de la teología medieval, liderado por Santo Tomás de
Aquino, concedió al pensamiento aristotélico. Es conocido que sostener sus ideas filosóficas y
científicas costó a Galileo persecuciones, prisión y el riesgo de ser ejecutado en la hoguera.
TEORÍA, PRÁCTICA Y FORMA DE VIDA
Todo lo expresado anteriormente explica por qué la
filosofía puede ser asumida como teoría y como
práctica. Se tiene entendido que la filosofía como
teoría no es sino el conjunto de las tesis filosóficas y
sus respectivas argumentaciones, que los filósofos
han venido elaborando a través de los siglos para la
solución de los problemas filosóficos.

De otro lado, la filosofía como práctica constituye una


actividad – que ahora se comprende – que se basa
precisamente en el desarrollo minucioso y reiterado de las
tareas filosóficas.

Pero la filosofía no es sólo una forma racional de vivir y


pensar. Es también la adopción de una práctica y una
forma de vida auténtica que obliga al filósofo a asumir el
compromiso de comportarse de acuerdo con las ideas que
sostiene en sus tesis filosóficas, de las que se deducen
prescripciones o recomendaciones para su acción social.
¿Para qué se filosofa?
Podemos decir que el hombre que está problematizando, analizando, definiendo, conjeturando,
argumentando, criticando y rectificando en relación a un problema de fundamentos dado, está, en efecto,
filosofando.

No es correcto decir, sin embargo, que todos filosofamos,


porque no todos estamos preparados para desarrollar la
conducta racional que consiste en ejercitar las tareas
filosóficas. Lo que sí es correcto afirmar es que todos
podemos aprender a filosofar y que con una preparación
adecuada podemos adquirir la conducta racional

La actividad filosófica, al igual que muchas otras


actividades, se desarrolla para responder a necesidades.
En otras palabras, se filosofa para satisfacer una
necesidad espiritual.

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