» RUBÉN CRODA, MARCO GARCÍA, FLAVIO MARTÍNEZ, PEDRO REYES, AMPARO SEVILLA Y ROBERTO WILLIAMS
LEYENDAS EN TORNO AL DÍA DE MUERTOS
EL HOMBRE QUE NO RESPETÓ
EL DÍA DE DIFUNTOS 2
En cierta ocasión, un hombre no respetó el día de di-
funtos. Se trataba de un hombre que no quería perder
un solo día de trabajo en su parcela. Así que cuando
llegó la fecha de celebrar el día de difuntos se dijo:
“No voy a perder mi tiempo en este día, debo ir a
trabajar a mi parcela, cada día debo buscar algo para
comer y no voy a gastar mi dinero para esta fiesta, que
además me quita mucho tiempo.”
Así que se fue a trabajar al campo, pero cuan-
do estaba más ocupado escuchó una voz que salió
del monte y le decía: “Hijo, hijo, quiero comer unos
tamales (kuatzam).”
El hombre se quedó muy sorprendido y pensó
que era su imaginación la que le hacía oír cosas, pe-
ro poco después escuchó claramente
otras voces, como de personas que
conversaban entre sí y lo llamaban por su nombre;
reflexionó sobre lo que estaba sucediendo y compren-
dió que eran voces de su padre y familiares difuntos
que clamaban por las ofrendas que les había negado.
Inmediatamente dejó su trabajo y regresó co-
rriendo a su casa; ahí le dijo a su mujer que matara
unos guajolotes e hiciera unos tamales para ofrendar-
los a sus difuntos en el altar familiar.
Mientras la mujer trabajaba sin cesar en la co-
cina preparando las ofrendas, el hombre se acostó
a descansar por un rato. Cuando todo quedó listo
fue la mujer a despertar a su esposo. No logró des-
pertarlo, pues el hombre estaba muerto; aunque había
cumplido con lo que pedían sus familiares difuntos, es-
tos de todos modos se lo llevaron.
Es por eso que en la Huasteca se cree que es una 2
Leyenda de conocimiento popular en
varias poblaciones de San Luis Potosí,
obligación preparar ofrenda para los difuntos; de esta recopilada por Flavio Martínez.
PATRIMONIO CULTURAL Y TURISMO 16 - CUADERNOS 115
» RUBÉN CRODA, MARCO GARCÍA, FLAVIO MARTÍNEZ, PEDRO REYES, AMPARO SEVILLA Y ROBERTO WILLIAMS
LEYENDAS EN TORNO AL DÍA DE MUERTOS
forma se les complace y se comparte junto con ellos la alegría que se vive
en familia.
Por eso nunca se debe dejar de ofrendar a los muertos el 2 de noviem-
bre; se prenden cohetes y bombas para que su ruido espante al demonio;
también se encienden velas para que iluminen el camino al difunto. Si a
éste le gustaba mucho el aguardiente, por ejemplo, se le debe comprar y
poner en el altar para que lo tome.
Estos ritos son obligatorios, porque si no se celebran es muy posible
que los muertos se lleven al dueño de la casa.
3
Leyenda de conocimiento popular en
varias poblaciones de San Luis Potosí,
recopilada por Flavio Martínez.
116 PATRIMONIO CULTURAL Y TURISMO 16 - CUADERNOS