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AMÓS

El profeta Amós advirtió al pueblo de Israel que se había alejado de Dios a través de la idolatría, la opresión de los pobres y la adoración falsa. A pesar de las advertencias de Amós, Israel no se arrepintió, por lo que Dios los castigaría con el cautiverio. Amós también predijo el futuro exilio de Israel y la dispersión de su pueblo, pero que siempre quedaría un remanente fiel.

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AMÓS

El profeta Amós advirtió al pueblo de Israel que se había alejado de Dios a través de la idolatría, la opresión de los pobres y la adoración falsa. A pesar de las advertencias de Amós, Israel no se arrepintió, por lo que Dios los castigaría con el cautiverio. Amós también predijo el futuro exilio de Israel y la dispersión de su pueblo, pero que siempre quedaría un remanente fiel.

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AMÓS

Al igual que Isaías, Oseas y Miqueas, Amós profetizó durante los días de


Uzías en Judá y en días de Jeroboam II, rey de Israel (versículo l). El fondo
histórico de su profecía se encuentra en 2 Reyes 14:23-29; 15:1-7; II Crónicas
26:1-23. 

Dios expresa por medio de Amós que hay tiempo de arrepentimiento,


para el pueblo de Israel de todas sus faltas ante Jehová. Este profeta
compara a Israel como a una virgen desvalida que no puede levantarse ya
más; ya que Dios mismo ha dejado de protegerla . Vemos como Israel se
olvida de Dios y se aleja de hacer lo que agrada a Dios, pero El Señor de los
ejércitos quiere que se vuelvan de sus caminos.
Dios siendo misericordioso advierte a su pueblo a que se vuelvan de
su displicencia, la idolatría, la opresión contra los pobres a un pueblo
obediente, que aplica la justicia y que su adoración sea genuina.
Podemos notar que Israel en esa época era una nación estable
diplomáticamente y económicamente saludable, pero su justicia, indiferencia
y la adoración hacia el Señor era algo abominable. Por eso Dios tuvo que
intervenir por medio de su profeta Amós de forma fuerte, claro y dramático.
En resumen, podemos ver que Israel pueblo amado de Dios, habían roto el
pacto con Dios, se volvieron a sus cosas materiales, sus comodidades, su
adoración era falsa ante los ojos de Dios; se volvieron injustos ante los más
necesitados aun teniendo una época de riqueza. Por lo tanto, juicios debían
llegar.
Dios aborreció todo lo acontecido en el pueblo de Israel, pues se habían
convertido en una nación infiel. Nuestro Dios advierte a su pueblo de un
cautiverio venidero. El libro de Amós es un libro de juicios venideros a las
naciones, donde unas profecías son cumplidas en tiempos más tardes y
otras que aún no se han cumplido.
Muy notorio de como las naciones incluidas y castigadas Judá e Israel
fueron enjuiciadas por Nuestro Dios, empezando con las naciones aledañas
y luego con el mismo Judá e Israel. Pero también podemos notar que se ha
cumplido esos juicios, pero por la dureza de mundo también serán juzgadas
en el tiempo que Jesucristo venga a reinar a la tierra en el milenio.
Recalcamos, como naciones que no guardan la ley de jehová fueron
castigadas aun por desconocimiento de la palabra de Dios, el punto
determinante es como el pueblo de Dios teniendo los estatutos de Jehová
bien establecidos los han violado. El castigo viene después de la
advertencia, por eso el Señor de los Ejércitos, ha advertido de forma objetiva
y contundente no solo su pueblo, sino a todo el mundo. La misericordia de
Dios a través de los años ha estado presente, pero el castigo es inminente si
omitimos sus mandatos.
Amós continuó ofreciéndoles la advertencia de Dios de que sobrevendría el
desastre. Se acreditaban ellos mismos las victorias que Jeroboam había
ganado. Ellos decían: “Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No
hemos adquirido poder con nuestra fuerza?” Pero Dios dijo que Israel
primero caería en cautiverio, antes que Judá. 

LAS PRIMERAS TRES VISIONES DEL PROFETA AMÓS (Capítulo 7)


Dios le dio a Amós una visión que lo convirtió en intercesor para el pueblo
de Israel. El vio una plaga de langostas que dejarían la tierra destruida. El
oró sinceramente para que Dios los perdonara, y Dios misericordiosamente
les retiró la plaga. 

En otra visión, Amós vio la tierra que era quemada con fuego y de nuevo oró,
y Dios retiró su sentencia del fuego. Él le dijo al pueblo lo que Dios le había
demostrado, y de la misericordia al retener sus castigos. 

Amós de nuevo tuvo una visión del Señor con una plomada de albañil en
Sus manos. Esto era una señal de que, a pesar de la gran misericordia de
Dios, la justicia finalmente debe ser ejecutada. Dios le da al pueblo todas las
oportunidades posibles para arrepentirse, pero cuando continúa en pecado
hasta que no haya remedio (lsaías 28:17), su sentencia le cae (versículos 1-
9).

LA CUARTA VISIÓN DEL PROFETA AMÓS (Capítulo 8)

Por una visión de un canastillo de fruta de verano, Dios demostró a Amós


que había venido el fin para Israel y que él no podría ya tener más
misericordia (versículos 1-3). Amós les dio el mensaje de Dios de reprensión
por su trato deshonesto, en el que tomaban del pobre y necesitado para
hacerse ricos.

Amós dijo que la destrucción del Señor caería sobre ellos. Sus vidas habían
aparecido brillantes con la prosperidad, pero Dios haría que su sol cayera y
que las tinieblas cubrieran la tierra. Sus fiestas se convertirían en lloro y sus
cantares en lamentaciones. 

Durante muchos años Israel se olvidó de las leyes y ordenanzas de Dios y


las advertencias de los profetas, pero estaban llegando los días en que
tendrían hambre de las palabras de Dios mediante las cuales hallarían
liberación (ver- sículos 4-14). Sería entonces demasiado tarde (Ezequiel 7:26;
Miqueas 3:6, 7).

QUINTA VISIÓN DEL PROFETA AMÓS (Capítulo 9)

El profeta Amós y su quinta visión

La última visión de Amós fue del Señor parado sobre el altar (de Bet-el),
diciéndole que derribara el capitel y estremeciera las puertas. Amós ya le
había dicho a Israel que no buscara ayuda en el altar de Bet-el o Gilgal, pues
ésta última sería llevada en cautiverio y el altar de Bet-el sería desechado
(Amós 5:5).

El justo pago de Israel por sus pecados sería como las inundaciones de


Egipto cuando el Nilo crecía. Dios no destruiría a quienes confiaran en él,
pero los pecadores morirían. La muerte es la paga del pecado (Romanos
6:23). Dios siempre ha tenido un remanente de entre el pueblo de Israel, y él
tenía un remanente cuando estaban en cautiverio y dispersados entre las
naciones (versículos 1-10).

La profecía final de Amós de la caída del reino de Israel fue cumplida a los
treinta años (2 Reyes 17:6, 7). Sin embargo, su última profecía fue sobre la
venida de Cristo con la salvación para quienes tenían fe en todas las
naciones.. 

El Señor Jesucristo construyó su templo (Efesios 2:19-22), y ahora todos


pueden encontrar la salvación en él (versículos 11, 12). Los versículos 13-15
se refiere al reino milenario de Cristo, cuando se restaure la vida en la tierra,
tal como estaba antes de caer en pecado Adán y Eva.

Capítulo 8:9
… acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el
sol a mediodía, y cubriré de tinieblas en el día claro.

 Debido a la referencia a la catástrofe celestial, muchos piensan que Amós


ahora se refería a las circunstancias que rodean el día final del Señor. Sin
embargo, algunos piensan que Amós solo se refirió a un eclipse. “Se ha
calculado que dos de estos eclipses ocurrieron durante la vida de Amós: uno
en el 784 a.C., el otro en el 763 a.C.”. (Hubbard)
Capitulo 8:11-12 he aquí vienen días, dice el se Señor, en los cuales enviaré
hambre a la tierra, no hambre de pan, ni de sed de agua, sino de oír la
palabra de Dios…
El profeta Amós predice claramente un tiempo en el que, debido a la
desobediencia repetida, será demasiado tarde para que el pueblo de Israel
recurra a la palabra de Dios para evitar sus juicios. A veces, el pesar
profundo hace que las personas presten atención a la palabra de Dios.
Desafortunadamente, ese lamento a menudo llega demasiado tarde para
producir un buen resultado.
Desde el tiempo del profeta Malaquías hasta el tiempo de Juan el bautista
hay un período de cuatrocientos años, esta falta de comunicación por parte
del Señor hizo languidecer al pueblo. Nuestro señor nos advierte siempre
que le busquemos, como lo dice Isaías 55:6-12 en la actualidad también a
pesar de que la palabra de Dios esta en nuestras manos el ser humano se
hace indiferente ante Dios.
Ningún juicio es peor que cuando Dios entrega a una persona a sus propios
deseos pecaminosos.

Capítulo 9:1-15
- Dispersión del pueblo de Israel por el mundo
- La caída del capitel (9:1)
- El exilio de Israel al ser zarandeado. (9:9)
- Israel no será destruido en su totalidad (9:8)
- Remanente del pueblo de Israel
- Levantamiento del tabernáculo de Dios para que Cristo Gobierne en el reino
milenario.

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