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Luxación de Tobillo: Causas y Tratamiento

Una luxación de tobillo ocurre cuando los huesos del tobillo se salen de su posición normal debido a un trauma o lesión. Las luxaciones de tobillo generalmente son causadas por torceduras severas, caídas o impactos directos y pueden afectar las articulaciones entre la tibia y el peroné o entre el astrágalo y el calcáneo. El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas de imagen como radiografías, y el tratamiento inicial involucra la reducción de los huesos des

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Luxación de Tobillo: Causas y Tratamiento

Una luxación de tobillo ocurre cuando los huesos del tobillo se salen de su posición normal debido a un trauma o lesión. Las luxaciones de tobillo generalmente son causadas por torceduras severas, caídas o impactos directos y pueden afectar las articulaciones entre la tibia y el peroné o entre el astrágalo y el calcáneo. El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas de imagen como radiografías, y el tratamiento inicial involucra la reducción de los huesos des

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LUXACION DE TOBILLO

CONCEPTO
La luxación de tobillo es una lesión en la que los huesos que forman el tobillo se desplazan de su
posición normal. En lugar de mantenerse en su alineación adecuada, los huesos del tobillo se
separan o se salen de sus articulaciones. Esta condición suele ser el resultado de un trauma o lesión,
como una torcedura severa del tobillo o un impacto directo en la articulación del tobillo. Es una
lesión en la que los huesos que conforman la articulación del tobillo se desplazan de su posición
normal, resultando en una separación o salida de las superficies articulares. En otras palabras, los
huesos del tobillo se desalojan de sus correspondientes encajes anatómicos. Esta condición puede
afectar tanto la articulación tibio-peronea (entre la tibia y el peroné) como la articulación astrágalo-
calcáneo (entre el astrágalo y el calcáneo).
Las luxaciones de tobillo generalmente son causadas por un trauma o una lesión significativa, como
una torcedura severa, una caída o un golpe directo en el área del tobillo. La fuerza aplicada al
tobillo puede ser suficiente para superar la resistencia de los ligamentos que estabilizan la
articulación, lo que resulta en una luxación.
Estas son algunas de las formas más comunes en que puede ocurrir una luxación de tobillo:
1. Torcedura severa: Una torcedura brusca o violenta del tobillo puede hacer que los huesos
de la articulación se desplacen de su posición normal.
2. Caídas: Una caída desde una altura o en una posición desfavorable puede ejercer una
fuerza considerable en el tobillo, lo que puede llevar a una luxación.
3. Impactos directos: Un golpe fuerte en el tobillo, como el impacto de un objeto pesado,
puede desplazar los huesos y causar una luxación.
4. Accidentes automovilísticos o deportivos: Las lesiones en el tobillo pueden ocurrir
durante accidentes automovilísticos, colisiones deportivas o actividades que involucren
movimientos bruscos, como el salto o el giro.
Es importante destacar que una luxación de tobillo generalmente está acompañada de una lesión en
los ligamentos, tendones y otras estructuras circundantes. Esto se debe a que la fuerza que causa la
luxación puede estirar o romper estos tejidos, lo que contribuye a la inestabilidad de la articulación.
CLASIFICACIÓN
La clasificación de las luxaciones de tobillo se basa en la dirección y el grado de desplazamiento de
los huesos de la articulación. A continuación, se presentan los diferentes tipos de luxaciones de
tobillo:
 Luxación anterior: Es la forma más común de luxación de tobillo. En este tipo, el
astrágalo (hueso del pie) se desplaza hacia delante, fuera de su posición normal, en
relación con los huesos de la pierna (tibia y peroné). La parte frontal del tobillo se
vuelve prominente y el talón puede estar levantado.
 Luxación posterior: En este caso, el astrágalo se desplaza hacia atrás, hacia la
parte posterior de la pierna. Es menos común que la luxación anterior y
generalmente es causada por una fuerza de impacto fuerte y directo en la parte
frontal del pie.
 Luxación medial: En esta situación, el astrágalo se desplaza hacia el interior del
pie, hacia el arco plantar. Puede estar asociada con fracturas de los huesos de la
pierna.
 Luxación lateral: En este tipo, el astrágalo se desplaza hacia el exterior del pie.
Puede estar acompañada de una fractura de peroné y afectar los ligamentos laterales
del tobillo.
Es importante tener en cuenta que una luxación de tobillo puede ser pura (sin fractura asociada) o
asociada con fracturas en los huesos de la pierna o del pie. Además, el grado de desplazamiento y la
presencia de lesiones en los tejidos blandos circundantes, como los ligamentos, también pueden
influir en la gravedad y el tratamiento necesario. La clasificación de una luxación de tobillo se
realiza mediante evaluación clínica, radiografías y posiblemente estudios de imagen adicionales,
como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM).
Clasificación de Danis-Weber y AO Müller
Weber describió inicialmente una clasificación según la localización de la fractura en el peroné
respecto a la articulación del tobillo; posteriormente, el grupo AO la completó con diferentes tipos
según las lesiones ligamentosas.
Clasificación de Lauge-Hansen
Basada en la posición del pie en el momento de la lesión (pronación o supinación) y en la dirección
de la fuerza causante (rotación externa, aducción o abducción).

Lesiones por supinación-aducción


Este mecanismo, idéntico al que causa los esguinces de tobillo, puede también provocar:
 Rotura del ligamento lateral externo, avulsión del peroné o fractura transversal del maléolo
externo por debajo de la articulación (tipo A de Weber).
 Fractura por cizallamiento del maléolo interno de trazo vertical debido a impactación del
astrágalo contra la tibia.
Lesiones por supinación-rotación externa
Son las más frecuentes. El pie en supino es sometido a una fuerza en rotación externa que puede
progresivamente:
 Rotura del ligamento tibioperoneo anterior, avulsión en su inserción peronea (tubérculo de
Wagstaffe) o avulsión del tubérculo tibial anterior (Tillaux-Chaput).
 Fractura oblicua de peroné a la altura de la sindesmosis (tipo B de Weber).
 Rotura de la sindesmosis tibioperonea posterior o fractura del maléolo posterior (triángulo
de Volkmann).
 Rotura del ligamento deltoideo o fractura del maléolo tibial. Esta última situación es
conocida como fractura de Dupuytren.
Lesiones por pronación-rotación externa
En esta situación, las estructuras internas se encuentran en tensión y son las que se lesionan
inicialmente:
 Rotura del ligamento deltoideo o fractura del maléolo medial.
 Rotura de la sindesmosis tibioperonea.
 Fractura suprasindesmal (tipo C de Weber) o proximal del peroné con rotura de la
membrana interósea (fractura de Maissoneuve)

TIPOS DE LUXACION
Las luxaciones en el tobillo pueden producirse por diferentes motivos. Sin embargo, la más
comunes llegan a ser:
 Luxación de tobillo por traumatismo: esta es la obsesión se produce por lesiones
provocadas al ejecutar alguna actividad deportiva o por sufrir un accidente que ocasiona la
separación de la articulación (como los accidentes de tránsito).
 Luxación de tobillo por tracción muscular: la lesión ocurre por realizar movimientos
inadecuados, bruscos o violentos.
 Luxación de tobillo espontáneo: suceden cuando la persona posee debilidad en sus
articulaciones, en su sistema óseo o porque presenta enfermedades previas como la
osteoporosis o la artritis.
 Luxación de tobillo congénita: este tipo de luxación es también llamada recidivante. Se
presenta cuando hay una lesión previa no tratada o curada. Debido a que la herida de los
ligamentos no ha sido tratada hay mayor probabilidad de presentar nuevas luxaciones.
Paralelamente, esto esguince se pueden categorizar según la manera en cómo se hayan generado, las
cuales pueden ser:
 Abierta: cuando aparte de la luxación, se presenta una herida en la piel.
 Cerrada: cuando sólo se genera la lesión en el tobillo.
 Completa: cuando hay una pérdida total del cartílago articular y además se separan las
partes que conforman dicha articulación.
Así mismo, se pueden clasificar según el tiempo en que se presentó el accidente. Esto pueden ser:
o Agudo: con menos de 72 horas de haber sufrido el trauma.
o Crónico: con un tiempo mayor a 72 horas de haber sufrido el trauma

DIAGNOSTICO
El diagnóstico de una luxación de tobillo generalmente se basa en una combinación de la historia
clínica del paciente, el examen físico y los resultados de las pruebas de diagnóstico por imágenes.
Aquí hay algunos aspectos clave que se consideran en el diagnóstico de una luxación de tobillo:
 Historia clínica: El médico te hará preguntas sobre cómo ocurrió la lesión, los síntomas
que experimentas y cualquier lesión previa en el tobillo. También se investigará si hay
factores de riesgo, como actividades deportivas intensas o debilidad previa en el tobillo.
 Examen físico: El médico examinará cuidadosamente tu tobillo afectado, observando
cualquier hinchazón, deformidad, hematomas o sensibilidad al tacto. Se evaluará la
estabilidad y movilidad del tobillo, así como la fuerza y función de los músculos y
ligamentos circundantes.
 Pruebas de diagnóstico por imágenes: Se pueden realizar pruebas de diagnóstico por
imágenes para confirmar el diagnóstico de una luxación de tobillo. Estas pueden incluir:
 Radiografías: Las radiografías proporcionan imágenes claras de los huesos y
articulaciones, lo que permite al médico evaluar la alineación, detectar fracturas asociadas y
confirmar la presencia de una luxación.
 Tomografía computarizada (TAC): La TAC puede proporcionar imágenes más detalladas
en casos complejos o para evaluar lesiones adicionales, como fracturas articulares o daño en
los tejidos blandos.
 Resonancia magnética (RM): La RM puede ser útil para evaluar lesiones en los tejidos
blandos, como ligamentos, tendones y cartílagos, y determinar la extensión del daño.
TRATAMIENTO
El tratamiento de una fractura de tobillo puede variar dependiendo de la gravedad de la lesión.
Inicialmente, si se evidencia una luxación de tobillo, la prioridad es la busca de un médico. El
medico traumatólogo va hacer la reducción, pues el astrágalo desplazado compromete la
vascularización del pie, y así cederá rápidamente la isquemia e inflamación regional.
La reducción suele conseguirse mediante la manipulación del pie, se inmoviliza el tobillo en
dorsiflexión neutra con una férula de yeso suropédica. Si no obtiene la reducción o no es posible
mantenerla, estaría indicada la cirugía urgente. El tratamiento ampliamente aceptado en lesiones
cerradas es la reducción bajo anestesia general, o sedación, y posteriormente inmovilizar con férula
por 6 semanas y evitar el apoyo por al menos las primeras 3 semanas. El tratamiento conservador
conviene realizar controles radiológicos periódicos para asegurar que la reducción se mantiene.
En el caso de luxaciones abiertas, es necesario iniciar antibióticoterapia a la brevedad posible,
profilaxis antitetánica, limpieza de la herida, así como la toma de cultivo bacteriológico para el
subsecuente tratamiento, siendo un tema de controversia la reparación ligamentosa en agudo
además de la reparación de la capsula articular. La cirugía ofrece como ventajas sobre el tratamiento
ortopédico la movilización y carga precoz. Se debe considerar los siguientes aspectos: cuándo está
indicado, en qué momento, por dónde se deben abordar y cómo se estabilizan las diferentes lesiones
y qué normas postoperatorias se deben seguir.
Tratamiento Farmacológico:
Existen una gran variedad de AINES que pueden ser utilizados como tratamiento de primera
elección para el control del dolor, se administra paracetamol a dosis de 500 mg tabletas por vía oral
cada 6 horas en los primeros 2 días y posteriormente, 500 mg cada 8 horas en los 3 días siguientes.
En pacientes con edema bimaleolar y dolor importante se recomienda usar un antiinflamatorio
combinado con un analgésico (piroxicam más paracetamol o diclofenaco más paracetamol. En
pacientes con riesgo de sangrado de tubo digestivo o con condiciones particulares, que limiten el
uso de los AINES, se sugiere individualizar el caso y considerar para el control del dolor con otras
alternativas con menores efectos adversos, incluyendo los inhibidores específicos COX-2.
Fisioterapia/ terapia manual
La fisioterapia y la terapia manual desempeñan un papel crucial en la recuperación de una fractura
de tobillo. Estas terapias se enfocan en restaurar la movilidad, fortalecimiento y función del tobillo
afectado. Aquí hay algunas técnicas y enfoques comunes utilizados en la fisioterapia y terapia
manual para una fractura de tobillo:

Movilización articular:
El fisioterapeuta puede realizar técnicas de movilización para restaurar el rango de movimiento del
tobillo. Estas técnicas pueden incluir movimientos suaves y controlados de las articulaciones del
tobillo para mejorar la flexibilidad y reducir la rigidez, con objetivo principal de restaurar el rango
de movimiento, reducir la rigidez y mejorar la función articular.
Ejercicios de fortalecimiento:
Se prescriben ejercicios específicos para fortalecer los músculos del tobillo, así como los músculos
de la pierna y el pie. Estos ejercicios pueden incluir movimientos de resistencia, ejercicios de
equilibrio y ejercicios de estabilización para ayudar a mejorar la fuerza y la estabilidad del tobillo.
Es importante trabajar con un personal profesional para determinar qué ejercicios son más
adecuados para cada caso específico y recibir instrucciones adecuadas sobre la forma correcta de
realizar los ejercicios. La progresión gradual y la consistencia en la realización de los ejercicios son
fundamentales para obtener resultados óptimos en la rehabilitación de una fractura de tobillo.
Estiramientos:
Los estiramientos suaves y controlados pueden ayudar a mejorar la flexibilidad y la amplitud de
movimiento del tobillo. El fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios de estiramiento para realizar en
casa, así como técnicas de estiramiento manual durante las sesiones de terapia. estos estiramientos
deben realizarse con suavidad y sin causar dolor. Si el paciente tiene algún dolor intenso o molestia
durante el estiramiento, detén el ejercicio y consulta con tu fisioterapeuta o médico.
Masaje y liberación miofascial:
Estas técnicas manuales se utilizan para liberar la tensión y mejorar la circulación en los tejidos
blandos alrededor del tobillo. El masaje y la liberación miofascial pueden ayudar a reducir la
inflamación, aliviar el dolor y mejorar la recuperación.
Entrenamiento de marcha y equilibrio:
A medida que el tobillo se fortalece, el fisioterapeuta te guiará en el entrenamiento de la marcha y el
equilibrio para que puedas recuperar la capacidad de caminar de forma normal y segura.
Es importante seguir las recomendaciones y pautas del fisioterapeuta, realizar los ejercicios de
forma regular y gradualmente aumentar la intensidad según la tolerancia. La duración de la terapia
física y la terapia manual variará según la gravedad de la fractura y la respuesta individual del
paciente.

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