Eris: Diosa de la Discordia en Mitología
Eris: Diosa de la Discordia en Mitología
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tiempo meditó sobre la cuestión, terminó por conceder la manzana a Afrodita, raptando
luego a Helena y provocando así la Guerra de Troya.
En las Dionisíacas, Nono de Panópolis cuenta que cuando Tifón se prepara para luchar
con Zeus, Eris era la escolta de Tifón en el enfrentamiento; Niké llevó a Zeus a la batalla.
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Objetivos
El objetivo del presente trabajo es ayudar a dilucidar el posible efecto astrológico de Eris.
Hoy por hoy se conocen parámetros físicos y orbitales de un cuerpo del Sistema Solar
cuyo nombre evoca todo un contenido mitológico y, por lo tanto, simbólico. ¿Tiene
realmente un efecto astrológico? ¿La mitología asociada al nombre que se le ha atribuido
es el adecuado y se corresponde con su efecto? ¿Debería el astrólogo incluirlo en sus
horóscopos? ¿Puede explicar hechos no indicados en los horóscopos levantados hasta
ahora?
Para responder a estas preguntas, aunque sólo sea parcialmente, lo primero que podemos
y debemos cuestionarnos es si, atendiendo a sus características físicas y orbitales,
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podemos concederle algún valor astrológico teórico y, posteriormente, comprobar su efecto
y contenido simbólico con todos los indicios disponibles, y analizando casos históricos y
personales reales.
Sobre la validez teórica del efecto astrológico de Eris
Introducción: lo que sabemos actualmente[2]
Eris (inicialmente llamada Xena[3], como la heroína de cómic) es el nombre de la diosa griega de la Discordia.
Su contenido simbólico, atendiendo a la mitología, podría ser muy próximo al de Plutón, pero de naturaleza
“femenina”; aunque, claro está, habría que comprobar que el nombre de Eris y su mitología asociada, le son
correspondientes.
Eris, o Éride (ambas formas son correctas en castellano) es la deidad griega equivalente a la latina Discordia.
El nombre resulta especialmente adecuado, según muchos astrónomos, ya que el descubrimiento de Eris
supuso el inicio del proceso de degradación de Plutón a planeta enano y una nueva clasificación de los
cuerpos del sistema solar. Disnomia, hija de Eris y la divinidad de la Anarquía, el nombre de su satélite, no se
queda atrás, pues es un guiño al nombre extraoficial de Eris: la actriz que daba vida a Xena era Lucy
Lawless, cuyo apellido significa en inglés "sin ley, en estado de anarquía".
Su nombre oficial actual (a partir del 13 Sep 2006), Eris, también tiene relación con la guerra, como Xena, en
este caso la de Troya. En la mitología griega, Eris era el nombre de la diosa de la discordia y fue la
encargada de provocar el comienzo de la guerra de Troya provocando una discusión entre Hera, Afrodita y
Atenea con un humano de por medio, Paris.
En el documento oficial, Eris fue descubierto por el equipo de Michael Brown [4], Chad Trujillo, y David
Rabinowitz el 8 de enero del 2005 a partir de imágenes tomadas el 21 de octubre del 2003, aunque parece
más probable la fecha del 5 de enero de 2005. El descubrimiento fue anunciado el 29 de julio del 2005, el
mismo día que otros dos grandes objetos del cinturón de Kuiper: Haumea y Makemake [5].
El equipo investigador ha estado buscando sistemáticamente objetos del Sistema Solar exterior durante
varios años y ya había estado relacionado con el descubrimiento de otros grandes objetos transneptunianos,
incluyendo a (50000) Quaoar y (90377) Sedna. Observaciones rutinarias habían sido tomadas por el equipo
el 31 de octubre de 2003 usando el telescopio de 48 pulgadas Samuel Oschin de Monte Palomar en
California. Pero el objeto no fue descubierto hasta enero del 2005, cuando más imágenes de la misma zona
mostraron su lenta evolución sobre el fondo de estrellas. Observaciones subsiguientes permitieron determinar
la órbita, que a su vez dieron una estimación de la distancia y el tamaño.
Según Michael Brown, su descubridor, parece ser que se eligió el nombre de Eris entre los que él mismo
propuso, porque “Era demasiado bueno para resistirse a ello”. Y añade "Plutón y Eris son esencialmente
gemelos -excepto que Eris es el más grande de los dos- y un poco más frío".
Por un motivo u otro, el hecho es que los planetas no visibles a simple vista que se han ido descubriendo han
acabado adoptando el nombre mitológico que se corresponde con el efecto que ejercen sobre los seres
humanos y el planeta Tierra. Se ha especulado con fenómenos culturales o de subconsciente colectivo para
explicar este fenómeno.
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Según observaciones del Hubble y del Observatorio Keck, el diámetro de Eris es de 2.398 km (± 96 km); con
una masa de 1,66×1022kg. Eris es un poco más grande que Plutón (aunque tiene un satélite mucho más
pequeño que Caronte), cuyo diámetro y masa son: D=2.302 km , m=1,305x10 22kg. Debe
ser un objeto con un albedo relativamente alto, haciéndolo más parecido a Plutón que
cualquier otro objeto descubierto hasta la fecha.
Eris tiene un período orbital de unos 560 años y actualmente (2009) se encuentra casi a la
máxima distancia posible del Sol (afelio), a unas 97 unidades astronómicas de la Tierra
(14.400 millones de kilómetros). Igual que Plutón, su órbita es muy excéntrica y llega a
unas 35 UA del Sol durante el perihelio (la distancia de Plutón al Sol varía entre 29 y 49,5
UA, mientras que Neptuno orbita a unas 30 UA). Al contrario que los planetas telúricos y
los gigantes de gas, cuyas órbitas están aproximadamente en el mismo plano que el de la
Tierra, la órbita de Eris (2003 UB313) está inclinada unos 44° respecto a la eclíptica.
Efemérides de Eris
Fecha Longitud Latitud Distancia Sol (UA)
01.01.1900 21 pi 35 -32°55' 92.186328749
05.06.1922 0 ar 1 -29°13' 94.944091928 1ª entrada en Aries
25.07.1922 29 pi 59 -29°27' 94.248742864 1ª retrogradación a Piscis
31.12.1926 0 ar 0 -28°30' 95.281797741 Entrada definitiva en Aries
28.06.2009 21 ar 59 -13°44' 96.968176196 Posición actual
13.11.2036 27 ar 30 -8°26' 93.578310377
Tamaño aparente
Eris no es visible a simple vista, pues tiene un tamaño aparente (ver anexo A[1]) de una
centésima de segundo de arco, muy pequeño, algo que depende del tamaño real y la
distancia del observador. Esto también ocurre con Urano, Neptuno y Plutón, de efecto
astrológico comprobado desde hace muchos años y en muchas cartas en la labor cotidiana
de los astrólogos. El hecho de no ser visible puede relacionárselo con el efecto compulsivo
que parecen ejercer por tránsito, aunque esto también podría explicarse por su largo
período de traslación (84 años en el caso de Urano), lo que implica que sus tránsitos sólo
se viven una vez en lapso de una vida humana (por ejemplo, el tránsito por conjunción a
cierto punto de un tema natal), que sorprenden al nativo en un estado “inmaduro”, sin
experiencia anterior, como ocurre con los tránsitos de las estrellas, aún mucho menos
frecuentes que los de los denominados transpersonales Urano, Neptuno y Plutón. Eris está
a menor distancia que las estrellas que se utilizan desde antiguo en Astrología y es de un
tamaño parecido a Plutón, así que estos parámetros no deberían ser un obstáculo para
validarlo astrológicamente.
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No se puede excluir astrológicamente a casi ningún objeto celeste. Se ha relacionado al
cometa Halley con la muerte de Mark Twain, que murió a los 75 años, cuando el cometa
Halley regresó a la posición natal del cometa en la carta de Twain, en una casa 8 sin otros
ocupantes. Otra cuestión es que esto resulte práctico, como explicaré más adelante.
Orbe
El tamaño aparente está en relación con el orbe o campo de acción astrológica sensible, aunque esta
relación no es nada directa. Al Sol y la Luna (unos 30’ de TA) se les atribuye un orbe de acción mínimo de
unos 10º para la conjunción (algunos autores aplican 12º y otros hasta 15º). A Júpiter, con un tamaño
aparente medio de 44”, unas 40 veces más pequeño que el de la Luna o el Sol, o a Venus (36”), se le
atribuye un orbe un poco menor que a las luminarias, al menos 9º para la conjunción. A Plutón, con un
tamaño aparente de 0,03” , unas 15 veces menor que el de Júpiter, se le atribuye un orbe mínimo de 8º. Y a
Eris, con un tamaño aparente de 0,01”, tan sólo 3 veces menor que Plutón, se le debería atribuir un orbe
parecido, o poco menor, por ejemplo unos prudentes 7º (como a los Nodos lunares).
Características orbitales
La lentitud de su movimiento le hace más parecido a las estrellas mal llamadas “fijas”, que afectan a pocas
personas durante mucho tiempo, otorgándoles (o condicionando) un destino muy especial, a menudo
“histórico”. La excentricidad (ver anexo A[2]) de su órbita, mayor aún que la de Plutón, hace que su
movimiento adquiera una velocidad variable, siguiendo las leyes de Kepler (ver anexo A[3]). Ahora que se
encuentra en su afelio, en su máximo alejamiento al Sol, se mueve a unos 0,2º por año [8] , pero alcanzará una
velocidad de traslación aparente próxima a 1º de arco por año cuando se encuentre en su perihelio. Esta
lentitud en su movimiento, otorgando a los tránsitos de Eris un orbe máximo de 2º, sus tránsitos durarían
entre un mínimo de 3 años (en el perihelio) y más de 10 años en la época actual (próximo al afelio).
Debido a esta gran excentricidad, y pese a una distancia media del Sol mayor del doble de Plutón, atraviesa
en su perihelio la órbita de Plutón en su afelio. Esto no le daría un parecido simbólico, pues Plutón también
atraviesa la órbita de Neptuno y no presenta parecido simbólico con éste.
Las excentricidades de las órbitas de los planetas del Sistema Solar son:
Planeta Mercuri Venu Tierra Marte Cere Júpiter
o s s
Excentricid 0,2056 0,006 0,0167 0,093 0,080 0,0484
ad 8 4
Planeta Saturn Uran Neptun Plutó Eris Makemak
o o o n e
Excentricid 0,0054 0,047 0,0086 0,248 0,441 0,159
ad 2 8 8
Saturno-Venus-Neptuno-TIERRA-Urano-Júpiter-Ceres-Marte-Makemake-Mercurio-Plutón-Eris
Se ha asociado la excentricidad al carácter de “trasgresor”, siendo Saturno el de órbita más próxima al círculo
y, por lo tanto, el más “conservador”. Eris sería todavía más trasgresor que el propio Plutón.
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El hecho de que cumpla la ley de Bode (ver anexo A[4]) lo equipara a la mayoría de los
planetas. Tan sólo parecen dejar de cumplirla Kirón, asteroide de órbita errática entre
Saturno y Urano, y, por otro lado, y muy sorprendentemente, Neptuno [9].
La inclinación de la órbita sobre la eclíptica, de unos 44º, bastante más que Plutón
(17,15º), hace dudar mucho de su valor astrológico pues, a diferencia de los planetas
considerados hasta ahora, se sale de la “banda zodiacal”, de unos 22,5º a un lado y otro
del ecuador terrestre, aunque gran parte de su recorrido lo hace dentro de la
misma. Tenemos una buena ocasión para comprobar si su efecto zodiacal se mantiene o
no fuera de dicha franja, si habría que “habilitar” nuevos signos fuera de la franja zodiacal,
o si esta exagerada inclinación lo invalida astrológicamente. En los tiempos actuales (ver
figura), Eris se mueve dentro de dicha franja.
Así pues, los parámetros orbitales no suponen una (gran) limitación a su validación
astrológica.
Contenido simbólico: mitología de Eris
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Más indicios teóricos
Como todos los planetas no visibles, los llamados transpersonales, se consideran “octavas
superiores” de los planetas visibles, es decir, manifestaciones de los mismos contenidos
simbólicos de los planetas visibles, pero actuando con mayor lentitud y profundidad. De
esta manera, Urano actuaría de manera paralela a Mercurio, Neptuno de manera paralela
a Venus y Plutón de manera paralela a Marte. Cuando los planetas visibles clásicos están
afectados de movimiento estacionario o cuasi-estacionario, próximos a la retrogradación,
suponemos que actúan de manera parecida a como lo hacen los transpersonales,
atribuyéndoseles el mismo “sexo” que a su octava superior.
¿Pero de quién sería octava superior? Me inclino a pensar que el contenido simbólico de
Eris sería el de la octava superior de Ceres [12], que sigue a Marte según la Ley de Bode. De
la misma manera que Ceres puede parecer la manifestación femenina de Mercurio, Eris
sería la manifestación femenina de Urano.
Hasta ahora todo son meros indicios, pero creo razonable la siguiente clasificación, que
completaría el esquema de simetría simbólica:
Pero aún quedan muchas dudas, pues podríamos englobar a todos los transneptunianos,
de características astronómicamente comunes, hasta cierto punto, atribuyéndole así una
función “plutoniana”.
Pero debemos reconocer que la denominación de “cinturón de Kuiper” es una convención.
En cuanto a su órbita, como hemos visto, está perfectamente diferenciado de Plutón. Y
esto debe hacernos dudar mucho de un contenido simbólico semejante al de Plutón.
Si realmente se tratase de la octava superior de Ceres, tendría que ver con cuestiones
intelectuales y racionales, como Mercurio y Urano (y Ceres), pero con mayor énfasis en la
percepción, por ser femenino, que en la expresión. Mercurio está relacionado con la
comunicación, pero también con la “malcomunicación”, las mentiras o los malentendidos.
Urano, su octava superior, se le relaciona con la fraternidad, pero también con la rebeldía y
el espíritu contrariador. Ceres está aún astrológicamente poco estudiado aún, pero se le
relaciona con la contabilidad y la clasificación. Por eso Eris, como octava superior, también
estaría relacionado con los modernos aparatos de medida y, en otro orden, la percepción
nerviosa y los sentidos. Y, por supuesto, con la discordia, como sugiere su nombre...
¿Podría estar también relacionado con la concordia cuando hace un aspecto armónico?
A los planetas “modernos” se les ha asociado, creo que muy acertadamente, con las
novedades propias de la época: Urano con los avances científico-técnicos subsiguientes a
la ilustración francesa, la independencia de América, etc.; a Neptuno con el movimiento
romántico del siglo XIX y a Plutón con la energía atómica, el petróleo, etc.
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Cuando pienso en los tiempos tan poco gloriosos e innovadores que vivimos, para
atribuirle un contenido simbólico a Eris, pienso en la telebasura, alimentada por y también
productora de discordia, como manifestación negativa. Otros signos de los tiempos actuales serían: la
corrupción, la publicidad engañosa, el consumismo, el fraude alimentario y, en otro orden de cosas, la
homosexualidad femenina, la microcirugía, los aparatos de medida digitalizados y sistemas de detección
avanzados, informática y robótica.
Estas últimas asociaciones con conceptos científicos, hasta ahora eran más bien atribuidos a Urano, que
parace bastarse en estos temas. Claro que seguramente se bastaría Mercurio si no hubiese sido descubierto
Urano, pues éste, en realidad, posee un contenido simbólico ya incluido en el contenido simbólico de
Mercurio en muchos aspectos.
Es un hecho que Neptuno no tiene un contenido simbólico completamente diferenciado de Venus (ambos
“románticos”), ni Plutón de Marte (ambos “competitivos”). Si atendemos a los tiempos que vivimos, tan
“tecnológicos”, creo que es prudente atribuirle un significado próximo a la familia simbólica que forman
Mercurio-¿Ceres/asteroides?-Urano. Y que pueda ser la octava superior de Ceres me induce a pensarlo el
hecho de que el de Kuiper es otro “cinturón”, con una variedad de objetos, aunque, a diferencia de los
asteroides, en el cinturón de Kuiper caben varias órbitas de Bode.
Algunos astrólogos le han atribuido el domicilio en Aries, y su exilio correspondiente en Libra, el signo
opuesto, más dado a cultivar la “concordia”. Y esto parece al menos razonable. El domicilio en Aries
coincidiría con el signo en el que se encontraba Eris al ser descubierto, pero todo esto sería congruente
suponiendo que el mito hoy por hoy atribuido de Eris sea el adecuado y de que realmente sea así.
Recordemos, además, que, cuando fue descubierto Neptuno, éste se encontraba en Acuario, que no es su
signo de domicilio, sino más bien su signo de caída, según la mayoría de los autores.
A Neptuno se le acabó atribuyendo el domicilio de Piscis por la observación de casos reales, pero es cierto
que el MC (lugar de “señorío”) cae en Piscis. El AS en Cáncer y su regente, la Luna, en Escorpio pueden
hacer sospechar un domicilio de agua.
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En el caso de Urano y Plutón ocurrió igual, y las cartas de su descubrimiento parecen
hablar del descubrimiento en sí e indirectamente de la época histórica, pero no queda nada
claro que las cartas describan el “efecto” del planeta. Lo que sí es muy llamativo, es que en
el caso del descubrimiento de los tres transpersonales, en todos los casos, la Luna estaba
en Escorpio, en caída, y lo único que los tres tienen en común es el hecho de ser
considerados maléficos y de acción compulsiva.
Otra posibilidad es que Eris tuviera su domicilio en el signo de Tauro, que es a Virgo como
Acuario lo es a Géminis. De esta manera tendríamos un planeta femenino en un sigo
femenino, y en el mismo elemento que su octava inferior.
Algunos objetarán que Plutón tiene su domicilio en un signo femenino (Escorpio), pero aún
hay muchas discrepancias con respecto a las dignidades cósmicas de los transpersonales,
9
y Plutón podría tener su domicilio en Aries, signo masculino, y tan sólo su exaltación en
Escorpio. Esta polémica aún no ha terminado.
Se me ocurrió pensar en el signo de Tauro como domicilio de Eris porque siempre he percibido en los
conocidos Tauro una gran capacidad de fraternal concordia y también les he visto sumidos en la discordia
como verdaderos “escorpios” (el signo opuesto). Y qué voy a decir de la percepción por los sentidos de un
Tauro...
Insisto en que todo esto son asociaciones simbólicas, teóricas, más o menos arbitrarias, a las que me
conduce mi inevitable subjetividad al observar los diversos indicios, muchos de ellos meramente literarios,
que he podido encontrar, y podría estar completamente equivocado. Veamos qué podemos observar en
cartas personales e históricas.
La carta de su descubrimiento
En la página web del Instituto Caltech, Brown dice: “Debido a que el nuevo planeta enano está tan lejos, se
mueve más lento que la mayoría de los objetos que encontramos. De hecho, nuestros ordenadores no se
dieron cuenta la primera vez! Comenzamos un nuevo análisis, un año más tarde. Este nuevo análisis
encontró el nuevo planeta a las 11:20 AM PST 5 enero de 2005, casi 1 y 1 / 2 años después de obtener los
datos iniciales. Los informes iniciales sugirieron que la fecha de descubrimiento fue 8 de enero. Nos
disculpamos por el error, causado por la locura que rodea el primer día del anuncio. “
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No podemos estar seguros de que Eris sea el nombre definitivo, ni de que el contenido
simbólico que se le ha atribuido sea el correcto. Recordemos que Urano, casi 200 años
después de su descubrimiento, aún era considerado por los astrólogos como un planeta
“de extraño comportamiento” y que, a principios del siglo XX, todavía se le nombraba como
11
Hershel, el nombre de su descubridor, sobre todo en Inglaterra. Me temo que serán
necesarias muchas observaciones a lo largo de muchos años para que tengamos tan claro
el funcionamiento de Eris como ahora lo tenemos de Urano, Neptuno y Plutón.
No parece que Brown, el descubridor de Eris, y su equipo, hayan hecho estudio astrológico
al respecto. Cuando dice Brown que Plutón y Eris son “gemelos” se refieren a su parecido
tamaño y gran lejanía de la Tierra.
Cierto es que su color rojizo común es toda una tentación para atribuirle un contenido
simbólico semejante a Plutón, pero estos argumentos nos hubiesen llevado, cuando se
descubrió Neptuno, a atribuirle una función astrológica semejante a Urano, pues son muy
semejantes en tamaño, color azulado, etc. Las observaciones astrológicas hechas a lo
largo de muchos años los ha diferenciado completamente.
Personalmente me inclino a atribuirle un contenido simbólico de la familia intelectual del
dipolo Mercurio-Ceres (la octava superior sería el dipolo Urano-Eris), más que a la familia
pasional del dipolo Marte-Venus, cuya octava superior estaría ya completa con Plutón-
Neptuno.
Sin excluir su matiz violento (que también se le atribuye a Urano), creo que el elemento
asociado más próximo es la tierra, en estos tiempos tan materialistas que vivimos. E
intelectual/científico, atendiendo a la gran valoración de la tecnología científica que se hace
hoy en día. Los tiempos que vivimos, a caballo entre el siglo XX y el XXI se caracterizan
sobre todo por el materialismo y el cientifismo: cuando algo es de tecnología punta o
rentable, parece quedar todo justificado. Como queda justificado el fraude alimentario
actual, con preparados alimenticios tan artificiales que lo que comíamos hace 40 años se
podría calificar hoy en día de “alimento biológico” o “ecológico”. Por esta relación con la
alimentación y la economía, guardaría analogía con el signo de Tauro.
En cuanto al cientifismo, no se trataría de un cientifismo descubridor y pionero, de la talla
de Nikola Tesla o Albert Einstein, hace muchas décadas que no surge ninguno de tal
significación histórica, de consecuencias tan revolucionarias, sino de las aplicaciones
prácticas de sus descubrimientos (ahora tenemos ordenadores muy avanzados, pero la
informática se “inventó” hace unos 80 años[15]), es decir, con la tecnología.
Lo que estoy seguro es que se trata de un planeta maléfico, por el hecho de ser no-visible
y, por tanto, de comportamiento compulsivo, transpersonal. En todas las cartas
relacionadas con su descubrimiento aparecen muchos planetas en signos de indignidad
cósmica.
No me atrevo a pronunciarme sobre los signos de su domicilio, por más que sospeche del
signo de Tauro, y mucho menos sobre su exaltación. Pero parece segura su relación con la
tierra, por los tiempos tan materialistas que vivimos, por lo que no podemos excluir a
Capricornio. Otros autores lo relacionan con Aries y también con Libra, pero hoy por hoy no
me parece que estemos en condiciones de atribuir un domicilio con seguridad.
Debe ser femenino, sobre todo por completar el esquema de las polaridades planetarias,
no porque se le haya otorgado el nombre de un mito femenino [16].
Por todo lo dicho hasta ahora, podría tratarse de un planeta:
De tierra, femenino (pasivo), maléfico, transpersonal (compulsivo), trasgresor,
realista, intelectual, tecnológico, materialista. Guardaría analogía con los aparatos de
detección y medida más avanzados, la tecnología punta (informática, robótica,
12
microcirugía, digitalización), el rigor científico y la falta del mismo, la
contabilidad creativa, la especulación financiera y dialéctica, la telebasura, internet,
el fraude alimentario, la publicidad engañosa, la corrupción política y en el sector de
la construcción; el consumismo, y, en otro orden de cosas, por incluir tendencias
actuales, las “salidas del armario” y otras liberaciones sexuales y la homosexualidad
femenina en particular.
Sergio Rivillo Corral, 23 Dic 2009
[Link]@[Link]
Bibliografía
Espacio y símbolo en Astrología, JL San Miguel de Pablos (Ed. Obelisco, 1987)
El extraño descubrimiento de Neptuno, JL San Miguel de Pablos (Ed. Eudemon 1998)
Efemérides de Eris: [Link]
Software: Kepler, de Miguel García Ferrández
Datos astronómicos e históricos:
(a) [Link] (California Institute of technology)
(b) [Link] (2009)
Mitología de Eris:
(a) [Link]/ (2009)
(b) [Link] (2009)
ANEXO A: PARÁMETROS ASTRONÓMICOS
1.-Tamaño aparente
La vista humana es capaz de discernir objetos de un tamaño aparente de unos 5" de arco.
El Sol y la Luna tienen poco más de 30’ de arco; Urano, con un tamaño aparente de entre
3” y 4”, debe ser visible por algunos animales, posiblemente ciertas aves, pero no para los
humanos.
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R/L=tg(TA/2); TA=2*arc tg R/L ; (R=radio; L=distancia del observador; TA=tamaño
aparente).
2.-Geometría de la elipse
Los planetas recorren en su movimiento de traslación órbitas elípticas en torno a un astro
central que ocupa uno de los focos de dicha elipse:
Una elipse es el conjunto de puntos (x,y) cuya suma de distancias a dos puntos distintos
prefijados (llamados focos) es constante.
Es fácil dibujar una elipse con un lápiz (que parte de un punto cualquiera (x,y) y un cordel
fijado en sus extremos a dos “focos” f1 y f2. Si los dos focos están tan cerca que coinciden
en el mismo punto obtendríamos una elipse de excentricidad=0, es decir, un círculo. Se
define excentricidad como el cociente entre la semidistancia focal y el semieje mayor
e=c/a. Por eso, una elipse muy alargada tendría los focos tan separados que el cociente
c/a sería próximo a 1. Así pues, la excentricidad varía desde 0 (círculo) hasta 1 (recta).
3.-Leyes de Kepler
Fueron enunciadas por Johannes Kepler para explicar el movimiento de los planetas en
sus órbitas alrededor del Sol. Aunque él no las enunció en el mismo orden, en la actualidad
las leyes se numeran como sigue:
Primera Ley (1609): Todos los planetas se desplazan alrededor del Sol describiendo
órbitas elípticas, estando el Sol situado en uno de los focos.
Segunda Ley (1609): El radio vector que une el planeta y el Sol barre áreas iguales en
tiempos iguales.
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La ley de las áreas es equivalente a la constancia del momento angular:
r1v1=r2v2
donde v es la velocidad angular y r la distancia al foco de traslación), es decir, cuando el
planeta está más alejado del Sol (afelio) su velocidad es menor que cuando está más
cercano al Sol (perihelio). En el afelio y en el perihelio, el momento angular L es el
producto de la masa del planeta, su velocidad angular y su distancia al centro del Sol.
Tercera Ley (1618): Para cualquier planeta, el cuadrado de su período orbital (tiempo que
tarda en dar una vuelta alrededor del Sol) es directamente proporcional al cubo de la
distancia media con el Sol: T2/r3=K
donde, T es el periodo orbital, r la distancia media del planeta con el Sol y K la constante
de proporcionalidad
Estas leyes se aplican a otros cuerpos astronómicos que se encuentran en mutua
influencia gravitatoria como el sistema formado por la Tierra y la Luna.
4.-Ley de Tittius-Bode
La Ley de Tittius-Bode, que tan sólo dejan de cumplir Kirón y Neptuno, utiliza números
enteros, como los números cuánticos (que también son números enteros que describen
cualidad, forma, etc. más que cantidad, pues no son números “cuantitativos” sino
“cualitativos”), y se define como:
d=0,4+0,3x2n
donde d es la distancia de una órbita estable al Sol en UA (Unidades Astronómicas; 1 UA
sería la distancia Tierra-Sol, unos 149,6 millones de km). n sería un número natural de la
serie: - , 0, 1, 2, 3, …, +
Número de Bode - 0 1 2 3 4 5 6 7 8
Distancia de Bode 0,4 0,7 1 1,6 2,8 5,2 10,0 19,6 38,8
77,2
Distancia real 0,38 0,72 1 1,52 2,77 5,2 9,54 19,2 39,5
35-
media (UA) 97
Planeta asociado Mercurio Venu Tierra Marte Cere Júpiter Saturno Uran Plutón Eris?
s s o
Parece ser que las órbitas de Bode son las más probables, seguramente por ser las más
estables, y han facilitado mucho el sucesivo descubrimiento y ubicación de los planetas
descubiertos más recientemente. Las órbitas de Tittius, consideradas en un principio como
15
la mera coincidencia de un constructo teórico, empezaron a tomarse en serio a partir de la
divulgación de Bode y el descubrimiento de Ceres, Urano y Plutón.
16